Un nuevo equipo


Harry se encaminó hacia la madriguera sumido en sus pensamientos, estaba seguro que todo esto conduciría a un nuevo enfrentamiento, debido a las palabras que le dijera "el creyente" esa vez que se encontró cara a cara con él; "todavía no ha llegado el tiempo de enfrentarnos" había dicho y eso giraba en su mente. Se sentía un poco preocupado debido a lo que seguramente se avecinaba. Luego la imagen de sus amigos se vino a su cabeza dibujando una sonrisa en su rostro, ya no se encontraba solo, ahora contaba con la ayuda de Ron y Hermione quienes le estaban ayudando y que ya sabían como él, la historia de las reliquias, también contaba con el apoyo de Neville quien gracias a su fidelidad y valor, aún mantenía con vida el ejercito de Dumbledore y eso sería de gran ayuda; también estaba Luna, quien podía informar a Harry de todo lo que su padre sabía acerca del tema. Y ahora aunado a eso también contaba con la ayuda de Draco Malfoy, su nuevo espía, quien se encargaría de traerle información acerca del Creyente. Harry sonrió, encontró muy similar el lugar de Draco dentro de su equipo al mismo puesto que brindara Snape años atrás al viejo director de Hogwarts; y ahora, aunque no se encontraba Dumbledore junto a ellos, tenía la certeza de que estaban haciendo las cosas como deberían ser... quizás una nueva Orden del Fénix, esa idea le hacía sentirse emocionado. Levantó la vista y pudo ver a lo lejos la madriguera y a su amigo Ron fuera de ella, al parecer esperándolo. Sabía que lo difícil de armar el equipo sería el tratar de hacer que su amigo aceptara a Draco dentro.

-Cómo te fue Harry? –le cuestionó nada mas llegando- pudiste sacarle información al hurón?

-Sí, de hecho hasta me proporcionó el nombre del que atacó a Xenophilius.

-Y quien es? –preguntó curioso- no será algún nieto o familiar de Voldemort, verdad?

-No, claro que no, a este no lo conocemos. Su nombre es Krassimir –se quedó pensativo- y se hace llamar el "Creyente de la muerte".

-Vaya, ya hasta apodo tiene...

-Sí... y al parecer esta reclutando a los mortífagos que quedan para que se le unan en sus propósitos...

-Y de seguro los Malfoy fueron los primeros en apuntarse... –dijo sin dejar de mostrar que aún sentía antipatía por aquel apellido.

-No Ron, no es así –suspiró- al parecer Lucius ya no piensa formar parte en esto; sólo que lo han estado presionando usando a su familia como amenaza... aún así no se a unido a ellos, lo único que ha estado haciendo es darles albergue ocasional.

-De todas formas Harry, al hacer eso les esta dando la mano como quiera –volvió a decir Ron cruzándose de brazos mirando a Harry con un poco de molestia- aunque no participe en persona ya bastante ayuda les da al esconderlos... con tal de salvarse el pellejo son capaces de todo...

-Vamos Ron, que te caigan mal es una cosa y otra muy distinta es lo que te estoy diciendo y que no quieres aceptar, estoy seguro que Lucius no va a arriesgar a su familia de nuevo sólo para satisfacer el deseo de un completo desconocido... no después de todas las amenazas que sufrieron al lado de Voldemort.

-Creo que eres demasiado "confiado" con ellos, yo de cualquier forma voy a estar precavido, seguro que en cualquier momento dado pueden traicionarte.

-Ya veremos eso Ron, por el momento necesito hablar con ustedes... dónde esta Hermione?

-Esta adentro con mamá... digo, estaba...–dijo al ver que Hermione se acercaba a ellos.

-Harry! –lo miró un poco impaciente- me dijo Ron que fuiste a encontrarte con Draco para hablar, dime, pudiste hacerlo?

-Sí, de hecho tengo que decirles algo importante –les dijo Harry y después de cerciorarse que no estuviera algún Weasley (aparte de Ron) escuchándolos, los encamino alejándose de la madriguera- estuve hablando con Draco y acordamos en que va a unirse a los seguidores del Creyente y trabajar como espía para nosotros...

-Estás loco Harry? –lo interrumpió Hermione- no digo que no me interese o me preocupe lo que llegue a sucederle a Draco al hacerlo, pero, creo que sí es muy arriesgado, no crees?

-Estoy consciente de lo que esto significa para mi y para Draco... –Ron y Hermione se voltearon a ver extrañados al oír a su amigo, Harry se contrario y rápidamente corto esos pensamientos- además, él lo sabe y aún así dijo que nos ayudaría.

-Lo único que me sigue asombrando es lo rápido en que confías en ese hurón –intervino Ron haciendo burla en la voz- sólo espera a que lo descubran o que su vida corra peligro para que veas como te va a dar la espalda para salvar su pellejo, y ya veremos quien tenía razón...

-Vamos Ron, sabes que sólo lo dices porque no te cae muy en gracia el que él nos esté ayudando –le dijo Harry, aunque en su interior no encontraba tan descabellada la idea de su amigo- yo hable con él y sabe a lo que se esta arriesgando al ayudarnos... además, que no hizo lo mismo Snape para ayudar a Dumbledore?

-No me vengas con eso Harry –le dijo Ron con un poco de sorpresa al ver cómo Harry había sacado ese otro tema a colación- ahora vas a defender también al grasoso de Snape? Y después de todo lo que hizo... hasta dar muerte a Dumbledore!!

-Pero fue porque él se lo pidió Ron, todo era parte del plan que el mismo Dumbledore había planeado... es más, hasta mi propia muerte estaba contemplada dentro de eso –le dijo sintiendo como comenzaba a elevarse su tono de voz al sentirse presionado- Snape solo siguió órdenes y actuó conforme lo mejor que podía haber hecho para la derrota de Voldemort...

-Claro! –se burló Ron- ahora resulta que Snape fue un héroe...

-No dije que lo fuera, pero algo que sí se Ron, es que parte del triunfo que tuvimos fue también gracias a él y murió en batalla sin que nadie se lo reconociera.

-Vamos Harry, "no hagas hechizos para ocultar embrujos"...

-Qué? –Harry lo miró confundido.

-Sí, que no quieras ahora pintar a Snape como un mártir cuando bien que sabemos la clase de persona que fue cuando estuvimos en Hogwarts, o ya se te olvidó como te trató?

-Ron, tu no sabes y ni tienes idea de porqué fue así Snape conmigo... –dijo Harry algo pensativo, el rostro de Lily se le vino a la mente- en realidad, el profesor Snape pasó por muchas cosas y... yo simplemente lo entiendo un poco Ron –lo miro con angustia- creo que nuestras vidas no fueron tan placenteras, al menos yo tuve amigos... en cambio él...

-Por Melín –Ron se llevó la mano a la cabeza- sí sigues así vas a venir compadeciendo hasta al mismo Voldemort...

-No... no es eso –dijo Harry pensativo- el profesor Snape hizo mucho por la causa y desgraciadamente nadie se lo va a reconocer debido a que siempre vivió con la imagen de ser un mortífago...- Hermione solo miraba a sus compañeros seria, parecía estudiar el punto de vista de cada uno de ellos. Ella se inclinaba más a apoyar las opiniones de Ron, sin embargo, aunque las razones de Harry fueran algo débiles, esa seguridad y plena confianza que proyectaba al defender al maestro de pociones, hacían que se pusiera en un plan más neutral en cuanto al asunto.

-Dirás lo que dirás Harry, eres mi amigo y te quiero mucho y lo sabes bien, pero no quieras venderme a un Snape bondadoso y caritativo cuando yo sé que no lo fue.

-Cómo quieras Ron, sólo te puedo decir que yo tengo mis razones para saber que él no fue una mala persona, sólo alguien a quien le tocó vivir una mala vida...

-Merlín... –Ron giró los ojos fastidiado.

-Dejen de hablar de Snape –los interrumpió finalmente Hermione- todo eso ya pasó, ahora lo que debe importarnos es ese tal Creyente y como vamos a impedir que consiga las reliquias.

-Hermione tiene razón... –dijo Harry tratando de arreglar las cosas con su amigo.

-Claro, siempre la tiene... –repuso Ron resignado a dejar el tema por la paz.

-Estabas diciendo que Draco será el espía –siguió la castaña con la conversación- dime como va a hacer para pasarte información?... qué vamos a hacer nosotros mientras?

-Cuando Draco se haya infiltrado junto a los seguidores y se haya reunido con ellos, me hará saber de los planes que tengan o los próximos ataques, sí es que continúan... sólo que aún no tengo muy en claro cómo hacer para mantenernos en comunicación y que no corra peligro al ser visto conmigo...

-Quizás no sea un gran problema eso, Harry, deja eso en mis manos –le sonrió Hermione.

-Por cierto, ya sabe Neville la "buena noticia"? –interrumpió Ron al ver que ahora no solamente Harry se preocupaba por la seguridad de Draco, sino que también Hermione le seguía la corriente a su amigo.

-No, no se cómo hablar con él sin que Molly y Arthur se enteren... de hecho tu viste lo que tuve que decirles para que me dejaran salir esta mañana a encontrarme con Draco.

-Sí, lo sé –musitó Ron girando los ojos, conocía perfectamente bien a sus padres- aunque no creo que tu excusa de "creo que se me cayó el reloj abajo del viejo olmo ayer y voy a buscarlo" fuera un gran pretexto, no después de que al levantarte de la mesa, todos pudimos ver que aún lo traías puesto.

-En serio? –preguntó Harry entre apenado y divertido- creo que se me pasó la parte de "quitármelo ANTES de bajar a la cocina"...

-Bueno, de todas formas no se opusieron ni dijeron nada –dijo Ron dejando salir una sonrisa de sus labios, al parecer ya se había evaporado aquel enfado que había tenido con su amigo.

-De todas formas Harry –intervino Hermione- es imposible el que continuemos hablando en casa de Ron; sobre todo porque seguramente las cosas van a irse poniendo peor y sí no queremos que Molly ni Arthur se enteren de lo que estamos haciendo, tenemos que encontrar algún lugar en donde podamos hablar en privado, cómo un escondite...

-Qué les parece "el tres escobas"? –opinó Ron alegremente- sería un lugar espléndido para reunirse, así podríamos hablar, tomar cerveza de mantequilla, comer alguna que otra cosa...

-Claro Ron, hasta que caiga uno de los seguidores y nos descubra... que no ves que sería muy sospechoso el que Harry, tu, Neville, Luna, yo y sobre todo Draco nos reuniéramos seguido ahí para hablar? –dijo Hermione exasperada.

-Bueno, no había pensado en eso, es que siempre se me olvida que ahora el hurón rebotador ya va a formar parte de esto...

-Sí, levantaría mucha sospecha, además de que sería peligroso para Draco el formar parte de los seguidores y que después lo lleguen a ver reuniéndose con nosotros... y la verdad es que ya no quiero poner a nadie en peligro, ya bastante tenemos con haber inmiscuido a Neville, Luna y Thomas junto con los que aún siguen en el ejército.

-Lo tengo –exclamó Hermione- qué les parece sí nos reunimos en Grimmauld Place?

-Pero el lugar esta hechizado, y ninguno de nosotros somos el guardián del secreto para autorizar la entrada a los demás a la casa –dijo Ron un poco afligido.

-Sí pudiéramos cambiar el hechizo –dijo Hermione compungida- o modificarlo para que Harry fuera el guardián del secreto sería mucho más fácil el darle la entrada a los demás chicos, ahora, el guardián actual es...

-Era Dumbledore... –la interrumpió Harry.

-Qué por cierto ahora esta muerto –terminó de decir Ron aguitado.

-No del todo –sonrió Hermione- aún esta una parte de él en el cuadro de la dirección en Hogwarts...

-Y pretendes que vayamos allá y lo robemos? –preguntó Ron algo confundido- no crees que va a ser muy notorio el hueco que va a dejar tremendo cuadro en la pared?, no crees que McGonagall no lo va a notar?, está bien que está vieja pero no es tan ciega, vamos Hermione, me sorprendes...

-No seas iluso Ron... –le respondió Hermione entre dientes- lo que quiero decir es que tenemos que pensar cómo hacer para que nos confíe como cambiar el hechizo y que podamos nombrar a un nuevo guardián.

-Sabes Hermione- dijo Harry pensativo- no creo que sea complicado, lo único que necesitamos es pedirle ayuda a McGonagall para hacerlo, después de todo, la mansión de los Black es mía, y de que me sirve sí no puedo llevar a nadie a ella?

-Tienes razón Harry –sonrió Hermione cómplice a la idea de su amigo- escribiremos una carta a McGonagall para pedírselo, mientras Ron...

-Sí ya sé, yo distraigo a mamá –la interrumpió el pelirrojo- por cierto, yo no sé si sea tardado eso de los cambios de guardianes en los hechizos, pero sí es así, deberíamos estar prevenidos y pedirle a McGonagall que nos diga cómo podemos hacer para que Neville pueda entrar de una vez a Grimmauld Place para poder reunirnos y hablar...

-Vaya Ron, es muy buena idea –le sonrió Harry- al menos de esta forma Neville podría pasar la información a los demás, sí es que llegásemos a necesitar la ayuda de ellos.

Habiendo quedado de acuerdo, los tres se dirigieron a la madriguera para llevar a cabo sus planes, Hermione y Harry escribirían la carta a McGonagall mientras Ron, tragándose toda la vergüenza del mundo, puso su mejor cara de melancolía y les pedía a sus padres le contarán acerca del mágico pasado de ellos. Así pasaron varios días sin que recibieran noticias de parte de Hogwarts o de Draco, esto ponía a Harry cada vez más nervioso ya que sí acaso recibía noticias de su espía era para avisarle cosas que no eran tan importantes, cómo el nombre y la hora en que se reuniría con alguno de los seguidores para negociar su aceptación dentro del grupo. Cierto día, mientras Harry estaba recostado en su cuarto, le llegó una lechuza con un nuevo recado de Draco, este era más largo que los anteriores y al parecer más importante ya que le decía que después de mostrarles a los seguidores que él no pensaba como su padre, por fin lo habían aceptado dentro de su grupo y ahora lo habían invitado a una reunión dónde estaría Krassimir, el Creyente. Harry bajo a buscar a Ron y Hermione al mini-campo donde estarían supuestamente "entrenando" quidditch cómo quisieron hacerle creer, ya que él bien sabía que seguro se trataba de una de sus tantas mentiras para estar solos, ya que Hermione odiaba volar en escoba así que eso de "entrenar" sería algo imposible para ella. Al llegar se sorprendió de ver a Ron solo, pensativo y pateando piedras, se sonrió y corrió a su encuentro, Ron al ver su expresión supo que algo nuevo había sucedido.

-Qué pasa Harry?

-Acabo de... –no terminó de hablar, cuando Hermione llegó corriendo hacia ellos muy emocionada.

-Llegó carta de Hogwarts!!

-En serio? –preguntó Harry emocionado, tal parecía que las cosas ya comenzaban a funcionar.

-Sí, acaban de llegar –se las entregó- dicen que han aceptado que regresemos a retomar nuestros estudios y que nos esperan para enero.

-Enero? –preguntó Ron- que no es mitad de año escolar?, pensé que íbamos a cursar todo el séptimo grado...

-Tal vez nuestra participación en la batalla hizo que nos consideraran más adelantados en conocimientos mágicos y así decidieran que no teníamos que cursar completo el séptimo año –dijo Hermione tratando de contestar la pregunta. – Además nos envían unas guías para que nos pongamos al corriente, a parte de la lista de libros, obviamente.

-Y no solo eso –la interrumpió Harry sacando una nota más de su sobre- McGonagall por fin respondió a lo que le pedimos.

-Qué te dice?

-Que le parece buena idea y que va a trabajar con Dumbledore en cuánto a eso, espera enviarme un aviso para encontrarme con ella en Hogwarts cuando todo este listo. Además de que me mando una nota para que quien yo quiera pueda entrar a Grimmauld Place mientras resuelven como cambiar el guardián del hechizo, pero...-dijo levantando la vista hacia Hermione algo consternado- para haber hecho eso tendría que haber escrito el guardián la nota, no?... y no creo que Dumbledore desde su cuadro pueda escribir algo.

-Harry... –giró los ojos Hermione- para eso existen los hechizos!

-Cierto... –dijo apenado.

-Por cierto, que ibas a decir cuando llegaste Harry? –preguntó Ron al recordar que lo había visto venir dispuesto a algo.

–Ah es verdad, es que hace rato recibí también carta de Draco –les dijo- al parecer por fin ha logrado que lo aceptaran dentro de sus filas. Dice que le costó mucho convencerlos ya que estaban extrañados de que él estuviera muy decidido a formar parte cuando el mismo Lucius rechazó la oferta.

-Bueno, quizás le ayudó mucho el ser un hipócrita hambriento de poder y gloria... –dijo Ron rompiendo el encanto en las palabras de Harry- seguro que no batalló mucho en convencerlos.

-Olvídalo Ron... –suspiró Harry- lo que sí me preocupa es que no sé cuánto tiempo le vaya a tomar el sacar información y pasárnosla.

-Esto va a ser tardado... –bufó Ron un tanto fastidiado- que no podemos nosotros investigar por nuestra propia cuenta?

-Es que sí vamos a hacer algo, eso sería ir a Hogwarts a buscar la piedra que quedó abandonada en el nido de las arañas... –dijo Harry pensativo- y la única forma de no levantar sospechas sería esperar hasta que regresemos al colegio y...

-D-dijiste... en el... nido de... las arañas?? –Ron pasó saliva.

-Sí... –respondió Harry con una sonrisa nerviosa.

-Qué no pudiste haberla dejado en cualquier otra parte?? –le preguntó con suma mortificación- porqué ahí??

-Lo siento Ron... –dijo Harry un tanto presionado- perdóname entonces por haber sido tan egoísta y no acordarme de tu fobia a las arañas cuando iba preparándome mentalmente para morir...

-Bueno ya, no tienes que ser tan sarcástico... –dijo un tanto ofendido- sólo que tu sabes que las arañas nunca me han gustado...

-Sabes?, creo huyeron cuando sucedió lo de la Batalla, Ron –dijo pensativo como recordando aquel momento- además, muchas murieron en la guerra y las demás seguro que no regresaron...

-Estas seguro? –preguntó Ron un poco desconfiado- qué tal si vamos y en plena búsqueda se aparecen...

-Vamos Ron, qué significa una araña para ti? –le sonrió Harry palmeándole la espalda animándolo.

-Pues... "eso" precisamente... -Hermione y Harry se sonrieron mientras Ron casi sentía las patas de las arañas caminándole por la espalda.

-Bueno, cómo le haremos para informarle a Neville que nos estaremos reuniendo en Grimmauld Place sin que se enteren Molly y Arthur? –se dijo Harry pensativo.

-Podríamos decir que vamos a ir a comprar nuestros útiles, así no nos dirán nada y podremos avisarle a Neville que nos encuentre en el Callejón Diagon, y ya de ahí nos pasaríamos a Grimmauld.

-Sí, tienes razón; aunque espero que a mi madre no se le vayan a aflorar sus instintos maternos y quiera acompañarnos a la fuerza –dijo Ron dirigiendo la vista hacia su casa.

-No creo –agregó Hermione- en tal caso podríamos decirle que iremos con George... él sabe lo que ha estado ocurriendo, además ya una vez nos ayudó, no lo crees así, Harry?

-Sí, y es muy posible que vayamos a tener que recurrir a él –le respondió.

-Entonces por lo visto ya se resolvió ese "pequeño problema" –agregó Ron- sólo quedaría ver cómo nos mantendremos comunicados entre nosotros, bueno, digo, con Neville y los demás ya que ellos son más difíciles de encontrar.

-Creo que yo podría arreglar eso –intervino Hermione- aún conservamos las monedas que hechizamos, sólo es cuestión de arreglarlas, así cada vez que nos estemos reuniendo en Grimmauld, podremos comunicarnos con los demás y avisarles a que horas y cuando será la reunión.

Harry y Ron sonrieron aprobando la idea de su amiga y sin mucho que decir después, se dirigieron de vuelta a la madriguera. Ron platicaba animadamente, sin embargo Hermione comenzó a notar que la voz de Harry se apagaba poco a poco hasta dejarse de oír por completo, y no solo eso, sino que ya no caminaba a la par de ellos y se iba quedando atrás, sin decirle nada a Ron, volteo a ver a su amigo y lo encontró caminando despacio, con la vista hacia el piso y muy pensativo.

-Harry, estas bien? –preguntó Hermione al ver su semblante- te ves preocupado... es por Draco?

-No lo sé, siento que de todos es el que se está arriesgando más... –dijo mortificado y algo avergonzado de que su amiga lo hubiera descubierto- sé que lo hace de buena gana, pero... no puedo evitarlo, sigo sintiéndome mal por eso... no debí pedirle que fuera espía... qué tal si le sucede algo?... cómo se supone que me voy a enterar sí necesita ayuda o sí su vida corre peligro de pronto?, no pienso dejarlo sólo o abandonarlo a su suerte sin hacer nada, no me lo perdonaría.

-Te entiendo Harry –le sonrió Hermione sin poder ocultar cierto brillo en sus ojos- yo podría arreglar eso, confía en mí, verás que haré algo para que Draco pueda comunicarse contigo cada vez que esté en peligro y... ya lo demás dependerá de ti, Harry.

-Cómo vas a hacerlo, con las monedas?

-Creo que con algo mejor que eso –le sonrió mostrando algo de emoción haciendo que el ojiverde se contrariara ante su reacción- tu sólo confía en mí.

-Bien, eso haré... –le respondió sin dejar de ver a su amiga con un poco de disimulo, creyó ver cierta cosa en su mirada que le hacía ponerse nervioso, pero vamos, era Hermione, así que sí acaso ella pensaba algo, seguro se lo iba a decir sin rodeos.

Después de dos días, y habiendo terminado de desayunar, los tres se dirigieron al Callejón Diagon en busca de George, tal y cómo les había recomendado Molly hacerlo ante tanta insistencia de que "ya estaban grandes y que podían cuidarse ellos solos". Lo encontraron dentro de su tienda muy entretenido explicándoles a un par de despistados, cómo era que se utilizaba uno de sus tantos inventos. Al levantar el rostro y ver a sus amigos, sonrió plácidamente y dejo a sus clientes.

-Qué hacen aquí chicos?

-Pues... –dijo Harry.

-No me digan, los mandaron para que los acompañara a comprar sus materiales, verdad?

-Cómo supiste? –preguntó Hermione extrañada- que "tan bueno" eres en adivinación?.

-Yo?? –sonrió- claro que no, lo supe porqué hace un rato habló mamá conmigo y me lo dijo; así que... –se estrujó las manos- están listos?

Harry volteo a ver a Ron quien veía a Hermione quien a su vez miraba a Harry; George al ver la reacción de los amigos, supuso que algo más estaban tramando, así que no tuvo más opción que suspirar al saber que seguro era otro pretexto más que habían usado para escaparse de la madriguera y ayudarles. –Bueno, supongo que no es sólo por eso que están aquí, verdad?

-Algo así...

-No importa –torció la boca un tanto complaciente- vayan a hacer lo que tengan que hacer, denme las listas que yo me encargo de comprar sus libros.

-Gracias George –exclamó Harry muy contento- te debo una!

-Una? –le dijo jugando- qué malo para las cuentas saliste... creo que me debes más que eso –vio como salieron corriendo sus amigos y mirando la lista de útiles que le entregaran, sonrió pensando que seguían siendo igual que siempre.

Después de caminar por entre las calles angostas del lugar, vieron a lo lejos a Neville completamente sumergido en el escaparate de una librería viendo los títulos más nuevos que habían salido a la venta. Se acercaron a él quien los recibió con una sonrisa y le dieron la noticia que habían recibido hacía poco –no sabía que los habían aceptado en Hogwarts de nuevo para que reanudaran sus estudios.

-Así es, pero ahora estamos aquí por algo más importante Neville –dijo Harry.

-Qué cosa?

-Vamos a ir a Grimmauld Place –le sonrió.

-A la casa de Sirius?...

-Ya no más –intervino Ron- ahora es de Harry.

-Pero de cualquier forma y aunque ahora pertenezca a Harry, que no está bajo un encantamiento? –volvió a preguntar Neville- creo que no voy a poder verla...

-Sí, de hecho aún esta bajo el encantamiento–le respondió Harry- pero lo bueno es que ahora tengo la manera de que puedas entrar también, ya que hemos estado hablando acerca de que necesitamos un lugar más privado para poder reunirnos y hablar acerca de las reliquias.

-Me parece bien Harry, y creo que Grimmauld Place es el mejor lugar para hacerlo; al menos esta oculto a los demás ojos de la gente.

-Así es Neville, por lo pronto vamos allá que hay algunas cosas que tenemos que hablar.

Partieron del Callejón dirigiéndose hacia Grimmauld Place, al momento de llegar y que Harry le mostrara el papel para que lo leyera, ante los ojos de Neville los edificios comenzaron a temblar de pronto y a dividirse dejando espacio a una vieja y enorme casona que parecía extenderse entre ellos.

-Wow... –exclamó Neville asombrado ante lo que había visto, Harry le sonrió y habiéndole palmeado la espalda, lo invitó a entrar. Era una mansión un tanto lújubre, el vestíbulo era un enorme salón y en una de las paredes colgaban las cortinas que cubrían el cuadro de la Sra. Black. A Neville no dejaba de asombrarle el interior de la casa y tratando de no quedarse atrás apresuró su paso para seguir a sus compañeros. De una de las paredes se asomaba una enorme puerta negra de madera, Harry se paró frente a ella y volteo a ver al asombrado Longbottom.

-Este es el salón en dónde se solía reunir la Orden del Fénix –dijo señalando la enorme puerta negra- y ahora es en donde nos reuniremos cada vez que se requiera, y en dónde también podrás entrenar a tu ejército, Neville.

-Aquí? –preguntó asombrado viendo la enorme e imponente puerta labrada. Harry iba a abrir la puerta cuando cierta voz rasposa llamó su atención.

-Joven amo –interrumpió la escena Kreatcher, su rostro amargado y viejo ponía incómodo a Neville- no me dijo que vendría...

-Lo siento Kreatcher –se disculpó Harry- sólo estaremos por un rato, mientras quizás podrías... no sé... descansar en la cocina?

-Descansar? –preguntó extrañado, tal parecía que el asunto que había llevado a Harry y sus compañeros a Grimmauld Place era algo privado- bien joven amo, Kreatcher estará en la cocina esperando sus órdenes –y diciendo esto el elfo se encaminó hacia la puerta viendo a los presentes con su molesta y ya conocida mirada, después que hubo desaparecido, Harry volteo a ver a Neville.

-Bien, cómo te decía, aquí es donde entrenaremos, sólo tenemos que ponernos de acuerdo acerca de que es lo que vamos a necesitar y arreglar un poco el lugar para que sirva cómo sala de entrenamiento –les dijo Harry mientras abría la puerta y dejaba al descubierto un gran salón impresionante, lo cual no dejaba duda de que los Black habían sido una familia acaudalada y poderosa.

-No puedo creer que todo esto es tuyo Harry –dijo Neville aún asombrado ante la extravagancia de aquel lugar- es sorprendente.

-No tanto –le dijo mientras se encaminaba hacia la mesa en el centro del salón- es solo una casa tan normal como las demás. Bien... -volvió a tomar el tema mientras veía que sus amigos se sentaban junto a él en la mesa- Neville, una de las razones para que nos reuniéramos este día es para comunicarte que desde hace días, Draco ya forma parte de nuestro equipo.

-Draco? –preguntó extrañado- entonces porqué no está aquí con nosotros?

-Porqué sólo va a reunirse en casos que sean de extrema importancia, ya que podría ser peligroso sí los seguidores o el Creyente descubren que sólo esta con ellos para traernos información –dijo Harry sin evitar mostrar un poco de frustración al decirlo- recibí esta mañana una carta diciendo que ya había sido aceptado como uno de los seguidores.

-Así que el que me atacó es el Creyente –preguntó Neville- crees que sea muy poderoso?

-La verdad es que no sé cuan poderoso sea, pero sí tiene el respaldo y la ayuda de los ex mortífagos, es porqué quizás sea lo suficientemente aterrador cómo para haberlos convencido de seguirlo; pero sea cual sea el caso, nosotros tenemos que estar preparados ante cualquier situación que se llegué a presentar –advirtió- no podemos permitir que el mundo mágico siga sufriendo en manos de magos desquiciados; así que seguiremos entrenando y nos reuniremos cada vez que sea necesario para planear que haremos. No podemos dejar que esto se convierta en una nueva pesadilla para la gente, como lo fue en el caso de Tom Ryddle, y si algo podemos hacer para evitarlo entonces lo haremos, aunque eso signifique que nuestras vidas quizás lleguen a correr peligro...

-Y si eso llegara a pasar, para eso vamos a contar con esto –lo interrumpió Hermione depositando en la mesa un saquito lleno de monedas- he modificado el hechizo anterior que había puesto en ellas para que ahora, a parte de avisar cuando serán las reuniones, también avisarán cuando uno de nosotros esté en peligro ó necesite ayuda; va a ser una para cada uno de nosotros cuatro y las demás para que Neville las reparta en el Ejército de Dumbledore...

-Hermione, aún así creo que te has olvidado de algo... –la interrumpió Harry- dijiste que somos cuatro, pero en realidad somos cinco... cómo le va a hacer Draco para avisar que está en peligro?... dijiste que no iba a ser con las monedas, entonces cómo se va a comunicar?...

-Calma Harry, te dije que confiaras en mí, y no me he olvidado de Draco cómo tu estas pensando... –dijo sacando un anillo de la bolsa del pantalón y dándoselo a Harry, captando la completa atención del ojiverde; continuó con su "pequeño plan" el cual ya había planeado para que precisamente la conversación llegara hasta ese punto y que Harry le reclamara eso; ya que había algo que ella como mujer, presentía y que no dejaría pasar de largo, así que trataría de encontrar respuestas a su misma cuestión – elegí un anillo para Draco, Harry, así cuando él esté en problemas, su anillo podrá comunicarse con tu moneda y así podremos darnos cuenta e ir a ayudarle... además de que no causará sospechas frente a los seguidores del Creyente ya que, es un anillo... cómo el que usan las personas cuando quieren lucir algo en sus manos o mejor aún, cuando están "comprometidas"...

-Sí, sí, sí... –la calló Harry rápidamente sintiendo súbitamente cómo un calor le subía de los pies a la cabeza al oír esa palabra- ya entendimos, no necesitas decir tanto- Hermione solo sonrió satisfecha para sí misma, al parecer había logrado responder a su pregunta; aunque esto había logrado el repentino sonrojo de Harry y las miradas extrañadas y confundidas de Ron y Neville que no tenían idea de lo que había ocurrido.

-Hermione... –la interrumpió Neville- debo decirte que me recuerdas mucho a "Q"...

-A quién? –le preguntó sin quitar aún la sonrisa en su rostro.

-Sí –volvió a decir con una tímida sonrisa- vi una de esas cosas a las que llamas "películas" de James Bond... –Hermione volteo a ver a Harry y sonrió, éste le hubiera devuelto la sonrisa sino hubiera estado tan concentrado en controlar todavía el sonrojo de su rostro- y me acabas de recordar a "Q"... tu sabes, la cajita, los aparatos, los inventos...

-Bueno, es que alguien tiene que ser el "cerebro" del equipo –le dijo Hermione sonriendo y guiñándole un ojo- ok, entonces, las monedas nos darán el aviso cuando alguien necesite ayuda, y para Draco "el anillo"... –dijo volviendo a poner rojo y casi al filo de la silla a Harry.

-Sabes Harry –intervino Neville viendo cómo el ojiverde observaba pensativo el anillo, jugando con el en su mano- quizás yo sepa cómo hacer para entregárselo sin que cree problemas el hacerlo. La película de espías me dio una idea...

-Bien Neville en ese caso, dejo el anillo en tus manos –se lo entregó sin apartar la mirada del objeto- te lo encargo mucho, la vida de Draco depende de eso.

-Descuida Harry, sé cómo hacerlo, confía en mí –dijo con una sonrisa traviesa y se lo guardó en el bolsillo del pantalón- entonces, tomando el tema de los entrenamientos, qué es lo que vamos a necesitar?

-Pues cómo les dije antes, he contemplado este salón para que sirva como lugar de entrenamiento, también hay una biblioteca en dónde podemos encontrar infinidad de hechizos y encantamientos... hasta de magia oscura, después de todo, era la casa de los Black.

-Por cierto, el profesor Lupin tenía muchas cosas que empleaba en sus clases de defensa... crees que Andrómeda todavía las conserve? –le preguntó Ron- a lo mejor y todavía tenga algunas criaturas, como el boggart, y eso sería de mucha ayuda, no creen?

-Sí, tienes razón –le sonrió Harry mientras Hermione miraba a su novio totalmente orgullosa de sus brillantes espontaneidades- podríamos ir a casa de Andrómeda y pedirle prestadas las cosas, no creo que vaya a decir que no...

-Podríamos decirle a mamá que nos acompañe con el pretexto de ir a ver cómo está Teddy, seguro que aceptará encantada.

-Bien, y mientras que esté distraída platicando con Andrómeda, podríamos dejar caer el comentario sobre lo mucho que nos ayudaría en nuestra preparación como futuros Aurores los apuntes y las cosas de Lupin...

-Y ya que ella nos autorice, podríamos ir vía chimenea hasta su casa y tomar las cosas... –intervino Hermione- mientras tanto, Neville nos esperaría aquí para recogerlas...

-Entonces, creo que ya no hay más que decir –dijo finalmente Harry y así concluyó la primera reunión.

Al otro día, todos se encontraban disfrutando de un desayuno Weasley, cuando Harry, después de haber terminado, dirigió su mirada hacia Hermione mostrando una sonrisa cómplice –estaba viendo mis viejos apuntes de cuando estuvimos en Hogwarts y me encontré algunos de cuando Lupin nos dio clases de defensa, no pude evitar el preguntarme cómo estaría Teddy, ya tenemos mucho tiempo que no lo vemos.

-Tienes razón Harry, hace ya tiempo que no lo visitamos...

-Crees que podríamos ir a visitar a Teddy hoy, Molly? –preguntó Harry con un tono inocente en la voz.

-Hoy? –respondió Molly pensando en la pregunta- me parece muy buena idea, tengo tiempo que no saludo a Andrómeda ni he visto cómo a estado después de que... bueno, después de lo que paso –dirigió su vista hacia Harry- sí, iremos a visitar a Andrómeda y a Teddy, será mejor que me apresure para avisarles que iremos para allá.

-Gracias Molly –sonrió Harry en complicidad junto a Ron y Hermione.


Gracias por leer.