Capítulo 9

El regreso de Ron y la ida hacia el olmo


-Tierra llamando a Harry, Tierra llamando a Harry, conteste...

-Eh? –preguntó el moreno completamente distraído, aunque su mirada estaba fija en el tablero que anunciaba los arribos y salidas de los vuelos, sus pensamientos estaban en otra parte. Habían llegado esa mañana al aeropuerto a recoger a Ron y Hermione de su viaje, y aunque al principio le había caído muy bien la noticia de que ya llegaban sus amigos, Harry ahora se encontraba diferente. George volteo a ver a su padre y ambos compartieron una sonrisa al ver que ningún intento por llamar la atención del chico servía de algo.

-Creo que no solo vinimos a recoger a Ron, sino también a la mente de Harry... a que hora crees que llegue a aterrizar tu cabeza a tierra, Harry?.

-Muy gracioso... –observó de reojo molesto a George.

-Vamos Harry, solo fue una broma.

-Sí, lo sé... –dijo y aunque sonrío, seguía sin prestar mucha atención a lo que ocurría a su alrededor. No vio cuando George se acercó a su padre y le dijo en voz baja que Harry estaba molesto, así como tampoco notó cuando Molly lo miró preocupada, él solo estaba pensando en una sola persona, Ron. George le puso una mano sobre el hombro y sonriendo le preguntó.

-Estás bien Harry?

-Sí, claro, estoy bien...

-Seguro? –volvió a preguntar- porqué te ves un poco molesto...

-Qué??... qué yo estoy molesto?? JA, JA (risa irónica)... no tengo ningún motivo para estar enojado –y sí, porqué habría de estar enojado?, sólo estaban ahí para recoger a Ron, no?, Harry no estaba enojado... no le molestaba el hecho de que ahora ya no sería más el "hijo" de Molly, así como tampoco le enojaba que Ron llegara y le robara con su presencia la atención de los Weasley... le robara?... Harry suspiró, pero que le iba a robar sí Ron era hijo de Arthur y Molly?, además, Molly estaba en todo su derecho de sentirse feliz al recoger a su hijo, ya que, obviamente y cómo acababa de pensar, Ron era su hijo, y esto no debía ser motivo para que él se sintiera así... es que acaso estaba celoso por Ron?... Harry sonrió al darse cuenta de las cosas en las que estaba penando, Ron siempre compartió su familia con él, entonces, porqué se ponía así ahora?, Harry dejó a un lado los celos y sonrió sintiéndose mucho mejor. Volteo a ver a George- estoy bien, en serio.

-Harry, ya llegaron!!... Arthur, George, ya llegó Ron!!– interrumpió Molly completamente emocionada al ver el número de vuelo en donde su hijo viajaba y corrió hacia el ventanal para ver mejor el aterrizaje y su llegada. Harry se sintió un poco triste al ver la emoción de Molly, se dirigió también hacia la ventana y pudo ver a una chica castaña que caminaba muy propia y buscando con la mirada a alguien... seguro que Hermione los estaba buscando y junto a ella, .un pelirrojo despeinado y distraído que bajaba torpemente las escaleras del avión. Los ojos de Harry brillaron con alegría al ver a su amigo de nuevo, sonrió tan feliz que todo lo que había estado sintiendo antes se esfumó completamente al verlo. Vio cómo Hermione regañaba a Ron por querer abrirse paso entre una pareja de ancianos, Harry dio unos pasos hacia la puerta, buscando a sus amigos, veía a mucha gente salir del andén apresurados, rostros sonriendo y encontrándose con otros conocidos que habían ido a darles la bienvenida; de pronto vio una melena pelirroja detrás de una anciana.

-Ron!! –gritó emocionado al verlo, éste al escuchar la voz de Harry, también sonrió feliz y corrió hacia él, ambos se dieron un abrazo e intercambiaron sonrisas. Hermione se les unió también, Harry la abrazó feliz, no sabía cuánto había extrañado a sus amigos hasta que los vio de nuevo- cómo les fue?, qué hicieron?

-Nos fue muy bien Harry, nos divertimos mucho –le respondió Hermione muy feliz.

-En serio? –los miró muy contento- que hicieron para divertirse, cuéntenme.

-Pues hicimos snowboarding Harry –le dijo Ron sintiéndose muy orgulloso- y te puedo decir que lo domino perfectamente...

-Sí, claro... –sonrió Hermione haciéndole burla.

-Entonces todo un experto, eh? –le preguntó incrédulo- no me lo puedo imaginar, qué más hicieron?... se ven muy contentos...

Al oír esa pregunta de parte de su amigo el rostro de Hermione se prendió de un rojo granate ganándole por solo un tono al rojo del rostro de Ron. Harry sonrió confundido al verlos, iba a preguntarles qué pasaba pero Hermione interrumpió su impulso.

-Señora Weasley!! –la saludó feliz e ignorando totalmente aquella pregunta.

-Qué tiene Hermione? –preguntó Harry a Ron mirándola aún extrañado por su comportamiento –dije algo malo?

-No, nada... es sólo que... bueno... tu sabes... –tartamudeó el pelirrojo mientras su cara se teñía de varios tonos rojos-... es acerca de lo que te escribí en la carta, te acuerdas?

-Ahhh –exclamó Harry- la carta...-qué diablos decía la carta? pensó sin recordarlo... vio la mirada de Ron presionándolo más, su amigo le había preguntado sobre...? de que hablaba la carta?!! no lo recordaba- sí, cómo crees que lo pude olvidar? –dijo para ocultar que realmente se había olvidado completamente de ella.

-Mejor hablamos de ello en la casa, Harry...

-Ron! –sonrió George abrazando a ambos chicos por la espalda- cómo te fue?... te sirvió el "kitt de primeros auxilios"?

-Qué? –preguntó sin tener idea de lo que le había querido decir su hermano.

-Vamos, no me digas que no sabes de lo que te estoy hablando? –le guiñó el ojo.

-No me estés molestando –le dijo enojado mientras se incrementaba aún más el rojo de su cara. George sólo se rió y se fue hacia donde estaba su madre junto a Hermione y Arthur. Harry volteo a ver a Ron también riendo entre dientes- más vale que no te rías tu también Harry, que yo no veo nada gracioso en esto...

-Vamos Ron, George lo dijo solo jugando...

-Pues no es ningún juego Harry... –bajó la vista al piso- en sí no he hecho otra cosa más que pensar...

-Porqué? –le preguntó mientras seguían detrás a los demás miembros de la familia hacia el auto para partir de nuevo a casa.

-No te lo puedo decir ahora, Harry- cortó la conversación su amigo al tiempo que se dirigía a darle un abrazo a su papá de camino al coche.

Al llegar a la madriguera, Harry aprovechó el alboroto de los Weasley quienes se preparaban para hacer la comida, para irse corriendo escaleras arriba a buscar la dichosa carta, ya que no le quedaba mucho tiempo para enterarse de que quería hablar su amigo con él. Al llegar a su cuarto –el cuarto de Ron- repentinamente le vino a la mente el contenido de la misiva y entonces, sí que le recorrió un escalofrío por la espalda. Ron y él iban a tener una plática de hombre a hombre sobre "tu-ya-sabes-quien", Voldemort no era nada en comparación con esto, bueno, tal vez la plática de las semillitas y las flores con los señores Weasley se le pareciera... ok, esto iba a ponerse feo. Así que cómo dice el viejo refrán muggle "al mal paso darle prisa"; mejor bajar a comer con los Weasley y "tu-ya-sabes-quien" para a la menor oportunidad poder entablar la dichosa plática. Harry bajó a la cocina encontrándose con todos los Weasley sentados a la mesa y sirviéndose de la comida que había hecho Molly mientras Hermione leía una carta que al parecer, acababa de llegar vía lechuza.

-..."así que debido a que la fiesta va a hacerse en la nueva imprenta de papá, creo que será mejor que nos encontremos en el viejo olmo a medio camino de la casa para de ahí irnos a dónde será la fiesta... no vayan a dejar de venir, eh?, los voy a estar esperando a las 6. Luna."

-Ya se me había olvidado que hoy era la fiesta de Luna –intervino Ron mientras se servía puré de papa en su plato.

-La fiesta con Luna!! Es en tres horas... –exclamó Hermione para luego ponerse a murmurar con la vista fija en la mesa. Sólo se le distinguían algunas palabras sobre vestidos y colores y sobre cuánto tardaba un hechizo para ajustar tallas, hasta que Molly entendiendo de que se trataba le dijo que no se preocupara ya que ella le ayudaría.

-Ron! –lo regañó Molly por su forma de comer para luego dirigir su mirada hacia Harry quien aún estaba de pie en las escaleras- Harry, querido, ven a sentarte que tienen mucho que hacer antes de ir con Luna.

-Claro Molly –sonrió y sentándose a la mesa junto a los demás, se puso a comer también. Después de que hubieron acabado, Ron, Harry y Hermione subieron a sus habitaciones para arreglarse y partir para encontrarse con Luna. Harry terminó de arreglarse y bajó saliendo al jardín de la casa a esperar a sus amigos; no pasó mucho tiempo cuando se le unió Ron parándose a su lado. Al ver su rostro, Harry se dio cuenta que había llegado el momento que había temido, la plática; tomó aire y espero a que Ron abordara ese tema.

-Harry... yo... quería hablar... es que, sabes... –paso saliva- Hermione y yo... pues... entre ella y yo...

-Se a lo que te refieres –dijo mientras veía hacia la distancia.

-No, no puedes saberlo –le dijo, haciendo que Harry volteara –tu no has pasado nada como esto... Hermione... ella...

-Sí lo sé, Ron –le explicó tratando de mostrar calma- hubo una vez en que Ginny y yo estábamos besándonos en el nicho atrás de la...

-Qué ... qué tu y Ginny hicieron qué?? –le preguntó asombrado.

-Cálmate, Ginny y yo no hicimos nada, lo que trato de decirte es que amo a tu hermana y que más de una vez se me ocurrieron ciertas ideas... –se sonrojó- es decir, si te entiendo... sí tu y Hermione dieron ese paso y se quieren no entiendo que te tiene tan alterado; deberías de estar feliz... yo lo estaría... creo que sí, después de todo Ginny ... era muy apasionada.

-No es eso –dijo Ron sin enojarse, lo que provocó una mirada de extrañeza de Harry-son muchas cosas, pero lo que mas me preocupa es que yo no soy... no tengo...

-No empieces con eso otra vez –lo interrumpió Harry- sabes que tienes muchas virtudes.

-No, no es eso... es que Hermione; tu la conoces, es tan inteligente, decidida, valiente... terca, bonita... ¡rayos! sí es hermosa... y si ella se ha fijado en mi es porque tiene alguna razón y confío en ella de que ha de ser muy buena.

-De veras que estás hasta el tuétano por Hermione –dijo Harry viendo como una ligera sonrisa asomaba al rostro de su amigo, una sonrisa de ferocidad y alegría que no pudo dejar de envidiar, bueno, hasta el lobo a punto de comerse a la abuelita envidiaría esa sonrisa.

-Sabes Harry... –le dijo ya mas tranquilo y tomando aire- Hermione... sabes como es ella... y yo quisiera... necesito una vida con ella, saber que esta protegida... hacerla feliz, casarnos, hijos... tal vez hijos. Y no puedo darle nada... no tengo nada que darle, no puedo prometerle todo lo que se merece... no ahora...

-Y porqué no se lo dices?

-Te acabo de decir porque – dijo Ron apunto de exasperarse.

-No, lo que me dijiste es que estás preocupado, pero deberías decirle, Hermione te ama, ella te entiende, es más estoy seguro de que ella siente lo mismo que tu y si le dices lo mismo que me acabas de decir, la harás sentirse más segura, más feliz.

-Vámonos chicos –les sonrió Hermione, ambos voltearon y sonrieron al verla, sobre todo Ron quien no podía quitar los ojos de encima de ella.

-Hermione te ves hermosa – dijo Harry, llevaba un vestido rojo muy elegante y el cabello lacio y bien peinado gracias a un hechizo que le enseñara Molly. Harry sonrió volteando a ver a su amigo, se le veía tan enamorado y orgulloso de su novia, que sintió nostalgia; él ya no tenía a Ginny con él. Trato de ya no pensar en ello, vio cómo Ron se dirigió hacia Hermione, ambos se veían tan enamorados que Harry optó por adelantarse y dejarlos hablar, además, de que no quería sentirse un mal tercio.

De camino al olmo donde habían quedado de encontrarse con Luna, Harry pudo notar como sus amigos se iban rezagando, primero solo hablaban, después vio de reojo cuando Ron empezó a gesticular moviendo mucho los brazos, signo claro de su nerviosismo, para terminar con una Hermione abrazada a su novio. Lo que paso después obligo a Harry a apresurar el paso lo mas rápido que podía sin que se pudiera llamar carrera, no quería estorbar en una sesión de besos, menos de "ese" tipo de besos. "consíganse un cuarto" pensó –"mejor no, así es como empezó esto" se dijo sonriendo y distraído acelerando aún sus pasos. Volteo hacia atrás y alcanzo a ver muy a lo lejos a sus amigos todavía abrazados en el camino, por lo visto la cosa no había pasado a mayores. Decidido a darles tiempo continuo caminando para encontrarse con Luna y explicarle que tendrían que esperar un poco a los tórtolos.

Al llegar junto al olmo vio a luna platicando con alguien al que finalmente reconoció como Draco. Un poco intrigado se acerco a saludarlos.

-Hola Luna- saludó a su amiga sin quitar la vista de Draco.

-Hola Harry.

-También te invitaron a la fiesta, Draco?

-De que fiesta estás hablando? –le preguntó confundido.

-No Harry –intervino Luna rápidamente- Draco está aquí por otra cosa.

-Por otra cosa? –preguntó viendo nuevamente al chico.

-Sí, él quería saber... –dijo Luna pero se vio interrumpida cuando un destello se vio reflejado entre los árboles colina abajo-... que fue eso?

-No lo sé... iré a ver, ustedes quédense aquí... –dijo Harry, pero claro que los dos no le hicieron caso ya que le siguieron justo detrás de él. Iban apresurados, sin saber que era lo que encontrarían cuando de pronto les salió al paso Xenophilius en lamentable estado. Harry corrió a su encuentro al igual que Luna y Draco.

-Harry Potter... –dijo casi sin voz y casi cayéndose al piso dolido por los golpes que mostraba- Luna...

-Señor Lovegood, que le pasó? –preguntó Harry sujetándolo al tiempo en que Draco y Luna lo rodeaban también.

-Papá, quien te hizo esto?? –preguntó Luna asustada y mortificada al ver el estado deplorable de su padre.

-Él... él tiene a mi amigo... –dijo tratando de tomar aire- él... en la casa... esta buscando...

-Qué? –preguntó Harry- quién? –pero un agudo grito lo hizo levantarse de donde estaba y sin esperarse más, corrió hacia el lugar en donde provenía el aullido, no sin antes dejar advertencia a los otros- Luna, Draco, pongan en un lugar seguro al señor Lovegood, yo iré a ver que pasa –les advirtió, pero de igual manera lo desobedecieron y le siguieron. Al llegar ahí, pudieron ver a cuatro hombres, mortífagos (para asombro de Harry) uno de ellos, el más robusto, sometiendo con un crucio a un hombre tirado en el piso, mientras el más alto y espigado, se burlaba del sufrimiento del hombre.

-Expelliarmus! –gritó Harry apuntando hacia el mortífago.

-Difindo!! –gritó otro mortífago quien al verse atacado, no dudo en responderle a Harry.

-Protego!! –grito Draco al tiempo que apuntaba a Harry con su varita y lo salvaba del hechizo que el ojiverde no se esperaba, ocupado a su vez en detener al segundo mortífago que escapaba.

-Quienes son ustedes? –preguntó el hombre alto y de mirada que reflejaba locura- cómo se atreven a meterse en mis asuntos?... Ah, Harry Potter... –sonrió maliciosamente aquel hombre- ahora no ha llegado el momento de enfrentarnos, aún... –dijo y luego de dirigirle una mirada de advertencia a su cómplice, desapareció con una mirada burlona, para ser seguido por dos de los otros hombres, dejando sólo a uno.

El mortífago que quedo, reía al ver el rostro asustado de los chicos, apuntó su varita hacia Luna pero Harry la aventó a un lado para alejarla del peligro mientras veía que Draco corría para poner a salvo al hombre que estaba tirado en el piso. Harry vio que el mortífago apuntaba al rubio y que de su varita comenzaba a salir un rayo azul dispuesto a darles.

-Protego!! –gritó Harry rápidamente protegiendo al rubio y al hombre de aquel ataque, el mortífago sonrió burlón y luego apunto a Harry con su varita. Draco, después de dejar aquel hombre con Luna, se unió a Harry mientras los dos les hacían frente al mortífago.

-Dónde esta el amigo de Xenophilius? –le preguntó Harry en voz baja al rubio.

-Se lo ha llevado Luna junto a su padre... a un lugar seguro –una voz los interrumpió.

-Harry Potter –dijo burlándose- hace tanto tiempo que no te veía.

-Quién eres? –le preguntó Harry al mortífago.

-Draco –dijo ahora dirigiéndose al rubio- sí tu padre supiera en que te estás metiendo... o es que ya has dejado la cobardía atrás? –comenzó a reírse burlón. Draco apretó la varita en su mano sintiéndose humillado.

-Dime quién eres? –preguntó de nuevo Harry- descúbrete el rostro...

-Claro Harry Potter... que mejor que cumplir con el último deseo de la persona que está a punto de morir... –dijo y quitándose la careta, Harry abrió los ojos sorprendidos al ver el rostro del padre de Crabbe, mirándolo furioso y casi perdiendo la razón.

-U-usted?

-Sorprendido? –sonrió- ahora vas a pagar lo que le hiciste a mi hijo- y tomando su varita apunto hacia Harry mientras se le desencajaba la cara por el odio- Crucio!!

-Protego!! –gritó Harry rápidamente haciendo un escudo con su varita, pero al parecer, el poder que emanaba de aquella maldición llena de odio y rencor, crecía cada vez más y al ver que Harry estaba batallando, Draco también apunto su varita y se unió a Harry.

-Protego!! –gritó también y así se hizo un escudo más fuerte y esta vez fue mayor que la maldición de aquel hombre quien, al ver que no tendría oportunidad frente al par de chicos, se desapareció completamente.

Con la respiración agitada, Harry volteo hacia Draco, tenía la sospecha de que algo tenía que ver en eso que estaba sucediendo. Los gritos de Hermione y Ron lo hicieron voltear.

-Harry.. qué pasó? –preguntó Hermione acercándose hacia su amigo- Luna nos dijo...

-Qué hace este imbécil aquí? –preguntó Ron enojado viendo a Draco- te atacaron y a el lo dejaron atrás?

-No... –les respondió Harry mostrando preocupación en la mirada- Ron, Hermione... Ya sabe que estoy aquí...

-A que te refieres Harry?

-El que atacó a Neville –les dijo mirándolos fijamente- sabe que vamos a pelear...

Ron y Hermione se voltearon a ver preocupados y nerviosos, sabían que era inevitable el verse mezclados en una nueva batalla, pero aunque hubieran creído que aún faltaba tiempo para ello, el saber que ya había llegado el momento de pelear hacía que sus corazones palpitaran precipitadamente. No iban a dejar a Harry solo frente a esto; Ron volteo a ver a Draco, mirándolo sospechoso, él nunca confiaría en el rubio y en su pensamiento estaba muy arraigado el hecho de que Draco Malfoy era el enemigo.


Gracias por sus comentarios, espero les guste.