(A/N)
Eh, nadie adivinó con quien venía Tobi u.ú. Y ahora que estoy pensándolo, el Fic no será muy largo que digamos, tal vez unos 2 capítulos mas, y un epílogo.
Y si se "impresionaron" con Kakuzu…esperen a leer este Capitulo… -evil grin-
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Setting: Completamente UA (Universo Alterno)
Parejas: insinuaciones de SasoDei. Casi nada, realmente.
Rating: M (por seguridad, y por que no quiero volver a cambiarlo)
Advertencias en este Capitulo: Sangre, violencia, muerte de personaje…
Conteo de Palabras: 3070
Disclaimer del Doom: Naruto no me pertenece. No apto para menores de 3 años. Requiere baterías. Flamable.
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Nunca como hoy las almas humanas recorrieron con tanta soledad caminos abandonados.-
Gyorgy Lukacs
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Capítulo 3:
Egoísmo
-Deidara…-volvió a repetir Tobi, ahora con una gran sonrisa en su rostro.
El rubio estaba completamente aliviado al ver a su amigo con bien. Y ese sentimiento se duplicó al ver como Itachi daba vuelta en la esquina, quedando junto a Tobi, y volteando a verlo, su cara igual de inexpresiva como siempre.
Deidara corrió hacia sus amigos, llegando y abrazando a Tobi, sosteniéndolo como si no quisiera volverse a separar nunca. Y en parte era cierto. No quería (no podía permitirse) volver a separarse de ellos.
Tobi le devolvió el abrazo, la misma ansia y avidez que tenía Deidara. El ojiazul pensó que era de esperarse, lo más probable era que estuviera en las mismas condiciones que el rubio.
Reclutántemente se separaron del abrazo, y la mirada celeste de Deidara reparó en Itachi. Pensó en abrazarlo también, tanta euforia haciéndolo olvidarse de las discrepancias entre ellos, pero al ver el frío semblante del moreno, no pudo hacerlo.
¿Cómo podía mantenerse tan serio e indiferente en estos momentos?
-¿Itachi…?- habló tentativamente. El moreno se limitó a verlo, ojos vacíos e impasibles. Un escalofrío recorrió el cuerpo de Deidara.
-No ha hablado desde que lo encontré…-le dijo Tobi, encogiéndose de hombros.
Deidara miró a Tobi, y luego regresó su mirada a Itachi.
-¿Dónde lo encontraste…?-preguntó.
-En su habitación…estaba ahí, parado.-le contestó Tobi, mientras jugaba con las mangas de su sudadera azul.-… ¿Qué está sucediendo, Dei?- le dijo, confundido.- Yo solo…desperté en mi habitación, y…las paredes…tenían sangre, y podría jurar que alguien me estaba viendo…
-No lo sé…-respondió mirando al suelo, confundido.
-¿Has visto a alguien mas?-preguntó tobi
El rubio se tensó.
-Kakuzu…él…-¿como lo iba a decir?, nunca pensó que fuera a anunciar la muerte de un amigo.-…está muerto, Tobi.
Tobi se congeló y su boca se abrió ligeramente.
-No es cierto, ¿verdad?-dijo sonriendo nerviosamente.
Deidara mordió su labio y negó con la cabeza. Pudo ver como Tobi tembló.
-Hay que salir de aquí, Tobi.
Tobi asintió guardando silencio y con su mirada en el suelo, y empezaron a caminar por el largo corredor. Pero…Deidara frunció el entrecejo, paró y volteó a ver a Tobi con ojos acusadores y calculantes, olvidando por un momento a Kakuzu.
-¿Cómo llegaron hasta aquí?
-Yo... nosotros, por las escaleras que estaban de nuestro lado.- le dijo Tobi nervioso del repentino cuestionamiento.
Deidara volteó a ver a Itachi, que le devolvió la misma mirada impasible de antes.
-Dijiste que…-empezó, ahora ya mas calmado.-…despertaste en tu habitación… y que encontraste a Itachi en la suya… ¿verdad?
Tobi asintió.
Deidara también había despertado en su habitación, y no estaba seguro si Kakuzu (se estremeció un poco cuando la imagen de éste pasó por su cabeza) estaba en su habitación, pero todo apuntaba a que sí.
Eso significaba que todos deberían de estar o haber estado en sus habitaciones.
-Entonces…Sasori está en la suya...-seguía teniendo la idea de que la persona que había visto no era Sasori.
-Deidara, estoy seguro que ya se habrá ido de este lugar…
Deidara lo volteó a ver.
-Pero...hay que ir con él. ¿Qué tal si está en problemas? -toda la seguridad que lo rodeaba hacia unos momentos cayó destrozada por la imagen de Sasori en peligro.
-Deidara…
-Por favor…-suplicó el rubio, nuevas lágrimas formándose en sus ojos.-…sabes que él es muy importante para mí… es mi mejor amigo, Tobi.
Tobi suspiró y pasó una de sus manos por su corto cabello negro.
-¿En qué piso está?-preguntó.
Deidara sonrió con esperanza.
-El-el -se le olvidó momentáneamente el piso.- ¡Primero!- lo recordó- el primero… s-se en qué habitación está también, no nos desviaremos mucho. Por favor.-volvió a suplicar Deidara, hablando rápido.
Tobi volteó a ver al rubio, y luego a Itachi, que veía con indiferencia a ambos.
-Vamos rápido.
Deidara suspiró de alivio y empezó a seguir a Tobi, que ya había empezado a caminar, Itachi no muy detrás de él.
El rubio sintió un escalofrío en su espalda, y volteó hacia atrás nerviosamente, viendo la puerta de donde había salido. No vio nada. Sacudió su cabeza y siguió a Tobi.
Dieron vuelta en una esquina, perdiéndose en otro corredor.
Y ninguno pudo ver cuando la puerta de las escaleras se abría de nuevo, y unos ojos rojos brillaban, entre las sombras, con odio y desesperación. Gruñó en un intento fútil de desahogar su enojo. Parece que los niños quieren jugar un poco mas, ¿verdad? Una peligrosa sonrisa se asomó entre sus labios.
-Entonces juguemos…
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-¿Las escaleras?
Deidara se tensó y negó energéticamente con la cabeza. No quería volver ahí. Aún si va acompañado.
Tobi suspiró en resignación.
-Elevadores serán entonces.
Y siguieron caminando por los largos y lúgubres corredores del lugar. Dieron otra vuelta en la esquina y siguieron caminando, admirando en silencio los candelabros que colgaban del techo, que si no fuera por la gruesa capa de polvo y las telarañas, serían muy hermosos. Y les sorprendió el hecho de que las luces de ese pasillo estuvieran bien, y no parpadeando o fundidas completamente.
Imitaciones baratas de pinturas famosas se mostraban de vez en cuando en las enmohecidas paredes amarillo pálido del lugar. Una pequeña mesa con un arreglo de flores artificiales (donde las arañas habían encontrado un buen hogar) adornaba el pasillo, junto a esta mesa, un par de sillas.
Un silencio incómodo envolvía al pequeño grupo, mientras caminaban. Pero ninguno se atrevía a romperlo. Todos sumergidos en sus pensamientos como para notarlo.
Pero un golpe se escuchó detrás de una de las puertas del lugar, y todos pararon en seco, incapaces de moverse. Luego el golpe se volvió a escuchar y todos voltearon a ver la puerta que estaba junto a ellos, de donde se escuchaban los golpes.
Deidara miró nerviosamente a la puerta, y luego a Tobi, que estaba viendo la puerta. Ese número…lo recordaba… lo había oído antes.
209.
¿Tal vez de la habitación de uno de sus amigos?
El moreno estiró su mano, y la colocó en la perilla de la puerta. Tobi miró cuestionánte a Deidara, y el rubio asintió, apoyándolo en silencio. Tobi le asintió de regreso, y abrió con cuidado la puerta.
Tragando saliva, empujó mas la puerta, dejándola entreabierta. Podía escuchar su corazón martillar sus oídos, y se quedó quieto, paralizado por una nueva ola de miedo. Temeroso de averiguar que podría haber detrás de la puerta.
Deidara vio la hesitación de Tobi, y agarró el mismo la manija de la puerta, dándole una sonrisa a Tobi. Tobi solo se apartó a un lado y dejó a Deidara abrir por completo la puerta.
La habitación estaba oscura, como lo habían imaginado. La mano de Deidara se estiró a tantear la pared junto a la puerta, en busca del interruptor, y rezando en silencio para no encontrarse con otra escena parecida a la anterior vez que estaba en su posición.
Y tuvo muy mala suerte.
Las luces parpadearon un par de veces, y luego se mantuvieron encendidas. No había ninguna mesa ni alguien sentado en una silla medio-muerto, sin embargo, en medio de la habitación se encontraba alguien sentado, dándoles la espalda.
Deidara y Tobi lo reconocieron inmediatamente. El pelo verde no era muy común. Pero parecía que no se había dado cuenta de su presencia en ese lugar, pues seguía muy ocupado con algo frente a sí.
-Zetsu-san…-dijo Tobi, contento de encontrar a su mejor amigo.
Zetsu se tensó, y volteó su cabeza ligeramente por encima de su hombro, mirándolos con penetrantes ojos dorados.
Y Deidara supo que algo no andaba bien.
Zetsu se levantó, aún dándoles la espalda, ahora dejando al descubierto lo que estaba enfrente de él.
Y ambos se quedaron sin aliento ante la imagen que tenían frente a sus ojos.
Tirada en el suelo, su brillante pelo azul manchado de sangre, y sus ojos, antes llenos de vida y fuerza, abiertos de una manera descomunal y aterradora. Konan yacía frente a Zetsu, sin vida.
Pero, eso no fue lo que realmente les llamó su atención. Deidara se sintió mareado y sus sentidos se nublaron, al ver como todo el torso de la chica, estaba completamente abierto bestialmente, y mitad de su carne faltaba…justo como si la hubieran arrancado…
Las piernas del rubio empezaron a temblar, y un frío horrible empezó a rodearlo.
Y cuando Zetsu volteó…sintió que podría caer en ese mismo instante.
Zetsu los veía con una sonrisa divertida, viendo el terror consumir sus ahora pálidos rostros. Toda la cara estaba manchada de carmesí, sangre escurriendo de su barbilla, haciendo camino hacia el suelo, donde se hallaba todo un charco de este líquido. Un pedazo de algo resbalaba de su boca…
Y Deidara se estremeció al notar que ese algo era carne…carne humana…carne de Konan.
No supo cuando había empezado a llorar, solo sentía la húmeda sensación en sus mejillas.
-¿P-por q-qué? -alcanzó a balbucear Tobi, completamente horrorizado, asqueado y extremadamente asustado por la escena.
-Se lo merecía.-respondió Zetsu, aún esa extraña sonrisa en su rostro. - era ella o nosotros…
-¿No-nosotros?-dijo Tobi, y se alejó un paso hacia atrás al ver como Zetsu avanzaba tranquilamente hacia ellos.
-Si.-una nueva y conocida voz habló de un lado de ellos, a lo cual ambos voltearon, y se encontraron con los pequeños y plateados ojos de Kisame, que, al igual que Zetsu, tenía su cara manchada de sangre, y su sonrisa mostraba sus sucios dientes llenos de ese líquido.- nosotros…
Deidara veía la escena en completa perturbación y trastorno. ¿Por qué estaba pasando esto…?
-Co-como… ¡¿Cómo pudieron hacer eso?! -gritó Tobi, conmocionado.
Kisame rió, una risa profunda, oscura y fría.
-No fue gran cosa…además…-la mirada de Kisame recorrió los cuerpos de ambos, sin pulcritud, lamiéndose los labios. Tobi se hizo mas hacia atrás, mientras Deidara seguía atónito, viéndolos con miedo.-…la carne sabe muy bien.
En un segundo, ambos se abalanzaron hacia Tobi y Deidara.
El rubio solo cerró los ojos, y se sintió incapaz de moverse. Cayó en un pozo muy profundo, y no podía salir. Todo se silencio, y ya no podía escuchar nada que no fuera su respiración y su desbocado corazón. Entonces sintió unos fuertes brazos agarrarlo por la cintura y apartarlo de la puerta, y Deidara sintió todo avanzar tan lentamente, y solo podía escuchar gritos ahogados.
-…dara! -abrió sus ojos y miró a Tobi, que estaba empujando la puerta, evitando que salieran Zetsu y Kisame. No supo como había llegado al suelo, en el que estaba sentado.
-¡Deidara!-volvió a gritar Tobi, desesperadamente intentando con todas sus fuerzas contener a ambos detrás de la puerta.
-¡Abre la maldita puerta! ¡Ábrela! -ordenaban ambos, mientras golpeaban salvajemente, y arañaban la puerta de madera. Tobi hacía todo lo posible para mantenerla cerrada, ambas manos agarrando fuertemente la perilla.
-¡Hagan algo!-dijo desesperado.- ¡busquen con que atorarla!
Deidara salió de su trance y empezó a buscar rápidamente por los pasillos. No había nada, solo…
Las sillas.
Deidara corrió apresurado hacia ellas y agarró una, dispuesto a llevarla inmediatamente, pero se encontró detenido. La jaló de nuevo, y la silla no se movió.
Estaba atornillada al suelo. Deidara gruño en desesperación y empezó a jalar más fuerte la silla.
-¡Rápido!- apuró Tobi, mientras seguía sosteniendo la puerta con dificultad.
-¡Itachi! ¡Ayúdame!- rogó Deidara, pero el moreno no se movió. Solo lo miró un poco, y regresó la mirada a Tobi, que seguía estrujando para detenerlos. Deidara se agachó y miró los tornillos, tocándolos para ver si podía aflojarlos o algo. Lo que sea.
La puerta se abrió un poco, y la mano de uno de ellos salió, Tobi rápidamente cerró la puerta lo mejor que pudo, apretando la mano ensangrentada, mientras seguía apurando al rubio.
Deidara agarró la silla y tiró con todas sus fuerzas, alegrándose al ver como empezaba a ceder, y la parte de atrás empezaba a desatornillarse. Jadeó un poco y tomó aire, y volvió a tirar.
La silla cedió y Deidara cayó torpemente de espaldas, pero lo más rápido que pudo se levantó y llevó la silla hacia Tobi.
El moreno agarró la silla, y con su otra mano logró hacer que metieran su brazo, y cerró la puerta. Acomodó la silla debajo de la perilla, ajustándola para que no se pudiera abrir.
Los golpes nunca disminuyeron y Zetsu y Kisame siguieron gritando. Tobi se alejó lentamente de la puerta, temeroso que se fuera abrir de repente.
Ambos dieron un gran suspiro y se miraron el uno al otro preocupados y tratando de recuperar su aliento. La vista de ambos cayó en Itachi. Los dos lo veían enojados, mientras el moreno estaba inmutable.
Y justo cuando Deidara iba a decir algo, un golpe mucho más fuerte se oyó en la puerta. Luego otro, haciéndolos estremecerse con la fuerza. Luego otro. Y otro. Y la puerta empezaba a romperse. Otro más.
Pero no esperaron al siguiente, pues empezaron a correr lo más rápido que sus pies les permitían. Itachi acompañándolos un poco atrás, pero igual corriendo.
Deidara ya no podía más. Estaba cansado y sentía que no podía más. No podría soportar otra cosa como ésta. No quería. Ya no más.
Dejó salir un sollozo desde su garganta, sin dejar de correr. No se suponía que pasaría eso. ¡Era solo un maldito viaje! ¡Tendrían que haber regresado en dos días, debían continuar con sus vidas! No se suponía que iban a morir. Tenían 15 años solamente, todos eran apenas unos niños, no podían (no debían) morir así ¿Por qué simplemente no paraba? ¿Qué mente perturbada podría estar haciendo esto? ¿Para qué?
¿Por qué?
Tobi iba un poco mas adelante, jadeante dio una vuelta más y las puertas brillantes del elevador lo saludaron. Una sonrisa se formó en su rostro, y volteó a ver al rubio, que se había quedado un poco atrás.
-El-el elevador- dijo sin aliento.
Deidara le sonrió y siguió corriendo. Volteó a ver a Itachi, que venía ligeramente atrás suyo. Frunció el entrecejo, y dobló en la esquina que había visto a Tobi.
El otro estaba en las puertas del elevador, presionando impaciente el botón, mas de lo necesario. Y cuando se oyó el sonido de aviso de que había llegado, volteó a ver al cansado rubio, que a duras penas lo había alcanzado y se encontraba apoyado con un brazo a la pared. Compartieron una sonrisa.
Las puertas se abrieron y sin dejar de mirar a Deidara, Tobi avanzó hacia el interior.
Y la sonrisa del rubio se convirtió en un gesto de terror al ver que Tobi estaba avanzando a la nada.
No había ningún elevador, y Tobi ya había puesto su pie adentro.
El rubio gritó y se abalanzo a Tobi, intentando agarrarlo.
-¡Tobi!
Tobi se dio cuenta tarde, y perdió el equilibrio, se tropezó y hubiera caído, si no fuera por el rubio, que lo agarró de su sudadera justo a tiempo, Tobi se volteó y Deidara lo agarró de los brazos, para alejarlo de la peligrosa puerta abierta.
Tobi le sonrió a Deidara en agradecimiento y se movió para alejarse al igual. Pero, extrañamente su pie no se movió.
Ambos voltearon hacia abajo, y vieron con horror como una pálida mano tenía un fuerte agarre en el tobillo del moreno.
Intentó apartarse rápidamente, pero esa mano se lo impidió. Lo jalaron, y Tobi cayó. Se resbaló, y quedó colgando de la puerta. Deidara sostenía a Tobi de los antebrazos, y el moreno se aferraba a los de Deidara con temor.
Deidara se vio con la necesidad de arrodillarse por el gran peso de Tobi, sin soltarlo.
-Vengan los dos…-una horrible voz habló entre las sombras del vacío, y ambos se estremecieron al reconocer de quien era esa voz.
Alguien empezó a trepar por Tobi, y Deidara lo sintió resbalarse de su agarre. Era demasiado…
Un extraño ojo violeta observó a ambos y Deidara aguantó la urgencia de cubrir sus ojos y correr a vomitar.
Era Hidan. Su amigo Hidan.
Y tenía la mitad de su rostro desgarrado. Un solo ojo violeta estaba observándolo con superioridad, mientras que el otro…no estaba, solo era una cuenca vacía.
Carne colgaba de la mitad de su cara, y Deidara podía incluso ver el hueso de su cráneo.
Tobi gritó de horror, mientras intentaba hacerlo que lo soltara.
-Vengan conmigo…-repitió Hidan, la misma sonrisa insana que todos tenían.
Deidara empezó a jalar a Tobi, intentando inútilmente subirlo.
-No me sueltes.-suplicó Tobi, llorando.
-N-no lo haré.-le respondió Deidara, derramando más lágrimas, de temor, impotencia y desesperación.- Ah…-se quejó al sentir a Tobi apretar el agarre que tenía en su brazo.
Hidan también extendió su brazo y agarró a Deidara, intentando que ambos cayeran.
Deidara negaba con la cabeza.
-Suéltalo, Deidara - una tranquila voz le dijo en su oído. Volteó rápidamente y se encontró con un Sasori sonriente.- Él no merece tu ayuda… ¿Qué ha hecho por ti, eh?...
Deidara lo miró confuso.
-¡No lo soltaré!- gritó, y luego sintió un gran dolor cuando Hidan empezó a jalarlo con mas fuerza, y Tobi se aferró mas a él.
-Vamos…-apuró Hidan.
-Suéltalo, Dei.- volvió a decir Sasori.
Deidara solo negaba con la cabeza y se aferraba a Tobi, que poco a poco se estaba resbalando.
-¡No lo hagas!-suplicó.
-¡No!
-Ambos… ¡ahora!
-Hazlo…
-¡Itachi! Por favor… ¡Ayúdame!-suplicó Deidara entre lloros.
Pero Itachi no se movió.
De nuevo, más lágrimas inundaban sus ojos, nublándolos. Todo era muy confuso, demasiado ruido. Todos…
Y luego hubo silencio. Y podía escuchar sus patéticos sollozos, y podía escuchar su corazón, latiendo rápido en sus oídos. Y de repente era solo él, y todo lo demás oscuro. Ya no había paredes, y el suelo había desaparecido, y estaba arrodillado sobre la nada. Y su agarre empezaba a disminuir. Y podía escucharlo.
A Sasori.
Eres tú o él, Deidara… Deberías pensar mas en ti, no te preocupes si los demás sobreviven…solo mira hacia enfrente y sigue tu camino. ¿Crees que él haría lo mismo por ti…?
Se egoísta…
La gente es muy egoísta, pero está bien. Si tú no te preocupas por ti mismo, nadie lo hará. Después de todo…
-Son humanos…-le murmuró en el oído a Deidara, que estaba viendo un punto indefinido, ojos desenfocados, entendiendo…
Poco a poco, empezó a escuchar de nuevo los gritos de todos.
Pasó su vista a Tobi, que estaba aún luchando por quitarse a Hidan de su espalda.
-Vamos…
-Tobi…
Él volteó a ver a Deidara, y sus ojos se agrandaron.
-No…no… ¡No, Deidara! ¡No quiero morir! Por favor…
-Lo siento…
-¡No!
-Lo siento…
Y lo soltó.
…
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(A/N)
Jeje… tarán?? Si, pobre Tobi u.ú
En este capítulo salieron como…muchos personajes (xD)
Y tenía que poner a Zetsu y Kisame (te amo Kisame) de caníbales, y odio a Konan. Y Hidan…bueno, iba a ser una calavera, pero nee.
Y de nuevo corté antes de tiempo la historia, pero creo que si quedó bien el final del Cap…creo…
Y me preguntan que ¿Qué onda con Sasori? ¿Es el malo? ¿Esta influenciado por algo? Pero… ¿de veras creen que Sasori sea el malo? ¿Están seguros? Tal vez sí, tal vez no. Pero si me lo preguntan (cosa que hacen -.-U) la respuesta está muy obvia, en serio. Solo pongan atención al leer…y lo descubrirán -risa malvada- Pista: desde el primer capítulo deberían de saber, igual, TODOS los capítulos lo dicen… (eso no fue de mucha ayuda u.ú)
Ah! y Deidara no dice "un", porque creo que no sería apropiado ponérselos, al menos en este Fic.
Wow! me sorprende! muy buena aceptación con este fic! Gracias! n/n
Gracias a:
Bel CAB Angel
katsu-dei-chan
Sasorix3 (me alegra que te haya gustado! y claro que leere tus Fics! solo avisame cuando tengas la cuenta n.n)
LaBrujaSay-Say-MikaCullen
