Hola!! Me siento realmente muy feliz por el recibimiento que ha tenido este fic! Se los agradezco de veras!
Debo anunciarles que se me fue de largo este fic que creí que sería honesto, luego dije que serían dos capítulos y bueno, jeje, no puede terminarlo! Lo siento pero me van a tener que aguantar un poco más, jeje!
Los agradecimientos:
Mimi Star: Amigocha!!! Que gusto verte por aquí también! Gracias por mi primer review! Y ni lento ni perezoso bien rápido! Ya se me hace que eres igual de loca que yo que unas tres veces por día me fijo en las actualizaciones, jeje! No me ofendes, la verdad es que Arnold ya en la serie que andaba medio arrastrado. Que bueno que te guste la inclusión de mis personajes, sip, Lorenzo será el malvado de la historia, jeje! Ya ves que no pude hacerlo de dos capítulos nomás, así que no me abandones, ya ni te prometo que vayan a ser solo tres capítulos porque voy a salir lastimada con los tomatazos. Gracias por tus comentarios que siempre me emocionan chica! Nos vemos en el próximo capítulo! Besos!
Bkpets: Hola amigo! Siempre tu tan firme y presente con tus comentarios! Nunca me voy a cansar de leerlos!Que bueno que te guste la idea, oyeme si tienes una parecida publicala no? Yo ya me estaba entrando ganas de leer algo así desde hace tiempo y mi buen amigo bkpets se lo tenía bien guardadito. No es por presionarte ni por nada pero deberías de pensarlo. No seas tan cruel de prohibirnos al resto del mundo una lectura tan buena!! La verdad creo que entre demasiado tarde al sitio pues no la he visto por ningún lado. Gracias por el review chico! La historia sera algo corta pero no tanto como les había comentado, jeje! Nos vemos en la próxima!
BLUEAZULACERO: Hola y bienvenido seas a mi historia! Gracias por tus comentarios! Espero que este capitulo también te guste!
Sailor angel7 Amiga mía, me da la impresión que estás medio depre! Te agradezco por el review y espero que estés bien! Besos!
SBM-AnGiE: Hola! Jeje! A mi también me gustó la actitud! No sabes como disfruto de hacer sufrir a Arnold! Como va a convencerla? Pues en este capítulo Arnold irá en decaída pero ya veremos más acción por parte de él en el próximo capítulo! Estate atenta porque va a ser bastante ADULTO. Quedas advertida, jeje!
Isabel: Hola! Gracias por tus comentarios! Yo también espero que todo esto se solucione pero ya ves como la embarro más en este capítulo jeje! Besos!
Karumen: Graciasssss!!! Eso es lo que quería escuchar! Explosivos! Guauu!! No lo había visto de ese modo pero me alegra que concordemos en que se les ve bien a estos personajes esta actitud! Nos vemos! Besos!
acosta perez jose ramiro: Bienvenido! Admiro tu opinión, sip, el dilema en todo esto es ver los sentimientos de Helga hacia Lorenzo, lo demás está claro pero en cinco años puede suceder muchas cosas. Lorenzo no es tan malo después de todo. Todo lo hecho a favor del amor debe de tener, aunque sea, una segunda opinión. Gracias por tomarte la molestia de dejarme un review. Espero que este capítulo también te guste!
Hopesol: Hola! Bienvenida! Que gusto que te agrade mi historia! Sip, ya era hora de que sufriera Arnold. Aunque estoy pensando seriamente en que se me está yendo la mano, ya van tres fics escritos y tres fics en que Arnold derrama lágrimas! No me ganaré el cielo si continuo así, en fin, Gracias por tus comentarios (Ignora mis pensamientos anteriores, jeje), espero no defraudarte! Nos vemos! Besos.
-------------
Capítulo 2: "Al tanto de los cambios"
PAFF!!!
El policía de guardia dio un pequeño salto en su lugar y varios pájaros volaron también ante semejante ruido. Para luego recibir la orden de sacar a la fuerza a un indeseable invitado de la empresa Phone's Pataki.
Al ingresar al edificio, pues se hallaba en la puerta exterior, escuchó una pequeña maldición salir de su jefe superior. Tocó con cuidado la puerta de presidencia y en un tono totalmente calmado, realmente diferente al escuchado anteriormente, Helga le dio permiso para entrar. La escena frente a sí hablaba por sí misma. Un hombre rubio se hallaba de pie en mitad de la habitación con una de sus mejillas algo inflamada y de un color rojo intenso, se atrevía incluso a asegurar que habían unos cinco dedos marcados sobre la misma. La vista del mismo se hallaba clavada en la mujer como si hubiera visto un fantasma. Y su jefa estaba a unos tres metros de distancia de ellos, de espaldas, masajeando ligeramente con una de sus manos la muñeca de la otra. Sin que ninguno de los hombres presentes pudieran ver la vena roja que latía sobre su frente, un poco más arriba de su seño fuertemente fruncido. Un poco como molestia y otro tanto en un desesperado intento por calmar sus ansias de violencia.
- El señor ya se va. Acompáñalo a la salida por favor.- Ordenó al guardia. Quien Inmediatamente cumplió con su orden llevando consigo al peli-rubio fuera de la oficina y luego fuera de las instalaciones de la empresa. No tuvo que realizar mucho esfuerzo pues Arnold se hallaba tan perdido en sus pensamientos que poco hizo por evitar su despedida del lugar.
Pero lo que nadie vio fue la sonrisa que se formó en su rostro estando ya en la calle. Arnold jamás se sintió tan feliz de recibir una cachetada de ésas magnitudes, pues fue dada por su amada Helga. Y era fiel prueba de que aún revoloteaban sentimientos dentro de su ser. Que no sólo sabía ser fría y calculadora como la encontró hace tan sólo una hora. Pudo ver en sus ojos impotencia, dolor, sorpresa y luego los deseos de asesinarlo allí mismo habiendo testigos o no. Había unido todas sus fuerzas para ese golpe, había podido descargar toda su ira en ese simple acto. Sus sentimientos no le eran indiferentes como había querido aparentar. La confesión de sus sentimientos era algo que Helga no se esperaba. Arnold mantenía firme la esperanza de que a su vuelta a Hillwood Helga lo acompañaría. Se la llevaría consigo aunque fuera lo último que hiciera en su vida.
-------------
Al día siguiente...
Estaba dando vuelta en un círculo, sus pasos iban y volvían y volvían a pasar sin dar tregua a las suelas de sus costosos zapatos.
Faltaban tan solo diez minutos para llegar a horario a su puesto de trabajo, pero sus nervios no le permitían ingresar al edificio. Lorenzo quiso golpearse a sí mismo por el momento de inmadurez por el que estaba a travesando, él, siendo un conocido y alto ejecutivo de las finanzas, vicepresidente de su empresa, un hombre sabio muy seguro de lo que quería en la vida, cuyos movimientos eran fríamente calculados, sentía inseguridad. Mucha inseguridad desde el día anterior.
Y es que se había tomado la libertad de hablar con la secretaria de presidencia por teléfono la noche anterior. No había podido calmar sus nervios desde que se topó con Arnold dentro de la empresa, su llegada a New York era realmente una amenaza para su persona. Cualquier cercanía con Helga lo era. Y por ende fue tanta su impotencia, la rabia que hervía en la sangre que corría por su venas al enterarse de que Arnold y Helga estuvieron solos, encerrados en presidencia a ésas horas de la noche. Conversando...
Apretó con fuerza la pequeña caja aterciopelada escondida aún en uno de los bolsillos de su saco. Debía tomar determinación y pronto. Su próximo paso era fundamental para su futuro de ahora en adelante. Había sabido alejar a muchos posibles pretendientes de su Helga y Arnold, por muy enamorada que haya estado ella de él en el pasado, no iba a ser la excepción. No después de todo lo que había hecho por alejarla finalmente de ese ingrato, de llevársela consigo hasta allí, de apoyarla, no después de todo lo que había hecho por ganársela.
- Nadie más que yo la merezco, nadie.- Y con la frente en alto entró a Pataki's Phones Company con un solo objetivo en mente.
-------------
- En verdad lo dijo o fue uno de mis tantos alocados sueños? - Helga revolvía una y otra vez la cuchara dentro de su taza de café. Creando un remolino en el mismo, bastante asemejado al que giraba en su interior. Llevando consigo sentimientos que creía muertos en su ser.
– Hace mucho tiempo que no sentía esto en mi corazón. Algo entrañable pero doloroso a la vez. Y es que siento angustia y pudor por lo que años atrás habría provocado en mi mucha felicidad. Pudor por suceder recién hasta ahora y angustia por no poder corresponderle. No puedo permitirme la libertad de amar a Arnold, aunque me esté muriendo de ganas por hacerlo, no puedo. No puedo ser tan ingrata como para traicionar a Lorenzo de ésta forma ni tan estúpida como para perdonar a Arnold después de todo lo sucedido. Los acontecimientos de la vida me ha sabido demostrar en quien confiar y en quién no. Y yo también he aprendido a controlar mis sentimientos, a manipularlos, ya no soy la misma jovencita débil y compulsiva de antes. He madurado y sé tomar las decisiones correctas. Porque no todo se dicta por el corazón.-
Dejando atrás el mundo de sus pensamientos Helga se colocó recta en su silla al escuchar como golpeaban la puerta de su oficina.
- Adelante. - Exclamó.
-------------
- Buenos días! – Cinthia, desde su escritorio, elevó su mirada hasta toparse con quién la había saludado tan alegremente.
- oh! Buenos días señor Arnold! Como ha estado? -
- Muy bien! Gracias. Dime, será posible que pueda pasar a saludar a Helga? Es decir, a la señorita Pataki a su oficina? – el semblante de la secretaria cambió, temía que el hombre preguntara ello.
- Lo siento mucho, pero no va a ser posible por el momento. -
- Porqué no? – Interrogó Arnold.
- Está ocupada en éste momento. El señor Lorenzo se encuentra con ella desde hace ya una hora y...- el semblante del rubio perdió fuerza también ante ello - ... no debo de molestarlos mientras están juntos. No es apropiado. -
La muchacha quiso sonreír a modo de disculpa, pues tenía un pequeño presentimiento de que no era una noticia agradable para el hombre. No estaba segura de que estuviera al tanto de la relación sentimental entre el vicepresidente y la presidente de la empresa.
Arnold sintió una punzada de celos en el pecho ante tal revelación. Toda el buen humor, que había provocado la reacción de Helga la noche anterior, desapareció como por arte de magia.
- Co-comprendo perfectamente, no se preocupe. – Se movió incomodo. Siempre había optado por ser un hombre correcto, desde niño se le había forjado esa educación, pero lo que dictaba su corazón en esos momento era más fuerte que cualquier voluntad.
- Señor!- Exclamó sin ser escuchada – Deténgase por favor!-
Demasiado tarde. Arnold entró precipitadamente en la oficina de Helga, ignorando abiertamente las súplicas de la secretaria y la mirada de repulsión que Lorenzo le dio en cuanto ingresó a la habitación.
- Pero que significa esto? – Exclamó fuera de si el vicepresidente al separarse de Helga con pesar. –Cinthia! Se supone que debes de cuidar la privacidad de ésta oficina, ésa es una de tus funciones en ésta empresa!-
-Lo siento mucho señor!- la pobre muchacha se inclinó apenada sin siquiera intentar defenderse.
- Ella no tien.- quiso exclamar Arnold a favor de la muchacha pero se vio interrumpido y paralizado por las acciones de la, hasta ahora, callada presidente.
-Tranquilízate por favor cariño.- Helga empleó su dulce vos para calmar a Lorenzo al momento en que acariciaba sutilmente su barbilla para acompañar dicho acto. –Estoy segura de que mi secretaria no aprobó ésta acción, no es así?- Y ahora dirigió su mirada hacia Cinthia y luego hacia Arnold. Bastó la sonrisa calmada que su empleada le dirigió para aceptar que estaba en lo correcto.
- Puedes retirarte entonces. – Ordenó mucho más tranquilo Lorenzo y la muchacha se retiró dejando al trío amoroso resolver sus problemas.
- Ignoraba completamente que no se te haya enseñado a golpear la puerta antes de ingresar en un lugar privado y totalmente ajeno a ti Arnold. – Dijo fríamente la mujer separándose de Lorenzo y dando la vuelta a su escritorio para ocupar su sillón.
- No deberías de sorprenderte cariño.- El mismo aprovecho ésta distracción para atacar verbalmente y con su mirada a Arnold. –Muchas cosas pueden cambiar al correr de los años.-
Arnold se sentía desamparado ante las ofensas, se consideraba como la víctima atacada por malvados vampiros, entre ellos incluida su Helga. Y es que su corazón iba en decaída, el primer tropiezo fue saber que ella y Lorenzo se hallaban solos en ésa oficina dejando a su imaginación la libertad de idear los mil y un pensamientos correctos e incorrectos. Pero se sintió realmente herido al comprobar una de esos tantos desde la puerta del lugar. Fugazmente había podido apreciar y maldecir el hecho de que Lorenzo estaba separando sus labios de los de Helga. Y a voluntad de ella, pues tuvo la desfachatez de no rehuir al contacto, nisiquiera ante la sorpresa que le debe de haber provocado su repentina entrada.
Su posición había permanecido inalterable hasta hace instantes. Allí, sentada en su escritorio, a merced del hombre, con sus largas y esbeltas piernas bronceadas casi totalmente apreciadas por la corta falda negra. Tomando con ambas manos los brazos masculinos. Con una confianza admirable para Arnold, quién se moría de deseos por tener ese tipo de cercanías con su amada Helga. Tenía sospechas, por no decir certezas, de la relación que habría mantenido su amada con Lorenzo desde su partida del país, por lo que no lo consideraba una sorpresa, pero no por ello evitaría ese amargo dolor que lo abrumaba en ésos momentos. Una mirada de furia y de odio se formó en su rostro, una nunca vista en él, totalmente dirigida al egocéntrico tipo frente a sí, quién le devolví una sonrisa llena de burla.
-Arnold- Se preocupó Helga sin variar en lo más mínimo su postura exterior. La situación ya se le estaba tornando insoportable. La batalla de miradas por dos hombres generalmente provocaría orgullo en cualquier mujer si era por su razón. Pero para Helga resultaba ser una situación realmente penosa, en la que ni en sus sueños se había visto involucrada antes. Miró con algo de nostalgia una de sus manos para, rápidamente, ocultarla con la otra.
- Lamento mucho la interrupción.- finalmente rompió el silencio Arnold. –Pero me urge hablar con Helga lo antes posible.-
- Lorenzo y yo estamos ocupados Arn..-
-No te preocupes por ella querida.- La interrumpió – Tengo algunos pendientes que atender, además...- y tomó la mano femenina por encima del escritorio para acariciar uno de sus dedos especialmente -...ya obtuve la respuesta que quería..- y sonrió sorprendiendo a Helga. – Es todo lo que me importa en éste momento.-
Sin pudor alguno por la presencia del cabeza de Balón, besó pasivamente la mano femenina a modo de despedida y se marchó. –Con permiso.- Lo próximo a escucharse fue la puerta abrirse y cerrarse para dar paso, ahora, al silencio.
Helga ocultó su mano por debajo del escritorio rápidamente, aún un poco contrariada por las acciones del vicepresidente de su empresa. Por un momento su mirada se perdió en las paredes de la oficina olvidándose de quién la acompañaba.
- Creo que llegué en un mal momento, no es así? - Casi escupió Arnold, sintiendo las consecuencias de las heridas que cada "Cariño", "Querida" e incluso caricias que tuvo que presenciar habían provocado en su ser.
Helga pareció despertar repentinamente al escuchar a su visita. Arnold hablando con ironía? Y Lorenzo haciendo actos maduros ignorando completamente sus celos? Definitivamente éste no era un día como cualquier otro.
- Q-qué es lo que necesitabas?- atinó a preguntar. Su corazón palpitaba fuertemente, mucho más desde que fue dejada a solas con Arnold.
- No encontrarme con toda esta escenita. - Sorprendentemente respondió él dejando sin habla a la mujer.
- Es tu culpa por entrar sin avisar. No puedes contar con hallar siempre escenas agradables. – Respondió Helga con sarcasmo, si Arnold iba a hablarle de ésa forma ella no se quedaría atrás. Arnold se acercó hasta el lado contrario de ella, en la mesa. Y, lentamente, comenzó a rodearlo.
- Se ve que ustedes dos tienen una cercanía muy particular.- Continuó.
- Si así fuera no es tu asunto.- Sonrió, sintiéndose irremediablemente inestable ante la cercanía del rubio. Sus manos se hallaban fuertemente apretadas entre sí.
- Lo es...- La mujer se colocó de pie e intento rehuir a su proximidad que se acortaba cada vez más. -... y lo sabes perfectamente.- Pero Arnold lo evitó tomándola de la muñeca.
- Mantén tu distancia! - se liberó y ocultó ambas manos detrás de su espalda.
Arnold se sorprendió al ver cierto nerviosismo en sus azules ojos.
-Qué ocultas?-
-Nada. Porqué habría de ocultarte algo a ti?- Respondió pero, a pesar de toda la frialdad que quisiera aparentar, inconscientemente estaba ocultando algo que quizás dañaría mucho a su cabeza de balón.
-Enséñamelo!- Exigió al darse cuenta de que era algo que lo incumbía. Sabía leer esas manías en los ojos de Helga desde lo sucedido en la torre de FTI cuando aún eran niños. El pasar de los años no había cambiado en absoluto aquello.
-No!- Quiso negarse una vez más. Pero Arnold era ahora más fuerte y trajo una de las manos femeninas al frente de su cuerpo y, para mala suerte de la rubia, la que poseía el dichoso secreto.
Arnold podría haber admirado lo que se hallaba frente a sus ojos pero aún no quería entender su significado. – Q-qué significa esto Helga?...-
Ahora también se reflejó el miedo en los ojos verdes por la posible respuesta. La mujer tomó valor y le dio lo que tanto ansiaba.
- A-Acabo... acabo de comprometerme a matrimonio con Lorenzo.-
El hombre sintió como algo dentro de si se partía en mil pedazos y pasó su mirada puesta en los azules de su amada al objeto de dolor que se hallaba incrustado en uno de los dedos femeninos. Un hermoso anillo de compromiso mostraba orgulloso sus pequeñas pero hermosas y variadas perlas.
-------------
En otro momento podría haberse llamado loco así mismo por lo que acababa de hacer. Pero las acciones convincentes y certeras de Helga habían logrado calmarlo totalmente. Podía imaginar cualquier escena, cualquier provocación o intento de conquista por parte de Arnold hacia ella. Pero estaba seguro de que iba a rechazarlo todo. Podía imaginar y hasta disfrutar el momento en que le diría a ese desvergonzado que iba a casarse.
- Jajajaja!! – Cerró de un golpe la puerta de su oficina para permitirse festejar libremente su victoria. Había ganado, había ganado el amor de Helga G. Pataki, eso que siempre le había pertenecido a Arnold. Tomar su lugar en el corazón de ella era la meta de toda su vida, desde que comenzó a verla de ese modo en la secundaria se había jurado a sí mismo hacer algo porque ella abriera los ojos y se diese cuenta de que había alguien quien la amaba más de lo que ella amaba al niño rubio. Por eso no dudó en aprovechar esa pequeña duda que había surgido en su mente ése último día en que estuvo en Hillwood. No dudo en tomarlo para agrandarlo. Para incrementar el supuesto odio de Helga hacia Arnold. Logró manipular los sentimientos y pensamientos de la adolescente para alejarla de una buena vez por todas de ése ingrato muchacho quién, supuestamente, era incapaz de lastimar a una mosca. Ése compañero fiel, amable, respetuoso que jamás defraudaba a nadie, niño generoso y sabio capaz de comprender y ayudar a quién sea.
- Alguien a quién yo jamás podía siquiera asemejarme a pesar de todo lo que pudiera hacer con mi dinero. Siempre se le tuvo lástima por ser un pobre huérfano mientras que yo había nacido en una cuna de oro. Te maldigo Arnold.- Se tiró en su sillón vicepresidencial y clavó su mirada en el techo. - Pero aún así lo hice.- Sonrió - Él pudo ayudar a muchos de nuestros compañeros de clase, de la escuela y del vecindario. Pero jamás ayudar a Helga como yo lo hice!"
Apoyó ambos codos sobre su escritorio para fijar su mirada en un portarretrato. "Jamás ser merecedor de tan voluptuosa belleza como tú." Y acarició con la palma de su mano la foto de la presidente. "Tú serás mi premio por tantos esfuerzos Helga. Futura esposa mía."
-------------
- No lo acepto! Me niego a aceptar que me hallas hecho esto!- Arnold sentía deseos deplorables de llorar y de aventar cosas por todos lados, pero era ya un adulto y debía de tomar las cosas con madurez. Muy a su pesar de que se trataran de noticias tan crueles como la que acababa de recibir.
- Fuiste tu quien lo preguntó, ahora te aguantas!. – Exclamó Helga, claramente, sin saber que decir exactamente. Al menos el cabeza de balón se había alejado lo suficiente de ella para ladrar a su entero antojo. Pero no se hallaba conforme con los resultados.
Desde el mismo instante en que había aceptado la propuesta de Lorenzo, momentos atrás, sólo deseaba que Arnold hubiera optado por rendirse y se hubiera ido de vuelta a Hillwood antes de enterarse de su compromiso. Pero definitivamente la suerte del destino no se hallaba de su lado. Y es que... si realmente la amaba... ella no quería lastimarlo de esa forma, por mucho rencor que aun guardara por lo sucedido en el pasado, jamás había deseado que sufriera, menos aún si era por su culpa.
- Claro que si! Estaba en todo mi derecho de saberlo!- La desilusión marcada en los ojos esmeraldas de Arnold eran demasiado para Helga.
-Mira. Conozco una buena empresa de viajes aéreos, si me lo permites puedo hacerte una reservación para ésta misma tarde, viajarás en primera clase y yo me haré cargo de los gastos.-
el susodicho se le quedó viendo como si la desconociera totalmente. – Me estás echando acaso Helga? –
- No exactamente.- Respondió ésta indiferente. – Te estoy ahorrando varios problemas. Estás perdiendo tu tiempo aquí, estoy segura de que tienes varias responsabilidades con las que cumplir en Hillwood. No debes de hacerlas esperar.-
-No.- Se negó el rubio clavando su mirada en la mujer –Vine desde tan lejos en búsqueda del único motivo por el cual estoy vivo desde que te conocí!-
Helga no pudo evitar sonrojarse ante la mirada profunda que se le estaba dirigiendo. –Y C-cuál es?-
-Tú, vine a buscarte a ti, a mi verdadero y único amor Helga.- La rubia sentía que se desarmaba ante sus ojos y sus palabras. Y es que era tan encantador cuando se lo proponía. La distancia entre ambos se acortaba cada vez más, cortesía de Arnold. Y finalmente, tuvo el privilegio sagrado de tocar la tersa piel de su amada provocándole un escalofrío a ambos. Eso que nisiquiera los besos y caricias de Lorenzo provocaban en Helga por mucho que lo intentara.
La mujer se obligó a sí misma a volver en si para romper el encanto, apartó sutilmente la mano de su rostro no queriendo entrar en tentaciones y adoptó una actitud hiriente. Todo frente a los ojos asombrados del cabeza de balón.
-Ja!- se colocó de pie para enfrentarlo y quizás así intimidarlo como siempre cuando niña. –Y qué te hace pensar que me iré contigo?- apartó su mirada de la de él para restarle importancia y cruzó sus brazos sobre su pecho. –Dejar mi puesto, la empresa de mi padre, mi hogar, dejar a Lorenzo? Dejar mi vida entera? Por 'ti'?-
Otra punzada de dolor atravesó el corazón de Arnold al escuchar como Helga se refería a él como si fuera el bicho más repugnante sobre la faz de la Tierra, casi sintiendo nauseas al nombrarlo. –Todo ello es tan sólo material! Qué me dices de la vida que abandonaste en Hillwood? De tus amigos, de Phoebe, de tu madre y Hermana? De todos esos hermosos poemas que habrían hecho de ti una gran poetiza y no la empresaria que eres ahora?-
Helga se sorprendió –Co-como supo de los poemas?-
Arnold se tranquilizó al haber captado en cierta forma la atención de la rubia. Se acercó y envolvió una de sus manos con las propias. Su mirada se vio clavada una vez más en esas hermosas perlas marinas. –Te estoy ofreciendo volver a tus orígenes, recuperar tus sueños y fantasías y que a que forjes un nuevo futuro. Estoy dispuesto a conformar una hermosa familia y compartir mi vida por siempre junto a ti Helga.-
Las ciertas y sinceras palabras del hombre lograron conmover a la mujer, pero sólo al punto de ablandar un poco su actitud porque sus pensamientos sólo lo abarcaba Lorenzo y la promesa que le hizo a él.
- Lo siento mucho.- Respondió ella rompiendo el contacto entre sus manos –Yo ya tengo planeado mi futuro y será junto a otra persona.- Arnold suspiró cansadamente. - Junto a Lorenzo.-
El hecho de que esa confesión haya salido de los labios de su amada resultaba ser mucho más doloroso aún. Celos, ira, envidia, dolor, varios sentimientos negativos se amontonaban en el interior de Arnold no haciéndolo razonar correctamente.
-Es ésa tu última palabra?- Helga se vio bajo la atenta mirada de Arnold –Helga?-
Su tono serio y reprochador la hería profundamente pero no iba a decaer en su decisión y su voz no tembló al declarar... –Si, así es.-
El portazo que el rubio dio al marcharse del lugar hizo temblar varios cuadros colgados en las paredes. Pero también había logrado romper la dura barrera que Helga colocó entre ambos. Sintió que toda su fuerza se desvanecía e inmensos deseos de llorar albergaban su ser. Era esa acaso una señal de que sería la última vez que vería a Arnold? –Adiós, mi amado Arnold.- Y se quitó por un momento el molesto anillo que acongojaba uno de sus dedos.
-------------
Poca importancia le dio al saludo a medias de la secretaria de presidencia al alejarse del establecimiento. Había logrado golpear algunas paredes en el transcurso hasta la salida pero su ira seguía igual de elevada, sentía que mientras más lo pensaba más deseos de matar a Lorenzo surgían en su ser. Estaba totalmente consciente de que matar a alguien no era para nada correcto. Por más poco aporte que ése sujeto le diera al mundo. Nadie lo extrañaría, pero aún así él no era nadie para opinar sobre quién debía vivir o no.
Pero nada quitaba el hecho de que el sujeto era un maldito oportunista. Primero, aprovecho la debilidad sentimental de Helga para llevársela de Hillwood, luego, seguramente habría aprovechado las dudas de la misma para colocarla en su contra. Y ahora 'repentinamente' se le dio por proponerle matrimonio justo cuando él había logrado encontrarla finalmente. Y aprovechó el sentimiento de culpa que seguramente ha de haber sentido Helga, por haber permanecido con Arnold la noche anterior, para que sin chistar ésta la diera el si.
No! Si Lorenzo no era un maestro de la finanzas! Era un maestro de las manipulaciones!
Pero estaba muy equivocado si creía que iba a permitir así, de primeras a buenas, que su amada Helga cayera en sus redes por siempre. Ésta vez no iba a ser el ángel indefenso incapaz de dañar a nadie, iba a defender lo que era suyo poco dándole importancia a lo que todos, incluyendo Helga, pensara luego de él. Porque ya no consideraba un buen castigo a su conducta en el pasado lo que estaba ocurriendo, sino a una total y definitiva injusticia contra su persona. Y él siempre lucharía porque hubiera justicia a su alrededor...
-------------
Espero con ansias sus opiniones! Les ADVIERTO que no porque no haya sucedido nada en este capítulo no vaya a no suceder nada FUERTE en el próximo, de acuerdo? Quedan avisados y les ruego pensar dos veces antes de entrar al leer la próxima actualización, si?
Falsas esperanzas será actualizado en la brevedad! Perdón si?
Les deseo unas felices pascuas y que coman mucho chocolate y roscas y lo que sea que coman en sus respectivos países! Jeje! Gracias por su atención!
