Capítulo 5
Nuevos sucesos
Los días comenzaban a sentirse más fríos, faltaban pocos días para que llegara el final de octubre. Las casas de algunos magos ya se veían adornadas con motivos de Halloween, mientras en otras se podía escuchar cómo era que se ponían de acuerdo para celebrar las fiestas. Todos parecían estar felices, pero no era así en cierta Mansión que se escondía de los ojos muggles. A la distancia se podía ver las luces doradas que iluminaban lo que era la sala. Sentado en un sillón estaba Crabbe, y a un lado de éste también dando la impresión que discutían se encontraba Goyle, padres de los que habían sido amigos de Draco y al que habían traicionado. A Lucius se le veía un semblante serio y molesto, discutía con ese par de amigos suyos, ahora los consideraba no tan cercanos.
-Yo no pienso tomar parte en esto… -dijo Lucius tratando de no alzar la voz y mantener su elegancia y cordura al hablar con aquellos hombres.
-Vamos Lucius, sé razonable –le decía algo altivo Crabbe, sentado en la elegante silla y cruzando su pierna, parecía sentirse el dueño de ese momento.
-No Crabbe, tú sé razonable… a cuántos problemas nos enfrentamos con Voldemort, simplemente no pienso vender nuevamente mi vida ni la de mi familia sólo por seguir de nuevo los sueños de algún maniático.
-Y la vida de mi hijo?!! –gritó mostrando la locura en su rostro- crees que no era importante?! Acaso crees que yo quería que pasara eso??!!
-Calma Crabbe –trató de calmarlo Goyle, pero parecía imposible, el color rojo se había subido en el rostro de aquel hombre, casi escupía cada vez que hablaba. Tenía tanto coraje, tanto dolor… que sentía que se ahogaba en su propia respiración.
-No me calmaré Goyle –lo aventó y se puso de pie enfrentándose cara a cara con el jefe de la familia Malfoy. Lucius dio un paso hacia atrás, Narcissa permanecía escondida en la cocina de la mansión, mientras Draco escuchaba la conversación escondido en las escaleras de la casa. –Quieras o no vas a apoyar, Lucius, porqué mi hijo murió por ayudar al tuyo… y ese maldito de Potter simplemente va a sufrir lo que merece!!
-No culpes a mi hijo de la estupidez del tuyo…
-No te atrevas a decirlo de nuevo, Lucius –lo amenazó mientras sus ojos parecían saltar de sus cuencas, tenía el rostro desencajado por el sufrimiento y el odio. El dolor se había apoderado de él y ahora buscaba culpables por la muerte de su hijo. Lucius tomó aire y girando sobre su propio pie, comenzó a caminar hacia el pequeño bar que tenía en su sala. Sacó de las vitrinas una hermosa copa de cristal y vertió en ella un poco de cognac. Volvió la vista hacia su amigo, aún se le veía desesperado. Tomó la copa y se la entregó al hombre.
-Toma Crabbe… necesitas controlarte…
-Me pides control? –le aventó la copa, cayendo al piso, donde saltó en mil pedazos mientras el líquido se derramaba en el piso. Lucius de nuevo mantuvo su mirada gris en los ojos azules de Crabbe padre, Draco se sentía temeroso de lo que fuera a suceder, respiró profundo y se mantuvo fijo a la pared, cómo si pudiera fundirse con ella. Podía escuchar la respiración acelerada del padre de su amigo. –Tu harías lo mismo sí se tratase de tu hijo, no es así Lucius?
-No metas a Draco en esto… -le advirtió casi como amenaza, sus ojos mostraban que no estaba jugando al decir aquellas palabras. Crabbe comenzó a carcajearse mientras Goyle trataba de calmar los ánimos.
-Hemos venido a hablar racionalmente, Lucius… -le dijo mientras sujetaba a su amigo, en una muestra de apoyo- no puedes culpar a Crabbe por estar dolido debido a la muerte de su hijo.
-Yo no lo culpo, Goyle –le dijo mientras se dirigía lentamente hacia la chimenea y observaba el fuego danzar sobre aquellos leños secos- y por eso mismo, quiero que entienda que no pienso arriesgar la vida de mi familia de nuevo… ya hemos sufrido mucho bajo la jefatura de Voldemort, o crees que no he olvidado su forma tormentosa de castigarnos? Lo siento Goyle, Crabbe… pero estoy firme en mi decisión.
-Él nos ha prometido muchas cosas, Lucius… nos ha prometido poder… -lo miró con ojos avariciosos- dime, no lo deseas después que el Ministerio ha estado ensañado contigo?
-No niego que me encuentro un poco endeble, pero no deseo de igual forma poner en peligro la vida de mi hijo.
-Al menos apóyanos en algunas cosas, Lucius… -le pidió Goyle. Los ojos de Lucius se dirigieron hacia la mirada dolida y vacía de Crabbe. Quizás vio en esos ojos el espejo de lo que hubiera sucedido si Voldemort hubiera dado muerte a Draco.
-Cuenten con ello… sólo que deberán mantener fuera de esto a Draco; además, no pienso inmiscuirme demasiado en los planes de este hombre, sólo trataré de apoyarlos a ustedes en lo que pueda. Y por cierto, no nombren a mi hijo delante de él, no quisiera que sucediera lo mismo que ocurrió con Voldemort.
-Descuida… -le dijo Goyle y aún ayudando a Crabbe, salieron de la casa. Draco volvió a asomarse por la esquina de la pared, aún en la escalera. Pudo ver a su padre de pie en la puerta, viendo cómo sus compañeros se alejaban de la mansión. ¿Quién sería esa persona que estaba reclutando nuevamente a los mortífagos? Draco casi se maldecía al no haber bajado más a tiempo y haber podido escuchar completamente la conversación. Quizás más tarde le preguntaría a su padre.
La brisa fría de la mañana comenzaba a colarse por las ventanas de la madriguera. Harry sintió algo de frió y se puso de pie tallándose los ojos adormilado. Vio su reloj y se dio cuenta que aún era temprano. Abrió la ventana y observó que Hermione se encontraba sentada en el jardín de la casa. Sonrió y vistiéndose se dirigió a toda prisa al encuentro de su amiga. Se sentó a su lado, la encontró completamente ida en sus pensamientos. Harry le puso una mano sobre su hombro llamando su atención. Hermione le sonrió.
-Hola Harry…
-Estás bien?
-Estaba pensando…
-En qué pensabas? –le preguntó atento.
-Mira esto –le extendió el diario El Profeta- lo tomé sin que se dieran cuenta los padres de Ron –Harry tomó aquel periódico y observó una fotografía del ministro de magia, hablando para los reporteros. Leyó el encabezado de dicha noticia:
"Burlan seguridad del Ministerio, irrumpen en la Sala de los Misterios"
La comunidad entera se pregunta si nuevamente se está abriendo una nueva ola de violencia en el mundo mágico, después de varios rumores que han estado circulando acerca de la intromisión de un ladrón al Ministerio; el día de ayer en la noche se pudo constatar de que dichos rumores eran verdad. La puerta de acceso al departamento de los misterios se encontró está mañana en completo desorden mostrando que alguien había estado buscando algo.
El Ministro se niega a hablar en cuanto a lo ocurrido, diciendo que nadie puede burlar la vigilancia extrema y las demás trampas que encierra dicho lugar. "No podemos dar ninguna información hasta no estar seguro de ello" manifestó el ministro, mientras tanto nos preguntamos si estos extraños sucesos están relacionados con la reciente Batalla de Hogwarts, en dónde Harry Potter "el Elegido" dio muerte a Voldemort.
Harry observó a Hermione, no tenía idea de que sería lo que esa persona estaría buscando en las salas del departamento de los misterios, tal vez estaría buscando las reliquias? Hermione tomó de nuevo el periódico y se puso de pie viendo hacia la madriguera. –Voy a devolver esto de dónde lo tome antes de que se den cuenta, Harry.
-Claro.
Harry seguía pensando en lo que había sucedido y lo poco que sabía del caso, podía contar con el apoyo de George para que éste le pusiera al tanto de lo que Arthur investigara del asunto y el soporte de sus inseparables amigos. Con Percy no estaba seguro de que esperar, pero de algo que podía estar completamente convencido era que no pensaba mezclar a más gente en aquel problema. Vio hacia el cielo, se encontraba totalmente nublado. Saber que bajo ese mismo cielo se encontraba la persona que había atacado a Neville y que parecía querer iniciar otra guerra lo hacía sentir algo frustrado. Los pasos de Ron recortaron sus pensamientos.
-Dijo Hermione que no la esperáramos, mi madre la puso a que le ayudara a hacer el desayuno –le dijo mientras se tiraba al césped, viendo también el cielo. Harry sonrió ante aquel impulso de su amigo y haciendo lo mismo, se acostó a su lado viendo también cómo las nubes cubrían todo el clima. –qué hacías levantado tan temprano?
-Siento haberte despertado…
-No lo hiciste, sólo que cuando me levante ya no te vi en la cama… -se rascó la cabeza.
-Se me fue el sueño –sonrió- y últimamente he estado pensando mucho…
-Eso me lo puedo imaginar sin que me lo digas…
-Hubo otro ataque en el Ministerio, Ron…
-¿Otro? –le preguntó extrañado- ¿y cómo te enteraste sí mis padres no nos han dejado ver ningún periódico.
-Hermione lo encontró está mañana –le contó- tal parece que tus padres nunca se imaginaron que madrugaría…
-Bueno, con Hermione te puedes esperar cualquier cosa –dijo en una sonrisa algo torpe y soñadora. Tal parecía que mostraba estar orgulloso de su chica. Harry sonrió.
-Pues al parecer alguien esquivó todas las trampas y la vigilancia para buscar algo en el Departamento de los Misterios…
-Qué no fue ahí en dónde peleamos con los mortífagos aquella vez?
-Sí… ahí mismo… -Harry suspiró tristemente- fue ahí donde Sirius murió… cayó en el velo… -de pronto los ojos de Harry se abrieron atónitos- eso es Ron!! Tal vez estaba buscando el velo!!
-Y para que lo iba a querer? –le preguntó dudoso- lo que ésta persona está buscando son las reliquias… ¿lo recuerdas?
-Lo sé… pero qué más podría estar ahí que fuera de su interés?
-Pero de que le iba a servir el velo, Harry? No entiendo… -vio la mirada pensativa de su amigo- además, el Profeta mencionó que se lo hubieran robado?
-No… no decía nada de eso…
-Entonces a lo mejor estas precipitándote Harry.
-Quizás tengas razón; aunque tratándose de "El Profeta" sabemos que estarán ocultando algunas cosas, como ha sucedido antes...
-Mamá estaba haciendo pastel de calabaza –dijo muy gustoso provocando que Harry lo observara divertido ante su cambio de conversación tan espontáneo.
-En serio? -le sonrió- a poco ya tienes hambre?
-Pues… -se frotó el estómago- algo…
-Quieres que entremos para ver si ya está listo el desayuno?
-Es muy buena idea –le sonrió. Ambos chicos se pusieron de pie dirigiéndose hacia la madriguera, entraron hasta la cocina, encontrando a Hermione sentada a la mesa leyendo una carta que había llegado vía lechuza.
-Qué es Hermione? –preguntó Ron mientras se sentaban a un lado de la chica.
-Es carta de Lunáti… digo Luna.
-Y qué quiere? –le preguntó Ron divertido- no estará contando que se encontró con alguna nueva clase de monstruo raro, verdad?
-No Ron –le puso una mirada de obviedad- es para invitarnos a la fiesta de Halloween que va a dar su padre…
-Ahh ya recuerdo!! Nos invitó cuando al vimos en... –no terminó de decir su frase pues Hermione se había encargado de darle un puntapié. Ron bajó el rostro a la mesa muy adolorido, volteo con su ceño doliente hacia su novia- qué no pudiste callarme de otra forma?
-Xenophilus dará una fiesta? –preguntó Molly.
-Sí, señora Weasley y nos han invitado –agregó Hermione- sólo que cómo dónde estaba ubicada su imprenta quedó destruida, pues parece que lo harán en otro lugar.
-Y dónde están ahora? –preguntó Harry mientras veía como Molly le servía un vaso con jugo de manzana.
-No dice, sólo menciona que nos encontraremos en el camino que separa la colina de dónde estaba antes su casa… creo que ella va a venir por nosotros para llevarnos a la fiesta.
-Sólo espero que no vaya a dar su famosa "infusión gurdirraíz" –se quejó Ron haciendo una mueca de repugnancia- estaba asquerosa…
-No seas grosero, Ron –lo regaño Molly- vas a comer todo lo que te vayan a ofrecer, no quiero saber que te portaste grosero con Xenophilus… vamos Harry, cariño, sírvete una porción de pastel…
-Gracias Molly –respondió sonriendo ante los gestos de su amigo pelirrojo.
Así los tres chicos sentados a la mesa junto a la señora Weasley, disfrutaban de un tranquilo desayuno en la madriguera. La mente de Harry aún estaba enfocada en aquella noticia que había leído en el diario, sólo esperaba que Ron tuviera razón y que todo fuera una coincidencia lo que sucedió en el Ministerio de Magia.
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