(A/N)
Necesito agradecer inmensamente a mi amigo R.R., pues por una de nuestras pláticas nació la explicación de Itachi. Así que ¡No me demandes Rigal! xD
•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•
Setting: Completamente UA (Universo Alterno)
Parejas: insinuaciones de SasoDei. Casi nada, realmente.
Rating: M (por seguridad, y por que no quiero volver a cambiarlo)
Advertencias en este Capitulo: Sangre, violencia, muerte de personaje…
Conteo de Palabras: 2424
Disclaimer del Doom: Naruto no me pertenece. No apto para menores de 3 años. Requiere baterías. Flamable.
•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•
-
-
-
-
-
"Largo y escabroso es el camino que del infierno conduce a la luz."
Dante Alighieri.- "La Divina Comedia"
-
-
-
-
-
•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•
Capítulo 4:
Camino
-No…no… ¡No, Deidara! ¡No quiero morir! Por favor…
-Lo siento…
-¡No!
-Lo siento…
Y lo soltó.
•--•--•
Las puertas del elevador se cerraron el instante que lo soltó, y los gritos de Tobi quedaron ahogados en las penumbras.
Sasori rió gustoso un momento, su risa haciendo eco en los oídos del petrificado rubio.
-Bien hecho. - dijo orgulloso, antes de rozar sus labios con la mejilla de Deidara, y desaparecer.
El rubio simplemente se quedó ahí, hincado, lágrimas cayendo libremente por su rostro, una expresión de miedo y realización. Sintió algo frío rozar con su húmeda mejilla, y después de un momento supo que eran los helados labios de Sasori, convirtiendo ese suave roce, en un beso mortal, sin vida ni sentimientos.
Sin razón.
No supo como había desaparecido, ni por qué lo había besado. No sabía por qué estaba ahí. No sabía que sentir. Y la dura realidad le golpeó el rostro sin pudor, con dolor y violencia, y se dio cuenta de que no sabía.
Sus labios resecos dejaron salir un grito. Un sollozo que le hacía darse cuenta que era débil. Un lloro incontrolado que demostraba el miedo, temor y desesperación que recorrían con facilidad su cuerpo. Miedo a la muerte, a esa misma que la había visto tantas veces en ese lugar. Esa que parecía burlarse de su situación, y los hacía moverse como marionetas rotas, sobre el sucio escenario que resultó ser este hotel.
Golpeó el piso repetidamente, con frustración. Sus débiles puños haciendo nada en la alfombra roja. Recargó su frente en la fría puerta del elevador, respirando con dificultad, entre hipos y lloros. Vio su propio reflejo en la brillante puerta metálica. Un rubio demacrado lo saludó; con sus mejillas enrojecidas, al igual que sus ojos, por tanto llorar, sus labios resecos (por instinto sacó su lengua a humedecerlos), pelo desalineado, su frente manchada de sangre seca. Se veía muy mal.
Sus ojos azules perezosamente observaron el borroso reflejo de Itachi. Odio pasó por sus orbes azules, y lentamente se paró del suelo. Tembló un poco, pero logró recuperar la compostura. Intentó darle al Uchiha la peor de sus miradas, pero sus ojos simplemente se humedecieron.
Se acercó a él, y lo empujó en el pecho.
-¡¿Por qué no me ayudaste?! -exigió el rubio, llorando.- ¡¿Cuál es tu maldito problema?! ¡¿Por qué lo dejaste morir!?
Intentaba golpearlo con toda su fuerza (que no era mucha en esos instantes). Puños cerrados, encontrándose repetidamente con el pecho de Itachi, que simplemente recibía los débiles golpes.
-¡¿Por qué?! ¡¿Por qué?!- repetía como un mantra el rubio. Eventualmente, sus puños empezaron a alentarse, y luego a detenerse. -¿Por qué, Itachi…? -dejó salir un sollozo.- Tobi necesitaba tu ayuda…igual que yo… ¿Cómo…cómo puedes simplemente quedarte callado y observar como morimos todos…?
Deidara dejó caer sus brazos a sus lados, rindiéndose por una causa perdida. Era seguro que el moreno no le diría nada.
Cerró sus ojos un segundo, solo intentando recomponer su respiración. Intentando tranquilizar a su mente que gritaba con horror. Tranquilizando al corazón que corría desbocado dentro de su ser, ese mismo que tenía un gran agujero de opresión; de culpa.
tic, toc…
Abrió sus ojos rápidamente, y miró hacia los lados. Podía jurar que había escuchado un reloj. Se dio cuenta que no tenían mucho tiempo después de todo, y si quería salir de ahí, necesitaba moverse.
Deidara se limpió las lágrimas con la manga de su camisa, y caminó en el pasillo, Itachi siguiéndolo.
-Hay que encontrar las escaleras…-dijo Deidara, mas para sí mismo que para el moreno que lo estaba siguiendo, como un fantasma que no existía.
•--•--•
Solo es un piso más. Solo es un piso más…se repetía constantemente el rubio mientras bajaba las escaleras con cuidado.
Las luces parpadeaban como la primera vez, pero ahora el aire era demasiado espeso. Respiraba y no tomaba el suficiente aire, así que tenía que respirar mas seguido. Además, había un frío horrendo, incluso podía ver sus exhalaciones, como vapor frente a su cara.
Itachi lo seguía en silencio, y Deidara se preguntó si era prudente darle la espalda al Uchiha. Después de todo, no sabía si él también tenía algo o estaba loco, como parecían todos ahí. Tal vez no, como Tobi, que no tenía nada, o él mismo.
Le dio una mirada, intentado ser discreto, pero apenas volteó, Itachi lo estaba viendo por penetrantes ojos negros. Deidara regresó su mirada rápidamente al frente.
Podía sentir la mirada del moreno en su nuca, todo el tiempo.
Y aún escuchaba el reloj, constante en su oído.
•--•--•
Una pequeña sonrisa se animó a asomarse en sus labios al encontrar la puerta que conectaba las escaleras con el primer piso. Un tibio aire caliente golpeó suavemente su cara fría al abrirla, y se dio el lujo de cerrar sus ojos un momento.
Cuando los volvió a abrir, se puso a escanear el lugar. Se podía ver el lobby desde ese lugar, y junto a ellos estaban varios sillones de espera; una felicidad embriagó sus sentidos al darse cuenta que estaba a punto de salir de ese irreal lugar. Solo necesitaba encontrar la puerta que los llevara a las habitaciones de esta planta, y sacar a Sasori de ahí…
Un escalofrío recorrió su cuerpo, avisándole en silencio que algo no andaba bien. Cuidadosamente buscó entre el apenas iluminado lugar, observando cualquier movimiento.
-Hola, chicos.
Los ojos del rubio se abrieron en sorpresa. Suspiró pesadamente, en un intento de darse ánimos, y volteó su cabeza lentamente hacia el sonido de la voz.
Dejó salir débil un sollozo; sus ojos se querían cerrar, negarla la vista de la escena frente a ellos, pero el rubio los mantuvo abiertos. Las ganas de vomitar se hicieron extremadamente insoportables.
Pein estaba sentado en uno de los sillones de ahí, jugando con un objeto metálico entre sus manos. Los ojos del rubio empezaron a dejar salir nuevas lágrimas, al ver la cara de Pein.
Los muchos piercings que adornaban su cara, ya no estaban, y su cara estaba totalmente deshecha. Pareciera que los habían arrancado de una forma brutal. Su nariz, ya no estaba…al menos la mayor parte de ella, habiendo sido removida junto con los piercings. Su labio inferior estaba prácticamente colgando de su rostro…y todo lo demás era…demasiado horrible. Sus ojos…todo el globo ocular estaba manchado en rojo.
Sangre manchaba toda su ropa, al igual que una gran parte del sillón en el que estaba sentado.
Deidara no podía más. Se dejó caer de rodillas, y vomitó ahí mismo. El líquido quemando su garganta, y dejándole un horrible sabor de boca.
La garganta le ardía y no podía respirar. Que patético debía de haberse visto en esos momentos, en el suelo, frente a su propio vomito, temblando ferozmente, y llorando como un niño indefenso.
-No creo que me vea tan mal… -dijo Pein, con esa sonrisa tan común en ese lugar.
Deidara limpió su boca con la manga de su camisa, y miró hacia Pein. Y por primera vez se dio cuenta que lo que traía en la mano era una pistola. Cerró sus ojos y maldijo en silencio.
-Pein…
El aludido lo miró con superioridad.
-P-por favor…ne-necesitamos salir de aquí…p-podemos…podemos encontrar alguien q-que te ayude con tus heridas…
Pein rió con fuerza y Deidara se estremeció ante el extraño y frío sonido. Se levantó con parsimonia del sillón, y Deidara se sintió incapaz de moverse, de escapar.
-Pero, niño…yo ya tengo quien me ayude…
Deidara lo miró con ojos cansados.
-Solo le tengo que hacer un favor… -levantó la pistola, y apuntó a la cabeza del rubio con ella.-…y es matar a los que interfieran conmigo.
Deidara hizo un sonido de sorpresa y miedo. Le envió una mirada de auxilio a Itachi. El moreno no se movió.
-P-pein…-su voz estaba quebrándose, adrenalina corría libremente en su sistema.- N-no estamos haciendo nada…
Pein chasqueó la lengua y rodó sus ojos.
-Claro que sí. No tenían por qué preocuparse de Rojo, y aquí están. -los ojos de Deidara se agrandaron. Así siempre le decía Pein a Sasori; Rojo.- Perece que no entienden que no importan los demás. Yo lo entendí, un poco tarde…-tocó su rostro con fingida tristeza-…pero lo entendí.
Deidara estaba respirando apresuradamente, intentando pensar que haría, como iba a hacer que Pein no los lastimara, pero su mente estaba hecha un caos total.
-Y ahora deben morir.-les sonrió con sorna, y el rubio se estremeció.-Lo que no sé, es ¿A quién mataré primero?
Pein apuntaba la pistola alternativamente entre Itachi y Deidara.
-¡Oh, bueno!...-apuntó la pistola al Uchiha, quitándole el seguro.- Nunca me caíste bien, después de todo, Itachi.
Deidara no podía dejar a otro de sus amigos morir. Ya no más. Y con unas ganas salidas de la nada, se lanzó a Pein, intentando quitarle la pistola.
-¡¿Qué demonios estás haciendo?!- le gritaba Pein, mientras forcejeaba.
Deidara sabía que era muy peligrosa su situación, y tenía miedo a morir, pero rendirse no era opción. Tenía que pensar en Itachi, en Tobi, en Sasori…
Bang!
…
Todo movimiento se detuvo.
Deidara intentó respirar, pero por alguna extraña razón, el aire no llegaba a sus pulmones. No quería voltear hacia abajo, por temor a lo que vería.
Sangre escurría del nuevo agujero de bala, manchando el piso con ese líquido carmesí.
Pein dio una risa fría y hueca, llena de malicia…
Nueva sangre salía de su boca, y miró a Deidara con un gesto de orgullo.
-Bien hecho.
Deidara se ahogó en un sollozo. Esas palabras. Sasori las había dicho cuando dejó morir a Tobi. Y ahora…ahora que mató a Pein…
Pein tosió sangre violentamente, y se dejó caer de rodillas, y luego cayó limpiamente de lado, en el suelo. El rubio miró a sus manos. La pistola estaba fuertemente asegurada entre ellas, todavía apuntando hacia el frente, sangre fresca resbalando del cañón, y sus dedos manchados al igual.
Sintió una mano agarrar la pistola, obligándolo a bajarla. Volteó a ver al Uchiha con ojos vidriosos y cansados. Itachi simplemente se quedó quieto, con la mano sobre las de Deidara, manteniendo la pistola baja.
Deidara dejó de apretar el gatillo, y dejó caer sus manos en sus lados, la pistola todavía en una de ellas. Su cuerpo temblaba, y su respiración estaba totalmente agitada. Sintió que en cualquier momento empezaría a llorar sangre, en lugar de lágrimas, porque sus ojos le ardían en extremo.
tic, toc…
De nuevo, ese maldito reloj apurándolo. Miró el lobby, buscando la puerta que los llevara hacia las habitaciones. La encontró no muy lejos de ellos.
Intentó caminar, pero sintió que sus piernas en cualquier momento se romperían. Igual, se aventuró despacio, hacia la puerta. Ahora estaba completamente ignorando a Itachi. Como quiera, pareciera que estaba solo.
Se detuvo justo frente a la puerta de madera, que tenía grabado varios números, ya difíciles de leer. El rubio no les tomó importancia, y observó por mucho tiempo la perilla de la puerta.
Ahí estaba, solo un paso de abrirla, de encontrar a Sasori, y luego irse de ese lugar.
tic, toc…
El reloj le decía que no le quedaba mucho tiempo, que tenía que salir ya.
Deidara no se movió, el miedo a lo desconocido petrificándolo por completo. No quería entrar, y encontrarse con un Sasori destrozado, muerto o psicópata. No quería encontrarse con un cuarto vacío, pues eso le diría que en realidad, el otro si era Sasori.
Y no podía ser.
No quería llorar más, no quería ver como moría otro de sus amigos. Solo…despertar de esta horrible pesadilla. Quería levantarse y darse cuenta que solo fue un horrendo sueño, y luego contárselo a Sasori, y que el pelirrojo le dijera que no había nada que temer.
Tenía miedo, a que en realidad no fuera un sueño.
Y no lo era.
-Largo y escabroso es el camino…
Deidara abrió sus ojos, y dirigió su vista a Itachi, sorpresa asomándose en ellos. El Uchiha había hablado por primera vez en todo ese tiempo.
-…que del infierno conduce a la luz.- terminó.
-¿Q-qué?- alcanzó a articular el rubio, sus cejas fruncidas en confusión.
Itachi lo observó, y Deidara tembló por la inquisitiva mirada.
-Las cosas que quieres no te vendrán a buscar. Necesitas una inmensa capacidad para arrepentirte y encontrar el camino correcto. Las profundidades abismales del alma humana es un lugar muy complicado.
Deidara parpadeó con perplejidad. Esto que le estaba diciendo no tenía sentido en lo absoluto, metáforas complicadas que no alcanzaba a comprender su confundido y asustado cerebro. Y…habló. Después de todo lo que había pasado, ¿ahora decidió hablar…?
Al ver su falta de habla, el moreno decidió continuar, su voz más autoritaria.
-Imagina dos caminos. Uno de ellos está iluminado, fresco, y está en buenas condiciones. El otro es oscuro, con ambiente cargado, y prácticamente imposible de cruzar. ¿Cuál escogerías?
Deidara abrió su boca para decir algo, pero rápidamente la cerró y negó despacio con su cabeza.
-Itachi, no entiendo q-…
-¿Cuál escogerías?-preguntó de nuevo, impasible, pero el ojiazul no pudo evitar encogerse un poco ante la fuerza de su voz.
-Y-yo, no lo sé…-empezó a sentirse mas nervioso, y se negaba a mirar a Itachi.-…e-el primero, supongo.
-Entonces no esperas encontrarte con nada bueno.
Deidara lo miró cuestionante.
-La vida te pone obstáculos, pruebas que necesitas pasar. Si el camino es fácil, y no representa complicaciones, lo mas seguro es que no valga la pena lo que está del otro lado. Cuando te esfuerzas, eres recompensado. La vida es justa, ayuda al que lo merece. Cuando llegas a tu destino, te das cuanta si te esforzarte lo suficiente.
-Y-yo…- Las palabras habían muerto en su boca.
¿Obstáculos? ¿Eso era este lugar…? ¿Un obstáculo para saber si merecía algo? ¿Acaso el premio era la vida…?
Deidara repasaba las palabras de Itachi. Después de todo lo que había pasado, todo el esfuerzo que hizo, todos el miedo que presentó, todo el dolor… ¿Significaba que iba a ser recompensado…?
El rubio miró a Itachi y luego a la puerta.
Estiró su mano, dispuesto a abrirla… dispuesto a encontrar a Sasori… dispuesto a salir de ese lugar.
Pero la mano del moreno en su antebrazo lo detuvo.
De nuevo, ese horrible aire frío acarició la piel de su cuello, y volteó a verlo.
Itachi lo veía con una sonrisa.
Con esa sonrisa…
-Itachi…suéltame, por favor…
Él solo apretó su agarre, enterrando sus uñas en la piel descubierta del rubio. Deidara dio un leve quejido ante la repentina brusquedad.
-Itachi…
-No puedo dejarte ir, Deidara…
…
.
•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•--•
(A/N)
JA! Tendrán que esperar!! xD
Cambian mucho de ánimo mis personajes, ne?? -.-U No me gustó como me quedó, creo que lo apuré demasiado. u.ú
¡Yay! ¡Penúltimo capítulo! Solo queda el final y el epílogo (aunque el epílogo estoy dudando en ponerlo)
PISTA! Ya, de una vez, ¿no? La respuesta está en el primer cap!! :D
Gracias a:
Bel CAB Ángel: Creo que algunas de tus preguntas fueron respondidas aquí (en este cap). Adoro como lees entre líneas! :D Si, en cierta forma son palabras importantes. ¿No has descubierto que está pasando, aún? ;)
katzu dei chan: No! No es una ilusión de Itachi! jeje. NO están en el mundo de "Naruto", es un Universo Alterno. ;D
Oo.Sakura-sama.oO: Si, odio matar personajes u.ú aunque haya hecho una carnicería con todos en este fic xD Gracias por pasar!! :D
