Hola amigos! He aquí de nuevo con un nuevo capítulo de Errores del pasado! Debo confesar que estuve un poco corta de inspiración pero ayer me dio una buena oleada y lo terminé en tan solo un día, jeje! Muchas gracias por su paciencia chicos!

Bueno, como ya les había comentado anteriormente, éste capítulo va a contener cierto contenido para adultos, me han pedido que les advierta de antemano de que se trataría, el nivel del mismo se los dejo a su criterio, pero es a lo que muchos llaman 'lime', de acuerdo? No es nada del otro mundo pero de todos los fics en español que he leído de HA (si mal no recuerdo...) ninguno ha tenido alguna semejanza con el mismo. (Aunque en inglés si los he leído.) Pero no me arrepiento pues no hay lenguaje ofensivo de ningún tipo, es del tipo de situaciones con el cual cualquiera de nosotros ya ha pasado o pasará.

Aclarado esto quiero pasar a la mejor parte!! A los agradecimientos!!:

Sailor angel7: Deseos cumplidos amiga! Arriba se encuentra el adelanto, luego me cuentas si te animaste a leerlo o no, igualmente irá bastante lento por lo que tú solita podrás darte cuenta donde comienza 'eso'. Jamás voy a cansarme de dejarlos con la intriga jeje! Gracias por no matarme por meterme en tu vida privada, quería ver si podía ayudarte en algo. Lamento mucho que estés viviendo lo mismo que Helga. Un consejo? Pues créeme que a pesar de que creo en la amistad entre el hombre y la mujer, no hay relación más hermosa y comprensiva que la que nació mediante la amistad. Llegará un momento en que tendrás que arriesgarte a decirle lo que sientes si realmente quieres que haya un cambio, aunque te cueste la amistad, él merece saber que hay alguien que lo ama, todos merecemos saberlo. Nos vemos en el próximo capítulo chica y suerte!!

acosta perez jose ramiro: Hola amigo! Jeje! Pues si no? Sucedió bastante, creo que andaba medio con la autoestima baja cuando mencioné aquello! Pero en este capí te juro que de verdad van a pasar cosas! Así que prepárate!. Pues si, Lorenzo será el malvado de la historia, no tan malo pero ya ves que es bastante listo y sabe como mover lo hilos para su conveniencia! Buena observación, le dejó el camino libre a Arnold para ver a Helga. Está pisando terreno peligroso pero también quiere saber hasta donde tiene manipulado el asunto. Ya veremos que hace nuestro villano luego de éste capi, Gracias por leer y por tus cálidos comentarios! Nos vemos en la próxima!

Isabel: Gracias por el review chica! Espero que éste capítulo también te guste! Besos!

Mimi Star: Amigocha!! Tu siempre tan linda con tus comentarios! Que halago para mi el que te hayas emocionado chica! Jeje! Pos si! Arnold anda medio impulsivo y egoísta! La misma Helga ya se ha dado cuenta de ello, pero creo que él también va a capacitar e intentará hacer las cosas como deben de ser! Es decir, ya son adultos y deben de comportarse como tal, no? Jiji! Te entiendo perfectamente que te guste quejarte de Arnold. Es lo mismo que me ocurre a mí cuando aprovecho cada ocasión para quejarme de Nickelodeon por no seguir pasando 'enterita la serie' (Jeje, lo hice de nuevo!) No te niego que Lorenzo de verdad ame a Helga si hasta tiene mérito extra por fijarse en ella antes que Arnold, pero hay ciertos sentimientos negativos que por allí también se involucran, procuraré detallarlos en el próximo capítulo. Pues una vez más nuestra querida Helga se halla entre la espada y la pared, entre hacer lo que le dicta su corazón o lo que es correcto. No te preocupes que yo tampoco tengo idea como le voy a hacer para que este par quede junto (preocúpate por ello.) La escena fuerte involucra a Helga y a Arnold, pero no diré nada más. Queda a tu criterio si quieres o no leerla, no me harpé cargo de los gastos de tu psicólogo, jeje! Al menos te deje bastante tiempo para prepararte, un mes!! (Aunque no debería de alegrarme.) Muchisisisisimas gracias por tu apoyo! Espero sigas disfrutando del fic! Besos y nos vemos en la próxima!

Hopesol: Gracias por el review!! Espero que este capitulo también te guste!! Nos vemos! Besos!

SBM-AnGiE: Holis! No! No te me mueras que me quedo sin review!! Jeje! Sip, Arnold está en problemas! Que lindo no? Uf! Que alivio creí que nadie iba a leer el contenido adulto! Y por ende lo que quedaba del fic! Gracias por tu apoyo picarona! Jeje! Luego me cuentas que te parecio, ok? Besos y gracias por tus comentarios!!

Saori: Amigas!! Que lindas por el comentario! Son TRES? Huuu!! Me han echado más cargo de conciencia aún por haberme tardado tanto!! De veras que me ha gustado mucho su review! Me han subido mucho el ánimo! Ni que decir de la frase que me dejaste al final!! Voy a ver si coloco alguna frase yo también o si pido prestada la tuya para agregarla al fic! De nuevo gracias por su apoyo! Es un gusto para mi escribir para ustedes! Besos! Y por Falsas Esperanzas estense atentas, próximamente voy a actualizarlo también aprovechando que ando inspirada, jeje!

Bkpets: Hola amigo, tú siempre tan fiel con tu review, firme como un soldado! Jeje! No hay disculpa que valga! Siempre me da mucho gusto recibir tus comentarios sea a la hora que sea y el día que sea!

Pues bien, logré que Lorenzo te caiga mal pero no hay quien le gane a Arnold en tu ranking, verdad? Jeje! Tanto así que estoy segura que el día en que haga un fic en que el bueno y correcto sea él ni en sueños te aparecerías por ahí pues no te lo creerías, jeje! Ya, en serio, a mi también me cae mal, adoro agregarle cargos de conciencia, especialmente si salen de la boca de nuestra queridísima Helga! He ahí la situación, a pesar de todo lo que digamos de él, pues es él la felicidad de Helga, no hay nada que hacerle, jeje! Que bueno que estés dispuesto a reaparecer con autor! Por el momento he estado algo ocupada pero pronto recibirás reviews mios! Lo juro! Gracias de nuevo por tus siempres atentas y acertados comentarios chico! De veras cada día me sorprendes más! Besos!

Ahora si al capítulo 3! Que lo disfruten!

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Capítulo 3: "Contraataque"

Helga estiró sus brazos despabilándose un poco. Eran ya cerca de las diez de la noche y el final de un largo y duro día de trabajo. Tomó su cartera y salió de presidencia dispuesta a ir a su departamento y descansar lo que quedaba de la noche.

-Que tenga buenas noches señorita Pataki!- No faltó la despedida de su atenta secretaria.

La mujer sonrió –Igualmente, que descanses.-

Salió al estacionamiento donde escasos autos quedaban ya estacionados, entre ellos los de ella y de Lorenzo. Abrió la puerta de atrás de su auto rojo y se introdujo en él.

-Buenas noches David, llévame a mi departamento por favor.- Pidió Helga a su chofer. En ésa empresa se habían dado el lujo de que los empresarios de más alto rango tuvieran un auto con chofer a cargo de la compañía. Y David era el encargado de llevar y traer a Helga donde fuera.

-David?- se extrañó la rubia al no recibir respuesta de su siempre atento chofer. La silueta del mismo se hallaba al frente del volante pero se rehusaba a contestar.

-Buenas noches Helga.-

Helga se congeló, esa no era la vos de David sino la de Arnold. El susodicho salió por la puerta del asiento delantero del auto para introducirse por la parte posterior, al lado de Helga, sin que ésta pudiera hacer nada al respecto.

-Q-Qué rayos crees que estás haciendo Arnoldo?!!- se exasperó la rubia viéndose acorralada entre la puerta del auto y Arnold.

-Jeje!- rió descaradamente el hombre –Ya extrañaba tus apodos.-Haciendo sonrojar a Helga.

-Exijo saber que hiciste con mi chofer!-

-Le di algo de dinero a cambio de que me permita tomar su lugar sólo por ésta noche.-

-Lo sobornaste?!–

-En el amor y en la guerra todo se vale.-

Helga frunció su seño sintiendo como el hombre se estaba burlando insolentemente de ella, tomó el picaporte de la puerta dispuesta a salir de allí.

-Espero que te haya quedado algo de dinero para pagar la fianza de la denuncia que estoy a punto de hacerte frente a la policía!- Pero el seguro del auto era automático y, por ende, se hallaba en manos del chofer el desactivarlo o no.

-Bajo qué cargos?- atacó Arnold –Dar dinero a cambio de un favor? Visitar a una vieja amiga? ó estar perdidamente enamorado?-

-Corrupción, usurpación de propiedades privadas..- intentó una vez más empujar la maldita puerta -y privación de la libertad!!-

Arnold tomó la mano femenina que luchaba contra el picaporte y la acercó a sus labios para besarla delicadamente. Repentinamente Helga se tranquilizó frente a ése acto.

-Acaso no te gusta la idea de que nos encontremos solos aquí encerrados toda una noche?- Pero la soberbia del hombre echó a perder el encanto del momento.

-Te estás buscando recibir una cachetada igualita a la de la oficina!-

Lejos de intimidarlo, como Helga esperaba, Arnold se acercó peligrosamente a su rostro, clavando sus ojos en los labios, hoy rojos, de la mujer. -Al menos quiero recibirla a cambio de algo que verdaderamente valga la pena.- Y presionó sus labios sobre los de ella fuertemente, esperando recibir su aprobación para prolongar la caricia.

Helga abrió desmesuradamente sus ojos, Arnold le estaba robando un beso! Estaba a punto de cerrar sus párpados y disfrutar del dulce contacto cuando la imagen de Lorenzo se hizo presente en su cabeza.

-No!- Helga corrió su rostro rompiendo el contacto de sus labios y Arnold, algo decepcionado inclinó su cabeza y sus labios quedaron casi pegados a la piel de su cuello, soltando un suspiro que hizo recorrer electricidad a través del cuerpo femenino. Ella tuvo que tragar saliva frente a las sensaciones y, para su tortura, el hombre se decidió por hablarle desde allí, en ésa posición.

-Qué sucede Helga?- aspiró su aroma a perfume para continuar –No puedes olvidarte de él aunque sea un momento?-

-C-claro que no... Lo—su cuerpo temblaba –Lorenzo es mi futuro esposo... n-no puedo hacerle esto...-

-Y si puedes hacértelo a ti misma?-

-Hacerme que?-

-Rehusar tus verdaderos sentimientos?-

Ella se desconcertó ante ésas palabras. Acaso Arnold sabía lo que aún sentía por él? Tan obvia era? Y cómo no? Si temblaba como un cachorro abandonado bajo la fría lluvia. Cómo no? Si las sensaciones que le estaba haciendo sentir le obstruía el camino libre a las palabras en su garganta. Cómo? Si sentía que se desarmaba frente al íntimo contacto que estaban experimentando...

-Arnold...- Quiso exclamar pero el hombre había recuperado la fe en las dudas de su amada y con fuerzas renovada, lejos de rendirse, se decidió por dirigir la misma caricia, antes en sus labios, ahora en el delicioso cuello de la mujer.

La rubia no cabía en si de su sorpresa, el hombre que ahora la sostenía entre sus brazos era realmente apasionado. Con sus dedos se encargaba de retirar los rubios cabellos femeninos de ésa zona para disfrutar con más comodidad de su presa.

-A-Arnold!...- Intentaba vanamente Helga de empujarlo –D-debes detenerte... por favor..- pero las sensaciones que éste le provocaba inundaba su ser de escalofríos haciéndole doblegar bastante su voluntad.

Él tampoco estaba seguro de lo que estaba haciendo, sólo sabía que no podía evitarlo, Helga lo volvía loco, no sólo su actitud y su fuerza que desde siempre había llamado su atención. Sabía lo mucho que la misma Helga le recriminaba su ceguedad por las caras bonitas cuando niños, nunca pudo aprender la sabia lección de su amiga en cuanto también dejarse enamorar por las personalidades y virtudes de los demás, por lo que llevaban en su interior. Pero es que ahora no podía culparlo, después de tantos años encontró a su amada verdaderamente hermosa, tan cambiada, tan segura de sí misma que era extremadamente atractiva para sus sentidos. Y ahora que había sentido el contacto de su piel sabía que sería un adictivo para él en lo que le quedara de vida. Su perfume lo embriagaba, lo susurros de sus carnosos labios era un deleite para sus oídos y el sabor de su piel le sabía exquisito. De qué manera le harían entender a su corazón que la mujer de sus sueños le era prohibida y dolorosamente negada?.

-Abajo!!- El hombre salió del mundo de sus sueños al sentir como le fue tristemente dificultado el seguir saboreando la piel del cuello femenino. Cuando Helga lo empujó junto a ella casi pegados a la tela de los asientos traseros y por detrás de los asientos delanteros. Fijó su mirada en el punto de concentración de la mujer para entender un poco más la situación. Y es que de las puertas de Patakis Phones Company salía el vicepresidente de la empresa y el futuro esposo de Helga, Lorenzo.

Arnold se moría de ganas por haber salido del automóvil junto a ella y gritarle en su cara que finalmente y si Helga se volvía con él a Hillwood, así que podía ir olvidándose de la boda. Pero para suerte de ambos, el mismo iba demasiado distraído para siquiera detectar la presencia del auto de la presidente en el estacionamiento. Subió a su correspondiente auto negro y su chofer se encargo de sacarlo del aparcamiento con rumbo desconocido.

Helga soltó todo el aire que sus pulmones se habían negado a soltar en todo ese trayecto, al mismo tiempo en que sus manos sobre los hombros de Arnold perdían presión sobre los mismos.

-E-eso estuvo cerca, muy cerca.- Exclamó.

-Podemos continuar en lo que estábamos entonces?- Helga cruzó su mirada con la apasionada de Arnold y su miedo la hizo alejarse lo más posible de él, casi pegada al extremo del móvil.

-Como te atreviste a...? a...?- la mujer era incapaz de decir una palabra más pues tenía la certeza de que no toda la culpa decaía sobre Arnold. Por su lado, éste la observaba con cierta burla, su amada se veía tan adorable cuando se hallaba nerviosa y sonrojada.

-A qué cielo?-

Al parecer le estaba cayendo en gracia burlarse de ella, ese 'cielo' así lo había sentido –A!...A aprovecharte de la situación!-

-Ja!-se burló irónicamente, una vez más, el cabeza de balón –Ahora resulta que soy YO el que se aprovecha de la situación!-

Helga se extrañó ante ésa actitud por parte de él –Acaso estás queriendo inculpar a alguien más por ello? A mi acaso?-

-No, claro que no, no a ti, sino a Lorenzo.-

Ante esa ofensa a su futuro esposo Helga no pudo evitar colocarse a la defensiva una vez más. –No hay nada malo que se pueda decir en contra de Lorenzo!-

A Arnold le dolió un poco ésa seguridad por parte de ella, ésa confianza ciega por él era una de las tantas cosas por las que mataría por tener.

-No crees que ha sido algo sospechosa su actitud desde que llegué?-

-Sospechosa?- Pensó Helga por un momento, con ella había actuado un tanto más romántico que de costumbre y ni se diga de la falta de celos que había osado representar. Cuando en todos esos años había espantado a varios de sus clientes sólo por pretender llegar a 'algo más' que negocios con ella. –Puede que si, pero si está actuando de esa forma por algo ha de ser.-

-Sólo porque estoy perdidamente enamorado de ti? Crees que tenga miedo a que te secuestre o algo así?-

Una vez más, Helga no pudo evitar que sus mejillas se tornaran rojas, Arnold seguía provocando los mismos sentimientos en ella que hace cinco años atrás.

-Quizás haya algo más peligroso aún.- Respondió sin pensar.

-Algo más peligroso?- sonrió Arnold con una pizca de curiosidad –Algo como qué?- Prácticamente rodeó con uno de sus brazos a la mujer frente a sí, quizás para intimidarla quizás no.

Helga ya estaba sudando frío, definitivamente no debió de haber dicho. Su mente fácilmente respondía a la pregunta "Cómo el hecho de que yo aún te sigo amando." Pero no podía confesar algo así, a Lorenzo se lo había dicho muchas veces agregando miles de disculpas porque de verdad estaba intentando sacarlo de su mente y de su corazón, pero no era nada fácil.

-Algo como qué te has convertido en un insolente sin respeto por nada ni nadie.- En su lugar respondió. –Eres capaz de hacer lo que sea, sólo mírate, sobornaste a mi chofer y me tienes prácticamente secuestrada en éste coche pa-para vaya saber que cosas hacer conmigo!-

-En verdad has cambiado.- Exclamó Arnold con su vista fija en el rostro de la mujer, ignorando abiertamente los anteriores comentarios de su amada.

-Porqué lo dices?- Temió preguntar, no estaba segura de que se tratara o no de un halago.

-Por tu maquillaje..- y con su mano contorneo el rostro femenino -... no solías cuidar mucho de tu imagen, no te importaba mucho lo que los demás pensaran o no de ti. Tu ropa también parece querer llamar la atención de los demás, especialmente de los hombres...- explicó refiriéndose a la corta falta negra que dejaba al descubierto sus perfectas piernas y a la apenas descotada camiseta que llevaba por debajo de su chaqueta que dejaba ver prácticamente todo su cuello y parte del inicio de sus senos.

La mujer se sintió un poco incómoda por la intimidante mirada, por primera vez en mucho tiempo le hubiera gustado traer una manta consigo para cubrirse. Y es que de verdad no le importaba lo que los demás creyeran de ella, sabía que sus empleados la admiraban y con eso bastaba. Pero sintió algo de dolor en su pecho al ver que la opinión de Arnold si le importara y que ahora se sintiera algo decepcionado de lo que veía.

-N-no parecías pensar lo mismo de mi hace tan sólo unos minutos.- Intentó abotonar su chaqueta -Parece ser que haces una cosa pero dices otra muy diferente.-

-No, si no me estoy quejando.- Con su mano la tomó por el mentón para poder verla a los ojos. –Porque esos hermosos ojos azules continúan allí..., además lo que me duele no es tu cambio exterior sino el interior.-

A la rubia le dieron fuertes deseos de llorar, pero no iba a quebrarse en ése instante. –Te duele que me haya vuelto más fuerte en mi carácter porque ya no creo en tus palabras? Que haya juntado aunque sea un poco de inteligencia durante todos estos años para resguardar el poco orgullo que me queda?-

-Jamás dije eso!- contraatacó Arnold –Me duele que no me dejes ver a ésa Helga fuerte y delicada a la vez, a ésa cuya fuerza de voluntad era más grande que el de cualquiera, quién no tenía la necesidad de que nadie, absolutamente nadie, le dijera lo que debía o no hacer, decir o sentir!- y empujó a Helga hacia él para pegarla a su cuerpo, haciendo más cercano el contacto de sus ojos.

La mujer no se opuso ni a su contacto, ni a la mano que le entreabría sus labios desde el mentón ni mucho menos al apasionado beso que se consumió entre los mismos.

En ésta ocasión Arnold besaba con algo de desesperación por rescatar a ésa Helga, a su Helga. Sus fuertes brazos se cerraron por detrás de la espalda femenina profundizando aún más el beso.

Poco a poco, Helga se rindió y comenzó a corresponder tanto al beso como al abrazo, colocó sus manos sobre el pecho de Arnold pero no para empujarlo, sólo para sentir su tacto y su calor.

"Nuestro primer beso..." pensaba Arnold en su interior, acongojado por la respuesta de su amada "El primer beso al cual correspondo como siempre tuve que haberlo hecho. Como siempre debió ser."

Pronto su mano sintió deseos de recorrer aún más, deslizó una de las cuales se hallaba en la espalda de Helga y recorrió el contorno de su cuerpo, sintiendo que se volvía loco por las curvas del mismo, su angosta cintura, sus anchas caderas, su esbelta pierna por debajo de la falda. Por instinto introdujo su mano por abajo de la misma estando en contacto directo con la piel de las piernas de su amada.

Sus labios se separaron en busca de algo de aire, pero Arnold continuaba dejando un camino de besos desde el lóbulo de la oreja de Helga hasta su mejilla, su cuello, y más abajo.

-A-Arnold... e-esto no está bien...- apenas susurró sintiendo como una mano acariciaba con ansias el inicio de sus piernas y como otra despojaba de sus hombros la chaqueta.

Las cosas se estaban yendo fuera de control, pronto ya no podrían regresar el tiempo atrás.

Cuando Arnold sintió algo húmedo y tibio dar con su mejilla su cuerpo se paralizó y bastó para cruzar su mirada con la de su amada para que todo allí acabara. Lo último que el cabeza de balón supo fue de la huida de su rubia del auto, el sonido de sus tacones corriendo rápidamente y del freno de un taxi que la embarcaba y se la llevaba lejos de la empresa.

Arnold palpó con la palma de su mano el liquido de su mejilla, sintiendo ese dolor como propio. Y es que entre sus dedos se hallaba la prueba contundente de la culpa de su Helga, de la infidelidad hacia su prometido. -Rayos!-

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Como pudo, llegó a su departamento y toda la fuerza de voluntad que había venido arrastrando desde la empresa para no llorar desfallecieron allí mismo. Pronto la rubia se dio cuenta de que no sólo fueron las lágrimas retenidas desde su salida de la empresa sino de su huida de Hillwood desde hace ya cinco años atrás. Cuando su odio le impidió descargarse como era debido.

-Cinco años para que? De qué sirvieron todos ellos?- tomó su cabeza con ambas manos mientras se dejaba caer boca arriba sobre uno de sus sofás –Si lo sigo amando con la misma intensidad que siempre! Si lo sigo amando como cuando tenía tres años y con la diferencia de que ahora ya no puedo decírselo...-

No, ya no podía decírselo y no por temor a no ser correspondida, por terror a salir lastimada, sino por lealtad a quién siquiera intentó salvarla de sí misma, de ése sentimiento que había logrado consumir la mayor parte de su vida. Lorenzo no se merecía aquello, Lorenzo merecía recibir aunque sea un poco de todo el esfuerzo que hizo por ella, de toda esa protección, de toda ésa atención que nisiquiera sus padres lograron darle. Él fue el único que logro que ella fuese algo más que una abusadora, logró que realizara una carrera, que le cumpliera a Bob Pataki el sueño de su propia empresa, logró lo que nadie, que su familia la viera como alguien más que la sombra de su hermana, que vieran por fin a Helga como una persona que podía valerse por sí misma y que podía lograr sus propios objetivos.

- Aunque haya perdido mi personalidad...- se recriminó a sí misma -...aunque ya no demuestre ser lo que alguna vez fui tal y como Arnold me lo acaba de decir.-

Para la mala suerte de Helga ésas palabras le habían dolido y mucho más siendo provenientes de Arnold, pero eso no debería de incomodarle, sólo ella sabía que aún conservaba cuadernos y cuadernos de poesías de su adolescencia y su niñez, los cuales hoy en día iban en aumento. Que las mismas eran fruto de su pasatiempo favorito, de la escapatoria a la rutina cada noche en la que volvía de su trabajo. Que podía seguir pretendiendo estar enfadada cuando ya las lágrimas estaban por escaparse de sus ojos. Que a pesar de todo aún sentía rencor hacia su familia por lo que hicieron de ella cuando era tan solo una niña.

-Pero ya he dejado de soñar...- Admitió con dolor - ...dejé de imaginarme locos sueños en los que Arnold finalmente me prestaba atención y confesaba que me amaba. – Un sueño que el día anterior se había convertido en realidad y es que jamás creyó siquiera volver a verlo en lo que le quedara de existencia. Jamás llegó a imaginar que él mismo bajo su voluntad iba a realizar tal viaje sólo para reencontrarla a ella. Si cuando el hombre pasaba por su mente fácilmente podía imaginarlo junto a una hermosa mujer, sus amigos y un buen trabajo, llevando una gran vida. Una vida feliz y sin remordimientos.

Nadie la había preparado para darse contra un Arnold tan distinto, tan apasionado, tan impulsivo, sin vergüenza ni sentido moral que lo detuviera por romper todas y cada una de las reglas.

-Tú también has cambiado Arnold.- Susurró mucho más calmada colocando una de sus manos sobre su frente –No sé si para bien, no sé si para mal o si solo lo haces en una situación como ésta, donde te toca ser egoísta para conseguir lo que quieres.- Y es que Arnold había avanzado atropellando a quién fuera, incluso a ella misma, olvidándose de que se trataba de una dama, la cual no tenía relación alguna con él y que, más aún, se hallaba comprometida a matrimonio con otro hombre. Sin importarle que ya tuviera una vida determinada, una rutina invariable, un futuro ya marcado. Su Cabeza de Balón simplemente llegó para ser ése quién desequilibrara todo eso que había logrado forjar con tanto esfuerzo en todos ésos años.

-Mañana mismo debo de aclarar las cosas. Por el bien de todos debo hacerlo.-

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Al día siguiente...

"Aclarar las cosas no?" Se maldecía irónicamente a sí misma Helga. Se hallaba inmóvil en el asiento de su oficina sólo dejando a sus ojos seguir la trayectoria que su futuro marido hacía de un lado a otro de la habitación, contándole con lujos de detalles los salones en que tenía pensado realizar la fiesta luego del casamiento, la iglesia, las alianzas, las invitaciones y ya estaba a punto de confirmar la fecha si ella no habría la boca de una buena vez.

-Muy bien, tú que opinas?- Le preguntó Lorenzo con una gran sonrisa.

-Q-qué pienso de qué?- salió de sus pensamientos y sus dedos no dejaban de jugar con su amillo de compromiso quitándolo y volviéndolo a colocar.

-Amor!!- exclamó con tal alegría que no hacia más que matar más y más a la mujer de culpabilidad –De que nos casemos en 15 días!-

-QUÉ???!!!- a mala hora había llegado un lápiz a sus manos, el cuál fue partido por la mitad ante la sorpresa –N-no crees que es demasiado pronto?-

-No realmente, ya llevamos más de cuatro años de noviazgo y muchos más de conocernos.- Con elegancia tomó de las manos a su prometida, culminando con ése mismo acto el nerviosismo en las mismas. –A mi ya no me quepa la menor duda de que es contigo con quién quiero compartir el resto de mi vida.-

La mirada que éste le daba a Helga la paralizaron, no logró articular palabra alguna, ésas que el hombre frente a sí esperaba con ansias por recibir.

-Helga?- Parpadeo –Está todo bien?-

La rubia finalmente reaccionó –S-si, e-esta todo bien Lorenzo... por qué lo preguntas?-

Se desmayaría allí mismo si el joven había adivinado algunos de los pensamientos que atravesaban por su mente, si las imágenes y los sentimientos a flor de piel que mostró con Arnold la noche anterior podían ser percibidas por él.

-No lo sé, eso dímelo tu.-

-Es que n-no entiendo a qué te refieres.- Se apresuró a servirse un poco de agua en una vaso para sí misma. Todo bajo la atenta mirada de un Lorenzo que se había colocado repentinamente serio y había optado por tomar asiento.

-Esperaba a que me exclamaras lo feliz e impaciente que estas por que nos casemos.-

-Cof! Cof!!- tosió la rubia –Claro, claro que estoy feliz, muy feliz.-

-En serio me lo estás diciendo?-

-Si...- Ahora fue Helga quién erguida y mucho más calmada tomó de las manos a su prometido y clavó sus ojos en él -...siempre fue mi mayor sueño el casarme con el amor de mi vida.-

Al ver la sinceridad en su mirar Lorenzo logró calmarse notoriamente y esbozar una sonrisa reconfortante. –También es el más grande de mis sueños. Lamento haberte cuestionado, supongo que tienes mucho trabajo y por el momento no tienes cabeza para tratar estos temas.-

-Si, exactamente...- mintió -... lo siento mucho.-

-No hay porque, sólo dime si o no y volveré a mis actividades.-

-La respuesta es si.- Sonrió Helga, dándose cuenta tarde del tema al que había dado su aprobación.

-Contaré los días faltantes para que seas mi esposa.- Y con ello el vicepresidente de la empresa se marchó con una gran sonrisa, la misma que desapareció al salir de la oficina, un dique de preocupación brillo en su mirada, la cual aumentó al descubrir como una vez más y descaradamente Arnold había optado por visitarlos nuevamente. Pues el mismo se hallaba conversando tranquilamente con la secretaria del lugar.

-Buenos días.- se acercó para saludarlos. Al instante la despreocupada secretaria se colocó recta y de pie frente al hombre.

-Bu-buenos días señor!-

-Señorita Cinthia, le agradecería que procurara no descuidar tanto su trabajo con absurdas distracciones.- Su altanera y despreciativa mirada se posó sobre el Cabeza de Balón. Quién no dudó en fruncir su cejo frente a la ofensa.

-Di-disculpe señor!... le prometo que no volverá a pasar!- La secretaria se sentía un poco atemorizada.

-Ella sólo estaba cumpliendo con su trabajo al atender una de las visitas de ésta empresa.- La defendió Arnold.

-Jaja!- se rió el de gafas –Eso me hace recordar otra incógnita que me ha estado rondando ya hace varios días en mi mente. No te parece que te estás tomando demasiadas libertades al venir a ésta empresa cuantas veces y a la hora que se te dé la regalada gana?-

El hombre lo enfrentó, demostrándole abiertamente que sus comentarios no le caían para nada en gracia. –En la puerta no me han pedido ningún tipo de identificación ni me han limitado a entrar y salir cuantas veces sean necesarias. Estoy teniendo un comportamiento bastante bueno y si eso a ti te agrada o no, creo que debe ser la misma presidente quién me lo diga, no?-

-Puede que si, pero lamentablemente Helga suele ser muy flexible en ésos asuntos.- Admitió –Pero a la duda que todo me esto me lleva es a saber si no tienes nada mejor que hacer que perder aquí el tiempo. No deberías ya de haber vuelto a Hillwood?-

Cinthia se sintió un poco intimidada frente a ésa guerra de miradas entre los hombres, no estaba segura de que todo eso terminara bien. Por lo mismo, sin que ellos se dieran cuenta, tomó lentamente el teléfono y comenzó a marcar.

-Es decir... supongo que has de tener un trabajo o al menos una carrera que atender por allá. O continúas siendo, simplemente, el consejero y defensor del pueblo?-

Golpe bajo. Ése le había dado, mediante palabras, Lorenzo a Arnold y el mismo que le hubiera gustado darle, pero mediante puño, Arnold a Lorenzo, pero aún seguía siendo un caballero y, por ende, le continuaría su jueguito de palabras hirientes.

-Al menos ése título de 'consejero y defensor del pueblo' para un niño me suena mucho más digno que el del 'niño rico y mimado', no crees?- cucharita de su propia medicina –Mucho más aún si el 'defensor' ayudó al 'rico' a disfrutar un poco de su niñez como todo niño muy a pesar de todas las obligaciones que tuviera o no que cumplir.-

Lorenzo entrecerró su mirada –No es nada caballeroso echar en cara a los demás los favores que les has hecho. Si lo que quieres es cobrarme pues... te escucho, cuánto quieres a cambio de ellos?-

-No necesito dinero.- exclamó el cabeza de balón –Hay sentimientos y personas mucho más importantes que el dinero. Lo que si me atrevería a pedirte es que hagas caso de tus propias palabras Lorenzo.-

Lorenzo se desconcertó ante ello, claramente sus rasgos faciales dejaban ver su poco entendimiento del tema, lo que Arnold se apresuró a aclarar.

-No es de caballeros echar en cara los favores hechos. Cuando se hace una cortesía, no se pide otra a cambio pues se hace de corazón y con verdaderos y sinceros deseos de que esa persona se encuentre bien y feliz. Nisiquiera el hecho de que le hayas salvado la vida hace que ésta deba de aferrarse a ti y le prohíbas su libertad.-

Aquello bastó para que el vicepresidente entendiera a la perfección sus indirectas bastantes directas. –Jamás hice ni haré algo así.-

-Soy fiel testigo de tus acciones Lorenzo y creo que eso no es cierto.-

-No tienes derecho a juzgarme.- Lo tomó por el cuello de su camisa, Arnold permaneció impasible frente a ello. –No cuando a la persona que menos ayudaste fue a Helga.-

-Es por ello que estoy aquí, para ayudarla a tomar el buen camino, para evitar que arruine su vida al atarse a ti!!-

-Eso!! Eso es exactamente lo que quería escuchar!!-Lorenzo elevó su voz al igual que Arnold lo había hecho. –Finalmente mostraste el lado oscuro de tus intenciones! Viniste a intentar quedarte con mi novia!!-

-Que sucede aquí?!!-

Ambos hombres se separaron al escuchar la vos de Helga, quién repentinamente había aparecido en la recepción del lugar, sólo en ése instante los rubios se dieron cuenta de la cantidad de personas que habían estado presenciando su acalorada discusión. Cinthia sonrió de tranquilidad, si alguien podía frenar esa pelea, definitivamente ese alguien era su jefa.

Con deseos de asesinar contenidos se acercó peligrosamente a ambos cabezas huecas, susurrando palabras que sólo ellos pudieran escuchar.

-No quiero escándalos en mi empresa señores!!- Los hombres se obligaron a calmarse a sí mismos frente a las amenazas de la enfurecida mujer. –Están de acuerdo conmigo?!!-

-Si.- afirmaron.

Helga adornó su rostro con una gran pero tenebrosa sonrisa. –Muy bien en ése caso le voy a pedir señor vicepresidente que vuelva a sus actividades, le parece?-

Lorenzo quiso negarse pero no era buen momento para ello, obedientemente volvió a su oficina y cerró con algo de fuerza la puerta de la misma.

-Y usted señor...- dijo ahora refiriéndose al cabeza de balón -...acompáñeme a mi oficina por favor.-

-S-si, enseguida voy.- Respondió algo intimidado "Cielos, Helga aún tiene ese poder intimidatorio sobre los hombres que tenía cuando niña!"

-Muy bien.- Y se encaminó a su oficina. Arnold sólo salió de su asombro cuando la secretaria le acercó algo.

-Tenga usted, señor Arnold.- Le sonrió mientras le acercaba un gran ramo de rosas blancas que había mantenido oculto por debajo de su escritorio.

El hombre le devolvió la misma sonrisa en agradecimiento mientras lo tomaba como algo sumamente valioso. –Gracias por ayudarme a ocultarlo, no se que habría sucedido si Lorenzo lo hubiera visto.-

-No fue nada señor, le deseo mucha suerte con la señorita Pataki!-

-Te lo agradezco.-respiró profundamente y tomó el camino hacia la oficina, donde la puerta abierta le daba la bienvenida.

Al llegar allí no encontró a su amada sobre su sillón del otro lado del escritorio como ya era costumbre. Sino que la misma se hallaba recostada sobre el marco de uno de los grandes ventanales, con uno de sus vidrios abierto con la intención de proporcionarle algo de aire fresco la rubia. Su semblante era cansado, pues sus párpados se hallaban cerrados en un intento de sentir con más intensidad el bienestar que la tibia brisa le abastecía.

Eso fue hasta sentir un dulce aroma recorrer sus sentidos, al abrir sus ojos se halló de frente con los verdosos ojos de Arnold junto a su reconfortante sonrisa y, de por medio, un gran ramo de rosas puras, recién cortadas y maravillosamentes blancas.

-Qué significa esto?- interrogo desconcertada.

-Son para ti.- Susurró Arnold –Creí el mejor regalo para ti, rosas frescas y de un blanco puro, como tú.-

Las mejillas de la rubia volvieron a tornarse rojas, pero no evitó esas sensaciones, ni el brillo de sus ojos, ni el esbozo de una encantadora sonrisa ni mucho menos el tierno gracias que salió de sus labios. El rubio también se sonrojó, el día de hoy le parecía ver a su amada mucho más hermosa, pues se permitía a sí mismo admirar su belleza natural, sus ojos azules como el mar, su piel lisa y blanca como la porcelana, su cabello brilloso como la seda.

-Y a qué se debe el regalo?- cuestionó la mujer.

-No se necesita de un pretexto para dar un regalo.- respondió quitando un mechón de rubio cabello que le obstruía la vista de tan hermosa criatura. –Aunque debo admitir que te lo he dado en un intento de comenzar de nuevo.-

Helga clavó sus ojos en su mirada dándole a entender su incomprensión.

El semblante del rubio mostraba preocupación y arrepentimiento. –Anoche... me dejé llevar por el deseo... y estuve a punto de hacer algo por lo que después ibas a odiarme por el resto de tu vida.-

La mujer agachó su cabeza por la vergüenza que los recuerdos de la noche anterior. Pero Arnold la obligó a mirarlo nuevamente al elevar con su mano su rostro.

-Me dejé llevar por mis egoístas necesidades y me olvidé de lo que tú necesitabas. Olvidé que vine hasta aquí para intentar recuperarte y mi desesperación por verte en los brazos de otro hombre me llevó a hacer lo de anoche y... aunque no me arrepiento... sé que no fue lo correcto.-

-Arnold...- La mujer se sentía en una nube, allí estaba su amado, su verdadero Arnold, leal, amigable, benefactor. Hundido en su preocupación por hacer el bien para que nadie más que él salga lastimado.

-Debo de recuperar primero tu confianza...- se acercó a ella un poco más -...para así adueñarme de tu corazón y de tu alma y luego, sólo luego, abandonarnos al placer.-

Ya ambos podían sentir el aliento del otro sobre su rostro.

-Para que pueda sentirme finalmente merecedor de tanta belleza y me sienta honrado de que me admitas que me amas. Porque yo si lo hago...- Helga se hallaba hipnotizada en las esmeraldas de su amado, olvidándose por completo que se hallaban en su empresa, en su oficina, en el entorno que también rondaba su prometido.

-...porque yo si te amo Helga, te amo demasiado.- Y el ansiado contacto llegó, las palabras de amor culminaron en el contacto de sus labios. Un beso apasionado pero sólo con intenciones de demostrarle al otro cuan grande era su sentimiento, cuanta era su añoranza por el otro. Sus manos sólo acariciando sus rostros y sus cabellos.

Tan embelesados se hallaban en su mundo de sentimientos, que no escucharon ni sintieron la presencia de otra persona en la oficina, quién acababa de entrar, sólo reaccionaron al escuchar como algo se estrellaba contra el piso...

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Y? Que tal? Espero con ansias sus comentarios!!