Disclaimer: todos los personajes –y la historia principal- pertenecen a S. Meyer.

Anochecer.

Capítulo 2 Cambio de planes.

Carlisle POV

Le pasé el brazo por encima del hombro a Bree y llegamos a casa. Por fin había acabado todo. O casi todo…

- Edward –le llamé. Él vino enseguida-. ¿Ya has dejado a Bella en casa?

- Sí –se limitó a contestar.

- Bien…

¿Podemos hablar? –le pregunté mentalemente-. A solas…

Aunque en realidad, aquello era irónico. Alice, Jasper y Emmett habían salido de caza, Esme estaba en la ducha y Rosalie, sorprendentemente, había acced¡do a vigilar a Bree mientras yo hablaba con mi hijo.

Edward asintió y subimos a su habitación. Él se sentó en el sofá y yo me quedé en el ventanal, contemplando la noche.

- Edward…-empecé- ya has oído a Jane, ¿no?

- Sí.

- ¿Y qué pensáis hacer? Eso que nos ha concedido Jane es un milagro…Jamás dan segundas oportunidades.

- Eso lo dices porque no oíste lo que pensaba Felix –me contestó duramente.

- Hijo, sé que no te agrada la idea, pero nos han dado un ultimátum, y tendremos que hacer algo al respecto.

- Conociendo a los Vulturis, podrían tardar años en volver.

- Conociendo a los Vulturis, podrían tardar días en volver –le corregí-, cuando Jane les informe sobre lo ocurrido.

Estuvimos un rato –que se me hizo eterno- mirándonos al los ojos, así que decidí continuar.

- Mira Edward, no quiero líos, no más. Así que…-no me atreví a decirlo, por lo que lo pensé.

Si no lo haces tú, lo haré yo.

No le dio tiempo a reaccionar cuando oímos un grito de dolor y un ruido parecido al choque de dos metales.

Bella POV

Me dirigía a casa de los Cullen, eran las 3 de la mañana, pero no me importaba. Necesitaba acabar la conversación que habíamos tenido Edward y yo antes de dormirme, vencida por el cansancio. Aquello no podía quedar así. No. No podíamos simplemente huir. No, no y no.

Llegué a casa de Edward y llamé al timbre. Esperaba encontrarme con Alice, pero para mi sorpresa, fue Rosalie quien me abrió.

- Ah, Bella… Pasa –me dijo impasible-, Edward está en su habitación.

- Gracias Rosal… -pero ahí no había nadie.

Entré y vi que Rosalie intentaba llevarse a la que creí que era la neófita del claro…Bree, a una habitación.

Rosalie la empujaba, pero Bree no se movía. Intentó cogerla y llevarla en volandas, pero Bree se resistía. Se agarraba y tiraba fuerte del pelo. Rosalie la cogió, pero Bree emitió un aullido del dolor que le provocaba mi presencia y consiguió soltarse.

De repente, sus ojos se posaron sobre los míos e hizo ademán de acercarse hacia mí.

Dios mío, esto ya lo he vivido yo –pensé.

Pero no me dio tiempo a pensar nada más, pues Rosalie chocó contra ella y al tiró al suelo. Acto seguido Esme estaba ahí. Sólo llevaba una toalla encima y ayudaba a Rosalie a llevarse a Bree.

Y llegaron Edward y Carlisle.

Edward me abrazó y me susurró al oído:

-Ya pasó, ya pasó…

Parecía que ya le había leído el pensamiento a Rosalie y estaba al tanto de todo.

Cerré los ojos y le abracé fuerte.

Cuando los abrí, me encontraba en la habitación de Edward, sentada sobre su regazo en el sofá.

- Bella, tenemos que hablar –me dijo.

- Sí, Edward, lo que me has dicho en mi casa…

- Sé lo que te he dicho –me cortó-, pero debes saber que me rindo. La situación es insostenible y nos han dado un ultimátum. A ti y a mí. Por eso creo que deberíamos hacer un cambio de planes… -hubo una pausa. Me dejó en el sofá mientras el, arrodillado, me cogió la mano y continuó- Bella… ¿Quieres casarte conmigo?

¿¡QUÉÉÉÉÉÉÉ!? Sabía que aquella pregunta iba con segundas intenciones. Edward se rendía y estaba dispuesto a convertirme…pero esta vez era diferente. Sabía que perdería mucho, pero también sabía que ahora, más que nunca, entraban en juego los Vulturis. Y si Bree o yo no cumplíamos la segunda oportunidad, acabarían con las dos. Por eso esta vez no me lo pensé tanto.

-Sí, quiero.

Me abrazó y nos fundimos en un beso largo y cariñoso, pero le notaba tenso, angustiado.

Durante el mediodía, después de comer, fuimos a contárselo a Charlie. No se puso furioso ni nos dio la charla que me dio Reneé cuando se lo dije por teléfono aquella mañana, pero su cara entristeció. Intentó por todos los medios disimularla, fingiendo alegría, pero no lo consiguió.

Y yo seguía nerviosa por lo que pasaría aquella tarde. Tenía que ir a La Push a contárselo a Jacob.

A Edward no le gustaba la idea, decía que podría transformarse y herirme. Y si eso ocurriese, tendría que romper el tratado y matarle.

Como respuesta, sólo obtuvo un "Él jamás me haría daño" por mi parte.

Así pues, aquella tarde fui a ver a Jacob.

Era bastante tarde y nos fuimos a la playa. Ahí, tirados en la arena con la espalda apoyada en el tronco de un árbol, contemplamos el crepúsculo en silencio.

Estuvimos tanto tiempo callados, que Jacob empezó a preocuparse.

- ¿Qué te pasa, Bella? –me preguntó. Quiero decir…todo ha pasado, nadie ha resultado herido y al fin acabamos con la pelirroja esa… y tú, en lugar de saltar de alegría pareces… no sé, mustia.

- Esto…Jake –empecé-, debo decirte algo. Yo… -no sabía cómo soltárselo.

- Bella, lo que tengas que decirme, dímelo. Me estás poniendo de los nervios.

Me quedé callada, observando el mar, las olas, los pájaros, los acantilados, el sol escondiéndose… y se me ocurrió una idea.

- Es que quiero volver a hacer salto de acantilado, ¿sabes? Pero no creo que a Edward le guste la idea y me preguntaba si tú podrías enseñarme…ya sabes, desde un acantilado pequeñito, nada que ver con el…

- ¡Eh! –me interrumpió-. Primero tranquilízate, que te veo muy entusiasmada con la idea de tirarte por un acantilado. Segundo –su voz se volvió sombría-, ésto no es lo que ibas a contarme…Bella, no puede ser tan grave –me miró con ojos sinceros y suplicantes-. Dímelo.

Vacilé, pero supe que tenía que hacerlo. Suspiré y se lo solté.

- Edward y yo nos casamos.

Jacob puso los ojos como platos y se levantó. Le empezaron a dar espasmos por todo el cuerpo. Él apretaba las manos y cerraba la mandíbula con fuerza, pero los espasmos y temblores no cesaban.

Entonces, lo vi.

Un enorme lobo de pelaje rojizo aulló hacia el cielo, parecía sufrir. Me miró y echó a correr hacia los árboles, perdiéndose entre el anochecer…

Fin del capítulo 2.

¡Hola! Antes de nada, gracias por los reviews que me mandasteis diciendo vuestra opinión. Me alegro de que os gustase mi idea. De todas maneras, espero que este capítulo sea mejor que el anterior.

En fin, quería comentar una cosa. Ya sé que en Eclipse Jacob resulta herido en la lucha contra los neófitos, pero en este fanfic no. Por otra parte, pienso que los POV irán cambiando en cada capítulo, pero me centraré, sobretodo, en Bree y Bella.

Atentamente,

SARAH.