Los personajes de Harry Potter son obra de su autora J. K. Rowling

Capítulo 2

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El callejón Diagon se veía rebosante de pequeños magos y brujas acompañados de sus padres dispuestos a comprar sus materiales para un nuevo año de estudio en Hogwarts. El bullicio de la gente parecía vestir al mundo mágico de alegría de nuevo, ya no existía Voldemort, ahora todo estaría en paz nuevamente. Nadie temía salir a la calle y pronto todo aquello quedó convertido en solo una terrible pesadilla que ya había terminado gracias al "niño que vivió".

El negocio que habían puesto los gemelos se veía lleno de gente dispuesta a comprar sus bromas y encantamientos. George muchas veces sintió que no podría seguir, pues extrañaba mucho a su hermano; sin embargo, trato de aferrarse a la idea de que esto era algo que habían planeado hacer por mucho tiempo, así que en memoria de Fred, él mismo la llevaría a cabo. Y aunque esto le estaba produciendo mucha fama, a George nunca se le subió a la cabeza, ya que el recuerdo de su hermano le ataba los pies a la tierra. Mientras Percy, quien ya había dejado de ser ambicioso, se encontraba trabajando de ayudante para un viejo mago en una tienda de escobas mágicas. Sólo Ron y Harry aún seguían quedándose en casa ayudando en los quehaceres a Molly, ya deberían de haber acabado sus estudios en Hogwarts pero Molly había insistido en que esperaran un año más para que descansaran un poco de todo lo que había sucedido. Muchas veces salieron a pasear a Hogsmeade, ir a visitar al viejo Aberforth o sólo para ver cómo le iba a George en su negocio. Recordaban cómo era que antes tenían que ir escondiéndose para no ser descubiertos por aquellos que trabajaban para Voldemort, pero ahora todo era distinto, la cicatriz de Harry ya no dolía en lo más mínimo, y aunque aún tenía pesadillas con aquella batalla, sabía que era por lo que había vívido y no por aquella conexión que antes tenía con aquel mago tenebroso.

El sol comenzó a salir por entre las colinas y sus primeros rayos dorados comenzaban a iluminar poco a poco la madriguera, coloreándola de un suave color dorado. Harry despertó oyendo unos ruidos muy extraños que le fueron quitando el sueño, volteo a su lado y vio a Ron durmiendo en la otra cama, tenía la almohada casi babeada y sus ronquidos se escuchaban más fuerte que los propios gruñidos de Fang. Harry sonrió, y despabilándose un poco, se asomó hacia la ventana. Podía ver los campos de cultivo de la familia Weasley, ya comenzaban a producir fruto. Sonrió algo melancólico al recordar a Ginny y ese día en que se dieron el primer beso; ese recuerdo le traía tantos sentimientos encontrados, sabía que ahora ella no estaba y aunque doliera, él debía salir adelante. Volvió la vista de nuevo hacia Ron, seguramente el pelirrojo no despertaría hasta un rato más, Harry bajó las escaleras encontrándose con Arthur algo preocupado, sentado a la mesa, hablando en voz baja junto a Percy y George mientras Molly les servía el desayuno en sus platos, antes de que salieran a trabajar como era costumbre.

-Siéntate Harry¿cómo dormiste? –le preguntó Molly con una amplia sonrisa efusiva, casi parecía que avisaba a su esposo y a los chicos que el ojiverde se encontraba bajando las escaleras para reunirse con ellos, y de esta forma, los demás miembros de la familia guardaron silencio y volteaban a ver a Harry viéndolos algo confundido por lo que había sucedido- ahora mismo te sirvo tu desayuno.

-Gracias, Sra. Weasley.

-Ah vamos Harry, te he dicho que ya no me digas así. Eres parte de esta familia, así que no me trates como si fuera una desconocida.

-Lo siento Molly –dijo Harry aún apenado y fue a sentarse a un lado de George a la mesa, éste lo vio y le sonrió.

-Harry… supiste que el Ministerio ha logrado atrapar a algunos de los mortífagos que aún quedaban libres?

-No… no lo sabía –Harry vio como Molly le sirvió una gran cantidad de comida a su plato y Arthur parecía mirar fijamente a George a los ojos, cómo cuidando de lo que fuera a decir el chico.

-Pues así es Harry –intervino Percy- al parecer ahora sí están cumpliendo con su trabajo; aunque el nuevo Ministro casi no desea hablar de esto, y tal parece que algo extraño está sucediendo…

-¿Algo extraño? –preguntó Harry- a que te refieres con eso?

-El Ministro trata de no hacer mucho escándalo en cuánto a esto, pues tú sabes que el Ministerio se vio envuelto en muchas situaciones con Voldemort –dijo Percy.

-Bueno, conozco como el Ministro ha callado muchas de las cosas que sucedieron, quizás encubriendo su organización –dijo Harry- pero¿a qué cosa extraña que está sucediendo te refieres, Percy?... Ya no existe Voldemort, no veo que más pudiera estar ocurriendo…

-No has leído el…? -dijo George mirando a Harry intrigado mientras Arthur trataba de no ahogarse con la comida.

-Harry –lo interrumpió Arthur viendo a George con una mirada de que guardara silencio mientras observaba también como Potter al parecer ya comenzaba a sospechar que algo trataban de ocultarle- el Ministerio siempre se reserva cosas, y no necesariamente tienen que ser peligrosas.

-Quizás no sean peligrosas, pero he visto como el Ministro parece algo preocupado últimamente –dijo Harry.

-Siempre lo ha estado –sonrió Arthur a lo que Harry encontró esa sonrisa algo falsa- además, no hay que creer todo lo que se dice en el periódico.

-Pero… -volvió a intervenir Harry, sí algo estaba pasando, él más que nadie debía saberlo. Después de todo fue él quien dio muerte a Voldemort, no veía motivo para que le siguieran ocultando cosas. Pero al ver que Arthur rápidamente cambiaba de conversación y cómo George y Percy le esquivaban las preguntas que hacía, optó por ya no insistir en el tema. Detestaba el sentirse excluido de alguna situación. Vio salir a Ron de su cuarto y unirse con ellos a la mesa.

-Chicos –les dijo Molly mientras se acercaba de nueva cuenta a la mesa sirviéndole de comer a Ron- esta mañana llegó carta de Hogwarts.

-¿Carta de Hogwarts? –preguntó Ron con la boca llena de pan de calabaza.

-Así es –les sonrió Molly- al parecer les están brindando la oportunidad de regresar y terminar su último año de estudios.

-¿En serio? –preguntó muy emocionado Harry.

-Sí Harry –le sonrió Molly mientras Arthur y los otros chicos veían sonriendo las caras ilusionadas de Ron y Harry- sólo que al parecer primero tienen que ir a arreglar unas cosas con la Mesa Directiva allá en el Ministerio de Magia.

-¿Arreglar unas cosas? –le preguntó Ron extrañado.

-No es nada complicado –intervino Percy- sólo van a ir a llenar una solicitud donde ustedes piden que se les apoye en su regreso a Hogwarts y así terminar sus estudios, no es algo problemático.

-¿Qué no será problemático? –preguntó Ron- sí tiene que ver con papelería y el Ministerio, seguro que es complicado.

-Vamos, no es tan difícil –sonrió George- o no desean terminar su carrera en Hogwarts?

-Sí, sí lo queremos.

-Entonces sólo tienen que hacer eso, van a ver que en lo menos que se tarda en tronar los dedos un elfo, ustedes ya habrán arreglado la situación.

-Eso espero –dijo Harry sintiendo algo de emoción al saber que podría regresar a Hogwarts a continuar sus estudios. Terminaron de desayunar y mientras Molly recogía la mesa haciendo que los trastos sucios la siguieran hasta la cocina flotando, Arthur y los otros chicos salían a trabajar, dejando a la pareja de amigos en la mesa, Harry volteo a ver a Ron- ¿qué te parece si salimos afuera a jugar un rato?

-Estupendo –le sonrió.

-Oye Ron… -dijo Harry algo pensativo mientras caminaban hacia el pequeño campo de quidditch que habían improvisado los Weasley en la madriguera- … esta mañana estaba hablando con tu padre, y … siento que me están ocultando algo.

-Harry… ¿qué podrían ocultarte? –le preguntó Ron- quizás te sientes algo paranoico después de todo lo que pasaste en la batalla.

-No, no estoy siendo paranoico… -lo miró con sus ojos verdes en una mirada intrigante- ya ha pasado tiempo desde que peleamos en Hogwarts, y George junto con Percy comenzaron a hablar algunas cosas referentes al Ministerio… algo acerca de lo que El Profeta decía, pero tu padre no dejo que me dijeran nada.

-¿Pero que podría ser? –le preguntó Ron mientras inspeccionaba si su escoba se encontraba en orden- quizás es solo una nota amarillista Harry… tu sabes cómo es ese periódico.

-No lo creo Ron… -insistió de nuevo- todo esto me parece extraño.

-¿Qué cosa? –le preguntó mientras se subía a su escoba.

-Esto…! -lo miró cómo si Ron no lo comprendiera- cuando George estaba a punto de decirme algo acerca de lo que te dije, tu padre trato de desviar la conversación. Es como si tratara de que yo no tuviera acceso a cualquier información.

-Insisto en que estás paranoico –dijo el pelirrojo y subió en su escoba a esperar a Harry para jugar.

-No lo estoy –le respondió algo molesto, sentía que sólo él parecía darse cuenta de que algo estaba mal, algo no encajaba y se enfadaba pues al parecer Arthur y los demás trataban de impedir que se enterara de lo que fuera que estaba sucediendo. Y siempre que trataba de buscar algo para leer y enterarse de los acontecimientos en el mundo mágico, no lograba encontrar ningún ejemplar de "El Profeta" en la casa de los Weasley. Esto le llenaba más de desconfianza, y esa tarde que se encontraba en compañía de Ron volando en sus escobas, oyeron la voz de Molly quien les gritaba que bajaran. Harry y su amigo dejaron las escobas afuera y entraron a la madriguera encontrándose una agradable sorpresa. Hermione había llegado tal como les había prometido en la última de sus cartas. Ron y Harry corrieron a abrazarla felices de verla ahí con ellos.

-Hermione… -la saludó Ron efusivamente- pensé que tardarías más en venir.

-Decidí venir antes chicos. –Harry notó como sus amigos se sonrojaron al verse de nuevo, sonrió algo divertido al ver sus reacciones.

-¿Cómo están tus padres, Hermione? –le preguntó Molly entusiasmada al ver a la chica, mientras Arthur, George y Percy se sentaban junto a ellos en la sala.

-Mis padres se encuentran bien, Sra. Weasley –sonrió Hermione- gracias.

-Ron lloraba casi todas las noches porqué no te veía, Granger –le dijo George mientras veía muy divertido cómo se sonrojaba la chica.

-No es verdad –se defendió Ron mientras Harry y Percy reían al ver su enojo.

-Oh, vamos Ronald, sabes que es cierto –insistió George- siempre te levantabas preguntando si ya había vuelto "tu amada Hermione" a la casa…

-No es cierto! –reclamó el pelirrojo- eso no fue lo que dije!!

-Ronald! –le llamó la atención la castaña al oír aquello, sin quererlo se había ofendido ante la respuesta de su novio.

-Hermione… tu sabes que George sólo está molestándome y…

-Ya basta ustedes dos –regañó Molly a George y a Ron- Hermione, tu sabes cómo son estos chicos, sólo están bromeando… ya sabrás que Ron si te extraño, verdad?

-Mamá!! –la miró Ron mientras su rostro se ponía tan rojo como su cabello. Harry solo sonreía divertido viendo aquella escena.

-No se preocupe, Sra. Weasley –dijo Hermione algo apenada- no tiene que decir nada, yo sé que sólo están jugando…

-Dinos cómo están las cosas en el mundo muggle, Hermione –intervino Arthur tratando de que se calmaran los ánimos.

-Todo está muy bien, Sr. Weasley –le respondió Hermione muy sonriente- mis padres están muy contentos por cómo acabo todo; desean que continúe mis estudios en Hogwarts, pues cómo sabemos no nos fue posible cursar este último año.

-No te emociona el saber que vamos a regresar? –le preguntó Harry.

-Más emoción nos va a dar al tener que ir a la Mesa Directiva para hablar y que nos apoyen con nuestro regreso…

-Deberían hacerlo, no veo que exista alguna clase de problema –les dijo Arthur muy interesado en la plática de los chicos.

-Pues no estoy muy seguro… -dijo Ron- después de que mamá nos hizo perder un año, no creo que estén tan dispuestos a permitirnos regresar.

-Lo harán –les afirmó Arthur- van a ver que no habrá problema en cuánto a ello.

-Me imagino que has de venir cansada y con hambre –dijo Molly mientras se ponía de pie y se dirigía a la cocina- prepararé de cenar.

-Qué les parece si salimos afuera para hablar mientras? –preguntó Harry, deseaba salir y saber si Hermione acaso sabía algo de lo que al parecer, los Weasley le trataban de ocultar.

-Claro –respondió la chica y los tres salieron afuera para conversar. Ron abrazaba a la castaña mientras Harry caminaba al lado de ellos algo pensativo, no quería el suponer que nuevamente estaba ocurriendo algo malo; tanto deseaba un poco de paz que ahora el pensar que quizás algo nuevamente iba a intranquilizar sus vidas, le llenaba de preocupación.

-Qué bueno que ya estás aquí Hermione, ya tenía muchas ganas de verte –le dijo Ron muy amoroso mientras la castaña le sonreía.

-Pues por lo que le dijiste a George, pensé que no era así.

-Vamos, tú sabes cómo es ese de bromista, sólo trata de hacer que me apene…

-Hermione… -dijo Harry viendo muy serio a la castaña- no te has enterado de que algo extraño esté sucediendo en el Ministerio de Magia?

-Algo extraño como qué, Harry?

-No lo sé… algo que tenga que ver con el Ministro o el diario El Profeta…

-Ahora que lo dices, antes de venir tomé mi ejemplar que me llegó a la casa y lo eché a mi mochila sin poder leerlo siquiera… ¿viene algo interesante?

-No lo sé… -le respondió Harry algo inquieto- en estos días se ha estado perdiendo el diario en la casa de los Weasley y cada vez que trato de preguntar algo me salen con evasivas.

-Es que Harry está algo paranoico por lo de la guerra en Hogwarts… -volvió a decir Ron queriendo aminorar las cosas o tal vez deseando que sólo fuera una equivocación aquella sospecha de su amigo.

-Sí quieres voy por el –le dijo la castaña viendo intrigada y con un gesto de duda en su mirada a Harry- lo tengo en mi mochila…

-Sí, quisiera leerlo… sólo trata de que no te lo vean los Weasley, son capaces de quitártelo antes de que nos lo enseñes.

-Descuida, me traeré la mochila completa, quizás así no sospechen nada.

Diciendo esto, la chica se encaminó de vuelta a la madriguera mientras Ron continuaba viendo a su amigo algo incrédulo. Veía a Harry tan seguro de que algo le estaban ocultando que él también empezó a sospecharlo. Había pasado algo de tiempo y pensó que ahora sí estarían en paz, simplemente no le llegaba a gustar la idea de que algo estaba por suceder otra vez. Oyeron pisadas que se acercaban a dónde ellos se encontraban, ambos chicos voltearon encontrándose a Hermione con una mirada asustada. Harry y Ron se pusieron de pie, pero cuando apenas iban a correr hacia la chica, ésta ya venía corriendo hacia donde ellos estaban con lágrimas en los ojos y con el ejemplar de "El Profeta" entre sus manos.

-¿Qué sucede Hermione? –le preguntó Ron preocupado.

-Neville…

-¿Qué sucede con Neville? –preguntó Harry sintiendo como su corazón tocaba casi sus costillas al latir tan rápido.

-Él… él está en San Mungo…

-¿En San Mungo? –preguntó Ron sin comprender- ¿qué está haciendo ahí?

-Fue atacado… lo atacaron con un cruciatus! –les dijo extendiéndoles la primera página de aquel diario, el cual mostraba en primera plana y en letras grandes "Ataque en San Mungo". Harry le arrebató el periódico de las manos y vio la fotografía de Neville desvanecido mientras unas personas lo llevaban en brazos para socorrerlo.

-¿Qué dice Harry? –preguntó Ron asustado viendo a su amigo. Harry se lamió los labios para comenzar a leer, sentía que tenía la boca seca.

-"Ayer a medianoche atacaron a Neville Longbottom, uno de los magos que tuvo una destacada participación en la Batalla de Hogwarts en contra del Tenebroso, al parecer venía de ver a sus padres los cuales estaban internados en el Hospital de Magia, cuando horas después al salir, fue atacado. Pollicarpus, dueño de uno de los establecimientos comerciales cercanos de aquel lugar, relata que ya estaba cerrando su tienda cuando escuchó unos gritos. Al ir a investigar, explica que sólo vio una figura encapuchada negra atacando con el maleficio "Cruciatus" al joven Longbottom. Dice haber escuchado como ésta persona le cuestionaba al chico acerca de algo que estaba ligado con Harry Potter, el "niño que vivió" y quien dio muerte al innombrable. ¿Es esto el regreso del Mago Tenebroso?... ¿qué hacía un mortífago suelto aún atacando a la comunidad mágica?... ¿Qué opina el Ministro de Magia al ver estás cosas?" –Harry dejó de leer, bajó el diario viendo a sus amigos quienes lo veían incrédulos a lo que había sucedido.

-Harry… -dijo Hermione- ¿qué crees que haya sucedido?

-No lo sé… -le respondió mientras sus ojos verdes aún se encontraban clavados en aquella fotografía de Neville inconsciente y adolorido.

-¿Tu crees que sea cierto lo que dice? –le preguntó Ron nervioso- ¿Qué esto tenga que ver con Voldemort?

-Voldemort está muerto… -dijo Harry tratando de encontrar una afirmación o esperanza en los ojos de sus amigos. Él mismo estaba seguro de que había acabado con el señor tenebroso, aún recordaba sus ojos rojos sin vida, además, ya tenía tiempo en que su cicatriz no le dolía para nada; ¿cómo era posible que El Profeta hablará del posible regreso de un "mago tenebroso"?... la cabeza de Harry comenzó a doler, no deseaba nuevamente pasar por todo aquello de nuevo. No deseaba siquiera imaginar que otra vez estaban en peligro sus seres queridos. No quería otra guerra.

-Neville está en San Mungo –le dijo Hermione- creo que debemos hacerle una visita y preguntarle qué fue lo que sucedió…

-Cómo? –preguntó Ron- mis padres no nos van a dejar ir, además, no saben que ya nos enteramos de lo que sucedió con Neville…

-Es verdad… -dijo Harry viendo hacia la madriguera sintiéndose algo ofendido para con Arthur y Molly- eso era lo que me estaban escondiendo… seguramente ellos saben que está sucediendo y no nos quieren decir.

-No han de querer preocuparte, Harry… -los defendió Hermione.

-Tal vez… pero es Neville, es mi amigo! –dijo el pelinegro muy contrariado- tenía que saberlo!

-Tenemos que buscar la manera de ir sin que se den cuenta… -dijo Hermione- quizás podemos salir mañana poniendo como excusa que vamos al Ministerio para arreglar nuestro regreso a Hogwarts, el señor Weasley de seguro nos verá ahí, así que no tendrá motivos para desconfiar de nosotros. Pero después de que hayamos arreglado las cosas, podemos ir a San Mungo y visitar a Neville.

-Bien… entonces durante la cena les diremos que mañana tenemos que ir forzosamente para arreglar nuestro último año de estudio… no tienen porqué negárnoslo ¡me parece perfecto! –dijo Harry muy complacido ante la idea de ir a visitar a Neville y saber que había sucedido.

-Sólo quedará la duda de cómo distraer a mi padre para poder irnos de ahí al hospital –dijo Ron.

-Podemos decir que vamos a Honeyducks a comprar unas golosinas –dijo Hermione- podemos llegar, saludar a George y que éste nos vea cómo es que entramos a la tienda, ya una vez ahí, podemos transportarnos al hospital. Ya después que acabemos de ver a Neville, podríamos aparecer de regreso dentro de Honeyducks y George nos verá salir de la dulcería y no sospechará nada.

-Es muy revuelto… pero esperemos que funcione.

-Tiene que funcionar –dijo Harry- tenemos que saber que está sucediendo… no voy a permitir que más de mis amigos estén sufriendo por mi causa.