3.
¡Naruto Uzumaki vuelve a Konoha!
Jiraiya, uno de los famosos tres Sennin de Konoha, se despertó con el fuerte sol que le llegaba en plena cara y que estaba achicharrándole los párpados. Le dolía la cabeza terriblemente y sus ropas, las mismas de anoche, despedían un fuerte aroma a Sake.
Con un perezoso gruñido, sentó sobre la colcha y se restregó su espesa cabellera blanca y miró a su alrededor, somnoliento. Una vez que logró enfocar, se dio cuenta que se encontraba en una habitación entera de madera barnizada, y la única ventana, que era enorme y cuadrada, estaba abierta de par en par, mientras una leve brisa entraba haciendo que todo lo delgado y liviano del lugar se moviera a su compás.
Miró con los párpados caídos la otra colcha que ese encontraba al lado de la suya, estaba abultada, pero nadie dormía en ella. Se volvió a rascar la cabeza.
–Hum… ¿Habrá bajado a desayunar?... –se preguntó con desgana con el cejo fruncido, y se desperezó con un ruidoso bostezo. Estaba a punto de levantarse cuando un pequeño papel doblado de entre las desordenadas mantas le llamó la atención.
"Ero- Sennin".
Jiraiya volvió a bostezar. Ahora veamos si tengo suerte en entender lo que dice el papel entero, pensó con expresión cansina, reconociendo los garabatos que se podían entrever. Desdobló el papel y leyó:
"Oye, Ero-Sennin, me adelanto, quiero avanzar camino para llegar rápido a Konoha, así que ahí me alcanzas cuando despiertes. No demores. Naruto."
Jiraiya puso expresión perpleja, y luego, con la rapidez de un rayo frunció el ceño cuando leyó lo que decía abajo:
"PD: El no demorarte lo digo para que no pases por Tai-Tai Paradise y te distraigas con cualquier cosa que te encuentres por ahí ¡pervertido! "
El Sennin tardó en procesar la información. Con expresión floja y con el cejo fruncido, se quedo unos instantes mirando el papel, como si le fuera a decir algo más. No pasó mucho antes de que los ojos se le abrieran de par en par, cayendo en la cuanta de lo que aquello significaba.
– ¿QUÉ? –bramó. Miró el reloj de la pared -¡Ya debe estar a mitad de camino! -Se paró como un resorte y se vistió en tres tiempos.-… chiquillo insolente… -murmuraba mientras arreglaba sus cosas –venir a dejar a su maestro… ¡Ya verá!... esperen no mas a que lo alcance…
Bajó a la recepción del lugar para huéspedes en donde hasta anoche, según quiso creer, se habían alojado los dos. Jiraiya, pagó, y cuando estaba a punto de salir, una joven que trabajaba allí que hizo acto de presencia en el hall, lo llamó. Llevaba una bandeja en una mano y en la otra un pergamino.
–Este… hum… -leyó el papel - ¿Señor, Ero-Sennin?
Jiraiya se detuvo y la miró por sobre su hombro, fulminándola con la mirada. Otra vez el famoso apodo.
– ¿Si?
La empleada al mirarlo se acobardó.
–Este… -soltó una risita nerviosa - lo siento, señor, eh… Jiraiya-san, es que el joven Naruto me dijo que a usted lo llamaban así y que no había problema y yo…
–Ya, ya… -rezongó el hombre, resignándose, por esta vez (que quedara claro), a que todo el mundo ya lo conociera por Ero-sennin -¿Qué querías decirme, jovencita? - Ese chico va a arruinarme la vida…
– ¡Ah, si!- le dio el papel que había leído y que era muy pequeño, y otro más, que era considerablemente largo y angosto –aquí tiene.
Jiraiya miró el papel más largo, pues le había llamado mucho la atención que ahora salieran pergaminos tan aflautados (¡OH, por favor! ¡Que no sea lo que pienso!), y además porque tenía muchos números. Le echó una rápida mirada, mientras murmuraba algo con el cejo fruncido, y luego volvió a mirar a la chica.
–¿Qué es esto? –preguntó poniéndole el papel en la cara a la joven empleada, que lo miraba con una sonrisa nerviosa.
–Eh… una boleta, señor.
-Linda, sé lo que es –contestó Jiraiya en tono dulcemente peligroso –pero lo que quiero saber es ¿QUIÉN GASTÓ ESTA FORTUNA EN COMIDA?
En la boleta podía leerse cosas como "Ramen, Ramen… Ramen Tostado… Ramen al Pimiento… Ramen a la Mostaza… Ramen Azucarado…" ¿Ramen Azucarado? ¡Qué diablos era eso! "Ramen… Ramen… Ramen…"
Qué pregunta más estúpida.
–Bueno, el joven Naruto me dijo que se lo mostrara apenas usted bajara -informó la chica.
Jiraiya se quedó mudo. Con un movimiento brusco leyó el papel más pequeño.
"Tu pagas"
Y estaba acompañado de un dibujo que supuso que era el intento de la cara de Naruto sacándole la lengua. Jiraiya se quedó congelado.
–Ji-jiraiya-san… ¿Se en-encuentra bien? –tartamudeó la joven asustada al ver la expresión medio azulada del hombre –Jiraiya-san… ¿Señor, Jiraiya?
Pero el hombre no la escuchaba. Lívido de ira, levantó los puños y mirando al techo del lugar, el pecho se le infló como un globo. Sólo significaba una cosa, y la empleada se preparó para el impacto, cubriéndose la cabeza con la bandeja. El grito de furia se escuchó en todo el alojamiento.
– ¡NAAAAAAAAAAAARUUUUUUUUUUUUTOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO…!!
&
– ¿Hum?
– ¿Ocurre algo, Tsunade-sama?
La sennin había levantado la cabeza repentinamente de un papel.
–Eh… me pareció haber escuchado algo… -dijo en tono quedo.
–Yo no escucho nada, Tsunade-sama… -terció Shizune, aguzando el oído.
–Creo que fue mi imaginación… últimamente ando un poco… bueno… ya sabes…
–No se preocupe, Tsunade-sama. La entiendo perfectamente.
Tsunade asintió y revisó otro pergamino. Ambas estaban en la oficina y se habían saltado la hora de comida para terminar con el papeleo que, como siempre, parecía juntarse sobre el escritorio de la Hokage como por maldición.
–Oye, Shizune.
– ¿Si, Tsunade-sama?
–Sakura… ¿Tampoco ha llegado hoy?
–No, hoy tampoco…
Tsunade se rascó la barbilla distraídamente mientras miraba a un punto poco definido. Hace una semana que Sakura no había salido de su casa. Ya había hablado con la señora Haruno, pero tampoco parecía saber más que ella respecto a lo que le pasaba a su hija. Desde ésa noche, cuando se la topó en el hospital la había visto una sola vez no más, y fue cuando llegó a su oficina a la mañana siguiente para decirle que se daría una semana si no le molestaba.
– ¿Si que estaba rara esa vez, no Shizune? –comentó con aire ido recordando esa mañana.
–Si, es verdad… Ella ¿Ella habrá averiguado algo en esa visita, Tsunade-sama? –preguntó la joven con voz sombría.
-No lo sé… Quizá si… pero no creo que haya sido algo tan importante, si no… creo que Sasuke no estaría todavía en el hospital… entero. -Shizune se encrespó cuando escuchó el énfasis que le había puesto la Hokage a la palabra "entero". -Lo más seguro es que haya descubierto que Sasuke ha estado utilizando una técnica para auto inflingirse aquel estado de inconciencia –continuó pensativamente –Si es así, ya seremos cinco los que sabemos eso.
–Usted, yo, Hinata Hyuuga, su primo Neji Hyuuga, y ahora… Sakura. –acotó rápidamente Shizune, casi sin respirar. Tsunade suspiró.
–Era evidente que los primos Hyuuga se enterarían, Hinata trabajando en el Hospital y Neji que… que fue el primero en darse cuenta, claro que eso sí, no sabe de lo que se trata ni está muy consciente de lo que ha descubierto. En ese caso, Hinata le lleva ventaja, ella se ha vuelto un muy buen médico. De cualquier modo, no era mi ideal que más gente se enterara.
–A no ser que les hayamos querido arrancar los ojos si no queríamos que se enterasen jejeje… -Shizune miró a la Hokage a ver si se reía de su decepcionante intento de chiste. Luego carraspeó, incómoda. La Hokage continuó como si nada.
–Solo alguien como los Hyuuga y los médicos ninjas muy talentosos podrían haberse dado cuenta, mientras que para el resto… Sasuke Uchiha simplemente se encuentra dormido… ¿Fue correcto haber dejado que Sakura tuviera acceso para ver a Sasuke?
–Por supuesto que si, Tsunade-sama –sonrió comprensivamente la joven –Sakura después de todo lo habría descubierto, sobretodo si se trata de un amigo muy querido el que está en cuestión ¿no lo cree?
–Supongo que si –suspiró la Gondaime –mientras esté así, y Sakura no haya averiguado nada más… está todo bien por ahora…
Shizune se movió, inquieta, en su asiento.
–Pero… alguna vez se enterará, Tsunade-sama –dijo dubitativamente –¿No sería mejor que se lo explicásemos nosotras mismas? Quizá ella no reaccionará como nosotras creemos, usted misma dijo que ella había madurado, y…
–Todavía no, Shizune –dijo pacientemente Tsunade, cerrando los ojos –Ya te lo he dicho.
–Pero, Tsunade-sama, Sakura… Sakura ya no es la misma de antes ¿No cree que la está subestimando?
Tsunade abrió los ojos y miró bruscamente a la joven.
–Ella ya no es la misma de antes, tienes razón en eso, Shizune, se ha vuelto muy buena controlando y atajando sentimientos y emociones. Es verdad –apoyó los brazos en el escritorio y parte de su rostro quedó oculto detrás de sus manos entrelazadas –Pero sólo los oculta, nada más, eso no quiere decir que… ella no sienta ya, que su susceptibilidad haya desaparecido con los años y el entrenamiento, no puede cambiar su naturaleza, por mucho que lo quiera…
– ¡Pero por lo mismo! Sakura ya puede pensar con la cabeza fría, Tsunade-sama, con ella… nos podríamos ahorrar muchos problemas, ella nos ayudaría a…
–No, Shizune –atajó bruscamente Tsunade - Es mejor que esperemos. Sakura, es una ninja excepcional, fruto de su esfuerzo, y por lo mismo… temo que se derrumba, Shizune –agregó con un susurro.
Shizune bajó la vista y asintió apenada. Tsunade suavizó la mirada.
–No nos cuesta nada esperar ¿eh? Es solo esperar ¡no te pongas triste! Sólo no quiero que… Sakura se confunda… Nadie sabe… Las personas reaccionan de distintas maneras ante el dolor ¡Basta con que veas a Sasuke Uchiha! –sonrió triste –no nos cuesta nada asegurarnos, Shizune, sólo… esperar y averiguar más ¿De acuerdo?
–Pero ella está ahora lo suficientemente confundida como para marearse ¿no cree?
–Por supuesto, Shizune, nadie te lo niega ¡Hasta nosotros estamos confundidos! Si Sakura se llegase a enterar… no dudes de que Sasuke no se libra de esa, sobretodo si ahora está como está. No queremos aportar más a esa confusión ¿o si? La confusión da paso al miedo, el miedo a la rabia, y la rabia a…
–No creo que Sakura tenga tan bajo juicio, Tsunade-sama -atajó rápidamente Shizune, sintiendo un brusco escalofrío recorriéndole la espalda.
-Pero no quiero averiguarlo tampoco, prefiero no correr riesgos ¿A que tu no reaccionarías de manera distinta si estuvieras en sus zapatos, eh?
Shizune volvió a bajar la vista.
–Es cierto –dijo en voz baja –se armaría un torbellino dentro de mí…
–Yo lo sé porque lo he vivido, Shizune. Es increíble la manera como se derrumba todo… -dio una mirada melancólica a su alrededor –todo tus principios, todos tus valores… No puedes pensar con claridad ante un dolor así, Shizune. Y es ahí donde viene la prueba… No quiero provocar rencores no justificados.
Shizune la miró sorprendida.
–Con respecto a eso, Tsunade-sama, usted cree que… entonces, Sasuke puede que sea…
– ¿Inocente? Ay, Shizune, eso si que es difícil de contestar… pero si alguien me viene aquí a decir que Sasuke Uchiha actuó solo, me tiro por esta ventana –indicó la ventana a sus espaldas con el pulgar –No, definitivamente hay alguien detrás de todo esto… es más, también hay posibilidades de que Sasuke haya sido engañado…
– ¿Se refiere a una trampa?
–Claro que es solo una suposición –agregó la Gondaime mirando el techo - tu eres la que estaba allí Shizune… ¿tu que crees?
"No… no puede ser… ¡No puede ser! "
La voz de Sasuke durante la noche que lo encontraron, retumbó automáticamente en los oídos Shizune. La expresión que vio en el rostro del Uchiha para ese entonces era irreconocible, era pánico, pánico puro…
–Puede que su suposición no sea tan descabellada –murmuró por lo bajo.
–Sólo me estoy basando en lo que me han contado lo que estuvieron allí esa noche… y en lo que tú me has dicho con tanto detalle, Shizune –dijo Tsunade en tono suave.
–Hmm…
–Sasuke tuvo que haber despertado hace días, el al principio sí estaba inconsciente, pero ahora…
–No quiere despertar –terminó Shizune - ¿Se habrá dado cuenta Sakura de eso?
–Es que no le conviene tampoco. Sabe que le mantendremos bajo arresto.
–Pero los ANBUs no sean mucho problema para él ¿o si?
–Temo que así sea. Esa es una de las razones por las que no he podido conciliar el sueño en las últimas noches, Shizune. Por un lado, la verdad… no sé con qué me voy a encontrar. No sé a qué podemos atenernos. Por otro lado, quiero que esta tensa tranquilidad termine de una buena vez por todas… Pero, si lo saco a la fuerza, puedo matarlo, y eso es lo que menos quiero…
-Debe tener otros motivos para permanecer dormido –razonó Shizune - Al parecer… es como si fuera su única protección ¿Pero contra qué? No sabemos como arrancó de Orochimaru, o si lo mató o…
–No sabemos nada de eso… pero es como si estuviera esperando algo ¿no lo crees?
–O a alguien…
Se miraron por unos segundos de entendimiento. Hasta que Tsunade volvió a suspirar.
–Creo que fue un error no haber dejado entrar a Naruto cuando pudimos…
&
Sakura caminaba hacia el puente con un dolor de espalda terrible por haberse caído de la cama esa misma mañana, luciendo unas lindas ojeras de las que Gaara del Desierto se habría sentido muy orgulloso.
Todos los días se la había pasado así. Había hablado prácticamente con nadie. Ni siquiera con Ino, que por ésas casualidades del destino se había marchado en un viaje con sus padres un día antes que ella llegara. Ay, cómo se habría vuelto de loca si se hubiera enterado que aquella misma noche Sasuke había vuelto. Y ahora estaría acompañándome en esta caminata. Esa cerda si que tiene mala suerte…
Lee le había mandado saludos, Kakashi simplemente la había dejado ser, ("Si no quieres hablar, bien, pero ya sabes que puedes contar conmigo".) y Konohamaru le había enviado una tarjeta preguntándole si se encontraba bien y que volviera al hospital porque ahora ya nadie quería atenderlo.
Toda esa semana se había refugiado bajo su techo, pensando y meditando, La verdad es que no quería que nadie la viera por ahí desesperada y preguntando, mientras mostraba aquellas ojeras, por Sasuke o Naruto…
La imagen del chico que vio en el bosque se le vino como un relámpago a la mente. Sakura sacudió la cabeza. Ya casi se estaba acostumbrando. Estaba frita; Ahora cada vez que pensaba en Naruto se le venía la misma imagen a pesar de sus esfuerzos de convencerse a sí misma de que aquel muchacho no tenía nada que ver con su amigo Naruto.
Rayos.
Llegó por fin al puente y se apoyó en el barandal con expresión abatida. Miró el agua correr mientras el cielo azul y las nubes se reflejaban turbulentamente en la superficie. Todo estaba extrañamente solitario. Ya había pasado una semana desde que había dejado aquella noche el hospital. Había oído que Hinata Hyuuga la había estado reemplazando.
Hinata.
Tampoco había podido encontrársela. Durante ese tiempo se habían hecho amigas. Era una larga historia. En un momento determinado se habían dado cuenta que ambas compartían mucho, aunque no recordaba cuando había sido aquel momento, y habían terminado por llevarse bien.
Hinata se había vuelto una persona tranquilizadora. Ya no era tan tímida como la recordaba, ni tampoco era necesario que Sakura tuviera que acercarse a ella para oír lo que ella estaba diciendo, ni tampoco tartamudeaba tanto como al inicio de su amistad. Quizá era porque ahora hablaba poco para evitarlo. Era entendible. A lo mejor su historia la había obligado a ser así.
Sakura se tocó distraídamente la mejilla. ¡Sí que habían cambiado todos! Se preguntó si podría hablar con ella más tarde. No había hablado con ella desde ante de su cumpleaños. Quizá Hinata había tenido que atender problemas… con su familia. Eso ya se estaba volviendo cotidiano. Además, el hecho de que no había querido salir la última semana del refugio de las paredes de su casa no había ayudado en mucho.
De pronto, Sakura se sobresaltó.
En el agua, la mismísima figura de Hinata se reflejaba sobre la superficie inquieta del río, acercándose a ella. Sakura levantó la mirada y volteó.
–Sakura.
Allí estaba. Sakura parpadeó un par de veces y la miró con sorpresa. ¡Ni que la hubiera llamado telepáticamente!
– ¡Hinata! ¿Que es lo que haces aquí?
La joven, en respuesta, sonrió mientras se acercaba, y se apoyó de igual manera del barandal, a su lado.
–Vine a verte –dijo débilmente, miró las ojeras de Sakura, pero no comentó nada al respecto –Estaba en mi rato libre y entonces te ubiqué con el Byakugan y vi que estabas afuera. Traté de hablar contigo esta semana pero no podía ir a tu casa, y además en el hospital… tú sabes…
Sakura sonrió, agradecida.
–Gracias, justo estaba pensando cuando podría hablar contigo.
–Supe que estuviste de cumpleaños, te habría saludado, pero luego supe que saliste de la aldea para celebrarlo, y cuando volviste… bueno, había muchos problemas, lo siento.
Sakura la miró pensando si se refería a Sasuke o a su familia. Lo último le pareció que era lo más normal. Siempre era así, además, no estaba segura si sabía que Sasuke había regresado. No quería arriesgarse.
– ¿Lo dices por tu familia, Hinata? ¿Has vuelto a tener problemas?
Hinata hizo un gesto educado, dando a entender que no tenía importancia.
-No te preocupes, lo mismo de siempre, Hanabi… mi padre…
Sakura no pudo evitar soltar una risa fugaz.
–Si es por eso no te preocupes, nadie se esperaba una pelea así ¿no? Todos esperaban a que perdieras. Deberías sentirte orgullosa.
–Lo sé, y esta bien, pero creo que ya ha pasado mucho tiempo como para seguir sorprendiéndose ¿no lo crees? Ni que hubiera sido ayer…
Sakura sonrió en actitud de apoyo moral.
La última vez que Naruto visitó la aldea, hace unos cuatro o cinco años, Hinata tuvo una pelea con su hermana. Por supuesto no fue una riña iniciada por ellas. Las habían obligado a combatir.
Sakura no estaba muy entendida del tema con respecto a la sucesión de los líderes del clan de Hinata, pero sabía que ésa pelea estaba relacionada con ello. Hinata le había contado que se había resistido de primera excusándose de que el resultado estaba decidido y no había nada que probar, ella no sucedería al clan y la más fuerte, Hanabi, lo haría magníficamente. Pero, bajo la presión de su padre, tuvo que aceptar el reto igual. Hinata si había entrenado mucho hasta ése momento, y se había hecho fuerte, pero no para suceder al clan, si no que para mostrar su valía, para mostrar que no sería una vergüenza. No quería ser reconocida por el clan. Si no que por su padre,… y por ella misma. Por nadie más.
Hinata ganó la pelea.
Fue una pelea de poca duración, rápida, como toda pelea asombrosa, como todo buen espectáculo. Pero la pobre de Hinata, desde el momento que superó a su hermana pequeña, consiguió todo lo contrario. Sí, fue reconocida por todo el clan, por su hermana… Pero el efecto que resultó en el líder de la casa Hyuuga fue, sin lugar a dudas, desesperanzador, si se podría decir. Daba la fuerte impresión de que el resultado de aquel combate, en vez de reconocer el verdadero talento y el fruto del esfuerzo de su hija, Hiashi Hyuuga no hizo otra cosa que mostrar su conformidad, con una frase como "no me esperaba menos". La Hyuuga pudo haber pensado que estaba orgulloso de ella. Pero Hinata quería sorprenderlo, que viera la diferencia de lo que ella había sido y lo que era ahora.
Ahora la hostigaban para que se entrenara más en las técnicas del clan, para luego, suceder al clan. Hasta el día de hoy, Sakura sabía que la Hyuuga seguía pensando que Hanabi haría un excelente trabajo como líder del clan.
–Ya te he comentado que es lo que pienso al respecto, Hinata. Supuestamente esta clase de problemas ya no deberían existir. Tú con esa pelea te has desligado, ya nadie puede restregarte en la cara tu debilidad. Ya no hay excusa para que te humillen.
–Eso lo sé también. Sakura, -dijo Hinata, bajando la vista y posándola en la superficie del agua que le devolvía un reflejo distorsionado –y no me siento humillada... Yo solo… solo… solo me siento algo frustrada. Estoy molesta de que no quieran aceptar ahora que no quiero suceder al clan Hyuuga. Hasta hace unos años me despreciaban por no haber sido lo suficientemente fuerte para ser líder, y tenían sus esperanzas puestas en Hanabi, que ella cumpliría todas las expectativas…
–Y ahora es ella la que no es lo suficientemente buena para ser líder ¿Verdad? –dijo Sakura agudamente, mirándola desde su reflejo. Hinata asintió. -Yo no conozco muy bien a Hanabi, y por lo que me has dicho, ella es buenísima en las técnicas Hyuuga ¿no? –Hinata volvió a asentir –Y es una buena chica, ella te ha estado ayudando con…
Hinata carraspeó nerviosamente.
–No nos desviemos del tema, por favor, Sakura. Lo de mi familia es un asunto aparte y ya no tiene importancia. Es molesto, pero así son las cosas y tengo la fuerza para enfrentarlas.
Sakura soltó una involuntaria risa de complicidad.
–Es el destino… –Hinata la miró bruscamente con el nerviosismo marcado en sus pálidos ojos –y son tus decisiones las que cuentan, cof, cof… –tosió para disimular la risita y agregó rápidamente –por lo menos ahora tu puedes proteger a Hanabi, y apoyarla… –sonrió.
–Por supuesto. –asintió Hinata dignamente. –Sólo pensé que… demostrando mi valía, tendría voz en mi familia –Sakura la miró directamente –Para decidir. –suspiró –Pero ya sé que las cosas no funcionan así.
Sakura bajó la vista nuevamente al río, en prudente silencio. Se quedaron calladas unos momentos.
–Hoy llega Naruto-kun ¿Lo sabías? –Preguntó repentinamente Hinata un poco más animada. Sakura levantó tan rápido la cabeza al escuchar el nombre de Naruto que sintió un poco de vergüenza. Asintió. –Por eso saliste ¿cierto? Porque esta semana te la has pasado encerrada, paseándote por tu cuarto, como un animalito enjaulado.
Sakura arqueó una ceja.
–Creo que cierta personita ha estado ocupando demasiado Byakugan ¿o me equivoco?
Hinata fue ahora la que soltó una risita.
-Lo lamento, estaba preocupada. Sólo fue un poco… no sientas que invado tu privacidad, solo estaba preocupada.
–No te preocupes tanto entonces. –dijo Sakura mirando a ningún punto en especial –No he visto a Ino, la florería estaba cerrada. Me moría de ganas de hablar con alguien, y no te niego que la llegada de Naruto me alienta mucho –miró a Hinata – ¡No me mires así!
– ¿Y cómo quieres que te mire? Tú eras la que se la pasaba diciendo que te habías enamorado de la soledad, que entendías a Sasuke Uchiha y a todos los solitarios del mundo…
Sakura parpadeó. Tenía que admitir que tenía razón. No podía negar las cosas que había dicho en tiempos pasados y, desgraciadamente, Hinata tenía una memoria de elefante.
–Es verdad –admitió riendo entredientes, sorprendida que ella hubiera dicho algo como eso. Debía ser por la adolescencia –De primera fue bueno, los años pasaban volando y yo estaba tan bien sola… –volvió a mirar a Hinata –Pero tu nunca me molestaste, que eso quede claro.
Hinata cerró los ojos pacientemente, dando a entender que comprendía.
–Pero en general ambas nos la pasábamos solas, es raro sentir que compartes la soledad con alguien ¿no? –continúo la pelirosa y miró al río –ambas tratando de demostrar quiénes somos ¿eh, Hinata? –su compañera asintió –Tratando de salir de la sombra de los más fuertes, cada una por su lado, esforzándonos ¡Y mírate! –miró a Hinata llena de orgullo –ahora te quieren para suceder al clan…
–Y tú eres la médico estrella de Konoha… -murmuró Hinata sonriendo, aunque un leve rubor había aparecido en sus mejillas pálidas. Sakura hizo con la mano un gesto de incredulidad. Sabía que lo hacía por devolverle el cumplido.
–Algunas veces la soledad es muy buena, te sirve para replantear las cosas –dijo pensativamente volviendo a mirar al río y a su reflejo –aunque nos haya costado dolor, y el contacto con nuestros amigos.
Hinata asintió pensativamente, mostrándose de acuerdo.
–Ahora ojalá pudiera hablar así, tan abiertamente como hablo contigo con otra persona, supongo que es porque hemos sufrido lo mismo… en distintas circunstancias, claro. Ahora apenas si puedo hablar con Kiba y Shino… Es como, si ya no fuéramos tan amigos… Como si me hubiera transformado en un bicho raro –murmuró frunciendo levemente el cejo.
–Supongo tengo tu mismo problema –concordó Sakura acordándose de soslayo de Naruto y Sasuke –Aunque ahora lo estoy superando… eso de volver de mi letargo social…
–Es por eso que no salías ¿verdad? Estás nerviosa por la llegada de Sasuke y Naruto…
Sakura se demoró un poco más de la cuenta reponerse de la sorpresa. La miró estupefacta.
– ¿Que? Hinata… ¿es que acaso tu ya lo sabías… que…?
–Traté de averiguar algo más sobre la llegada de Sasuke Uchiha, -informó rápidamente Hinata antes de que su amiga dijera una palabra más –pero cuando hablé con Hokage-sama… me miró como si me hubiera vuelto loca –dijo tímidamente.
Sakura, que se había sentido repentinamente esperanzada de que su amiga supiera algo más acerca de la extraña llegada del Uchiha, soltó un suspiro de derrota. Había sentido como si una burbuja hubiera estado inflándose dentro de su pecho y, repentinamente, algo puntiagudo lo hubiera reventado sin miramientos. Hinata sonrió tristemente lamentando la mala nueva.
–Hum… Neji no me ha querido decir nada, tu sabes… él estuvo allí cuando encontraron a Sasuke.
– ¿El estuvo allí? –preguntó Sakura, sorprendida. Hinata asintió. A lo lejos comenzaron a escucharse voces de niños. Seguramente algún curso de la academia había salido de excursión.
–Sí, también Shizune… pero no sé quien más. No me quiso decir nada más. Como el asunto es secreto, y yo trabajo en el hospital… –inclinó la cabeza –supongo que no encontró nada de malo en decírmelo.
–Ya veo.
Sintiéndose aliviada, Sakura se alegró que Hinata también estuviera enterada sobre el regreso de Sasuke. Por lo menos ahora podía hablar con ella con total libertad, aunque ahora, ya no valiera tanto la pena. Hinata estaba tan informada como ella.
Entonces, sin razón lógica aparente, recordó al joven de la otra noche. Miró a Hinata sin saber si lo que le estaba a punto de decir era lo correcto. Más que mal, la única vez que lo había mencionado, Tsunade no hizo otra cosa que reprocharle su falta de prudencia. Aún le ardía en el pecho su comentario.
–Hum… ¿Hinata?
– ¿Si?
–Te voy a contar algo, pero –se puso extrañamente nerviosa aunque hizo un esfuerzo por que no se notara. Aunque de todas maneras no estaba muy segura si con Hinata funcionaría –quiero que lo escuches con la mayor objetividad posible.
Hinata simplemente se limitó a mirarla con sus ojos sin pupilas. Sakura separó sus brazos del barandal y se enderezó.
–El día que supe que Sasuke había regresado… Bueno, ésa misma noche, vi a alguien.
– ¿A alguien?
Sakura asintió, puso una mano en el barandal del puente, como si en cualquier momento necesitara apoyo, y, tratando de hacer caso omiso el vuelco en el estómago que le producía recordar las imagen del joven en el bosque, le contó lo que había ocurrido ésa noche; cuando escuchó los sonidos de las armas ninjas, y sobre la visión de aquel joven practicando en el bosque. Estaba a punto de contarle sobre la parte del impresionante Rasengan que hizo, cuando una repentina presencia hizo que las dos voltearan al lado izquierdo del puente.
En el principio de la construcción no había nadie. Ambas jóvenes siguieron esperando. Sakura entrecerró los ojos.
–Esta presencia es… –murmuró, pero no alcanzó a decir nada más, porque sus palabras fueron sofocadas por una potente voz.
– ¡SAKURA-CHAN!
La repentina y tronadora voz hizo que Sakura y Hinata se sobresaltaran. Sakura la pudo reconocer al instante antes de que la persona saliera de su escondite. Sólo Hinata miraba confundida y a la vez nerviosa a la persona que se les paró delante repentinamente.
La figura robusta de Jiraiya abarcó toda el área visual de Sakura, al tiempo que sentía que unos brazos como oso la rodeaban y la apretujaban hasta dejarla sin aliento.
– ¡Sakura! ¡Que alegría verte, mi querida niña! –la saludo efusivamente el sennin. Tan efusivamente que Sakura apenas se veía entremedio de pliegues de ropa y cabellos blancos.
–Ji… Jiraiya-sensei… me… estás…
–Oh, no sabes lo que me alegra de ver una cara conocida –seguía Jiraiya con su cantinela –¡No sabes el viaje que he tenido! Es como si todos se hubieran puesto de acuerdo para dejarme a tras y… ¿Qué sucede? …–preguntó, oyendo un leve rumor sofocado de entre sus brazos. – ¿Eh?... -Pero cuando vio que Sakura aún seguía entre sus brazos, (y a juzgar como pataleaba), se dio cuenta que de hace rato la chica trataba desesperadamente de respirar – ¡Oh, lo siento…! –la soltó mientras veía que Sakura se sobaba las partes entumecidas por el apretón –jejeje es que hace tanto tiempo que no te veo ¡Pero mira que guapa te has vuelto! –la miró con una cara que ya no era de cariño de maestro, claro que Sakura sabía que sólo fingía, porque sabía que a ella le enojaba.
–Ya basta, Jiraiya-sama –dijo cruzándose de brazos.
– ¡Pero si es verdad! –exclamó indicándola con las manos –Hum… ¿te has cortado el cabello? –la joven asintió –No me gustan mucho el cabello demasiado corto en las mujeres ¡Pero a ti se te ve bien, Sakura-chan!
–Gracias, es que el cabello largo me molestaba en el trabajo.
– ¡Oh, es cierto! –sonrió el sennin y achicó los ojos –Un pajarillo me contó que cierta personita se había vuelto una excelente médico-ninja –dijo con voz melodiosa mientras le daba golpecitos con un dedo en un hombro –¿Es eso cierto, Sakura-chan?
–Si, Jiraiya-sensei –contestó Hinata más rápido que Sakura.
Jiraiya miró bruscamente a Hinata de arriba abajo con curiosidad.
–Tu eres Hinata Hyuuga ¿verdad? –la chica hizo una reverencia -¡Puuuues que linda te has vuelto! –exclamó abalanzándose sobre la Hyuuga y abrazándola de la misma manera que como lo había hecho con Sakura – ¡Pero qué sorpresa! ¡Konoha se ha vuelto un jardín rebosante de bellas flores! Soy tan feliz…
–Ya, ya –exclamó Sakura apartando a Jiraiya de Hinata que parecía que se estaba ahogando –No seas pervertido, Jiraiya-sama…
–Pero… Hum…–el sennin miró a Hinata con el ceño fruncido – ¿no tenías el cabello corto, o me equivoco?
–No se equivoca, a diferencia de Sakura a mi no me molesta traer el cabello largo –contestó Hinata sonriendo, mientras se pasaba las manos por los brazos entumecidos por el abrazo de sennin.
Era verdad. Hinata se había dejado crecer el cabello desde que había vencido a su hermana y ahora era poseedora de una brillante y abundante cabellera azulada, muy lisa y que amarraba con una coleta baja. En cambio Sakura, tenía el cabello muy corto, más de lo que nunca lo tuvo. La primera vez que se vio al espejo, pensó que el corte se parecía mucho al de Sasuke, aunque esa francamente no había sido la intención. Pensó en cambiárselo, pero se dio cuenta que era muy cómodo. Y lo mejor de todo… No hay que peinárselo, pensó la chica, recordando los dilemas que le causaban en su baja adolescencia, para saber de qué modo luciría más decente.
De pronto Hinata jadeó, sobresaltando a Sakura por segunda vez en el día.
– ¿Qué ocurre?
–Lo lamento, mi tiempo libre terminó ¡Tengo que irme! –dijo la Hyuuga mirando nerviosamente a sus espaldas –Sólo tenía media hora de descanso… Jiraiya-sama –se inclinó respetuosamente ante él –nos vemos luego. Sakura –le puso una mano en el hombro –luego me sigues contando…
–Oh, de acuerdo –dijo esta, pensando en la mala manera que había terminado la charla. Y justo en el momento más importante, pensó apenada –Nos vemos. Quizá… hum… mañana regrese a trabajar… aunque si nos podemos ver hoy es mucho mejor.
Hinata la miró sorprendida por unos segundos, pero luego sonrió mientras afirmaba con la cabeza, y se alejó corriendo del puente.
– ¡Adiós Hinata! –gritó Jiraya levantando la mano.
Sakura miró al sennin intrigada.
– ¿Qué es lo que lo trae por Konoha, Jiraiya-sama? Hace mucho que no lo veo.
– ¿Ah? –y como despertándose comenzó a mirar a su alrededor – ¿Es que Naruto no está contigo?
Sakura se sobresaltó.
– ¿Naruto? ¿Ya llegó a Konoha?
–Bueno, bueno, se suponía que nos vendríamos juntos esta mañana, pero el muy resbaladizo se me adelantó –dijo volviendo a mirar a su alrededor –supongo que habrá llegado antes que yo, eso es algo lógico…
Sakura se quedó callada por unos momentos.
– ¿No lo has visto? –le preguntó sorprendido. Sakura negó sobriamente con la cabeza –Pero ¿qué ocurre, Sakura-chan? ¿No te alegra saber que llegó tu compañero? No pareces muy contenta si me lo preguntas…
–Te ayudo a buscarlo si quieres –ofreció como si nada.
Jiraiya la miró extrañado.
–Estás muy rara, Sakura ¿Sucede algo?
– ¿Pero de qué estás hablando, Jiraiya-sama? No me pasa nada, es sólo que, bueno, ha pasado mucho tiempo –sonrió la chica, y se encogió levemente de hombros –No sé, supongo que ya no es mucha la emoción…
Qué mentirosa…
–Bueno, cuando quieres a un amigo, se supone que mientras más tiempo alejado permanezca de uno, más te alegra verlo nuevamente –murmuró Jiraiya mirando al cielo –Nunca terminaré de entender a las mujeres…
–No seas exagerado, Jiraiya-sama, que no esté saltando en una pata no quiere decir que no me alegre ver de nuevo a Naruto.
Eso era verdad.
Jiraiya miró la cara estática de Sakura que le recordaba a la escalofriante quietud de las muñecas de porcelana.
–Pues no se te nota.
–Suelen decírmelo –comentó Sakura – ¿Vamos o no vamos a buscar a Naruto? –preguntó mientras se daba la vuelta y comenzaba a caminar.
–Apuesto a que Tsunade te ha hecho trabajar como china –apuntó mientras comenzaba a caminar al lado de ella –Por eso estás así.
Sakura se echó a reír.
– ¿Como crees? Tsunade-sama no es tan mala como parece…
–Ja, lo mismo me dice Naruto. Pero créeme, la conozco lo suficiente para afirmarlo.
Habían comenzado a caminar por una calle poco transitada. Jiraiya miraba distraídamente de un lado a otro, mientras que Sakura se encargaba de mantener la vista fija al frente, aunque sin mirar a ningún punto en especial. Era como una especie de rebelión sentimental la que estaba librando dentro de si. Se resistía a mostrar afecto y emoción ante el inminente encuentro con Naruto ¿Pero por qué?
La semana se había cumplido. Jiraiya ya estaba con ella y Naruto ya estaba en la aldea. Su corazón latía como un tambor. Era obvio; si mostraba alguna expresión de afecto, temió a que las palabras que salieran de su boca y el brillo de sus ojos delataran algo…
¿Acaso había dicho delatar? ¿Qué cosa podía delatar ella?
Miró con cautela a Jiraiya, pero al parecer sus ojos estaban puestos en todos lados, en busca de Naruto, menos en ella. Sakura volvió a mirar al frente en respuesta al alivio. Sí, estaba nerviosísima. Nerviosa de saber si aquel chico que había visto en el bosque era realmente Naruto. Ya voy a saberlo y terminará esta pesadilla de una vez por todas y todo volverá a la normalidad, pensó frunciendo levemente el entrecejo. En tres tiempos, Naruto estaría al lado de ella para ayudarla a averiguar sobre Sasuke… como en los viejos tiempos.
De pronto, una idea se le atravesó en la cabeza.
– ¿Jiraiya-sama?
– ¿Si?
–Ustedes decidieron volver porque supieron que Sasuke había vuelto ¿verdad? –dijo, dando por sentado que el Sennin estaba entendido sobre aquel acontecimiento. Pero para el horror de la joven, vio como Jiraiya paraba de golpe y luego abría mucho los ojos con innegable sorpresa.
– ¿Qué Sasuke qué? –dijo alarmado – ¡¿Sasuke ha vuelto a la aldea?!
Sakura se quedó lívida de terror. ¿Acaso el sennin estaba incluido en los que "no debían saber" sobre el regreso de Sasuke? Quizá después de todo Tsunade tenía razón al decir que a ella aún le faltaba prudencia.
Jiraiya se puso una mano en la frente, aún con los ojos muy abiertos, cosa que hizo que a Sakura se le encogiera más el estómago.
–No lo puedo creer…–susurró –¡Naruto se va a volver loco cuando sepa que su amigo ha vuelto a la aldea!
Sakura no sabía que decir, a si que dijo lo más elemental que se le vino a la cabeza.
– ¿Us… ustedes no lo sabían?
Jiraiya, que tenía la mano aún en su frente y miraba perdidamente con aspecto de Magdalena al horizonte, giró sus ojos hacia ella al tiempo que una amplia y burlona sonrisa le atravesaba la cara de lado a lado.
Ahora fue Sakura la que abrió los ojos como platos, al tiempo que una repentina ira comenzaba a arderle en el pecho.
Debió imaginarlo.
–Ji…jiraiya-sama –murmuró a penas tratando de contener las manos que le comían por cerrarse y arremeter contra el aludido. Y aquí vino lo que no estaba segura si sus manos resistirían: Jiraiya estalló en sonoras carcajadas agarrándose la panza, mientras unas lagrimitas salían de sus ojos, sin ninguna compasión ante la mirada estupefacta de Sakura.
Konoha iba a perder a otro Sennin…
¡Porque Sakura misma se iba a encargar de eso!
–…JAJAJAJAJAJAJA AHHHHHHHH NO, NO, SAKURA-CHAN, ERA BROMA ERA BROMA –gritó justo a tiempo para esquivar un puño que pasó peligrosamente cerca de su rostro.
– ¿Como se le ocurre darme semejante susto? –gritó escandalizada.
– ¡Oh, no, por favor, me han llegado comentarios sobre la fuerza que tienes, Sakura-chan! –dijo el sennin al tiempo que esquivaba otro puño.
– ¿Y no quiere comprobarlo, Jiraiya-sama? –preguntó maliciosamente.
Jiraiya se puso a reír nerviosamente.
–Oh, no te molestes, no es necesario… –dijo con toda la simpatía del mundo – ¿Por… por qué no seguimos buscando al resbaloso de mi pupilo, esta bien? Viendo tu puño pasando cerca de mi ojo, he recordado que debo golpearlo cuando lo encuentre…
Sakura, que le había dado un tic en una ceja, cerró los ojos y como de mala manera continuó el paso.
–No debió haber echo eso… –murmuraba aún con la respiración agitada.
–Vamos, Sakura ¡Sólo fue una bromita inocente! No es para tanto, ni que te fueras a morir por eso… –Sakura gruñó. –Pero si hubieras visto la cara que pusiste…
– ¿Qué?
–No, nada. Oye allí está el puesto del ramen al que siempre va Naruto cada vez que viene a Konoha, quizá allí lo encontramos.
Sakura resopló y lo siguió. Fueron al famoso puesto, pero ni rastro de Naruto. Atravesaron calles, preguntaron en otros puestos de comida, pero nada.
Siguieron caminando hasta que llegaron al hospital. Sakura vio por el rabillo del ojo Jiraiya fruncía el entrecejo.
Y entonces Sakura entendió porqué.
–Vino a ver a Sasuke –susurró ¡Cómo no lo había pensado antes! Buscaron en todos los puestos de comida, pero habían olvidado que Naruto se había adelantado a Jiraiya pero no precisamente por la comida. –Si vino aquí debe estar en la sala de espera –dijo, haciendo caso omiso al nuevo aceleramiento de su latido cardiaco –No creo que lo hayan dejado entrar a ver a Sasuke. No sin permiso.
–Naaa… no creas que Naruto ha cambiado tanto –dijo Jiraiya con voz monótona –Si es cierto lo que tu dices lo del permiso, lo más seguro es que lo encontremos colgado de la ventana de Sasuke tratando de entrar…
–Allí está su ventana –Sakura apuntó con un dedo la ventana de Sasuke. No había nadie colgado allí.
–Ahhh bueno, quizá sí está en la sala de espera entonces… –rezongó Jiraiya. –que raro…
Ambos entraron al hall y vieron como la gente de siempre vestida de blanco andaba dando vueltas de aquí para allá, como en cualquier hospital común y corriente. Sakura guió a Jiraiya hasta el piso en donde estaba Sasuke. A Sakura se le estaba haciendo cada vez más difícil mantenerse tranquila. Le latían las sienes y las manos le sudaban a mares, a si que tuvo que empuñarlas para que no se notara tanto. Estaba a punto de encontrarse con Naruto, faltaba sólo un piso más para verlo. Sentía que su corazón le tamboreaba no el pecho, si no que en la garganta.
Con dificultad, Sakura tragó saliva, sin siquiera notar la mirada de reojo de Jiraiya, a su lado.
Estaban en el piso donde Sakura trabajaba, pero ella no lo habría notado si no hubiera sido porque una voz masculina, tan familiar y desconocida a la vez le llegó a los oídos, haciendo que por unos segundos sintiera que los intensos latidos que sentía en su garganta, pararan como si el corazón se le hubiese ido a otra parte. Habían estado a punto de subir las escaleras cuando lo escuchó:
–… ablar por favor, soy Naruto Uzumaki.
Sólo eso bastó para que Sakura, sin siquiera pensarlo corrió hasta donde se suponía que estaba la enfermera recepcionista, seguida por un Jiraiya que parecía divertido.
Sakura no alcanzó a llegar, se detuvo de golpe al ver a una persona de espaldas. Una cabellera rubia le acariciaba el cuello y le llegaba hasta los menudos hombros. Estaba inclinado sobre el mesón de la enfermera recepcionista. Estaba vestido diferente a cómo lo recordaba.
Sakura se quedó sin aliento.
El cabello.
Era largo.
El que había visto ésa noche, tenía el cabello más corto.
– ¿Naruto? –llamó con un hilo de voz.
El hombre se dio vuelta. Era muy joven y muy flaco, demasiado, diría ella, y unos ojos grandes y brillantes la miraron con sorpresa.
Sakura esperaba sentirse enormemente feliz al comprobar que Naruto no se trataba de aquel misterioso y guapo chico que había visto en el bosque aquella noche. Si no que se trataba de aquel joven larguirucho pero de aspecto ágil que se encontraba mirándola con sus ojos azules que no habían menguado en su brillo ni un poco.
Pero no fue así.
Estaba sorprendida. Y decepcionada. Extrañamente decepcionada ante la imagen de Naruto que tenía delante a comparación con la que había visto la otra noche.
Sakura le dedicó una sonrisa, no muy entusiasta, pero si, llena de cariño. Al fin y al cabo, sus sospechas de haber sentido algo en algún momento por el "supuesto" Naruto, ya no tenían el porqué de existir ¿Por qué se sentía así? Por fin había llegado su antiguo compañero de equipo y la semana de tormento por aquellas sospechas ya había llegado a su fin.
El joven le devolvió la sonrisa de manera trémula. ¿Qué? ¿Acaso no se alegraba de verla?
– ¿Naruto? –dijo repentinamente el joven, con una voz algo diferente a la que Sakura había escuchado anteriormente. Esta la miró extrañada, sin percatarse de lo que eso significaba.
De pronto, la voz de Jiraiya hizo que se le pusiera la piel de gallina.
–Si –dijo poniéndose al lado de Sakura – ¿Lo ha visto?
El joven sonrió.
– ¿Un joven rubio? –preguntó indicándose la cabeza amarilla. Jiraiya asintió ante la cara atónita de Sakura –ahhhhh... si, acaba de salir corriendo recién ahora por ese pasillo –dijo indicando el corredor a sus espaldas –Creo que fue detrás de una chica Hyuuga que acaba de pasar…o sea, no sé si era Hyuuga, lo digo porque vi sus ojos. Los Hyuuga se podrían reconocer en cualquier lado con esos ojos ¿no lo creen?…
