Felias Fenix, me preguntaste porqué Luna no estaba estudiando en Hogwarts, he aquí la respuesta, espero que te sea de tu agrado.

Capítulo 6

Un día normal

Era la guerra, podía ver a distancia como la maldita de Bellatrix casi daba muerte a su hija, a su única hija. No, no podía ser, ella no iba a permitirlo definitivamente, si esa infeliz de Bellatrix deseaba pelear con alguien, lo haría con ella, no con su pequeña hija. Tan rápido como sus piernas le hicieron llegar, se vio haciéndole frente a esa mujer. Vio en sus ojos habitar la locura, que crueldad asesina y que gusto por ella; cómo era que podía existir alguien tan cruel como esa mujer?

-¡MI HIJA NO, PERRA! –Molly vio a Hermione, Luna y Ginny que se adelantaban para ayudarla, pero no, simplemente ella no iba a permitir que expusieran más sus vidas con una psicópata como Bellatrix, no mientras ella estuviera ahí para defenderlas- FUERA DE MI CAMINO.

Molly apunto con su varita directo al rostro sonriente y burlón de Bellatrix frente a ella, veía su rostro y su mirada maniática –Vaya, traidora, piensas que una vieja gorda como tu va a poder conmigo? Me das risa, vieja bruja… eres un chiste…

-Eso está por verse –la varita de Molly rápidamente emitió un rayo rojo dirigido hacia su oponente, ésta no se iba a dejar tan fácil, así que también mando un rayo a la pelirroja quien pudo esquivarlo perfectamente

-¿Qué ocurrirá con tus hijos cuando mueras? -se burló Bellatrix, tan loca como Voldemort, haciendo piruetas mientras las maldiciones de Molly danzaban a su alrededor-. ¿Cuándo Mami se haya ido como Freddie?

-¡Tú... nunca... volverás... a... tocar... a... mis... hijos! -gritó la Señora Weasley.

Bellatrix se carcajeó burlona, estaba confiada en que esa mujer no era un digno oponente para ella, de su varita salió un rayo verde… un rayo que Harry conocía perfectamente, pero en ese mismo instante, Molly había hecho lo mismo. Lanzó su maldición al mismo tiempo que la mujer, ésta cayó de lleno en su pecho, Bellatrix cayó con los ojos desorbitados e incrédulos al piso; estaba muerta. Molly pudo esquivar de nuevo aquella maldición mortal, vio caer al piso a Bellatrix, había acabado con esa mujer. Su corazón latía con tal fuerza que parecía querer salirse de sus costillas, ella había acabado con Lestrange; pero sintió como la sangre le caía a los pies y cómo un sudor frío recorría su espina cuando escuchó una voz, una voz agónica y desgarradora llamar por un nombre, un nombre que ella tanto amaba –Ginny!!

Cayó de rodillas al piso, viendo los ojos azules de su pequeña hija ir perdiendo su brillo… ya no era más… -mi Ginny- fue lo último que pudo salir de sus labios secos pues la voz se perdía en su garganta… las cuerdas vocales parecían haberse paralizado completamente… la fuerza se le iba…

-Molly, Molly!! –abrió los ojos encontrándose con la mirada angustiada y preocupada de Harry frente a ella. Se limpió los ojos y le sonrió dulcemente.

-Harry… no escuche cuando entraste…

-No quise despertarla –trató de disculparse el chico mientras sentía pesar por la tristeza en la mirada de aquella mujer, sabía que tras esa falsa sonrisa estaba ocultando una tristeza infinita causada por él, por ese maldito de Voldemort... dolía, dolía tanto como el rencor que crecía hacia las atrocidades que Voldemort había hecho. Ocultó aquellos sentimientos en una débil sonrisa- Molly… yo quiero que sepa… que…

-Vamos Harry –le dijo ocultando su tristeza y sonriendo al muchacho. No podía hacerlo sentir triste, ya por bastantes cosas había pasado; sabía que Harry era un muchacho noble y que aún se culpaba por todas las personas que habían muerto en la guerra. Ella debía ser fuerte para el chico, porque el muchacho era fuerte para con ellos- sólo tuve un sueño, es todo, no te preocupes…

Harry sonrió no tan convencido con esa explicación. Molly lo había notado, así que cambió el tema. –Entonces Luna los ha invitado a una fiesta…

-Sí, así es…

-Yo pensé que estaría en Hogwarts estudiando…

-Sí, lo que sucede es que como destruyeron su casa, estuvo al lado de su padre apoyándolo para la reconstrucción y para acondicionarla… bueno, usted sabe…

-Sí –afirmó con la cabeza- pobre Xenophilius, es un buen hombre… al menos parece que las cosas están marchando bien para él.

-Tal parece… -Harry sonrió, en eso la voz de Ron lo hizo voltear.

-Harry –asomó su cara ansiosa por la puerta- ven afuera, vamos a volar en las escobas…

-Claro –le sonrió y salió junto a él. Harry tomó su escoba pero dudo al hacerlo al ver que Ron en realidad no tomaba ninguna escoba y se veía nervioso y preocupado. Harry se extrañó ante esa actitud del pelirrojo- ¿estás bien Ron?

-Sabes Harry? –le dijo poniendo sus ojos azules y con un brillo extraño en los ojos verdes y curiosos de Harry- … Hermione…

-Sí? –le preguntó- ¿qué tiene Hermione?

-Pues… ella… -se rascó la cabeza nervioso.

-Qué tiene? –le preguntó algo preocupado.

-Pues… es que… tú sabes que sus padres fueron de vacaciones a los Alpes y Hermione quería pasar los últimos días con ellos antes de que regresaran… y…

-Sí? –lo miró casi queriendo sacarle las palabras con los ojos.

-Pues… ella me ha invitado a que la acompañe a regresar por ellos y…

-Ron!! -Harry sonrió muy emocionado y divertido- eso es genial!!

-Sí… este… -pasó saliva con dificultad-… pero…

-Pero? –preguntó Harry sin comprender- te vas a divertir Ron, además vas a estar con Hermione, es tu novia…

-Por eso precisamente Harry!!! –le dijo de pronto haciendo que Harry casi perdiera pisada. Los ojos del pelirrojo se tornaron brillantes y angustiados. Harry pudo recordar esa mirada nerviosa cuando iban manejando el auto volador del señor Weasley al ir hacia Hogwarts en su segundo año. Harry se lamió los labios, no le encontraba nada de extraño o preocupante a lo que le pasaba a Ron.

-Pero no te entiendo Ron¿qué tiene de malo que vayas a acompañar a Hermione? Sí son novios, no?

-Sí –le volvió a decir haciendo unas muecas extrañas- pero piensa! Voy a estar con ella, vamos a estar SOLOS… solos… Hermione… conmigo… a solas… -fue en este punto en que los ojos de Harry se abrieron un poco más de lo normal y parecieron comprender finalmente cual era la preocupación de su amigo.

-Pues… -dijo algo pensativo, imaginándose cuáles eran los nervios del pelirrojo.

-¿Qué se supone que voy a hacer, Harry? –le preguntó con esa misma mirada extraña y nerviosa- imagínate… solos desde que salgamos de aquí… y los Alpes no quedan a la vuelta de la esquina precisamente… eso equivale a estar con ella durante los días y… y… y las… (paso saliva)… solos… con Hermione… yo…

-Pero ya hemos estado solos antes Ron… no entiendo porqué te pones tan nervioso…

-Porqué ahora ya es mi novia!! –le dijo con completa y total desesperación al ver que su amigo no entendía su dilema- no es lo mismo, antes, cuando estuvimos solos en Grimmauld, pues éramos sólo amigos Harry; además estabas tú… -le miró con otro tipo de gesto, Harry se sintió mal en ese momento dándose cuenta que fue un verdadero mal tercio, imitó el mismo gesto de Ron.

-Bueno… siento haber sido un aguafiestas… -exclamó Harry casi sin pensarlo, Ron le puso una mano en su hombro y lo vio con una mirada de reclamo.

-Porqué estás diciendo eso? –le preguntó extrañado- yo no dije que lo fueras Harry, sólo que… Merlín! no sé que voy a hacer!!!

-Hola muchachos! –saludó Hermione muy sonriente mientras traía una canasta llena de manzanas bajo el brazo. Harry pudo notar como Ron había dado un pequeño salto y sus mejillas se habían tornado ahora más rojas que las manzanas que llevaba la castaña- que les pasa, porqué traen esas caras?

-Pues… -exclamó Harry, Ron lo interrumpió.

-¿Para qué son las manzanas?

-Ah, tu mamá mencionó anoche que necesitaba algunas del huerto, creo que hará una ensalada para postre…

-En serio? –el rostro de Ron cambió drásticamente y de tener el rostro y la mirada llena de nervios y ansiedad, la cambió rápidamente por una agradable y amplia sonrisa al ver las manzanas- me encanta las ensaladas de manzana que hace mamá… -Harry sólo sonrió para sí al ver la simplicidad de su amigo, en verdad que sabía que nunca cambiaría a sus amigos por nada; para él eran como sus hermanos. Los quería como si lo fueran… lo eran.

-Yo ayudaré a prepararla –le dijo Hermione viendo a Ron a los ojos, éste volteo casi lentamente hacia Harry, con la sonrisa congelada y tiesa en su rostro.

-E-excelente Hermione –le dijo y girando sobre su pie, se fue encaminando hacia su casa. Hermione volteo a ver a Harry, quien sonreía viendo a su amigo.

-Harry…

-Sí?

-Sabes? –le miró seria y con un brillo de cariño en los ojos- le pedí a Ron que me acompañara a los Alpes, para ir con mis padres en los últimos días de vacaciones, antes de que regresen…

-Sí, me comentó algo…

-Bueno, pues… -sonrió débilmente- sí quieres acompañarnos... puedes hacerlo Harry.

Harry miró a la castaña, pudo ver en esos ojos miel un brillo algo extraño. Hermione necesitaba pasar un tiempo con Ron a solas, y él simplemente no iba a incomodarlos. Ellos tenían derecho a tener su vida, a disfrutarse mutuamente como pareja y sí eso equivalía a que Harry se quedara en casa de los Weasley por un tiempo, lo haría gustoso, pues deseaba que sus amigos fueran felices. –Creo que me quedaré mejor en casa, Hermione… gracias por invitarme.

-En serio no quieres ir? –le preguntó con una sonrisa que demostraba que al parecer había encontrado bastante placentera aquella respuesta que le diera su amigo.

-Sí Hermione, vayan ustedes… yo me quedaré aquí ayudando a Molly en los quehaceres… o a Arthur en su trabajo, estoy seguro que les seré de más provecho a ellos aquí…

-Bien Harry… cómo gustes –le sonrió- pero no te preocupes, regresaremos para halloween …

-Hermione –le sonrió con un gesto de regaño- yo sé que van a apoyarme en esto… son mis amigos y sé que aunque tratara de no inmiscuirlos, ustedes lo harán... porque somos amigos.

-Los mejores Harry… puedes apostarlo –le guiñó un ojo.

-Vamos Hermione!! –le gritó Ron parado a unos cuantos pasos de la puerta de la cocina- ya llévale las manzanas a mamá!!

-Ya voy, Ronald Weasley!! –le exclamó molesta- no tienes por qué estar gritándome…

Harry se quedó de pie viendo a su par de amigos caminar juntos, vio como Ron le quitó de los brazos aquella canasta repleta de manzanas a la chica para que no cargara, sonrió viendo cómo al parecer iban discutiendo. Sabía que aunque tuvieran ligeras discusiones, se amaban en verdad. Levantó la vista hacia el cielo y tomando nuevamente el paso, se encaminó hacia la madriguera dónde podía escuchar las voces bulliciosas de la familia Weasley, su familia.

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Gracias por sus comentarios y por tomarse el tiempo para leer mi historia.