Héroes: Generación Tokio-3
Capítulo 2: No mires atrás
Ni Evangelion ni Héroes me pertenecen, son de sus respectivos creadores, esta historia está hecha únicamente con el fin de entretener.
-¿entonces dices que controlas el tiempo?- preguntó Edgar a su tutor al haber escuchado su fantástica historia.
-algo así, el tiempo y el espacio- respondió Alex a los cuestionamientos de su amigo.
-en serio, no veas Back To The Future antes de dormir-
-no fue un sueño, de verdad fui a Tokio-3, y encontré algo, pero lo perdí-
-pues parece mas un sueño-
-mira, una dirección y nombre del dibujante de la Novena Maravilla- Alex sacó el fragmento de página que tenía, pero solo venía la fecha, el lugar y el creador del cómic.
-pues la fue fecha debe estar equivocada, ese día aun no llega-
-mira, te apuesto a que entro al baño de mujeres sin usar la puerta y salgo por ella- el reto de Alex interesó a Edgar no solo por el hecho de saber si su amigo estaba loco o no, sino también quería ver cómo se burlaban de el las personas cuando saliera del baño de mujeres.
-listo- cerró Alex los ojos apretándolos con algo de fuerza desapareciendo del lugar.
Alex apareció en un lugar parecido a la ciudad que visitó en su último viaje, estaba en medio de la calle, la noche invadía el ambiente y todo estaría bien si no fuera porque una serie de gritos llamaron su atención.
-¡no lo hagas, matarás a todos!- el joven rogó a su enemigo con desespero, alejarlo de la ciudad era lo que quería, pero como siempre su poder le falló, en ese momento Alex no reconocía quien era el chico y el hombre que estaban allí, sólo escuchó cada palabra que decían, si ser casi asesinado por un auto era mucho, una explosión sería peor.
-lo que me satisface, es que la culpa te comerá, pues serás el único sobreviviente de mi truco final, ¿tu eres el responsable de la destrucción de Tokio- el malvado carcajeó con satisfacción, mientras su cuerpo se calentaba igual que un volcán, su piel parecía lava ardiente, y con una mirada al cielo con una sonrisa macabra, explotó.
Alex apenas pudo desaparecer, antes de ser alcanzado por la onda expansiva de la explosión que empezaba, mucho tuvo con un telequinético que le arrojó un auto y ahora una explosión por cortesía de una bomba humana, era demasiado, mucho que procesar y apenas eran tres días, cuando observó su entorno todo parecía quieto, estaba dentro de un baño y al voltear una mujer estaba aplicándose maquillaje, estática en su lugar, supo lo que pasó cuando vió un papel flotando sin moverse ni un milímetro, su poder le permitía detener tiempo, salió del baño para observar a todo su entorno en silencio, como un museo de estatuas, pero alguien lo observaba, llamó mas su atención el hecho de que esa persona parpadeara, un japonés con lentes, adulto, Alex lo miraba fijo hasta que…
-déjame decirte que no eres el único con la habilidad de usar el tiempo a voluntad- el hombre habló en japonés, sabía que Alex lo entendía en japonés pues se asustó el que alguien estaba observándolo.
-¿quién es usted?- fueron las palabras que salieron de la boca del joven, las sorpresas no acababan y casi le da un infarto sino fuera porque tiene buena salud.
-el poder que tienes es delicado, no puedes andar por ahí intentando cambiar la historia, o tu historia-
- no he hecho ningún cambio-
-estás empezando, alguien debe ser tu maestro, debes aprender a moverte por el tiempo sin pisar ninguna mariposa, el más ínfimo cambio provocará una alteración tan grande que podrías provocar un gran caos, solo quería presentarme, pero debes continuar y aprender algunas cosas por ti mismo- Dicho esto el hombre desapareció igual que Alex, dejando al mexicano solo fuera del baño femenino, su compañero se acercó sorprendido, pero no estaba tanto como Alex, aquellas palabras realmente tenían sentido, además necesitaba aprender a usar sus poderes.
En el hospital de Tokio-3 Shinji ya estaba recuperado por su caída, a punto de salir, pero se encontraba hablando con Rei.
-de verdad estoy sorprendido por que puedas hacer eso Rei, ¿desde cuando lo haces?- Shinji parecía niño pequeño preguntando a su hermana el porqué de su habilidad.
-puedo desde hace seis meses, y ¿tu desde cuando lo haces?-
-yo solo soñé eso, no puedo volar-
-volaste aquel día- Rei no solía mentir, pero Shinji no pudo evitar abrir los ojos como platos al escuchar a su hermana, voló, aunque el no lo recuerda.
-¿estas bromeando?-
-no- el tono de Rei era serio, decía la verdad.-cuando te atrapé mientras caías no pude sostenerte lo suficiente y caíste de mis brazos, me asuste tanto que creí que morirías, pero tu caíste lentamente, te levantaste volando unos momentos y flotaste a dos metros del suelo, fue cuando te desmayaste.-
-no es posible-
Después de unos días Shinji trató de volver a hacerlo, en una terraza, sobre un pasamanos, tirándose intentando flotar de nuevo, sin resultados. Pasaba largos ratos tirándose de un pasamanos, mientras un niño miraba divertido la escena, después de poco tiempo se dio cuenta de que tal vez podría hacerlo de nuevo en el edificio del otro día, así que se dirigió allí. Una vez en el edificio se paró en la orilla del otro día para intentarlo otra vez, pero además de el miedo a morir tenía miedo a que su madre lo matara cuando se diera cuenta de que su hijo estaba tratando de matarse, otra vez. Una vez en la orilla del edificio abrió los brazos y cerró los ojos, estaba a punto de tirarse cuando una conocida voz habló.
-bien, estás tratando de matarte otra vez- dijo Rei un poco cansada por el asunto.- pero creo que lo harás.- finalizó dando aliento a su hermano, quizá era de familia, si ella podía volar, ¿por qué su hermano no?
Ver a su hermana era alentador, así que volvió a lo suyo y se dejó caer, Rei estaba a punto de tirarse por su hermano pero sus celestes ojos se abrieron fuertemente al admirar la escena, Shinji estaba levitando frente a ella, la mirada de su hermano estaba decidida y en gesto serio, lo había conseguido, una sonrisa se formó en el rostro de Rei al admirar a alguien que hacía lo mismo que ella, quizá lo de volar era de familia.
Cerca de Tokio-3 un grupo de detectives se encontraban analizando una escena del crimen, un asesinato para ser más exactos, dentro de una casa, propiedad de un vendedor de antigüedades, con conocimientos muy amplios en historia, la investigación era de un asesino en serie, pues ya habían tres víctimas de asesinato quienes presentaban una similar y muy extraña forma de morir, el cuerpo estaba tirado en el suelo, su cráneo estaba cortado por la parte superior, permitiendo al asesino retirar el cuero cabelludo como una tapa, la cabeza estaba vacía y el cerebro estaba tirado a un costado del cadáver, los detectives estaban asqueados por la escena, menos uno, Noah Bennet, un hombre de lentes que llevaba años trabajando en el departamento de investigación de la policía japonesa, su hija era adoptada de una familia japonesa, alemana de nacimiento, vivía con su esposa y con ella, su hija mantenía sus apellidos originales en honor a su perdida familia, últimamente su hija entró al grupo de porristass de su escuela, tuvo algunos problemas con la líder de porristas pero ahora todo parecía estar bien. Volviendo al asesinato, Noah pensaba que clase de ser humano sería capaz de hacer algo como lo que tenía enfrente.
-¿no hay evidencias?- cuestionó firme el detective en jefe.
-no señor, pero no cabe duda, Sylar está detrás de este asesinato-
-ni siquiera sabemos cómo es su rostro,no tenemos nada-
-señor, no escapará por mucho tiempo, solo es cuestión de tiempo para encontrar a ese maldito-
Alex apareció en la estación de trenes de Tokio-3, su obsesión por la Novena Maravilla había llegado al punto de querer buscar al tipo que dibuja el manga, su primera vez en esa ciudad no fue exactamente lo que esperaba, pero esperaba que en esta ocasión un telequinético no intentara asesinarlo, llevaba en su mano la página del manga recorriendo las calles para encontrar la vivienda de un tal Kaji Ryoji, finalmente llegó al domicilio y antes de tocar notó que la puerta estaba medio cerrada, Alex empezó a dudar entre si entrar o no, y empujó ligeramente la puerta, el lugar se veía muy interesante, pinturas de varias personas, un eclipse, una pelirroja, un chico cayendo con los brazos abiertos, al observar bien se vió a si mismo en una pintura portando una katana -señor Kaji- Alex empezó a llamar al susodicho, pero no hubo respuesta, intentó una segunda vez y nada, entró mas en el apartamento y como si el destino quisiera matarlo, se encontraba el creador de la Novena Maravilla tirado en el suelo con su cabeza abierta por la parte superior, había sangre en el piso tapando una pintura hecha sobre la superficie de cerámica, lo único que veía era fuego, por lo visto no había pasado mucho de que fue asesinado, la sangre seguía fresca y el olor a muerte aun no se hacía presente en la escena, no acababa de procesarlo cuando dos policías irrumpieron en el lugar.
-¡manos arriba! Te encontramos justo a tiempo maldito asesino- ladró el primer policía con su arma apuntando a Alex, este por inercia levantó sus manos asustado mientras el segundo lo sometía poniendo las manos en su espalda baja.
-yo no hice nada de esto, se los aseguro, por favor dejenme ir- Alex pedía desesperado su libertad.
-claro, seguramente el verdadero asesino se fue casualmente cuando ibas llegando-
-así fue señor, yo no lo hice, cuando llegué el estaba muerto-
-claro, a otro perro con ese hueso, Misaki, quiero que hagas el registro de la misión, lo encontramos-
-claro señor, el asesino fue atrapado en Noviembre…-
-espere señor, hoy es octubre dos- dijo Alex mostrando su reloj.
-debes estar mal, hoy es noviembre ocho- y fue que Alex se dio cuenta de lo que pasaba, fue al futuro otra vez, por alguna razón no controlaba su poder del todo, en vez de solo ir a Tokio-3 terminó un mes en el futuro, eso disgustó a Alex, si no tenía control terminaría aplastado por un mamut o devorado por un dinosaurio, no siguió reflexionando pues una explosión estaba empezando. Los edificios fueron consumidos por el fuego y de nuevo Alex con una ventaja de milisegundos desapareció de nuevo, iba a dejar de buscar e investigar pero algo disipó esa idea, ser el único que sabía que iba a suceder lo hacía sentir con una responsabilidad de detener esa catástrofe futura, no había otra opción, ni tampoco vuelta atrás, debía convertirse en héroe.
Shinji y la doctora Ritsuko estaban viajando en tren platicando sobre lo que Shinji logró hacer en esos días, el y la doctora ya se conocían desde hace tiempo gracias a la compañía de su fallecido padre, cuando Shinji le dijo sobre su habilidad a Ritsuko de inmediato ella lo llevó al apartamento de su madre, estaban de camino por la vía de tren, Shinji platicando sobre lo que sucedió en esos últimos días y Ritsuko alegre con la teoría de su madre, todo iba tan tranquilo cuando de repente el tren se oscureció y todo parecía haberse detenido, Shinji vió una pequeña luz en el fondo del vagón y caminó hacia ella. En ese momento apareció frente a el un joven vestido de negro, peinado similar al de un samurái y cargando una katana en su espalda.
-no tengo mucho tiempo así que seré directo y breve- dijo el joven de negro.
-¿Quién eres?- cuestionó Shinji.
-mi nombre es Alex Zokinami, vengo de cinco años en el futuro, donde en esta ciudad detonó la bomba, Sylar asesinó a todos en Tokio-3, traté de detenerlo, lo atravesé con mi katana, pero su herida se regeneró, debes impedir que la alemana caiga en manos de Sylar.-
-¿por qué yo? ¿por qué no escogiste a nadie más?-
-porque tu eres el más poderoso de nosotros-
-pero apenas y puedo volar-
-no solo eso, tu poder consiste en aprender y usar las habilidades de otros, aprende y úsalo-
-¿Cómo sabré donde encontrar a esa tal alemana?-
-busca a Ryoji Kaji, el seguro te ayudará a encontrar respuestas, recuérdalo bien, salva a la alemana, salva al mundo- dicho esto Alex desapareció regresando el tiempo a su estado original.
-espera, Alex, Alex!-
-oye Shinji, ¿Cómo acabaste aquí?- preguntó Ritsuko a Shinji.
-¿sabes donde encontrar a Ryoji Kaji?-
De nuevo estaba ocurriendo un asesinato, esta vez era una mujer que podía usar el fuego a su voluntad, fue muerta de la misma forma que las víctimas anteriores, un preciso corte en la cabeza, dejando al descubierto el cerebro. La pobre chica no tuvo fuerzas para gritar, solo pudo abrir los ojos casi expulsándolos de su rostro, pues el dolor que en ese momento sentía era indescriptible, una víctima mas del asesino conocido como Sylar.
Un día cualquiera para Asuka, su equipo de animadoras se quedó hasta tarde apoyando al equipo, iba con la líder de porristas rumbo a su casa, la líder era una egocéntrica de nacimiento, siempre envidiando a quienes hacen algo mejor que ella, no soportaba que alguien le ganara o que alguien fuera mejor, era la más popular, así que tenía que ser perfecta, Asuka era diferente, no presumía mucho, pero su voluntad era inquebrantable, cuando se proponía algo no descansaba hasta lograrlo, tenía algo de orgullo, pero lo compensaba con su asertividad, si alguien la molestaba o le hacia algo, se desquitaba de alguna forma, era de esas que sometes difícilmente, Asuka y Miko pasaban por una vía férrea, cuando un tren rechinaba fuertemente sobre los rieles, en ese momento los vagones cayeron, no pasaron muchos segundos cuando un vagón con un tanque de gas explotó incendiando al resto de los vagones, Asuka y su compañera se quedaron esperando hasta que los bomberos llegaban, estaban a cientos de metros así que caminaron hasta acercarse al tren, los bomberos llegaron y empezaron a disipar el fuego, Asuka iba cerca cuando escuchó los gritos de un hombre. De inmediato corrió al tren saltando las vallas de seguridad mientras se abría paso entre los bomberos quienes intentaban detenerla inútilmente pues la pelirroja entró al vagón en llamas sacando milagrosamente al hombre, quien solamente la bendijo antes de desmayarse, Asuka respiraba frenéticamente por el humo, aspirando aire a grandes bocanadas.
-oye niña, eres una heroína- dijo orgulloso uno de los bomberos mientras se le acercaba.
-no hay problema.- fue lo único que dijo antes de irse, salvó a ese hombre pues nadie mas podía hacerlo, mientras corría miraba su mano observando como sus quemaduras iban desapareciendo.
Al día siguiente todos en la preparatoria hablaban de la pelirroja heroína que salvó a ese hombre en el accidente de tren, casualmente fue grabada por televisión y su historia llegó a los periódicos, aunque habían dos pelirrojas en la preparatoria, ese fue un problema, Miko llegó esa mañana con una gran alegría diciendo que ella fue la que salvó al hombre de aquel accidente, Asuka le reclamó, pero decidió no decir nada para no quedar mal, sin creer que de verdad existan personas que se quieran llevar la gloria, pero esa gloria no recibida podría significar otra cosa.
Shinji y Ritsuko llegaron al departamento del tal Kaji, quien se encontraba dormido cómodamente luego de terminar una pintura, en ella estaba un chico tapándose de un auto y al fondo una sombra que parecía ser el autor del intento de asesinato.
-señor Kaji, ¿esta aquí?- Preguntó Shinji al tocar la puerta, al instante el hombre se levantó de su cama y caminó hasta la puerta, abrió y se presentó.-Kaji Ryoji a su servicio.-
Kaji Ryoji es un hombre de edad cercana a treinta, dibujante experto pero con un problema de adicción a los narcóticos, desde hace seis meses dibuja las aventuras de Alex Zokinami, un personaje de creación suya que viaja entre el tiempo y el espacio, la Novena Maravilla, aún no empezaba a publicar el manga, pero recién terminó el primer libro, desee hace seis meses ha entrado en un trance luego de drogarse, donde empieza a dibujar a personas totalmente desconocidas, un comprador llega cada semana para llevarse un par de pinturas, el hombre miró a sus visitas y a quien pudo reconocer fue a la doctora.
-buenas tardes señor Kaji, mi nombre es Ritsuko Akagi, un gusto conocerlo-
-un gusto, Kaji Ryoji y si la recuerdo doctora, tengo su libro, es muy interesante, pero no se cual sea su razón para estar aquí, ¿mi cliente le habló de la Novena Maravilla?-
-no, vengo porque solo estoy acompañando a este joven, quien dijo que quería verlo, mee alegra que le guste mi trabajo.-
-señor Kaji, vengo a hablarle de algo importante que ocurrió hace algún tiempo- dijo Shinji al dibujante.
-esta bien, pasen, ¿de qué quieres hablarme?-
-de algo que me pasó camino hacia acá, cuando venía en el tren todo se detuvo, el tiempo estaba congelado, alguien me dijo que viniera con usted.-
-¿quién precisamente?-
-pues el- dijo Shinji apuntando una pintura.
-¿Alex Zokinami?-
-dijo venir del futuro, dentro de cinco años, me habló sobre una bomba, y sobre una alemana.-
-cierto, hace poco salió una nota donde hablaba de una pelirroja heroína, que salvó a un trabajador en el incendio de un tren, debe de ser esa chica.- apuntó Kaji una pintura donde estaba una pelirroja con expresión de temor huyendo al parecer de alguien de quien sólo se veía la sombra en el suelo.
- y ese, debe ser Sylar- dijo Shinji señalando la sombra.-¿en qué consiste su habilidad señor Kaji?- Preguntó Shinji queriendo saber el porque de sus visiones.
-pues, cuando me drogo pinto el futuro, así de simple-
-déjeme entenderlo bien- habló la doctora -cada vez que usted se droga, ve el futuro y lo pinta, muy interesante, precognición artística- dijo la doctora describiendo la habilidad del dibujante.
-a mí Alex me dijo que puedo aprender a usar las habilidades de otros, sólo con verlos- afirmó el más joven presente.
-empatía mímica, quizá por eso el viajero del tiempo vino para elegirte y confiarte esa misión, es fascinante que los seres humanos hayan llegado a este punto, pero es mejor que el mundo no sepa aún de su existencia-.
-¿por qué doctora?- cuestionó Shinji con curiosidad.
-pues habría un racismo muy grande, una envidia terrible, las religiones estarían en contra de su existencia y los llamaría aberraciones, serían cazados y exterminados, sean cuantos sean.-
-entonces no podemos revelar a todos sobre esto, lo entiendo, pero hay que salvar a esa chica si queremos que el mundo se salve-
-entonces deberás ir a Fukushima a impedir que esa alemana muera, tengo otras pinturas, tratan de lo mismo, la chica es perseguida al acabarse un partido en su secundaria-
-pero antes hay que revisar el laboratorio de mi madre para encontrar referencias más exactas, quizá el mapa y las grabaciones nos sirvan de algo.-
-entonces el mundo está en juego, nuestro destino ahora es Fukushima.-
En la secundaria de Asuka acababa de terminar un partido de fútbol, las finales estaban cerca, la alemana estaba saliendo acabando de cambiarse y se dirigía a su casa, en eso un joven pelinegro se le acercó para hablar con ella.
-oye Asuka, podemos, ¿hablar de algo?-
-claro, no hay problema-
-¿puedes acompañarme?- Asuka accedió a acompañarlo, el chico la llevó hasta detrás vdevlas gradas, en eso empezó a abrazarla de la cintura, Asuka se resistía pero el joven llamado Madoka cambió su rostro amable por uno lleno de morbo, hambre de pasión y expresiones de un violador, Asuka intentaba zafarse del agarre de su agresor inútilmente pues este apretaba cada vez más fuerte a la pobre joven, por fin la pelirroja logró empujar a Madoka lejos de ella, pero desafortunadamente tropezó y cayó sobre unas piedras, encajándose una estaca en la nuca de la alemana, su cuerpo estaba pálido y estático sobre el pasto, su cabello rojo camuflaba la sangre que emanaba de su nuca, esta vez no se recuperó.
Pues esta última parte pequeña queda como un misterio para el siguiente capitulo, se que a muchos quizá no les guste que esta historia no este apegada al guión original de la serie del 85, pues me parece muy repetitiva y me gustaría cambiar las tragedias de la historia original en un universo nuevo, mi historia está así porque no existen los EVAs en este universo, pero hubieron algunos eventos que coinciden con NGE, por ejemplo la destrucción de Tokio, lo cual explicaré después, si les gustan historias apegadas a NGE pueden leer Destino de un Jedi, de erendir, o de Jiraiya-Sama, son autores muy buenos y con más experiencia, les aseguro que les gustarán sus historias, saludos y nos leemos.
