-1Capítulo 2

Hogar, dulce Hogar... ¡Patrañas!

-¡A un lado, loca!-se escuchó un grito, entre el estruendo de la jungla urbana.

Hermione se aventó hacia la acera que momentos antes había abandonado al intentar cruzar la calle con poco éxito, pues casi la convierten en estampilla.

-¡Cielos! Siete años en Hogwarts, y ya olvidé lo que es el mundo muggle... -se reprochó en voz baja mientras todos los transeúntes la veían extrañados al estar ella hablando sola, como si en cualquier momento fuera a sacar un cuchillo y degollar personas.

Aparte de la gente que asistía a la cafetería, su mundo era el de una bruja normal de su edad. Bueno, para ser más exactos, el de una bruja antisocial y medio rara. Adoraba a sus amigos, pero eso de conocer el mundo real, no es muy viable si compartía su vida con dos niños en cuerpos de hombre, una pelirroja bipolar, un amante de las plantas y Luna. ¿Hace falta dar detalles?, ella los amaba con el alma, pero a veces no podía entender cómo es que eran amigos, siendo todos tan opuestos. Tomando valor empezó a sortear calles y se detuvo ante una gran pantalla en el centro de una plazoleta en la que se mostraba a una pareja viéndose con amor, algo así como el corderito a medio morir.

Nuestra castaña favorita no pudo resistir una sonrisa al recodar algo con una escena similar.

En el centro de una sala bastante grande y desordenada se encontraban tres chicas de aproximadamente diecinueve años, apiñadas una contra otra en un sofá de parches de colores. Frente a ellas en una mesita ratona, estaba una gran cantidad de envolturas de chocolate, dulces y pañuelos desechables. Las tres chicas tenían la vista fija en un televisor que transmitía a dos jóvenes proclamándose amor eterno con un ocaso de fondo, al entrar Harry y Ron que acababan de regresar de el entrenamiento de Quiddith, se quedaron pasmados por el modo en que encontraron a las chicas antes mencionadas.


Luna en el extremo izquierdo, tenía su rubio y enmarañado cabello en un extraño recogido, primordialmente sostenido por un lápiz, sus piernas estaban cruzadas en posición india, mientras comía unos gusanitos de goma casi automáticamente. En el centro, Ginny estaba abrazando sus piernas mientras con la mano derecha se encargaba de acabarse la caja de pañuelos pues estaba echa un mar de lágrimas, con hipidos y todo, y por último a su derecha, Hermione tenía los brazos cruzados en el pecho y miraba la televisión torciendo el gesto como si esta le estuviera ofendiendo, sus rizos castaños eran controlados en ese instante por una simple trenza que amenazaba con deshacerse en cualquier momento.


Llevaban aproximadamente 3 minutos viendo la singular escena, cuando Ginny se soltó a llorar de manera descontrolada, dando alaridos bastante desconcertantes. Hermione la abrazo dando torpes golpecitos en su espalda, con una cara de fastidio y resignación bastante cómica, Luna...bueno, ella seguía con sus gusanitos de goma, después de que la castaña decidiera que su suéter ya estaba lo suficiente mojado se desembarazo de la menor Weasley como pudo y procedió a entrarla en razón:

-Vamos Ginny, no es tan malo...

-Pero... pero es que ellos se amaban...

-Sí, lo sé, pero ya habíamos hablado de esto pecosita. Las películas no son reales...

-Pero... es que ¿No lo ves, Hermione? ¡Ella lo amaba y la perra de su hermana se lo bajo!

-Sí, sí, muy triste su caso... -siguió la chica cada vez menos paciente.

-Y luego, cuando al fin muere la tirana de su madre ¡La muy maldita tiene una hija para atarlo!

-Ajam...

-Es que, Hermione, eres una insensible ¿Cómo puedes ser tan fría ante el dolor ajeno? -exclamó la pelirroja dejando el sentimentalismo de lado y adquiriendo una actitud bastante violente.


-Ginny... ya te dije que ellos son actores, les pagan por hacer eso -contestó la chica de ojos caoba, algo asustada encogiéndose en su asiento. A veces cuando su pecosita amiga se molestaba, era de temer.

-¡Oh! ¡Es cierto! -recordó la aludida y en un instante dejó de ser la reencarnación de Molly Weasley y volvió a ser la chica dulce de siempre.

Hermione soltó un suspiro, aliviada, y se hizo a un lado sin chistar cuando la pelirroja se desperezó y levantó para ir al baño.

-¡Hola, chicos! ¿Quieren gusanitos de goma? Solo hay rojos por que comí los verdes y naranjas, que son mis favoritos -saludó Luna, dirigiendo su perdida mirada azul, hacia Harry y Ron, logrando que al fin las otras dos chicas repararan en su presencia.

-Te lo digo, camarada... las mujeres... todas locas... -dijo el pelirrojo a su amigo.

-Amen -respondió el otro, sonriendo sin apartar su mirada esmeralda de la hermanita de su mejor amigo.

-Los voy a extrañar... -se permitió murmurar, y siguió su camino hacia su nueva vida.

Desde que salió del colegio y al acabar la guerra, decidió que si de todos modos su vida siempre estaba en riesgo o lo había estado, la viviría haciendo lo que más amaba. Todos se quedaron pasmados, cuando regresó a casa con una hoja de admisión a una Universidad muggle, y en vez de estar encabezada por el título de Administración, estaba escrito con letra molde, bien clara: "COMPOCICION E INTERPRETACION MUSICAL".

Al principio, a todos se les hizo extraño verla ir y venir, cargada de su guitarra y algún teclado, con partituras en vez de sus queridos libros; pero ahora, no la imaginaban sin ellos. A ella le seguían enamorando esos volúmenes llenos de conocimientos, pero la música... simplemente era su corazón.

Y es por eso que al acabar la facultad, tomó sus ahorros, buscó un apartamento en el centro, y se propuso buscar a alguien que hiciera famosas sus canciones, ya que ella tenía un pequeño problemita:

-¡Wow! ¡Esto es I-N-C-R-E-I-B-L-E! -dijo Ginny impresionada, entrando en el teatro de la ciudad, donde Hermione presentaría sus canciones ante todo el pueblo y varios productores. Había ganado un concurso en la facultad de música y esa era su oportunidad.


-Así es. Bien, mira por ahí están los demás -informó Harry, guiándola hacia el resto de los Weasley, Luna y Neville.

Después de saludar a todos, esperaron junto con la gente. De pronto, las luces se apagaron, y por un extremo, apuntada por el reflector, salió Hermione, ataviada con un hermoso vestido color durazno que contrastaba perfecto con su bronceada piel. Se veía realmente deslumbrante, con gráciles pasos camino hacia el micrófono y empezó a seguir el ritmo que marcaba la banda. El tiempo se detuvo, y todas las miradas iban hacia ella. Cuando los músicos llevaban 15 minutos de tocar la misma parte, el público se empezó a impacientar. Todos los seres queridos de ella se miraban desconcertados. En ese momento abrió sus ojos castaños con una expresión de pánico y haciendo gala de gran Destino, Decisión y Desenvoltura, se desapareció.


Lo siguiente fue un caos, pues todos tuvieron que borrarle la memoria a los 2000 muggles ahí reunidos, y después buscar a Hermione, que como sospecharon Ron y Harry, se encontraba en la biblioteca de Grindum Place que era habitualmente su refugio. Su vestido se encontraba arrugado, y ella era un guiñapo tembloroso en el centro de la estancia. A su lado, Kreacher intentaba consolarla llevándole desde una taza de té, hasta faisán en salsa de Rosas. Ellos solo la abrazaron y nunca más intentó mostrarse ante nadie que no fuera su familia. Mejor escribiría su música para verla viva en la voz de alguien más.

Dejó escapar un silbido de asombro, al ver su nuevo departamento. Tal vez no todo sería tan sencillo.

-¡Gracias a Merlín por la magia! -y haciendo gala de su gran habilidad con los hechizos, dejó el antiguo cuchitril y lo convirtió en un lugar habitable.

Haciendo acopio de paciencia, procedió a desempacar su ropa y tender su cama. Estaba por acomodar las sábanas dentro de su clóset, cuando un ente extraño le dio la bienvenida. Era, más específicamente, un roedor.

-¡Rata! -gritó tan fuerte que le sorprendió que nadie llamara la policía. Asustada, salió corriendo seguida por la infernal bestia orejona. Al llegar a la puerta, le llegó la inspiración y sintiéndose estúpida, recordó que era toda una adulta y además bruja.

Un movimiento de varita, y ese ratón sería un lindo florero. Cuando ya estaba muy segura de sí misma, regresó a su habitación y ahí en el umbral con una miradita que podría pasar por burlona, se encontraba el Monstruo Devora Queso con su varita entre las patas.

Esta demás decir que sin varita, sus opciones se veían limitadas a zapatos voladores o escobazos, pero la chica nunca había sido violenta. Con resignación, pasó su primera noche en el sofá, pues al día siguiente tendría que salir a entregar su demo a alguien para que hiciera realidad su sueño.

-Hogar, dulce hogar... ¡Patrañas! Ahora, ¿dónde diantre están mis sábanas? ¡Oh, claro, en la alcoba! Bien, esa cortina luce calentita.

Jitomatazos...Lechugasos...mmmm...nabos voladores? En fin espero y les aya gustado, esto no viene en la peli original pero fue lo que mi cerebro soltó...en fin espero actualizar pronto y les agradecería con el alma un revew!!
Un beso.
Ginna

P.d.-La película que las chicas estaban viendo es "Como agua para chocolate" de Laura Esquivel, una de mis novelas favoritas y de adaptación cinematográfica no tan mala, trate de plasmar a las tres chicas ahí, Hermione fastidiada por el machismo abundante en el filme, Ginny como romántica perdida y pues haciendo gala de su gran carácter... hasta rallar en lo extremo jojo, y por ultimo... Luna, siendo Luna, Harry y Ron estaban de paso jeje.

Gracias a Pecosita por Betear y darle forma a este Cáp.