EN EL CAPÍTULO ANTERIOR:
Un terrible escándalo termina con la carrera del multimillonario Akimoto Yasushi. Todos sus negocios son atacados por los rivales que tenía, además de que le llueven demandas gracias a las trabajadoras que se atrevieron a alzar la voz en su contra por distintos tipos de abuso.
En la universidad de la cual era director las cosas también estaban complicadas. La policía había contactado a la subdirección a primera hora de la mañana para discutir qué sucedería ahora que la institución se veía con una mancha negra y profunda en su historial. Por otro lado, a Rino se le olvidó agregar la sección 'horóscopos candentes', como le gusta llamarle, a su publicación del día; Miyuki no paraba de pensar en Sayaka y en cómo podría ganarse su cariño; Yuki tenía su uniforme muy arrugado; Anna y Rina luchaban por mantener la cordura contra los mantras negativos de "la ponkotsu" Haruka; entre otros problemas de estudiantes.
Pero el problema más grande estaba ocurriendo a nivel de canchas. Rena y Yui habían sido interceptadas por un par de alumnas de una manera muy poco usual. ¿Lograrán llegar a tiempo a dar su discurso informativo a las alumnas de la preparatoria Sakura 48?
CAPÍTULO 2.
NO HAY REGLAS, TODO SE PERMITE.
-Ok, cálmate Rena, tu puedes hacerlo, tu puedes hacerlo, tu puedes hacerlo… -Rena se convencía a sí misma que todo estaba bien, que lo sucedido durante la mañana no había sido mas que una mala broma del destino. Seguramente se estaba cobrando aquella ocasión donde guardó un pan de melón extra grande para ella sola para no compartirle a nadie. Seguramente eso era. O aquella vez que puso tras unas cajas de un curry que nadie quería un pan de melón edición especial con relleno de crema pastelera.
-Ammm, ¿Matsui-san? ¿Puedo irme ya? Me duelen las piernas por el partido de hace rato con Sayaka y… –un golpe a una mesa que había junto a ellas le cortó el monólogo a Jurina, alguien no estaba de muy buen humor.
-Tu. No. Tienes. Derecho. De. Hablar. –Cada pausa Rena se acercaba más a Jurina con una mirada que volvería piedra a la mismísima Medusa.
-O-
-Tu… tu eres…- Jurina volteó hacia ella al escuchar que la llamaba. Sonrió un poco apenada por la situación.
Apenas asomaba su sonrisa cuando Rena se incorporó de golpe. Los pocos papeles que tenía en sus manos se arrugaban lentamente debido a la presión que ejercía sobre ellos.
-¡Eres una idiota! –El grito salió de lo más profundo del corazón de Rena. Inmediatamente Yui y Sayaka voltearon a ver a ambas chicas. En los 2 años que Yui tenía conociendo a Rena, jamás la había visto tan enojada. Sus ojos tenían unas cuantas lágrimas de coraje, sus mejillas estaban rojas y casi, casi podía jurar que había una especie de aura negra rodeando su silueta.
Jurina levantó una se sus cejas.
-¿Eh?
-¡Nada de "eh"! ¡Mis papeles! ¡Yokoyama-san, mis papeleeees! ¿Cómo se supone que voy a dar mi discurso así?- Le dirigió una mirada entre enojo y fastidio a la culpable de su histeria-
-Oye, cálmate. Ya te dije que lo siento, no te tienes que poner tan grosera. Además yo te grité que tuvieras cuidado, si no te moviste a tiempo fue tu culpa. –Jurina le dio de mala gana los pocos papeles que había levantado del suelo. Ella estaba siendo lo más cortés que podía dada su naturaleza un tanto agresiva y no se lo estaban agradeciendo. ¿Para empezar, quién rayos era esa persona? Ni siquiera se conocían como para que le hablara de esa manera.
-Sí, Matsui-san, trata de mantener la calma, por lo visto no perdimos los papeles más importantes. –Yui se acercó a ella para mostrarle un fajo de papeles tratando de tranquilizarla.
Mientras las chicas del consejo estudiantil trataban de ordenar sus documentos, Jurina y Sayaka se secreteaban la una a la otra.
-Oye, dijo 'Matsui', ¿verdad? –Sayaka le decía al oído a la otra que puso una cara de disgusto. –Si mi memoria no me falla son el dúo dinámico del consejo estudiantil…-
-Genial, solo me faltaba compartir el apellido con alguien tan grosera. –Cruzó sus brazos esperando a que algo sucediera, ya las dos se estaban desesperando. –Oigan, nosotras nos tenemos que ir, así que si nos permiten… -
-Un momento, ustedes no van a ningún lado. –Yui les habló a las dos con un tono firme pero sin sonar agresivo, sus años tratando con estudiantes y maestros le habían dado la experiencia necesaria para modular su voz en los momentos que lo requirieran. Sayaka y Jurina se pusieron un poco tensas. –Yamamoto-san, todavía no me termina de convencer el motivo por el cuál estaban aquí, esto definitivamente es una falta al reglamento de la escuela. Por otro lado, eeemmm… -Yui miraba directo a Jurina quien intuyó que preguntaba su nombre.
-Matsui Jurina… -Dijo con desgano haciendo un puchero.
Al escucharla Rena puso un gesto de 'debe ser una broma', rodó los ojos hacia arriba.
-Matsui-san… Sugiero que tu y… Matsui-san –no pudo evitar una pequeñísima sonrisa –vayan al auditorio. Como miembros del consejo estudiantil tenemos una obligación que cumplir. Yamamoto-san me acompañará a la oficina para reimprimir lo que perdimos, mientras ustedes ganarán algo de tiempo, ¿entendido? –Claramente era una orden, no cabía espacio a una segunda opinión.
Jurina volteó a ver Rena con una sonrisa burlona. -Por favor, ella puede ir sola, ¿o quieres que te lleve de la manita como bebé?-
-Ni se te ocurra tocarme, me vas a pegar lo grosero y antipático.-
Así siguió una discusión sin sentido que terminó en un jalón de oreja para ambas por parte de Yui y Sayaka. Muy a regañadientes llegaron al auditorio. Tarde. Con medio discurso y con un humor de los mil diablos.
-O-
Dentro del auditorio el tiempo parecía estar transcurriendo como miel de abeja en un reloj de arena. Lento, pesado, caliente, espeso. El subdirector, de unos 60 y tantos, con cabello canoso y con unas entradas prominentes hablaba y dormía a todas las alumnas, maestros, intendentes y seguramente también a los fantasmas que tuvieran la desgracia de estar deambulando por el lugar. Repetía una y otra vez las mismas palabras: problemas-soluciones-unidad-cambio-juventud y un montón de cuentos más.
Mientras más se alejaban las filas de asientos del estrado se podían apreciar cabeceos por aquí y por allá.
-Mátame. –Rino suplicaba en voz baja a Minami quien casi suelta una carcajada. –Si ese viejo no se calla en 10 segundos voy a enloquecer… -Luchaba con todas sus fuerzas por no perder la conciencia. Se cumplían ya cerca de 20 horas que no dormía, lo único que la mantenía medio despierta era la vibración de su teléfono cuando recibía algún mensaje.
Minami le pasó dos caramelos de menta extra fuerte a Rino para que se despabilara. Tomó uno de ellos con flojera y empezó a pasarlo por su boca de manera perezosa. No estaba de humor para soportar voces aguardentosas. Un rechinido agudo y prolongado del micrófono logró que varias salieran de su trance.
-Bueno, ahora quiero ceder la palabra una persona que conozco desde hace muchos años. Seguro han escuchado hablar de ella pues es una famosa modelo. Recueeeerdo cuando sus padres y yo salíamos a pescar todos los fines de semana, ella apenas era una chiquilla que hacía berrinche por todo. Ese día lloró mucho porque no pudo pescar ni un pobre zapato en el río. –El hombre comenzó a reír mientras se perdía en sus recuerdos. Nadie más movió un solo músculo del rostro. Justo en ese momento apareció de un lado del escenario una figura alta y elegante. Vestía un traje que a primera impresión lucía caro. Usaba lentes oscuros seguramente igual de caros que su ropa. Avanzaba rápidamente hacia el estrado, con un rostro que emanaba un toque de vergüenza y otro tanto de furia. Al parecer el discurso del subdirector ya no le estaba causando tanta gracia.
A pesar de su apariencia, su irrupción no tuvo mucho impacto en las alumnas, que seguían esperando a que alguien les dijera por qué seguían perdiendo el tiempo escuchando cuentos de ancianos. Después de decirle unas palabras al oído al anciano, este bajó desabrochándose la corbata nerviosamente y tosiendo un poco. Con el espacio libre, la mujer se dedicó a tomar la palabra.
-Lamento que hayan tenido que soportar al honorable subdirector Togasaki… -Se llevó una mano a los lentes que tenía puestos y los removió con un movimiento perfectamente ensayado. –Mi nombre es Shinoda Mariko, super modelo y madre de quien, seguramente, ya todas ustedes saben. –Un murmullo general invadió el auditorio.
- O-
-Yokoyama-san, no quiero sonar grosera pero, ¿tanto así tarda en prender la computadora? –Sayaka y Yui luchaban contra la decadente tecnología del salón del consejo estudiantil. Contrario a lo que la mayoría piensa, no tienen fondos suficientes para conseguir equipo nuevo. El director les dio permiso especial de funcionar en pareja a Rena y Yui por su eficiencia tanto académica como administrativa, pero mientras no consiguieran más integrantes no podían financiarlas con cosas tan necesarias como una simple computadora.
Yui simplemente mantenía los ojos cerrados, su rostro estaba relajado.
-¿Te dormiste? –Sayaka estaba a punto de tocar el hombro de su superior, cuando esta súbitamente abrió los ojos haciendo que Sayaka retrocediera unos cuantos pasos.
-Está lista. –Fue lo único que Yui dijo antes de abrir una serie de carpetas a la velocidad de la luz. Igual de rápido encontró un documento con el nombre 'DISCURSO RENA BUENO FINAL ESTE SÍ ES'. Un par de clicks más y las hojas comenzaron a salir por la impresora.
-Perdona la tardanza, es que tiene que calentarse primero. –La chica con ojos de gato hablaba en serio.
-Sí, no pasa nada… Si ya está todo listo será mejor que nos vayamos. –Sayaka dio un saltito para levantarse del escritorio en el que estaba sentada. –Las Matsuis deben estar desesperadas por que lleguemos. –Avanzó hacia la puerta, y justo cuando tomó la manija sintió que algo la detenía por la muñeca.
-¡Espera! –
La voz de Yui sonaba suplicante. Si bien Sayaka no la conocía del todo estaba segura que esa expresión en su rostro no era una visión muy común de ella. Se puso un poco tensa por la proximidad de la otra chica. Yui continuó hablando.
-Yamamoto-san, ¿estás saliendo con alguien?-
Un parpadeo. Dos parpadeos. Cero palabras. Ojos abiertos como los de un pescado congelado.
-Ammm, ¿tomaré eso como un sí…? –Yui bajó la mirada y soltó lentamente la muñeca de Sayaka quien perdió el habla momentáneamente. ¿Sería posible que esa chica hubiera estado interesada en ella desde antes? Eso podría explicar el por qué quiso ir con ella en lugar de Rena. Aun así todo era muy repentino. Lo único que sabía era que tenía que decir algo, mientras más rápido mejor.
-¡Perdón! –Se inclinó a manera de disculpa y comenzó a hablarle formalmente de usted. –Me halaga que se haya interesado en mi, pero por el momento no quisiera entablar una relación con alguien. Digo, apenas nos conocemos y mis estudios son mi prioridad ahora… Espero no ofenderla con mis palabras, Yokoyama-san es una persona muy hermosa y dedicada, seguramente encontrará a alguien mucho mejor que yo para estar a su lado. –Sayaka levantó un poco el rostro para ver a una Yui confundida.
-¿Eh? –
-¿Cómo que 'eh'…? No me digas que- oh no! –Ahora deseaba que la tierra se la tragara. Con sus manos se cubría la cara menos los ojos que seguían mirando directamente a la persona que tenía enfrente.
A pesar de su error su superior se comportó muy educadamente. Cualquier otra persona se hubiera revolcado de risa en un instante. Sayaka sintió que Yui era una de esas personas en peligro de extinción. Como una hermana mayor a la que pudiera respetar y contarle todos sus problemas.
Yui le sonrió ampliamente y se disculpó por usar la expresión equivocada tan repentinamente.
-Lo que en realidad quería decir es que necesito un consejo… de carácter… ro-romántico. Supuse, malamente, que tenías una relación con alguien… tu y Matsui-san, tu Matsui-san, son bastante populares así que, pues… perdón de nuevo por incomodarte. –
-No, yo fui la tonta… menos mal que solo fue un malentendido. –Sayaka reía un poco, mientras en su mente tenía otros pensamientos. -¡Jurinaaaa, ¿qué clase de imagen tengo ahora por tu culpa?!– Aclaró su garganta suavemente y continuó. –Pues, la verdad es que no estoy saliendo con nadie. No tengo el tiempo que quisiera para poder compartirlo con alguien más. No sería justo ni para esa persona ni para mí. –
-Entiendo lo que dices, estoy en las mismas condiciones… Gracias de todas formas y disculpa por haberte asustado. Ahora vámonos pronto, no quieres ver a Rena enojada. –Apagaron lo que debían apagar y se dirigieron al auditorio con prisa.
-¿O sea que hace rato no estaba enojada? –
-En escala del uno al diez, diría que estaba en un cuatro y medio. –
-O-
-Shinoda Mariko… ¡¿LA Shinoda Mariko?! Cadete, empieza a grabar. Se llevó el segundo caramelo a la boca.–
-Desde que se apareció en el escenario lo estoy haciendo, yo sí estoy atenta, no como otras. –Minami le guiñó un ojo a su capitana Rino.
Dentro de las piernas del escenario Rena y Jurina miraban a la mujer haciendo su aparición.
-Así que ella es la famosa mamá de la chica. Me esperaba otro tipo de mujer, no sé, un poco más humilde. Debo admitir que es hermosa, se nota que podría tener a quien ella quisiera con un chasqueo de sus dedos, ¿no crees, Mat- emm, no crees? –Jurina no quiso mencionar su mismo apellido para aquella chica grosera. Sin embargo no recibió respuesta alguna. Rena se encontraba mirando a aquella mujer, atenta a sus palabras.
Sabía que si estaba ahí era por alguna razón verdaderamente importante. Vaya, debería estar cuidando a su hija en lugar de molestarse con una visita a la universidad donde ya ni siquiera estaba presente el culpable. La mente de Rena comenzó a funcionar tratando de encontrar una razón. Todas las conclusiones a las que llegaba no eran buenas.
-Tengo un mal presentimiento… -Dijo para sí misma con un rostro serio. Jurina iba a decir un comentario para alivianar la situación pero prefirió guardar silencio para variar. Observó unos momentos a Rena. Con esa actitud seria y enfocada ya no parecía una antipática. Era como si pudiera ver la determinación encarnada. Durante todo el primer año nunca se percató de su existencia porque siempre estaba de un lado a otro ayudando como suplente de los diferentes clubes. Si acaso la miraba de vez en cuando por su edificio, pero nunca se molestó por saludarla. Eran dos líneas paralelas.
La causante del malestar de Rena seguía hablando, hasta que se detuvo un poco tomando aire por la boca y exhalando por la nariz lentamente.
-Akimoto Yasushi cometió un delito grave. Con sus millonadas podría fácilmente pagar una fianza y salir dentro de unas horas de la cárcel. De hecho a estas alturas del día ya lo hubiera hecho. Lástima que no contaba con que yo también tengo mis influencias. –Su expresión tomó un aire de superioridad y control. -Por lo menos estará 5 años en prisión sin derecho a ningún tipo de negociación. Eso significa que a partir de hoy la Universidad Sakura 48 estará cerrada por tiempo indefinido hasta que yo decida. La policía ya está afuera esperando el desalojo voluntario de todas. Es todo, pasen un buen día, señoritas. –Tan rápido como llegó, Mariko se marchaba sin mirar atrás.
Sus palabras finales fueron el despertador que todas las alumnas necesitaban. Como cohetes se levantaron de sus asientos alzando la voz pidiendo una explicación de por qué una extraña podía tomar una decisión así de importante en nombre de la escuela.
-¡Un momento! –La presidenta del consejo estudiantil se acercó al estrado haciendo que la mujer del opulento traje girara su cabeza para verla de reojo.
-Señorita, tengo bastante prisa, no tengo tiempo para-
-¡Como representante de las alumnas de esta universidad, le exijo que recapacite su decisión! Entiendo que lo que hizo nuestro director es un crimen terrible y lamento muchísimo que su familia se haya visto afectada… pero no puede hundirnos junto con él. –Entre el público se escuchaban una serie de gritos de apoyo y uno que otro aplauso.
-Wow… Nunca había visto este lado de Rena-sama… Si ya la amaba ahora quiero todo con ella… -Una de las alumnas deliraba mientras ponía sus manos como haciendo una plegaria. Otras daban grititos agudos saltando en sus sillas. Rena se ganó nuevas adeptas a su club de fans con su intervención.
Jurina miraba todo tras bambalinas.
-¿Pero qué rayos está haciendo esa tonta? No tiene sentido discutir con esa mujer, no se le ablandará el corazón por nada del mundo, si es que tiene uno, para empezar. –
-Oblígame. –Fueron las únicas palabras de la super modelo.
Rena no sabía qué decir. Todas las palabras que podrían llegar a convencer a esa persona estaban a medias gracias a Jurina. Ese discurso era su arma secreta y no lo tenía en su poder. Se puso nerviosa y bajó la mirada un poco. Error, si algo no debías de mostrar frente a Mariko era inferioridad.
-Eso pensé. –Mariko le sonrió hipócritamente y reanudó su camino. De pronto, las puertas del auditorio se abrieron llamando la atención de todo el mundo.
Yui y Sayaka llegaron después de lo que pareció una eternidad. La mayor avanzaba decididamente, mientras que la menor movía a todos lados los ojos, parecía un poco apenada en primer lugar por su entrada tan llamativa, y en segundo por caminar junto a una figura icónica idolatrada por media universidad.
Las alumnas volvieron a enloquecer con las figuras que aparecieron. El ruido se hacía presente de nuevo. A unos cuantos asientos una chica miraba incrédula todo lo sucedido hasta el momento.
-¡¿Y esa quién es?! ¡¿Qué hace caminando con Yui-sempai?! –Haruka estrangulaba a su amiga Rina, moviéndole el cuello de un lado a otro con un agarre bestial.
-Pahhh… pahhhruhhhh… airehhh… -Annin le daba golpesitos en los brazos a Haruka tratando de que liberara a lo que quedaba de Rina. Se encontraba en un estado mental muy peligroso en ese momento.
-¡Ni en las novelas se ve tanta acción! Todo este material para el archivo, es el paraíso, el paraíso sin duda… -Sasshi brillaba de alegría, ya poco le importaba lo que sucediera con la escuela. Podría vivir de todo lo que estaba pasando frente a sus ojos el resto de su vida.
-¿Sayaka-chan… con Yokoyama-san? –Miyuki miraba confusa a ambas chicas. Ese sonrojo no lo había visto ni cuando Jurina le hacía compañía a Sayaka.
Las dos alumnas subieron por la escalera lateral hacia el estrado. Con una pequeña reverencia se presentaron.
-Shinoda-sama, sabía que vendría. Ella es Yamamoto Sayaka, estudiante modelo de esta universidad y mi nombre es Yokoyama Yui, vicepresidenta del consejo estudiantil. Lamento mucho los acontecimientos del día de ayer. Sepa que tiene todo el apoyo de la universidad en este caso tan controversial. Sin embargo quisiéramos apoyarla demostrándole que el nombre Akimoto Yasushi no tiene ya ninguna importancia para nosotras. –Yui mantenía el semblante sereno que la caracterizaba. A Mariko le resultaba difícil leer las emociones de la joven. –Le suplico que escuche las palabras de la presidenta Matsui, ella más que nadie ama esta institución, o mejor dicho, a quienes hacemos esta institución. Solo tomará unos minutos. –De nuevo le hizo una reverencia con la cabeza junto con Sayaka.
Remangando una de sus mangas, la mujer les indicó la hora exacta.
-Son las diez con cuarenta y cinco minutos. A partir de ahora tienen hasta las diez con cincuenta. Si me aburro pierden y me voy. –Se sentó en una silla desocupada al lado del estrado.
Las tres chicas sonrieron ampliamente, era ahora o nunca. Yui le entregó las hojas nuevas a Rena, quien sintió una ola de energía que recargaba su cuerpo. Le agradeció en silencio a su mano derecha, siempre la salvaba en situaciones similares. Tomó su lugar y comenzó su discurso.
-Alumnas y directivos de la Universidad Saku-
-¡Aburriiiiido! –Mariko interrumpió en seco y se levantó.
-¡¿Eh?! ¡Pero si ni he comenzado a hablar! –
-Advertí que si me aburría perdía su equipo. Empezaste demasiado formal para mi gusto. Fue un placer no escucharte. –
-Ok, ya basta. –Una cuarta alumna emergió de la oscuridad hacia donde estaba la mal modienta modelo. Con los brazos atrás de la nuca, Jurina caminaba despreocupadamente hacia el centro de la acción. –Sabía que las personas famosas eran un tanto antipáticas en su mayoría, pero sin duda se lleva el premio mayor, se-ño-ra. Si no tenía tiempo de venir acá no entiendo por qué rayos lo hizo. –
-¿Y tu quién eres para hablarme así, niñita? -Mariko cruzó los brazos y levantó su ceja izquierda de manera desafiante. Un buen número de alumnas se pusieron de pie al ver a la 'Ace' deportiva en acción.
-La verdad yo no tenía nada que ver en esto, pero por un descuido de la presidenta terminé acá. –Avanzó hasta quedar frente a frente con Mariko. –Me importa un pepino lo que Akimoto hizo, incluso si usted quiere cerrar la escuela no me va a quitar el sueño. Lo único que no le permito es que trate como tontas a mis compañeras, pues en primer lugar usted no tiene idea de quienes son y de lo que han hecho por esta escuela. Prácticamente ellas hacían todo el trabajo que el viejo aquel nunca hizo. –
Por primera vez se vio una sonrisa más o menos sincera en el rostro de Mariko. A Rena le dieron calosfríos al ver ese gesto. La modelo se agachó un poco acercando su rostro al de Jurina.
-Me agradas niña. Tienes agallas. Y no estás nada mal, en un par de años cuando tus pechos crezcan podrías ser una modelo bastante buena. –Tras sus palabras siguió un escaneo de pies a cabeza a Jurina.
-Gracias, estoy segura que debajo de esa plasta de maquillaje también hay una persona más o menos linda. –
Mariko soltó una carcajada un tanto macabra. No había una sola persona que no se preguntara qué diablos le pasaba. Cuando su risa murió se colocó nuevamente en el estrado y habló por el micrófono.
-Señoritas, les tengo dos noticias. Denle las gracias a su 'incisiva' compañera. Retiraré la orden de clausura de su querida escuelita. –Una explosión de alegría se hizo presente en el auditorio. –Oi, oi, por eso dije DOS noticias. –Gracias al micrófono todas escucharon y guardaron silencio de nuevo.
-La segunda noticia es que a partir de mañana yo seré su nueva directora. ¿No es genial? –De nuevo apareció aquella sonrisa extraña carente de sentimiento.
-¡Puuaaajjjjackkkaaahhkk! –Rino se tragó el caramelo de menta de la impresión. Minami logró captar el momento justo con la cámara de video justo antes de que se le terminara la batería.
Sobre el escenario, ambas Matsuis se miraron y se dijeron al mismo tiempo:
-¡Todo es tu culpa! –
-O-
Una vez vacío el auditorio, dos figuras aparecieron sigilosamente de entre la puerta de servicio.
-Esos fueron los 15 minutos más largos de la historia. Con lo que hicimos aguanto hasta año nuevo sin tocarte de nuevo. –Sae se acomodaba el cabello y la corbata del uniforme mientras se mordía el labio inferior recordando los hechos apenas pasados.
-Fue culpa tuya. No sabía que pudieras hacer 'eso' y 'eso' al mismo tiempo… –Yuki trataba inútilmente de desarrugar su falda con las manos. Su cabello era un desastre.
-O-
Habiendo caído la noche, la luz de un celular acompañaba a una joven antes de dormir.
-¿Viste a Miyuki hoy? La estuve buscando en el auditorio pero no la vi.
-Sí, hablamos un rato antes de la reunión. Se veía deprimida pero logré animarla un poco.
-Gracias, te debo una (súmale a las otras tantas que te debo).
-No fue nada. Para eso son las amigas. Vaya espectáculo el que dieron hoy.
-Creo que no podré volver a la uni después de eso. Me quería morir.
-Fue genial. Las de primero enloquecieron cuando te vieron con Yokoyama-san.
-Siento que mañana necesitaré un guarda espaldas…
-¡Eso temo! Estoy cansada, me voy a dormir.
-Igual yo.
-¿Sayanee?
-¿Mayu-chan?
-Sé que no es tu estilo, pero trata de ser menos fría con Miyuki…
-Sabes que la quiero, pero no estoy lista para decirle. Se me cuelga y me da pena.
-Inténtalo, les hará bien a las dos. Buenas noches.
-Buenas noches…
