OMG…ni yo me lo creo, ¡Pero escribí el tercer capitulo! Jaja xD
En fin, a pesar de la basura que pueda representar mi fic, he decidido terminarlo a como de lugar xD
Sus reviews me animaron mucho a pesar de que no es mi estilo contestarlos, de veras que agradezco a cada uno de ustedes por sus comentarios y sus alientos para que continúe el fic.
El capítulo no es de mi total agrado, como el fic jaja, pero lo cierto es que me extendí más de lo que hubiera querido. Espero no aburrirlos ;D
¡Ojala y disfruten su lectura!
Disclaimers: Naruto no me pertenece.
P/D: No soy responsable de las locas ediciones que hace el FF, así que si se omiten signos o cosas por el estilo no es obra mía.
--
Ya llevaba más de quince minutos frente al dormitorio de sus tíos desde que llegó y posó su puño en la superficie de madera. Hinata comenzó a cuestionarse que debería hacer o decir al volver a ver a los padres de Neji. La noche anterior había sido grosero el no ir a presentarse con ellos y sabía que almenos Neji no se creyó la excusa que había puesto.
Suspiró resignada. Volver a evitar el contacto con sus familiares sería peor y además debería, por lo menos, intentar tener una buena relación con ellos.
La mano que seguía recargada en la puerta se separó unos centímetros para propinarle unos ligeros golpes pero antes de que se diera cuenta la puerta se había abierto y ahora su mano reposaba sobre el pecho de alguien.
La ojiblanca ahogó un gritillo y con temor levantó la mirada encontrándose con Neji, quien la observaba también siendo tomado por sorpresa pero rápidamente se repuso adoptando su seriedad impasible para fijar sus ojos en la pálida mano de su prima.
Hinata entendió el mensaje y retiró su mano torpemente.
- Yo lo- lo siento.- tartamudeó con el sonrojo naciente en sus mejillas y deseando que la tierra se la tragara.
El castaño la estudiaba con la mirada. Precisamente su padre le había encargado ir a ver si Hinata se encontraba levantada.
- Neji ¿Sucede algo? – una voz femenina proveniente del interior de la habitación rompió con la incomodidad que se había formado entre ambos.
- Está bien.- le susurró Neji a su prima mientras se hacía a un lado permitiéndole el paso al cuarto.
El lugar era muy iluminado y a Hinata eso le recordó a las habitaciones del hospital.
Ese recuerdo y la situación de su tía la hicieron sentir apesadumbrada.
- ¿Hinata-chan?– la pregunta despejó a la joven de sus divagaciones.
La aludida tuvo que girarse un poco para ver a la dueña de la voz.
- ¡Mírate, ya eres toda una señorita! – exclamó Amaya provocando el sonrojo de su sobrina.
Amaya Hyuuga. Una mujer de cabellos castaños oscuros y alborotados, y de ojos verdes; su extrema palidez, ojeras marcadas y delgadez se ajustaban a su estado de salud pero sus expresivos ojos y labios de fácil sonrisa destilaban vida y alegría.
- Es bueno volver a verte Hinata-san – recién cuando escuchó la grave voz de su tío Hinata se percató de su presencia sentado a los pies de la cama.
Hizashi Hyuuga. La ojiblanca era conciente de que su padre y él sólo se llevaban minutos, a simple vista eran idénticos, intercambiables. Pero sus miradas los distinguían, los ojos de Hiashi eran escrutadores y carentes de emoción, en cambio los de Hizashi eran blandos y prudentes; además de que se permitía ser un Hyuuga más humano con su familia, algo que su gemelo nunca hizo ni haría.
- Tío Hizashi, tía Amaya.- la peliazul hizo una comedida reverencia.- Buenos días.
La conversación siguió básicamente con preguntas frecuentes como si Hinata tuvo un buen viaje, ó si todo iba bien con su familia, si se sentía a gusto en su habitación y cosas por el estilo, también le dejaron claro que podría contar con ellos para lo que quisiera.
- Será mejor que se alisten o se les hará tarde.- indicó de pronto Hizashi percatándose del tiempo.
Su hijo asintió y fue el primero en salir.
- Gracias por dejarme a su cuidado a partir de ahora.- Dijo la joven a modo de despedidad acompañada de una leve inclinación.
- Espera, Hinata-chan.- le pidió Amaya ante la atenta e interrogante mirada de su marido.- ¿Podría preguntarte algo?
- Eh…claro.- accedió su sobrina con algo de inseguridad.
- Es sobre lo que pasó el día que cumpliste cinco años.- comenzó la ojiverde esperando la aprobación de la Hyuuga para continuar.
Hinata se sintió cohibida pero asintió para que realizara su pregunta.
- ¿Recuerdas algo sobre lo sucedido? – soltó haciendo sobresaltar a Hizashi y a Hinata.- ¿Nos recuerdas?, Recuerdas a Neji? – siguió interrogando con un extraño entusiasmo.
El silencio se hizo entre los que habitaban el cuarto y luego de unos eternos minutos la heredera de la familia contestó.
- Lo siento.- su quebradiza voz se disculpó.- Pero me temo que no tengo memoria de nada de lo que ocurrió ese día…o años anteriores.- continuó con pesar.- Yo sólo podía recordarlos por las fotos.
El rostro ilusionado de Amaya se apagó y le esquivó rápidamente la mirada.- Neji también…- susurró con amargura causando la confusión en la ojiblanca.
- ¿Qué esperabas Amaya? Si sólo eran unos niños.- Habló su esposo dirigiéndole una tranquila sonrisa a su huésped. – Discúlpanos Hinata-san, ya puedes irte.
Hinata dijo 'si' con la cabeza y se retiró de la recámara. Todavía confundida por la forma de actuar de su tía.
Lo siguiente que hizo fue colocarse el uniforme del Konoha High School que constaba de una falda azul marino a tablas y un saco del mismo color, y esperar al pie de las escaleras del living a su primo.
Neji bajó poco después ya vestido con el uniforme que para los varones constaba de saco y pantalones también azul marino.
Mientras él descendía ágilmente, al mismo tiempo que abotonaba las muñecas de su camisa, a Hinata le era imposible negar que se veía sumamente galante. De repente el castaño levantó la mirada y descubrió la de su prima puesta en él y, a su vez, la reacción de ésta de bajar la mirada avergonzada y, cómo no, sonrojada.
El ojiblanco ignoró eso y una vez abajo tomó su maletín y las llaves de su auto del mueble en el que se encontraban.
- Que el chofer te lleve, porque yo no lo haré.- Le aclaró.
La peliazul lo escuchó turbada pero no dijo nada y siguió viendo sus zapatos, en el piso.
- Espera.- Hizashi bajaba las escaleras con rapidez mirando a la muchacha.- Tu padre me ha dicho que te mareas con facilidad en los vehículos, así que no recurramos a las medicinas innecesariamente.- Le dijo con serenidad y luego se dirigió al otro joven.- Será mejor que vayan caminando.
- ¿Vayan?- Los ojos de Neji protestaban y los de Hinata suplicaban.
- Así es, tu prima no conoce el camino así que la guiarás.- Explicó con la misma tranquilidad.
Su hijo no dijo nada más y volteó comenzando a caminar.
Hinata, luego de despedir a su tío, imitó a Neji.
Éste se había movido realmente rápido ya que para cuando la peliazul había salido de la mansión ya había lo había perdido de vista; sólo cuando atravesó el portón lo vio y sintió su mano jalarla y ponerla contra la muralla que rodeaba los terrenos Hyuuga.
- Ne-Neji-san… - bisbisó al verse acorralada por los brazos del castaño que se ubicaban a cada costado de su cuerpo contra la pared.
Las invernales orbes de Neji intimidaron a Hinata, y la insignificante distancia que los separaba comenzaba a ponerla nerviosa pero al parecer su primo era indiferente al hecho de que estén casi pegados el uno al otro
- Escucha bien ésto, cría.- Le dijo en un tono ligeramente amenazador.- Quizás mis padres sean flexibles contigo pero no creas que seré parte de tu servidumbre por ser hija de la cabeza de la familia.- Siguió diciendo y Hinata por fin lo comprendió.
- Es eso…otra vez por eso.- susurró suavemente con la cabeza gacha, y Neji frunció el ceño.
- Qué sepas que puedo hacerte la vida imposible tanto en casa como en el instituto.- Continúo con su advertencia buscando respuesta por parte de la chica de ojos perlados.
- Pu- pues te… te equivocas, Neji-san.- Lo corrigió encarándolo.- Yo no pretendo hacer eso… y por mí, hazme lo que quieras...- Lo miró con determinación, por lo visto no podía escapar de su destino.
Constantemente era maltratada por no ser digna de ser la próxima dirigente de la familia y empresas Hyuuga, pero también era maltratada por ser parte de la cabeza que dominaba a los demás miembros.
¿Hazme lo que quieras?
Las palabras retumbaron en la cabeza del prodigio de la familia al darse cuenta de la situación en la que se encontraban, había muchas formas de someterla.
La sonrisa de lado del ojiplateado hizo caer a Hinata en la gravedad de sus palabras en esos momentos.
- No… yo no qui-quise decir…que… esto…yo…- Balbuceó comenzando a jugar con sus dedos.
- ¿No quisiste decir qué? – Preguntó Neji divertido, pero sin demostrarlo.
- Yo…yo…- No sabía donde meterse o como ocultar el furioso sonrojo que cubría toda su cara.
- Señorita, se le ha olvidado su maletín.- Hinata no supo en que momento había aparecido la joven mucama, o cuando Neji la dejó libre y se alejó tanto de ella, y, ni mucho menos, que se había dejado su mochila en la casa.
Y luego de agradecerle a la sirvienta se apresuró a seguirle el paso a su acompañante, que se había adelantado.
- Kami, dame fuerzas.- Miró al cielo y sonrió levemente.
--
Luego de un corto período vacacional, el instituto Konoha abría nuevamente sus puertas a los alumnos, algunos de ellos que concurrían ansiosos y otros que no tanto, también estaban los desorientados que pisaban por primera vez esa escuela, los nuevos, entre ellos se encontraba Hinata; quien al momento de ingresar al edificio había perdido de vista a su primo. Indudablemente Neji no estaba dispuesto a ayudarla en ningún sentido, aunque después de aquel embarazoso incidente Hinata no contaba con muchas ganas de tener su compañía.
Para evitar dar muchas vueltas, la ojiblanca optó por pedir ayuda a algún alumno, y se lo pidió a un muchacho que merodeaba por el lugar, él tenía una larga cabellera castaña como la de su primo pero las facciones de éste eran muy femeninas.
-Dis-disculpe.- Hinata trató de llamar su atención.
- ¿Si? – Preguntó el alumno.
- Me podría decir donde está la oficina del director, por favor.- Pidió con timidez y educación.
El joven le sonrió.- Bien, debes seguir éste pasillo.- Indicó señalando la dirección.- casi al final habrá otro pasillo, tómalo y verás una puerta que dice Dirección, no es difícil pero si quieres te acompaño.- Sugirió con otra amable sonrisa.
- No hace falta, muchas gracias.- Dijo haciendo una reservada inclinación, y caminó hacia el lugar indicado.
Al llegar tocó varias veces la puerta sin respuesta alguna, entonces decidió entrar y se encontró con una especie de sala de espera casi vacía a no ser porque había un joven pelirrojo en uno de los asientos.
Hinata tomó asiento silenciosamente y sin ánimos de dar conversación a la otra persona que habitaba la sala, ya que desde el momento en que ella entró la miró con sus fríos ojos verdes y con una cara de pocos amigos.
Luego de un largo rato suspiró cansadamente, desde el principio esto no estaba dando resultados.
Nunca había sido muy constante en su anterior escuela, no le era fácil relacionarse con sus compañeros y también estaban sus problemas de salud, sufría eventuales desmayos; y aunque sea difícil de creer el duro de Hiashi Hyuuga era muy sobreprotector con ella.
Bueno, aquello también era comprensible debido al accidente ocurrido años anteriores, eso llevó a las constantes visitas a los médicos pero éstos no encontraban secuelas de su caída así que ya desde pequeña Hinata fue derivada a los psicólogos.
Con el tiempo la escuela, los compañeros, los profesores, los recreos y los juegos fueron algo lejano para ella, siendo educada en su casa y perdiéndose de muchas cosas sin duda (al menos en mi opinión) necesarias para una saludable vida.
Así también llegó la polémica al souke, a medida que la heredera crecía cada vez parecía menos fiable para llevar las riendas del patrimonio Hyuuga, y también estaba, obviamente, su compromiso con Neji. Lo que primero había sido una salida para unir a ambos sectores de la familia ahora se convertía en la única solución para mantener a Hinata en la tradición.
Quizás por eso Hiashi había presionado tanto a Hinata durante estos años y le había metido en la cabeza lo de su matrimonio con Neji, a quien no conocía.
Todo aquello se había convertido en una pesada carga para Hinata y las últimas esperanzas fueron puestas en comenzar una nueva vida en otro país junto a sus tíos y a su primo.
Si uno lo piensa bien es una doble jugada, Hinata podría aprender a relacionarse con los demás y formar actitudes dignas de una Hyuuga. Y, por el otro lado, concretar algo con su prometido.
Pero ninguna era buena para Hinata, ella quería ser reconocida y cambiar pero no a costa de marcar el destino de su primo, pero lamentablemente eso no estaba en sus manos.
Aunque todavía habían cosas que ella no conocía con totalidad.
De cualquier forma, el hecho de que su futuro marido la odiara no podía ser algo bueno.
- Aunque lo de hoy…- Reflexionó la ojiplateada.- Quizás tenga posibilidades… - siguió divagando ruborizándose nuevamente con el recuerdo.- ¡No! ¡En qué cosas estoy pensando! – Negó enérgicamente con la cabeza ganándose la extrañada ojeada que le dio el pelirrojo.
Y Hinata reaccionó, totalmente apenada buscó distracción en los cuadros que adornaban las paredes del lugar, ellos hacían honor a los fundadores y directores que pasaron por el colegio hasta dar con la quinta directora, su foto mostraba a una rubia mujer con una mirada decidida e imponente.
Aquella mirada le recordó a su único amigo –además de amor secreto.-, Naruto, su padre era socio y amigo del de Naruto, y así ellos se convirtieron en compañeros de juego y amigos, pero luego de que sus caminos se separar por la escuela a la que él sí asistía comenzaron a verse menos. Sin embargo el chico hiperactivo cada vez que veía a Hinata la mantenía entretenida con sus vivencias convirtiéndola en su confidente. La Hyuuga sabía que Naruto no era el chico más inteligente o el mejor atleta y era un poco arrogante pero algo que no se le podría quitar nunca era el hecho de ser perseverante y no rendirse nunca, y eso fue lo que le dio fuerzas y ánimos para convertirse en una verdadera Hyuuga.
- A ver…- Una mujer de cabellera azabache salió del despacho.- Hyuuga y Sobaku, ¿Verdad? – Les preguntó mirando unos datos en la libreta que llevaba.
Ambos alumnos asintieron.
- Bien, síganme.- Les indicó la que parecía ser la secretaria de la directora y éstos obedecieron.
Caminaron por los amplios corredores del establecimiento y al dar con una de las aulas la mujer llamó a un profesor y cruzó varias palabras con él.
- Hoy tenemos con nosotros dos nuevos compañeros.- Le dijo Iruka a su clase. - ¿Porqué no se presentan ustedes?
- Mi… mi nombre es Hinata… Hyuuga Hinata.- Habló suavemente la peliazul y no se hicieron faltar los murmullos acerca de su apellido y su relación con Neji-senpai.
- Sobaku no Gaara.- Dijo fría y secamente el pelirrojo.
- Muy bien, Hinata y Gaara tomen asiento.- Ordenó el sensei y los nuevos compañeros se dispusieron a hacerlo.
- ¡Aquí!- Una joven rubia le señaló a Hinata un asiento vacío en la fila que estaba a su lado.
Gaara, por su parte, se sentó en los últimos escritorios junto a un alumno de lentes oscuros.
- Gracias.- Murmuró la Hyuuga una vez establecida, estaba contenta con su lugar ya que ubicaba junto a la ventana.
- Soy Ino.- Se presentó su vecina con una amplia sonrisa.
- Y yo Sakura.- Agregó la muchacha que se sentaba al otro extremo de Ino.
- A ti nadie te pregunto, frente de marquesina.
- ¡Pues no te lo dije a ti, Ino-puerca!
- Ino, Sakura ¿Me dejarán continuar con la clase? – Intervino Iruka, no muy contento.
- Si, sensei…- Respondieron las dos al unísono con sumisión.
Eso hizo que Hinata riera por lo bajo y al verla, y pestañear tras unos segundos, Sakura e Ino rieron también.
- Chicas…
- ¡Lo sentimos sensei!
--
- ¿Así que te estás quedando es casa de tu primo? – Preguntó la pelirrosa a Hinata.
Como estaban en el receso, sus aparentemente nuevas amigas habían llevado a la peliazul a sentarse a la sombra de un árbol en el patio del instituto, donde se encontraban almorzando.
- Así es.- Respondió la muchacha sirviéndole té a Ino.
- Gracias.- La chica de ojos celestes lo tomó, distraída. Ya que se encontraba leyendo el último ejemplar de la revista de moda que había salido. Regalo de Sakura como compensación por no haberla acompañado la noche anterior al antro.
- ¿Es todo lo que almorzarás, Ino-san? – Cuestionó la Hyuuga con inquietud.
La rubia sólo asintió hojeando la revista.- Me niego a comer algo hecho por la frentuda.- Aclaró.
- A mi no me culpes de tus locuras, Ino-cerda.- Dijo la otra como defensa.- Además, ya quiero verte a ti coci…
- ¡Sakura-san! – Un sujeto de cejas monumentales y peinado en forma de tazón apareció frente a ellas. - ¿Cómo se encuentra tu llama de la juventud hoy?
La chica de ojos color jade comenzó a ponerse nerviosa gracias a las atentas miradas de los alumnos que eran llamados por la voz del personaje recién aparecido, que no hablaba, gritaba.
- ¡Lee-san… mira a mi nueva compañera! – Sakura tomó por los hombros a Hinata y la puso frente a él.- ¡Es prima de Neji-senpai!
El cejudo examinó lentamente a la Souke, poniéndola realmente incómoda.
-¡Pero si eres familiar de mi eterno rival, Hyuuga Neji! – Se dio cuenta y a todas les corrió una gotita de sudor. - ¡Es un placer conocerte, mi nombre es Rock Lee y espero que tu llama de la juventud arda mucho más que la de tu primo! – Siguió exclamando mientras Hinata lo miraba con temor, y Sakura e Ino con lástima.
Fuera de lo extravagante que pudiera ser Lee, también era muy positivo y alegre, y, a pesar de que aquello chocará con la tímida personalidad de Hinata, ella encontró agradable su compañía.
De pronto escucharon gritos y vieron a un enjambre de colegialas correr.
- Están aquí. – Anunció Ino, buscando algo con la mirada.
- ¿Qui- quienes están aquí? – Quiso saber la ojiblanca.
- Ellos.- La Haruno apuntó al lugar donde se amontonaban las fangirls.
Ahí vio a un grupo de chicos en el medio de las alumnas que se amontonaban para contemplarlos a cierta distancia.
- Son los niños guays de la escuela.- Le informó Ino a su compañera y comenzó con las presentaciones apuntando a cada uno.- El irresistible y talentoso, Sasuke Uchiha; el misterioso Aburame Shino; el genio Nara Shikamaru y, mi amorcito, y artístico Sai.- Justo al nombrarlo, un joven de tes pálida miro en su dirección, y saludó con la mano y una gentil sonrisa.- ¡Hola, cariño! – Ino le devolvió el saludo a su novio ganándose miradas asesinas por parte de sus fans.- ¡ No me miren así!.¡Sai es mío!. ¿Entienden?.¡MÍO!
- Ya la perdimos.- Comentó Sakura sintiendo vergüenza ajena.- Bien, esos son nuestros compañeros, pero también están tu primo, serio y galante Hyuuga Neji.- Cuando lo nombró la chica de cabellera azulina lo miró, dándose cuenta que no fue la única pensó eso.- Y Suigetsu, de quien no sabemos mucho.- Concluyó la pelirrosada.
- Se destacan por ser guapos, inteligentes, y grandes atletas.- Agregó Ino mirando embelesadamente a Sai.
- Es más que eso.- Corrigió de repente Lee.- Si lo piensas todos ellos pertenecen a familias de gran influencia, y el hecho de estar juntos por su popularidad sólo es una excusas para mantener los lazos entre los conveníos, ya que en el futuro ellos serán los representantes de sus empresas. Es pura conveniencia e hipocresía. - Explicó seriamente Lee.
- Dices eso porque no eres parte del grupo.- Lo acusó Ino.
- Vamos, él tiene razón.- Sakura opinó con un deje triste en sus palabras. Preguntándose porque aún siendo conciente de eso seguía coladita por el Uchiha menor - Además Sasuke-kun formó ese grupo sólo para hacer competencia al Atkatsuki.
- En eso tienes razón.- Reconoció Ino.
- ¿Atkatsuki? – Preguntó la ojiblanca tratando de no perderle el hilo a la conversación.
- Es casi lo mismo que nuestros compañeros, sólo que la mayoría de los miembros del Atkatsuki están en el último año, y que Uchiha Itachi es el presidente del centro estudiantil.
- Oh…
--
- Ya veo porque no estuviste anoche.- Comentó Sai con su típica sonrisa.
- Y dime, Neji.- Sasuke miraba con interés el lugar donde se encontraba reunida Hinata junto a sus nuevos amigos.- ¿Tu primita es la heredera directa de los Hyuuga, no?
El castaño congeló su expresión analizando el doble filo de aquella pregunta.- ¿Porqué no se lo preguntas tú? – Sugirió siguiéndole el juego.
Y antes de que, el siempre informado, Shino contestara, los pardos ojos del Uchiha desafiaron a los pálidos del Hyuuga.
- Quizás lo haga.-Respondió el azabache con una sonrisa autosuficiente.
Y, aunque nunca lo reconociera, aquello inquietó a Neji.
--
- No entiendo porqué sigues con eso, Amaya.- Hizashi miró con gravedad a su mujer.- Sólo lograste confundir a Hinata-san.
- El que no entiende eres tú, Hizashi.- Confrontó la castaña- ¿Recuerdas lo que dijo el médico? Dijo que si Neji enfrentaba al trauma o lo revivía podría curarse.
- Neji ya está curado.
- No, no lo está. Mi niño sólo se ha reprimido para no sufrir, pero tarde o temprano eso saldrá a la superficie y quien sabe lo que ocurra…
- Es ese mi temor estando esa niña aquí.
- Pero cariño, ¿no lo ves? Hinata-chan podrá ayudarlo, juntos podrán superarlo.
- No vueles muy alto, Amaya, que la caída te dolerá…
--
Las cosas se van dando lentamente y creo que será un fic largo, para mi desgracia xD
Agradezco a todos su paciencia, y si aún quieren matarme recuerden que si lo hacen no habrá final para este fic jaja
Cualquier sugerencia y opinión es bienvenida ( a excepción de los flames, claro)
¡Saludos!
