Theodore
"Chica Pastel"
No podía evitar reírse al recordar aquella chica tonta e inocente ¿Cómo es que había creído que su negocio era una Pastelería? Definitivamente algo andaba mal con ella. Dejo de lado aquel pensamiento y recordó que pronto se abrirían las puertas de Miss Marmalade, así que se apresuró a terminar con las cuentas que tenía sobre su escritorio para así poder dedicar toda la noche al burdel.
El día había sido agotador, necesitaba nuevas chicas, esas eran las ordenes de arriba y hasta el momento no había conseguido ninguna, bueno ninguna que valiera demasiado la pena, muchas habían ido en busca del empleo, pero pocas habían sido escogidas y cuando creyó que por fin había encontrado una candidata perfecta para algunos clientes especiales, se escapó de sus manos; seguramente si hubiese sido su padre, la chica se encontraría allí preparándose para laborar aun contra su voluntad, pero él no era el viejo Nott, él era el último descendiente de aquella familia, aquel que había prometido jamás obligar a una mujer a nada, por momentos como esos se reprendía por aquella promesa tan estúpida, sobre todo para aquel negocio.
Estaba concentrado en los documentos que tenía en su mano hasta que escucho el sonido del móvil, lo observo por un momento, no tenía ánimos de contestar, de escuchar alguna voz pidiéndole algo o peor aún, la de aquel viejo idiota presionándolo por más chicas y ganancias. Lo dejo pasar.
Ya había terminado con los documentos que se había propuesto para aquel día y organizo todo en su sitio, cada bolígrafo, cada papel, todo perfectamente organizado, algo que lo caracterizaba era que todo a su alrededor debía tener un orden, todo tenía que estar bajo control y hasta lo más diminuto debía estar en su sitio. Su teléfono de nuevo sonó, esta vez suspiro y observo más de cerca la pantalla y con una amplia sonrisa, decidió contestar.
—Blaise amigo ¿A que debo tu llamada?— su voz se escuchó burlona, algo que él sabía enojaría a su interlocutor.
— ¿Qué demonios tengo que hacer para encontrarte?— debió retirar un poco el móvil gracias al grito de su amigo, pero eso no evito que él sonriera y contestara sin cambiar su tono.
—Bueno, ya me encontraste. Dime ¿Qué puedo hacer por ti?— lo escucho murmurar algo, pero prefirió ignorarlo.
—Necesito hablar contigo, en persona—
—Bueno, eso está algo complicado, tal vez pueda hacerte una cita para la próxima semana…
—Muy gracioso. Necesito que nos veamos hoy—
—Ya te dije que no puedo, si quieres…
—Es sobre Draco— esas tres simples palabras cambiaron enseguida su actitud.
— ¿Qué sucede con Draco?—
—Te veo en Perch en una hora— Antes de poder responder algo, Blaise colgó.
Sus dedos tamborileaban la mesa con impaciencia, en verdad creyó que el idiota de Blaise llegaría temprano por una vez en su vida, pero al parecer estaba equivocado, ni siquiera un asunto que involucrara a Draco parecía apresurar al relajado Blaise.
—Hola Nott— sus dedos se detuvieron al escuchar la voz de su viejo amigo, llevaba casi veinte minutos de retraso ¿Cómo podía saludar así sin más?
—Llegas tarde— fue su saludo.
—Bueno, dentro de lo que a mí respecta, llego a tiempo— la voz de Blaise era burlona, algo que incrementaba la impaciencia de Theo, hasta el grado de golpear la mesa con su mano llamando la atención de las demás personas.
—A diferencia de ti, yo no tengo tiempo para perder—
—Relájate Nott— respondió Blaise tomando asiento mientras llamaba al mesero —Draco me ha enviado, para agrandar un poco tu ego, te diré que necesita algo y tú eres nuestra última opción.
Theo se relajó un poco en su asiento, pero su rostro no cambio; intentaba descifrar que pasaba por la cabeza de su compañero, pero la sonrisa burlona que mantenía y la ansiedad que demostraba por la comida mientras ordenaba, no le dejaba descifrar demasiado.
— ¿Qué es lo que quieren Zabini?— pregunto en cuanto el mesero se retiró.
― ¿No escuchaste? ―respondió elevando sus cejas ―Bienenstich de foie gras con confit de manzana y membrillo.
―No estoy de humor Zabinni― su voz se escuchó seca, mientras sus ojos se enfocaba en la puerta que quería atravesar pronto.
―Está bien, solo relájate un poco―
―Por teléfono hablaste que era algo importante y créeme no vine aquí― hizo una pausa y jalo con enojo la servilleta que Blaise intentaba doblar desde hacía rato ―para verte fallar con una tonta servilleta― completo sus palabras a la par que el trabajo de su amigo dejándolo algo asombrado.
―Sigues igual de obsesionado―
―Me impacientan las personas torpes, es todo― Blaise simplemente suspiró negando con su cabeza al parecer cediendo por fin.
―Sabes que Lucius se quiere retirar del negocio, verdad―
―Algo he escuchado―
―Según el viejo, quiere explorar nuevas industrias. Iniciará con una discográfica―
―Bien por él, pero no creo que prospere―
― ¿Por qué lo dices?― cuestiono Blaise intrigado mientras les dejaban su orden.
―Porque no sabe reconocer el talento aun teniéndolo cerca― Blaise simplemente sonrió de medio lado y dio comienzo a su plato, mientras Theo seguía revolviendo el vino de su copa observándolo fijamente.
―Lucius quiere que Draco se case, de lo contrario dejara la empresa en manos de Cormac―
― ¿Acaso está loco?―
―Sí, todos pensamos lo mismo, pero es obvio que solo quiere presionar al albino para que se case pronto.
― ¿Y qué tengo que ver? ¿Acaso me quiere como su padrino de bodas?― se burló terminando su copa ―Creí que desde la última vez o me quería de nuevo cerca de alguna de sus chicas.
―Como sabes Draco es un mujeriego y es por eso que ninguna relación es duradera, ya sea por problemas, celos o amigos que se tiran a tu novia, siempre hay algo.
La sonrisa de Theo se borró y de manera tajante pregunto de nuevo ― ¿Qué quieren Blaise?
―Una esposa― respondió con un pedazo de carne en su boca, algo que provoco una mueca de desagradó en The que no dudo en esconder.
― ¿Esperas que consiga una esposa para Draco?
―Así es, ninguna de las chicas que conocemos seria apropiada―
― ¿Qué paso con Astoria?, escuche que salían―
―Tú lo acabas de decir, salían, verbo pasado―
Theo sonrió sirviendo un poco más de vino, mientras Blaise trataba de terminar con su trabajo devorando aquel pedazo de carne frente a él.
―No tengo como ayudarlos…
―Vamos, sé que conoces demasiadas chicas, seguramente tu encontraras la indicada para este trabajo.
― ¿Indicada? ¿Trabajo? Sé más claro Blaise―
―Solo tomara unos cuantos meses luego de que Draco se case para que Lucius se olvide del tema, así que necesita una esposa temporal, alguien que no tenga problema alguno al momento de firmar el divorcio en unos cuantos meses.
―Quieren contratar una esposa―
―Que rápido eres―
―Estas con él hombre equivocado. No puedo ayudarlos.
―Por favor Theo, todos sabemos que tú eres el más indicado, las mujeres te siguen como un rebaño…
―En primer lugar, las mujeres no me siguen de la manera en que tú crees, en segundo lugar ninguna chica estaría tan loca como para aceptar algo así: después de tener el cielo en tus manos no lo quieres soltar y por último, tengo asuntos mucho más importantes― finalizo observando su reloj.
―Aún no he llegado a lo que te interesa, Theodore― con aquellas palabras logro captar la atención de su amigo de nuevo, los dos sabían porque estaban allí, los intereses no se podían dejar de lado y era algo que muy bien sabían ―Draco está dispuesto a hacer un trato contigo.
― ¿Qué trato?―
―No lo sé, dímelo tu―
― ¿Es enserio?― sonreía Theo mientras Blaise terminaba de limpiar su boca ― ¿Tan desesperado esta que me envía un cheque en blanco?
―Nada de lo que él te ofrezca será suficiente para ti, así que es mejor que pidas…
― ¡Jamás pido nada! ¿Entendiste? ―
―O.K , ahora que conoces la situación, puedes decir si aceptas o no―
―Que idiota, podría pedir la mitad de la empresa…
―pero no lo harás. No eres de esa clase de amigos―
Era verdad, Theo no era de esa clase de amigos, en realidad eran un grupo extraño de amigos, si es que así se podían llamar. Pero aunque habían tenido demasiados problemas desde que se conocieron siendo unos niños, siempre lograban superarlo. Theo sentía algo de remordimiento por su último acto hacia su amigo rubio, debía admitir que cayó de una manera muy baja ante la tentación de una chica y que después se sintió mal por ello, pero jamás dejaría que ellos lo supieran, sin embargo, no fue aquel sentimiento lo que le llevo a decir aquellas palabras que sintió con satisfacción.
―Acepto, conseguiré una esposa para Draco―
―Perfecto, sabía que eras nuestro hombre― comento Blaise mientras dejaba su copa ya vacía de lado―tienes hasta el viernes en la noche.
― ¿Disculpa?―
―Sí, Draco debe conocer un poco a su futura esposa, así que el sábado será un día para ellos dos―
―No, la tendrán cuando la consiga― respondió enojado comenzando a levantarse ―los llamare.
― ¿Qué? No, Theo, espera―escucho a Blaise cuando iba ya saliendo del restaurante ―¿Quién pagara la cuenta? ¡Theo!
La noche transcurrió, el burdel estaba lleno y todos sus clientes eran personajes respetados y conocidos públicamente, algo que alegraba el bolsillo de Nott, pero más aún los de su jefe, eso era seguro. Theo observaba todo desde su oficina, prefería no mezclarse en aquel ambiente a menos que fuese rotundamente necesario, se encontraba en el pequeño balcón que lo llevaba hasta el lado de la pista, desde allí observaba a cada una de sus chicas, ninguna era la indicada. Concia a Draco, sabía que n aceptaría a cualquier chica, lo más seguro es que la investigaría y amedrantaría hasta conocer cada detalle de su vida y no se alegraría demasiado si se llegase a enterar del pasado de alguna de sus empleadas, así que descarto esa opción. Quedaba recurrir a sus amigas, el problema era que no tenía ninguna, conocía chicas; de aquellas fáciles de una copa, una noche y de seguro caza fortunas camufladas que solo le traerían más inconvenientes, además necesitaba una chica ingenua, que le sirviera para sus propósitos y que pudiera manejar como a su dedo pequeño, y ninguna de las arpías de las que el solía rodearse era la indicada.
Aún tenía tiempo, no demasiado, pero lo tenía; el problema es que ha Theo no le gustaba dejar todo ara último momento, él siempre debía tener todo bajo control, por eso mientras terminaba de abotonar su reluciente camisa blanca que tuvo que cambiar ya que la anterior tenía una horrenda arruga, decidió revisar las fotografías de las chicas que había ido aquel día en busca de empleo. Camino hacia su escritorio y allí observo una a una las fotografías, nada decoroso, pues allí podía ver demasiado de aquellas mujeres, a veces simplemente se sentía asqueado de su empleo, pero debía soportar las ganas de vomitar, no porque aquellas chicas fueran feas, cualquier hombre caería ante ellas, incluidos sus amigos, pero ninguno sabía lo que ocultaba un trabajo tan oscuro como el suyo.
Después de revisar las fotografías una y otra vez se dio por vencido, ninguna le convencía, ninguna era como…como aquella chica tonta que fue en busca de pasteles; de nuevo sonrió al recordarla. Aquella tonta podría ser una gran candidata, incluso podría ser la única, el problema será encontrarla, pero ¿desde cuando algo era un problema para él? decidido tomo su abrigo y salió de aquel sitio dejando atrás la bulla, los gritos y las personas excitadas, atravesó la puerta de la calle que le dejo sentir el frio de la noche y el silencio del callejón, pero sus ojos se abrieron sorprendidos de ver cuán suerte tenia, frente a él bajo un abrigo desgastado y con su cabello alborotado por el viento, se encontraba aquella chica tonta al parecer también sorprendida de encontrarlo, por eso después de reaccionar, pregunto.
― ¿Qué haces aquí? Chica pastel―ella simplemente hizo un gesto extrañado, seguramente por aquel sobrenombre ― ¿Por qué regresaste? No me digas que ahora estabas buscando una dulcería.
Ella simplemente dejo ver una imperceptible sonrisa y ajusto as su abrigo.
― ¿Estas bien?―
―No, no lo estoy― respondió con voz suave y melancólica ―es por eso que vine a buscarte, necesito el trabajo― casi susurro, como si no quisiera que la escucharan.
―Ven, acompáñame― extendió Theo su mano ofreciéndola, pero ella parecía no confiar ―justamente te estaba pensando, tengo el trabajo indicado para ti.
Ella se removió con algo de desconfianza e incomodidad y parecía querer ajustar aún más su abrigo, como escondiendo su cuerpo, algo que Nott entendió muy bien, por eso se acercó y esta vez llevo su mano hasta la mejilla de la chica.
― ¿Cómo te llamas?―
―Hermione Granger― respondió después de dudarlo un poco ―debo cambiar mi nombre, verdad.
―No, tú no eres mujer para este sitio, acompáñame y te diré de que se trata mi propuesta.
Hermione confundida acepto esta vez la oferta de Theo y juntos empezaron a caminar lejos del burdel.
―Necesitas trabajo, no es así―
―Dijiste que solo me podías ofrecer…
―selo que dije, pero tú no eres una mujer para ese oficio, te veo más como, no sé, como una mujer importante, quizás como… La esposa de un hombre importante.
― ¿Qué?―
―Hermione, ¿quieres casarte?―
―¿Hablas enserio?―
―Muy enserio―
―Yo…yo, no puedo, no te conozco y…
La risa de Theo la detuvo, esa chica en serio era graciosa y dulce ¿Acaso creía que le estaba proponiendo matrimonio?
―Eres adorable chica pastel, pero no quiero casarme contigo―
―No, no te entiendo―
―Creo que no me explique ¿Quieres ser la esposa de Draco Malfoy?―
