Capitulo 5. Amargura.

Demasiado silencio había en esa mañana durante todo el trayecto que desarrollaban desde el departamento que compartían rumbo hacia la escuela. Este silencio, sumado al hecho de que esa mañana había amanecido excepcionalmente fría, no permitía crear el ambiente favorable para una distensión necesaria antes de proceder al dialogo franco que tácitamente necesitaban con urgencia esos dos. Aunque el ambiente matutino parecía reflejar la visión de una ciudad que despertaba radiante y pletórica de energía, para ese par de jóvenes todo parecía estar envuelto en un manto de silencio pesado y triste.

Durante prácticamente toda la noche anterior la mente de Shinji Ikari había sido martilleada sin cesar por las reminiscencias de variados sucesos: Los sucesos que fueron; los que pudieron ser; y los que, quizás, nunca llegarían a ser. Todo su ser parecía estar ahora inmerso en medio de una confusión de la cual no podía escapar y respecto de la cual él no sabía como resolver. Hubiera sido ideal si pudiera haber resuelto sus problemas con tan solo aclarar su mente y vislumbrar cual podría ser la solución más lógica y racional a su problema. Pero por mas que intentara aclarar sus dudas, ello era inútil, porque las dudas que asolaban al chico no provenían de su mente, sino que estas provenían desde el fondo de su alma.

Caminando al lado de este chico se encontraba una chica dueña de larga cabellera pelirroja, quien usualmente solía poseer y demostrar un carácter mucho más enérgico y optimista que el de su compañero, pero esa mañana ella también parecía estar inmersa en ese sentimiento de extraña melancolía. Esa sensación le desagradaba, tanto como el ver triste a ese chico. Todo esto resultaba ser algo demasiado irónico para ella… ¿Quién iba a pensar de que le iba a llegar a importar lo que le pasará o le pudiera dejar de pasar a ese chico?. Normalmente ella hubiera aprovechado esa situación para buscar sentirse mejor consigo misma a costa de burlarse de él o de decirle alguna clase de pesadez, pero ahora ella desearía con toda su alma poder saber que era lo que le pasaba para poder ayudarle. Solo que ella no sabia como podía hacerlo. Sorprendentemente para Asuka una de las cosas que mas le costaban en el mundo era sincerarse con las personas y mostrarse ante ellas tal cual como era en realidad. Le costaba mucho asumirse como una persona que también tenia problemas y necesidades como todos los demás y que por ende necesitaba a veces de la ayuda de los demás. Pero si hacía eso ella podría parecer débil y dependiente, y ella no quería ser ni parecer débil ni dependiente de los demás, después de todo ella nunca dependía de los demás… ¿Por qué debería aceptar la idea de que alguien dependiera de ella?...

Quizás, esto se debía que caminando a su lado se encontraba un chico que últimamente se había ganado un espacio muy importante dentro de sus pensamientos. Esto podía parecer una locura para alguien como ella, sobre todo si se piensa de que Shinji estaba muy lejos de ser su arquetipo ideal de chico, de hecho solía considerarlo como un chico débil y pusilánime, tal vez demasiado débil y pusilánime para su gusto, inclusive habían momentos en que encontraba patética su forma de ser y de enfrentarse ante el mundo. A veces ella se preguntaba si él hubiera sido de todas formas piloto de un Evangelion si su padre no hubiera sido el Comandante en Jefe de NERV, aunque ella sabia que la relación entre Shinji y su padre era prácticamente equiparable a la relación que podrían tener dos perfectos desconocidos.

¿Pero porque lo que afectara a Shinji le importaba tanto?. Quizás, y después de ya tantos meses de convivencia termine siendo algo natural el que te importe lo que le este pasando a quien tienes a tu lado; quizás, porque a pesar de su carácter retraído y tímido, Shinji solía cambiar su comportamiento en las batallas, pudiendo incurrir en acciones que normalmente él no haría, como la vez aquella en que salto al interior de una caldera volcánica desafiando al peligro y todo exclusivamente para salvarla de una muerte segura. O quizás… a Asuka le importaba Shinji porque a pesar de todas las pesadeces que ella pudiera decirle o de todos los defectos que pudiera encontrarle y reprocharle, él parecía ser la única persona que siempre había sido honesta con ella y… quizás, si había alguien con quien ella podía ser honesto y revelarse como ella misma sin ningún tipo de ataduras ni caretas, ese alguien sería el tercer elegido.

Pero para ninguno de ellos había tiempo como para seguir profundizando en todas estas cavilaciones, frente a ambos chicos se encontraba la amplia entrada del liceo. Un nuevo día había comenzado y no había mas alternativa que hacerle frente. Y esos dos solo pudieron hacerlo de la única forma que conocían. Retornando cada uno a sus respectivos roles en sus respectivos mundos. Ella se anticipo, juntándose con sus amistades. Él, resignado, parecía que no le quedaba otra cosa mas que pasar a juntarse con sus amigos para hacer un poco de tiempo antes de las clases, mientras trataba de distraerse un poco de una de las tantas preguntas que martilleaban su mente. "¿Por qué Asuka era tan cambiante, siendo que él siempre procuraba ser autentico con ella, así como con todos los demás?. ¿Por qué ella no podía ayudarle para decidirse de una buena vez?...

No obstante todas sus intensiones, Shinji no se sintió lo suficientemente bien como para ir a juntarse con sus amigos, en vez de ello opto por cambiar de parecer y prefirió hacer tiempo yendo hacia el salón mientras intentaba ayudar de alguna forma en los quehaceres matutinos. En realidad no le correspondía hacerlo, pero Shinji necesitaba con premura sacudirse, aunque fuera por un rato, de todos esos pensamientos que le estaban agobiando. Y en medio de estos menesteres se encontraba el tercer elegido cuando fue observado a lo lejos y con cierto detenimiento por una enigmática chica.

"¿Por qué Shinji no parecía ser feliz?". Era la pregunta que esa chica se hacía en su mente al verle ahí solitario con la mirada cabizbaja mientras nadie parecía reparar en su suerte; ese era un panorama que ella conocía bien, porque siempre había estado inmersa en ese vacío de estar siempre sola, aun si estuviera en medio de las gentes; solo que nunca antes le había importado mayormente eso, ya que ella era la única que se veía a si misma inmersa en la soledad. Ello fue así hasta que comenzó a mirar con cierto detenimiento otras realidades que le rodeaban. Mas concretamente, la de aquel muchacho quien ahora parecía encontrarse en esa situación que ella conocía tan bien, fue entonces cuando ella volvió a cuestionarse quien era realmente ese chico. Al principio el solamente parecía ser otra entidad mas en su mundo, quizás otra forma que coexistiría junto a ella por algún tiempo hasta el día en que él desapareciera de su vida con la misma velocidad en que había aparecido, como ya lo habían hecho tantas otras personas. Y de hecho, su impresión pareció confirmarse el día en que Shinji abandono NERV y huyo de su hogar.

Pero a pesar de todo, él había regresado. ¿Por qué lo había hecho?. Por lo que le había escuchado, sabía que a Shinji no le gustaba pilotear el Eva 01, De hecho, le daba la impresión de que debía de serle una carga muy pesada para él, aunque nunca pareciera demostrarlo. Pero a pesar de estas impresiones, siempre veía como a la hora de presentarse la batalla, sin dudarlo el siempre abordaba su unidad y salía a luchar pasara lo que pasare, aun cuando a veces le parecía que ello le hacía sufrir. Y recordó cuando ella le pregunto si él era feliz, pregunta a la cual el nunca pudo responder mas que con otra pregunta que ella si podía responder, pero que entonces no se había atrevido a hacerlo. Quizás, ese no era el momento adecuado para formularlas ni para responderlas, pero si podía ella comenzar rompiendo el hielo, solo que ella no se atrevía a hacerlo y en su lugar solo podía quedarse contemplando a lo lejos al tercer elegido.

Mientras retornaba a su puesto, Shinji se sintió observado por alguien, él no la miro directamente a los ojos, pero basto con que la viera de reojo a lo lejos para saber de quien se trataba. Pero Shinji no quería tratar con ella, no podía hacerlo ahora, no delante de todos. Por eso él la ignoro mientras se sentaba en su puesto a la espera de que pasaran rápido los pocos minutos que quedaban antes del inicio de la jornada.

Rei se sintió muy dolida con esta reacción, pero mas dolida estaba al verle ahí triste y apagado. Ella no sabía que hacer para sacarlo de ese estado, solo sabía que debía hacer algo, y debía hacerlo pronto, antes de que esa otra chica reapareciera nuevamente y siguiera alejándolo cada vez mas de su lado. Pero no se sentía capacitada para hablarle allí en presencia de todos, no lograba entender el porque de esta sensación, pero sentía que debía hablarle a solas. Por dicha razón fue que Ayanami optó por esperar a que llegara un mejor momento.

Muy lentamente fue como se desarrolló esa mañana hasta que por fin llego el recreo del almuerzo. Como lo había hecho durante todo ese día Shinji anduvo rehuyendo de todo el mundo y luego de deambular un rato por las instalaciones del establecimiento termino yéndose a pasar el largo recreo en la azotea de la escuela, aprovechando que en esos momentos se encontraba casi desierta. Él contemplaba el azulado cielo despejado y a la vida que transcurría en el patio a sus pies. Y mientras miraba esa escena su ser se entristecía al sentirse ajeno a toda esa vitalidad.

Unos lentos pasos se dirigían silenciosamente hasta ganarse muy cerca de ese chico, estos no fueron percibidos por él, pero si logro percibir una presencia que le estaba acompañando a su lado, presencia que logro corroborar al vislumbrar la silueta de su sombra. Demoro varios segundos en animarse para voltearse a verle, aun cuando algo dentro de su ser le hacía presentir quien era, y al verle, supo que sus sospechas eran fundadas.

-Hola Rei-. Fue la desmotivada y única respuesta que pudo ocurrírsele al chico luego de un largo intervalo de silencio triste.

-Hola-. Respondió ella con su voz neutra de siempre.

Nuevamente en esa azotea hubo un tenso silencio entre los dos, otra vez tenia esa sensación de no tener las palabras necesarias para poder hablarle a la persona que tenia en frente suyo. Nuevamente Shinji tenía miedo de si mismo, detestaba tanto sentir ese temor. Otra vez quería huir y escapar de esa sensación.

-Shinji… ¿Por qué te sientes mal?-. Pregunto ella, interrumpiendo los confusos pensamientos del aludido.

-¿Po… porque lo dices?-. Pregunto él de forma tímida, casi imperceptible.

-Creía que eras feliz, pero me he dado cuenta de que no lo eres, aunque quieres hacerte creer de que lo estas. ¿Por qué?.

-¿Por qué otra vez me estas haciendo estas preguntas?-. Pregunto él al ver que el tema se estaba encaminando al mismo punto inconcluso en que había quedado la última vez. Pero al ver la mirada silente y perturbada de aquella chica, él prosiguió. -¿Por qué te interesa tanto el hecho de que yo sea o no feliz?. Nunca antes pareció importarte ello¿Por qué te importa ahora?-.

-Por qué yo quiero verte feliz.

El chico sonreía tristemente mientras meneaba un poco la cabeza y a la vez trataba de asimilar las palabras que le decía la chica de cabello celeste, antes de meditarlas un rato mas antes de responderlas.

-La ultima vez, dijistes que no sabias si eras feliz. Si no sabes en que consiste la felicidad… ¿Por qué te interesa verme feliz?. Esto es tan extraño, a pesar de todo este tiempo en que hemos estado juntos, siento que aun no te conozco, que estas tan lejos, que no se como acercarme a ti…

Rei interrumpió dando un paso al frente, acercándose al chico. Por su parte el chico pensó que esta era una extraña broma de la chica, y se lo hizo saber en un tono muy serio.

-Rei. No creo que este sea el momento para bromas.

-No estoy bromeando-. Le replico ella en su conocido tono neutral.

-E… entonces… que…-. Trato de articular alguna palabra o frase para responderle, pero nada parecía salir de su mente.

-No quiero que seas infeliz.

-A ver, a ver… no lo entiendo… ¿Por qué te importa tanto que yo sea feliz?.

-Por qué yo quiero verte feliz-. Volvió a responder la peliazul.

-Otra vez sales con lo mismo. ¿Por qué te preocupa demasiado lo que me pase?. Tú siempre parecías estar bien, parecía que solo te bastaba la compañía de mi padre para que tu pequeño mundo permaneciera estar bien. Siempre manifestaste indiferencia contra todo lo que no proviniera de él, tú siempre parecías defenderlo a ultranza, aunque no se lo mereciera. Y ahora apareces y me sales con que te interesa lo que me pasa… ¿Por qué Rei?. ¿Por qué ahora?-. Replico el tercer elegido en un tono que le sonaba a agraz, tono que pudo ser percibido por esa chica.

No, esto parecía ser más que un simple tono de amargura, ella pudo comprender que tras esas palabras podía esconderse algo mas profundo, una rabia contenida en contra de ella, o quizás la rabia era contra algo que ella representaba, no lo sabía. Lo único que percibía era que él estaba volcando contra ella un sentimiento corrosivo que le estaba haciendo daño a la chica peliazul. Buscando saber la respuesta a esta duda fue que Rei le pregunto.

-¿Por qué tú me odias?-.Fue la inusualmente dolorosa pregunta que la voz neutra de Ayanami no pudo disimular.

Shinji callo y nuevamente recayó un manto de silencio, manto que se hizo sobretodo mas pesado para Shinji. El pretendió odiarla y por mucho tiempo llego a pensar y a creer en ello. Y ahora que podría decirle que la odiaba, resultaba que no podía hacerlo. Porque tras mucho batallar había descubierto que pese a sus intensiones e intentos no podía odiarla, otras personas que podían ser acreedoras de su odio podían merecerlo. Pero no ella. No cuando la veía ahora tan frágil, tan triste y sola…

Resignado ante el peso de saber de que era inútil tratar de seguir aborreciendo lo que no podía odiar, Shinji suspiro y le respondió mas sereno.

-No te odio. Yo… yo no te odio…

-¿Lo dices en serio?-. Pregunto con una voz que dejaba entrever cierta expectación. Sin darse cuenta a estas alturas la voz usualmente neutra de Rei dejaba entrever levemente algunos trazos de emocionalidad, lo que no paso desapercibido para el chico.

-Lo digo en serio. ¿Por qué tú crees que te odiaría?.

-No lo se-. Respondió ella con un tono que parecía ser levemente temeroso. –Yo creía que tu…-.

Nunca pudo Rei completar la frase, simplemente se encontró repentinamente en un inédito estado de perplejidad en el cual se encontraba sin saber que debía decir o que hacer. Ella sentía como su corazón parecía estar acelerándose hasta llegar a un punto en que podría estallar. Y todo por unas pocas palabras.

-Me siento bien de saber eso-. Atino a responder luego de un largo silencio la chica peliazul. Respondiendo esta vez con un tono distinto, ya muy lejano a su característica voz monocorde, parecía que ella estuviera tratando de reprimir alguna emoción antes de que esta se pudiera llegar a revelarse. Aun así, ella no pudo evitar sonreírle de forma inconsciente a ese muchacho.

Por su parte, Shinji se sintió muy bien con esa inesperada sonrisa, parecía que se había sacado un gran peso de encima y, de paso, había recobrado algo importante para él.

-Creo que estas pensando demasiadas cosas raras últimamente-. Dijo en un tono ligeramente mas sonriente que antes, tono que en realidad buscaba distender un poco su nerviosismo.

-¿Tu crees?-. Pregunto ella empleando un tono inusualmente dubitativo.

-Puede ser.

-¿Por qué lo crees?

-En realidad, no lo se… quizás esto sea parte de lo que los adultos llaman "el crecer".

-¿El crecer?-. Preguntó ella con curiosidad.

El aludido respondió asintiendo con la cabeza.

-Quizás tengas razón.

Shinji observo de reojo a su compañera mientras escuchaba su respuesta, al mirarla él se centro en su rostro. A primera vista parecía ser el mismo rostro lejano e imperturbable al cual ya estaba acostumbrado, pero le pareció ver algo mas en ese rostro, usualmente tan poco expresivo. No supo describirlo, quizás era algo en su mirada, o quizá algún aura desconocida en ella, no lo sabía a ciencia cierta, pero sin proponérselo el volteaba aun mas su rostro para mirar a esa chica para mirarla ahora ya sin disimulo alguno mientras Shinji desterraba toda confusión de su mente, sin proponérselo el había encontrado por un momento placido remanso a todas sus dudas al verla. Por otra parte, ella también se detuvo mientras le miraba detenidamente. A pesar de todo el tiempo transcurrido, el nunca antes la había mirado así. Pero eso no era algo que le disgustara, al contrario, en lo mas profundo de su corazón ella había deseado que algo como esto se produjera. Y un sentimiento calido le embargo profundamente desde el interior de su, alguna vez, mortecina alma condenada a la desesperanza. Todo esto mientras un ligero rubor rosáceo maquillaba tenuemente sus mejillas y una tímida e imperceptible sonrisa se dibujaba en aquellos labios.

Sin pretenderlo, la tristeza se esfumo de la memoria de Shinji al ver a ese pálido rostro manifestar un inesperado rastro de alegría, lo que le hacia recordar lo preciosa que en verdad podía ser esa chica que, sin proponérselo, se había gano un importante espacio en el corazón y en los pensamientos de ese chico. El le correspondió, sonriéndole abiertamente a esa chica de mirar escarlata. Sin lugar a mas dudas, el se decidió de una buena vez a romper ese hielo que había entre los dos y le hizo una pregunta que parecía simple, pero que era muy importante para él.

-¿Sabes Rei?. Nunca antes te lo había dicho, porque no sabía como decírtelo, pero hay algo que quisiera decirte y que por alguna extraña razón, nunca me había atrevido a preguntarte antes. Pero quisiera hacerlo ahora...

El corazón de la primera elegida se acelero aun mas de lo que ya estaba al esperar esa largamente anhelada pregunta para la cual esa muchacha ya tenia una respuesta. Pregunta que, sin embargo no llegaría, al menos no en la forma que esperaba.

-¿Te gustaría que fuéramos amigos?.

-¿Amigos?-. La atónita tonalidad en la voz de Rei delataba cierto grado de confusión. Esto que podría parecer pleonástico no lo era para alguien quien muy rara vez parecía experimentar dudas. Y después de algunos segundos, a este tono confuso se le adicionaba un cierto dejo a decepción.

-¿Por qué?.

-Bueno… siempre te he visto como alguien especial, alguien muy importante para mi y… quisiera que tu y yo, o sea nosotros pudiéramos…

-Shinji. ¿Por qué preguntas esto ahora?... ¿Por qué no lo preguntaste antes?.

-¿Antes?-. Pregunto perplejo el chico.

-No hiciste esta pregunta antes, cuando nos conocimos o cuando piloteábamos, y ha pasado mucho tiempo desde aquel entonces… ¿Por qué la haces ahora?.

Shinji trato de darle una respuesta convincente, una respuesta plausible para ella, pero al final solo pudo ladear la mirada hacia un lado mientras pronunciaba las palabras que expresaban la única respuesta que podía esgrimir ese chico.

-No lo se.

Otro denso espacio de silencio se hizo entre los dos. Mientras Shinji respondía mentalmente la pregunta de Rei con una palabra. "Cobardía".

-Shinji… ¿Qué soy yo para ti?-. Pregunto la chica por primera vez en su vida sin detenerse a pensar en lo que decía, diciendo únicamente lo que estaba sintiendo sin darse cuenta de ello hasta el momento en que él para sus adentros se sobresalto. Rápidamente ella considero el disculparse por esa pregunta tan impertinente, pero algo en su interior se lo impidió, ella necesitaba saber esa respuesta. Por eso y en una actitud poco usual Rei insistió en la cuestión.

-Dime Shinji… ¿Qué soy yo para ti?.

Ante el silencio mantenido el tono de ella dejo de ser neutro y se ponía un poco mas vivido cuando ella le preguntó: -¿Por qué no respondes?-.

El peso de la confusión embargaba al chico, aun no sabía bien que era Rei para él y la duda se acrecentó cuando al momento de esa última pregunta las reminiscencias de aquella otra chica vinieron a su mente.

-¿Es por Asuka?-. Volvió a preguntar la chica de ojos escarlatas, percibiendo de alguna extraña forma la causa de la confusión del chico.

Shinji no le respondió, pero se sobresalto abiertamente ante la mención de la segunda elegida.

-Acaso es por ella-. Volvió a inquirir la peliazul con un tono que ya no parecía ser el tono propio de una duda. Mas bien, esa frase parecía sonar como una afirmativa.

-¡¿Por qué crees que esto puede ser causa de ella?!.

-Shinji¿Eres feliz?.

-¿Por qué haces de nuevo esta pregunta?.

-Porque si lo estuvieras, no me estarías buscando.

-¡¿Pero de que estas hablando?!-. Pregunto un Shinji Ikari ya al borde de perder la paciencia.

-Dime Shinji. ¿Tu amas a Asuka?.

La pregunta silencio abruptamente al tercer elegido. No esperaba que ella apuntara directamente al fondo de su dilema, un dilema para el cual ese chico no tenia una respuesta. La cara de sorpresa y la boca abierta y temblorosa que trataban vanamente de expresar una respuesta inexistente le estaban delatando.

El corazón de la chica clamaba por una respuesta, pero una posibilidad que fugazmente paso por su mente paralizó el ansia de respuesta para ese clamor: "¿Y si él le decía que efectivamente amaba a la segunda elegida?". Esa posibilidad la aterro, tanto, que inconcientemente ella dio un paso hacia atrás y llevo sus temblorosas manos a sus mejillas. Rei no se sentía capaz de soportar tamaña respuesta. No podría soportar dicha respuesta. Y volvió a retroceder pasos a medida que todos y cada uno de los recuerdos de la visión de ese amargo beso bajo la lluvia volvían a su mente.

Desarmada y temerosa de esa respuesta y ante el silencio impotente de él, ella no pudo soportar mas la situación y huyo. Quería escapar de esa posible respuesta tan lejos como le fuera posible.

-¿Tanto me duele que tengo que huir?-. Se cuestionaba Rei a si misma mientras bajaba corriendo las escaleras, tratando de comprender a ese chico, pero al intentar hacerlo ella también sentía un gran dolor dentro de si al no poder comprenderse a si misma.

"¿Por qué no puedo entenderlo?". Se pregunto a si misma por largo rato acerca de estas sensaciones mientras deambulaba por los pasillos, antes de recordar una frase que había oído algunos días atrás a Maya. "El corazón tiene razones que la razón no entiende".

Quizás esa frase tenía razón, pero la duda que le asolaba ahora era. ¿Cómo podría comprender esas razones?.

De mas estaba decir que Rei Ayanami estaba mas confundida que antes. No solo respecto de él, sino que también respecto de si misma. Todo ello mientras ella se perdía por los corredores, muy pocos le prestaron atención a esa chica, pero las pocas personas que lo hicieron coincidieron en un mismo detalle.

Todos coincidieron en describir que les había parecido ver a esa chica huyendo con lagrimas en los ojos.

Unos instantes después, la campana replico en el ambiente, indicando la hora de regresar a las clases. Atónito, Shinji había visto como esa chica había huido de él, huía de una respuesta que él había sido incapaz de proveerle. Decepcionado de si mismo y frustrado por su estúpida cobardía al no darle una respuesta, el solo pudo voltearse y dar unos cuantos pasos hacia la baranda para apoyarse en ella y rumiar en silencio su desdicha.

"¿Por qué no le respondí?. ¿Por qué no pude decirle que si la amaba…?". Shinji levanto su mirada hacia el horizonte y vio el cielo azuloso, y no pudo dejar de pensar en ella. En que quizás, no la amaba en realidad, sino que amaba a otra chica, y si cabeza se atormentaba mientras ahora venia a su mentes la imagen de esa otra.

"¡Todo esto es tan complicado!", se lamentaba para sus adentros. Y no era para menos, su cabeza y su corazón estaban hechos un lío a causa de dos chicas que sin proponérselo habían ingresado a su vida y de cierta forma se la habían cambiado. Originalmente ellas solo serían sus compañeras de clases y de labores. Pero en algún momento indeterminado de su vida, ellas pasaron a convertirse para él en algo mas que solo personas con las que tenia que relacionarse con mas frecuencia que con el resto de sus compañeros. Quizás por eso es que sentía que podía conocer y ver mas cosas de ellas que el resto de las personas, Así como, quizás, ellas habrían podido conocer facetas de él que ni se imaginaba. Seguramente todo esto sería tan solo una mera especulación, no lo sabía a ciencia cierta. Lo único que si sabía es que sentía un gran aprecio por esas dos. No obstante lo anterior, o tal vez precisamente por causa de aquello, su corazón estaba confundido.

De hecho; alguna vez el había llegado a sentir algo mas que solo empatía por una de ellas. Silente y solitaria, había pensado que quizás alguien como ella podría llegar a comprenderle y entenderle. Pero al verla tan fría y lejana el tuvo miedo y huyo de ella, y cuando descubrió a quien le correspondía la lealtad de esa chica no pudo soportarlo. Dolido, él quiso odiarla, y tras muchos empeños finalmente logro hacerlo, auxiliado por el doloroso recuerdo de la vida miserable que había conocido hasta antes de llegar a Tokio-3 y su nueva vida como piloto de Eva. Y así fue que Shinji termino desistiendo de ella.

Pero quizás, la verdadera razón que le ayudo a desistir fue el haber conocido a esa otra chica, una muy distinta de las todas demás chicas que podía conocer. De porte y origen extranjero; altanera, decidida y orgullosa; ella era muy distinta de aquella otra joven. Al principio a él no le simpatizaba en lo absoluto, pero con el pasar del tiempo y luego de convivir con ella descubrió que no era tan despreciable como aparentaba; es mas, quizás tras esa mascara de invulnerabilidad podría esconderse una chica que aun era demasiado frágil y tímida como para que pudiera atreverse a abrir su corazón…

Sonrió tristemente ante esa posibilidad, de la misma forma que alguien ríe luego de haber escuchado un mal chiste, mientras negaba con un leve movimiento de cabeza esa posibilidad. Tras ese lapso, el volvió a tratar de resolver mentalmente el asunto. "Si tan solo pudiera descartar sin que nada le importara todo sería ser mas fácil". Razono el chico. Pero debido a que no podía dejar de importarle lo que pasara con ellas, era que estaba confundido.

-No soy bueno para estas cosas-. Se termino lamentando para si mismo mientras trataba por enésima vez de alejar esas confusiones de su mente, y por enésima vez fracaso en ello.

Se quedo allí un largo rato, no supo a ciencia cierta cuanto rato había sido, hasta que una voz inesperada corto sus divagaciones:

-¡¡¡Que estas haciendo allí parado como un tonto!!!. ¡¿Acaso no escuchaste la campana?!.

Shinji se volteo y miro a una Asuka con los brazos en jarras, el ceño fruncido y con su habitual cara de niña molesta cuando veía que no le hacían caso. Semblante que se suavizo al ver como había logrado que él

-Y bien. ¿Piensas quedarte allí parado todo el rato?-. Pregunto esta vez en un tono mucho mas suave y conciliador, el mismo tono que ella solía emplear cuando se encontraban solos.

Aun confundido con la situación precedentemente y por ende aun desconcertado, a Shinji no le quedo mas alternativa que seguir a su pelirroja compañera mientras se dirigían a su aula sin mas ruido que los pasos que daban por los, ahora, corredores solitarios.

"Por fin terminaron las clases".

Ese fue el pensamiento generalizado de todos los estudiantes cuando, tras una espera que parecía infinita, por fin escucharon sonar el timbre que logro interrumpir al viejo profesor, quien otra vez había dejado a medio impartir la cátedra de historia contemporánea para quedarse desarrollando otra de sus múltiples anécdotas acerca de cómo era la vida antes del segundo impacto. Pero como a ninguno de ellos le importaban realmente las viejas historias del profesor "además que esa historia ya la había contado en mas de una ocasión", nadie lamento esa interrupción.

A la salida de la escuela Shinji y Asuka caminaban rumbo al departamento de Misato. Al igual como había ocurrido antes durante el trayecto de ida y en el recreo del almuerzo, el regreso se desarrollo en el más absoluto de los silencios. Esta situación estaba resultando molesta para ambos, pero sobretodo le estaba incomodando de sobremanera a Asuka, quien extrañaba al chico que había estado descubriendo desde un tiempo a esta parte y veía como Shinji había vuelto a ser el mismo chico introvertido y silente de antes; y para peor, parecía estar sumido ahora en medio de una triste depresión que también le afectaba a ella.

No podía seguir viéndolo así, Asuka tendría que hacer algo por él y, también, por ella. Irónicamente, y no obstante saber esto, la oportunidad propicia para decidirse le llego de sorpresa.

Al abrir la puerta, ambos pudieron rápidamente constatar que no había nadie en el departamento al cual denominaban como su hogar. Probablemente, el exceso de trabajo había absorbido nuevamente a Misato, aunque lo mas probable es que otra vez haya salido de juerga después del trabajo y no vuelva sino hasta bien avanzada la noche, seguramente otra vez regresaría en un estado deplorable producto de excesos etílicos: "Alguien debería encarar a Misato y decirle que es una alcohólica. Ninguna mujer decente tiene cerveza y licor en cantidad tal como para abastecer a todo un regimiento". Pensó Asuka al constatar no solo la ausencia de su tutora, sino que también el magno desorden que campeaba en el departamento.

-Shinji, cuando termines de cambiarte vas a tener que ayudarme a limpiar esta pocilga-. Le dijo Asuka, pero él ya se había dirigido hacía su habitación. Ella no le dio mucha importancia al principio, pensó que como siempre el dejaría sus cosas y se cambiaría de ropa para ponerse algo mas cómodo para andar en la casa y proceder a los quehaceres, de hecho ella también había procedido a cambiar sus ropajes. Pero ya había pasado demasiado rato y ello ya estaba llamando su atención. Emprendió sus pasos hasta la puerta donde colgaba un cartel que rezaba "Suite del encantador Shinji". Y le dio unos golpes. Pero nadie salio a responderle y ninguna señal de vida provino de su interior. Segundos después, volvió a intentarlo, pero otra vez obtuvo el mismo resultado.

-Baka Shinji, abre la puerta-. Nuevamente el silencio del otro lado fue la única respuesta que ella obtuvo.

La pelirroja soltó un bufido de disgusto ante la ignorancia de su presencia, sin dar aviso previo, y en una actitud muy característica de ella, abrió la puerta. El espectáculo que presencio al ingresar y ver lo que había en esa habitación no debería sorprenderle, pero lo hizo.

En medio de un cuarto oscuro, con las ventanas cerradas y tapadas por las cortinas que las cubrían enteramente, Shinji Ikari había dejado caer su maletín escolar a medio camino y estaba sentado sobre su cama vistiendo la misma ropa de escuela, completamente deprimido y sin hacer nada mas que mirar perdidamente hacia el piso, como si nada le importara al estar ya completamente derrotado de antemano, tanto así que ni siquiera reparo que su compañera había abierto la puerta o que había entrado a su habitación sin su permiso.

De mas estaba decir que Asuka odiaba esa actitud, no entendía porque solía estar así. ¿Porque, salvo en las batallas, nunca veía al Shinji decidido, que podría protegerla y hacerla sentir en confianza?. ¿Porque Shinji no afrontaba las cosas como hombre o, por lo menos, intentaba hacerlo, para que así el pudiera ayudarla a salir adelante y vencer sus temores?. No, ella no podía seguir soportando esto. Ella buscaría y revelaría al verdadero Shinji Ikari de donde quisiera que estuviere.

-Ejem-. Interrumpió el silencio con una exageradamente fuerte carraspera para hacerse notar, pero el seguía sin prestarle atención.

-He ingresado a tu pieza sin permiso, por si no te has dado cuenta kinder-. Declamo ella en su conocido sonsonete molesto. Retardadamente, aquel chico levanto levemente su cabeza y un poco mas su mirada para ver quien le hablaba, pero no la mantuvo por mucho tiempo, sin decirle nada a esa chica pelirroja, volvió a agachar la cabeza.

-¡Al menos ten la decencia de mirar cuando te están hablando!-. Reclamo Asuka molesta esperando que el atinara a reaccionar de una buena vez, que le gritara, que le increpara… por ultimo que volviera a ser el mismo chico pusilánime que pedía perdón por todo, aunque a ella ello no le gustaré. Pero nada, el seguía sin responderle. Ya completamente hastiada de esto, ella se acerco y tomo su mentón para impulsarlo hacia arriba, ello mientras ella volvía a preguntar con el mismo tono molesto exigiéndole saber que le pasaba. Pero el permanecía ahí sin responderle.

-¿Qué diablos pasa contigo?. ¿Por qué no me respondes?... ¡Por qué ya no me hablas!.

Esa última frase sorprendió a Shinji y le hizo regresar de donde quisiera que estuviere. La frase de Asuka no era una pregunta, había sido un grito remecedor distinto de todo lo que había escuchado antes. No era este el grito de orgullo manifiesto que conocía, ni el grito de furia desatada al cual estaba acostumbrado; este era el grito conmovedor de una chica que alzaba su voz para romper el cerco de silencio indiferente y así poder hacerse escuchar. Él levantó su mirada y pudo ver como se estaba revelando dramáticamente frente a sus ojos, lo que hasta hace unos pocos instantes podría parecer una distante utopía, Asuka se estaba mostrando en ese instante como lo que era realmente, una chica que no obstante las apariencias que guardaba aun parecía ser demasiado frágil y tímida como para que pudiera erigirse como alguien autosuficiente y plenamente independiente. Él podía ver esto en su rostro expectante, en el tono de su voz, en brillo de sus ojos…

Sorprendido por estas repentinas revelaciones el chico trataba de decirle algo, pero otra vez las palabras se negaban a salir. Mientras que ella aguardaba expectante lo que el tercero pudiera decirle, pero ante la demora la impaciencia pudo mas y fue ella quien hablo.

-Háblame Shinji… por favor, no te quedes callado. Dime algo.

-¿Qué te ocurre?-. Respondió el luego de un largo rato y aun atontado por todas estas impresiones.

-¡¿Qué ocurre?!... ¿Como que, "que te ocurre"?!!!. Eso es lo que yo quisiera saber, estas más lejano y distante que nunca, ya no me hablas ni atiendes a nadie y te has vuelto a encerrar en tu estúpida burbuja y no quieres salir de allí. Ya ni siquiera sincronizas bien en el Eva… ¡Y me preguntas que es lo que me ocurre!-. Termino de gritarle Asuka mientras ella se afirmaba en el, cual niña desvalida quien temblorosamente busca un pilar para afirmarse.

-A… A…-. El chico trataba de pronunciar su nombre, pero no podía hacerlo. La visión de esa chica completamente sobrepasada por sus emociones le superaba ampliamente y le hacia sentirse aun mas miserable.

-Shinji… ¿Por qué te empeñas en aislare y encerrarte en ti mismo?. ¿Por qué te estas alejando de mi…?.

El chico le miro sorprendido, normalmente Asuka no le diría esas cosas ni estaría en esa posición, a menos que quisiera hacerle una broma. Pero esta vez parecía haber sinceridad en ella. Y ello le desconcertaba aun más.

-No… no te entiendo.

-Yo tampoco lo entiendo-. Le dijo ella. –Y quizás… quizás tampoco entienda muy bien esto. De hecho, aunque quisiera, no se… ni siquiera si pueda decírtelo…

-¿Decirlo?. ¿Decirme que cosa Asuka?… ¿Qué cosa?-. Pregunto raudamente Shinji a medio camino entre el temor y el desconcierto al percibir este dubitativo tono de voz de la pelirroja; el temblor que había en sus manos aferradas fuertemente a sus brazos, temblor que reflejaba el estremecimiento que había en el cuerpo de la, usualmente, orgullosa muchacha, y un extraño brillo que irradiaban sus ojos. Tan absorto estaba en este repentino descubrimiento de Asuka, que no se dio cuenta de lo que paso sino hasta el momento en que todo ya estaba desencadenado.

En un principio solo sintió que algo se abalanzaba sobre él mientras le abrazaba con fuerza, luego algo se pego a su rostro para terminar sintiendo una suave y dulce caricia que rozaba sus labios.

Fue entonces cuando Shinji Ikari abrió fuertemente los ojos y pudo cobrar conciencia de la situación, al verse tendido sobre su cama con Asuka fuertemente abrazada a él, cerrando sus ojos para así cobrar el valor de abrir su corazón, mientras ella le besaba con la pasión y desesperación propias de alguien que se encuentra imposibilitado de decir con palabras lo que siente en su interior. Ello mientras el corazón de Shinji se paralizaba, a la vez que sentía sobre su pecho el latir de otro corazón que por fin se había atrevido romper sus miedos para expresarse abiertamente con esta desesperada acción.

Pero a Shinji aquel beso solo pudo evocarle una sensación miserable, la misma que experimentó la ultima vez en que se besaron bajo aquel toldo, la misma que sintió cuando vio a esa otra chica huir y que venia a su mente ahora.

"Amargura".

Continuara…


¡Hola a todos!.

Hacia mucho tiempo que no les ofrecía una actualización de esta historia. Pero bueno, después de algún tiempo, "Realmente mucho mas tiempo del que quisiera", por fin les ofrezco un nuevo capitulo de este fic.

Se supone que Shinji debería tener ahora las cosas algo mas claras, pero lejos de eso pareciera que ahora esta mas confundido que nunca. Bueno, por todo lo que esta pasando no es de extrañar, pero no puede seguir así para siempre y en algún momento deberá dejarse de cosas y decidirse de una buena vez, ahora que una de ellas se decidió a abrirle su corazón. Y de que forma… y aunque pudiera parecer extraño y quizás algo OOC el método que ella empleo, era algo que quería emplear. Además creo que en el fondo, muy en el fondo de su ser eso si, la segunda elegida no es una mala chica. Solo que ella no sabe como sincerarse con Shinji. Y si las palabras no funcionan, quizás, las acciones puedan hacerlo mejor.

Y de la primera elegida… bueno, algo de cómo ella abría su corazón se vio ahora y espero seguirlo desarrollando mas en el próximo capitulo. ¿Y cuando será eso?. No se preocupen, que pretendo desarrollar ello dentro de muy pronto "Siempre y cuando la Universidad así me lo permita".

Dejo abierta la invitación para que sigan leyendo y disfrutando de esta historia. Y no olviden, cualquier cosa pueden mandarme un review o escribirme a mi correo. Todas sus opiniones comentarios y sugerencias son bienvenidos ya que me ayudan a hacer de esta historia algo mejor.

¡Mucha Suerte!. ¡Y nos leeremos pronto!.