CAPITULO 2 " un ángel ha caído esta noche"

Sabía perfectamente que era hora de despertar aunque el maldito despertador no hubiera sonado el sabía que la hora de dormir había terminado, lo más extraño era que no podía sentir a Aome a su lado, generalmente así era, ella se levantaba primero y el se iba despejando mientras ella se bañaba pero esta vez parecía diferente, ella no se estaba bañando, a menos que ya lo hubiera hecho más temprano. Entonces se puso de pie, espero un poco a que sus ojos se acostumbrarán a la luz del cuarto y siguió caminando buscando a Aome dentro del departamento. Su olfato lo guió hasta la cocina donde se encontró a Aome haciendo un desayuno, ya estaba totalmente cambiada, bañada, peinada e incluso maquillada, algo andaba mal ni siquiera se había tomado la molestia de despertarlo ¿Por qué?.

¿A dónde vas tan temprano?- preguntó Inuyasha tomando una tasa que estaba en la mesa

A trabajar- respondió Aome sin siquiera verlo

¿Por qué no me despertaste? ¿ya es tan tarde?- preguntó Inuyasha al verla algo apurada

No soy tu niñera para despertarte- respondió Aome con una fría indiferencia

Pero siempre lo haces.- dijo Inuyasha algo confundido

Bueno, pues hoy no lo hice, y si quieres llegar al trabajo será mejor que te des prisa- dijo ella sirviendo el desayuno en dos platos

¿Qué te pasa?- pregunto Inuyasha tomándola de los hombros

Nada- respondió ella soltándose bruscamente de su agarre

¿nada? Y por eso estas así…por nada-

Si por eso estoy…- comenzó a decir Aome cuando tomó la cafetera caliente y se quemo en el brazo haciendo que la soltará y se regará el café por todo el piso

¿estas bien?- preguntó Inuyasha al acercarse a ella que estaba visiblemente molesta

No, no estoy bien, me quemé y todo el café se regó…- dijo molesta tomando un trapo para comenzara limpiarlo

Deja eso, hay que curarte esa herida- dijo Inuyasha tomándola del brazo y jalándola fuera de la cocina

Pero tengo que limpiar

Yo lo hago.- dijo Inuyasha mientras entraban en el baño buscando algo para el dolor

Ya esta- dijo Inuyasha al terminar de poner una crema – debes tener más cuidado Aome

Si, bueno ya me tengo que ir- dijo la chica al ponerse de pie

Pero no desayunaste

No importa ya me voy

Espera, estoy en cinco minutos!- dijo Inuyasha saliendo del baño a toda prisa " algo le pasa, esta muy extraña…" pensaba mientras se ponía el primer traje que encontraba, uno azul marino , una camisa azul cielo, corbata azul marino, su reloj y listo. – Aome ya vamonos

Pensé que te tardarías mucho más- dijo ella con un tono algo extraño

Bueno, entonces ya vamonos

La pareja salió del departamento, esta vez el taxi si estaba enfrente, Inuyasha le abrió la puerta y Aome subió sin decir nada, ni siquiera una de sus sonrisas. En el trayecto al trabajo Inuyasha iba viendo todo el paisaje, Aome estaba en silencio, esto era extraño, algo le estaba pasando. Al llegar a la escuela Aome se bajo del taxi pero Inuyasha en vez de seguirse se bajo también y pagó el taxi. "¿Qué haces?" le preguntó ella extrañada de su actitud. El la tomo de la mano y le sonrió " solo quiero llevarte a tu trabajo", entonces al momento de cruzar la calle un tipo en patineta le vació el café en el suéter de Aome, la cual al verse se molesto " demonios, tengo que ir a cambiarme" dijo, Inuyasha miró su reloj pero no dijo nada " puedes irte, yo puedo regresarme sola" le dijo Aome al verlo, el entonces le dio un beso " hablamos en la tarde" le gritó mientras se alejaba de la escuela corriendo.

"Maldita sea se me hace tarde…de nuevo, no voy a llegar, esta vez no voy a llegar" pensaba el hanyou mientras evitaba personas, animales, cosas hasta llegar a la entrada del edificio, suspiro aliviado, levantó su muñeca para ver su reloj y cuando lo hizo notó una cuarteadora en el vidrio de su amado reloj " demonios" dijo en voz alta mientras caminaba hacía el ascensor.

Media clase había pasado sin ninguna novedad, Aome sonreía a sus alumnos, después de todo ese día era uno muy especial para ella, se graduaba de la escuela a la que había asistido tres años, pero parecía que a el no le importaba, se le había olvidado por completo, pero no le recordaría, el tendría que acordarse por si mismo, además lo que había estado pensando esos días le hacía darse cuenta que esa noche sería la decisiva.

No sabía cuanto tiempo había pasado, pero su junta se estaba haciendo interminable, quería irse ya. Los accionistas platicaban sin cesar y el tenía que llegar con Aome, o por lo menos saber que es lo que estaba pasando con ella. Vio al presidente de la compañía levantarse y el lo imitó, al parecer la junta estaba por acabarse. Y así fue. Sonrió al verse libre diez minutos después. Sacó su celular de su bolsillo del lado derecho y marco el número de Aome.

- vamos a cenar ya estoy libre – dijo el emocionado.

- no, es mi graduación ¿recuerdas? – preguntó ella molesta. Demonios eso era lo que se le olvidaba y el que tanto odiaba esa maldita escuela de música.

- ah, cierto, entonces adelántate yo te alcanzo.

- ¿de veras?

- anda Aome es tu graduación no vas a faltar ¿cierto?

- cierto .

Aome colgó el celular y se vio en el espejo una última vez, estaba lista y el maldito de Inuyasha ni siquiera había llegado, se tendría que ir en taxi e irse sola. Suspiro, parece que la noche no iba bien, no iba nada bien.

Llegó a su amada escuela y saludo a todo mundo, todos la miraron extrañados, llegaba sola cuando todos llegaban con familia o pareja. Bien, si Inuyasha no se aparecía en diez minutos ella misma lo dejaría. Un par de lágrimas se arremolinaron en sus ojos al pensar en esta posibilidad. Se las secó decidida a no dejarse vencer por la tristeza. Ese era su gran día. Avanzó hasta la sala de preparación .

Tenía que cambiarse y no podía evitar sentirse algo molesto pero tenía que sonreír y ..¡demonios! se le había olvidado darle un regalo a Aome, que maldita memoria la suya. Se vistió como de rayo y tomó su cartera, tenía que comprarle por lo menos algunas flores.

Compró unas rosas y las llevaba en el brazo, prefirió correr a ir en taxi, llegaría más rápido, había demasiado tráfico y el no tenía tiempo para quedarse ahí estancado.

Cuando llegó al concierto soltó una maldición, se había terminado, o por lo menos la parte donde Aome tocaba, ahora ella estaría molesta. Se adentró en los salones para buscarla, quería darle las flores y disculparse pero tanto ruido era perjudicial para sus orejas y cada salón de música estaba lleno de instrumentos, gente hablando, era demasiado para el, si tan solo se callarán.

No había ido, no había estado en la graduación de su esfuerzo, ¿tan poco importante era para el? Se seco algunas lágrimas mientras terminaba de empacar todo lo que había llevado, no quería verlo, por que verlo sería decirle lo que había estado pensando, el dejarlo después de tanto tiempo.

La puerta se abrió e Inuyasha vio a Aome sentada cerrando el estuche de su violín, se veía molesta, y lo estaba, podía oler su aroma. Cerró la puerta y se acerco.

- lo siento es que la junta y….

- guárdatelo – dijo Aome al momento de levantarse. Lo paso de largo

- pero Aome déjame que te explique – dijo Inuyasha mientras la seguía con las flores en las manos. - ¡te traje flores!

- tíralas – le respondió Aome mientras se abría paso entre la gente.,

- son tuyas! – le decía Inuyasha maldiciendo a la gente por interponerse entre ellos.

- no las quiero y tampoco quiero verte a ti

- tenemos que hablar! – dijo Inuyasha desesperado.

- no quiero hacerlo ahora. – espetó Aome al momento de detenerse.

Inuyasha aprovechó esto para jalarla hacía el salón más cercano. Afortunadamente este salón estaba solo e Inuyasha suspiro.

La vio recargada en la pared, ocultaba su rostro y parecía estar sufriendo, se preguntó si todo era por el concierto y por su falta, le dolía verla así.

- ¿algo paso? – le preguntó con una voz suave.

- no – dijo ella dura .

- ¿Qué sucede? De verdad es por el concierto de hoy?

- quiero irme – dijo ella

- si ya lo se pero tenemos que…

- del país – completó Aome. Inuyasha recibió esta noticia algo sorprendido, no podían irse, le estaba iba muy bien en el trabajo y una transferencia sería muy difícil a esas alturas.

- cariño, eso es…algo difícil en estos momentos, sabes que en el trabajo me va bien y…

- de todos modos me iré – dijo Aome y fue cuando un silencio encerró el ambiente del cuarto.

- ¿me vas a dejar? – preguntó Inuyasha sorprendido, su voz sonó más débil de lo que el hubiera querido.

- ¿serías capaz de dejar tu trabajo por estar conmigo? – preguntó Aome – yo lo haría pero en el fondo se que tu no lo harías por mi, siempre es acerca de ti, tus compromisos, tus amigos, tus deseos, tus metas ¿y las mías que? Tu nunca piensas en mi, llegas tarde cuando más lo necesito, te molestas con frecuencia…

Aome se detuvo, las lágrimas comenzaban a brotar y no quería que Inuyasha la viera llorar, aunque para eso ya era algo tarde.

- quiero irme – dijo Aome y entonces abrió la puerta del salón.

Inuyasha la siguió aún con las palabras en la cabeza, ¿dejaría todo por ella?

Llegaron a la calle y sin importar que estuviera lloviendo se detuvieron a esperar un taxi, Inuyasha estaba detrás, sin saber que decir, que hacer… Aome lo iba a dejar y el se quedaba callado ¿Qué clase de idiota haría eso?

El taxi llegó y Aome entró en el auto, entonces dejo la puerta abierta y lo vio con la última esperanza en la mirada.

- ¿vienes?

Inuyasha sabía lo que significaba, dejar todo por ella, su trabajo, su esfuerzo, su casa, sus logros… su vida.

- ya veo – dijo Aome sonriendo tristemente – adiós Inuyasha.

Aome cerró la puerta e Inuyasha la vio partir. Fue como si el tiempo se detuviera, no quería que se fuera ¿en que demonios estaba pensando? El había mejorado por ella, el era feliz por que cuando llegaba a casa la tenía a ella esperando por el, por que ella le alegraba las mañanas con su sonrisa, de alguna manera había errado el camino y se había olvidado de lo que realmente le importaba, pero no era tarde para mejorar.

Inuyasha decidió seguir al taxi, que para su fortuna se detuvo en el semáforo de la esquina, estaba por llegar cuando escuchó un gran estruendo, vio con horror como un camión se estrellaba en contra del taxi y lo hacía añicos.

- ¡AOME!

Inuyasha gritó y fue inmediatamente hacía el taxi, podía oler sangre de Aome por todo el vehiculo, sabía que el choque había sido demasiado para ella, pero su corazón no quería verlo, quería sentir su pulso, ver su rostro, y aunque pudo haber quitado con facilidad el toldo del auto y sacarla al sentir su muñeca y su falta de pulso la desesperación se apodero de el.

Sin pensarlo la saco del auto y la vio rota, desmadejada, sin vida, la sostuvo en sus brazos y la sacudió ligeramente.

- Aome, cariño quiero ir contigo, por favor despierta – le susurro al oído sin poder evitar que las lágrimas salieran sin detenerse – déjame ir contigo, no me importa el lugar, pero no me dejes…

La voz se le acababa de romper, Inuyasha no podía creer que esto hubiera pasado , Aome tenía que estar viva, el quería estar con ella ¿Qué no era suficiente?

- no me dejes…

Inuyasha puso escuchar como la ambulancia llegaba y la gente asustada se hacía a un lado para que los paramédicos pasarán , Inuyasha con las manos temblorosas se hizo a un lado y dejo actuar a los paramédicos, entonces vio esa mirada derrotada…

- lo siento…la señorita esta muerta – le dijo el hombre.

Y con esa simple oración Inuyasha sintió como su corazón se hacía añicos y perdía todo el autocontrol que tenía dejando salir todo el dolor que sentía gritando a pleno pulmón el nombre de Aome.