Muchas gracias por los reviews que llegaron a mi mail. Me hacen seguir continuando. Si tienen algún comentario o alguna sugerencia no duden en hacérmelo saber ¿si? Bueno, aquí le va es segundo capitulo. Espero lo disfruten ;D
2.
De pesadilla.
Sakura se encontró tirada en su cama, mirando el techo de su habitación. Sintió un espasmo recorrer su cuerpo. Los había estado sintiendo desde que había salido del bosque y tan seguido, que ya casi se estaba acostumbrando a la desagradable sensación.
Que situación tan escalofriante era en la que se encontraba.
Sakura apretó los párpados.
Recordó las últimas palabras que había pronunciado anoche. A penas si las había soltado en el aire, incapaz de hacer otra cosa que mirar mitad sorprendida, mitad horrorizada. Cuando se había dado cuenta que tenía la boca abierta, como una tonta, a penas si pudo cerrarla, ya que una especie de parálisis se había apoderado de ella.
Y entonces fue ahí, que vio con horror -¡Si, con horror! - que el joven, que todo el tiempo le había dado la imagen de su perfil o de su espalda cuando iba a buscar sus armas incrustadas en los troncos para volverlas a lanzar, se giraba lentamente en dirección a donde estaba ella escondida.
No se quedó a observar.
Sakura, sin hacer nada ni decir nada más, se echó a la fuga.
Corrió como nunca antes había corrido, incluso más que aquella vez, hace un año, cuando un Akamaru color rojo la había salido persiguiendo. Con la vista en frente, y sin atreverse a mirar para atrás por nada del mundo, como alma que lleva el diablo quiere llevar, Sakura saltó árboles, tejados y corrió todas las calles...
Un torbellino de pensamientos y sentimientos encontrados comenzaron a acoplarse en su cabeza hasta llegar al punto de sentirse casi asfixiada. Sintió una especie de vergüenza atroz, como si lo que acababa de ver y, peor aún, acaba de sentir, fuera altamente inaceptable, casi rallando el límite de la moralidad.
Se le vino la imagen de Naruto de 12 años... de 14 años...
¡NO! ¡Na... Naruto! No... No... no puede ser, no, no, no, no, no... el bruto de Naruto, el que realmente conozco, el verdadero Naruto no está ahora en la aldea... imposible... además el... no es.. Nunca ha sido...
¿Guapo?, la misma voz acusadora le susurró a los oídos, torturándola. Guapo… terriblemente guapo…
Se tapó la cara con las frazadas. Le pareció increíble que aquella imagen de anoche y lo que sentía al respecto opacara casi en su totalidad a Sasuke y su repentina llegada. Todos estos años, sufriendo en silencio por él, se vieron bruscamente desplazados, como si nada, por aquel cabello plateado moviéndose al compás de sus movimientos, por el torso desnudo y esbelto, por las manos fuertes que empuñaban los pequeños kunais, y por la maldita luz de la luna iluminando al que posiblemente era su torpe, chillón y come-ramen amigo de la infancia.
Primero, quizá ni siquiera era Naruto, trató de tranquilizarse varias veces. El no estaba en la villa de Konoha. No llegaría hasta la semana que venía ¡Eso era lo que había dicho Shizune!
Y además, pensó fríamente, cosa que requería mucha, pero mucha concentración, no recuerdo que Naruto fuera tan habilidoso con las armas ninjas, o sea... ¡Estamos hablando de Naruto! ...Podía manejar armas, pero nunca las habría manejado como aquel joven de anoche...
¿O, si?
Se tomó la cabeza con las manos, tal como lo había hecho ayer cuando estaba en la sala de espera en el hospital. Esto parecía una pesadilla...
Por un momento Sakura, mientras pensaba en esto, se sintió arrepentida de no haberse quedado a mirar anoche el rostro del misterioso joven. Solo unos dos segundos más parada en su lugar y lo habría averiguado. Habría confirmado de quién se trataba. Pero fue presa del pánico, y que no pensó en otra cosa más que en salir corriendo... ¿Y qué? ¿Por que se asustó tanto al pensar que su amigo se había transformado en todo un macho-men o algo así? Eso si que no lo entendía...
Sakura sacudió la cabeza. Si hubiera visto el rostro de aquel joven se habría ahorrado muchos problemas, y el dolor de cabeza tremendo que se estaba llevando. ¿Y si no había sido Naruto el de anoche? Frunció el cejo, llevando a límites inesperados a su concentración ¿Y si era otro ninja, un desconocido de otra aldea?
Chasqueó la lengua, descartando la idea ¿Quién más sabría el Rasengan que Naruto? Y dudaba mucho que se tratara de Jiraiya, a menos que de pronto le hubiera bajado la crisis de los cuarenta tarde -bastante tarde diría ella - y hubiera decidido utilizar la misma técnica que Tsunade usaba ¿Él haría algo semejante? Imposible.
De todas maneras decidió que avisaría a su maestra y a Kakashi con respecto al tema, y además, si era un desconocido de otra aldea que casualmente sabía una técnica inédita ¡¿Cómo demonios nadie se dio cuenta que un extraño andaba en la zona de entrenamiento?! ¡Ésta era una aldea secreta ninja, se supone que esa clase de cosas no debían ocurrir!
Pensar en eso, hizo que el peso en el estómago que ayer cargaba si triplicara. Y eso, por supuesto, no la hizo sentir precisamente mejor. Dudaba mucho que fuera un desconocido de alguna aldea extranjera.
Sakura miró con desgana el reloj de su mesita. Aún era muy temprano pero, como no había pegado ojo en toda la noche, decidió que se levantaría de todas formas, si no quería seguir atormentándose... tanto.
Se vistió, tratando de rumiar alguna esperanza que le deparara el día. Por primera vez, pensó en Sasuke. Aunque eso no la tranquilizaba más que la alarmante posibilidad de un Naruto cambiado (para mejor), al menos era algo concreto, y ya podía mantener la cabeza un poco más ocupada. Y si Tsunade se compadecía de ella, con algo de suerte, la haría trabajar ése día.
&
-¡Sakura-chaaaaaan!
Por un momento, Sakura escuchó, con un escalofrío, claramente la voz del Naruto de antaño. Pero el momento pasó, y pudo distinguir la voz de alguien con el que realmente había aprendido a interactuar… A pesar de las diferencias.
Volteó, y vio a un muchachito, bordeando la quincena corriendo en dirección a ella, con una sonrisa de oreja a oreja. El castaño cabello revuelto ondeaba en punta sobre su cabeza.
-¿Konohamaru? –Esperó a que el chico se detuviera y recuperara el aire -¿Qué ocurre? Te ves contento… -miró que el chico se reía de buena gana, azorado, como si viniera de un lugar en donde le hubieran mostrado algo grandioso y aún no se lo creyera. Lo vio enderezarse, para mirarla a los ojos, y algo en ellos hizo que Sakura lo mirara recelosa -¿Has entrado otra vez a un baño de chicas?
-¿Acaso... no puedes... pensar... nada bueno de mi? –terció el chico tratando de controlar su respiración, y aún así, se dio el lujo de esbozar una sonrisa de fingida inocencia –Creo que... nunca... me vas a perdonar por lo de aquella vez... ¿verdad? –Sakura lo miró –No importa –agregó acentuando su sonrisa - ¿A que no adivinas quiénes llegaron? ¿A que no, a que no?
Sakura tuvo un rictus nervioso. Si le llegaban a decir que Naruto había llegado anoche y había estado practicando con armas ninja en el campo de entrenamiento, juró que saldría corriendo y no volvería a aparecer en 5 años más hasta que se le pasara la pena. Era probable que no lo hiciera, pero al menos pensarlo calmaba su tensión.
Trató de actuar con toda la naturalidad del mundo.
-¿Quién, Konohamaru? –preguntó.
El chico abrió la boca para hablar pero, de pronto, se detuvo. Se la quedó mirando con curiosidad, acercando su rostro al de ella y mirando un punto fijo.
-¿Tienes algo en el ojo? –preguntó, sin quitar la vista.
-¿Yo? Nada que sepa –contestó Sakura, sospechando más o menos a qué se refería.
-Bueno... –murmuró Konohamaru - es que te tiembla mucho. Este. –se indicó su propio ojo derecho - ¿Estás bien, Sakura-chan?
-Estoy bien, Konohamaru –contestó Sakura quedamente, pasándose un dedo distraídamente en el ojo nervioso – ¿Qué-qué ibas a decirme?
-Ah, bueno –dijo el chico arrastrando las palabras - Como eres mi ninja-médico favorito, te lo diré...
-Konohamaru... soy tu único ninja-médico...
-Detalles. Lo importante es que te tengo que decir –dijo lentamente como preparando un gran sorpresón, y se acercó a ella gesticulando teatralmente –lo que pasa es que... –Sakura lo instó con la mirada a que continuara -Ayer…
-¿Si?
-…al anochecer...
-Ajam...
-…llegaron dos personas a las que esperé por mucho, mucho tiempo...
-Oh, ¿En-n en serio?... –A Sakura le estaba costando mantener la neutralidad más de la cuenta. Aunque pensándolo detenidamente, con Konohamaru siempre le había costado. Entrecerró los ojos. Maldito chiquillo, ahora podía ver brillar sus ojos, grandes y... brillantes.
-Siiii –asintió el chico con voz enigmática, como si supiera el efecto que causaba en ella -¡Años!
-¿Quiénes Konohamaru? –apremió con fingida tranquilidad. Pero el chico pareció no escucharla.
-Sobretodo a una –dijo lentamente, como saboreando sus palabras –De veras, me enseñó casi todo lo que sé... incluso adelantaron su llegada a la aldea... me tomaron completamente por sorpresa...
-¡QUIÉNES, KONOHAMARU, DIME, POR TODOS LOS CIELOS!
Ya no era necesario que le dijeran a Sakura que el ojo le temblaba, ni tampoco que le había comenzado a dar un tic en una ceja. La idea de que Naruto y Jiraiya probablemente hayan llegado a la aldea la noche pasada le taladraba el cerebro, y su paciencia se cortó de un tirón. Pronto se dio cuenta que tenía agarrado al chico de las solapas de la camiseta.
Bueno, pensó en medio de su arranque, no sería ni la primera ni la última vez que me vean hacer esto. Efectivamente, la poca gente que pasaba a su lado, comenzando temprano el día, no era la primera vez que presenciaba una escena similar. De hecho, la prueba fidedigna de ello, era la extraordinaria manera en cómo los ignoraban.
En tanto, Konohamaru la miró con los ojos desorbitados y soltó:
-¡woooSonlosescritoresdelanuevarevistadeperidismoqueseestándedicandoalasaldeasninjasparahacersureportajeyyyy... -jadeó, tomando aire-ellossolamentellegaronayerenlanochealaaldea... yvanhacersuprimeraentrevistaenelhospitalasiquepenséquetegustaríasaberloporqueeee...tutrabajasallí, Sakura-chan! No me golpees! - clamó el chico de un tirón, y se cubrió rápidamente la cabeza con los brazos, como esperando a que una roca gigante le cayera del cielo.
Sakura se quedó en silencio por un rato. El inesperado alivio que sintió, hizo que por un momento se le fuera el aire.
-¿Qué? –logró articular, mientras soltaba la ropa de la que había tomado al chico lentamente. Él se escabulló de entre sus manos, y la miró aturdido por el susto, desde una prudente distancia, mientras se llevaba una mano al pecho.
-¡Dios mío, Sakura-chan! ¡Un día de estos me vas a provocar un ataque cardíaco!
-Que raro, iba a decirte lo mismo –murmuró Sakura débilmente -¿Y? ¿Qué es eso de los escritores?
Comenzó a caminar hacia el hospital con Konohamaru parloteándole al lado alegremente –que con la pregunta, pareció olvidar por completo el tremendo susto que se había llevado - de lo maravilloso que era tal y tal artículo y sobretodo el de un fulanito de tal. Estaba tan aliviada que sentía que flotaba ¿Por qué le preocupaba tanto? Si Naruto estaba realmente en la aldea...
¡Pero no se lo había encontrado! Además, lo primero que él hubiera hecho al llegar a Konoha es haberla ido a saludar ¿no? ¡Después de casi cinco años, era algo obvio! Ella lo hubiera hecho, y se sabía apreciada por Naruto.
Pero aún sabiendo todas ésas cosas, Sakura no se atrevió a preguntarle a Konohamaru por Naruto.
&
Cuando había llegado al hospital en la mañana, Sakura se dispuso a buscar de inmediato a Tsunade, que se suponía que tenía turno, pero apenas pisó el hall de edificio, Shizune apareció por arte de magia frente a ella y la hizo atender durante toda la tarde a una hilera de pacientes tan larga, que Sakura pensó que terminaría hasta cuando Naruto llegara de su viaje. Entre uno de ellos estaba el mismo Konohamaru con el que se había topado un par de horas atrás, solo que se había vuelto a quebrar por cuarta vez el antebrazo por haber tratado de...
-… yo solo quería saber cuán resistente era mi brazo...
-Ay, Konohamaru... pudiste haberlo intentado con otra cosa, con troncos, con palos... ¡Pero no con rocas!
-… ahhh, pero otros pueden romper rocas con los brazos... ¡Naruto podía hacer eso!
-¡Con los puños, Konohamaru! ¡Y con chakra! -suspiró, teniendo en cuenta que llevaba deshaciendo los destrozos del entrenamiento experimental del chico ya desde casi cuatro años. Un entrenamiento ideado por el mismo, claro.
-Ah, pero es que trataba de... ¡AH! ¡Cuidado, con eso! Oye...¡ay, que duele!
-¡Pero si no te he tocado!
También la fue a ver Lee durante el transcurso de la tarde, que con su trabajo en el ANBU a penas si podía ver a Sakura, a si que por su cumpleaños le llevó un tremendo ramo de flores de un tipo que Sakura no pudo identificar.
-Bueno, Sakura-san, no te quito más tiempo, además yo ya debo irme... últimamente hemos estado teniendo muchas reuniones... –se encogió de hombros.
-Debe ser por la llegada de Sasuke –comentó –ehh... –no perdía nada con volver a intentarlo -¿Todavía no saben porqué regresó?
A ver si en una de esas, Lee pensaba que Sakura estaba entendida del tema. Pero parece que no funcionó. Porque el joven le sonrió comprensivamente.
-Sakura-san...
Sakura meneó la cabeza y se acercó a Lee.
-¿Por qué no quieren decirme? –susurró.
-Es que solo tenemos suposiciones, Sakura-san. Sasuke Uchiha es el tipo que más problemas nos ha traído, ya no sabemos nada de él, ni como vivió durante estos años, ni su situación... ¡Nada!
-¿Saben algo de Orochimaru, o Akatsuki?
-Pues en el misterio –suspiró Lee - Tú misma sabes que todo ha estado en paz entre los distintos países, pero es una situación tensa... la ausencia tanto de Orochimaru como la organización ésa de Akatsuki que parece han desaparecido sin dejar rastro, está haciendo que las diferentes aldeas ninjas se pongan cada vez más recelosas... El que no hayan habido ataques por parte de ellos dos, en vez de mejorar la situación, la ha empeorado mucho más. Sabemos que las amenazas siguen vigentes pero no se han mostrado, nosotros...solo...solo tenemos sospechas sobre sus planes...
-¿Crees que Sasuke tiene algo que ver en esto? ¿Que él es parte de algún plan de Orochimaru? –preguntó Sakura. Pero al ver que Lee se quedaba callado, agregó - Es por eso que no lo dejan salir ¿verdad? Ni tampoco cuando despierte.
Lee la miró dubitativo, como si de pronto se le hubiera olvidado qué responder.
-Ehm... si, eso creo... –dijo, no muy convencido.
Sakura entrecerró peligrosamente los ojos.
-Lee... –le llamó con advertencia. Esto ya era como hablar con Kakashi, aunque a diferencia del jounnin, Lee era malísimo para mentir -¿Hay algo más, verdad? –preguntó. Pero al ver que Lee volvía a guardar silencio, cerró los ojos resignadamente -No lo entiendo ¿Qué tanto es lo que ocultan? Sasuke era mi amigo ¡Aún lo es!
-Eso no lo sabemos con certeza, Sakura-san –contestó rápidamente en tono cortante, frunciendo tanto sus cejas, que sólo se veían como una línea recta y gruesa en su frente. Sakura lo miró sorprendida.
-Ya veo –dijo simplemente ella. Lee, al notar en el tono con el que había hablado, y al escuchar el de ella que se había vuelto frío, bajó la mirada con humildad y suspiró. Cuando volvió a mirarla, puso las manos sobre los hombros con expresión conciliadora.
-Sakura-san... –dijo dócilmente -No intentes averiguar, te lo digo por tu bien. Lo único que ganarás con tratar de enterarte será solo confusión.
Sakura se mantuvo impávida, como cada vez que quería ocultar algo.
Algo como la tristeza
-Esto... todavía está muy fresco... –continuó Lee seriamente –Sasuke ha vuelto ayer, y con él se nos vino todo encima. Trata de comprender, Sakura-san. No vale la pena sufrir por vagas conclusiones.
-Entiendo. –dijo Sakura, más confundida que antes.
-Mira –sonrió él -Prometo hacerte saber cuando tenga información concreta ¿esta bien así, Sakura-san?
La joven asintió devolviéndole de manera fría la sonrisa.
-Bien, ahora si... –se acercó a la salida –Nos vemos, Sakura-san... –se alejó y lo vio desaparecer por la puerta –ohhhhh que se me hace tardeeee...
Sakura suspiró.
Tampoco se atrevió a preguntarle por Naruto.
Así siguió el término de la tarde. En ningún momento Sakura pudo arrancarse para ir a echar una mirada a la habitación de Sasuke por más que lo intentó. Pero por lo que se había enterado, seguía inconsciente y el diagnóstico (como desgraciadamente supo) lo tenía la mismísima Tsunade. Había pensado en ir a escondidas a hacer su propio diagnóstico, pero, por alguna razón no se sintió muy segura. No tenía la experiencia suficiente como para hacer uno, y además... le daba como un no se qué despertar así como así a Sasuke, y más encima estando sola, sin saber como reaccionaría el joven después de su letargo. Si tan solo Naruto hubiera estado ahí, quizá se habría atrevido...
Cuando el reloj marcó las siete y media de la tarde, Sakura estaba terminando de vendar la espalda de un hombre viejo que, al parecer, anoche había tenido un pequeño accidente con un gato algo agresivo, cuando entonces una enfermera, que Sakura reconoció como la misma que la había atendido ayer cuando visitó a Sasuke, se asomó por la puerta.
-¿Sakura-san?
-¿Hum? –Sakura la miró por sobre su hombro –¿Hay algún problema?
-No, ninguno. Solo vengo a avisarle que ya me voy, terminó mi turno –dijo la mujer con una sonrisa –¿Necesita algo más antes de que me vaya, Sakura-san?
La joven le devolvió amablemente la sonrisa.
-No, nada, eh... –dudó un momento -¿Queda alguien más, en el hospital? –claro, se refería a alguien importante. Que diga, que no, que diga que no, que diga que no...
-Hum –la mujer se concentró –No, me parece que no queda nadie... -Sakura sonrió para sus adentros. Si, podía visitar a Sasuke... -¡Ah, si! –la interrumpió la mujer, haciendo que Sakura se pusiera tiesa –Me parece que arriba esta Tsunade-sama, junto con algunos ANBUs en el cuarto de Sasuke Uchiha... ya sabe –susurró de manera cómplice acercándose a Sakura como para que nadie más oyera - ...por lo que pasó anteanoche... por los de sus "U -hum"...
Sakura la miró con una ceja levantada, incrédula. ¿Por los de sus "U-hum"? ¡¿Qué demonios quiere decir con sus "U-hum"?!, Sakura comenzó a airarse ¿Es que acaso la enfermera sabía más que ella de lo que había pasado anoche? Y antes de que comenzara a echar pericos, echando a la basura toda su reputación de ser "imperturbable y paciente" que había forjado durante los últimos años, la enfermera agregó con una sonrisa picarona:
-Están revisándolo, como no ha presentado ni un síntoma, pues...
Sakura al oír esto no pudo evitar sonrojarse. Parece que ya tenía una idea de qué quería decir con los "U-hum", aunque no estaba muy segura de ello, tampoco es que se fuera a poner a preguntar.
-Y dime ¿Se quedarán por mucho tiempo?
-Yo creo que no, Tsunade-sama ya estaba terminando cuando fui a verla... –la mujer puso una expresión rara como recordando algo que le causaba gracia y al mismo tiempo pena.-Pero creo que un grupo ANBU se quedará a hacer guardia –terminó diciendo la mujer como si nada.
-Ya veo. Bueno, entonces que la pases bien, nos vemos mañana.
-Claro, –se inclinó la mujer, despidiéndose –hoy tengo cena a lo grande, y gratis...
Sakura sonrió con nerviosismo, mientras la puerta se cerraba tras la enfermera. Claro, pobre de Kakashi-sensei a ver si aprende a respetar un poco los horarios...
Volvió a mirar a su paciente, y alzó una ceja.
-Disculpe... ¿usted sabe de por casualidad que son los "U-hum"? –Pero al parecer, el anciano no obedecía al dicho "Más sabe el diablo por viejo que por diablo", porque la miró como si Sakura le hubiera hablado en otro idioma.
O quizá la respuesta era algo demasiado vergonzosa como para contestar. Sobretodo si se trataba de contestarle una chica.
&
Sakura estuvo esperando alrededor de media hora en el hall del hospital. Las enfermeras del turno de la noche comenzaban a llegar y se paseaban por los distintos cuartos, cuando vio claramente la figura de la Hokage hablando con un ANBU de aspecto rígido saliendo de uno de los pasillos laterales.
-...y necesito que llames a Neji Hyuuga –decía dando grandes zancadas -, por lo menos por esta noche, no creo que se queje, además el fue el primero en ofrecerse para esta tarea y por ahora es uno de los reclutas más fuertes que tenemos hasta el momento. Por lo menos si viene el, todos podremos dormir al menos un poco tranquilos por esta noche...
-Sí, Hokage-sama –contestó el ANBU con voz seca. Tras hacer un rápido sello, desapareció tras una sutil pantalla de humo.
Sakura, que se había mantenido a una prudente distancia, decidió acercarse.
-¡Sakura!–exclamó la mujer tratando simular su sorpresa –¿Qué haces aquí? Pensé que tu turno había terminado hace 45 minutos...
Sakura la miró con expresión significativa, expresión que no pasó inadvertida ante la mirada de la Gondaime, que solo se limitó a observarla. La joven suspiró, armándose de paciencia.
–Tsunade-sama, he esperado a hablar todo el día con usted por...
-Mira, si es por Sasuke, te digo que aún se mantiene inconsciente y NO creo que se despierte hasta dentro de tres días –dijo rápidamente antes de que Sakura abriera la boca –y sus diagnósticos, lamento decirte que aún no puedes revisarlos ni analizarlos hasta que yo de el permiso. Tampoco intentes diagnosticar por tus propios medios porque si no voy a prohibir las visitas de parte tuya hasta nuevo aviso...
-Pero...
-Lo lamento Sakura, pero por ahora debemos prevenir, no queremos que ideas falsas de lo que está sucediendo ronden por Konoha como si nada...
-Pero si ya todos saben que...
-¿Saben que? –la interrumpió bruscamente Tsunade.
Sakura se quedó callada por unos momentos mientras miraba a la mujer sin entender. Entonces cayó en la cuenta.
-Entonces... –dijo dubitativamente -... eso quiere decir... que... ¿nadie lo sabe? -peguntó, trémula -¿Nadie sabe que Sasuke ha vuelto? -Le parecía increíble. ¡Era simplemente imposible ocultar algo así!
Tsunade suavizó un poco el rostro que lo había estado manteniendo rígido hasta ahora, y soltó un leve suspiro.
-Sabía que no debías enterarte... Ay, Shizune...
-¡Shizune hizo lo correcto! –exclamó acordándose que ella le había dado la noticia de que Sasuke había regresado – De todas maneras, igual me iba a enterar, Tsunade-sama, yo trabajo aquí.
-Si, si, supongo que tienes razón... –rezongó Tsunade distraídamente. Se acercó a Sakura y le tomó un hombro de la misma forma que lo había hecho Lee –Sakura, confórmate con que tienes el permiso para ver de vez en cuando a Sasuke, y por favor... trata de no comentar a nadie con respecto a este tema... No quiero, que nadie se entere aún...
Sakura también se acordó que Shizune le había dicho eso cuando le había dado la noticia. Había pensado que quería que fuera discreta... pero no pensó que fuera para realmente ocultar que Sasuke había regresado a Konoha... Eso quería decir, que nadie, a parte de ella, los superiores y los ANBUs sabían sobre este acontecimiento. Resultaba ser mucha gente si lo pensaba detenidamente, pero... esta gente, los superiores, era la más discreta de Konoha (como lo había comprobado amargamente durante las últimas horas), y los ANBUs eran como si no existieran... incluso si estaba Lee entre ellos, al cual conocía. Y Neji Hyuuga y aquella chica, Ten-Ten, que también los ubicaba, no contaban, pues apenas si habían cruzado palabra.
Sakura finalmente asintió. Era imposible. No valdría la pena seguir preguntando. Se inclinó levemente, en señal de respeto a la Hokage, dio media vuelta, y se dispuso a salir del edificio, cuando la voz de Tsunade hizo que la joven detuviera el paso.
-Sakura, todo se sabrá a su debido tiempo...
Sakura se volvió hacia ella.
-Sí, Tsunade-sama –dijo respetuosamente. Iba a continuar caminando, pero la voz de la Hokage volvió a rebotar en el hall.
-Si quieres puedes ver un rato a Uchiha.
Sakura la miró.
-¿Ahora?
-Si –suspiró la Hokage, poniendo un brazo en jarra - si quieres, claro...
Sakura tardó un momento en responder.
-¿A solas? –preguntó secamente. Tsunade alzó una ceja. –Es que no me gustaría que me observaran una panda de ANBUs pensando que puedo hacer alguna cosa –dijo con seriedad –De verdad me gustaría estar un rato a solas. No haré nada –agregó que al ver que la mujer la miraba con expresión incrédula.
Hubo un silencio, donde sólo se escuchaban los pasos de las enfermeras y alguna que otra persona. A lo lejos se escuchaba alguien que gemía.
-De acuerdo –dijo finalmente –Haré que vigilen afuera –Ahora era ella quien comenzaba a irse –Tienes quince minutos ¡ni uno más!
-Sí, entendido –afirmó la joven, viendo como la Hokage se alejaba de ella a paso prudente, dándole la espalda Sakura, que podía aún leer las palabras "apuesta" escritas en su espalda y que desaparecía en una esquina. Se quedó un momento parada allí, a solas. Se sorprendió al notar que no le hacía tanta ilusión ver Sasuke, aunque tampoco era porque no quisiera verlo. Quizá era porque sabía que en el fondo ella no podría hacer nada por él, más que observar como dormía.
De pronto recordó las innumerables veces en que ella se había mantenido al lado de su amigo de la infancia cuando éste caía al hospital. Ella no había podido hacer nada por él, pero aún así se mantenía a su lado, día tras día. Con el solo hecho de contemplarlo ahí, con los ojos cerrados, le hacia sentir segura, le hacía sentir una cierta tranquilidad, le hacía sentir, al fin, de alguna manera, mas cerca de Sasuke. Le hacía sentir feliz...
Como cambiaban las personas. Cómo había cambiado ella. Como había cambiado...
Sakura se sobresaltó ¡Oh, por el Cuarto, casi lo olvidaba! Corrió hacia la esquina por donde había desaparecido la mujer.
-¡E-espere, Tsunade-sama! –corrió hasta ella mientras la mujer se giraba para mirarla.
-¿Ahora que ocurre, Sakura? No te preocupes ahora iba a decirle a la guardia ANBU que...
-No, no es eso. También tenía que consultarle otra cosa, Tsunade-sama. No tiene nada que ver con Sasuke –agregó rápidamente antes de que Tsunade pensase otra cosa.
-Entonces te escucho. –dijo la Jefa. Ignorando la punzada de irritación que le causó aquella frase, dándole la impresión que ella, Sakura, no era más que una chiquilla que preguntaba tonterías, habló con voz pausada.
-Es que yo quería saber si... bueno ¿Jiraiya-sama enseñó a Naruto el Rasengan, verdad? –Tsunade frunció el cejo, extrañada, pero asintió –Bien ¿el Cuarto de la aldea también lo sabía, verdad?
-Por supuesto, pero ¿A qué vienen ésas preguntas, Sakura?
La joven no sabía como empezar. Se quedó un momento en silencio, tratando de ordenar las ideas. Se le vinieron imágenes de Naruto a la cabeza.
-¿Usted no sabe si Jiraiya-sama tuvo algún alumno antes, a parte del Cuarto al que le haya enseñado el Rasengan?
-¿Otro alumno? Bueno, que yo sepa no. Lo único que sé es que el único alumno que ha tenido Jiraiya después del Cuarto es Naruto, nadie más... y el Rasengan con suerte se lo ha enseñado a él...
-¿Y antes?
Quizá si que pregunto estupideces, pensó Sakura demasiado tarde ¿Qué clase de pregunta era aquella? ¡Por supuesto que no! La persona que había visto ayer era joven, y si hubiera sido de antes de Cuarto ¡Por supuesto que esa persona ya no sería precisamente joven! Aunque... ¿Y si ésa persona utilizara la misma técnica de Tsunade-sama para verse más joven? O…
-No, no lo creo. Lo habría sabido – dijo Tsunade, interrumpiendo los pensamientos de la chica con una sonrisa ladina. –Además –agregó, levantando una ceja –Fue el Cuarto el que enseñó a Jiraiya el Rasengan, y no al revés. Es una técnica inédita. Pensé que estabas enterada.
-Oh, por supuesto que estoy enterada –respondió rápidamente Sakura. Lo que pasó es que no me había acordado, pensó, sintiéndose torpe. Una vez más, Tsunade interrumpió sus pensamientos, como si supiera que la estaba salvando de volverse a liar.
-¿Preguntas por algo en concreto? –preguntó. Sus ojos castaños la miraban con agudeza.
Tratando desesperadamente de no recordar lo que había sentido ayer, Sakura respondió lo más tranquilamente posible.
–Es que ayer vi algo extraño en el bosque –dijo - Vi a una persona que... podía utilizar el Rasengan, igual que Naruto y Jiraiya-sama.
Tsunade frunció el entrecejo.
-¿Estás segura que era la técnica del Rasengan?
-Por supuesto. Yo misma he visto a Naruto utilizándola, jamás lo olvidaría...
La Hokage pareció meditarlo.
-¿Cuándo lo viste y en qué parte del bosque? –preguntó después de un tenso silencio.
-Bueno, fue ayer en la noche, cerca de la zona de entrenamiento...
-¿Y tu qué hacías allá?
Sakura notó de inmediato como cambiaba la dirección de la conversación. También notó que tampoco la favorecería, precisamente.
-Había escuchado sonidos; de armas, y pensé en ir a investigar –contestó, tratando de no parecer insegura - hasta que llegué al bosque y ahí fue donde…
-¿Iba alguien contigo?
-No, no había nadie. Por eso me pareció más extraño aún porque no era tan tard...
-Sakura, se que te puedes cuidar perfectamente sola –la interrumpió otra vez Tsunade –Pero debes saber que no puedes andar por ahí llamando quien sabe qué peligro ¡Imagínate si hubiese sido un enemigo! –luego dijo en un tono casi inaudible- ... y cómo van las cosas ahora...
-Pero yo solo...
-¿Me mandó a llamar, Hokage-sama?
Ambas mujeres se giraron para ver al mismo ANBU que Sakura había visto antes de hablar con la Hokage.
-Ah, si… Mira, Sakura Haruno entrará al cuarto de Sasuke Uchiha por unos quince minutos. Que nadie la moleste ¿entendido? Ustedes harán guardia en la puerta, por mientras. -El ANBU asintió detrás de su máscara de mono. -A todo esto ¿Ya ha llegado Neji Hyuuga?
-No, Hokage-sama. –respondió el sujeto con la voz seca amortiguada por la máscara.
-Bueno, no debe tardar. Si llega infórmale sobre esto. -El ANBU volvió a asentir. -Él te acompañará hasta el cuarto de Sasuke –indicó Tsunade, dirigiéndose a Sakura.
-Si, pero...
-No te preocupes, averiguaré lo que me acabas de informar, descuida. –dijo Tsunade sin mirarla.
-Claro. Pero…
-Sígame por favor... –Sakura miró al ANBU que le indicaba con una mano el camino, y luego miró a Tsunade, confundida ¡Sólo quería saber si era Naruto el que había estado en lo zona de entrenamiento la noche anterior! Sakura comenzó a caminar por los pasillos acompañada por su "escolta" con el entrecejo fruncido ¿Su maestra acaso se había vuelto loca? ¿Qué le pasaba a todo el mundo? Sólo se había ido de viaje una semana ¡Una semana! Y bastó para que encontrara todo patas arriba.
Se sentía mareada. Por primera vez en mucho tiempo sintió la terrible necesidad de hablar con alguien. Por primera vez, desde que se había quedado sin grupo, sintió el peso de la soledad que había atormentado con tanto afán a Sasuke... y también Naruto. Y por primera vez, desde la noche anterior, pensó en Naruto, sin relacionarlo con el desconocido de la noche anterior, si no que en el Naruto de antaño, el chico hiperactivo que juró protegerla pasase lo que pasase. Y entonces no pudo evitar pensar en cuánta falta le hacía en ésos momentos. Naruto... llega pronto. Suplicó, esperando que el tiempo pasara volando para que las respuestas llegaran solas.
Sakura de pronto se sobresaltó al ver una puerta enfrente suyo. Era la del cuarto de Sasuke.
La chica murmuró un vago "gracias" al ANBU y tomó rápidamente la manilla de la puerta. Quería entrar lo más rápidamente posible.
Pero algo extraño ocurrió. Sakura abrió más los ojos. Algo… Algo así como una fugaz energía, tan rápida como un escalofrío, hizo que la chica se detuviera, aún con la mano en la manilla. Estaba a punto de preguntarle al ANBU si lo había sentido. Pero de pronto vio que otro ANBU había aparecido y que ahora acompañaba al primero y le susurraba algo. El primero asintió al tiempo que la nueva figura había desaparecido tan rápido como había aparecido. Igual que la sensación que había sentido Sakura.
Debió de ser mi imaginación, pensó Sakura acordándose de lo ansiosa que había estado últimamente. Y aguantándose las ganas de preguntarle al ANBU si sucedía lago, tomó rápidamente la manilla, abrió la puerta y se escabulló tras ella, cerrando la puerta sin hacer ruido.
Adentro, la luz que venía de las calles de Konoha iluminaban tenuemente el cuarto de Sasuke, más una mezquina luz de una lamparita de noche.
Suspiró pesadamente.
-Y aquí estoy de nuevo... –murmuró a nadie en especial. El ambiente estaba silencioso y solitario.
Vio a Sasuke tendido en su cama, y volvió a sentir ésa sensación del día anterior de que su cuerpo estaba hecho de gelatina. Lentamente, y sin hacer ruido, se acercó a él y una vez llegada al borde de la cama del joven, lo observó detenidamente, con aire taciturno. Seguía tan dormido como la última vez que lo vio, y más guapo de lo que nunca recordó.
Se quedó allí, parada a su lado, por unos largos y silenciosos minutos, observándolo.
Entonces, lentamente, tras lo que parecieron horas, Sakura se atrevió. Deslizó sus dedos por sus mejillas, apenas rozando la pálida piel del Uchiha. Jamás lo había hecho antes. Jamás. Ni siquiera cuando ella y Sasuke aún eran amigos. Nunca se habría atrevido. Nunca había tenido el valor…
Pero ahora...
Se acercó lentamente hasta que su rostro quedó a la altura del joven. Sasuke... Sabía que era una locura. Sabía que no estaba actuando con juicio. Y sobretodo, sabía que no habría otro momento como ése. Sabía que era algo que le debía a su Sakura de antaño, a su Sakura pequeña, era sólo para saber si...
No pensó en nada más. A Sakura se el escapó un susurro antes de juntar sus labios con los del joven. Pero apenas había sentido el contacto de su piel, se separó de inmediatamente de el, llevándose el torso de su mano a los labios.
Había sentido otra vez aquella energía que había sentido en el umbral. Una mezcla de muchas sensaciones rondaban nuevamente ¿Tan nerviosa estaba? No, no era eso...
La joven trataba de no perder el control. Miró a Sasuke con otros ojos.
Ya no eran los ojos de la niña enamorada.
Sakura entrecerró los ojos, costumbre que no se le había podido quitar cuando se concentraba... o sospechaba de algo.
Miró a Sasuke detenidamente, con el corazón golpeándole el pecho. Su ojos se posaron en su rostro, para lentamente bajar hasta detenerse en su pecho, donde como subía y bajaba con extrema lentitud al respirar.
Pero Sakura no veía eso. Se había fijado en otra cosa.
Entonces, puso su mano en el pecho de Sasuke.
Muchas veces, Sakura había tenido experiencias en las que ella, cuando atendía a pacientes con problemas extraños, o golpes causados por algunas técnicas en donde se utilizaba el chakra, podía ver perfectamente cual era la raíz y resolverlo rápidamente. ¿Cómo sabía que había algo extraño cuando atendía a pacientes con síntomas extraños? Pues no lo sabía, simplemente lo intuía. Era extraño, pero ésa era su habilidad, y Tsunade, como su maestra, se había encargado de hacérselo saber y entrenarla para desarrollarla aún más. Era precisamente por aquella habilidad por la que le habían ofrecido un puesto en una selecta cuadrilla ANBU a los 16 años y rechazarlo. Para aprender más y hacerse más experta, había decidido quedarse con Tsunade, su maestra.
Ahora, con Sasuke... ésa sensación, el que le traía su habilidad, era el que le estaba advirtiendo de que algo no andaba bien. Con su mano, sintió la respiración de Sasuke, lenta y paulatina.
De sus dedos comenzó a emanar una sutil muestra de su propio chakra, que brillaba verdosa y tenue. Sakura evitó tragar saliva y esperó a ver que pasaba. Sabía que se había advertido de no hacer un diagnóstico a Sasuke, sobretodo si estaba a solas con él, pero no había esperado encontrarse con esta extraña pista. ¿Valía la pena arriesgarse? No quiso ni pensarlo. Demasiadas cosas en juego habían como para ponerse a pensar en cada una de ellas. Pero una pista era una pista, y decidió que cualquier cosa que le diera una respuesta, valdría la pena.
No podía acelerar el proceso, por que si no, los ANBUs que estaban afuera de guardias lo sentirían, entrarían en el cuarto, descubrirían que ella estaba haciendo quizá que cosa con su prisionero, le avisarían a Tsunade-sama y luego adiós visitas, adiós respuestas y, probablemente, hasta adiós alumna de la Hokage.
No era una situación muy favorable.
Pero era lo único que podía hacer. Estaba bien para empezar.
Nuevamente Sakura no tuvo conciencia del tiempo. Esperó, con la mirada fija en el rostro de Sasuke, mientras que con su mano derecha seguía enviando emanaciones de chakra al pecho de este.
Vamos... vamos... reacciona... ¿qué es lo que te dejó en este sueño? ...Quiero ver que tienes, algo te dejó así y lo averiguaré... Sólo será un momento…
Se concentró en su energía, viajando por el cuerpo del Uchiha, se concentró en sus órganos nobles, en sus órganos secundarios, músculos, venas, tendones, huesos... todo. Sakura frunció ligeramente el cejo. Había algo raro. Estaban... como en un estado de congelamiento, pero aún vivos... era como un letargo. Todo estaba tal cual como un cuerpo cualquiera que estaba sumido en un profundo sueño.
Todo... está bien... se dijo extrañada Sakura, entonces ¿Por qué sentía esa extraña sensación? Se volvió a fijar en los órganos nobles. Y entonces su chakra se detuvo en un lugar.
El corazón.
La sensación "rastreadora", si se podría decir, de Sakura se intensificó, y tanto que Sakura desvió los ojos del rostro del joven para mirar su pecho.
¿Hum?
Su chakra chocó repentinamente con una azulada ¡Podía verlo dentro de su mente! ¡Lo sabía! Su propio chakra se lo decía. Un chakra que rodeaba el corazón de Sasuke... ¿Cómo no se dio cuenta la primera vez? Sakura abrió los ojos lentamente con sorpresa. Este chakra también estaba en su cerebro, en su hígado... ¡en todos sus órganos nobles!
¡Te encontré!
Seguramente había reaccionado este nuevo chakra al tener contacto con el suyo, pero... ¿Qué era? ¿Por qué estaba allí? ¿Acaso era de Sasu...?
No alcanzó a preguntarse nada más.
Porque mientras lo hacía, su vista se había vuelto a posar en el rostro de Sasuke, mientras su chakra seguía socavando dentro del cuerpo del joven. Ahogó un grito al toparse con los ojos del Uchiha. Sus ojos..
¡Sus ojos estaban abiertos!
¡Y estaban mirándola!
Sakura, espantada, se echó hacia atrás y apartó la mano del pecho de Sasuke como si se la hubiera quemado.
-¡Estuviste despierto todo el tiempo! –exclamó, en un susurro rápido y casi imperceptible.
Vio, con una última mirada, como los ojos afilados de Sasuke se entrecerraban enigmáticamente aún con la vista fija en ella. Entonces, de pronto , sintió que la puerta de la habitación se abría bruscamente, a sus espaldas. Se giró rápidamente aún tratando de recuperarse de la impresión.
Un ANBU, alto, aunque no tanto como el que la había acompañado y con una máscara de halcón aparecía repentinamente frente a ella. Sakura reconocía ésa máscara.
-Sakura Haruno. -La voz del ANBU no hizo otra cosa que confirmarle su sospecha.
-Neji... Hyuuga –dijo la joven con un hilo de voz ¿La habían descubierto? ¿Tan rápido?
-Ya pasaron los quince minutos –dijo con su voz ronca e inexpresiva detrás de su máscara.
Sakura se le quedó mirando por unos momentos, sin reaccionar. Había pasado todo demasiado rápido. Asustada, miró nuevamente a Sasuke, y sintió que el alma se le iba a los pies.
¡Estaba dormido nuevamente!
Esto era el colmo. ¿Acaso se lo había imaginado?
¿Acaso se estaba volviendo loca?
Neji siguió en educado silencio. Al parecer, no se había enterado de nada... y si lo sabía, lo ocultaba perfectamente bien. Le entraron unas ganas terribles de abalanzarse sobre Sasuke y estrangularlo hasta hacerle despertar, aunque sabía que con aquello sería a ella a quien meterían dentro de una jaula por el resto de su vida y no a él. Sakura se exigió entrar en calma lo más rápidamente posible. Finalmente, tomó aire y se enderezó lo más dignamente posible.
-No te preocupes. Ya me largo... –dijo secamente y salió sin siquiera mirar a Neji, que le abrió el paso sin decir nada, y ni mucho menos mirar a Sasuke que, al parecer, seguía dormido como si nada.
Lo único que quería era largarse, y que pasase de una vez por todas ésa horrible semana hasta que ya todo volviera a la normalidad. Hasta que Sasuke despertara. Hasta que Naruto volviera...
Quizá también me tome otra semana mas para mí..., pensó mientras salía a toda prisa del hospital.
Nota: Ejem... para los que no saben que son órganos nobles, son el corazón, pulmones, cerebro, riñones e hígado (es lenguaje médico ¡no me pregunten!) Y no lo que piensen ciertas mentes medias pervertidas que viajan por la Web ya que llaman órgano noble a otras "cosas". Bueno, esperando sus comentarios, agradece su atención.
Nadesko.
