Disclaimer: la Tierra Media y sus personajes pertenecen a nuestro querido J.R.R. Tolkien y a sus herederos. Demás personajes y lugares inventados son míos.


El militar corrupto

Nuevo día en la consulta de Gandalf. Estaba el mago disfrutando de un suculento desayuno, cortesía de la cocinera del palacio, cuando un militar de alto rango entró por la puerta sin llamar. Se dirigió al diván y se acomodó en él, indicándole con un gesto brusco al mago que se pusiera en su sitio rápidamente.

–A ver, mago, que no tengo todo el día –gruñó el hombre.

–Ya va, ya va –murmuró Gandalf dirigiéndose lentamente al diván.

–Ya va dice, no todos podemos estar todo el día sentados sin hacer nada. Algunos tenemos que entrenar tropas –protestó con voz enérgica el militar.

Gandalf hizo caso omiso de la protesta y terminó de acomodarse en su sillón.

–¿Cual es su problema? –preguntó con algo de brusquedad el mago.

–Tengo la sensación de que me persiguen –gruñó el hombre.

–¿Desde cuando?

–No sé, desde hace un tiempo. ¿Qué más da eso?

–Bueno, tiene mucha importancia. ¿Fue de repente o la sensación fue aumentando poco a poco?

–Empezó hace unos meses, cuando el consejero del rey me dio su soborno mensual –empezó el militar.

–Un momento. ¿Aceptó un soborno del consejero del rey? –preguntó sorprendido Gandalf.

–Sí, claro, todo el mundo soborna a alguien una vez en su vida –respondió el hombre restándole importancia.

–¿Y por qué lo soborna? –indagó el mago con cautela.

–¡Oh! Para que haga la vista gorda cuando se dedica a vigilar lascivamente a la reina –rió el militar. –Pero estoy aquí para que me ayude con mi problema, no para cotillear.

–Si, por supuesto. Entonces la sensación empezó de repente hace unos meses. ¿Ha visto a alguien sospechoso siguiéndole durante ese tiempo?

–Siempre me persigue alguien sospechoso. Todos quieren darme dinero para que haga la vista gorda con alguna tontería, que si uno mató a alguien y quiere que el caso no se investigue, que si robo al vecino y no quiere que lo pillen, que si ha secuestrado a la hija de un noble tonto y necesita salir de la ciudad sin que nadie los vea...tonterías así.

El mago, que de tan sorprendido que estaba se había quedado sin habla, lo miró como si fuese un ser venido de un planeta lejano.

–Bueno, ¿es para hoy? ¿Me ayuda o no? –exigió el militar con mirada arrogante y voz de pocos amigos.

–Por supuesto, por supuesto –Gandalf recuperó el habla rápidamente. –¿Cuándo nota más la sensación de que lo están persiguiendo? ¿Es en algún momento en concreto del día o es impredecible? –inquirió profesionalmente.

El hombre lo miró ceñudo.

–¿Pero que clase de médico es usted? Lo único que hace es preguntar y preguntar –increpó el militar de mala manera.

–Mi trabajo se basa en eso. Si no hago preguntas no puedo saber que es lo que le pasa –explicó Gandalf molesto.

–¿Es que no va a revisarme? ¿O oscultarme? ¿O...

–No soy ese tipo de médico –interrumpió Gandalf enfadado. –Yo hago preguntas para saber qué problema mental tiene el paciente.

–¿Me está llamando loco? –bramó el militar levantándose amenazadoramente.

–Claro que no, no era esa mi intención –Gandalf alzó las manos en son de paz. –Sólo digo que a veces los problemas de una persona son mentales. Yo hago preguntas para saber si lo son o no.

–¿De que le sirve eso? –Gandalf abrió la boca para responder. –No, no hace falta que me responda –el militar le hizo un gesto impaciente al anciano. –Mire, mejor me voy. Esto es una perdida de tiempo. Tengo sobornos que aceptar...digo, tengo otras cosas que hacer.

El militar se fue con paso apresurado murmurando por lo bajo. Una vez que lo perdió de vista, Gandalf cerró la consulta y se dirigió al palacio a tener una breve charla con el rey.


N/A: desde luego, menudo espécimen. Lo que le hago soportar al pobre mago no tiene nombre. Un día saldrá del portátil y me dará de palos con el bastón hasta desquitarse...Espero que os haya gustado, en especial a ArokAmateratsu (gracias por la idea). Y ya sabéis, si queréis que alguien se pase por aquí dejadme un review y veré que puedo hacer. Un abrazo enorme a todos.