El sonido de su risa suavizó su ira e irresistiblemente lo atrajo a su lado. Se asomó por encima de ella, queriendo acariciar los rizos de la delicada piel de su cuello y presionar sus labios allí. Quiso atraerla hacia sus brazos y amarla hasta que no tuviera energía para decirle otra vez mentiroso. Quiso... quiso hablar con ella, maldecirla. Sólo hablar, explorar las profundidades de su mente, volver a conocerla. Y eso parecía ser lo que más le asustaba a la pelinegra¿porqué entonces sino ella evitaba que él se acercase¿Acaso ella creía que él no podía oler su aura, sus miedos, su deseo? Con una voz suave, con la que había practicado para las ocasiones delicadas, preguntó:
"¿Qué es tan gracioso?"
"Mi tío abuelo."
Él ni siquiera sabía que había tenido un tío.
"¿Qué sucedió con tu tío?"
"El hombre era un vagabundo. Dejó Japón en su juventud, fue después de la segunda guerra Mundial; había estado muy implicado en la lucha contra los americanos, y le pareció lo más sensato, viajar por el ancho mundo. Cuando volvió años más tarde, trajo algunos extraños recuerdos."
Habló libremente, algo que no había hecho desde que él había pronunciado aquellas palabras decisivas "cásate conmigo", y se inclinó más cerca.
"¿Qué es?"
Ella recogió una máscara de madera, oscura, pintada con diseños extravagantes, miró fijamente las cuencas vacías del ojo, y la agitó ante él.
"De África. El tío Takku dijo que las mujeres nativas las colgaban en sus chozas para protegerse de los espíritus malignos." Sonriendo, le pasó el grotesco objeto.
"Ciertamente me asustaría." Lo giró de lado a lado. Aunque el pueblo no le sonaba para nada.
"Y éste." Desenvolvió un reloj pintado, tallado con intrincados remolinos señalando unas puertas escondidas. "De Alemania."
Inuyasha se agachó, dejó la máscara, y tomó el 'supesto' reloj, de otro lugar del cual no sabía ni que existía.
"Llamativo."
"Feo". Corrigió.
"Bueno... sí." Kagome retuvo el aliento cuando compartió una sonrisa con él.
"Cuando se le da cuerda, señala el tiempo perfectamente, y a la hora en punto, sale un ave y canta."
Sin saber como lo tomaría la pelinegra, intentó una pequeña broma.
"No puedo creer que tuvieras uno en tu habitación."
"Lo tuve hasta que mi tío... hasta que se marchó." Su sonrisa desapareció; mientras se mordía el labio inferior. "Entonces lo guardamos en su sitio, ya que hacia llorar a mi madre."
Un pedazo del enigma, observó Inuyasha; echaba de menos a su tío y le dolió el sufrimiento de su madre.
"¿Por qué se marchó?"
"Los recuerdos duran mucho tiempo aquí en las afueras de Tokio. Hubo gente del pueblo que se negó a servirle por haber colaborado con los americanos, algunos lo recordaban y amenazaron con destruirlo igual que a un rebelde. El tío sabía el daño que le podía causar a la familia." Se encogió de hombros como si no le importara cuando era tan obvio que sí. "De modo que se marchó."
Moviéndose despacio, Inuyasha se sentó en la piel de oveja, estiró sus largas piernas, y amasó sus muslos como si le dolieran.
"¡Pero debe haber sido un anciano¿Qué pensó el pueblo que podía hacer?"
Su mirada se deslizó hacia él. Contempló como sus manos se movían, de arriba abajo y a lo largo de sus músculos, e inconscientemente lo imitó, frotando las piernas con movimientos largos, pensativos.
"El terrateniente del lugar tenía miedo que mi tío sedujera a su viejo amor, alejándola de éste pueblo perdido y su miserable marido, por eso le obligaron a irse."
Transmitió humor en su tono, pero la historia no tenía ningún matiz de divertido. El dolor estaba al acecho detrás de su valiente sonrisa, sus cejas levantadas. Siempre supuso que Kagome era fuerte con los demás, pero nunca se la imaginó esconder sus debilidades de su pasado a sí misma.
"Era la oveja negra, entonces" Preguntó Inuyasha, sintiendo lástima por ese hombre…
"En la familia Higurashi, todos los hombres son ovejas negras." Evitándolo, después de tal confesión, removió en el baúl como si pudiese esconderse detrás de su contenido.
Pero no podía esconderse de Inuyasha. No cuando obtenía las respuestas que buscaba, y además sabiendo que el medio demonio también se consideraba la oveja negra de los Taisho…
"¿Quién más?"
"¿Hmm?"Ella lo miró inocentemente.
No creyó en su inocencia ni por un momento.
"Nunca oí eso antes. ¿Quién más era una oveja negra?"
"Ah... mi padre, por su parte." El papel crujió cuando desenvolvió el bulto rugoso, y surgió una estatua de piedra, de cinco pulgadas de altura, de una mujer desnuda con protuberantes pechos. Se rió entre dientes otra vez, pero ahora su alegría pareció forzada. "Mira. De Grecia. El tío pensaba que era una diosa de la fertilidad."
"¿De verdad? "Él apenas le echó un vistazo a la pequeña y fea estatuilla. "¿Qué hizo tu padre?"
"Después de que el Tío fue desterrado, Papá decidió hacer su aporte a la libertad de los Higurashi, y en un exceso de libertad "y sake" montó a caballo hacia la ciudad para volar la mansión del emperador."
"¿Tuvo éxito?" Dijo interesado Inuyasha, puesto que nunca había visto como estaba el actual templo del Emperador y su familia.
"No. Él y mi hermanastro bebieron en cada Karaoke, posada, o hostal de la ciudad, contándole a todo el mundo su plan."
El asombro de Inuyasha creció.
"¿Tienes hermanastro¿Y también participó?"
"No me gusta hablar de él…Es el hijo de la amante de mi padre..." Dijo con los ojos tristes. "Mi madre dijo que lo hicieron a propósito, diciéndoles a todos su plan, porque ambos eran demasiado bondadosos para pensar realmente en dañar a alguien, emperador o no." Kagome desenvolvió otro paquete y le mostró una estatua de tamaño más o menos igual que la otra, pero de bronce.
Cuando se la acercó, la mujer en miniatura vestida con una falda saludó a Inuyasha, con sus encendidos ojos dorados.
"De Escandinavia" Le dijo Kagome sin mirar la cara de perplejidad del hanyou. "Mi tío dijo que también era una diosa de la fertilidad. Los nativos le dan mucha importancia."
Inuyasha arrancó la deidad femenina de sus dedos.
"¿Y dónde están¿Presos?" Por un atentado contra la monarquía supuso. Aunque evitó preguntar por la supuesta amante de su padre.
"¿Quién? Ah, mi padre y hermanastro." La elaborada sencillez de Kagome no lo engañó. "No. Ellos fueron invitados a unirse a los proscritos, sin serlos "un motivo de gran orgullo para ellos" y huyeron a América. Mi padre se fugó con su amante y cuando ésta la dejó por una americano rico, volvió con mi madre... murió al cabo de unos meses... siempre pensamos con mi madre que era porque echaba terriblemente a su amante, además mi madre y esa mujer eran parecidas. Mi hermanastro se quedó ahí y escribe de vez en cuando. Está casado con una mujer amable, nacida en aquel país, y está bien."
"¿Si tu padre tenía una amante porque siguió tu madre con él?" Preguntó sin poder esconder la curiosidad del pasado de la madre de Kagome.
"Mi padre y mi madre se casaron porque papa no pudo controlarse y dejo a mama embarazada, sintiéndose culpable, papa se casó con mi madre. Pero nunca dejó de amar a su amante, y a mama a la vez... Sino, tanto yo como Souta no hubiéramos nacido..."
Inuyasha vio la extraña relación de la desconfianza de la chica hacía él y decidió cambiar de tema...
"Ya. ¿Qué edad tenías cuando ocurrió todo eso?"
"Once."
"Ya veo."
Inuyasha vio más de lo que ella deseaba. Los hombres, que deberían haberla defendido contra toda dificultad, la habían abandonado por una gloria egoísta, y su madre había sido traicionada frente a los ojos de sus propios hijos. Había tenido que huir a una ciudad grande y desconocida, siendo ella demasiado pequeña.
"Tu pobre madre" Dijo indagando.
Sus dedos temblaron un poco cuando desenvolvió otro paquete.
"Sí. Bueno, para comenzar mi madre antes era muy frágil, y cuando los soldados vinieron, la trastornaron, y guardó cama... ¡mira!" Acunó una delicada estatua de arcilla de una mujer en su repleto regazo, desnuda de la cintura para arriba, agarrando una serpiente en cada mano. "De Creta. Pensamos..." Su voz se calmó. Ella miró con el ceño fruncido a la criatura desnuda, frotando las curvas femeninas despacio con las yemas del dedo. Entonces alzó la vista hacia Inuyasha. "No querrás saber sobre eso."
"¿Sobre las diosas de la fertilidad en toda su gloriosa desnudez?" Luego, con obvia inoportuna inteligencia preguntó."¿O sobre tu familia?"
Le contestó en voz alta después de tragar aire y retroceder.
"No seas tonto. Sobre las diosas, por supuesto."
Ella trató de guardar a la diosa en el baúl, pero él rescató la estatuilla pintada y la colocó en el suelo con las demás. Kagome se apresuró al siguiente baúl, si pudiera decirse que uno se apresuraba en sus rodillas.
"Kagome." Inuyasha puso su mano en su brazo. "Dime la verdad."
Kagome abrió la tapa con tal vigor, que la madera envejecida se rompió.
"Lo encontraré aquí" Dijo febrilmente. "Estoy segura que voy a encontrarlo."
"¿Encontrar...?"
"El kimono espiritual." El papel crujió cuando lo apartó. "Por eso viniste¿verdad?"
No. Él lo sabía. Ella lo sabía. Pero la muchacha vibró con una emoción sin trabas, asustada por lo que sabía y lo que él estaba descubriendo. No podía afrontarlo, no podía afrontar la verdad, y él supuso que Kagome sabía que estaba comprendiéndolo todo.
A pesar de eso, no le gustó y su cólera se incrementó otra vez.
¿Cómo se atrevía a compararlo con esos hombres¿Con esos malditos, sin valor de su familia?
¿Y cómo se atrevía a compararse ella con su madre, una criatura solitaria y frágil aplastada por la pérdida de su marido e hijo? Kagome no era frágil; era fuerte, afrontando la vida y todas sus luchas sin ningún miedo. Solo tenía que ver como luchaba e iba sin falta a la lucha contra Naraku sin dudarlo ni un segundo. Tenía sus sospechas, y si tenía razón, era el resultado de una vida llena de abandonos.
"¿Quisieras oír su historia?" Preguntó.
Recordando la conversación, preguntó:
"¿De qué?"
Ella resopló exasperada.
"¡Del kimono matrimonial!"
Kagome se tranquilizó cuando Inuyasha se acercó, y esperó hasta que el hanyou recogió la piel del carnero.
"Dime." Recolectó a las diosas y las distribuyó estratégicamente a través del cuarto. Regresando al baúl, sacó los tesoros todavía guardados. Se rió de las demás esculturas pecaminososas y desnudas que encontró, e igualmente las colocó en la cambra de la torre.
Un hanyou no podía ser demasiado escrupuloso cuando se trataba de su descendencia. Además bien sabía que lo que a él le interesaba era su supuesto poder espiritual o demoníaco, pero una historia de antiguos enamorados le ayudaría en fiero intento de conseguir que Kagome creyera en su amor por ella.
"El kimono matrimonial es el yukata que llevó puesto el primer Higurashi cuando se casó." Dejaba caer un montón kimonos en una montaña a su lado, buscando con más vigor que elegancia. "Él era un hombre mayor, un samurai feroz, y reacio a tomar a una mujer por esposa, ya que creía que caer ante una mujer lo debilitaría."
"Entonces era prudente." El hanyou no esperó a que respondiera su provocación, se alejó otra vez, para revestir un antiguo banco de roble sólido con la piel de carnero.
"Prudente como son todos los hombres." Dijo ella ásperamente. "Pero un día fue obligado a ir a las tierras donde unos youkais controlaban el pueblo, esos demonios robaban su ganado, y allí, en medio de la aldea y entre los vítores de los aldeanos después de derrotar a los youkais, encontró a una muchacha."
"Ya me estoy imaginando que pasó." El sol de la tarde había alcanzado el horizonte cuando sus rayos brillaron directamente en la cámara, iluminándolo con la gloria de la luz.
"Era una belleza, y la amó inmediatamente, pero era orgullosa y no deseaba nada de él, ni siquiera cuando él se lavó, recortó su pelo y barba y la cortejó como un joven deseoso por su primer amor." Él oyó como su voz se endulzaba mientras se dejaba arrastrar por el ritmo del relato. "Así que el samurai supo que ningún otro hombre lo tendría a excepción de él, e hizo lo que haría cualquier enérgico Higurashi."
"¿La raptó?" Se aventuró a preguntar, porque ahora mismo el secuestro parecía un buen e inteligente camino para tomarla.
Y su respuesta le encantó al hanyou.
"Sí, la raptó cuando vagaba por las colinas. Pero no era ninguna frágil florecilla. Luchó tanto, que él se quitó su yukata, lo arrojó sobre su cabeza para cegarla, la envolvió para que no pudiera golpearlo, y se la llevó a su mansión."
Ella se sentó, sosteniendo un yukata doblado entre sus manos y le sonrió.
Acercándose detrás de ella, Inuyasha finalmente preguntó:
"¿Cuál es el final de la historia?"
"Fueron felices durante toda su vida juntos." Alzó la vista hacia él. "Este es. El kimono matrimonial de los Higurashi. En nuestra familia, es una tradición que el novio lo tire sobre la cabeza de la novia y la atrape. Se dice que cada unión bendecida así, será una unión feliz."
Inclinándose, tomó el kimono gris y lo extendió sobre sus manos. Era viejo, tan viejo que el rojo del interior del kimono se había decolorado en una mezcla casi indistinguible. Las costuras habían cedido, y las mangas eran de midas diferentes. Pero por dentro, la seda estaba bien tejida. Aún así se dio cuenta que no tenía ningún tipo de poder, ni espiritual ni demoníaco.
Entonces Inuyasha miró y sonrió de una forma a Kagome que ésta no había visto nunca.
Ella vio su intención en su postura, en su diversión, y porque lo conocía mejor que cualquier otra persona viva lo conocía. Levantándose, se alejó.
"Ya te rapté una vez. Fue el día más importante que puedo recordar, pero por lo visto no es tu caso, y ahora sé por qué. Fui demasiado bruto, demasiado hosco." Levantó el yukata. "Te recordé a tus ovejas negras de la familia, y además no seguí la tradición. No te cubrí con el kimono matrimonial."
Ella se escapó hacia la puerta secreta ahora cerrada.
"No la utilice, mi hembra" dijo él. "Eres mía."
Perdon por el retraso, pero es que cuando uno tiene vacaciones hace de todo menos lo mas importante!! Ugh.
En Serio disculpaaad!!
Por cierto, se que aun hay mucho barullo por lo de los plagios, asi que espero que la gente que este en contra de ella sepan que mi hisyoria es una adaptacion, la trama es la misma pero lo he cambiado totalmente para que ligue con la trama original de Rumiko Takahashi... se que los personajes parecen mucho OOC, y que la forma en la que hablan o se comuniqeun sea extraño jejej. Pero es que es complicado adaptarlo... para que se entienda totalmente!! Pero ya saben cualquier duda envien un rw!!!
Besos
