Recuerdos de una vida sin fin
Capitulo II
Cartas
25 de setiembre de 1897
Estimado doctor Van Helsing:
Le doy mil gracias por su amable carta, que me ha quitado un enorme peso de encima. No obstante, si es cierto, ¡que cosas tan terribles hay en el mundo, y que espantoso seria que estuviera en Londres, en efecto, ese hombre, ese monstruo! No me atrevo a pensarlo. Recibo en este instante, mientras le estoy escribiendo un telegrama de Jonathan…
Mina Harker
Cerró el libro de anotaciones. Sonrió. Nunca antes se habia puesto a pensar que Abraham Van Hellsing habia conservado una copia de todos los diarios y cartas que habia recibido durante y post el tratamiento de "sanacion" de la señorita Lucy Westerna.
Sonrió, una vez más.
Lucy.
Su querida, joven y adorada Lucy.
Si, la recordaba. Realmente placentero desde la primera vez que bebió su sangre convirtiéndola en vampiro. Una joven de agradable belleza, tierna y alegre.
Una pena.
Alucard cogio el libro por el lomo dispuesto a dejarlo en su lugar. No quería seguir leyendo… por lo menos no por el momento.
-"¿siempre tomas lo que no es tuyo sin permiso?"
-"la biblioteca estaba abierta, asi que ¿Por qué no tomar prestado un libro?"-respondió tranquilamente –"¿esta mal que me quiera distraer, ama?"
-"la biblioteca estaba cerrada. Cerrada. Sabes que la única persona que puede acceder a la biblioteca privada de mi abuelo. Soy yo, y lo sabes. Detesto tu poder de atravesar paredes… eres tan impredecible, Alucard"
-"asi, soy yo. Ama"
-"de todas maneras ¿Qué estabas leyendo?"-arremetió Integra empezando a perder la paciencia con su subordinado exigiéndole el texto que –aun- reposaba en las manos del vampiro
-"…amenidades"
Integra no espero mas y sin previo aviso le arrebato el libro al vampiro –"Diagnostico de la muerte de la señorita Lucy Westerna"-leyó en la portada escrita por puño y letra de su difunto abuelo –"¿Lucy Westerna?"
Alucard no dijo nada, estaba apoyado contra las estanterías mirando hacia un lado, la sombra de su sombrero impedía ver cualquier rasgo en su rostro. No estaba de humor como para responder a las preguntas de su "ama", con un gesto estaba dispuesto a salir de la biblioteca, como lo habia hecho… o sea atravesando la pared.
-"Seras aun esta grave, por si te interesa saberlo"-termino Integra antes de que su sirviente abandonara la estancia –"pero se esta recuperando con mucha rapidez"
Alucard no hizo ningún gesto y atravesó la pared.
-"¿será posible?"-pensó Integra abriendo el libro –"¿estará recordándola? Si no… ¿Por qué entonces estaría husmeando entre las anotaciones de mi abuelo de hace un siglo…? Alucard…, No, Drácula, ¿aun no la puedes olvidar, cierto?"
Con dolor junto el viejo libro contra su pecho, bajando la cabeza. Como dolía, dolía mucho.
0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0
-"¿estas mejor, mignonette?"
Seras comenzó a abrir sus ojos. Se sentía muy débil. Muy débil. No recordaba nada, bueno casi nada.
-"¿en… en donde estoy?"
-"¡ya despertaste!"-dijo exaltado Pip –"¡estaba comenzando a despreciar tus poderes como vampiro! Pero creo que estoy convencido"
Victoria se sentía como si un tren le hubiera pasado encima. –"¿Qué paso?"
-"pues, justo en el momento mas critico, Sir Integra apareció con un escuadrón de Hellsing y el loco ese huyo antes de poderte hacer daño"-dijo con rudeza –"estas asi, por la culpa de ese idiota que tienes como maestro"-espeto molesto –"y ni si quiera esta preocupado por ti"
Cierto, el nosferatum no se habia aparecido desde que llegaron a la mansión.
-"se quedo petrificado"-continuo con acidez –"y luego dice que es invencible ¡pamplinas! ¡Maldito chupa sangre!"
Victoria no sabia porque pero, su maestro se habia quedado petrificado una vez que Anderson atravesó su cuello con su bayoneta. Es decir, ya lo habia hecho un gran numero de veces en el pasado ¿Por qué se habia quedado sin hacer nada? No lo entendía. Comenzó a recordar lo que habia pasado.
Pudo sentir como las bayonetas de Anderson atravesaban todo su cuerpo antes de que lo pudieran lastimar. No sabia porque, ya sea por el momento o por impulso se interpuso entre el ataque. Luego, se sintió débil. Muy débil. A lo lejos escuchaba la voz de Pip, y dirigió su mirada hacia el hombre que estaba en el suelo completamente inmóvil y con una bayoneta incrustada en su cuello.
-"Ma… Maestro…lo siento…. Yo…"
Después todo se volvió oscuridad. Cuando entre abrió sus ojos, Sir Integra y Walter la trasladaban a la mansión. Con las fuerzas que podía lo busco, a su lado estaba Pip siendo atendido por un paramédico. Pero no habia rastro del vampiro.
Desde ahí, se quedo dormida.
Se levanto rápidamente retirándose lo vendajes que cubrían su cuerpo. Antes de que Pip la pudiese detener, claro. Ya no eran necesarios, estaba bien. Solo algo debilitada, después recordó que no habia "comido" desde hacia unos días. Tal vez, por ello su cuerpo no era tan fácil de regenerarse como solía.
-"¿Qué… que… ¿A dónde vas, mignonette??"-dijo Pip que estaba en la camilla vecina, aun con heridas leves
-"me voy a mi habitación"-dijo ella abriendo la puerta –"hasta mañana"
Pip no dijo nada, pero bufo en voz baja, cabizbajo. Era extraño, muy extraño.
Victoria caminaba hacia su habitación, aun pensando en lo sucedido. De pronto un vahído…
-"te he dicho que debes alimentarte, chica policía"
-"¿e… eh?"-se pregunto Victoria alzando la mirada. De pronto, sin ningún aviso era sostenida por los fuertes brazos de quien llamaba su "maestro" –"¡Ma… Maestro!"-se espanto
-"¿Qué pasa?"-dijo seductoramente –"¿te molesta verme?"
-"N- No… no es eso, si no… que… bueno, no lo esperaba… por aquí"-dijo nerviosa, sintiéndose cada vez mas débil
-"creo que ya estas mejor"-dijo Alucard sin tomarle demasiada importancia caminando junto con ella –"Walter ya dejo tu cena en tu habitación"
Abrió la puerta con cuidado.
-"Bébela o si no, no podrás recuperar tus energías"-dijo abriendo el empaque de sangre medica en el recipiente con hielo –"ahora. Lo harás enfrente mío"
-"pe… pero ¡Maestro!"-dijo la chica sintiendo presión por parte del vampiro mayor –"no… no… no quiero"
-"hazlo"-dijo el con el tono seductor de siempre acomodándose en una silla –"vamos, ya bébela. O si no me tendré que quedar el resto de la noche hasta que lo hagas ¿acaso quieres que pase la noche contigo?"
Claro esta que lo ultimo lo dijo en un segundo sentido. Pero Victoria no lo entendió.
-"pe… pero"-siguió titubeo. Ok, eso era DEMASIADA presión –"debe haber otra manera"
-"claro que la hay. Pero no creo que te guste"-rió malicioso –"si quieres puedes salir a cazar. Aun es de noche… supongo que no te molestara buscar algunos cuellos para saciar tu apetito"
-"¡Maestro! ¡Claro que si!!"-dijo casi molesta –"yo fui humana también. ¡Jamás lo haré!"
-"entonces bébela"-dijo apuntando hacia la bolsa –"a-ho-ra"
Victoria lo miro algo enfadada y cogio el paquete depositándolo en un plato. Dio un largo suspiro y la bebió rápido, no quería saborearla. No quería. Quería pretender que no le gustaba… sabiendo que era una mentira.
-"ves, no fue tan difícil, chica policía"-dijo el vampiro satisfecho –"eso evitaras que te andes desmayando"
-"Maestro…"-dijo Victoria limpiándose una gota de sangre que salía de su boca –"¿Qué sucedió hoy en la noche…? Me refiero, ¿Por qué no ataco a Anderson como siempre?"
El semblante de Alucard cambio por completo. Sonrió, parándose dispuesto a abandonar la habitación de la agente. –"buenas noches, agente"-se despidió atravesando la pared sin darle una respuesta a Victoria.
-"sabia que no me iba a responder"-suspiro –"pero… algo muy extraño sucedió… como si estuviera triste…"
Miro hacia donde habia desaparecido segundos antes el nosferatum.
-"¿Qué es lo que le tiene asi, maestro?"-pensó –"nunca lo habia visto actuar de esa manera…."
Comenzó a preparar todo ya para irse a dormir. Eran casi las dos de la mañana. Y después de todo lo que habia pasado en la noche estaba cansada. Además tenia que practicar dentro de cuatro horas.
Por lo menos ya se habia librado de su compañero Pip Bernadotte durante por lo menos dos días. Ya que el soldado tenía que todavía permanecer en el servicio medico por ese tiempo.
Habia algo que aun le molestaba. ¿Por qué su maestro no habría ido a verla durante ese lapso? ¿Dónde se habría ido?
Pensando en aquello se comenzó a quedar dormida.
0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0
Estaba desganado, no tenia ganas de hacer estrictamente nada. No sabia últimamente, el porque pero le causaba cierta molestia. Bueno, también estaba aburrido. No se habia movido ni un solo vampiro en toda la ciudad en la ultima semana. Se podría decir que lo único interesante en Hellsing habia sido el ataque de Anderson a Seras Victoria los últimos días.
-"¿en que demonios estaba pensando?"
Se pregunto una vez mas. Se sorprendió un poco cuando vio en su caminata habitual a los dos jóvenes paseando por Londres como cualquier otra pareja normal a esas horas. Tenia que ser franco consigo mismo. Le molesto, demasiado para su gusto. De buena gana hubiera irrumpido su "cita" de no haber aparecido Anderson. Le molesto que su "aprendiz" no le dijera nada sobre su salida con el francés.
Si, señores, Alucard estaba celoso. Aunque claro, el no lo aceptaría jamás.
-"es solo una estupida chica"-dijo el vampiro sonriendo para si –"y es un detestable engendro"-pensó en Pip –"bah… creo que me estoy volviendo viejo"
Se incorporo habia estado tumbado en el sillón de Integra durante casi toda la tarde. Cabe aclarar que la líder de Hellsing habia salido a hacer averiguaciones sobre el chip creador de vampiros
-"¿Cómo le pueden agradar tanto?"-se pregunto con repulsión cogiendo un puro del escritorio de Integra –"si saben horrible"
Estaba dispuesto a retirarse cuando unos documentos llamaron su atención. Información del Chip, Informe de Anderson, algunos perfiles de reclutas nuevos. Mas abajo, el papel realmente estaba desgastado. La letra no era de Integra, era de Van Hellsing.
Estimada señora:
Le ruego que me disculpe que me dirija a usted sin conocerla más que por haberle comunicado de la triste noticia de la muerte de la señorita Lucy Westerna. Lord Goldalming ha tenido la bondad de permitirme leer las cartas y documentos de esta, pues estoy muy preocupado por ciertas cuestiones de importancia vital. He encontrado entre ellas algunas cartas de usted que ponen de manifiesto cuan grandes amigas eran ustedes y cuanto la quería usted. Ay, señora Mina, le ruego a usted que me ayude en nombre de ese cariño. Se lo pido a usted por el bien de otras personas, para reparar grandes daños y para evitar muchos males terribles, que quizás sean mayores de lo que se figura. ¿es posible que la vea a usted? Puede confiar en mi. Soy amigo del doctor Seward y de lord Godalming (el Arthur que fue de la señorita Lucy). De momento, debo guardar todo esto en secreto. Iré a Exerter a verla enseguida si me concede usted ese honor y me indica el lugar y el momento conveniente. Le suplico que me disculpe, señora. He leído las cartas de usted a la pobre Lucy y se lo buena que es usted y como ha sufrido su marido. Por eso, le ruego, si es posible que no le diga nada a el por si pudiera hacerle daño. Le suplico de nuevo que me disculpe y me persone.
Van Helsing
-"asi que asi fue como empezó todo"-sopeso cerrando los ojos. Recordaba, si los recordaba bastante bien: John Seward, Arthur Godalming, Quincey Morris, Jonathan Harker, y por supuesto Van Helsing.
Asi habia empezado el plan para destruirlo hace un siglo. Todo era obra del abuelo de Integra, el doctor Abraham Van Helsing. Sonrió. ¿Qué irónica era la vida? Ahora era un sirviente de su nieta. ¡Un sirviente!
Todo… todo gracias a una mujer.
Mina Harker.
La amo con todo su corazón en su tiempo. Realmente fue la mujer a quien mas amo, porque le hacia recordar a su amada…
Bajo su mirada al otro pequeño papel que en ese caso era amarillo.
Telegrama: Venga hoy en tren diez y cuarto si lo alcanza. Podré recibirlo a cualquier hora.
Wilhelmina Harker.
¿Qué caso habría de recordar todo aquello? Le estaba produciendo una jaqueca increíble.
Después de pensar unos cuantos segundos. Recordó el miedo que habia sentido hacia unos días. Si, era miedo. Como cuando vio que Van Helsing le arrebataba a Mina de su lado. Cuando su amada se iba a los brazos de su esposo. ¡Como detesto a ese hombre!
Cuando fue derrotado.
-"me estoy volviendo mas loco de lo que creía"-susurro para si –"por unos momentos creía que perdía a Mina otra vez. Cuando esa chica era atacada por Anderson. ¡jo! Tal vez realmente termine de enloquecer"
Jonathan y Mina Harker estaban muertos ya, como era de suponer. Cuando fue despertado en los años 40 indago poco sobre la vida de ambos esposos. Todo indicaba que cuando empezó la primera guerra mundial viajaron mas al sur con sus tres hijos y dos nietos… el hombre acababa de fallecer de tuberculosis y Mina, se encargaba de educar a sus dos nietos. Quiso ir a su lado. Pero su orgullo se lo impedía, por supuesto.
Nah, ya para que…
-"¿Maestro?"
Otra vez, genial comenzaba a oír su voz en toda la maldita mansión. Rió de su estupidez. Prontamente, unos golpes se hicieron presentes en la puerta.
-"¿se encuentra ahí, Maestro?"
Vaya, Ok, no estaba alucinando. Por lo menos aun no.
Con un movimiento de su mano hizo que se abriera la puerta dejando ver a Seras Victoria enfrente de el.
-"¿Qué sucede, chica policía?"-dijo tranquilamente como siempre sentándose en el sillón de su ama colocando sus piernas sobre el escritorio de la misma.
-"yo… yo…"-empezó Victoria. No sabia porque pero ver esa actitud de su maestro le hizo sentirse incomoda y nerviosa –"quería disculparme con usted"
-"¿disculparte?"-pregunto Alucard mirando con detenimiento a la muchacha –"¿a que te refieres? ¿Mataste a algún soldado por accidente o que?"-se burlo, bromeando a su costa como tantas veces
-"¡cla… claro que no!"-dijo la chica sonrojada hasta las orejas –"es decir… la otra noche… no debí… no debí preguntar cosas que no me incumben"
-"ah…"-dijo Alucard sin darle la mas mínima importancia aproximándose a la bochornosa muchacha –"eso no importa ahora"
-"¿eh?"-Victoria noto como su maestro estaba muy cerca de ella ¿Cuándo diablos habia llegado a ponerse TAN cerca? Decir que sudaba era poco. Estaba chorreando a mares. No era como siempre.
Alucard estaba prácticamente acorralándola contra la pared. Sin saber porque ella acababa de retroceder hacia ella. Observo como la mano enguantada de su "maestro" se retiraba los lentes oscuros dejando a sus dos pupilas rojizas observarla con detenimiento.
¿Qué estaba sucediendo??
-"ma… maestro… ¿qu… que…?"
-"shhh"-dijo el vampiro colocando dos dedos sobre la boca de su aprendiz, para luego pasar a su mentón –"todo esta bien… Mina"-susurro
-"¿Mi…?"
-"¡¡ALUCARDDDDDDD!!"
Ok, en la puerta de la Biblioteca estaba parada nada y nada menos que… ¿adivinan? Integra Hellsing, junto a su grito acababa de botar todos los documentos que traía consigo y Walter los recogía.
Victoria si que estaba AVERGONZADISIMA. Alucard miro con burla a su ama, incorporándose a saludarla.
Todo parecía que las cosas iban a empeorar en la mansión Hellsing. Y no estaba equivocada.
Las antipáticas notas de Lime: Holaa!! Al fin termine este capitulo Ohh… me gusto mucho!! Jajaja!! Sobre todo la ultima parte, parece que nuestro vampirin se esta enredando mucho con nuestra rubia favorita (Seras) ¡jo, jo, jo!! Como lo tomara Integra. Como que le dimos un pequeño vistazo. Realmente Sir Hellsing esta que hecha chispas y las va a echar hasta el próximo capitulo por lo menos… uyy…!! También menuda escena la que arma nuestro vampiro favorito en su… Biblioteca. Se ve mas acerca de los recuerdos que tiene Alucard cuando era Drácula, y obviamente aun no puede olvidar a su amada Mina. Los fragmentos en el fanfic son del libro de Bram Stocker, las cartas y los telegramas. Mmmmm que pasara después…. ¡jajaja!!
Gracias a todas las personas que están leyendo el fic!! Muchas gracias por los reviews recibidos, recuerden que es mi primer fic de Hellsing UU!!
