Capitulo/Charper I: Del otro lado (I)
[…]
.
.
.
.
"La gente tiene más temor a la muerte que al dolor. Es extraño que teman a la muerte. La vida duele mucho más que la muerte, cuando la muerte llega, el dolor termina"
.
.
.
.
[...]
El lugar olía completamente a clorhidrato*, aquella sustancia anestésica se encontraba por todo el lugar, actuando como una segunda dosis ya administrada, era curioso como la mente se percataba de los detalles más insignificantes cuando estas a punto de morir. Al menos eso era lo que sentía mientras era llevado por el pasillo a la sala de cirugía. Vamos, que él no estaba exactamente consiente, pero escuchaba y sentía las voces a su alrededor, al menos un poco y aunque no podía moverse ni responder, era consiente de una cosa.
Estaba muriendo.
¿Y cómo sabía tal cosa? No es como que el fuera doctor o fuera alguien especializado en el tema, pero lo sabía, sentía que se desvanecía a cada segundo que pasaba, ya casi no podía discernir entre lo que era real y lo que no. Sonidos, sensaciones, todo aquello fue desapareciendo, pero hubo un punto de quiebre, un punto donde perdió conciencia de sí mismo por completo.
La sensación de olvido se hizo presente.
— ¡Traigan el D.E.A!—grito Ino Yamanaka. Rápidamente uno de los enfermeros trajo consigo un desfibrilador. Ino tomo ambas paletas y las froto una contra la otra— ¡Despejen!—grito. Y la primera descarga hizo que el cuerpo tuviera un espasmo. Pero no había pulso—Maldición maldición—murmuraba, repitió el proceso una vez más—Aumenten la energía—ordeno, y así fue como la tercera descarga tuvo resultados favorables, el pulso del paciente había vuelto. Pero aún era demasiado inestable. No tenían tiempo que perder— ¡Realicen una transfusión de sangre de Inmediato!—ordeno. Pero para su satisfacción el paciente ya tenía una bolsa de plasma conectado a él. Arrastraron la camilla hacia la sala de cirugía, una vez dentro, dejaron que la camilla reposara bajo un gran reflector de luz artificial.
—Yamanaka-san—llamo una enfermera, le extendió un par de guantes esterilizados y un barbijo, Ino las tomo y se dirigió al lavadero, mientras se lavaba las manos acompañada de otros dos enfermeros pregunto lo siguiente:
— ¿Signos vitales?—y se colocó los guantes.
—La presión arterial es de 89 mm/gh—Ino asintió. La enfermera siguió—El pulso se mantiene a casi 60 latidos por minuto doctora. En cuanto a la respiración, no se ha estabilizado, hemos tenido que mantenerle entubado. De otra forma…—disminuyo su voz. Ino se acercó a la enfermera de ojos café, su vista se suavizo y le guiño un ojo.
—Bien Matsuri-chan, hiciste un buen trabajo—paso a un lado de ella—Ahora déjame esto a mí y a mi equipo…
—Está bien-n Yamanaka-san—su voz tembló un poco, pero como no hacerlo, Yamanaka-san era todo lo que ella soñaba con llegar a ser algún día, fuerte, decidida, con temperamento de acero. Dispuesta a tomar las decisiones que hicieran falta.
Ino se colocó delante de la mesa de operaciones y como muchas veces antes se olvidó de cualquier duda, miedo o inseguridad que pudiera tener y se concentró de lleno en la operación. Tomo el bisturí entre sus manos y observo a su equipo, dando un par de instrucciones antes de que la anestesia hiciera efecto.
—Necesito que estén alerta a cualquier irregularidad que se presente en el paciente—los observo a todos, algunos de allí eran colegas completamente calificados para esta situaciones, pero había algún que otro enfermero novato—Ya saben lo que hay que hacer, y espero resultados favorables. ¿Está claro?—obtuvo un asentimiento de parte de todos—Bien, por último, los sensibles, por favor, vomiten hacia otro lado ¿Bien?—bromeo, luego diviso el pecho de su paciente, consciente de que tendrían que operar para asegurarse de que ninguna costilla hubiese perforado un pulmón, y de ser así, asegurarse de parar el sangrado interno. Chequeo por última vez al paciente y frunció el ceño—"Sera mejor que luches con todas tus fuerzas colega, porque yo no tengo intenciones de mandarte al otro lado"—Hizo la primera incisión.
La muerte se derramaba en gotas de sangre.
[…]
Silencio.
No era capaz de oír nada, se encontraba en un estado de inercia total, incapaz de hacer nada más que mantener la vista fija en el suelo, solo observando a el vaivén de sus pequeñas piernas, con las manos puestas a ambos lados de la silla. Estaba llorando y aunque no sabía exactamente por qué, sentía un dolor muy profundo en el pecho, casi asfixiante, pero aun así no podía hacer nada más que mantenerse en ese estado de inercia. Hasta que oyó unos pasos que se dirigían hacia él.
— ¿Naruto-kun?—llamo una voz, aquella persona le había hecho recordar su nombre— ¿Estas bien?—pregunto colocándose a su altura, lo supo, porque la voz de aquella persona sonaba más cercana. Pero aun así no pudo contestarle— ¿Te acuerdas de mi pequeño?—sintió una mano deslizarse por su cabello, sucio y lleno de tierra—Me llamo Iruka, soy el amigo de tu padre—le comento, se le hizo un nudo en la garganta de solo ver al pequeño, parecía tan triste.
— ¿Familiares de la familia Uzumaki?—llamo un doctor al final del corredor. Iruka sufrió un sobresalto, pero respondió a aquel llamado, era consciente de que nadie más lo haría.
— ¡Aquí!—camino presurosamente al doctor. Este se mantuvo estoico en su lugar.
— ¿Es algún familiar?—pregunto mecánicamente, reviso algunos detalles en su planilla y observo sobre el hombro de Iruka, en dirección al pequeño que estaba sentado en la silla unos metros más allá.
—No, soy un amigo de la familia—respondió y para asegurarse de que recibiría información agrego—Soy el padrino del pequeño—señalo a Naruto—y me temo que no cuentan con ningún familiar vivo—dijo de modo más discreto. El Doctor asintió.
—Vera, es mejor que hablemos en privado—sugirió antes de moverse, Iruka asintió y camino detrás de él. Viro un poco la cabeza para asegurarse de que el pequeño Naruto siguiera en el mismo lugar. Pero de repente el tiempo pareció hacerse más lento.
Naruto parpadeo.
— ¿Me escuchas pequeñajo? ¡Oye tú!—chillo una vocecita aun lado suyo—Hazme caso joder—le dio un zape en la cabeza.
— ¡¿Pero qué haces?!—le grito a aquel maleducado, sus manitas se posaron en la parte posterior de su cabeza, frotando la zona afectada, de sus ojos escurrían lágrimas, pero hacía ya un tiempo que estaba llorando, ahora solo había encontrado otro motivo para hacerlo. Naruto giro la cabeza para encontrarse con algo desconcertante— ¿Quién eres tú?—pregunto, pero luego le observo más detalladamente—Mejor dicho… ¿Qué cosa eres?—reformulo la pregunta a aquel extraño ser. La criatura parpadeo un par de veces.
— ¿Eres idiota o qué?—entrecerró los ojos observando fijamente a aquel humano.
— ¿Qué?—contesto indignado.
—Tomare eso como un si—dijo encogiéndose de hombros, entonces se colocó de pie, pues hasta ahora se había mantenido sentado a un lado suyo, solo en ese momento el pequeño Naruto noto aquellas alas que sobresalían de su espalda, y además de eso, algunos detalles de esa criatura. Como por ejemplo, el color de su cabello, un rubio platinado, muy largo a su parecer. La criatura se sacudió el polvo invisible.
— ¿Qué me miras?—pregunto despectivamente— ¿Tengo monos en la cara o qué?—insistió al no obtener respuesta. Luego pareció comprender—Ah ya entiendo, estas fascinado con mi belleza, al parecer no eras un chiquillo tan estúpido como pensaba—y acercándose le pregunto—Dime, estas—
— ¿Eres una chica?—pregunto señalándole directamente.
— ¡Maldito escuincle te voy a…!—iba de camino a abalanzarse a darle un buen zape cuando recordó las palabras de sus superior se repitieron en su cabeza "Es tu ultima oportunidad, no lo arruines…"—Oh por todos los…—murmuro irritado, lo que era uno capaz de hacer con tal de conseguir sus dichosas alas. Respiro hondo y miro resignado a su supuesta "última oportunidad"—Mira… Niño…
—Tengo nombre—le recordó. Oyó como la criatura murmuraba un "¿Lo haces a propósito verdad?" Y luego un largo suspiro.
—Lo sé—le contesto, después de todo, era necesario que supiera el nombre de los aspirantes a ir al cielo—Tu nombre es Naruto Uzumaki. ¿Verdad?—el pequeño asintió sorprendido—Bien, ahora escucha…
— ¿Y cómo sabes mi nombre?—pregunto el pequeño. Lanzero frunció el ceño, pero se limitó a contestar.
—Soy un Ángel, debo saber esa clase de cosas—Naruto dejo escapar un "¡ho!" antes de procesar la información—Bien ahora déjame explicarte por qué estoy—
— ¿Y cuál es tu nombre?
—Tú, pequeño—tuvo un tic en la ceja, respiro hondo—Tengo muchos nombres, pero tú me conocerás con un nombre familiar—le contesto, era lo más claro que podía ser con este cachorro de humano, al menos hasta que creciera—Me llamo Lanzero—contesto al pequeño, este se quedó en silencio. Bien era ahora o nunca—Yo soy un ángel, y vengo a enseñarte dos posibles opciones que puedes tomar, pero solo si me acompañas en este recorrido—le tendió una mano. Era demasiado apresurado, pero tampoco estaba de humor para andar con rodeos.
—Humm… ¿Y qué obtengo yo a cambio he?—interrogo no muy convencido, eso hizo sonreír al Ángel nombrado como Lanzero. Aquel cachorro de humano era muy particular.
—Tienes la opción de elegir de qué lado prefieres quedarte—le dijo sonriendo, esto hizo que el niño le mirara con un poco más de atención.
— ¿A qué te refieres con eso niña?—pregunto burlonamente.
—Ahg!—bufo indignado, pero debía mantener la calma—Escucha con atención pequeño, porque no voy a repetir nada ¿Okey?—y adoptando un semblante serio le dijo—Estoy aquí porque he venido a cumplir con el protocolo—Naruto callo, pero tenía unas inmensas ganas de preguntar a qué clase de protocolo se refería—Tu, pequeño humano estas muriendo.
— ¡Eso no es verdad!—negó rápidamente, seguro de que aquel sujeto había salido de algún manicomio o se había escapado de alguna de las habitaciones del hospital, pero Lanzero pareció inmutable. Naruto tembló ante la mirada que aquel sujeto le devolvía, no, no había rastro de que estuviera mintiéndole. Y aun así—No es verdad—murmuro más para sí mismo que para el ángel.
—Lo es—le aseguro—Tu, amigo mío, estas muriendo en este momento—y extendiendo una de sus manos abrió una especie de ventana, en él se veía claramente las últimas horas del rubio antes de despertar en aquella silla de hospital, la batalla contra aquella criatura que casi le había arrebatado la vida, y pronto todo pareció tener sentido. Los recuerdos de las últimas horas volvieron a su lugar, comenzando a ordenar un puzle incompleto— ¿Ahora me crees?—pregunto serenamente, Naruto asintió en silencio, Lanzero suspiro, por fin habían comenzado a avanzar.
—Pero aún sigo sin entender que quieres de mi Lanzero-san—dijo escépticamente—Se supone que estoy muriendo, pero aún no he estirado la pata, por lo que tu presencia aquí no era requerida aun, pero ahora estoy aquí, hablando contigo y viendo en tercera persona como me estoy poniendo más pálido que uno de esos monstruos que casi me quita la vida—ordeno secuencialmente los hechos—Lo que significa que hay algo más ¿no es así?
—Eres muy ingenioso—reconoció Lanzero—Y si Naruto-kun, no te equivocas, hay algo más que no te dicho aun—hizo una mueca— ¿Tienes idea de donde nos encontramos ahora?—pregunto observando todo el lugar.
— ¿Un hospital?—dijo no muy convencido. Lanzero negó un par de veces con la cabeza.
—Negativo—movió el dedo índice de un lado a otro—Estamos en lo que los humanos conocen como el limbo*—y acto seguido agrego—es como decir que estamos a mitad de camino—murmuro rascándose la cabeza.
—Ha ya veo—dijo serenamente. Pero debía admitir que estaba muy sorprendido—Un momento, eso quiere decir que…—sus ojos centellearon con un atisbo de duda, Lanzero le observo curioso—…es posible que exista—miro en ambas direcciones— ¿"eso"?—pregunto enfatizando la última palabra.
— ¿Eso que Naruto-kun?—pregunto desconcertado. No tenía idea a que se refería el cachorro humano en ese momento.
—Ya sabe Lanzero-san no se haga—y haciendo unos gesto con la boca silenciosamente dijo—"La muerte"*
— ¡Ha!—comprendió por fin, entonces negó divertido—No Naruto-kun, no te preocupes, no existe tal cosa como "la muerte" como ustedes los mortales lo llaman—Naruto suspiro aliviado, había pensado que tendría que encontrarse con un esqueleto con una oz en la mano, pero afortunadamente no era…—En realidad es mujer y se llama Abi, una linda chica, debería presentártela ¿quieres?—Naruto abrió los ojos enormemente y negó rápidamente.
— ¡Por supuesto que no Datebayo!—le grito.
—Humm, como quieras—se encogió de hombros.
—No puedo creer que la muerte sea mujer—murmuro. Lanzero al escucharlo rio— ¿De qué te ríes?—pregunto molesto.
—Ho de nada—Naruto chasqueo la lengua.
—Es solo que no me lo esperaba—le comento.
—Déjame adivinar—entrecerró los ojos—Tú te imaginabas a un esqueleto con una túnica negra, cargando una oz mágica y teniendo aventuras por todo el inframundo con dos niños humanos*—Naruto bufo— ¿He acertado?—se burló.
—Tsk… Idiota— murmuro. Lanzero rodo los ojos, estos humanos no tenían sentido del humor.
—No te enojes Naruto-kun, solo estaba bromeando—le oyó suspirar.
—Ho no me digas—comento, y haciendo puchero agrego—Solo falta que me digas que el coco es real y…
—De hecho…—murmuro dejando la oración al aire.
[…]
—Boquillas—pidió Ino, en su mano se depositó un pequeño y delgado tubo que fue deslizado a la cavidad torácica para succionar la sangre y la mucosidad que se había acumulado, luego de eso, tomo entre sus manos un pequeño laser quirúrgico, y le dio el uso adecuado, suturando las heridas alrededor de las costillas, a lo lejos logro escuchar como uno de sus asistentes devolvía el desayuno, la cena y quien sabe que en algún lado de la habitación. Una vez que suturo las heridas sangrantes exhalo profundamente—Bien—dijo más para sí que para los demás. Una esponja bastante húmeda pasó sobre sus cienes, limpiando el sudor acumulado, era una pena que solo fuera en su frente, pues a estas alturas todo su cuerpo estaba empapado en sudor y el calor de la sala hacia que deseara una ducha más que nada en el mundo—"concéntrate"—se dijo a sí misma.
Respiro hondamente.
Llevaban más de tres horas trabajando para que el paciente, del cual solo conocían su tipo de sangre, pudiera salir lo mejor parado posible, y hasta ahora todo marchaba bien, para su fortuna, solo se había roto una costilla del lado izquierdo del tórax, rápidamente arreglaron el problema con un par de tornillos y varillas de metal, que por ahora serian suficientes, afortunadamente, la costilla rota solo había rasgado levemente el pulmón, y aunque era mejor de lo que habían supuesto en un principio, no era motivo para tomárselo a la ligera. Estaban a punto de terminar y todo parecía marchar bien.
—Yamanaka-san—dijo su segundo al mando, señalado el monitor que controlaba los latidos del corazón. Ino diviso el electrocardiograma aun lado de ella, este estaba pitando con mucha fuerza. Maldijo internamente.
Estaba entrando en paro.
[…]
— ¿Y qué sigue ahora he?—pregunto un Naruto un poco más grande, de unos diez años aproximadamente.
—Vamos a ver un par de cosas sobre tu vida—le contesto.
— ¿Y eso que significa?
—Ya lo veras—murmuro más para sí que para el pequeño Naruto.
Siguieron caminando por un corredor poco iluminado, al final se vislumbraba una salida, pero Naruto no fue capaz de asegurarlo, aquella luz era demasiado brillante, si no fuera porque iba sujeto a la ropa de Lanzero-pues ir de la mano a Naruto se le hacía muy de niñas-no hubiese podido seguir adelante. Era una sensación de rechazo que experimentaba y no sabía por qué exactamente. Lanzero, aun lado suyo sonrió, aquel era el primer paso para un alma que estaba a punto de ir al cielo, y era completamente normal que el pequeño experimentara cierto rechazo, ya que sin saberlo, con cada paso que daba, estaba abandonando su cuerpo en la tierra. Lanzero, quien era consciente del riesgo que implicaba que un humano realizara el camino de las almas, pues no todos lograban llegar al final y decidir por sí mismos que era lo que deseaban, si seguir en el mundo terrenal o en su defecto, ascender al cielo, pero Naruto parecía distinto.
Al menos eso quería creer.
Atravesaron la puerta del hospital y ante ellos se abrió un escenario bastante tétrico, era un templo de oración, aunque lucia algo viejo y desgastado, más allá, acompañando el lugar, un cementerio se extendía a lo largo, cientos de lapidas, miles de nombres y fechas daban crédito de ello.
—Este lugar…—murmuro nostálgicamente.
—Sí, aquí es donde descansan los restos terrenales de tus padres.
—Hace mucho…—murmuro antes de comenzar caminar lentamente hacia los caminos del cementerio, con la vista fija hacia adelante, no hacía falta que buscase entre todas esas lapidas, él ya sabía de memoria donde encontrar a sus padres, tan solo se dejó llevar.
Lanzero le siguió de cerca, pero dándole un poco de espacio, era consciente de que estaba cumpliendo con el protocolo establecido, pero eso no quería decir que fuera fácil, es más, podía apostar sus alas a que nunca lo seria. Pero tenía fe en el pequeño, estaba convencido cada vez más de ello.
—Es aquí—murmuro mirando dos lapidas que se encontraban una a lado de la otra, ambas estaban cubiertas de polvo, aunque parecían relativamente nuevas, pero sin ser visitadas en un buen tiempo.
— ¿Ellos son tus padres?—señalo la foto que descansaba entre ambas lapidas, en ellas se mostraba a una joven pareja, un hombre de cabello rubio alborotado y a su lado una mujer de cabello rojo como el fuego.
—Lo son—murmuro a modo de respuesta, paso una de sus manos por las lapidas, removiendo el polvo que se había acumulado en estos años, abajo se leía un pequeño rezo, si bien recordaba, fue a petición de Iruka—sensei.
"Aquí yacen:
Minato Namikaze y su amada esposa Kushina Uzumaki. Ambos fueron unos padres, amigos y compañeros maravillosos.
Siempre los recordaremos con amor.
Su hijo Naruto y amigos cercanos"
— ¿Por qué me trajiste aquí?—pregunto después de un rato de estar en silencio. Sus ojos siguieron fijos en ambas lapidas, como esperando que algo fuera a suceder, pero como era de esperarse, nada sucedió, pero estaba demasiado nostálgico como para reparar en ello, ahora solo estaba concentrado en como su cuerpo era invadido por una sensación de soledad que hacía mucho no sentía.
Lanzero negó con la cabeza.
—Te equivocas Naruto-kun—le corrigió—Tu lo hiciste—y mirando hacia el horizonte comenzó a explicarle—Ahora mismo estamos un recorrido a través de tu cerebro…—pauso, reconsiderando la idea, al final negó—mejor dicho, a través de tus recuerdos Naruto-kun.
— ¿Mis recuerdos?—respondió al cabo de unos segundos.
—Cómo explicártelo adecuadamente—torció su boca, como buscando las palabras adecuadas, pero como explicar algo tan delicado—Veras Naruto-kun, ahora nos encontramos reviviendo cada una de tus… "malas experiencias" por así decirlo, iremos avanzando a través de tu mente, hasta que lleguemos al último día de tu vida y entonces…
—Pero ¿por qué?—sus ojos centellearon en duda— ¿Por qué hacemos esto?
—Esto es parte de una prueba—respondió.
— ¿Una prueba?—pregunto desconcertado, casa vez entendía menos. El ángel asintió.
—Es parte del protocolo Naruto-kun, debes revivir los recuerdos de toda tu vida—le dijo serenamente—Y solo cuando hayamos llegado al final, tendrás la oportunidad de tomar una decisión muy importante—Y acto seguido agrego—Pero hay algo que debes tener en cuenta antes de seguir avanzando—se aclaró la garganta, Naruto permaneció en silencio—cada vez que nos adentremos más en tus recuerdos, es más probable que te pierdas en ellos, pero recuerda que ninguno es real y pertenecen a tu pasado—le miro directamente a los ojos—¿lo entiendes verdad?—pregunto al pequeño.
Este se puso de pie y se sacudió el polvo de su ropa.
—Eres un exagerado—le dijo mientras estiraba sus brazos.
— ¿Ha si?—respondió irritado ¿acaso es mocoso no se daba cuenta de lo que implicaba todo aquello? Solo para asegurarse agrego—Eres consciente de que si fallas, no serás capaz de regresar al mundo de los humanos y deberás ascender al cielo sin objetar nada—le recordó.
Naruto se giró hacia él.
—Es por eso que no voy a fallar—se llevó las manos a los bolsillos y mirando hacia uno de los lados, hacia otra puerta de cristal como la que habían atravesado hacia poco— ¿Es por allá?—pregunto señalando con la mirada. Lanzero asintió—Sigamos adelante—pidió Naruto, saco una de sus manos del bolsillo y la llevo por el borde de las lapidas, como despidiéndose silenciosamente de ambos.
Pero había que seguir adelante.
[…]
—Ten—frente a ella se colocó una tasa humeante de café expreso con leche—Tu favorito—murmuro Hinata antes de sentarse frente su amiga.
—Ha—le dijo, parecía que no se había percatado aun de nada—Gracias…—le sonrió a su amiga.
—De nada, pensé que lo necesitarías, has tenido una noche ocupada ¿no?—Ino asintió, bebió un poco del café y su cuerpo pareció entrar en calor.
—Si…—murmuro apenas. Su mirada se dirigió hacia una de las ventanas de la cafetería, afuera el cielo comenzaba a teñirse de colores rosas y naranjas.
— ¿Quieres que te releve en tu guardia hoy Ino?—le ofreció, la cara de su compañera rubia lucia cansada, le vendría bien un descanso.
—No gracias…—bostezo—No hace falta que lo hagas—cabeceo. Se maldijo internamente, pero la verdad era que estaba muy cansada como para hacer nada, pero no era justo que Hinata tomase su ronda, estaba segura que Hinata también estaba cansada.
—En realidad yo creo que si—insistió la pelinegra, Ino sonrió de lado—Anda Ino, vete a casa a descansar un par de horas y luego ya si lo deseas puedes volver más tarde. ¿Te parece?—Hinata bebió de su té con leche mirando disimuladamente a su amiga.
—Está bien—contesto—Pero solo me iré un par de horas Hinata, así que intenta que no abusen mucho de ti—bromeo, haciendo referencia a la buena disposición de la heredera de la familia Hyuga.
—No lo hare—le sonrió—Ahora vete a casa y descansa, no has dormido bien desde hace dos días—le dijo algo preocupada. Ino asintió mientras guardaba algunos diagnósticos en su portafolio.
—Lo sé, pero no es nada que no hubiese hecho durante mis años de universitaria—le aseguro. Hinata asintió, oh, cuantas noches sin dormir, en su caso por estudiar para los exámenes, Ino también por estudiar y por las fiestas en las fraternidades—Bien ya me voy…—dijo estirando su brazos, realmente se sentía acabada. Pero de pronto recordó algo—Ha demonios—se quejó.
— ¿Qué pasa Ino?—pregunto Hinata.
—Debo hacer el chequeo a un paciente antes de irme—se froto las cienes en un intento por mitigar el dolor de cabeza que estaba teniendo, Hinata sorbió de su te.
— ¿Es algo muy importante?—pregunto con segundas intenciones.
—No, solo un chequeo rutinario—dijo sin pensarlo.
—Ha ya veo—murmuro— ¿Habitación?
—Habitación 236…—abrió los ojos rápidamente— ¡Hinata!—le reprendió cuando la oji-perla se puso de pie—No espera, yo…—intento explicarle.
—Adiós Ino—se despidió mientras avanzaba a la salida de la cafetería. Ino se encogió de hombros mientras suspiraba.
Hinata era un ángel.
[…]
—Basta por favor—rogo de rodillas un muchacho, su rostro estaba surcado por grandes lágrimas y arañazos en todo su rostro, tenía las manos sujetas por una cuerda, su cuerpo entero temblaba—Padre nuestro que estas en los cielos…—respiraba copiosamente y murmuraba plegarias— ¡Ha!—grito asustado, frente a él cayo el cuerpo inerte de una mujer, su cuerpo estaba completamente falto de color, ya que habían drenado hasta la última gota de su sangre.
—No estaba mal—dijo un hombre mientras se lamia los restos de sangre de su mano, sus ojos estaban encendidos en un azul brillante, casi hipnotizador. Aquella criatura lejos de parecer un demonio como él creía, tenía los rasgos finos y delicados, con una piel tan blanca que parecía traslucida, pero no había señales de cuernos, colas o tridentes a la vista— ¿Hum?—la criatura miro fijamente hacia una de las presas en particular, era un pequeño humano, de no más de once años, de cabello rubio y ojos azules. Curiosamente le recordó a un zorro asustado, sonriente, se dirigió hacia él, pasando de largo a los demás humanos, todos asustados y muertos de miedo, y se colocó de cuclillas frente al pequeño cachorro humano.
—Señor—llamo un sirviente desde atrás—No es seguro que se acerque a un…
—Silencio—dijo severamente. El lacayo guardo silencio inmediatamente, haciendo una reverencia por su insolencia.
Aquella criatura, conocida por el nombre de Bel* era un vampiro poderoso, con tantos años sobre sus hombros como la pirámide de Guiza, tenía los rasgos característicos de un irlandés autentico, ojos azul esmeralda, cabello rojizo y un acento bastante marcado. Se colocó en cuclillas delante de aquel humano, le observo por un momento, llevaba puesto un chándal que se la había exigido ponerse para que se le vendiese, en su pecho colgaba su número de venta. Aquel cachorro de humano, para su sorpresa, no olía en absoluto a miedo, es más, no portaba ninguna clase de olor que el pudiera distinguir. Llevo una de sus manos hacia él, bajo la mirada sorprendida de todos los presentes, tomo del mentón a aquel niño y le obligo a mirarle directamente a los ojos. Cuando ambas miradas se encontraron, Bel acabo por entenderlo todo, y sonrió para sí mismo.
—Mero-san—se dirigió al vendedor de la subasta, un vampiro de poca monta, que a decir verdad le daba asco ya que no era más que una sucia sanguijuela que vivía de desgraciarle la vida a las demás personas para su conveniencia—Elijo a este—señalo al niño.
— ¿Está seguro?—cuestiono mirando desdeñosamente al pequeño—No creo que sea un buen aperitivo, es muy pequeño, no tendrá un buen sabor—luego sonrió—Pero si mira usted mejor, por aquí tenemos a esta mujer que…—un puño se estrelló en su mandíbula, rompiéndole uno de sus incisivos— ¡Hag!—se quejó mientras su boca ardía en llamas, sangre, y carne desgarrada. Miro con profundo resentimiento a la persona que le había golpeado, pero no se atrevió a decir nada, solo observar como Bel le sonreía mostrando su blanca dentadura, parecía muy contento.
—Mero-san—le llamo burlonamente—He dicho que quiero a este humano. ¿Ho Acaso no me has escuchado claramente?—y luego se acercó unos pasos—Tal vez quiera que se lo repita—siseo.
—He… He escuchado perfectamente—se limpió la sangre con el dorso de su traje Chanel, sus ojos destilaban odio y un juramento de venganza. Pero su cuerpo se limitó a proseguir la venta— ¡Ey tú!—llamo a uno de los lacayos, un hombre con aspecto de luchador se precipito hacia More, que reverencio a su amo y espero instrucciones—Zeio, lleva a este humano al transporte—ordeno, aquella mole se deslizo hacia delante de manera bastante rápida, a pesar que su tamaño pudiese indicar todo lo contrario—Y asegúrate de que no lo pase bien… ¿entendiste?—le mostro una sonrisa sádica. Los ojos de Mero centellearon una vez más, sino podía masacrar a Bel, al menos podría hacerle pagar a su "nueva mascota" como él-y cualquiera allí-le consideraba ¿por qué si no habría comprado a un escuálido niño humano? Luego siguió hacia la siguiente habitación para mostrarles a las mujeres. Quizá eso sería más interesante.
Naruto se precipito hacia adelante.
—No hagas estupideces—una mano firme se posó en su hombro. Naruto volvió la cabeza hacia atrás, tenía la boca fruncida y la mano hecha un puño. Miro a Lanzero con puro rencor, y no precisamente hacia él, sino a aquel hombre que respondía al nombre de Sain Mero.
—¡Pero!—iba a objetar cuando la mirada de Lanzero le detuvo, mantuvieron una lucha de miradas por un par de segundos, pero al final fue Naruto quien perdió la batalla—Esta bien—murmuro antes de tranquilizarse, se quedó petrificado en su lugar, inclusive cuando tuvo que presenciar nuevamente el final de esta subasta—Lanzero-san—llamo mirando fijamente hacia adelante—Sabes lo que sucede si no te eligen durante la subasta—el ángel detrás negó—Cuando un humano no es elegido por algún vampiro, sucede eso…—dirigió una cruda mirada hacia las puertas de aquella sala infernal, allí de pie, había varias personas aparentemente normales.
—¿Quiénes son esas personas?
—Son los "limpiadores"—murmuro ásperamente—Son unas bestias que se "hacen cargo" de los que no fueron elegidos.
—¿Qué es lo que les sucede?—pregunto observando como un grupo de personas comenzaban a adentrarse a la sala en dirección hacia los "no elegidos" con una sonrisa de oreja a oreja.
—No lo sé—contesto Naruto antes de fijar su vista en una niña, de su misma edad y con la cual uno de los limpiadores parecía haberse ensañado. Había comenzado a acariciarle
—¿A no?
—En mi celda, hace un tiempo, yo tenía un amigo, fuimos encarcelados juntos, como éramos pequeños, los demás se encargan de robarnos la comida y todas las provisiones que nos daban los guardias—pauso mirando como aquellas cosas comenzaban a mostrar su verdadera naturaleza oculta—Pero un día nos hartamos y decidimos unir fuerza, por supuesto que fue difícil al principio, pero en poco tiempo logramos que los demás nos dejaran en paz, ya sabes nos golpeaban y todo, pero nos dejaban conservar un poco de comida, y eso era un avance. Era simplemente que con Jui yo sentía que podía hacer cualquier cosa—pauso—Pero eran cosas de niños, aun no entendíamos lo que iba a venir, hasta que fue demasiado tarde… A Jui se lo llevaron a una subasta—y dicho esto, comenzó a caminar hacia la nueva puerta que se había abierto unos metros más allá. Ignorando los gritos de agonía y las suplicas de todos aquellos inocentes—Recuerdo que esa noche espere que su cura cubierta de tierra apareciese entre los barrotes, esperaba impaciente que hiciera un chiste burlándose de todo, y pronto estaríamos mascando yerba seca, espere toda la noche Lanzero-san—no se atrevió a mirar hacia atrás, por más que escuchase huesos romperse y las partes siendo desmembradas.
—¿Y qué le sucedió a tu amigo?—pregunto lánguidamente, para nada le había sentado bien ver como aquellas bestias mataban a todos eso humanos, interiormente rezaba un ave maría por cada uno de ellos.
—Jamás regreso.
.
.
.
.
[…]
Bueno, aquí el segundo capítulo de Blood Hunters, que me he tardado, así que lo lamento.
Aclaraciones (*)
*Clorhidrato: Morfina/anestesia.
*Limbo: Se supone que los humanos cuando mueren atraviesan el limbo para saber si se irán al infierno o al cielo.
*La muerte: Hay un mito popular sobre el limbo, y este se basa en que la muerte es quien dicta la sentencia de hacia dónde iras, según su conveniencia y no tus pecados. Por eso Naruto lucia tan asustado.
*Dos niños humanos…: Lanzero hace referencia a Billy y Mandy, un dibujo animado donde "Huesos" (La muerte) es obligado a permanecer junto a dos niños mortales y ser su mejor amigo por toda la eternidad, lo que desencadena que tengas locas y sobrenaturales aventuras en el inframundo, entre otras cosas.
*Bel: Hace referencia al nombre de Belcebú, conocido como uno de los demonios con más poder en el inframundo.
Muchísimas gracias a mis primeros dos comentarios:
Ksee: Me has dado ánimos y no sabes cómo me alegraste el día, fue muy motivador escuchar que te había agradado la relación entre Deidara y Naruto, ya que yo he leído muchos fics donde lamentablemente la trama en entre ellos es buena pero nunca llegaban a desarrollar una buena relación. Así a que, voy a intentar que entre ambos se lleve una relación de amistad-odio mezclado con las situaciones que un jefe y su subordinado tienen. Así que espero contar con tus rewies y tu apoyo. Desde ya muchas gracias por haber leído mi pequeña historia. Abrazos y abrazos. Intentare actualizar lo antes posible. By by
Guest: Muchas gracias por tu comentario, me has hecho reflexionar sobre qué rol cumpliría nuestra pequeña Sakurita en esta historia, y bueno, te aseguro que vas a sorprenderte más adelante. Pero no puedo adelantarte nada más por ahora, por cierto, me alegra muchísimo que te guste la relación de Deidara y Naruto, es que me inspirado un poco en una forma fraternal, de alguna manera espero plantear una especie de amistad-odio con toques de humor. Y espero que te guste este capítulo, cuídate, abrazos y abrazos. By by ^-^
