Con dolor en mi corazón me deslice por la pared de mi alcoba, estando tan triste a punto de morir. Quería que alguien me abrazara y sostuviera mi pobre alma, dime quien lo hará, porque estoy tan solo en este lugar.

Oye, no me dejes, sé que soy un fracaso y que no cambiare pero esto duele. Yo lo sé muy bien, lo siento de verdad y sé que mi sonrisa no cambiara nada. Aun si intente proteger esa frágil ilusión, de a poco escurrió como arena entre mis dedos y se esfumo, ahora no puedo ver nada más por mis espesas lágrimas. Dime ¿quién cuidara sus frágiles figuras? Quien cuidara la mía. Yo sé que desde que empezó esta historia eso no será verdad.

Ahora me encuentro tan solo rezando a mi dios, intentando no morir aquí. Dime quien será la próxima persona que pueda cuidar de él.

Ya no encuentro respuesta en la oscuridad.

Camino de un lado a otro intentando no desaparecer, pero no sé dónde se ha escondido mi pequeño sentido de la felicidad, solo puedo sentir esta opresión en el pecho y el deseo de morir que trepa y que susurran los pequeños demonios en mi cabeza.

...

Pero sabes que por más triste, por más deseos de morir yo permaneceré en este pequeño lugar, por si vuelves de nuevo. Qué triste y solitario me siento, me encuentro como un espectro que es empujado por la fuerte ventisca del tiempo.

Aún recuerdo ese triste adiós que me diste, ese que rompió en pedazos mi corazón y el tuyo, aún lo recuerdo... esa mirada de odio que me diste cuando te fuiste, fue tan insoportable, no pude escupir palabra alguna y mis lágrimas tan solo escaparon de mis ojos. Me pregunto si estarás avergonzado de mí; de mi estúpido sentido de justicia... pero las cosas son así, es matar o morir en este mundo cruel, así viví toda mi vida y no puedo negar los hechos que me atan; las muertes y la tortura de muchos humanos que no debían morir, y ahora que lo sabes me detestas más que a nadie pero que puedo hacer.

Solo hice lo que debía para cuidarte a ti y tus queridos hermanos, y aunque no lo sabes, esos acontecimientos me torturan, mis manos manchadas de carmesí es tan insoportable pero como podrías saberlo, te cuide para que no sufrieras el mismo terrible destino

Pero entonces viene la pregunta ¿Quién era yo para pararte? Ahora nuestros corazones están separados y no hay nada que pueda hacer más que esperar y verte crecer lejos de tu antiguo hogar. Espero que en donde este, te encuentres feliz, lejos de este tonto y repugnante francés.

Por ahora tan solo rezare a mi dios por tu bien.