Capítulo 7
Dos clases de amor
Harry abrió los ojos y lo primero que vio fue la cara angustiada y el gesto frustrado de Ron frente a él. Se puso de pie de la cama en un salto mientras veía con preocupación al pelirrojo. -Qué te pasa Ron? -le preguntó aun tratando de descifrar aquella mirada.
-Es hoy... –le dijo casi llorando.
-Hoy es qué? –le preguntó sin entender de que le estaba hablando.
-Hoy... hoy... –puso su mano sobre el hombro de Harry- hoy viajo con Hermione...
-En serio? –preguntó Harry muy sonriente- ahh, por eso es que ya estás arreglado... a que hora tienen que estar en el aeropuerto?
-Dentro de dos horas más –le dijo mientras se sentaba de nueva cuenta en su cama- ya todos están abajo desayunando, sólo te están esperando a ti.
-Vaya, entonces deja me doy un baño para bajar y reunirme con los demás – dijo Harry sonriendo- no quiero perderme tu despedida en el aeropuerto, sobre todo para desearte un buen viaje a ti y a Hermione que van a pasar este par de días juntos... casi es cómo una mini-luna de miel, no es así Ron?
-Piérdete –le dijo molesto aventándole una almohada en la cabeza mientras Harry salía del cuarto riéndose de muy buena gana y se metía al baño.
Al cabo de un rato, Harry bajó las escaleras encontrándose con casi toda la familia Weasley en la cocina, hablando con sus dos amigos. Harry sonrió y se fue a sentar hasta el otro extremo de la mesa, tratando de pasar inadvertido y tomando un pedazo de tarta de manzana que había preparado Molly, se sirvió un vaso con leche y se dispuso a desayunar mientras escuchaba la conversación disimuladamente.
-Muchas gracias por dejar que Ron me acompañe –escuchó decir a Hermione- realmente no quería irme sola.
-Descuida hija –esa definitivamente era la voz de Molly- tampoco queremos que tus padres piensen que no nos preocupamos por ti, no es bueno que una chica como tu ande viajando sola. Además, así Ron conocerá otros lugares...
-Y los aviones... –Harry sonrió al escuchar la voz animosa de Arthur- sobre todo el que vaya a viajar en uno... será grandioso...
-Sí, pero más importante es que Ron tenga la oportunidad de descubrir nuevos países... –oyó decir a Molly.
-Cómo le harán para que esas cosas puedan volar por el cielo? –seguía insistiendo Arthur- están seguros de que no usan hígado de dragón?... no, no creo... no puede ser eso –a Harry no le cabía la menor duda de que Arthur estaba muy interesado en los aviones- tendrán que conseguir información, Ron, va a ser muy útil para mi trabajo...
-Bueno –interrumpió Molly- espero que sepan comportarse en estos días y que obedezcas a los señores Granger, Ron, no quiero saber que te metiste en problemas.
-Descuida... –dijo entre dientes.
-Creo que será buena idea el que te lleves algo para anotar el funcionamiento de los aviones, Ron –seguía insistiendo Arthur - tal vez puedas hablar con el domador que maneje esos enormes pájaros y te explique como lo hace -Harry sonrió nuevamente ante la descripción de parte del señor Weasley, Hermione giró los ojos encontrando bastante difícil el que el pelirrojo supiera siquiera como arrancaba el motor del avión.
-No creo que dejen que Ron se acerque a los pilotos, señor Weasley... –esta vez la voz era de Hermione, Harry opinaba lo mismo que su amiga.
-Oh –dijo tristemente- va a ser una verdadera lástima...
-Hermione, cariño –dijo Molly amorosamente- en dónde dormirá Ron durante esos dos días? –Harry comenzó a toser atragantándose con un pedazo de tarta mientras Hermione súbitamente se teñía de rojo,
-No se preocupe, Sra. Weasley –dijo Hermione aclarándose la garganta- estoy segura que mis padres le rentaron una habitación del hotel, no se preocupe.
-Me parece muy bien –dijo Molly viendo esta vez a su hijo- Ron, no quiero escuchar que aprovechaste... –el rostro de la Sra. Weasley se tiñó de un escarlata que sobresalía más que el rojo de su cabello- ... no hagas que nos avergoncemos de tu comportamiento –Harry comenzó a reírse entre dientes imaginándose las caras que seguramente pusieron sus amigos al oír esa advertencia de Molly, mientras luchaba con todas sus fuerzas para no voltear- aún están muy jóvenes para ... cierta clase de... cosas...
-Madre!! –reclamó Ron.
-P-pierda cuidado, señora Weasley –escuchó decir a Hermione.
-Tal vez si te llevas la cámara y tomaras fotografías, Ron –seguía insistiendo Arthur Weasley- sería mucho mejor.. sí... –dijo mientras se ponía de pie para buscar su cámara. Todos los demás se dirigieron a la sala mientras Harry aun se retrasaba quedaba en la cocina terminando su desayuno. Seguía llegando a sus oídos la algarabía de la plática, terminó de comer y fue a la sala, en donde se sorprendió al ver que Molly le sonreía de oreja a oreja, fue cuando se dio cuenta de que por primera vez notaban su presencia.
-Harry, querido, dormiste bien? –le preguntó mientras se ponía de pie y tomaba su capa para ponérsela.
-Sí Molly, gracias.
-No llegué tarde? –preguntó George asomándose por la puerta y llevando consigo una pequeña maletita.
-Qué haces aquí? –le preguntó Ron aún con esa mirada entre frustración y reproche.
-Tenía que venir para despedirme de mi "hermanito" –sonrió- hola Harry, "Srita. Granger".
-Hola George –saludó Harry bastante divertido con toda aquella situación.
-Hola –le respondió Hermione encontrando bastante raro el mote que le había dicho el ahora, único gemelo.
-Y cuándo partimos al "aeroparto"? –preguntó Arthur con una voz que solo podría provenir de un niño pequeño queriendo ir a una feria, mientras sujetaba la cámara fotográfica en una de sus manos.
-Ahora mismo –respondió Molly mientras le pasaba a George las maletas de Ron y Hermione para que las metiera a la cajuela del auto.
-Yo me encargó de eso –dijo Arthur con una sonrisa apuntando su varita y haciendo que las maletas fueran succionadas a la cajuela; todos entraron y se acomodaron en el auto sin ningún problema. Partieron hacia el aeropuerto mientras cada uno iba sintiendo como sus corazones se aceleraban pero por diferentes motivos; en el caso de Arthur Weasley se debía a la emoción de que pronto vería esas "poderosas máquinas poseídas por sabrá que extraña fuerza que podían volar en el aire sin usar nada de magia", Molly Weasley sentía su corazón palpitar rápidamente por el nerviosismo de dejar ir a su hijo a un extraño país y no saber que haría ya estando ahí, sobretodo sin que ella estuviera presente para vigilarlo; en el caso de Ron era debido a que sabía que dentro de poco estaría "sola y únicamente" con la compañía de Hermione durante el día y la noche... esto último era lo que más lo inquietaba y finalmente, Hermione se encontraba con el corazón casi en la garganta pensando que ella sí deseaba tener un acercamiento más intimo con su novio y, quizás se presentara la ocasión esa misma noche, aunque seguramente sí esperaba a que Ron actuara por sí solo, nunca llegaría a pasar. Los únicos que iban tranquilos en el auto eran Harry y George quienes veían a través de la ventana el recorrido.
Después de un rato llegaron al aeropuerto, todos caminaban apresuradamente mientras Arthur se despegaba del grupo para ver a través de los ventanales del lugar cómo era que los aviones despegaban y tomaban altura hacia el cielo. Las personas miraban extrañadas como Arthur tenía el rostro completamente pegado al cristal mientras discutía consigo mismo sus propias conclusiones sobre esos aparatos. Molly volteó de nueva cuenta hacia atrás viendo a su esposo literalmente adherido al cristal.
-Arthur!!
-Voy Molly –le respondió, la pelirroja mandó a su hijo a que fuera por él- George, ve por tu padre, o sino nunca vamos a llegar.
-Sí... –le respondió corriendo hacia donde Arthur se encontraba. Mientras seguían caminando y llegaban hasta el andén donde irían a abordar. Ron y Hermione tomaron sus maletas mientras veían un poco entristecidos a la familia que irían a dejar atrás
-A que horas despegará el avión? –preguntó Molly.
- falta poco de tiempo, Sra. Weasley –dijo Hermione.
-Vamos Hermione, querida, no seas tan formal –la reprendió dulcemente.
-Lo intentaré... Molly –dijo sonriendo y sintiendo como sus ojos se cristalizaban un poco- creo que iré a despedirme del Sr. Weasley...
Harry observaba cómo Hermione se dirigía hacia donde se encontraba Arthur y lo trataba de despegar de otro cristal para despedirse, mientras Molly hablaba con Ron, no pudo dejar de notar como George introducía su pequeño paquete en la mochila de Ron, al tiempo que se la daba.
-Ten hermanito –le dijo dándole la maleta, con una amplia sonrisa- es lo que acordamos –le guiñó el ojo. Ron al oír esto abrió los ojos de más, su rostro se tornó del mismo color de su cabello, y cuando iba a contestarle sintió que alguien le quería quebrar los huesos, era su madre quien lo abrazaba frenéticamente.
-Pórtate bien, Ron –le volvió a decir por enésima vez, Hermione se paró a un lado de ellos viendo como al parecer, Molly volvería recalcarles sus recomendaciones. Harry se encaminó hacia George.
-Qué fue lo que le pusiste en la maleta? –le preguntó disimuladamente mientras ambos chicos veían como Arthur parecía "niño explorador", saliendo de un elevador y subiendo a otro.
-Ah eso, Harry, fue el paquete de "Amante Nocturno" de los famosos sortilegios "Weasley" –le guiñó un ojo- el cual también te daré cuando te llegue ese día...
-Amante Nocturno? –preguntó con una risa algo cómplice.
-Sí, acuérdate de la última vez que fueron a la tienda y les enseñe el nuevo producto que Fred y yo habíamos diseñado para complementar la sección de romance. Tu sabes, junto a las pociones amorosas y los hechizos de ensoñación.
- Y de que trata ese paquete? –preguntó Harry sin tener idea de lo que le decía.
-Bueno, incluye todos los productos que un mago avispado necesita para ser un gran amante, trae lo clásico para estas ocasiones, unos infaltables preservativos de autoaplicación, un mantel de cena romántica instantánea para que no te entretengas en acomodar los cubiertos ni el florero con su apasionada rosa roja; y para redondear nuestras famosas velas aromáticas "romance de ocasión" las cuales inundan la noche con una fragancia que hasta un Veela envidiaría... eso sin contar que las luces van disminuyendo conforme el galán y su chica entran en ambiente
-Me imagino... –dijo Harry sonriendo bastante divertido mientras observaba a Ron ahora discutir con su madre por que ésta se había mojado un dedo con saliva y le acomodaba las cejas, y Hermione trataba de ir por Arthur quien ahora trataba de fotografiar una máquina de refrescos.
-Sabes? –le dijo George- estuve tentado en incluir el paquete opcional, pero no quise arriesgarme. Después de todo no quiero ni imaginarme que mi "cuñadita" vaya a tener alguna inclinación extraña por los juguetitos.
Harry estaba a punto de soltar la carcajada cuando se dio cuenta que prefería no imaginar esa parte de la vida de sus amigos. Para terminar tirado de la risa después de ver a George pasar de una sonrisa maliciosa a un abochornado sonrojo, y después acabar compartiendo una sonrisa con él. El sonido de las carcajadas hizo voltear a Hermione quien en ese momento se despedía de Molly.
-Vamos Ron, ya es hora –le dijo a Ron quien en ese momento recibía unas palmadas de ánimo de su papá. Harry le dio un abrazo a Hermione de despedida y se separó de ella mostrándole con la mirada cuánto la iba a extrañar. Después volteo para estrecharle la mano a Ron mientras lo veía tomar aire para darse valor antes de subir al avión.
-Suerte –le dijo esperando que esa palabra le diera ánimos para prepararse para el viaje, se sorprendió al ver que Ron se separaba de él y le daba la espalda evidentemente tratando de ocultar un sonrojo. Harry pensó que su amigo una vez más, se había dejado llevar por su imaginación y resistiendo las ganas de aclararle "Yo no me refería a eso", pensó, "ojalá sus nervios no lo delaten con los Granger" se dijo mientras veía como ambos chicos se escabulleron por la puerta del andén.
Lo que restaba de la famiila Weasley junto con Harry se quedaron de pie un momento viendo por el cristal de la ventana el avión en el que abordarían Ron y Hermione, vieron como ambos chicos se subieron y después de unos minutos, despegaban de Londres. Molly suspiró tristemente mientras Arthur le abrazaba –Y allá va el avión... –dijo aún completamente fascinado por aquellas máquinas voladoras. Harry sonrió y después de unos instantes, partieron de ahí. Molly se adelantó al lado de George mientras Harry trataba de que Arthur no se despegara nuevamente de ellos, ya que deseaba tomar una fotografía a una computadora y una grapadora que estaban en un escritorio.
-Sí no nos apuramos, Molly y George nos dejarán atrás –dijo Harry queriendo no sonar gruñón, Artur le sonrió y le pasó el brazo por la espalda.
-Creo que habrá más tiempo para tomar fotos, no es así hijo? – dijo Arthur sonriéndole cariñosamente- ... cuando vengamos a recoger a Ron y Hermione de nuevo.
Harry se sintió extraño al sentir que Arthur lo abrazaba y por la manera en que lo había llamado, hacia tanto tiempo desde la última vez que alguien tuvo la oportunidad de llamarlo así, sintió algo de nostalgia y sonrió sintiendo como su corazón se apretujaba en su pecho. Salieron del aeropuerto, ya Molly y George los esperaban en el auto para irse; Harry se sentó atrás junto a George mientras escuchando medio distraído lo que el gemelo le platicaba muy animoso y Molly y Arthur seguían conversando acerca de que Ron visitando los Alpes. Harry sonrió, por un instante quiso engañar a su mente diciéndole que él era en verdad, un hijo más de los Weasley, que era hijo de Molly y Arthur; deseo jugar un rato con eso y pensar que eran la familia que había perdido, que nunca había sucedido lo de Voldemort y que no estaban bajo ninguna otra amenaza.
-... verdad, Harry? –escuchó el termino de la pregunta que le hacía Molly.
-Perdón... no escuche –se disculpó sonrojándose un poco.
-Le decía a Arthur que no te aburrirás con nosotros, ahora que no está Ron, verdad hijo? –le dijo sonriéndole de una manera muy cariñosa. Harry le devolvió la sonrisa.
-Claro que no, Molly, yo nunca me aburriría de ustedes –le respondió, su corazón se ensanchó al escuchar nuevamente cómo le habían llamado.
Ron dentro del avión, se sentía un poco mal, se sentía incómodo pues estaría viviendo por ese par de días con una familia que a no ser por Hermione, le era desconocida. Seguía frustrado pensando en qué iría a platicar con esas personas, cómo debía comportarse; observó de nueva cuenta cómo su ahora novia hojeaba una revista, supuso que tal vez las cosas no estarían tan mal y sólo estaba mortificándose de más, sonrió complacido. Hermione por su parte, hojeaba las revistas distraída mientras su mente se encontraba divagando, en sus pensamientos, un Ronald Weasley bajo la tenue luz en el cuarto del hotel, ella sentada, viendo como el chico pelirrojo entraba sin llamar a la puerta, la miraba con deseo en los ojos; con una sonrisa provocativa y acercándose a ella lentamente. Hermione sentía como el corazón se le aceleraba, seguramente lo primero que ella debería hacer sería ponerle un alto a su novio, aunque realmente ... Ya hasta podía sentir cómo el pelirrojo la tomaba entre sus brazos fuertemente y aunque ella se resistiera, éste tendría el poder de arrebatarle un apasionado beso en la boca para después recostarla en la cama mientras.
-Sabes Hermione –le dijo interrumpiendo los pensamientos de la chica- ahora que estemos los dos solos, me gustaría practicar eso que hacen los muggles...
-Qué? –le preguntó abriendo los ojos por la sorpresa y sintiendo como sus mejillas se sonrojaban, acaso Ron le estaba dispuesto a hablar ahora, en este momento de "eso"? - Hacer que cosa? – dijo esperanzada a que el trajera el tema a colación.
Ron por su parte se extrañó al ver la reacción de Hermione, si no estaba nerviosa por viajar en avión, entonces definitivamente ese sonrojo era porque la chica estaba algo emocionada al ver a sus padres nuevamente, esto era según lo que el pelirrojo se imaginaba.
-Eso que hacen en la nieve... –le dijo- que se suben a una tabla y se van resbalando por toda la montaña, sobre esa cosa... tu sabes como se llama? Parece muy divertido...
-Ahhh... sí... –le respondió sintiendo algo de pena consigo misma al ver que el pelirrojo parecía ser más "inocente" que ella- eso Ron, se llama snowboarding, y sí, si quieres podríamos intentarlo, creo que va a ser interesante...
-Claro –sonrió- al menos voy a tener algo que presumirle a mis hermanos... y a Harry... –la miró arqueando una ceja y sonriéndole desafiante. Hermione suspiró y volvió a fijar su vista en la revista que había estado hojeando.
Lejos de ahí, en casa de los Weasley, Arthur se encontraba ya en camino hacia el Ministerio para trabajar, ya que había pedido permiso para llegar tarde pues iba a despedir a su hijo que partía del país. George también se había encaminado hacia su negocio en Hogsmeade mientras Molly lanzaba un hechizo a unas agujas, haciendo que estas se pusieran a tejer un jersey en el que se empezaba a formar la letra "H". Harry mientras tanto se sentaba en uno de los sillones a ver cómo las agujas hilvanaban rápidamente el estambre mientras Molly ordenaba a unos plumeros sacudir todos los muebles. Harry notó cómo la pelirroja se detenía en su limpieza del librero y tomaba una fotografía de Ginny de una de las repisas al tiempo en que sus ojos azules se tornaban cristalinos. Harry se mordió el labio sintiéndose mal.
-Ginny siempre fue muy valiente –dijo Harry levemente, Molly levantó la vista fijándola en el moreno, le sonrió con tristeza.
-Sí... así es, Harry –suspiró- no le importaba el peligro al que se enfrentaba, ella siempre quiso tomar parte en la guerra y defender a sus seres queridos...
-Yo no quería que ella participara en la batalla... –dijo Harry bajando la vista hacia el piso y sintiendo como afloraba nuevamente el sentimiento de culpa- ... si yo no hubiera...
-No Harry –le interrumpió bruscamente la mujer- no te culpes de esto... yo debí poner más atención durante la batalla... si tan sólo hubiera sido más rápida, si Lestrange...
-Pero no fue su culpa, Molly...
-No me digas que no fue mi culpa, cuando yo sé que así fue!! –gritó Molly poniéndose de pie, Harry sintió que su pecho se oprimía al ver a la señora Weasley delante de él enojada. La pelirroja se tapó la boca con la mano y su mirada cambió rápidamente a una de frustración y vergüenza, le había gritado al chico que ella sabía cargaba con el peso de una vida solitaria y triste, que asumía como suya la culpa por la muerte de tantos. Harry sintió cómo si una nueva herida se le abría en el pecho, bajó la vista apenado. De los ojos de Molly resbaló una lágrima. –Harry, perdona... es que al ver la fotografía de Ginny solo puedo pensar que fue debido a mi descuido, ese avada le cayó directo a ella... a mi pequeña... - se dejó caer en el sillón cubriéndose el rostro mientras dejaba que el llanto fluyera en ella, Harry observó a la mujer desquebrajándose de dolor. Con algo de timidez y nerviosismo, Harry se puso de pie y fue hacia Molly, le acarició el cabello tiernamente tratando de consolarla. al sentir la caricia de Harry, Molly se abrazó desconsolada al cuerpo del chico, mientras éste le correspondía el abrazo. Después de unos minutos, Molly ya había desahogado un poco la amargura que la acompañaba desde la muerte de sus hijos y permaneció aún sentada en el sillón mientras Harry le hacia compañía.
-Me hubiera gustado que te casaras con mi Ginny, Harry –le dijo pensativa sin darse cuenta cómo el chico se había sonrojado al escuchar eso- eres un buen chico, estoy segura que Lily estaría muy orgullosa de ti.
-Gracias... –dijo apenado- pero no soy tan bueno... he hecho cosas que no están muy bien... –Harry recordó cómo había utilizado la maldición "imperius" para manejar a algunas personas, una de esas veces fue en el Ministerio de Magia cuando habían ido a rescatar la espada de Godric Gryffindor.
-No digas eso, Harry –Molly le acarició el rostro sorprendiendo al muchacho quien la veía con un brillo en los ojos- créeme, yo estoy muy orgullosa de ti... además, ahora eres mi "hijo pequeño" –le sonrió y le guiñó un ojo- no es así?
-C-claro... –Harry sonrió nervioso, vio como Molly se puso de pie y se dirigía hacia la cocina, el corazón de Harry palpitaba acelerado, comenzaba a amar el hecho de que Molly y Arthur le estuvieran llamando y tratándolo como si en verdad fuera hijo de ellos. Harry deseaba tanto el ser parte de una familia que no quería dejarlo ir. Y mientras Ron estuviera lejos de casa, Harry entonces trataría de ser el mejor hijo para Molly y Arthur.
Mientras, el avión acababa de aterrizar en la pista del aeropuerto de Suiza. Hermione bajó nerviosa mientras Ron la seguía detrás. Entraron a la sala en dónde la castaña pudo ver a sus padres esperándola con una sonrisa en sus rostros. Hermione corrió hacia ellos y los abrazó feliz mientras Ron se acercaba todo tímido y nervioso hacia la ahora completa familia Granger.
-Mamá, papá –los saludó la chica- los había extrañado mucho.
-Nosotros también, cariño –le dijo la mamá.
-B-buenas... –dijo Ron torpemente con las manos en los bolsillos del pantalón y viendo nervioso a los padres de su novia.
-Hola Ron –lo saludaron- cómo se portó Hermione estos días en tu casa?
-B-bien, bien... –dijo tratando de controlar la situación, olvidándose de los nervios y procurando mostrarse maduro frente a los padres de su novia- bastante bien para ser una adolescente...
Hermione miró extrañada al pelirrojo al oír esa respuesta, mientras los Granger trataban de no reírse. Ron bufó mortificado, no sabía sí era él o es que en los Alpes estaba haciendo calor. El padre de Hermione tomó la conversación.
-Vaya, pues nos parece muy bien que nuestra Hermione haya controlado sus "comportamientos adolescentes" en estos días que estuvo en tu casa, Ron.
-S-sí, sí... se portó bien –volvió a decir, para Ron cada momento le parecía mucho más fácil haberse enfrentado a los mortífagos que a los padres de su novia, no sabía porqué razón era que se sentía tan nervioso frente a ellos. Los Granger sonrieron y después de intercambiar unas sonrisas cómplices, decidieron ser más suaves con el nerviosismo del chico.
-Bueno, entonces creo que ya es hora de que nos vayamos al hotel –dijo el padre de Hermione- para que no se sintieran tan mal o para que no se aburrieran, decidimos reservarles dos habitaciones contiguas, para que sí tienen ganas de platicar u otra cosa, no tengan que estar batallando para buscarse, así podrán estar más cerca...
-Claro, sólo una pared va a separar sus habitaciones –sonrió la madre de Hermione mientras Ron sentía cómo la sangre le bajaba a los pies y le subía escandalosamente a la cabeza, veía como los Granger reían cómo si nada pasara mientras él trataba de unirse a sus risas con una que sonaba a nerviosismo; sus ojos se dirigían hacia la puerta del andén por donde habían salido del avión, deseaba tanto regresarse corriendo pero no, simplemente él no lo haría, no dejaría que sus nervios terminaran por arruinarle su estadía en los Alpes, él iba a disfrutar sus mini-vacaciones y si algo más se daba con Hermione, pues, simplemente tampoco lo iría a desaprovechar. Volvió la vista hacia los Granger que ya caminaban hacia el auto y Hermione lo miraba comprensiva. Ron sonrió triunfante y tratando de domar la situación, se emparejó con Hermione y junto a los Granger en su camino hacia el hotel.
Ya era de noche y Harry se encontraba sentado a la mesa junto a Molly, tomando una taza de té de canela mientras conversaban muy armoniosamente. Arthur entró a la cocina saludándolos alegremente. Sonrió complacido al verlos tan cómodamente charlando en la mesa, que sin pensárselo dos veces se unió a la conversación. Se acercó a su esposa y le besó en los labios antes de dirigirle una mirada pícara a Harry.
-Podría tomar yo también un poco de té? –preguntó mientras se sentaba a la mesa y le sonreía a Harry y le despeinaba el cabello en una muestra de cariño. Harry sonrió feliz, sentía cómo su pecho se ensanchaba, estaba muy contento con esta situación, se sentía ahora sí cómo el hijo de los Weasley, no sabía si miraba a Molly como a Lily o a Arthur como a James, su padre, pero de algo que sí podía estar seguro era que sentía que estaba regresando a la familia que había perdido.
-Claro Arthur –le dijo Molly mientras acercaba una taza más de té a la mesa- puedes creer que Harry nunca había visto una teje-araña?
-En serio? –le preguntó Arthur viendo al chico, quien le sonreía con la mirada mientras daba un sorbo a su té- oh Harry, pues verás, las teje-arañas son unos animalitos muy interesantes, crean un hilo tan fuerte como acero, aunque es tan suave y delicada como la seda, algunos magos han querido aprovecharlo para confeccionar ropa, pero se dice que solamente Ravenclaw pudo solucionar el problema de cortar el hilo para poder tejerlo.
-No lo sabía –le dijo muy atento a la explicación del señor Weasley mientras Molly le servía un pedazo de pan de jengibre.
-Deberíamos llevar a Harry de paseo ahora que solo estamos nosotros tres, Arthur, no lo crees? –le preguntó Molly muy sonriente mientras Arthur afirmaba con la cabeza y partía un pedazo de pan.
-Me parece muy buena idea –dijo- a dónde te gustaría ir, hijo? –cabe mencionar que los ojos de Harry a este punto se encontraban más que brillantes por tanta felicidad contenida.
-Pues... no lo sé –dijo sintiendo como su corazón iba a estallar de alegría- creo que a cualquier parte que ustedes decidan llevarme, estará bien para mi.
-Mmmm –Arthur miró a Harry como estudiándolo y sonriendo a la vez- ya está, lo llevaremos a Sherwood, esta semana empezarán los torneos.
-Torneos? –preguntó Harry bastante incrédulo.
-Claro hijo, dónde crees que se divierten los jóvenes y niños? –le dijo Molly con amor en la mirada.
-Vaya, no lo sabía... me gustará mucho ir –dijo Harry y sintiendo que no habría mejor momento que se comprara con ese, sonrió y siguió comiendo de su pan de jengibre en compañía de sus "nuevos" padres.
Los Granger ya habían llegado al hotel, Ron miraba maravillado el edificio en el que se encontraba e iría a hospedar, le había agradado bastante el permanecer ahí. Era tan cálido y acogedor que sonrió muy complacido. Su mirada no pasó desapercibida para los Granger que al verlo sonrieron. –Te gustó el hotel, Ron? –le preguntó la señora Granger.
-Bastante... esta muy impresionante –dijo aún viendo los enormes candelabros que colgaban del techo- no sabía que los "muggles" tuvieran tanto ingenio...
-Ron –le interrumpió Hermione- no digas esa palabra aquí, la gente va a pensar que estás loco.
-Y porqué? –le preguntó bastante ofendido.
-Olvídalo –le dijo la castaña. Vieron como el botones se alejaba con las maletas y les pedía que los siguieran a sus respectivas habitaciones. Los Granger se detuvieron frente a una puerta mientras los muchachos seguían al botones, la señora Granger volteo hacia su hija –si desean mientras vayan a sus cuartos para que desempaquen las maletas, cuando terminen vienen hacia acá para irnos a cenar al restaurante.
-Claro mamá –le sonrió Hermione siguiendo al botones que ahora los acompañaba hasta sus cuartos. Dejaron primero a la castaña y después encaminó a Ron a su habitación. Ya habiendo cerrando la puerta y que se encontró por primera vez sólo, se dejó caer en la cama. Miraba al techo bastante preocupado, sabía que Hermione estaba al otro lado de la pared, tan cerca y a la vez tan lejos. De pronto recordó el paquetito que su hermano George le había guardado en la mochila, la abrió y el color de su rostro subió de un pálido rosa a un grotesco rojo al ver el nombre del paquete y lo que éste contenía. Bastante confundido, tomó unos sobresitos para leer "Preservativos mágicos de fácil autoaplicación".
-Quéeeee?? –preguntó Ron escandalosamente mientras las palabras "preservativos" y "autoaplicación" le corrían por la mente. En eso la puerta de su habitación se abrió dejando entrar a Hermione.
-Qué es eso, Ron? –le preguntó sin poder ver que era lo que el pelirrojo tenía entre manos, el color de Ron ya había subido a todos los tonos rojos que pudieran existir, rápidamente se deshizo de los sobrecitos escondiéndolos bajo la almohada.
-Ah... eso... es... pues...
-Sí? –le preguntó Hermione bastante confundida ante la reacción de su novio.
-Pues... es... goma de mascar... sí, eso es –dijo mientras dejaba escapar el aliento y recuperaba su color.
-Ah... –dijo no muy convencida- bueno, vamos al restaurante Ron, mis padres ya nos están esperando.
-Claro –le respondió mientras aventaba debajo de la cama el paquete que le había dado George.
Bajaron al restaurante, encontrándose ya con los padres de Hermione quienes estaban sentados en una de las mesas del lugar. Sonrieron al ver al par de chicos ir hacia ellos, más al ver la timidez del pelirrojo.
-Les gustó su habitación? –preguntó el señor Granger.
-Sí, esta muy bonita papá –le respondió la castaña.
-Y a ti Ron, te gustó?
-S-sí... bastante- dijo. Llegó un mesero a preguntar lo que irían a ordenar, cada uno comenzó a pedir lo que deseaba cenar, mientras Ron tenía una batalla interna para refrenar su intenso gusto por la comida. Definitivamente no deseaba que los Granger pensarán que era un glotón sin fin, no claro que no, eso sería una total pena. Así que pidió solamente un tazón de sopa caliente. Después que acabaron de cenar, Ron y Hermione se dirigieron hacia sus habitaciones pues ya era algo tarde. Caminaron en silencio por todo el pasillo, hasta que llegaron a la puerta del cuarto de la castaña. Ninguno se atrevía a levantar los ojos y mirarse, Hermione sonrió nerviosa, sentía su corazón latir con demasiada fuerza. Estaba ahí, sola, junto a Ron, el chico pelirrojo distraído, de cabello de fuego, de alma noble, de cuerpo atlético... claro, estaba muy consciente de que el quidditch había hecho maravillas en el cuerpo de su novio, y ahora lo tenía ahí... para ella solamente, ya no como amigos... sino como una pareja.
-Pues... –se oyó la voz entrecortada de Ron, se aclaró la garganta y volvió a retomar la palabra-... pues, creo que ya hasta mañana nos veremos... supongo...
-Sí, claro –le respondió Hermione mientras trataba de evitar el sentir que de Ron salía un imán y la jalaba hacia él.
-Bueno... hasta mañana, Hermione –se despidió el pelirrojo, mientras se atrevía a levantar la mirada y se daba cuenta cómo era que su novia tenía un pálido color rojo en las mejillas y sus ojos brillaban diferente a otras veces.
-Ha- hasta mañana Ron –se despidió la chica, Ron sonrió y torpemente se acercó y le dio un pequeño beso en los labios. La castaña observó como se fue el chico y entraba a la puerta contigua, se sintió decepcionada y entró a su cuarto pensativa.
Ron se dejó caer en la cama, dejó escapar todo el aire que tenía en los pulmones y volvió a tomar la respiración mas pausadamente, aquello había sido todo un acto; nunca en su vida se había sentido tan nervioso ni tan tonto. Qué tal si Hermione deseaba que él le hiciera compañía toda la noche?... no, Hermione no era así; ella era una chica seria, lista... Ron se cacheteo mentalmente por andar pensando esas cosas de su novia. Mientras en la habitación de al lado, Hermione se había sentado en su cama viendo hacia la puerta. Se tocaba los labios sintiendo aún el dulce tacto de la boca de Ron en ella. Bajó la vista sonriendo y tomando un cepillo, se sentó frente al peinador y peinó su cabello. Al lado de esa pared, Ron sentía que el estomago le reclamaba la falta poca comida que había ingerido. Tenía tanta hambre que sentía no soportaría más, metió la mano a los bolsillos de su pantalón y sólo encontró unas cuántas monedas, era probable que no podía contar con algo extra para comprarse algo y comer. Miró a su alrededor y no encontró nada, y si le pedía a Hermione que bajaran a comer algo?... no, probablemente sólo iría a molestar a su novia y quizás ya hasta se encontraba dormida. Ron sintió que seguramente Merlín la traía contra él, era tanto su apetito y un solo tazón con sopa no lo había llenado. De pronto sus ojos se fueron directamente a cierta maleta que estaba debajo de su cama. Ron se agacho y la tomó entre las manos viendo con ojos de ensoñación, aquella caja que contenía la leyenda "Cena romántica instantánea", puso una mirada que mostraba cuán agradecido estaba con su hermano y abriendo la caja, extendió el mantel y en el acto, apareció una deleitable comida servida de forma elegante e implacable sobre la mesa.
-Gracias George... –se dijo Ron mientras se sentaba y tomaba una porción de aquella comida.
Hermione sentada frente al espejo aún contemplaba su imagen reflejada, de pronto se puso de pie rápidamente mientras una idea le caía bruscamente a su cabeza, "y si acaso Ron entraba más tarde, a la mitad de la noche, a su cuarto para pedirle pasar una noche llena de romanticismo y pasión?"... no, Ron no era así de abierto... pero y si lo hacía? Sus ojos se fueron directo al ropero mientras una duda le sacudía la mente, "debería ponerse una pijama normal o alguna ropa sexy por si es que acaso ron se decidía a entrar?"... esto la tenía comiéndose las uñas. Pensaba que sí se ponía una pijama normal, Ron entraría a su habitación, cómo aquel príncipe al momento de rescatar a su damisela y la vería, ahí en la cama "sorprendida" supuestamente, ante su repentina y "no esperada" presencia irrumpiendo en la noche en su cuarto. Ron entraría sigiloso cual león al cazar a su presa mientras ella lo veía recostada en su cama, observando sus brillantes ojos azules y su cabello de fuego; entonces Ron subiría sobre la cama cautelosamente y al quitar la suave sábana de encima de ella... la vería usando una estúpida y nada especial pijama de abuelita que terminaría por cortar todo aquel momento mágico. Hermione se mordió los labios y se decidió en ponerse mejor una ropa sexy para si es que ese instante llegara a suceder. Se detuvo al momento de abrir la puerta del ropero... y si acaso Ron al verla usando aquel atuendo, creía que era una chica vulgar que ya tenía experiencia en ese tipo de cosas...? Aquella pregunta y ese momento eran para Hermione aún más difícil que cualquier TIMO que hubiera tomado. Volvió la vista hacia la puerta de su cuarto, y si Ron no se aparecía en toda la noche, lo cual era muy probable, y ella estaba toda loca pensando cosas que nada mas no? Se volvió a acostar a su cama, sin embargo aún seguía con la mirada fija en la puerta... y si acaso...?
Se puso de pie más decidida y entró al baño dándose una ducha y se puso una ropa interior sexy y encima de ella una pijama normal, así se sentiría más tranquila y se quitaba ambas dudas de la cabeza. Así que habiendo hecho esto, fue y se recostó en la cama mientras "no esperaba" a Ron entrando en su habitación. En el cuarto contiguo, el pelirrojo ya había devorado el contenido de los dos platos de la "romántica cena" y se encontraba sentado en la silla pensando que hacer.
Harry acostado en la cama, veía a Molly quien le daba las buenas noches desde la puerta. Hacía tanto que el moreno no tenía nada de esto, que sonrió sintiéndose un poco mal para con su amigo, ya que sentía que se estaba aprovechando de Ron en su ausencia. –Buenas noches, hijo –escuchó la voz maternal de la pelirroja, Harry le sonrió.
-Buenas noches... –le respondió mientras veía como la mujer le apagaba la vela del cuarto y le cerraba la puerta, dejándolo para dormir-... mamá. –Se dijo en voz baja, permitiéndose el imaginar que la pelirroja Weasley, fuera su madre aunque fuera ese solo instante.
