Disclamer: Free! no es nah mío. Fin.
La triste historia de la Rio: Fíjense que a la Rio se le murió el notebook con todo los fics que tenía dentro. Incluso había un AU de fantasía que amé y que nunca subí porque pensé que era muy fumado y lo perdí para siempre T_T. Era la primera vez que Rin mataba a Makoto. Holy Shit.
Pero en fin. Lamentablemente todo lo que se demoró el servicio técnico en entregarme mi máquina de vuelta me mató la inspiración. Escribí esto de pasadita y lo publicaré para que sepan que estoy viva y pensando en estas cochinadas. Me está saliendo mucho más duro con "Juntos y revueltos", que tenía casi un capítulo completo. Pero en fin. Fin del llanto.
Sin beta. Sin revisiones. Jump!
Into the night.
Impresiones.
Rin tamborileó los dedos con nerviosismo sobre la superficie de su puesto. Lo que decía su maestro frente a la pizarra era ruido en el fondo de su mente.
Rin…
El recuerdo de esa voz ronca y profunda (esas voces roncas y profundas) le daba puntadas en el estómago, y no necesariamente de asco.
Murmuró algo que su profesor no alcanzó a entender antes de que saliera disparado de la sala de clases. Necesitaba salir. Necesitaba aclarar su mente.
Necesitaba entender.
¿Por qué?
¿Por qué él? ¿Por qué él?
Pero, por sobre todas las cosas, necesitaba saber porqué –tres días después, en medio de su rutina normal- todavía no podía empezar a odiarlos.
Sousuke no se había quedado en los dormitorios desde… ese día. Apenas y hablaban, y con la cantidad de exámenes que tenían, con suerte salían del salón de clases a la cama y viceversa. Incluso los clubes estaban suspendidos hasta el fin de los test.
"Di mi nombre, Rin"
-Makoto…
La imagen de su amigo castaño le asaltó la mente y lo hizo ruborizar. No quería pensar en esa noche. No terminaba de entender por qué dijo el nombre de Tachibana en medio del éxtasis, ni por qué se rindió a la trampa que Sousuke le tendió y –mucho menos –entendía por qué se había entregado completamente al backstroke.
¡Makoto!
Haber sabido que me deseabas y hubiera venido a partirte mucho antes…
Makoto hablaba sucio y empujaba con violencia. Clavaba las manos en las caderas con malicia y mordía los hombros con alevosía. Todo él era algo que Rin no había visto jamás y sintió que podía perderse en esa densa selva esmeralda que lo hundía en desesperación.
Abusado. Violentado. Humillado. Makoto y Sousuke no escatimaron esfuerzos en rebajar su alma hasta el suelo y pisotearla.
Tirado en su cama, abrazado a la almohada Rin quiere llorar y desaparecer. No sabe qué hacer con eso que incendia su pecho y le inflama la entrepierna cuando recuerda esa noche.
No quiere los besos. No quiere la piel. No quiere las manos. No quiere nada. Nada que venga de ellos, pero lo desea de todas formas con todas las ganas de las que es capaz. Y a veces lo invade la ira, y grita, y necesita nadar, y quiere ver a Haru porque solo él es capaz de ayudarlo a canalizar la rabia que a veces lo consume, pero Nanase está lejos, en su pequeño Instituto, junto al origen de todos sus males…
Suspira observando su almohada al otro lado de la habitación, luego de que la lanzara violentamente. Quién diría que alguna vez odiaría a Tachibana Makoto.
Mako… ¡Makoto!
Temblaba. Tuvo que abrazarse y no fue capaz de detenerlo.
Makoto.
Makoto. Makoto.
Di mi nombre, Rin.
Las mejillas le ardían. Su pecho subía y bajaba sin ritmo. Tragó duro al notarse excitado. ¿Qué mierda estaba pasando con él?
¡Dilo!
-Ma-Makoto…
Se tapó la boca con una mano y sintió el olor de Tachibana en su piel. El olor a sexo, a sudor. El olor de su deseo rampante y los calambres que le picaban los muslos cuando recordaba la figura alta y musculosa del castaño sobre él, mientras su mejor amigo sujetaba sus brazos por la espalda.
-Sou…
Te dije que no era tan malo…
Se metió a la ducha fría vestido, pero cayó de rodillas sin poder evitarlo.
-No tengas miedo, Rin.
-¿No te gustó?
-Te queremos, Rin.
-Te queremos.
Se sintió estremecer cuando su mano se cerró sobre su miembro al tiempo que eyaculaba. El agua le caía sobre el cuerpo, ocultando sus lágrimas pero exponiendo su miedo.
-¿Por qué…?
Haru se dejó rodear por los brazos fuertes de Makoto mientras su boca se cerraba sobre los labios de su mejor amigo. Estaban en la entrada de su casa, tironeando corbatas, camisas y zapatos mientras peleaban por quién llevaba el control del beso.
(Haru sabía que Makoto no estaba intentándolo con fuerza. Apenas empujaba un poco, presionaba otro poco. Un pellizco en las costillas, un toque en la cadera. Makoto estaba en un lugar y en todos.)
Nanase llegó semidesnudo y abrazado del más alto con brazos y piernas, mientras cargaban su cuerpo sin esfuerzo, para lanzarlo con fuerza sobre la cama.
-Siempre has sido impaciente, Haru-chan…
Quiso reclamar por el diminutivo, pero la vista de su mejor amigo quitándose la corbata con los ojos llenos de una maldad diferente lo hizo temblar.
(Cada vez lograba hacerlo relucir con más facilidad. Esa bestia que dormía en los ojos de Makoto respondía cada vez mejor a su aroma.)
Con las manos atadas en la espalda, Haruka no tuvo más opción que dejarse hacer.
-¿Qué debo hacer contigo, Haru?
Makoto delineó con suavidad los músculos, memorizando por enésima vez aquellos puntos en donde el moreno se estremecía. Apretó los dientes sobre la piel innumerables veces, amenazando con dejar todas las marcas que quisiera.
-¡No! ¡Sin marcas!
-Awww… ¿te preocupa que Nagisa y Rei las vean y sepan la calidad de pervertido que eres? –con fuerza Makoto tiró del pelo del otro, dejando su cuello completamente expuesto, y respiró pesadamente sobre la piel. –Yo que tú me preocuparía de cosas un poco más… "inmediatas"…
Tachibana no era amable. Nunca lo era. Haruka sabía que su cobarde y maternal amigo desaparecía cada vez más, consumido por ese Makoto depredador y hambriento.
(A veces se preguntaba si quería al castaño "de vuelta". Cuando se masturbaba, pensaba que no, pero luego se sentía culpable y prefería encerrarse en la bañera unas horas.)
Sus manos no fueron liberadas en todo el acto. Makoto hizo, literalmente, lo que quiso. Los días libres que se venían fueron la excusa perfecta para hacer lo que más le gustaba: su voluntad.
-Vamos Haru, sé que puedes hacerlo mejor. –se burló mientras empujaba su miembro en la boca de su amigo, que trataba con desespero de no vomitar ante la violenta intrusión –Sé que te gusta, así que pon algo de tu parte…
Makoto lo aplastó contra la cama cuando llegó su orgasmo. Haruka sintió como el pene de Tachibana se abría paso por su garganta, y no supo que estaba tragando algo hasta que el calor del semen comenzó a recorrerle la tráquea.
La sola idea le causó una arcada en cuando su boca se vio libre. Echó los hombros hacia delante y se encorvó en un claro gesto de devolver lo que tenía en el estómago, sin emabrgo el castaño lo tomó de la boca y la nariz, tapando ambas, impidiendo la salida de todo lo que estaba subiendo.
-Eso es muy rudo de tu parte, Haru-chan… Debes tragarlo y limpiarme…
Empujando hacia atrás la cabeza del moreno, el otro obligó a su mejor amigo a volver a tragar todo. Las lágrimas que salían parecían complacerlo.
(Un animal. O quizás algo que iba más allá de eso. Haruka ya no sabía como definir a Makoto.)
Se encogió en cuanto sintió las manos libres. Temblaba de rabia, de placer y de miedo.
Sus muñecas tenían marcas que no saldrían en muchos días. El amargo y ácido sabor en su boca lo estaba matando. Las manos que acariciaban sus muslos simplemente lo enloquecían.
-Haru-chan… ¿seguro que quieres parar aquí?
El susurro contra su oído terminó de derribar sus barreras. No importaba nada en ese momento.
Absolutamente nada.
.~TBC~.
