NdA: Mil disculpas por la tardanza. Este capítulo es corto. Aún me cuesta hacer yuri, lo lamento.
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3. Extraño amor
Cuando despiertan han pasado horas. Rodolphus se ha marchado a una reunión con el Lord y las hermanas se arrebujan la una contra la otra, remoloneando, sin querer despertar del todo. Quedan de frente y ahora la mirada de Narcissa vuelve a ser dulce y pura, como antes de que comenzara todo. Como antes de cumplir dignamente con su destino y desposar a Lucius Malfoy. Bella la observa con satisfacción. Se miran y tantas cosas vuelan por sus mentes… Lo injusto del destino de ser Black y casarse a la fuerza, lo mucho que alivia el contacto entre ellas.
Belatrix saca una mano de debajo de las sábanas y vuelve a tocar el suave rostro de su hermana. La herid ha curado casi por completo. Queda tan sólo una leve corte en el labio, pero eso es todo. Con el dedo índice recorre la marca y Narcissa suspira. Las caricias de su hermana siempre le hacen sentir bien, segura. Y cuando Bella une sus labios por los maltratados y pálidos de la rubia, todo es tan natural. Es adecuado y perfecto, es como debería ser. Bellatrix besa con furia y pasión pero no a Cissy, su ángel, a ella la besa despacio. La lengua que recorre los delgados labios es húmeda y dulce, penetra con lentitud y los rostros se juntan como dos partes de un mismo cuerpo. Casi lo son, comparten la misma sangre, nacieron del mismo vientre y ahora vuelven a fundirse como debió ocurrir tiempo atrás.
Se quieren. Como hermanas y algo más, porque ningún amor fraternal es tan profundo, tan intenso y desesperado. No provoca escalofríos al tacto ni el deseo de unirse más. Una unión distinta, completa.
Las manos de Bellatrix no tardan en deslizarse como serpientes por los blancos pechos, el vientre e internarse entre los cálidos muslos desnudos. Narcissa jadea y, sumisa y relajada, se deja hacer. Agarra los cabellos de ébano que se están perdiendo entre las sábanas y gime al entirse invadida por una deliciosa humedad en movimiento.
—¡Oh, Bella!
—Él no te hace esto ¿verdad? —se oye la voz apagada bajo las mantas, el tono entre pícaro y resentido.
La rubia niega con la cabeza, se agarra a las sábanas, la mente nublada de placer y liberación. El organismo la arroja al éxtasis desprevenida y exclama de sorpresa y placer. Bellatrix vuelve a alzarse y besarla y Narcissa se abraza a ella con brazos y piernas. Nunca había sentido algo así. Fue al altar virgen, como las buenas doncellas de altas familias nobles como la suya. Y Lucius jamás se preocupó de complacerla.
Bellatrix también jadea cuando se separan. Aún sin soltar la cabeza rubia. Sonríe con malicia y susurra provocadoramente en su oído.
—Así es como de hacerse, Cissy.
—Con él nunca…
—Lo sé. Él no te merece y si vuelve a ponerte una mano encima, le mataré. —Su rostro es serio, casi fiero, pero la sonrisa de Narcissa ablanda su ira. Esta vez es ella quien une sus labios con la morena.
—¿Eres mi ángel de la guarda, Bella?
— ¿Ángel?. ¿Yo? Sin ofender, cariño.
Narcissa se cha a reír y se acomoda sobre el protuberante pecho de Bella. Pasan un rato de agradable silencio hasta que Narcissa se incorpora.
—No hará falta que mates a nadie. Al menos no a Lucius. Yo me encargaré de él.
Hay tal determinación en los ojos azules que Bellatrix no duda ni un instante de la veracidad de aquella afirmación.
—Entonces¿dejarás de visitarme en medio de la noche? —inquiere con voz extraña.
—Si a "Rody" no le importa lo que hagas, me tendrás aquí a menudo.
Narcissa sonríe con picardía y es una expresión rara en un rostro como el suyo, siempre sincera y altiva.
—Eso espero —gruñe Bella volviendo a devorarla—. Porque esto sólo ha sido una breve demostración de lo que puedes llegar a sentir. Yo te enseñaré a amar, hermanita.
El sol se está poniendo pero a ninguna le importa. Están a gusto abrazadas bajo mantas suaves y cuerpos calientes.
—¿Por qué siempre tienes los pies fríos, condenada? —se queja Bellatrix medio adormilada.
—Porque sino no necesitaría a alguien que me los caliente.
Bella alza una ceja.
—¿Solo los pies? —y Cissy sonríe con malicia.
—La verdad es que tenía todo el cuerpo frío, estaría destemplada…
— …o falta de sexo.
—¡Bella! —La rubia la empuja cariñosamente—. Eres una malhablada.
—Y tú eres deliciosa.
Las pálidas mejillas se ruborizan y dan a la rubia un toque angelical.
—Eres mala.
—No lo niego.
—Pero no conmigo.
—Nunca contigo, mi rubita.
No se mueven en el resto de la noche. ¿Para qué? Hacía tiempo que ninguna se sentía tan libre y liberada.
—Eres una verdadera Black, Cissy —le pica su hermana—. "Siempre pura".
—Hasta hoy —puntualiza Narcissa sin ningún remordimiento—. Ser Black es un asco.
—Prefiero no responder. ¿Quién sabe si mamá ha aprendido a mandar maleficios a distancia?
Se echan a reír. Narcissa enternecida, Bellatrix extrañada por su propia felicidad.
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NdA: Agradecería algún review, más que nada para saber que impresión está dando esto. Acepto críticas de todo tipo, galletitas y crucios. Los flames serán ignorados.
