NdA. Gracias a mi única reviews, AOI, por su aporte. A ella le dedico este capítulo. Viendo que el fic no atrae mucho, temo que se alargarán bastante las actualizaciones, pues tengo varios más pendientes y este es un tema nuevo y difícil.

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2. Matrimonios

Terminado por fin el desayuno, aparta la bandeja y espera noticias. Necesita saber algunas cosas. Minutos después se lamenta en el alma, pero se ha levantado de la cama y camina en camisón y bata hasta el vestíbulo. Ahí oye voces y como una niña mala que nunca ha sido, permanece quieta, espiando.

—¿Cuánto tiempo piensas tenerla aquí? —escucha la pregunta y una ola de ira fugaz la recorre entera. "Las hermanas primero, cabrón", se dice inconscientemente—. Lucius no tardará en buscarla.

—Pues que la busque —la voz de Bella congelaría un lago.

—Y no siendo idiota, que no lo es —prosigue Rodolphus calmado—, no tardará en aparecerse por aquí.

—Bien —dice ella tranquila. Una tranquilidad que se asemeja a la calma que precede a la tormenta—. Hay cosas que quería comentarle.

—¡Bellatrix! —exclama su marido con tono de alerta—. No te metas en lo que no es de tu…

—¡Es mi hermana¡Y las hermanas son siempre lo primero!

—Es su esposa —debate él—. No puedes intervenir en su relación matrimonial.

Se oye un golpe sordo y Bellatrix alza la voz.

—Mira, Rody. Cissy es mi familia, mi verdadera familia, y ya puede estar casada con Satán, que me meteré lo que tenga que meterme. Ese cabrón no volverá a tocarla. —Respira hondo varias veces y se encamina hacia las escaleras murmurando—: "Un Malfoy, qué honor, dos apellidos como los nuestros, unidos…" Qué tonta puedes llegar a ser, madre.

Al volver al dormitorio, Narcissa yace sobre la cama medio cubierta por las sábanas. Su cuerpo está girado hacia la derecha, el lado sobre el que apoyarse no duele.

—Lo siento —murmura inaudiblemente, su voz entre las cobijas.

—Eres la única que no tiene culpa de nada así que deja de decir tonterías.

El tono agresivo de su hermana la hace empequeñecerse aún más y lágrimas que lleva toda la mañana ahogando, escapan invisibles y fluyen hasta la almohada.

Aunque no la vea, Bellatrix la siente. Es algo que nunca supieron explicarse, esa unión mágica. Suele ser común entre gemelos magos, pero nunca se había visto que dos hermanas sin serlo lo tuvieran. En tres largas zancadas, la morena está de nuevo junto al lecho, mirando los preciosos ojos azules empañados, la palidez del rostro, los restos del golpe que la poción aún no ha curado.

—No debes hacer nada, Bella —dice con decisión la más joven—. Esto es cosa mía y de él, de nadie más. Soy yo quien tiene que…

—¡Pues claro que eres tú quien tiene que! —exclama la morena perdiendo los nervios—. Por Merlín, Cissy, él ni siquiera es mejor mago que tú. ¿Cuándo detendrás esto? No es digno de una Black humillarse así ante nadie…

—Sí, eso ya me lo ha dicho mamá —acorta la rubia, fría—. Mantener la compostura, devolver las ofensas, ser digna hija de mi estirpe… Me conozco bien la lección, pero gracias por recordármela, Bellatrix.

La morena gruñe y de su varita salen chispas antes de utilizarla para abrir por completo los amplios ventanales de la habitación. Da vueltas alrededor de la cama como un león enjaulado, presa de la furia y la exasperación. Lo último que desea en la vida es sonar como su madre, pero ya no sabe qué hacer. Cuando vuelve a conectar su mirada con la de su hermana, es diferente. La ha llamado "Bellatrix" y ellas nunca usan sus nombres completos. La empuja suavemente y se introduce en la cama, como hacían de niñas cuando compartían grandes secretos.

—Él no me ama. Yo no le amo. Es un matrimonio arreglado.

—Como todos —suspira la morena.

—Pero tú has encontrado la forma de llevar bien tu matrimonio, Bella. Yo no lo consigo. Creo que ni siquiera me desea, cuando hacemos el amor… —Se interrumpe avergonzada, vencida—. Quiere un heredero, eso es todo.

Algunas lágrimas siguen empapando la almohada, ahora en mayor abundancia, y Bellatrix las limpia al tiempo que la abraza por completo.

—No hay ser en este mundo que no te desee, Cissy. Eres la mujer más hermosa que ha nacido.

—¿Pero y el amor? —murmura ella—. ¿Por qué no me puede querer al menos un poco? Yo lo intento, Bella, de verdad que lo intento. Incluso he llegado a apreciarle. Si él también lo intentara, podríamos ser felices, aún sin amarnos como tú y Rodolphus.

El cuerpo de la morena se sacude y sacude con él el que tiene abrazado. La razón es que Bellatrix se está riendo.

—¿Amor? —inquiere incrédula, voz temblorosa por la risa—. Cariño —dice dulcemente—, eres demasiado ingenua. Rody y yo nos llevamos bien, pero nunca intentamos crear sentimientos falsos. Yo no le deseo en absoluto, jamás nos acostamos juntos. Nos apreciamos y poco más.

Ante la mirada perpleja de Narcissa, Bellatrix vuelve a sonreír.

—El no piensa en términos de descendencia. Su familia no como la de Malfoy. Es libre de morir sin hijos a quienes encargar grandes cosas. Salí mucho más beneficiada de la rueda de la fortuna que nuestros padres giran para emparejarnos, hermanita.

—Pero entonces… —la rubia se detiene, aún sorprendida—. ¿Qué clase de matrimonio es uno como ese?

—Falso —canturrea Bella, acoplándose mejor entre las mantas—. Como el tuyo y el de todos en nuestra noble familia. Excepto Andrómeda, que dejó de formar parte de la familia cuando huyó con ese muggle. Supo escapar de su destino, aunque al final lo acabará pagando. La traición siempre se paga.

—Y si nunca hacéis el amor, no sé… ¿a él no le importa? —pregunta Cissy con verdadera curiosidad.

Y Bella vuelve a sonreír casi con ternura. Su hermana es un ángel.

—¿Por qué habría de importarle? Tendrá sus amantes, como todos. Vi a una el otro día con él por la calle. Era guapa.

—¿Y no te importa ni siquiera un poco que…?

—Ya te lo he explicado. ¿Por tiene que importarme? Él no me interesa. Mientras lo haga con discreción, porque por supuesto hay que aparentar ser un matrimonio perfecto, puede follarse a todo Londres.

—¡Bella! —la recrimina su hermana. Esa forma de expresarse se le hace vulgar, impropio de alguien de su nobleza.

Ésta vuelve a reír juguetona, saca la lengua y entrelaza sus pies con los fríos de la rubia. Se empujan y juegan como antaño, y Narcissa al fin encuentra un motivo para sonreír. Está ahí, a su lado. Y es un motivo muy hermoso, cuyos pies le hacen cosquillas bajo las sábanas.

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NdA. Aviso desde ya que en el próximo habrá yuri. Suavecito pero no de los que puedes pasar por alto.

Agradecería a la gente que me coloca en Favoritos (que siempre es un honor) que deje también un mensajito breve, que no cuesta nada. Nos vemos en el próximo.