Ya era muy tarde y se preparaban para dormir había sido un día muy largo y con la visita de pegassus y su propuesta muy cansado, pero bueno ya tenían sus piyamas puestas y dientes lavados, listos totalmente solo para meterse a la cama y dormir

yami tu te as enamorado?-fue la pregunta que soltó yugi justo antes de acostare (compartían cuarto y aunque me encanta el yaoi no comparten cama en esta historia)

por que preguntas eso?-evadió la respuesta

te confió un secreto?-le pregunto yugi

si me tienes la suficiente confianza, si-dijo yami

estoy enamorado de tea-dijo yugi con emoción y yami no parecía reaccionar-no dices nada

eso no es un secreto, la única que no lo sabe es tea- "o mas bien no lo quería saber" pensó yami

tan evidente soy-dijo yugi preocupado

acaso lo intentaste ocultar-dijo yami con confuccion

quien mas lo sabe?-le pregunto yugi

para no hacerte el cuento largo, asta kaiba lo sabe-dijo yami con naturalidad

no es siento, para que lo sepa kaiba ya es demasiado-dijo yugi mientras graciosamente se escondía bajo la cama lleno de vergüenza

yami no sabia como ayudarlo, así que le diría la verdad.

si-dijo de repente yami

si que?-pregunto yugi desde debajo de la cama

si, me enamorado-le confirmo

cuéntame -dijo yugi saliendo de debajo de la cama y sentandoce en la cama de yami, con una linda carita de emoción, como niño que espera con ansia su cuento antes de dormir dulcemente.

yo tenia 15 cuando empece a recibir chicas para mi harem personal, eso me ponía incomodo nunca había probado estar con un mujer me daba un poco de vergüenza, tu sabes no cumplir como era debido, en unos meses ya tenia 8 jóvenes a mi dispocision muy lindas ellas y vírgenes, pero yo no me animaba, mi padre dijo que era porque yo mas que atracción, necesitaba sentimientos, no entendí la verdad que quiso decir, mi padre solicito en un templo (si un templo) a una joven con experiencia para que me iniciara, del cual mandaron a una, que la verdad no le puse atención, toda mi atención se fue a su acompañante, solo tenia 14 aun era una niña pero ya dejaba ver que seria una mujer muy atractiva su cabello, sus ojos, su piel, su todo asta su cuerpo que toda vía no estaba totalmente desarrollado era perfecto y la desee como nunca en mi corta vida había deseado a nadie, le pedí ami padre que fuera ella con quien me iniciara y el fue y hablo con la joven mayor la cual se negó argumentando que la pequeña no tenia experiencia, que era solo una aprendiz que no había sido tocada por ningún hombre jamas, después de una larga discusión se llego a una solucion mi padre compro al templo a esa linda chica que yo tanto quería, no me precipite quería que fuera espacial, la lleve a recorrer el palacio, le hice muchos regalos, yo no solo quería tener su cuerpo quería que también me entregara su alma, claro que no me contuve por mucho, unos días después la lleve a mi cama y la hice mía, fue lo mejor del mundo, yo era el primero para ella y ella era la primera para mi, juntos aprendimos a conocernos lo que nos gustaba y que no y claro como cualquier pareja de jóvenes que estaban juntos sin la mas mínima protección ella salio embarazada pronto, ambos fuimos felices, quería casarme con ella pero me lo impidieron, dijeron que al ser esclava no tenia derecho a ser esposa, solo amante, no me importo mientras estuviera conmigo yo estaba feliz y ella también, seis meses después mi padre murió y yo fui faraón estando a días de cumplir los 16, ella siempre con migo, lo único que me alegraba era su hermoso vientre en el cual llevaba vida, vida que yo había sembrado en ella-dijo yami mientras recodaba aquellos días

vaya tuviste un hijo, que lindo-dijo yugi muy feliz, pero entonces miro el rostro de yami del cual se asomaba una lagrima y supo que algo no estaba bien-que paso?-se atrevió a preguntar mas serio

solo habían pasado unos días, hubo un a ataque de los enemigos de mi padre que aprovechando que mi padre estaba muerto y yo muy joven atacaron, mi ejercito siempre estaba listo y yo era muy bueno con la espada, me defendía mientras poníamos a la gente a salvo en el interior del palacio, de repente escuche un grito alguien dijo cuidado, yo volteo al frente y vi una flecha directo a mi venir, supe que no podía quitarme no tenia tiempo cerré lo ojos y sentí una fuerte precion en el pecho, pero no dolor, abrí mis ojos y vi los de ella con la flecha en su espalda, la abrase antes de caer al suelo y yo lo único que pude decirle fue -no te vallas-ella me sonrió y dijo -ya tendremos otra vida para nosotros- cerro sus ojos y ya no los abrió, su cuerpo se sintió pesado y la recosté en el suelo, me quede con ella sintiendo como su cuerpo poco a poco se enfriaba en mis brazos, llore quería decirle tantas cosas, que la amaba ,que era mi vida, que debió dejarme morir a mi por que sin ella yo ya estaba muerto, y no pude decirle nada, porque ya se había marchado y yo solo quería marcharme con ella y mi hijo que aun estaba en su vientre, despues de eso fue lo de bakura y selle mi alma en el rompecabezas y sin recuerdos por que no quera que me doliera mas-dijo yami aun con lagrimas

no llores, no estés triste-dijo yugi con mucho dolor

no lloro de tristeza, al contrario es de amor, ame y fui correspondido, pude ser muy feliz, pero me falto tiempo y que las circunstancias fueran diferentes, sabes un día quizás tenga todo ami favor y encuentre de nuevo el amor-dijo yami con una sonrisa un tanto melancólica

claro que si, tu seras feliz y mucho, nadie mas que tu que te as sacrificado tanto se merece encontrar esa felicidad -dijo yugi antes de volver a su cama

yugi-dijo yami antes de dormir

si, yami-dijo yugi

prométeme que conquistaras a tea-dijo yami ya cansado

eso es difícil, ella te quiere a ti-dijo yugi algo triste

y yo quiero todas las cartas de duelo del mundo y tampoco se puede-dijo yami con gracia

ay yami, mejor duérmete-dijo yugi ya con sueño

-buenas noches yugi

-buenas noches yami

-un día te prometo que te cuidare y tu seras muy feliz, tanto que cualquier tristeza que hayas tenido se borrara, por que mi amor por ti no se a terminado y nunca se terminara, sera eterno y duradero y si un día me dejas de amar yo con gusto te volveré a enamorar, pues de ti no me quiero alejar, tu eres mi principio y mi final, asta las estrellas y mas aya -fue el dulce susurro que dijo yami antes de dormir, que como cada noche era ya su costumbre