Capitulo 6. Atreverse.

El suave y húmedo sonido de un beso que hacía tan solo breves instantes había terminado de desencadenarse aun resonaba con abrumadora claridad en los oídos de aquel muchacho e hizo que el tiempo volviera a correr otra vez en ese oscuro cuarto de forma acelerada, como si desesperadamente pretendiera recuperarse de aquella pausa. Esto, mientras aquel joven rostro femenino que estaba enfrente suyo lentamente se alejaba a la par que ella abría lentamente sus vividos ojos azulosos. Dentro del acelerado corazón de dicha chica había mucho miedo por el gran paso que había dado, pero a pesar de sus aprehensiones iniciales ella estaba segura de que ese paso había sido el correcto, había logrado desnudar su alma de todos sus prejuicios y por fin había sincerado sus sentimientos para poder enseñárselos a aquél muchacho. Debido a esto, ella hubiera esperado que ese chico por fin se atreviera a aceptara y le dijera que la amaba, correspondiéndole a ese beso con otros besos que fueran capaces de satisfacer con irrefrenable pasión a todas sus ansias de sentirse finalmente amada. O quizás, hubiera esperado que Shinji se hubiera enojado y le hubiera increpado violentamente por tamaño e inoportuno atrevimiento, gritándole furioso que la odiaba y que ella debía marcharse de su vida, que dejara de molestarle mas; o quien sabe que otra cosa. Pero lo que la chica pelirroja seguramente no se esperaba era la respuesta que de él obtuvo.

Al abrir sus ojos ella miro el rostro impactado de Shinji, como si él estuviera profundamente contrariado por esta súbita reacción de su compañera. Y su reacción no era para menos, Asuka no era de las chicas dadas a hacer ese tipo de cosas, nunca había enseñado su alma de tamaña manera a ninguna otra persona, y nunca hubiera esperado haber sido el primer afortunado en obtener tamaño privilegio. Y por ello Shinji se sentía profundamente contrariado, no sabia que era lo que debía de hacer o como él debía de comportarse en momentos como estos. Nunca había estado en una situación como esta, y quizás en otras circunstancias lo recientemente ocurrido podría haberle parecido la perfecta realización de una idílica y secreta fantasía.

Pero no lo era.

Volvió a mirar el rostro de esa joven, quien parecía estar levemente temerosa de su reacción aunque a la vez había un suave dejo de una inocente y expectante ilusión en el levemente tembloroso trasfondo de su azul mirar. Por su parte él no sabía que hacer o que decir, solo sabía que algo debía hacer, el tiempo no se detendría y de seguro ella estaría para sus adentros esperando impacientemente una respuesta. Desesperado, aventuro una reacción sin pensarlo y así fue como el le respondería, al calor de otro beso. Un beso que ilusiono de sobremanera a la chica pelirroja, pero que para Shinji no era mas que un desesperado gesto de respuesta para ella y también era un intento de ver si ese amargo sabor a hiel se retiraba definitivamente de su ser. Trato de prodigarle a esa joven toda su intensidad y pasión en esa demostración de afecto, pero por mas que busco y trato no logró alejar el frió amargo de su ser.

Ya no tuvo valor para seguir engañándose y así fue como rompió ese beso y reuniendo el poco valor que aun le quedaba miro a una Asuka visiblemente emocionada mientras el se aprontaba a tener que decirle una vez mas esas palabras que ella tanto detestaba y que, a estas alturas y de tanto tener que pronunciarlas, el también ya había comenzado a aborrecer.

-Lo siento.

-¿Qué?... ¿Qué es lo que quieres decir con ello?-. Preguntó bastante atónita la chica pelirroja, esperando alguna respuesta por parte del tercer elegido, pero en su lugar solo pudo ver como él huía velozmente de su propia habitación, para ir corriendo a tomar sus llaves y huir de ese lugar. Ello mientras Asuka, quien aun no se reponía de su asombro, se levantaba de la cama, pero no pudo dar mas que unos cuantos pasos antes de verle salir raudamente de allí. Solo cuando la puerta se cerro con fuerza y se sintieron perderse a lo lejos los pasos de Shinji fue que ella reacciono, susurrando con una voz profundamente herida.

-Idiota.

Fue así como ella corrió a su cuarto mientras derramaba en el camino amargas lagrimas al haber descubierto dolorosamente que dentro del corazón de aquel chico ella no figuraba ocupando el lugar que ella esperaba, una correspondencia para el lugar que él ocupaba dentro del corazón de esa doncella. Violentada por esta amarga verdad, Asuka cerraría con furia esa puerta mientras deseaba que con idéntica fuerza ella pudiera cerrar su corazón para dejar todo este dolor atrás y volver a ser una vez mas aquella mujer orgullosa e invulnerable que nunca lloraría por nada ni por nadie y cuya gran meta era ser la mejor en todo aquello que se proponía y probárselo a todo aquel que la retara, sin preocuparse en lo absoluto por las nimiedades del corazón que la distraían de forma inútil y solo terminarían conseguían volverla débil y vulnerable, justo como se encontraba en esos momentos. Ella dejaría todo esto atrás y mañana volvería a ser la misma de siempre.

"Pero todo eso será desde mañana". Pensaría la chica pelirroja antes de terminar de desahogar toda su "debilidad" en forma de mas lagrimas tristes que nunca nadie debía verlas derramar.

Y todo ello ocurría, mientras en silencio y por una dirección diametralmente opuesta, aquel otro muchacho corría hacía otro camino, perdiéndose sin un rumbo fijo mientras buscaba de alguna manera dejarlo todo atrás.

Un poco mas temprano, se ve que otra muchacha dirige sus pasos hacia las instalaciones de NERV, técnicamente ella no tenía ninguna labor que desempeñar allí durante ese día. Sin embargo sentía que no tenía por el momento otro lugar mejor a donde dirigirse, no deseaba regresar tan pronto a la gris y monótona soledad de su departamento y por ahora prefería el entorno conocido de las instalaciones del cuartel. Además, el largo trayecto le podría servir para poder reflexionar con mayor detenimiento acerca de todo lo que había acontecido durante estos últimos días…

Pero Rei Ayanami sentía que ya no tenía ningún sentido seguir brindándole mas vueltas al tema en su cabeza. En su mente todo estaba sencillamente claro y sabía con meridiana claridad lo que tenía que hacer, no debía de serle entonces tan difícil proceder a obrar…

Y sin embargo, todo esto le era demasiado complicado. Sentía miedo de que él le dijera que amaba a esa otra. Al menos si se lo dijera, podría ella resolver de una buena vez todas sus dudas. Pero aun si él le diera esa respuesta como esa, sentía que no podría quedarse conforme con ella. De hecho el pensar en una respuesta como esa le dolía.

Ella procuró dejar de pensar en eso e intento seguir su camino, pero en un no muy lejano punto de su caminar ella se detuvo. Abrió detenidamente sus ojos mientras hacia caso a ese repentino impulso que iluminaba y esclarecía su raciocinio. Si la ignorancia le hacía sufrir y el temor a una posible respuesta negativa también le infundía temor, entonces era mejor sufrir por una causa conocida que estar padeciendo por una incertidumbre.

Animada por este pensamiento, ella deshizo su camino, pretendiendo dirigirse de vuelta hacia su departamento. Pero no pudo avanzar mucho, una nueva duda le hizo nuevamente detenerse no muy lejos de donde se había detenido antes.

"¿Cómo le digo a Shinji lo que siento?".

Después de pensarlo por unos momentos, ella volvería a desandar sus pasos, retornándolos hacia NERV y esta vez con una gran prisa. No tenia ciencia cierta de si el viaje serviría para encontrar a la persona que creía que podría ayudarla, pero ya había concluido Rei de que no había nada peor que la incertidumbre. Así fue que imbuida y guiada por un inusual sentido optimista que había arribado a su corazón, ella corría tras la búsqueda de dicha persona.

Sentada frente a una consola informática, Maya esperaba con ansias de que de una buena vez terminara ese turno que a esas alturas ya le estaba pareciendo algo infinitamente tedioso. El último par de horas lo había tenido que soportar básicamente a punta de puro café, y aun así había sido la expectativa del pronto termino del turno y no tanto los efectos de la cafeína lo que en realidad había sido capaz de mantener a esa joven operaria aun despierta.

Luego de una condenada espera que parecía de nunca acabar, finalmente en los monitores se indicaría el tan esperado aviso de cambio de turno, acompañado del respectivo anuncio en los altavoces. Apenas concluyó el anuncio, la joven mujer culmino raudamente todos los trabajos y luego de guardarlos se puso de pie para dirigirse a los camerinos.

Después de unos minutos ella saldría del interior de dichos camerinos y ya estaría lista para emprender el camino de retorno a casa. Pero no alcanzo a ir muy lejos cuando escucho a una colega quien la llamaba.

-Dime ¿Qué es lo que pasa?-. Respondió Maya al llamado de su compañera.

-Hay alguien que te está buscando.

-¿Qué alguien me busca?.

-Así es.

-¡Bah!. ¿Quién podría?...-. Las palabras se detuvieron cuando Maya pensó por unos instantes y ellos hicieron que una figura aparecería intempestivamente en su mente.

"Oh no". Razonaría de inmediato la joven operaria apenas terminó de pensar en la Doctora Akagi, temiendo que otra vez la estuviera requiriendo para pedirle ayuda a fin de practicar una nueva revisión detallada y a fondo de todo el complejo sistema de supercomputadoras MAGI. "Si tan solo ayer revisamos en detalle todo el sistema operativo y ello les había demandado toda la noche, otra noche mas en ese tormento no lo soportaría. Aunque si la doctora me requiriera para alguna otra cosa que no se vinculara al trabajo, pues, quizás…".

-¿Maya, te encuentras bien?-. Pregunto la otra operaria al ver como Maya se había quedado silenciosamente absorta en sus pensamientos y su rostro se noto inusualmente preocupado al ver a la Teniente Ibuki con una expresión que en ese entonces no logró clasificar y que luego tendió a describir como "inusual y extrañamente alegre".

-Si, si… estoy bien-. Reaccionaría Maya interrumpiendo sus divagaciones y procurando regresar rápidamente a la normalidad. –Es solo que estaba pensando en algo…-.

-¿Y en que andabas pensando?-. Inquirió con interés la compañera.

-En nada, nada de importancia.

-¿Quizás, debería de haber preguntado "en quién" estas pensando?-. Preguntó ella con cierta ironía al pensar ligeramente en ciertos rumores que corrían con gran fuerza entre las operarias, a pretexto de que Maya era la asistente de mas confianza de cierta rubia mujer que laboraba como jefa científica de operaciones y que por ello manejaban entre ambas una relación mas profunda que una "simplemente profesional de trabajo".

-No, no, no… no es nada de eso…-. Intentaba responder Maya tratando de ocultar su turbación tanto como le fuera posible.

-¿Estas segura?

-Claro que si, no hay necesidad de ser mal pensada-. Respondió ella algo molesta por el tono irónicamente insistente de su colega. -Y dime¿quien es la persona quien me busca?-. Contra preguntó Maya, ahora algo mas serena mientras aprovechaba la situación para desviar la atención.

Luego de un breve instante de silencio, ella hablo. -Creo que sería mejor que vieras personalmente quien es la que te espera en el hall de acceso, te juro que te vas a sorprender-.

Este último detalle llamo la atención de Maya, la doctora Akagi usualmente le informaba de sus planes antes del termino de la jornada o, si llegaba a surgir alguna inconveniencia de última hora, solía esperarla en un vestíbulo que había a la entrada de los camerinos y donde precisamente ambas trabajadoras se encontraban en ese instante. Pero no en el hall de acceso de las dependencias. Eso parecía ser bastante inusual y fue por ello que luego de despedirse de aquella operaria, Maya se dirigió hacia dicho hall.

Y, efectivamente, se sorprendió por unos momentos al divisar a la lejanía quien era la persona que se encontraba allí esperando sentada con la cabeza levemente agachada. Suspirando de alivio, Maya sonrió al ver en ese gigantesco hall a la primera elegida y se acerco despacio antes de que la chica que estaba allí sentada se lograra percatar de los pasos que venían a ella y levantara su mirada, viendo frente a sí a una joven mujer que le sonreía amablemente.

-Hola Rei. ¡Que gusto me da de verte por acá!. ¿Cómo has estado?-. Pregunto risueñamente la joven operaria. Pero el rostro triste que malamente trataba de esconder tras esa conocida mascara de nihilismo fue el que habló ante el silencio de la niña.

-No muy bien parece-. Se auto respondería Maya ante tan decepcionante panorama.

-¿Te gustaría hablar acerca de ello?-. Volvió a preguntar Maya luego de unos instantes. Pero nuevamente obtendría por parte de Rei un triste silencio como única respuesta.

-Tal vez no te sientas cómoda hablado de ello acá dentro de los cuarteles… ¿Te parece bien si mejor hablamos afuera en los jardines?-. Propuso la operaria esta vez. Rei levanto su cabeza y miro una vez mas aquel rostro que, a diferencia del suyo, parecía estar imbuido de un permanente optimismo a toda prueba. No entendía porque razón lógica debería ella de aceptar tamaña propuesta, sin embargo, aunque sin demostrar optimismo alguno de su parte, Ayanami asentiría ligeramente con su cabeza, dando su aprobación a dicha propuesta.

-Y dime Rei¿Qué es lo que estas haciendo por acá?-. Preguntaría luego de unos instantes nuevamente la operaría mientras ambas mujeres caminaban de forma tranquila en medio del parque que se encontraba en las inmediaciones de las edificaciones del cuartel central. La aludida, sin embargo, no respondería directamente a esa pregunta y en su lugar lo haría formulándole otra pregunta.

-¿Cómo le digo?.

-¿Qué es lo que pasa Rei?. ¿Y a que te refieres con eso de "Como le digo"?-. Preguntó algo extrañada la joven mujer.

-¿Cómo puedo decirle lo que siento?.

-¿Estas hablando del chico del cual te gusta?.

Ante el ligero movimiento de asentimiento con la cabeza por parte de Ayanami, Maya se sorprendió de que aun ella no se hubiera animado de declarar sus sentimientos a aquel chico secretamente afortunado.

-¿El no te ha dicho nada?.

-No.

-Mmm… pero si él no te lo ha dicho… ¿Entonces porque tu porque aun no se lo has dicho?.

El silencio imperaría durante algunos momentos antes de que la chica decidiera finalmente sincerar sus verdaderas razones:

-Miedo. Creo que es el miedo.

-¿Miedo?-. Pregunto Maya, aun sorprendida por la idea de que esa chica eternamente estoica pudiera llegar a experimentar tamaña clase de sentimiento. Pero no había lugar ahora para detenerse en esa clase de perplejidades, por eso la joven mujer se dispuso a seguir ayudando a su pequeña amiga preguntándole a que le podía llegar a temer tanto.

-Yo… yo tengo miedo, tengo mucho miedo a que él me diga de que ama a esa otra-. Fue la descarnada y sincera respuesta de aquella chica peliazul.

-¿Crees que él ame a otra chica?

-Es posible, después de todo les vi besándose el otro día bajo la lluvia, y ellos parecían ser tan felices mientras sentía el frío y la tristeza dentro de mí.

-Quizás Rei, no es que ellos parezcan felices. Tal vez, ellos de verdad lo sean y él de veras pueda amar a esa otra o…

-¡No!-. Le interrumpió bruscamente Rei con una exclamación inédita por la fuerza y decisión empleadas para alguien usualmente tan poco expresivo. Pero la primera elegida no se detuvo allí y siguió hablando. –Él cree ser feliz y realmente quiere ser feliz con ella, pero se que él no se siente feliz a su lado. Él creé que por haber pasado mucho tiempo junto a ella es que su destino sea terminar juntos los dos, pero eso no es así. Solo esta confundido y triste…-.

-¿Y como tu puedes saber eso?

-Lo se… yo lo se porque lo he visto en sus ojos. Esa relación le esta enfermando y no le hace bien… no le hace feliz-. Concluyo ella con un tono particularmente triste en su voz, mientras su cuerpo reflejaba la tristeza que animaba y rondaba su ser.

Al ver demasiada tristeza en aquellos ojos rojos, Maya abrazó a la primera elegida buscando confortarla de alguna manera, sabia bien por experiencia de que esta situación no resultaría fácil, menos para alguien como esa chica para la cual toda esta situación le resultaba en extremo novedosa. Aun así, no tuvo problemas para comprender la situación que estaba pasando Rei. En eso se encontraba cuando la chica del mirar escarlata le interrumpió.

-Se siente bien.

-¡¿Ah?!-. Pregunto Maya al no captar de forma inmediata lo que le estaba hablando Rei.

-El abrazo. Se siente suave, es… calido, si tan solo él pudiera abrazarme así.

Después de escuchar esta respuesta, Maya hizo un tiempo de silenció para permitirle terminar de desahogarse a esa muchacha, ello mientras buscaba encajar las pistas que le había ofrecido Ayanami antes de formularle en una tonalidad mas seria aquella pregunta que en todo este rato venía merodeando por su mente. Una pregunta que, en el fondo, tan solo buscaba confirmar una posible respuesta que venia dando vueltas en su cabeza.

-Dime Rei. El chico del cual tu me estas hablando… ¿Acaso es Shinji?.

No pasaría demasiado tiempo antes de que Ayanami respondiera con un susurrante y muy triste "Si".

-Ya veo-. Comento Maya antes de formular una última pregunta para terminar de confirmas sus sospechas:

-Y la otra muchacha de la cual tu hablabas¿Ella es Asuka?.

Rei no le brindó una respuesta a esa pregunta, pero a Maya le basto tan solo observar el triste cariz que agravo aun mas su rostro al haber pronunciado aquel nombre para así corroborar lo certero de sus deducciones.

-¿Cómo usted lo supo?-. Preguntaría la chica peliazul luego de un tiempo al percatarse de la conclusión a la que había arribado Maya.

-Fue muy simple-. Señalo Maya recuperando su normal talante optimista. -Cuando me hablaste de dos personas que estaban viviendo juntos pero que no se llevaban bien era muy difícil no pensar en algún otro par que no fueran ellos dos. Siempre están discutiendo y riñendo por cualquier causa o tontería…

-Pero aun así él esta con ella y si él no quisiera, yo… yo no se si pueda…

Maya rompió el abrazo y se separo un poco de Rei para coger el valor de mirarla fijamente a los ojos y hablarle con un tono decidido.

-Escúchame Rei y contéstame con toda sinceridad. ¿Tu quieres a Shinji?.

Descolocada por la brusca forma en que se hizo esa pregunta ella no supo como responder y solo atino a balbucear. Frente a esto, Maya volvió a preguntarle.

-Dime, te gusta Shinji ¿Si o No?.

-Ehh… Si-. Respondería en un tono algo dubitativo.

-¿Estas segura de lo que me estas diciendo?

-Si.

-Entonces. ¿Tu quieres a Shinji?.

-Si… si, lo quiero.

-Entonces, tu debes dejar de lado los temores y debes decírselo. Él tiene que saberlo.

-¿Pero como se lo digo?.

-Tan solo tienes que decírselo. Escucha a tu corazón, el sabrá hallar las palabras cuando llegue la hora de decirlas.

-¿Y si él no me acepta?

-Al menos lo sabrás y dejaras de sufrir por causa de una incertidumbre.

-Pero no se si pueda vivir con algo como eso…

-Rei. Debes saber que muchas veces tenemos demasiados temores en nuestras vidas, temores que si no sabemos manejar pueden terminar paralizándonos o, peor aun, pueden terminar dañándonos mucho mas que la causa misma de nuestros temores.

Ante el hecho de que la perplejidad aún no se retiraba del rostro de Rei y antes de que ella dijera nada, la joven mujer logró adivinar la interrogante de la chica y se la respondería.

-Lo que quiero decirte es que aun a pesar del riesgo de sufrir mucho ahora, debemos aprender a vencer nuestros temores y atrevernos a luchar por aquello que queremos. Si no lo haces ahora, puede que termines lamentándolo por el resto de tu vida.

-¿Y como yo podría hacerlo?.

-Es muy simple-. Le respondería con una sonrisa y un tono amable. –Tienes que ir por quien tu amas y tan solo decirle que lo amas. Si él te corresponde, abraza la felicidad que te ofrezca y no la dejes escapar. Y si él te dijere que no te ama, al menos él ya sabrá lo que sientes y tu también sabrás lo que él siente. Pero para ello, él tiene que saber todo lo que sientes y llevas ahí adentro-. Dijo la joven mujer mientras que con un dedo le indicaba el corazón de esa chica. -No puede seguir sumido en la ignorancia de no saber que hay alguien que le ama y le esta esperando-.

-No logro entiendo-. Hablaría ella con un fuerte dejo de confusión en su voz.

-¿Qué es lo que no puedes entender?-. Le pregunto una no menos confundida Maya.

-Esto… todo esto es tan extraño. El proceder que me indico debería ser el mas lógico y razonable. Pese a ello, tenía muchas dudas, dudas que no debería de haber tenido, pero que habían logrado confundirme… ¿Por qué¿Por qué tenía esas dudas y esos temores?. Aun no logro entenderlo…

-Rei. Pocas cosas son mas humanas que el estar bajo el manto de una duda. Es normal de que sintamos dudas frente a aquellas cosas que no conocemos o no entendamos. Pero no debes sentirte mal cuando te sientas abatida por la duda frente a un problema, porque jamás debes olvidar de que para cada problema siempre habrá una solución…

-Pero yo… yo no había experimentado tales dudas… ¿Aun no lo entiendo…?

-Rei. Muchas veces, no es necesario entender todas las cosas que pasan. A veces, basta tan solo con que las sientas dentro de tu corazón.

-¿Tan solo basta sentir?.

-Así es.

-¿Igual que en aquella vez?. La vez en que me dijo que para sonreír bastaba con ser feliz.

-Exacto. Igual que aquella vez-. Le asintió Maya a una Rei que de una forma imperceptible había comenzado a sonreír luego de haber escuchado esa respuesta.

Nuevamente las chicas se abrazaron y estuvieron así juntas por algunos momentos. Luego se separaron y para sorpresa de Maya, la chica peliazul aun estaba feliz y sonriente.

-Pareces otra persona cuando sonríes. Y de seguro, él también lo notará y te lo dirá.

-U… ¿usted cree?.

-Claro que si mi pequeña. Pero recuerda que para eso, primero has de decirle todo lo que tu sientes. Así es que… ¿Se lo vas a decir?.

Y la primera elegida respondería a esa pregunta empleando un inaudito tono mas optimista.

-Si, se lo voy a decir.

-¡Muy bien Rei!. ¡Así es como se tiene que hablar!-. La volvería a animar una muy emocionada Maya abrazando, una vez mas, a la primera elegida. Chica a la cual tanta atención ya le estaba empezando a entrar a incomodar debido a la poca costumbre; aunque, por otra parte, debía de reconocer que se sentía muy bien que hubiera alguien que se preocupara de esa forma de ella, algo que nadie había hecho antes, ni siquiera la figura del Comandante. El único que había demostrado un grado parecido de preocupación así había sido precisamente el menor de los Ikaris. Y al pensar en esto Rei hallaría una nueva y poderosa razón para seguir adelante con esta travesía.

Había estado ya por un largo rato de pie frente al gigantesco hall de control de uno de los accesos de NERV sin nada mas consigo que las ropas que en aquel momento traía puestas. No parecía ser este el mejor lugar para terminar un largo e incierto periplo, pero considerando las pocas opciones que tenía Shinji Ikari esta parecía ser la mejor. O, al menos, la opción menos mala que tenía disponible en aquel momento.

Otra vez él había escapado, huyendo de la dolorosa verdad de saber que lo que alguna vez había parecido ser el ideal de una dulce esperanza ahora estaba deviniendo en una caótica y cada vez mas amarga pesadilla. Se sentía indigno en un grado miserable y creía que merecidamente estaba inmerso en esa sensación, pero él no sabía que otra cosa podía hacer para poder remendar su destino. La tristeza y desesperación de sentirse impotente frente a dicha cuestión se cernían sobre el muchacho de una forma tan aterradoramente grande que le hicieron pensar seriamente en dar rienda suelta a esas viejas ganas de abandonarlo todo y perderse por un buen tiempo, quizás, por el resto de la eternidad. Dejando de ahondar en esa idea únicamente al volver a pensar en su deber como piloto y a que al huir terminaría de convertirse en un perfecto cobarde, indigno de toda posible consideración y respeto; aunque esa consideración tampoco le alentaba en demasía, es mas, ya no le importaba que le llamaran cobarde; pero al menos le ayudaba a soportar el permanecer en esa ciudad fortaleza y a pelear en el Eva y a soportar todos los padecimientos que ello le conllevaba a aquel joven. Quizás por ese motivo inconsciente era que Shinji se encontraba ahí de pie en dicho lugar.

"Por ahora tendré que vivir acá en el cuartel central. Hasta el día en que todo se calme, o hasta que estas confusiones dejen de atormentarte… si es que algún día llegara a pasar algo como eso". Termino de pensar descorazonamente para sus adentros Shinji, mientras extraía de su bolsillo la credencial identificatoria de la agencia y la observaba acompañado de un desesperado intento de decisión antes de pasarla por el lector óptico y de que sonara el aviso que acompañaba el mensaje del pequeño monitor que indicaba el "acceso autorizado". Hecho esto, el chico hizo ingreso a los cuarteles del geofrente, pero durante varias horas él no hizo otra cosa mas que deambular por un largo rato sin un rumbo fijo en medio de las vastas instalaciones. Finalmente, rendido por el cansancio y la confusión que aun no le abandonaba, el tercer elegido se sentó en una de las bancas que había en uno de los vastos parques cercanos a las edificaciones del cuartel central a la espera de que transcurriera la marcha del tiempo mientras intentaba distraerse contemplando con una nostálgica soledad la tonalidad anaranjada que estaba adquiriendo la gigantesca bóveda que replicaba el cielo del atardecer y que se veía reflejada en el color que adquiría la superficie del lago que se hallaba en las cercanías.

Pero sin que él se pudiera percatar, no muy lejos de allí él estaba siendo atentamente observado por un par de insólitos ojos rojos cuya dueña detendría su normal caminar al hallarse notoriamente sorprendida por el hecho de verle allí tan pronto. No era algo que ella estuviera esperando, aunque por otro lado, el verle ahí le significaba una gran ocasión para hacerle caso al consejo que le había brindado Maya hacía algunos instantes atrás. Decidida a no dejar pasar la oportunidad que se le presentaba, ella se acerco y le hablo.

-¿Te gusta el paisaje que ves?-. Preguntaría ella como forma de iniciar una conversación.

-Si. Es un paisaje tranquilizador que a pesar de no ser…

Shinji se detuvo y no pudo seguir hablando al reparar detalladamente de quien era esa voz. Hecho esto, el voltearía su mirada y daría con la dueña de esa voz que se estaba dirigiendo a él.

-¡Ayanami!. Pero… ¿pero que estas haciendo por acá?-. Fue la interrogante que haría algo perplejo ese chico.

-Es una buena pregunta. ¿Qué estas haciendo por acá?-. Pregunto ella, logrando disimular de forma exitosa su incipiente nerviosismo. Por su parte, Shinji intento darle alguna clase de respuesta mientras trataba de disimular su confusión. Pero finalmente no supo que responderle y no logró disimular la confusión y solo pudo terminar señalándole como respuesta un lastimero y resignado: -No lo se-.

-¿No lo sabes?.

-No lo se. De hecho, aun no logro siquiera entenderlo, no creo que tu puedas entenderlo.

Transcurriría un breve lapso de silencio antes de que la chica peliazul lograra dar con la clave del problema.

-Es por ella¿No cierto?.

Él chico no respondió a esa pregunta, mientras que por su parte, ella tomaría ese silencio profundo como una respuesta afirmativa.

-Si tanto te duele¿Por qué aun sigues insistiendo en estar con ella?.

-No lo se. No se porque aun insisto en seguir con ella-. Fue la confusa respuesta de Shinji antes de que este volviera a caer en el mutismo al recordar la cuenta de con quien estaba hablando.

-Si no tienes una razón para seguir con ella, y si al estar juntos lo único que consigues es dolor y sufrimiento, entonces es mejor que la dejes.

-No es tan fácil… tu lo estas diciendo como si todo fuera tan fácil. Como si estuviéramos hablando de una estrategia que si falla en medio de una batalla, fallo que pudiera resolverse fácilmente diseñando una nueva estrategia. ¡Pero resulta que la vida es mas complicada de lo que parece!. Aunque… no se de que sirve que te hable de esto y tu me escuches-. Señalaba descreídamente el muchacho. -De hecho, no se si realmente puedas entender de qué te estoy hablando-. Termino de aseverar el tercer elegido mientras agachaba la cabeza, abandonando el tono descreído previo y sintiéndose ahora aun mas miserable de lo que ya estaba y sintiendo deseos de arrepentirse por haberle dicho a Rei esas palabras tan hirientes como una torpe manera de buscar desahogar de alguna manera su propia frustración.

Pero en vez de enojarse o dejarle allí abandonado, ella se sentó en aquella banca, muy cerca de ese chico, mirándolo con detenimiento mientras buscaba hablarle a esos ojos que se presentaban tristes y esquivos.

-Te entiendo Shinji. Aunque no lo creas o no quieras creerlo, yo puedo entenderte. Puedo entender tu tristeza y tu sentimiento de desesperanza al sentir dentro de ti un sentimiento que quieres compartir pero que no lo haces porque tienes miedo de que esa persona no pueda entenderlos o no sepa aceptarlos.

Sorprendido por estas inusuales palabras, el chico levanto su mirada y se encontraría con el rostro sereno de una joven cuyos ojos carmesíes irradiaban una sinceridad que terminarían de descolocar por completo a aquel confundido adolescente. Sintiéndose incapaz de soportar el peso de esa mirada por mucho mas tiempo, él la aparto mientras se disculpaba ante ella.

-Lo siento.

-¿Por qué te estas disculpando?

-¿Por qué?. ¡Mírame! Tu estas aquí tratando de ayudarme y lo único que puedo hacer es aquí lamentándome de mi mísera suerte y buscando desahogar torpemente mi frustración diciéndote palabras hirientes que solo consiguen lastimar y herirte… Soy de lo peor-. Culmino el chico poniéndose de pie y disponiéndose para escapar una vez mas. No obstante estas intensiones, Shinji no pudo marcharse muy lejos al sentir el suave agarre de una frágil mano cuya dueña la sostenía emocionada mientras que con una voz tan suave y emocionada como su agarre ella le imploro:

-No te vayas, por favor quédate, no me dejes.

Contrariado por esta petición y haciéndole caso a esta, el chico se detuvo y reuniendo valor volvería a mirarla, no sin antes preguntarle a ella un porque.

-¿Por qué Rei?.

Ante el rostro perplejo del tercer elegido, la chica aludida no pudo evitar sonreír mientras recordaba una frase que le había dicho anteriormente Maya para ayudarla a esclarecer sus dudas y que ahora parecían ser ideales para decírselas a ese muchacho confundido.

-Shinji. Hay veces en que no es necesario entender todas las cosas que pasan. A veces, basta tan solo con que las sientas dentro de tu corazón.

-¿Qué es lo que quieres decir con esto?-. Le señalaría el muchacho, aun inmerso en la incertidumbre que le encerraban dichas palabras. Ante esta demanda, la chica se acercaría aun mas y volvería a hablarle.

-Recuerdo que la última vez me preguntaste de porque me interesaba tanto de que tu fueras feliz…

-Lo siento.

-¿Por qué dices eso?

-Por lo que te dijera en esa ocasión, yo no debería de haber…

-No debes disculparte. Es necesario de que debas saberlo. Tú debes saber de que me interesa que seas feliz porque siento dentro de mí que si tú puedes ser feliz, yo también puedo serlo…

-Pero no es solamente por esa razón-. Proseguiría la chica al ver ese rostro aun mas confundido, si es que ello era aun posible. -Yo quisiera ser feliz y quisiera serlo junto contigo, porque se que tu también buscas ser feliz. Además, de a poco y sin darte cuenta, tu me has enseñado a ser feliz, a que puedo serlo. Y a descubrir que de alguna manera puede haber algo para mi en esta vida mas allá del Evangelion y la lucha contra los ángeles.

Mirando con una cara incrédula, como si quisiera decirle "¿Realmente yo hice todo eso?", Shinji interrumpiría tácitamente a esa muchacha, mientras él trataba de brindarle de alguna manera crédito a esas palabras. Y como queriendo adivinar la implícita pregunta del joven muchacho ella le respondería.

–Si. Tú lo hiciste. No me había dado cuenta antes de que era lo que querías decirme cuando me dijiste de que no volviera a decir de que no tenía nada mas en la vida. En aquel entonces pensaba eso porque estaba sola, siempre lo estaba y no creía que ello algún día cambiaría. Pero desde ese momento ya no estaría sola nunca mas. Y lo dijiste a pesar de que en aquel entonces tu también creías estar solo, y a pesar de que, quizás, tampoco te habías dado cuenta de que eran lo que significaban realmente dichas palabras; así como tampoco sabía que eran lo que querían decir.

Y a medida de que pasaba el tiempo, me di cuenta de algo que había dentro de mi y que emergía secretamente con fuerza en cada ocasión cuando estaba junto a ti. Aún no lograba entenderlo, tan solo sabía que me sentía bien cuando por alguna razón estábamos juntos, aun si no decías o no hacías nada; o, incluso, si en ese momento tu estuvieras con alguna otra persona. En aquel entonces ello no me importaba, el solo tenerte cerca de mi era mas que suficiente…

Pero luego de algún tiempo, descubriría que ello no sería suficiente. Necesitaba expresarte de alguna manera todo lo que estaba sintiendo y que se acrecentaba con cada día que pasaba. Pero no sabía como debía hacerlo, además de que sentía mucho miedo, miedo a como tu reaccionarias, pero, sobretodo, miedo a que me dieras una respuesta negativa, miedo que se incremento luego de haberte visto en aquella ocasión junto a la segunda elegida. No podía soportar la idea de que estuvieras con ella, y temiendo a esa respuesta fue que huí la última vez.

Pero ya no huiré, y ya no temeré. Porque he aprendido a reunir el valor para hallarte y decirte lo que tengo aquí dentro de mi y que ya no puedo seguir conteniéndolo por mas tiempo sin que tu no lo sepas.

Ikari-kun. Yo, yo te amo. Yo quiero ser feliz junto a ti, quiero que seas feliz junto a mi, y quiero que estemos juntos porque yo te amo… ¡Yo te amo Shinji!-. Terminaría de confesarle Rei a Shinji, antes de que ella bajara tímidamente la mirada, a la expectativa de una respuesta. La cual llegaría en la forma de un abrazo.

En un gesto abrupto y aparentemente desesperado, el joven muchacho sin decirle nada, abrazo fuertemente a esa muchacha como si estuviera pretendiendo aferrarse desesperadamente a una lejana esperanza perdida que de súbito se hubiera manifestado plenamente enfrente de él. La visión de esa muchacha notoriamente sorprendida ante tamaña reacción maravillo al joven Shinji, pero parecía que no era suficiente. Aun notoriamente emocionado por tamaña revelación el sintió la necesidad de desterrar de forma definitiva todos los recuerdos de amargas experiencias recientes, y para lograrlo deseó fervientemente abrir su corazón para esa niña, acercándose al rostro de esa chica hasta llegar al instante donde ambos unieron sus almas y sellarían este momento al calor de un beso dulce y cálido que desterraría todos los temores y que fue capaz de brindarle una agradable serenidad a su, hasta entonces, temeroso y angustiado ser. Serenidad que le hizo darse cuenta de que todo este tiempo él había estado confundido en sus sentimientos y que había estado intentando vanamente aturdirlos mientras trataba de encontrar una respuesta en otras partes y al alero de otras almas, pero en el proceso solo había logrado lastimarse a si mismo, y también había herido sin querer a otras personas. Sin embargo ahora que todo estaba tan diáfano pudo ver y admitir la verdad de sus sentimientos, verdad que podía mirar reflejada a través de aquel otro mirar carmesí que abría sus ojos expectantes a la espera de que su voz fuera capaz de confirmar todo lo que le habían dicho sus labios y declarado su alma.

Y fue entonces que con una voz algo temblorosa producto de la emoción de descubrirse por primera vez amado y correspondido fue que Shinji Ikari daría su gran paso tomando las delicadas y candidas manos de la jovencita y dejado hablar a su alma:

-Te amo Rei, yo… yo te amo.

Ciertamente, no fueron estas grandes palabras, pero si fueron las suficientes para que Rei sonriera ampliamente, sorprendiendo de grata manera al tercer elegido, quien finalmente y de forma definitiva desecharía todos sus temores devolviéndole la sonrisa con otra sonrisa en la que ambos se perderían mutuamente por un buen momento antes de que ambos quisieran refrendar lo que tácitamente habían pactado con el dulzor de un nuevo y pausado beso dado en la banca de aquel parque artificial bajo ese cielo artificial que había adquirido una tonalidad azulosa oscura que pasaba a anunciar el final del día y la llegada de una noche que para ambos seria una noche clara y luminosa, una velada especial donde ambos terminarían de descubrir y complementar todo lo que sentían el uno por el otro. Aprendiendo a amar y a ser amado, algo muy importante para aquellos jóvenes que se estaban iniciando en ese largo y a veces tortuoso camino de la madurez, un camino que muchas veces se les presentaría con no pocos obstáculos a superar, pero que era un recorrido necesario para poder así seguir desarrollando la gran aventura de aprender a vivir.

Fin.


Palabras finales del autor:

Todo lo que tuvo un inicio alguna vez ha de tener un final. Así como ocurre con todas las cosas, así mismo ocurre con este fanfic; que en honor a la verdad, me costo bastante sacarlo adelante, por momentos me enredaba demasiado en mis pretensiones de desarrollar la historia, al punto de que por un largo tiempo llegue a temer de que este fic terminara quedando inconcluso, temor que se acrecentaba cuando veía que pasaban uno a uno los meses y dejaba de lado el fic en aras de otros proyectos, además de tener que ocuparme en otros menesteres como los estudios y otras cosas. Pero finalmente, y luego de muchísimos meses de espera (cerca de 9, para ser mas exactos) puedo decir que este fic ha terminado.

Pasando al capitulo propiamente tal, finalmente creo haber logrado lo que me propuse cuando inicie la escritura de esta historia. Develar como un personaje en apariencia tan enigmático, distante y, aparentemente, tan frió como Rei Ayanami puede aprender a aceptar y a descubrir sus sentimientos y así deja de ser una mera espectadora de su propia vida y aprende a vivirla. Después de todo, la vida no es fácil, pero aunque cueste, siempre hay que aprender a vencer los temores y atreverse. Así como me atreví a escribir esta historia y denominar así al capitulo final de esta.

"Aprendiendo a Vivir". Ahora que lo pienso y lo reviso en retrospectiva, quizás el titulo que haya escogido termino siendo demasiado pretensioso para haber titulado una historia en apariencia tan simple sin grandes disquisiciones acerca del sentido de la vida y de cómo podemos vivirla mejor. Esta aprehensión es plausible, pero no creo que el titulo escogido sea del todo errado. Después de todo, en la vida a veces hay grandes pasos que se deben dar, pero las mas de las veces la vida esa compuesta de pequeños pasos que nos conducen a otros mas grandes o que incluso pueden llegar a cubrir las distancias de esos grandes pasos.

Con estas palabras procedo a despedirme de ustedes que han llegado hasta el final de esta historia. Agradeciendo vuestra paciencia y vuestro apoyo. En especial, quisiera agradecer a Jiraiya-Sama, quien me animo a escribir esta historia y quien seguramente se alegrara de saber que por fin termine de remendar ese hecho ignominioso "según él" de haber hecho llorar en un fic a la primera elegida.

Bueno, no me queda mas que volver a agradecer a todos los que siguieron este fic y me escribieron para darme sus comentarios, opiniones, felicitaciones o que simplemente me hicieron saber de que este esfuerzo estaba siendo recompensado por el hecho de que alguien estaba leyendo esta obra que un día tuve la ocurrencia de imaginar y desarrollar. A su vez, les invito cordialmente a que envíen sus comentarios y opiniones para saber si les gusto o no esta historia que con todo cariño quise compartir con ustedes.

Una vez mas, gracias a todos ustedes por su lectura y su apoyo. Y espero que me sigan apoyando en los fics que llevo adelante, así como en los otros que pueda desarrollar a futuro.

Saludos a todos.

¡Y será hasta la próxima!