Disclaimer: todo lo que os suene pertenece a nuestro querido J.R.R. Tolkien. Lo demás es cosa de mi mente hiperactiva ^^

Paciente: Gimli

Segundo día en la consulta de Gandalf. El anciano mago estaba tomándose un té con leche cuando llamaron a la puerta.

–Adelante.

Gimli entró en la consulta mientras el mago dejaba la taza en la mesa y se sentaba en el sillón.

–¡Ah! Mi querido enano, túmbate por favor –le señaló el diván con la pluma. –Bueno, dime que te sucede –le pidió mientras el enano se acomodaba.

–Verás, quería preguntarte si hay alguna formula mágica o algún hechizo antiguo que te haga crecer –le dijo el enano esperanzado.

–Siempre creí que estabas muy orgulloso de ser un enano –se extrañó Gandalf.

–Si, bueno, es que estoy harto de que siempre me miren hacia abajo. Si, si, ya sé, es normal, al ser bajito siempre me tendrán que mirar hacia abajo, pero me molesta que esos medianos también lo hagan –confesó el enano.

–Deberías pararte a pensar que, pese a ser algo más altos que los enanos, a los medianos también los miran hacia abajo.

–Lo sé, lo sé. Pero aún así...

–Ponte plataformas –sugirió Gandalf.

–Eso sería muy...femenino –murmuró contrariado Gimli.

–Si, lo sería –admitió el mago.

–Tal vez si le corto las piernas a los demás... –dijo pensativo el enano.

–¡No! –gritó el mago.

–Pero...

–Que no. Acabaras encerrado y además no solucionarías tu problema –intentó razonar Gandalf.

–Puede que tengas razón –admitió el enano.

–¿Y si pruebas a usar unos zancos?

–¡Es buena idea! –exclamó el enano.

–Puedes mirar en el mercado. Quizás encuentres algo que te sirva.

–Bueno, será mejor que vaya entonces. Gracias por tu ayuda –le dijo el enano levantándose.

–Un placer ayudar. ¡Eh! ¿A dónde vas? ¡Págame! –exigió el mago al ver que el enano se iba sin pagarle sus servicios.

–¡Oh, si, claro! Perdona.

Gimli dejó una pequeña bolsita de cuero encima del diván y salió por la puerta antes de que Gandalf hubiese agarrado la bolsita. El mago, emocionado, abrió la bolsa de su primer pago...para encontrarse cuatro piedras perfectamente pulidas.

–Maldito enano –murmuró estrujando las piedras con la mano.

N/A: Hola! Aquí vuelvo con un nuevo paciente para Gandalf y me da la impresión de que el pobre hombre se nos confundió de profesión. Igual por eso después dejó la Tierra Media...en fin, mientras él siga insistiendo en lo de ser psicólogo, aquí seguiré yo para traeros más pacientes. Un abrazo y...¿reviews?