¡Hola! Aquí con el cuarto capítulo.
Lamento demorarme, pero es que no ando con mucha inspiración y leer el manga de Naruto no ayuda mucho u.u
Bueno, al fic.
Disfruten su lectura.
Disclaimers: Naruto no me pertenece.
P/D: Un pequeñísimo momento GaaHina para quienes lo pidieron, peor es nada XD
El primer día en su nueva escuela continuó tranquila y extrañamente agradable para Hinata, lo que la animó a mirar de una forma más positiva su nueva vida en aquél instituto
El primer día en su nueva escuela continuó tranquila y extrañamente agradable para Hinata, lo que la animó a mirar de una forma más positiva su nueva vida en aquél instituto.
Cuando concluyeron las clases no había rastro de su primo, pero no se alarmó ya que había prestado atención cuando Neji la escoltó, previendo que esto ocurriera.
Al salir, se frotó los brazos buscando calor cuando su piel se percató del frío aire que acompañaba la tarde entrante y supuso que volvería a nevar.
Trató de caminar rápidamente, lamentándose de la insistencia de su tío porque ella y Neji caminaran al instituto, eso sólo ayudaría a alimentar la manía que le había tomado su primo, aunque seguramente a ésas alturas el castaño ya estaría en su casa.
No había dado ni una cuadra cuando un auto negro de vidrios polarizados, cuya marca no pudo identificar, orilló en la acera avanzando a la misma velocidad en la que caminaba la Hyuuga.
Cuando las ventanillas bajaron pudo reconocer a Sasuke Uchiha.
- Hyuuga, ¿Te llevo?- preguntó con voz cortés y relajada.
- Yo…- Hinata ya había detenido su marcha junto al vehículo, preguntándose que debería contestar, pero el hecho de que los labios del azabache se curvaran en una seductora sonrisa no la ayudaba a pensar con claridad.
- No es necesario.- una seria y firme voz sonó a sus espaldas provocando que la ojiblanca se tensara al identificar a su dueño.
Hinata se volvió para verlo, pero los inescrutables y fríos ojos de su primo miraban al Uchiha menor. La peliazul también se fijo en el Ferrari color carmesí estacionado un poco más adelante que el del azabache.
- Te has tardado, Neji.- fue la tranquila respuesta de Sasuke.- Lástima.- Murmuró montando un falso mohín de disgusto, y entonces puso en marcha su vehículo.- Nos vemos mañana, en clase.- Finalmente se despidió dirigiéndose exclusivamente a la souke.
Cuando Hinata se quiso dar cuenta Neji ya tenía abierta la puerta del copiloto, esperándola.
- Sube.- ordenó y su prima se apresuró a obedecer torpemente, confundida por la repentina caballerosidad.
El viaje a casa transcurrió en silencio. Neji se negaba a mirar a la peliazul, él también estaba irritablemente confundido por su comportamiento.
Sin embargo, Hinata trataba de descifrar el significado de aquél encuentro, miró a Neji –que seguía con la vista al frente.- recordando a la posición a la que él y Sasuke pertenecía, sus cavilaciones dieron un giro cuando revivieron las palabras de su primo:
« Puedo hacerte la vida imposible tanto en casa como en el instituto»
Hinata Se encogió en su asiento creyendo que quizás a Neji le molestaba que Sasuke le hablara, ya que ellos eran amigos ¿No?
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Los únicos momentos que Hinata compartía con Neji eran los viajes de ida y vuelta a casa. Hizashi se había convencido de que mientras durara el invierno podrían omitir las caminatas; Hinata también le había asegurado que las medicinas no eran absolutamente nada nuevo para ella y aquello era un punto indiscutible. Sin embargo, Amaya insistió en que siguieran yendo juntos.
- Hinata, Gaara.- Comenzó el profesor Iruka al iniciar la clase. Tanto la Hyuuga como el pelirrojo se levantaron.- Ya que tengo referencia de ustedes en cuanto a cálculo, creo que sería mejor que vayan a la biblioteca mientras tomo una evaluación de revisión a sus compañeros.
Ambos alumnos siguieron la indicación escuchando a sus espaldas las quejas de los demás en torno al examen.
Aquello no era sorpresa para los nuevos, resultaba bastante conveniente que los profesores tengan una noción anticipada en las etapas de diagnósticos, aunque a ellos no parecía importarles.
Al llegar se encontraron, como de costumbre, al bibliotecario Kakashi al fondo de la biblioteca rodeado por columnas de libros y disfrutando despreocupadamente de su lectura. Gaara y Hinata prosiguieron a cumplir su rol de asistentes.
Quizás usar el plural no sea lo más apropiado ya que Gaara se limitaba a estar inmóvil de brazos cruzados junto al escritorio donde Hinata daba registro de los libros prestados.
Un grupo de alumnas había irrumpido en el complejo. Cuando Hinata levantó la vista de su registro, dispuesta a atenderles, se percató de las miradas furtivas, risillas y murmullos que todas estas brindaban en torno a su compañero Gaara, quien seguía quieto como estatua junto al mueble.
Al parecer la época de temor hacia el chico pelirrojo había sido reemplazada por la de adoración.
- Esto…- Hinata hizo notar su presencia estando al tanto de la indiferencia por parte de Gaara y a que faltaba poco para que esas estudiantes inundaran el lugar con su baba.- ¿Ne-necesitan algo? – Trató de sonar firme sin provocar el enojo de ellas.
Una de ellas, alta morena y con una muy larga cabellera castaña, miró con desdén a Hinata y luego sonrió maliciosamente a otra de sus compañeras, una pelirroja de baja estatura, que le devolvió aquél gesto que no parecía ser nada bueno.
- Si.- contestó sin borrar aquella sonrisa.- ¿Podrías darme...- pasaba los ojos de Gaara a Hinata.- aquél libro? – terminó con aires de superioridad mientras apuntaba un ejemplar de historia en el alto de un estante.
Hinata tragó saliva al pensar que necesitaba de la escalera para dar con él, sabiendo que ella era especialmente proclive a los accidentes.
Paseó la vista con nerviosismo por la habitación, aquél grupo la miraban con la burla y, por otro lado, Gaara parecía comenzar a prestar atención a lo que estaba sucediendo.
De repente la salvación llegó para la Hyuuga al divisar el mismo ejemplar del libro solicitado en una repisa de fácil alcance, baja y segura.
- Este es el mismo ¿No? – pregunto mostrando el libro, tratando de ocultar el alivio en su voz.
- Eh… si.- contestó la castaña con enojo y decepción pero la pelirroja se apresuró a interrumpir.
- Pero nosotras queremos el de ahí. - casi gritó señalando el dichoso libro.- Es que se nos ha quedado algo en sus páginas... algo importante. – explicó utilizando un falso tono lastimero.
Hinata las miró haciendo uso de su comprensión mientras las demás asentían de forma poco convincente. Claramente querían un momento a solas con Gaara y de paso, porqué no, humillar a la pobre de Hinata.
- De…acuerdo.- murmuró la peliazul y contempló con terror el anaquel para luego observar de la misma forma a esa peligrosa escalera, desde que tiene memoria ha sentido un terrible pánico hacia ellas.
Trepó con pasos temblorosos los escalones, tomándose su tiempo para respirar y no mirar abajo y, también, para escuchar a aquellas alumnas reír por lo bajo. De lo que no pudo percatarse era de la mirada aguamanrina de Gaara, que la seguía con cautela, ignorando por completo a las demás personas que ocupaban la habitación.
- Ya está- Hinata suspiró al llegar a su meta y tomar el manual, ahora sólo debía bajar con el mismo cuidado que había subido y estaría a salvo en el suelo firme.
Pero...¿Saben algo? La suerte no es la fiel compañera de Hinata., ya que en ese mismo momento a la tapa del libro que tenía en sus manos se le antojó desprenderse de sus demás miembros – al parecer era antiguo.-, así ambas partes escaparon de sus manos y Hinata intentó agarrarlas pero su falta de equilibrio hizo a la escalera temblar y, como esperaba, se vio cayendo de ella.
Lo que no se esperaba era que los brazos de Gaara la aguardaran evitando su golpe con el suelo.
Pero la ojiblanca no notó que el pelirrojo la acunaba en sus brazos examinándola con preocupación, ni las miradas incrédulas y envenenadas que las 'amigables' estudiantes le brindaron, ni a Kakashi que asomó la cabeza desde su castillo de libros y sonrió con picardía al murmurar algo cómo « esto sería un buen material para Jiraiya»
Cómo si su mundo girara exclusivamente en torno a él, en los fugaces instantes que estuvo suspendida en aire antes de caer lo vio, vio a Neji entrar a la biblioteca, y no pensó en lo dolorosa que sería su caída sino que su corazón dio un respingo en su interior al cruzar sus ojos con las orbes níveas de su primo.
También observó como las facciones de Neji se contraían por la sorpresa para, inmediatamente, volverse frías y escrutar alternativamente a ella y a Gaara, quien seguía cargándola.
- ¿Estás bien? – la seria voz de éste sonó lejana para Hinata, que seguía tratando de descifrar la expresión del prodigio de los Hyuuga.
« ¡Neji-senpai está aquí!»
« Seguro que ha sido el primero en terminar algún examen y quiere leer, como siempre.»
« ¡Es tan guapo e inteligente!»
Aquellos comentarios si captaron su atención y se volvió hacia ellas pero se encontró con la mirada furibunda de la castaña.
- Disculpen.- tosió con falsedad y les indicó al pelirrojo y la peliazul en la situación que seguían.
El pelirrojo depositó a Hinata con cuidado en el piso y recogió de manera pensativa las partes del manual roto para luego lanzarlos con fuerza -y sin la delicadeza con la que trató a la peliazul.- al escritorio que estaba frente a las estudiantes.
- Ahí está su preciado libro, ahora esfúmense.- escupió cada palabra con acritud dedicándoles también una mirada invernal.
Las alumnas no dijeron nada, sólo tomaron los pedazos del libro y huyeron con el miedo grabado en sus rostros.
Sólo cuando Hinata siguió la ruta de escape que ellas habían tomado se percató de que Neji ya no estaba y eso la desanimó.
- Gra-gracias.- trató de brindarle una sonrisa a Gaara, que había vuelto a su inmóvil posición, pero su voz sonó demasiado apagada para hacer justicia a aquella sonrisa.
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Cuando la campana indicó el horario de almuerzo la rubia Yamanaka decidió cambiar su rutina y buscar a su mejor amigo Shikamaru, con el que hace tiempo no tenía mucho diálogo.
Al ver que Shino, Kiba y Chouji comiendo juntos supuso que la elite del instituto estaba separada.
-Sólo hay un lugar donde puede estar.- murmuró para ella misma mientras apretaba con nerviosismo la revista que llevaba en sus manos.
Subió enérgicamente el tramo de escaleras que llevaba a la azotea del edificio, al salir de la pequeña cabina que daba a la terraza notó que en el suelo charcos de agua aunque gran parte de la superficie estaba seca. La lluvia primaveral arrastraba lentamente a la nieve del invierno.
- Shika…- iba a comenzar a llamarlo, sabía que lo encontraría tendido en el suelo mientras contemplaba a sus queridas nubes.
- Problemática.- el rostro de Ino se iluminó, ya la había visto ¿Pero dónde estaba Shikamaru? – Tsk… eso dolió.- la voz del moreno se quejó.
¿Eh?
- Te lo mereces por pervertido.- contraatacó una voz femenina.
La ojiceleste giró bruscamente hacia su derecha notablemente confundida. Ahí estaba el joven Nara sentado en el suelo y frotándose su mejilla enrojecida, consecuencia de un reciente golpe; y, parada a su lado, aquella alumna de segundo año, Temari.
- No puedo evitar verlas si te quedas ahí mientras miro al cielo.- se excusó Shika recostándose nuevamente.
De inmediato Temari retrocedió y trató vanamente de alargar su falda tableada azul marino. Esto provocó la risa divertida de Shikamaru y la mirada de reproche de la rubia de cuatro coletas.
El moreno suspiró y en un rápido movimiento cogió el brazo de Temari inclinándola hacia él.
Ambos compartieron una mirada llena de significado.
¿Qué era aquél clima que se formaba entre ellos?
Se encontraban flotando en su propia nube…
¿Por qué sentía la necesidad de salir corriendo?
Sus piernas no respondían…
¿Cómo se había formado en tan poco tiempo una brecha entre ella y Shikamaru para no haberse dado cuenta de que su mejor amigo estaba enamorado?
De repente, la palabra 'amigo' escocía los bordes del hueco que comenzaba a formarse en su pecho…
Sus rostros se encontraban sólo a centímetros gracias a que el moreno hubiera guiado a su rubia para sentarla a su lado.
No tenían nada que decirse más que el casi palpable roce de sus labios.
- ¡No!
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El resto de la jornada continuó con una lentitud exasperante para Hinata que esperaba con una extraña ansiedad la salida y el trayecto a clase junto a Neji, uno de los escasos momentos en que podía verle a pesar de vivir juntos.
Pero finalmente la hora llegó y luego de despedir fugazmente a sus amigas se encaminó al Ferrari rojo aparcado junto al cordón a pocos metros de la escuela.
- Hola.-saludó quedamente a Neji una vez que se encamaró en el asiento del copiloto.
El rostro de Neji se crispó y pareció esforzarse a asentir como respuesta evitando mirarla. Así siguió el camino a casa, con la vista clavada al frente.
Al llegar a casa Neji se dirigió rápidamente de a su alcoba y Hinata no lo volvió a ver. El único instante del día en que sus ojos se habían cruzado fue en la biblioteca y a partir de eso su primo la evadía más que de costumbre.
Todo aquello tenía aturdida y desanimada a Hinata, había pensado en llamar a Naruto como las noches anteriores pero en esta ocasión sólo sintió deseos de apoyar su cabeza en la almohada y darle fin al día.
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El mutismo se prolongó durante los siguientes días, no es que Hinata estuviera acostumbrada a un gentil trato por parte de Neji pero por lo menos antes parecía notar su existencia.
- Quizás está enfadado…- pensó en voz alta saliendo de la biblioteca con un libro encargado por Iruka-sensei.-…Bueno, el siempre está enfadado.- se recordó decaída.- Pero, ¿Qué puedo hacer para ….
- ¡Ahí está! – un grito a sus espaldas la hizo voltear y olvidar lo que estaba diciendo.
Una turba de niñas con voces chillonas se abalanzó sobre ella.
-¡Por favor, entrégale esto a Neji-senpai!- rogaba una de ellas con un sobre rosa en sus manos. – ¡En ella está mi corazón!
- ¡No! ¡Dale estos dulces, dile que los hice con todo mi amor! – pidió otra con un paquete en manos.
Y así iban multiplicándose hasta dejar totalmente rodeada a Hinata, jalándola de un lado a otro y pidiéndole todas a la vez que entregue sus muestras de amor a su primo.
- Yo…yo…- balbuceó la peliazul, eran demasiados regalos y voces.
- ¡Hey, ustedes! – una nueva voz las hizo detenerse, para alivio de Hinata.- Ya déjenla en paz, saben que Neji no los aceptará.
Hinata y las fans ... -supira.-
Uh, capitulo pésimo, me hubiera gustado agregar más cosas pero se me extendería demasiado y no cuento con mucho tiempo.
Pero tranquilas, este sábado actualizaré xD
Estoy haciendo dar muchas vueltas a Neji y a Hinata… espero que me tengan paciencia, no soy buena con esto de los tiempos en los fics.
En fin, espero poder lograr que nuestros Hyuuga's hagan las pases ya en el próximo capitulo, claro que tendrán ciertos metiches complicándole las cosas.
¡Kú Kú!
Gracias por seguir dándome sus ánimos para continuar esta historia, agradezco mucho sus reviews.
¡Saludos!
