Hermione

Miss Marmalade

Se sintió más tranquila al dejar a su amiga pelirroja ya durmiendo en su cama. Haberla visto en ese estado en verdad la había consternado; por esa razón Hermione salió decidida a no volver sin un trabajo y esperaba que ese fuera en miss Marmalade.

El taxi que tomo la llevo a una parte de la ciudad que no conocía, realmente se notaba demasiado sola y alejada. Bajó algo insegura del auto y revisó de nuevo la dirección, pero antes de girarse para preguntarle al conductor, este se alejó dejándola sola.

―Muchas gracias― le dijo a la nada, después de ver como el taxi se perdía unas calles más adelante. Seguramente debió esperar a cerciorarse de la dirección antes de pagar.

Agradecía al cielo que era de mañana, pues el ambiente que se sentía en aquel lugar no le prometía demasiado para la noche. Camino lentamente introduciéndose en la solitaria calle hasta llegar cerca de unas escaleras de incendios, en donde el sonido de la basura la asusto y aunque comprobó que solo se trataba de algunos perros, no podía evitar que su corazón quisiera salir de su pecho. ¿En dónde rayos estoy? sabía que no era una zona muy apropiada para una pastelería, algo en su cabeza, seguramente su razón le ordenaba regresar, pero al llevar su mano hasta el bolsillo y recordar el rostro de su amiga, decidió continuar.

Tres veces había pasado frente al mismo edificio y una vez más comprobaba que era la dirección del anuncio, entonces no podía estar mal, aunque rogaba porque así fuera. Frente a ella había un edificio de una planta, de dudosa apariencia, parecía ser más una pequeña bodega y por más que buscaba no encontraba indicio alguno de Miss Marmalade o de una pastelería.

―No puede ser― susurro a la nada ―seguramente es la fábrica o la bodega o algo relacionado con las pastelería.

Con su mano inestable por los nervios que sentía procedió a golpear la única puerta que había allí, esperaba a ver finalmente que se asomaría, pues aunque lo intento no pudo ver nada por las ventanas entabladas que tenía el establecimiento. Luego del tercer llamado Hermione escucho una voz, pero no podía ver de dónde provenía.

― ¿Qué quieres?― era una voz gruesa, algún hombre y al parecer robusto, pero no lograba ver de quien.

― ¿Disculpe? ― le hablo a la puerta ―lo lamento señor, pero no logro verlo.

―Es porque estoy tras la puerta― respondió como si fuera lo más obvió y de nuevo repitió su primera pregunta, pero esta vez con un tono más irritado ― ¿Qué quieres?

Hermione no sabía si era buena idea seguir hablando con una puerta, pero por el tono del hombre era mejor responder rápido, así que tomo el periódico y lo elevo hacia la puerta apuntando con su dedo una parte específica que estaba sobresaltada ―Vengo por el anuncio―

―No se dé que anuncio habla― aseguro el hombre ―mejor retírese y váyase lo más lejos que pueda.

Para Hermione eso sonó como una amenaza, pero no pensaba ceder tan fácil, no había casi atravesado la ciudad para que la voz de una puerta la echara sin más.

―Escúchame bien, sé que al ser una estúpida puerta no puedes ver, pero aquí dice claramente que solicitan chicas para Miss Marmalade y no me iré sin tener una entrevista.

No escucho respuesta alguna y eso la llevo a creer que había estado hablando sola, algo que la asusto aún más ¿Acaso se estaba enloqueciendo? Retrocedió un par de pasos aun con el periódico elevado y fue hasta entonces que pudo ver un diminuto letrero en una esquina de la pared cerca de la puerta en el cual pudo leer "Miss Marmalade" No se había equivocado, estaba en el lugar correcto, solo esperaba que fuera una pastelería secreta; Tenía que ser muy fuerte la competencia. Sin espéralo la puerta se abrió y escucho la misma voz gruesa decir.

―Adelante, puedes seguir― lo único que podía ver era un gran pasillo y al final lo que parecía ser grandes cortinas ― ¿Quieres la entrevista o no?

Apresurada ingreso y tras ella la puerta se cerró enseguida. Tras un pequeño salto por la sorpresa, escucho de nuevo aquella gruesa voz, pero aun no podía ver de dónde provenía, pues salvo por la luz del pasillo, todo a su alrededor estaba oscuro ―Sigue hasta las escaleras, baja por ellas, atraviesa la pista y sube por las siguientes escaleras, la segunda puerta a la derecha.

Las instrucciones no eran difíciles de seguir, estaban realmente claras, pero lo que seguía resonando era "Pista" de que pista hablaba, acaso…

A paso lento caminó a través del pasillo y logro llegar hasta las cortinas, unas muy hermosas cortinas de diamantes, Hermione no pudo evitar asombrarse por ellas, pero fue algo pasajero comparado con las enormes escaleras que había tras las cortinas, por las cuales debía bajar para atravesar la pista del enorme bar que había frente a ella.

Seguramente era la luz, pero el suelo y todo a su alrededor parecía ser brillante, parecía oro. Un gran bar se alojaba a la derecha del enorme salón y frente a la pista de baile, se encontraba una enorme tarima la cual era cubierta por un gran telón. Las mesas eran realmente lujosas, parecían de un fino restaurante; Hermione observo las doradas barandas de las escaleras y simplemente no pudo continuar. Lentamente comenzó a retroceder sus pasos pero al tropezar con alguien se detuvo.

―Lo siento― se disculpó con una hermosa rubia frente a ella.

―Tú debes ser la chica de la "Entrevista" ― dijo la rubia haciendo comillas con sus dedos, seguramente burlándose, algo que Hermione comenzaba a entender.

―Yo…no, esto. Creo que me equivoque…

―Mira, deja de balbucear y sígueme. No me pagan por ser niñera, solo por guiarlas, así que acompáñame.

La rubia comenzó a caminar contoneando sus bien trabajadas caderas, Hermione se sintió mal al llevar sus ojos hasta esa parte del cuerpo de su acompañante, pero debía admitir que era realmente hermosa. Camino hasta alcanzar a su guía, quien la llevo por en medio del bar hasta las escalera que habían al otro lado de la pista, pasaron por la primera puerta y pudo ver que allí se alojaba la cabina del dj, no pudo ver muy bien pues pronto llegaron a la segunda puerta y fue hasta allí que la acompaño su guía.

―Si quieres trabajar aquí, te recomiendo que te exhibas un poco más, así pareces una mojigata y no nos agradan las mojigatas, son por las que más pagan― Hermione simplemente arrugo su frente y negó; la chica rubia abrió la puerta y dijo ―el señor Nott te espera.

Pese a lo que Hermione creyó seria la oficina del señor Nott, sintió una gran sorpresa al ver que no era nada parecida al exterior. Era totalmente blanca, llena de iluminación que parecía ser real, pero que sabía era falsa; dio tan solo dos pasos y de nuevo escucho como la puerta se cerraba tras ella, pero esta vez no se sorprendió. La alfombra era blanca, al igual que las paredes, todo parecía tan reluciente e impecable, que Hermione sentía que estaba cometiendo un sacrilegio al caminar con sus zapatos sucios por allí.

―Acércate― escucho la voz del hombre que estaba como a tres metros de la puerta en su escritorio.

Hermione camino hacia él, pero en cuanto llego a la mitad de la oficina, el hombre le hizo una seña para que se detuviera. No pudo evitar sentirse un poco incomoda al verlo observarla con detenimiento, era un chico joven tal vez de su edad o un poco mayor y no podía negarlo, era realmente guapo, pero eso no evitaba que siguiera incomoda allí de pie.

―Disculpe pero…― el señor Nott le hizo una seña para que callara, algo que la enojo más ―en verdad me gustaría saber…

Pero de nuevo se interrumpió cuando Nott se levantó de su asiento y camino hacia ella. Parecía examinarla con detenimiento, pudo verlo observar sus senos y su trasero haciéndola llevar sus manos hasta estos.

―Te seré honesto― por fin hablo acercándose a ella ―te hace falta más frente― hizo una seña refiriéndose a sus senos ―con esos no conseguirás muchos, tu trasero por otra parte―Hermione se sobresaltó al sentir la mano de Nott en una de sus nalgas como si tocara un pedazo de carne cualquiera ―no esta tan mal, pero se puede mejorar, eres delgada, eso está bien, pero hay hombres que prefieren un poco más de carne ¿Entiendes? ―después de rodearla se detuvo frente a ella y finalmente llevo su mano derecha hasta la mejilla de Hermione haciéndola sentir demasiados nervios, más aun cuando lo vio acercarse lentamente ―Tu rostro es hermoso, eso no lo puedo negar, pero seguramente el maquillaje te ayudara un poco, si fuera por mí, con que no llevaras nada encima estaría bien.

Nott sonrió, seguramente al sentirla temblar o al ver sus mejillas rojas y después de hacerle un guiño regreso a su escritorio.

―No sé quién se cree usted pero no voy a permitir…

―Ya lo permitiste linda, al ingresar por la primera puerta buscando empleo, me permitiste todo― Hermione paso saliva, Nott tenía razón, el error fue de ella; debió regresar en cuanto supo que se trataba de un bar, no debió continuar hasta saber que era algo más.

―Ha habido una equivocación ―

―No lo creo― aseguro él ―querías trabajo, te diré. Lo tienes, inicias esta noche, Melissa te dirá que hacer y…

―No, no quiero su empleo, no quiero trabajar aquí. Yo vine porque creí que el anuncio pedía chicas para una pastelería, jamás pensé que este lugar fuera…

La enorme risa de Nott se escuchó por toda la oficina, Hermione sabía que se había escuchado tonta, pero era la verdad. No aceptaría tal trabajo, tal vez si hubiese sido un bar normal lo habría pensado, pero no trabajaría en un burdel.

―Me estas tomando el pelo ¿Verdad?― al ver el rostro serio de Hermione, la sonrisa de Nott desapareció ― ¿Enserio pensaste que era una pastelería?

―No había indicios en el periódico sobre un…

― ¡Que! ¿Acaso no viste los labios, los tacones?―

―Pensé que era un anuncio demasiado cerca, además, ¿Quién recluta prostitutas en el periódico?

―Las chicas que saben de este mercado entienden esta clase de anuncios, además, jamás pensé que una mujer como tú, quisiera venir en busca del empleo.

―Hay personas que realmente necesitan trabajo―

―Pues lo siento, es lo único que te puedo ofrecer, si no lo piensas tomar es mejor que te vayas y olvides todo lo que paso.

Hermione no lo dudo y giro sobre sus pies, pero antes de llegar a la puesta escucho la voz del hombre.

―Sabes, ganarías muy bien, deberías pensarlo―

De camino a casa había intentado en algunas tiendas, restaurantes y hasta bares, pero no tuvo suerte alguna, lo cual la llevaba a recordar lo dicho por Nott. Ya comenzaba a oscurecer, pronto su amiga debía empezar su turno y quería poder hablar con ella antes de que se marchara y si era posible, impedirlo. Hermione llego al edificio en el que vivía con sus amigas en los Angeles y se detuvo frente a la puerta del edificio. Su reflejo en el cristal no dejaba nada bueno, su rostro se mostraba agotado, su cabello castaño y rebelde parecía serlo aún más, mientras su ropa que comenzaba a verse desgastada la hacía sentir como una completa fracasada.

Antes de subir por la escaleras ya que el ascensor nunca funcionaba, Hermione escucho a un hombre preguntar algo al portero, algo que realmente la asusto.

― ¿Aquí vive una chica llamada Luna Lovegood?― Hermione se asomó por la pared de las escaleras intentando que no la observaran y pudo ver a un par de hombres de traje oscuro intentando intimidar al portero.

No había tiempo para esperar la respuesta, Hermione corrió escaleras arriba hasta llegar a su piso y sin dudarlo ingreso al departamento en donde encontró a una Ginny preparándose para salir.

― ¿Qué sucede Herms?― pregunto la pelirroja acercándose.

―Luna ¿En dónde está Luna?―

― ¿Pasa algo Hermione?― escucho a la rubia que se asomaba desde la sala.

―Unos Hombres…hay unos hombres que te, Luna tenemos que salir…

―Cálmate Hermione― pidió Ginny al verla tan nerviosa ― ¿Qué sucede? ¿De qué hombres hablas?

―Te están buscando, Luna. Hay unos hombres abajo preguntando por ti, pero no parecen querer algo bueno.

― ¿Unos hombres?― pregunto la rubia ― ¿Crees que sean los chicos de la cafetería, los de la billetera?

―No, vestían traje y no parecían…

En ese momento escucharon que llamaron a la puerta, dejándolas sin saber qué hacer. Luna se dirigió a abrir pero fue detenida por sus amigas que susurraban para no ser escuchada.

― ¿Luna Lovegood?― escucharon que llamaban.

―Voy a ver que quieren―

―No creo que sea buena idea Luna― aseguró Ginny ―debemos salir de aquí.

―Por las escaleras de emergencia ― sugirió Hermione y las tres chicas se dirigieron a la ventana ―bajaremos hasta la calle y de allí iremos hasta alguna estación.

―Pero, me verán toda mi ropa interior― comento Luna.

― ¿Qué prefieres, eso o que te lleven esos hombres?―

―Además nadie te vera excepto nosotras― le aseguró Hermione.

―Ustedes y los hombres que están allí abajo―

Las chicas se asomaron y pudieron comprobar lo dicho por la rubia, otro par de hombres estaban allí abajo, cerca de las escaleras de incendios, pero parecían estar bastante ocupados discutiendo sobre algo en un celular.

― ¿Y ahora que aremos? ―pregunto Ginny asustada. De nuevo llamaron a la puerta, pero esta vez parecían quererla tumbar con cada golpe.

―La ventana de tu habitación Ginny, da hacia la de los vecinos―

―Si pero no creo que podamos…―

―Si créeme que si podremos―

Hermione fue hacia la habitación de Ginny y abrió la ventana que daba hacia la ventana continua. Sus amigas la observaron sin poderlo creer y fue Hermione la primera en salir por la ventana y caminar por el borde de esta hasta llegar a la de su vecino.

―Hermione― llamo Ginny, pero la castaña estaba concentrada en lograr abrir la ventana sin el más mínimo ruido para que los hombres en la calle no la escucharan.

Después de intentarlo varia veces la ventana por fin cedió y logro abrirla, finalmente le dio señas a sus compañeras para que hicieran lo mismo y Luna fue la siguiente.

―No mires abajo Luna― sugería Hermione.

―Si lo dices, más pronto lo hará― reprendió Ginny.

―Cállense las dos― pidió Luna quien parecía querer adherirse a la pared.

Hermione escucho como la puerta de su departamento comenzaba a ser forzada y antes de que Luna pudiera ingresar por la ventana decidió jalar de su brazo haciéndola caer dentro, Ginny ya se encontraba intentando cruzar cuando Hermione la hizo devolver.

―Debes cerrar la ventana―

― ¿Qué?―

―Que cierres la ventana― debían hablar bajo, pero perfectamente entendió cuando Ginny le dijo una palabrota regresando por aquel peligroso borde.

Con algo de dificultad logro bajar la ventana y de nuevo se dirigió hacia Hermione quien le hacía señas de que se apresurara, antes de poder ingresar del todo, Hermione hizo con la pellirroja lo mismo que con Luna y la jalo haciéndola caer sobre su trasero, para finalmente cerrar la ventana apresurada y quedar todas tres en silencio cuando escucharon a los hombres.

― ¡Idiotas! ¿Han visto a las chicas? ―

―No, nadie ha bajado por aquí―

― ¿Dónde mierda se metieron? ―

―Sera mejor regresar Greyback―

― ¡Cállate imbécil! Lo mejor será encontrar a esa chica, sabes muy bien que el jefe dio la orden y si el jefe la quiere, él la tiene.

Durante los siguientes diez minutos escucharon como su departamento fue registrado, haciéndolas sentir impotentes. Finalmente después de escuchar a los hombres maldecir y a uno de ellos llamar degenerado al otro, escucharon que se retiraban.

― ¿Qué querían esos hombres?― pregunto Luna con sus ojos al borde de las lágrimas.

―A ti Luna, te querían a ti― respondió Hermione ― ¿Qué hiciste Lunas? ¿Por qué esos hombres te buscaban?

―Yo…no lo sé―

―No la buscaban a ella― interrumpió Ginny quien estaba junto a la cama de aquella habitación

―me querían a mí, es por la razón que no quería regresar al bar.

― ¿Qué? Ginny…no entiendo, si te querían a ti, porque buscaban a Luna―

―Creo que…cometí un gran error y están buscando a la chica con el nombre equivocado. Lo lamento Luna.

― ¿Lo lamentas? ¿Es todo lo que tienes que decir?―

―Hermione― le llamo Luna al verla acercarse a la pelirroja.

―No, no puedes decir simplemente que lo sientes, están buscando a Luna por ti y ni siquiera nos das una verdadera explicación.

―yo…

― ¡Eres una completa imbécil!―

Ginny quedo igual de sorprendida que Luna al escuchar aquellas palabras de su compañera, pero quedó inmóvil al sentir la palma de Hermione sobre su mejilla. Por un momento quedaron en silencio, hasta que la pelirroja decidió responder.

― ¡No tienes ningún derecho Hermione! Cometí un error, pero no fue del todo mi culpa― su tono de voz comenzaba a elevarse mientras las dos chicas se retaban con sus rostros ―tal vez si no tuviera que trabajar siempre en ese bar por tu falta de empleo, no estaría metida en esto.

―Chicas, recuerden que somos compañeras, anoche…―

―Anoche no corríamos peligro, Luna―

―Claro, ahora si lo corren por mi culpa y la mejor solución es cual ¿Separarnos? ¿Ir con la policía? O esperar a que tú nos soluciones todos los problemas cuando ni siquiera puedes con los de tu vida.

―Al menos yo no le invento una vida de fantasía a mi familia porque no pude tener una real―

― ¡Claro, eso es porque tú no tienes familia!―

Lo siguiente que Hermione vio fue a Ginny bajo ella después de lanzarse y hacerla caer de espaldas en la cama, por supuesto la pelirroja no se iba a dejar así tan fácil y pronto las dos chicas se encontraba jalando de sus cabellos y llenando sus rostros de uñetazos en aquella cama desconocida.

―Chicas, por favor, dejen de pelear―

Luna decidió intervenir y finalmente las tres estaban en la cama, prácticamente una encima de la otra, fue así como las encontró un chico que abrió la puerta y se quedó congelado al ver a tres chicas sobre su cama, tres chicas que se asustaron ante la mirada verde de aquel chico de gafas.