Disclaimer: la Tierra Media y sus personajes pertenecen a nuestro querido J.R.R. Tolkien y a sus herederos. Demás personajes y lugares inventados son míos.


La cocinera del palacio

Casi anochecía en Minas Tirith. Gandalf se preparaba para irse al palacio a dormir cuando alguien llamó a la puerta de su consulta. Rápidamente, se preparó e hizo pasar a su nuevo paciente, que resulto ser la cocinera del palacio real. Lucía nerviosa y retorcía su delantal mientras se aproximaba al diván lentamente, muy lentamente, tan lentamente que Gandalf tuvo tiempo de pasarle un plumero al diván y volver a sentarse en su sillón.

–Puede sentarse si lo desea –instó el mago.

–Gracias, señor.

La cocinera se acomodó por fin en el diván.

–Dígame, ¿cual es su problema? –preguntó Gandalf.

–Las patatas me hablan –confesó la cocinera.

–¿Desde cuando viene sucediendo eso?

–Empezó hace unos meses. Estaba un día pelando patatas y escuché una voz. Al principio pensé que era la nueva sirvienta, porque todavía no le tenía asociada una voz, pero me puse a mirar y no había nadie allí. Lo achaqué a mi imaginación y seguí pelando patatas. Luego volví a escuchar la voz y no se porqué, pero miré para la patata y le vi cara y manos y pies y...y...

La cocinera se echó a llorar histérica tirándose del pelo.

–Calma, calma –pidió Gandalf.

–Es que...¡me hablan!

–¿Sobre qué hablan?

–¿Eso es importante? –preguntó a su vez la cocinera.

–Tal vez eso nos pueda indicar el porqué de que las patatas hablen –explicó el psicólogo.

–Pues el otro día me contaron que el rey está durmiendo en el trono porque la reina lo ha echado de su alcoba, hace dos días que uno de los guardias del árbol blanco tiene como movio a un hombre y otro a la mejor amiga de la reina y hoy que el marido de una de las jóvenes que trabajan conmigo se vio en secreto con la hija de la prima de mi hermana. ¿Se lo puede creer? Menudo escándalo. ¡Y en mi familia! ¿Eso significa algo?

–Que eres una cotilla –murmuró Gandalf.

–¿Qué dice? –preguntó la cocinera acercándose tanto al mago que casi se cae del diván.

–Tal vez quiera indicar que deberíais prestar menos atención a los cotilleos y centraos más en su trabajo.

–¿Usted cree? –preguntó la cocinera sorprendida. –Umm...si, tal vez tenga razón.

–Por supuesto. Si el problema persiste aún con esta medida vuelva por aquí y probaremos otra opción –aconsejó Gandalf.

–Muchas gracias, señor mago –la cocinera se levantó e hizo una breve inclinación.

–No hay de que. Ahora, en cuanto a mis honorarios...

–¡Oh! Si, claro. Tendrá todos los pasteles gratis que quiera –anunció la cocinera mientras salía por la puerta casi corriendo.

Gandalf se quedó pensativo mirando por donde había salido la mujer. No había cobrado en dinero, pero los pasteles gratis eran un buen cobro. Desayunar gratis siempre era bien recibido.


N/A: bueno, por fin un cliente algo normal, dentro de su locura de patatas cotillas parlantes. Y aunque esta vez tampoco recibió dinero por sus servicios, al menos a partir de ahora desayunará gratis. En fin, espero ser merecedora de algunos reviews. Un abrazo.