Los personajes de Harry Potter son obra de su autor J.K. Rowling.
Capítulo 3
Una visita al Ministerio de Magia
-Chicos! –gritó Molly a través de la ventana de la cocina- ¡es hora de cenar!
-Recuerden –les advirtió Harry- ni una palabra acerca de que ya sabemos que está pasando.
-Prometido.
Harry acompañado por sus amigos, entraron de nuevo a la madriguera. Encontraron a Arthur ya sentado a la mesa. Vio entrar a Ron junto a Hermione, sonrió; pero cuando vio entrar a Harry puso una mirada entre diversión y sospecha. Sabía que no estaría contento hasta no enterarse de lo que sucedía. Se quedó observando las reacciones de los tres chicos para tratar de ver si encontraba algo sospechoso. Mientras George y Percy ayudaban a su madre a poner la mesa. Ron se sentó junto a Hermione y Harry se sentaba a un lado del pelirrojo. Molly entró al comedor sirviendo a cada uno su porción de comida.
-Qué bien huele Molly- le dijo Arthur sonriendo mientras veía su plato.
-Claro, es una cena especial –sonrió la mujer mientras se dirigía de nueva cuenta a la cocina. Arthur tomó un pedazo de pan entre sus manos y dirigió su vista hacia los chicos.
-Nos da mucho gusto que estés aquí de nuevo entre nosotros, Hermione –le dijo sonriéndole cariñoso- me imagino que tendrías muchas ganas de venir, sobre todo por lo que ha estado diciendo "El Profeta", verdad? –le fijo la mirada a los ojos, deseaba ver que la chica echara de cabeza a sus amigos.
-En realidad no lo he leído, señor Weasley –le dijo ocultando la sorpresa ante aquel comentario, luego arremetió contra el hombre- estuve muy ocupada ayudando a mis padres en algunas cosas antes de venir¿porqué lo dice?... ¿ha habido alguna noticia importante? –Arthur se quedó callado al ver que le habían devuelto su jugada, así que tratando de mostrarse calmado, le volvió a sonreír a la castaña quien lo escudriñaba con la mirada.
-Pensé que habías leído acerca del anuncio de Honeyducks, al parecer han recibido una nueva dotación de caramelos mágicos.
-No lo sabía señor Weasley, gracias por avisarnos –Hermione volteo a ver a su novio y a su amigo, ahora ya tenían un motivo que los ayudaba en el plan que habían trazado- tenemos pensado ir al Ministerio mañana, saliendo de ahí iremos a Honeyducks a comprar y si se nos hace tarde podemos quedarnos a comer en el Caldero Chorreante.
-Claro, claro… me parece muy buena idea –dijo Arthur mientras le ponía a su mujer una mirada de preocupación. Molly le hizo un gesto a su esposo y siguió cenando. Harry no podía ocultar lo incomodo que se sentía al saber que Arthur Weasley le estaba ocultando acerca de lo que había sucedido con Neville. ¿Cómo era posible que no le dijera que su amigo estaba internado en San Mungo? Una cosa era que no quisiera que Harry se metiera en problemas, pero otra muy distinta era el hecho de que lo mantuviera ignorante en cuanto a la salud de un amigo. La voz de George lo despertó de sus cavilaciones.
-¿Estás bien, Harry? –se estremeció al sentirse sorprendido, volteo la vista hacia el pelirrojo, lo encontró mirándolo algo serio. Harry no deseaba descubrirse, habían planeado ya las cosas y no podía echarlo todo a perder por su molestia hacia el silencio de los Weasley, oculto aquellos sentimientos y le sonrió despreocupado.
-Claro George.
-Te vi muy serio y pensativo, pensé que te sentías mal.
-No, claro que no –sonrió- es sólo que estoy pensando en que mañana tendremos que ir al Ministerio y no me gustaría que todos me vean como un fenómeno… tú sabes a que me refiero.
-Lo sé –George había aceptado aquella falsa explicación, sabía que odiaba sentirse el centro de atención, así que pensó que le había dicho la verdad- no te apures Harry, quizás logres estar ahí sin ser visto.
-Eso espero.
Terminaron de cenar y subieron al cuarto de Ron, Hermione se sentó junto a él mientras Harry aún continuaba pensando en Neville. Parecía increíble como después de que pasara tiempo y las cosas estuvieran tranquilas, nuevamente surgiera algo que lo hiciera inquietarse. Se preguntaba por qué precisamente fue a Neville a quien se atacó y él porqué habían insinuado que él tenía algo que ver con lo que había sucedido. Ya no deseaba que sus amigos estuvieran en peligro por él, y si alguien había atacado ya a uno de ellos, seguramente seguiría atormentando a los demás. Pero ¿por qué su nombre se veía envuelto nuevamente en aquellos sucesos?
-¿En qué piensas Harry?
-No entiendo por qué nuevamente soy yo el causante de que estén atacando.
-Aún no sabemos si es por ti, Harry.
-Tu leíste lo que decía el diario, Hermione, esa persona le estaba cuestionando a Neville acerca de algo en lo cual yo tenía que ver.
-Ya mañana que veamos a Neville podrás salir de dudas, Harry. Por lo pronto sería mejor dormirnos, para partir desde temprano.
-No quisiera que Arthur se ofreciera a llevarnos al Ministerio –dijo Harry.
-Quizás lo haga –le dijo la castaña- pero eso no va a importar Harry, sí aceptamos su ofrecimiento no vamos a levantar sospechas.
-No lo sé, ya mañana veremos que sucede.
Los tres chicos se fueron a dormir, el cielo se encontraba totalmente oscuro, casi no había luz alrededor, sólo se oían ciertos pasos que atravesaban el camino empedrado. Se veía una silueta venir, de pronto un rayo azul atravesaba a aquella persona. Harry veía a Neville tirado en el piso, retorciéndose ante el fuerte dolor causado por el Cruciatus y riéndose de él se encontraba Voldemort, de pie y gozando con el sufrimiento del chico. Harry se despertó gritando, vio a Ron a un lado de él viéndolo nervioso.
-Tenías una pesadilla Harry.
-Ron… -Harry se puso sus anteojos, estaba temblando totalmente nervioso- soñé a Voldemort… estaba atacando a Neville… lo soñé Ron!! –le dijo asustado.
-Cálmate Harry –trató de apaciguarlo- sólo fue una pesadilla, tu sabes que Voldemort está muerto.
-¿Qué sucede? –entró Hermione al cuarto angustiada, vio a Harry bañado en sudor con miedo en la mirada y a Ron nervioso, fue hasta ellos- ¿qué te pasa Harry?
-Soñé con él Hermione, soñé con Voldemort –volvió a decir Harry mientras su pecho se contraía de la angustia- … vi que atacaba a Neville y…
-Pero Harry, Voldemort está muerto. Tu mismo lo viste, acabaste con todos los horrocruxes, no hay forma de que regrese… -le dijo mostrándose fuerte- no habría forma de que viviera de nuevo.
-P-pero…
-¿Te ha dolido la cicatriz? –le preguntó.
-N-no…
-¿Lo ves? –trató de tranquilizarlo- fue solo una pesadilla Harry… la conexión que tenías con Voldemort ya no existe… sólo te sientes angustiado por lo que le sucedió a Neville y es comprensible que hayas relacionado ese ataque con Voldemort por todas las cosas que pasaste y tu mente seguramente te jugó una mala pasada.
-Y-yo… -Harry se talló los ojos- es que lo vi tan real… -suspiró- quizás tengas razón Hermione, fue solo una pesadilla.
-Trata de dormir de nuevo –le sonrió mientras le tomaba la mano confortándolo- ya mañana veremos a Neville y sabremos exactamente que sucedió.
-Sí… -le sonrió- mañana descubriremos todo.
-Así es…
Hermione volvió a irse a su habitación, dejando a Ron viendo temeroso a Harry. Él no deseaba que Voldemort regresara, no podía ser posible que eso sucediera. Él también había visto como el señor tenebroso había caído sin vida en Hogwarts y no había manera de que regresara nuevamente. Tomando fuerzas, Ron se dirigió a su cama, aún observaba a Harry, sabía que tampoco estaba tranquilo y que tal vez tampoco podía dormir. Los minutos fueron pasando y el sueño comenzó a tomar a ambos chicos. A la mañana siguiente, la voz eufórica de Molly los despertaba a todos.
-Ron!!... Harry!! –les gritó en la puerta- hora de levantarse!! –luego se dirigió al cuarto donde Hermione dormía, pero la chica ya se encontraba despierta, arreglada y saliendo de la habitación –Hermione, veo que tú eres la única con sentido de responsabilidad en esta casa.
-Lo sé… -le dijo muy risueña a lo que Molly se quedó perpleja ante una respuesta tan sincera. Ambas mujeres bajaron por la escalera mientras Harry y Ron se ponían de pie y se vestían para ir hacia el Ministerio. Ya la mesa estaba servida y Arthur los esperaba para desayunar. Los tres chicos se sentaron viendo lo que Molly había cocinado.
-¿Dónde están George y Percy, mamá? –preguntó Ron mientras comía del pan con miel.
-Salieron más temprano –le dijo mientras servía más jugo a Harry- ustedes se van a ir con Arthur, él los va a acompañar al Ministerio. –Los tres chicos trataron de simular su sorpresa al oír aquella noticia, Ron miró de reojo a Hermione a ver que decía.
-Nos parece muy bien señora Weasley –le sonrió la castaña mostrándose en calma- así no tendremos problemas para saber a dónde dirigirnos. –Molly volteo a ver a su esposo con una sonrisa de "te lo dije", Arthur volvió su vista hacia los chicos.
-Entonces, no tienen problemas si los acompaño?
-Sólo que no quieras quedarte todo el rato con nosotros –le dijo Ron- no me gustaría que pensaran que no sabemos hablar por nosotros mismos –Arthur sonrió.
-Lo sé Ron, entiendo que ustedes ya están lo bastante grandecitos para manejarse solos, además sé que pueden hacerlo sin ningún problema.
Acabaron de comer y salieron hacia el Ministerio, Arthur manejaba su automóvil mientras Ron a su lado, disfrutaba de las calles de Londres humedecidas por la brisa de la mañana. Hermione hacia un recordatorio de las cosas que llevaba en su mochila mientras Harry sentía un hormigueo en su estómago, sabía que pronto estaría en San Mungo, hablando con Neville y enterándose de que había ocurrido y sobre todo, deseaba conocer la identidad de su atacante. El auto se estacionó a unas cuantas calles de una cabina telefónica. Arthur los dejó ahí mientras él se dirigía a la entrada de los trabajadores. Harry tomó unas monedas muggles introduciéndolas en aquel aparato telefónico, el cual era la entrada para visitantes; pronto se vieron bajando al Ministerio. Las puertas se abrieron y una ola de gente comenzó a cortarles el paso.
-Tenemos que buscar un ascensor… ¿en qué piso están las oficinas de la mesa directiva?
-Creo que en el primero.
Subieron al ascensor, no fueron los únicos, se les unió también Arthur Weasley viéndolos risueño mientras subía también, Kingsley. Harry volteó hacia sus amigos, se sentía incomodo, hubiera querido seguir discutiendo acerca del plan que tenían, pero ahora no podían debido a que estaban con compañía. Arthur junto con Kingsley, salieron al segundo piso, mientras los chicos continuaron hasta llegar al primero. A los minutos la puerta del elevador se abrió, salieron mirando hacia ambos lados el pasillo. Personas caminaban de allá para acá, todos hablando en voz baja y apurados. Harry sintió un escalofrío al recordar la oficina de Umbridge, apenas se disponía a avanzar junto con Ron hacia aquel pasillo porqué era el que le resultaba más familiar, cuando se dio cuenta de que Hermione se había quedado atrás, la notó algo nerviosa.
-¿Te pasa algo Hermione?
-Yo… no deseo ir por allá, Harry. Prefiero empezar a buscar por otra parte…
-Pero porqué? –le preguntó extrañado.
-Es que… -la castaña pasó saliva con dificultad, pero luego vio a su amigo a los ojos tomando una actitud más resuelta y hablándole con voz firme- tu y Ron vayan por allá, yo buscaré por otro lado.
Harry recordó qué había sido Hermione quien había presenciado cómo Umbridge torturaba a los que eran nacidos de muggles. Cayó en cuenta que seguramente la castaña ya no desearía saber nada de ese lugar que le traía malos recuerdos. Le sonrió –claro Hermione, Ron y yo buscaremos por aquí.
-Los veré después chicos –se despidió Hermione, dejando a Harry y a Ron viendo como se alejaba.
-¿Qué le pasa a Hermione? –preguntó Ron sin entender el porqué de aquella resolución de su novia.
-Creo que hay cosas que no puede olvidar, Ron. Mejor busquemos de una vez dónde está esa oficina.
Caminaron entre pasillos mientras veían como las personas pasaban por su lado, unos los veían como si fueran estorbos, mientras otros no podían dejar de ver la cicatriz de Harry en la frente. El ojiverde comenzó a sentirse nervioso ante aquellas miradas, bajo la vista hacia sus zapatos mientras caminaba por ese lugar. De pronto escuchó la voz de Ron.
-Ya viste quien viene saliendo de aquella oficina?
-Quién? –preguntó Harry mientras levantaba la vista viendo a un rubio de barbilla puntiaguda y ojos grises- ¿qué hace Malfoy aquí?
-No lo sé… -dijo Ron frunciendo el ceño- pero de seguro que algo le han de haber dicho, mira la cara que trae.
-Sí… -sonrió Harry, al parecer el rubio ya los había visto también. Pudo notar como el chico parecía ponerse nervioso, después puso ese rostro altivo que ya les era tan conocido.
-Potter… Weasley… -dijo situándose frente a ellos- ¿qué diablos hacen aquí?
-Nosotros…
-No es asunto tuyo, Malfoy –le respondió presuroso el pelirrojo, a lo que el rubio lo barrió con la mirada déspotamente.
-Venimos buscando las oficinas de la mesa directiva, Malfoy… recibimos una carta de Hogwarts y…
-Harry! –lo miró atónito Ron casi como si su amigo hubiera dicho la más terrible de las majaderías- no tienes por qué darle explicaciones a este estúpido!!
-Cierra la boca, Weasley… -le dijo Draco igual de molesto, luego sonrió burlón viendo a Ron- hace rato me tope con tu padre, lo confundí con un empleado de limpieza… ustedes los Weasley dan lástima… son patéticos…
-Tal vez seremos pobres, Malfoy, pero al menos mi padre no fue un cobarde mortífago como el tuyo…
-Eres un imbécil…
-Basta! –los detuvo Harry- por si no se han dado cuenta estamos en el Ministerio¿quieren tener problemas por pelear aquí?
-Lo siento Harry, pero me pides imposibles –le respondió Ron aún viendo furioso al rubio- mejor iré a buscar a Hermione.
-Bien… -le respondió Harry, vio como su amigo se perdió por uno de los pasillos. Dirigió de nuevo su vista hacia el rubio.
-Potter…
-¿Qué quieres Malfoy? –le preguntó en un tono de voz fastidiado.
-Entonces ustedes también recibieron carta de Hogwarts?
-Sí… ¿tú también recibiste una, verdad?
-En realidad me enteré de otra forma… -dijo sonando algo cansado- cómo te darás cuenta a nosotros ya no nos toman en cuenta.
-Entonces que hacías aquí?
-Vine para hablar con los de la mesa directiva… deseaba que me ayudaran a entrar a Hogwarts y acabar con mis estudios, pero parece que también aquí soy una persona indeseable…
-¿Te negaron la ayuda?
-Sí, Potter…
-Qué extraño, bueno, entonces de dónde saliste son las oficinas de la mesa directiva, verdad?
-Sí… -le dijo con sorpresa creyendo ver un tono de comprensión en las palabras de Harry. Vio como éste iba a alejarse para buscar a sus amigos y decirles que ya había encontrado el lugar, cuando se vio hablándole impulsivamente –Potter…
-Sí, Malfoy?
-Y-yo… e-este… quiero decir… -parecía que encontraba bastante difícil el decir algo, se pasó las manos por el cabello, finalmente pareció tomar valor para hablar- quiero darte las gracias…
-¿Las gracias? –le preguntó viéndolo extrañado, le pareció bastante insólito aquel comentario- ¿porqué?
-Por lo que hiciste… -dirigió su vista hacia otra parte, sentía humillación al ver los ojos verdes que lo veían incrédulo- … allá en el salón de las cosas escondidas… por regresarte y salvarme la vida…
-Ah… -Harry trató de controlar el nerviosismo que le causaba el esfuerzo que había hecho Draco al agradecerle- bueno, no iba a dejar que murieras¿verdad?
-Supongo…
-Bien… entonces, de nada Malfoy… -sonrió y trató de desviar el tema pues sabía que su compañero se sentía incómodo- dime… ¿qué fue lo que te dijeron?
-Nada, que no me podían ayudar…
-Claro! –interrumpió Ron su conversación sonriendo algo sarcástico, venía caminando junto a Hermione hacia donde ellos se encontraban- eres hijo de mortífagos, Malfoy¿acaso pensabas que alguien te iría a ayudar después de eso?
-Al menos no pienso lamer las suelas como tu padre, Weasley…
-Mi padre no hace eso, maldito hurón…
-Ya dejen de pelear –los volvió a separar Harry- Ron, Hermione… entren, esa es la oficina, yo en un momento los alcanzo.
-No te tardes, Harry –le dijo Ron casi como advertencia mientras tomaba la mano de la castaña y entraban al lugar. Harry volvió la vista hacia el rubio, estaba seguro que Draco deseaba regresar a concluir sus estudios, pero al ver que no obtenía ayuda para lograrlo, seguramente se sentía impotente.
-Porqué no intentas venir después? Quizás logren ayudarte…
-Lo dudo mucho.
-Quieres entrar junto con nosotros para ver que podemos arreglar?
-No te molestes Potter, no acostumbro rogar a nadie.
-Bueno… como quieras.
Harry se dirigió hacia donde sus amigos lo estaban esperando, mientras dejaba al rubio algo pensativo, viendo como se metía a la oficina. Abrió la puerta y encontró a sus amigos sentados en unas sillas muy elegantes, mientras una mujer madura hablaba con ellos. Al verlo entrar, ésta lo miró con sorpresa.
-Harry Potter!
-Buenos días… -saludó incomodo ante aquel recibimiento.
-Siéntese señor Potter –le hablaba con una sonrisa tan amplia que Harry podía contar muy bien casi todos sus dientes- ¿a qué debemos el honor de su visita?
-Pues…
-Estamos aquí por una carta que recibimos de Hogwarts –intervino Hermione hablando con extrema confianza y seguridad.
-¿De Hogwarts? –los miró dudosa.
-Nos están ofreciendo el continuar nuestros estudios y poder graduarnos del colegio, sólo que antes nos pidieron hablar con ustedes.
-Entiendo… -dijo y sacó de uno de los cajones de ese escritorio rústico, tres hojas de papel, las cuales se las extendió- estas son unas solicitudes, deberán llenarlas y presentarlas a las oficinas de Registro, tres puertas a la derecha, ahí ellos aprobarán su petición.
-¿Tenemos que llenar papelería? –dijo Ron algo impaciente- pensé que sólo nos darían una autorización por escrito.
-Se les dará señor Weasley, sólo que antes tienen que presentar esta solicitud para que les puedan dar ese escrito, son trámites que se requieren aquí –le respondió- el Ministerio maneja demasiados casos, así que deben estar archivados en papel para checar su continuidad, es por eso de esta solicitud…
-No importa –intervino Harry- las vamos a llenar para después dejarlas allá entonces… sólo una cosa más, señorita…
-Wells… -le dijo muy risueña.
-Bien, señorita Wells, me preguntaba si podría darme otra copia de la solicitud… digo, por sí llego a cometer un error –la mujer oculto la sonrisa y parecía estar estudiando a Harry con la mirada, después de una pausa, volvió a sonreírle como antes.
-Muy bien, señor Potter –sacó una nueva solicitud entregándosela a Harry mientras Hermione y Ron lo veían extrañados ante su petición- tenga una nueva copia.
-Gracias…
-Nos retiramos ya, señorita Wells –dijo Hermione poniéndose de pie y llevando a Harry y a Ron consigo- con permiso.
Los tres chicos salieron de aquella oficina, Ron y Hermione voltearon a ver a Harry esperando que les explicara el porqué había pedido otra copia más de ese documento. Sabían que el pelinegro era despistado, pero no tanto como para cometer un error en el llenado de una solicitud, además, para eso existía la magia -¿para qué pediste otra copia, Harry? –le preguntó Hermione, como intuyendo que era falsa la explicación que había dado su amigo minutos antes.
-¿Esto? –les preguntó sonriendo mientras seguía viendo ambas hojas como si estuviera comprobando que fueran iguales- no es para mí…
-Lo sabemos, Harry –le volvió a rectificar- ¿Para quién es?
-Para Malfoy.
-Qué?? –preguntó Ron viendo a su amigo incrédulo e indignado.
-Sí –les afirmó Harry- él también desea regresar a Hogwarts, sólo que no le han dado la oportunidad de hacerlo… se lo están impidiendo.
-Y con mucha razón –dijo Ron- se lo tiene merecido.
-Bueno… creo que le gustaría que alguien le ayudara –dijo Harry pensando que su amigo estaba sobre actuando- además, no veo nada malo en querer tenderle una mano.
-Pero no entiendes?? –le volvió a insistir- es Malfoy!!
-Ya lo sé Ron, no necesitas gritármelo –le respondió Harry ya algo fastidiado- no tiene nada de malo en que le dé una solicitud para que la llene y haga el intento de entrar¿o sí?
-Bien… tú sabes lo que haces.
-Dejen de discutir –intervino Hermione- Harry sabe si ayuda a Malfoy o a otro, lo que tenemos que hacer es apresurarnos para poder ir a San Mungo y ver a Neville.
-Tienes razón –dijo Harry- ustedes llénenlo, mientras yo buscaré a Malfoy para entregarle la solicitud, nos vemos en la oficina de Registro.
-Claro Harry, te esperamos allá- le respondió la castaña. Harry corrió por los pasillos para buscar al rubio y entregarle aquella papelería, de pronto sus ojos dieron con una silueta elegantemente ataviada y con cabello rubio blanquecino, supo que había encontrado al chico. –Malfoy! –el rubio volteo viendo extrañado a Harry como se acercaba corriendo hacia él y le hablaba por su nombre.
-Qué quieres Potter?
-Ten… -le entregó aquella hoja- es una solicitud, tenemos que llenarla y llevarla a la oficina de Registro, ahí nos darán la autorización para entrar a Hogwarts.
-Me la estás ofreciendo… así nada más? –le preguntó confundido.
-Claro… -le sonrió- ¿quieres terminar tus estudios, no?
-Sí… -le dijo aun sin creer que era el mismo Harry Potter con el cual había peleado por tantos años.
-Bien, me pareció buena idea pedir una más para ti… al menos así no tienes que estar viéndole la cara de nuevo a Wells…
-Vaya… pues… gracias de nuevo… Harry –le dijo el rubio. Le extendió una mano, Harry se la estrecho torciendo sus labios en una sonrisa.
-De nada Draco, nos vemos –diciendo esto Harry se alejó dejando al rubio aún sorprendido ante lo que había sucedido. Vio a lo lejos a Hermione y Ron llenando sus solicitudes, se sentó junto a ellos para hacer lo mismo.
-Y… que te dijo Malfoy, Harry? –le preguntó la chica viendo como su amigo había regresado de muy buenos ánimos.
-Nada… -le respondió- en sí… sabes que hizo? Me dio las gracias…
-Las gracias?
-¿Las gracias de qué? –le preguntó Ron aún molesto.
-Por la solicitud… -dijo, luego sonrió algo pensativo- y también por haberlo salvado en Hogwarts…
-Pues se tardo mucho para hacerlo, Harry –le dijo el pelirrojo algo burlista- ese hurón es un imbécil… yo hubiera dejado que se friera…
-No lo dices en serio –sonrió Harry.
-Vaya Harry –intervino Hermione sonriéndole a su amigo- nunca me hubiera imaginado que Malfoy te hubiera agradecido eso.
-Y no solo eso… también me llamó por mi nombre.
-Mira tú, que gran cosa… -se le quedó viendo sarcástico el pelirrojo- ¿es que no te das cuenta que Malfoy es un interesado, hipócrita y falso?
-Qué?
-Sí! –se volteo hacia él- que no ves que después de que le diste la solicitud y de que le quitaste un peso de encima, fue que te dio "las gracias"? –hizo un gesto- vamos Harry, no seas tan iluso.
-Pues… siento que fue sincero Ron, además, no quiero pasar toda una vida enemistado con alguien; aunque éste sea Malfoy. Y el hecho de que le haya dado la solicitud, no quiere decir que lo dejen entrar a Hogwarts.
-Eso me gustaría –bufó Ron.
Terminaron de llenar sus solicitudes y después de ir a la oficina correspondiente, salieron del Ministerio sabiendo que los esperaba una inquietante tarde en San Mungo.
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Gracias por sus comentarios, Felias Fenix y Aelilim.
