Una esperanza en el olvido.

El desayuno estaba servido. Los ejemplares de los periódicos con mayor circulación en el mundo mágico y muggle se hallaban esparcidos en la mesa. Ron Weasley se encontraba leyendo uno de ellos cuando la voz de Hermione atrajo su atención.

--- "Creo que debemos hablar con Harry. No ha querido salir de su recámara desde que le dijimos lo del brebaje." --- dijo Hermione mientras tomaba asiento al otro lado de su esposo en la mesa. Su desayuno también estaba aún intacto, y se preguntaba cuánto tiempo tardaría para que su marido arrasara con toda la comida.

Desde que Harry pudo conciliar el sueño esa noche trágica en la que Draco decidió visitarlo, Hermione no dejó de pensar en la forma adecuada para darle la noticia de su posible embarazo. Fue a la mañana siguiente cuando por fin, Ron y ella le hicieron ver el error que había cometido preparando dicho té y las consecuencias que éste le traería en un futuro.

Al principio Harry pareció muy tranquilo, la noticia le había caído como granada y tardó en salir de su asombro; después de unos minutos entró en pánico, sobre todo cuando Hermione le explicó lo complicado que resultaba un embarazo en sus condiciones. Pero cuando Ron sugirió que lo más conveniente era informar a Draco, Harry cerró los ojos, se levantó de la mesa y se encerró en su recámara.

--- "Sí, tienes razón. Ayer no quiso comer, y para colmo mañana en la tarde se casa Malfoy." --- dijo Ron con cierto resentimiento mientras pasaba a su esposa el ejemplar que tenía entre las manos. Todos los diarios mágicos hablaban de la importante unión de las dos casas más adineradas. Los apellidos Malfoy y Gambert siempre habían figurado como dos de las familias de sangre pura con más tradición en Inglaterra. Incluso a Canadá llegaban las noticias importantes que provenían del otro lado del planeta.

--- "¡Merlín!, no puedo creer lo estúpido que es Draco. En esta fotografía sonríe pero se ve a leguas que no está nada contento." --- dijo ella mientras miraba el diario. La cara de Malfoy era pasiva, con una ligera sonrisa, pero con una mirada ausente, sin vida. Cualquiera que no leyera el encabezado de la nota, juraría que en lugar de boda se estaba llevando a cabo el anuncio de un funeral.

--- "No me importa si ese estúpido es o no infeliz. Bien merecido se lo tendrá. A mí me preocupa Harry. Necesitamos ir a San Mungo cuanto antes para que lo diagnostiquen." --- la voz de Ron sonaba áspera. El resentimiento que siempre había tenido por Malfoy volvía a resurgir con más fuerza que antes. Después de todo, ellos le habían dado una oportunidad a ese engreído para complacer a Harry, y el muy desvergonzado la había desaprovechado.

Hermione ignoró el acalorado comentario de su esposo sobre Malfoy, y decidió enfocarse al resto de su observación --- "De hecho, hice una cita con el sanatorio de aquí. No creo que Harry pueda viajar ahora sin antes tener el permiso de un curador. Viajar hasta Inglaterra para ir a San Mungo puede ser contraproducente. No sabemos si el viaje por chimenea o por Aparición puede afectar al feto."

--- "Por Merlín, Hermione, ni siquiera estamos seguros que Harry esté esperando un bebé. Con nosotros ha tardado en hacer efecto el brebaje"

--- "Sí, pero recuerda que lo de nosotros es distinto. Yo soy mujer, y por lo tanto tengo hormonas que deben ser reguladas de cierta forma para que en mis periodos de ovulación, que no son todos los días, pueda embarazarme al tomarme esa poción. A penas lo hemos intentado una vez y no ha funcionado precisamente porque mi tiempo de ovulación había pasado. Pero en el caso de Harry, el es hombre, por lo tanto no ovula y el brebaje al ser ingerido crea un sustituto de hormonas femeninas para dar pie de manera inmediata a un embarazo."

--- "Pero ¿por qué? Si provoca algo parecido a la ovulación en los hombres, porqué no lo hace con las mujeres y así desde la primera toma quedarías embarazada sin importar si estás o no ovulando." --- comentó exasperado.

--- "Precisamente porque soy mujer y un exceso de hormonas me caerían mal. Es como cuando en el mundo muggle una mujer se toma pastillas anticonceptivas que no van de acuerdo a su peso y edad. Si toma unas pastillas muy fuertes, lo más probable es que ocasione problemas en su cuerpo como subir de peso, exceso de espinillas, dolor en los pechos, etc. Las mujeres no necesitamos que la poción ovule por nosotras, pero cuando la toma un hombre, automáticamente crea una fase de ovulación artificial que ayuda a que se produzca un embarazo rápido."

Ron la miraba atónito, pero aún no comprendía.

--- "¡Pero cómo va a propiciar una ovulación si Harry no tiene óvulos!" --- dijo finalmente desesperado.

Hermione que sabía lo lento que algunas veces era su marido para captar la idea de una explicación compleja, se limitó a respirar profundo y a explicarle.

--- "Claro que no tiene óvulos, Ron. Por eso dije que crea una fase de ovulación artificial. En realidad la poción engaña al cuerpo para que éste crea que se encuentra en etapa fértil. Así, al momento en que el semen es depositado en el cuerpo receptor, el espermatozoide sirve como las dos cosas: como óvulo y como fecundador. El espermatozoide de Draco se convirtió al momento en que entró en contacto con Harry en una especie de organismo hermafrodita o unisexual"

Ron, con más claridad en sus ojos gracias a las clases de biología muggle que sus padres le habían hecho tomar después de la escuela, reflejó una expresión de shock.

--- "Pero si el cuerpo reacciona de tal manera en la que el espermatozoide se convierta en óvulo también, eso quiere decir que Harry sería el portador del feto pero que en realidad el bebé estaría hecho casi al 100 de los genes de Malfoy." --- dijo increíblemente preocupado.

--- "Sí, efectivamente los genes de Draco serán mayores que los de Harry. Al no haber óvulo real y al realizar el espermatozoide las dos funciones, las características del bebé serán más parecidas a Draco que a Harry. Pero como Harry es el portador del bebé, un 45 por ciento de sus cualidades serán de él y el otro 55 por ciento será de Draco".

Ron permaneció callado. Las palabras de su esposa lo habían dejado frío. Y no es que Malfoy fuera feo, al contrario, tenía que aceptar que el rubio tenía porte y buena condición física, pero que el bebé se pareciera más al joven Slytherin que a Harry representaba un gran problema. Para empezar, no veía muchas ganas en su amigo de comunicarle a Draco la noticia, entonces ¿cómo explicarían su parecido cuando el resto de la gente viera al bebé y comenzara a hacer comparaciones?

--- "¿Entonces estás segura que Harry está embarazado?" --- preguntó Ron aunque la respuesta ya la sabía después de tan detallada explicación.

--- "Me temo que sí. El cuerpo de un hombre no puede estar saturándose de hormonas todo el tiempo. Es por eso que la poción actúa en un hombre desde la primera toma, porque de lo contrario implicaría estarlo sometiendo constantemente a una dosis y eso alteraría su metabolismo." --- expuso Hermione. --- "De todas formas iremos al sanatorio y le realizarán los exámenes."

Ambos guardaron silencio mientras pensaban en todas las complicaciones que se venían para su querido amigo.

Y peor aún… el otro futuro padre se unía en matrimonio al día siguiente.

oOoOoOo

Después de que el curador los atendiera esa mañana, Harry permaneció sentado un largo rato en la camilla de atención. La impresión de confirmar la noticia aún lo tenía perplejo.

Cuando Hermione lo convenció de abandonar su recámara para poder acudir a la cita que tenían en el sanatorio mágico de la ciudad, Harry todavía guardaba la esperanza de que todo fuera una pesadilla. Sus ilusiones obviamente fueron destrozadas media hora después de salir de casa.

La frase todavía daba vueltas en su cabeza: "Felicidades, Sr. Potter, será padre muy pronto."

Y Harry aún no podía creérselo. La tristeza que sentía por la desilusión de Draco se veía mezclada con una nueva sensación. Por un lado todo lo seguía viendo negro, incluso más ahora que una nueva vida dependería de él. Pero por el otro una fuerza extraña lo invadía. Sabía que ya no estaría solo nunca más, que su bebé por fin le daría la calma que buscaba desde niño.

Y es que siempre había deseado tener a sus padres junto a él; y aunque desde que llegó al mundo mágico nunca le había faltado amor por parte de los Weasley, lo ciento era que Harry necesitaba algo más que el amor de sus amigos. Necesitaba una familia.

'Draco era mi familia' --- pensó Harry, mientras por fin pudo sacar fuerzas para levantarse y comenzar a vestirse. Sus acciones eran lentas, como si le costara trabajo la más mínima acción. Pero no era dolor físico lo que le impedía moverse con rapidez, sino el hueco en el corazón que ahora yacía abierto por perder al amor de su vida.

Hermione tocó la puerta para pedir permiso, y entró a la habitación. El curador también le había hecho saber los resultados y sabía que su amigo necesitaría tenerla cerca. Ron estaba firmando unos papeles de registro responsabilizándose para trasladar a Harry a Inglaterra. Al parecer los médicos aceptaron que el traslado se diera pero a través de avión o cualquier otro transporte Muggle, porque los transportes mágicos arriesgaban mucho la vida del bebé.

--- "¿Ya estás listo, Harry?" --- preguntó cuando se hallaba cerca de su amigo, quién ya estaba perfectamente vestido.

--- "Sí, podemos irnos cuando quieras."--- contestó.

Ambos salieron de la habitación y avanzaron por los pasillos. La mano de Hermione tomó la de Harry con delicadeza hasta que sus dedos estaban entrelazados. Harry no la miró, pero apretó su mano con fuerza.

--- "No vas a decirle, ¿verdad?" --- finalmente dijo su amiga.

--- "No tiene caso." --- dijo Harry con voz débil.

--- "Pero Harry…"

--- "No, Hermione. Mi hijo no es una herramienta que puedo utilizar para conseguirme un hombre. Si Draco me quisiera como realmente pensaba, estaría conmigo mucho antes de que esto pasara."

La voz de su amigo parecía decidida, y Hermione calló para no contrariarlo más. Siguieron caminando hasta llegar a la recepción y cuando hallaron a Ron regresaron a la casa en completo silencio.

oOoOoOo

Hermione ya no insistió con Harry hasta que tuviera más información del asunto. Y como la diferencia de horarios le daba una ventaja, la tomó.

Mientras en Canadá era poco después de la hora de la comida, en Inglaterra ya era la noche. Así que decidió inventar que necesitaba ir a comprar algo a su librería favorita, sabiendo que ni su marido ni su amigo querrían acompañarla para nadar entre tantos libros, y saliendo de su casa se dirigió a la esquina de un callejón.

Activando un trasladador desapareció por completo, y varios minutos después, reapareció en frente a una de las oficinas del departamento de leyes y decretos del Ministerio de Magia de Inglaterra. En el cristal de la puerta decía claramente:

Laureano Trellis Grimm

Abogado Testamentario

Oficina 17

Hermione apuntó su varita directamente a la puerta, volteó a ambos lados del pasillo y dijo:

--- "Alohamora" --- y la puerta no se abrió. 'Dientres', pensó Hermione, 'debí suponer que no sería tan fácil'. Y en ese momento recordó un hechizo que el señor Weasley le había enseñado un día cuando platicaban de asuntos de seguridad en el ministerio.

--- "Securitatis" --- pronunció y la puerta emitió un ligero 'click' que en el vacío y poco alumbrado pasillo se escuchó tres veces más fuerte. Hermione entró con cautela y cuando hubo cerrado la puerta, conjuró:

--- "Lumus" --- dijo acercándose al archivero que se hallaba a un lado de la ventana, frente al escritorio. Con rapidez y un miedo enorme a ser descubierta, revisó los diferentes registros que ahí se encontraban, deteniéndose por fin en el que buscaba. Leyéndolo con ojos ávidos, sonrió al encontrarse con el párrafo que quería y acercando la punta de su varita, desapareció la luz y conjuró otro hechizo para copiar el documento:

--- "Transcriptum" --- expresó en voz baja. Tras guardar de nuevo el original en su lugar, se dirigió a la puerta, la cerró y volvió a activar el trasladador.

oOoOoOo

Horas más tarde y en casa de los Malfoy en Inglaterra…

Día de la boda

Eran las doce del día y Draco estaba muy nervioso. Deambulaba por todas las habitaciones de la mansión mientras escuchaba a su madre gritarle instrucciones a los pobres elfos domésticos. Aunque la mayoría de los magos ya no acostumbraba tener seres élficos a su servicio gracias a las nuevas leyes del Ministerio de Magia, su madre había conseguido quedarse con dos elfos que le eran totalmente leales y que pagaban tal devoción escuchando los gritos desgañitados de su ama mientras les ordenaba cómo colocar las mesas en el jardín y cómo adornar la sala.

Dentro de cinco horas comenzaría el resto de su vida al lado de Iderel y del futuro heredero que planeaban tener. Pero la opresión de su pecho no cesaba y comenzaba a creer que sería perpetua. Era una sensación claustrofóbica, como si estuviera atrapado en un lugar sin salida y comenzara a recorrerlo un escalofrío por todo su cuerpo.

Por primera vez deseaba estar en otro lugar, lejos de esa tortura que eran los gritos de su madre dando órdenes sin ton ni son. No se suponía que todo terminara así, no se suponía que sus noches y sus días los pasara al lado de una mujer que sólo había conocido en dos ocasiones. Era una locura, y Draco comenzó a hiperventilar sin poder evitarlo.

Cuando llegó a la terraza, tomó asiento en una de las elegantes sillas y comenzó a desabrocharse los botones del cuello de su túnica de gala, misma que su madre había elegido y le había obligado a vestir por miedo a que más tarde no les diera tiempo de que se arreglara apropiadamente. La diferencia era que ahora en lugar de una vestimenta, parecían manos que trataban de sofocarlo y necesitaba aire.

Logrando abrirse la túnica lo suficiente para respirar mejor, Draco comenzó a calmarse. Todo tenía que estar bajo control. Era necesario que las cosas salieran bien ese día y él no era quién para arruinarlo. Ni siquiera se permitiría pensar en aquel hombre que extrañaría más que a su propia libertad.

Y es que eran muchos sueños, demasiados planes que Draco tenía que tirar a la basura sin volver a recogerlos jamás. Tantas caricias bajo la luz de la luna, palabras pronunciadas en el susurro de la noche y sonrisas compartidas en un entendimiento eterno. Pero no debía pensar, no podía darse ese lujo y lo sabía. Harry había decidido, la culpa era de él. Su amor no había sido lo suficientemente fuerte para poder aceptar algo que el resto de los magos generalmente aceptan. Harry había sido el egoísta.

--- "Ya basta" --- se dijo Draco a sí mismo levantándose de un golpe y dirigiéndose hasta donde se encontraba su madre para ayudarla en los preparativos. Tenía que ahuyentar al fantasma de Harry, y borrarlo de su memoria.

Evitar que su madre extenuara a los elfos era una buena forma de comenzar a distraerse y olvidar aunque fuera por un momento.

oOoOoOo

En Canadá…

--- "¡¡¡¡Harry, ¿te das cuenta de lo que esto significa?!!!!!" --- la voz Hermione era estruendosa. Ron casi tenía la intención de taparse los oídos para evitar escucharla, pero sabía que dicha acción no le causaría gracia a su esposa. Por su parte, Harry la miraba impávido y eso provocaba que la mujer se enfadara más. --- "¡¡¡ No puedo creer que me pasé toda la noche leyendo mil veces el testamento de Lucius Malfoy hasta encontrar una falla para que ahora me salgas con que no importa y no harás algo al respecto !!!"

Pero su amigo no contestaba, parecía no entender o no querer darse por enterado. Entonces Ron, compadeciéndose del estado de ánimo de su esposa, intervino.

--- "Oye amigo, piénsalo bien. Hermione asegura que en el testamento sólo dice que Malfoy debe estar casado y tener un hijo durante veinte años. Pero jamás menciona que debe hacerlo con un hombre o una mujer, y tú estás esperando a su hijo. ¿No crees que es hora de que lo intentes antes de que se case con esa tal Iderel Gambert?"

--- "No soy un sangre pura, lo saben. Mi madre era Muggle y mi padre era mago." --- dijo Harry con tristeza.

--- "Pero no importa, Harry. Es cierto que en la tradición de los sangre pura es indispensable que seas de la misma pureza para casarte, pero Lucius también cometió el error de dar por sentado que Draco se casaría sólo con un sangre pura porque no lo menciona como condición del matrimonio. Y entonces la condición de la sangre sólo es social, más no en términos legales. Eso quiere decir que tú puedes ser su esposo y Draco tendría su maldita herencia."

Harry la miraba de nuevo. ¿Acaso sus amigos no comprendían que esto le dolía? ¿No se daban cuenta que todo era inútil? Finalmente se acercó a la ventana de su recámara y viendo hacia fuera dijo en la voz más calmada que pudo encontrar.

--- "¿Sirve de algo, Hermione?... ¿de verdad crees que sirve de algo el presentarme a detener la boda y casarme con Draco?"

--- "Por supuesto que sí, Harry."

--- "No." --- dijo volteándose hacia sus amigos. Su rostro mostraba el dolor que sentía. --- "No sirve de nada casarme con él sólo porque el testamento lo permite, tampoco sirve de algo amarrarlo a mí sólo porque voy a tener a su hijo. ¿De qué me sirve estar casado con alguien que aplastó nuestro amor porque no era lo suficientemente conveniente? ¿Y qué? Ahora que sí es conveniente... ¿debo volver a él?" --- hizo una pausa para tomar aire. --- "Te lo dije una vez, y te lo digo de nuevo, si Draco me amara como yo le amo, esto nunca hubiera pasado. Estaríamos sentados en el sofá de la casa, felices de estar juntos, amándonos. En lugar de eso él se alista para su boda." --- las últimas palabras fueron expresadas con amargura.

--- "Pero si esto no hubiera pasado, jamás hubieras venido a nuestra casa y tomado ese té por equivocación. No estarías esperando un bebé, Harry. Si algo hemos aprendido de las profecías, es que en esta vida las cosas pasan por algo."

Pero Harry comenzó casi a gritar y sus amigos no tuvieron otra opción que dejarlo hablar.

--- "¡¡¡ Tal vez no tendría a este bebé en este momento, pero de seguro lo buscaríamos más adelante si hubiéramos permanecido juntos. Aquí el problema es que yo le creí, Hermione. Así como tú le has creído a Ron todo este tiempo. ¿Qué hubieras hecho si Ron decide que eres un despojo del cual puede disponer cuando quiera porque no le sirves en sus planes?!!!."

Hermione no pudo contestar. Dolía el tan solo pensar lo que Harry sugería. Amaba demasiado a Ron para imaginarse una situación así.

--- "¿Se dan cuenta? Cuando amas a alguien confías en esa persona. Das hasta la vida por ella. Pero ¿cómo podría confiar de nuevo en este amor si para mí todo ha sido una farsa que dura hasta que Draco se queda sin dinero? ¿Cómo vivir cada día preguntándome si esa fecha será la elegida para que algo suceda y Draco decida que ni yo ni su hijo somos importantes en su futuro?"

Harry respiraba con dificultad, exponer sus sentimientos siempre le causaba agitarse. Sus amigos bajaron la cabeza comprendiendo al fin lo que trataba de decirles. Contagiándoles su dolor y furia.

--- "Cuando tengan una respuesta a todas mis preguntas, avísenme. Mientras tanto no volvamos a hablar de este tema. Draco se casa hoy, y con ello se acaba lo nuestro. Mi hijo y yo saldremos adelante solos." --- y con estas palabras Harry salió de su habitación, necesitaba aire.

Abrió la puerta de la casa y comenzó a caminar por la cera. Las lágrimas volvieron a sus ojos, en unos momentos más Draco estaría casado. A pesar de que a penas era media mañana en Canadá, en Inglaterra la hora de la boda estaría casi sucediendo.

Hoy moría Draco Malfoy, hoy moría todo el amor que alguna vez juró iba a ser eterno.

'Buena suerte, Draco' --- murmuró Harry mientras caminaba y miraba al cielo, como pudiendo atravesar la lejanía con su mirada. Las palabras salían con trabajo de su boca, las lágrimas caían a sus labios--- 'Espero que te valga la pena el sacrificio, mi amor. De corazón, ojala seas feliz'

oOoOoOo

En el jardín de la casa de los Malfoy…

--- "Por los poderes que Merlín y el Ministerio de Magia me confieren, los declaro unidos bajo el sortilegio nupcial. Felicidades." --- pronunció el ministro de Magia, el jefe de Harry. Un hombre que a pesar de ser nuevo en el puesto adoraba al chico de anteojos e internamente se sentía muy incómodo de estar presenciando semejante ceremonia. Todas las personas que conocieran a Malfoy y lo hubieran visto con Harry, se darían cuenta de que lo que reflejaban ahora esos ojos, no era precisamente amor por su esposa. El ministro casi podía asegurar que era una mezcla de pánico y aceptación.

Por su parte Narcisa Malfoy incitaba a los asistentes a otorgarles un aplauso a los recién casados, quienes se hallaban inertes en el centro del jardín sin tener intenciones de moverse o sonreír. Iderel, una joven bella y con facciones refinadas, intentaba no sentir que desfallecía recién pronunció las palabras el ministro. Mientras que Draco había dejado de oírlo cuando comenzó a recordar el pasado. Cierto día que platicaba en los brazos de Harry.

--- "¿No crees que esta casa es muy pequeña?" --- preguntó Draco con cierto desdeño, mientras se colocaba entre las piernas de Harry y apoyaba su espalda en el pecho de éste. Harry instintivamente lo rodeó con sus brazos y colocó un tierno beso en su cuello. Estaban sentados en la sala de su nueva casa, era acogedora y significaba mucho para ambos dar el gran paso de vivir juntos.

--- "No. Ningún lugar es demasiado chico o grande si estás tú a mi lado. Aquí construiremos nuestra historia, nuestras anécdotas. Aquí nos haremos viejos." --- la voz de Harry sobre su cuello le causaba cosquillas y Draco rió.

--- "¿De verdad pasarías el resto de tu vida conmigo, Harry?" --- preguntó el rubio mientras se dejaba recostar más sobre su guapo novio.

Harry lo tomó de la barbilla con una de sus manos y lo volteó hacia él. Su mirada era limpia y Draco no pudo evitar que se corazón se estremeciera más por el amor que lo inundaba. Finalmente, poco antes de que Harry depositara un beso en su boca, sin apartar la vista de sus ojos grises, dijo:

--- "Nada me haría más feliz que envejecer a tu lado, Draco."

Ambos se exploraron con un tierno beso. Draco suspiró y se apartó de Harry para después apoyar su frente contra la del otro.

--- "¿No temes que esto termine, Harry? ¿Qué algo suceda y nos separe?" --- su voz era casi inaudible.

Harry también suspiró pero de nuevo dijo con convicción y todo el amor que sentía en sus palabras:

--- "No. No temo porque sé que te amo, sé que me amas y que nunca permitirás que algo nos separe. Confío en ti. Siempre confío en nosotros."

Draco regresó al momento de su boda cuando sintió que sus mejillas estaban húmedas. Al parecer los recuerdos lo habían llevado a recordar una de las anécdotas más hermosas de su relación con Harry. Su ahora esposa lo tomaba del brazo mientras caminaban hacia las mesas para saludar a los invitados.

--- "Querido, ¿te sientes bien?" --- dijo Iderel cuando notó las lágrimas en su esposo.

--- "Ne… necesito hacer algo. ¿Puedes perdonarme un momento? Vuelvo en seguida."

Iderel asintió y con una sonrisa leve soltó el brazo de su marido. Luego lo vio alejarse rápidamente mientras evitaba que alguien lo interceptara para felicitarlo, y entró a la mansión. Iderel sabía que Draco no la amaba, ella tampoco sentía algo por él. Pero sus padres le aseguraron que eso solía pasar en todas las uniones de sangre pura, así que esperaba que con los años las cosas fueran mejores, o al menos soportables.

Giró a su derecha y recibió el abrazo de su madre y padre que la estaban esperando para expresarle su cariño y buenos deseos en su boda. La desaparición de su esposo quedó en el olvido.

Pero para Draco era distinto. Subió a su habitación con rapidez y de un portazo cerró la puerta. Ahora estaba solo, pero ya no por mucho tiempo. Su cama, sus horas y sus días los compartiría con su nueva esposa. La inocente cara de Harry regresaba a su memoria, quería gritar, quería decirle a toda esa gente que no le importaba el dinero, que si por él fuera, el mundo podía tragarse su fortuna. Sin Harry nada tenía sentido, ya nada importaba. Y de repente todos sus millones en Gringotts parecían nada ante la imposibilidad de tener a su lado al amor de su vida.

'Confío en ti, Draco. Siempre confío en nosotros.' --- la voz del Harry de sus recuerdos volvía a él con más fuerza.

Draco se deslizó con la espalda apoyada en la puerta y después de llegar al piso no pudo contener más los sollozos, que pronto se volvieron en un llanto desgarrador.

--- "¿Qué hice, Harry?… ¿Qué hice?" --- alcanzó a decir, pero nadie le contestó. El silencio ahora era su único acompañante.

Continuará…