Esto está incompleto .-. Quiero decir, habrá una o dos cosas que parezcan faltas de explicación pero ¡eso va en el siguiente cap! ¿De aucuerdo?
Bien, ya que estoy fluida con el lenguaje..."fuerte", este cap tiene mucho de eso. Disfruten, y...espero que no se alteren, esto va para paro cardiaco.
Juego de seducción
By: Sam-ely-ember
Capítulo 7: Adiós
Hubo un punto en el que fingir dejó de ser hábito y pasó a segundo plano: el cariño que Daniel le profesaba era auténtico y muy fuerte…y pudo darlo de la misma forma, su frivolidad quedó reducida a nada con cada simple pero hermoso detalle; en una ocasión su apartamento estaba tan impregnado de olor a violetas que era imposible distinguir los otros olores existentes, casi tanto como intentar pasear por el apartamento sin tropezarse con los arreglos florales.
A pesar de sentirse complacida, no podía dejar de sentirse miserable, recibía mucho más de lo que debía y era espeluznante pensar en cómo terminarían las cosas…fue una pésima idea dejar de sentirse cazadora para sentirse humana.
Pero si podía disfrutar de su humanidad el mayor tiempo posible, lo haría como era debido. Fue tanto su goce que la voz de Numi solo regresaba cuando salía a patrullar y eso era agradable, tener un poco de privacidad luego de 7 años de nunca estar sola…y era poco porque intentaba pasar la mayoría del tiempo con Danny, incluso en su oficina, escudándose en que, al ser vocera de la empresa, no necesitaban de ella 24/7.
-Va a ser increíble- le prometió –lo mejor que hayas podido disfrutar.
-No tienes que gastar una fortuna para celebrar nuestro tercer mes.
-Te prometo que no me gastaré un centavo.
-Más te vale, no quiero dejarte en bancarrota.
-¡Ja, ja!- rió con ganas –Eso ni pensarlo. Luego de esta campaña dudo que las cosas pudieran estar mejor.- Ciertamente la fachada de alianza entre "su" compañía y la de Daniel había dado buenos resultados financieros para ambos. ¿Era eso parte del plan del amo?
-Entonces esperaré ansiosa el miércoles- dijo con un nudo en el estómago.
-No más que yo, eso es seguro.
-Ya podremos discutir eso- soltó una risita discreta.
-Te quiero.
-Y yo a ti.
Todas las conversaciones terminaban igual: diciendo algo que no era del todo verdad - del todo mentira, seguida por la avalancha de pánico y desasosiego que le hacía decirse repetidas veces "idiota" como única palabra que describía su estado de estupidez y necesidad. En un principio se aferró con desespero a que su necesidad por Danny era la lástima y posteriormente la exclusiva relación pasional (porque si había algo cierto era que ni el mejor de sus sueños eróticos era la mitad de bueno a cada vez que estaba con él), pero más allá del sexo y de su labor como victimaria estaba al innegable gozo de algo real…llegados a este punto la conclusión era evidente: se había enamorado de Daniel.
-Eres una total y completa idiota- se reclamó antes de hundir la cabeza en la almohada y propinar un grito alarmante.
Le había vendado los ojos desde que se bajaron del auto y la condujo por un camino empedrado hasta la cabaña que tenía a 3 horas de Amity Park; cuando estaban en la estancia le quitó la venda justo para que al abrir los ojos se encontrara con el atardecer en pleno desde el enorme ventanal.
-¿Te gusta?
-¡Me encanta! Es precioso…pero…
-Ay no, sin peros.
-Espera un poco…- aspiró profundo y se volvió a verle –Me das mucho más de lo que merezco y no hay nada que yo pueda darte a ti.
-¡Pero si yo no quiero que me des nada!- aclaró en medio de risas –Con que disfrutes lo que yo te doy me basta y me sobra, ¿está bien?
-De acuerdo- sonrió en son de paz.
-Ahora, la segunda parte de mi regalo. Y para que no me refutes nada, es algo que yo también disfrutaré.
-Lo vas a convertir en un mal hábito- dijo sonriente mientras él besaba su cuello.
-¿Tan malo es?- se burló.
-No seas idiota. Me refiero a que no puedes ponerlo como excusa para que yo no me sienta mal por tus regalos.
-¿Podemos discutirlo más tarde?- pidió con expresión suplicante viéndola directamente a los ojos.
-Bien, lo discutiremos más tarde.
Sonó un celular, ambos se miraron decepcionados antes de revisar sus celulares. La llamada era para ella. No habló, su interlocutor pareció decir algo que la alarmó y se retiró a una habitación contigua.
Sam no solía ser alguien que entrara en pánico con facilidad y verla así ciertamente era extraño, decidió seguirla y asegurarse de que todo estaba bien, pero se detuvo en cuanto la vio pasearse agitadamente por la habitación, gritando histérica por el teléfono. Se escondió tras el muro cercano a la puerta.
-¡Me dijo que el tiempo no era inconveniente!- gritó evidentemente irritada -¡No! Yo no dije que iba…Sí, ¡yo conocía las implicaciones desde un principio!...Pero…No, no señor- su voz se pausó y la respiración pareció detenerse -¿¡Una semana!?- Corroboró en pánico –Yo no…sí señor, una semana.- Colgó y se dedicó a secar las lágrimas que habían logrado escapar de sus ojos.
Algo grave ocurría y sintió el corazón deshacerse cuando la vio llorar. Decidió darle tiempo y retirarse a la sala, evitando así ser descubierto mientras estuvo espiando. Minutos después ella apareció en el umbral de la puerta, sin rastro de lágrimas pero con el rostro en expresión de dolor.
-¿Qué sucede?- preguntó levantándose para extender sus brazos y recibirla en ellos.
-Nada- suspiró y se hundió en el pecho de Danny.
-¿Estás segura?
-Si- levantó el rostro con una sonrisa coqueta, contrastada con sus ojos angustiados –Ahora, ¿dónde nos habíamos quedado?
Llovía, las calles estaban inundadas y las espesas gotas de agua resbalaban por el rostro hasta tambalear en la barbilla y caer al suelo; estaba empapado, ni siquiera siendo intangible podía evitar el mojarse, la luna menguante estaba oculta bajo la espesa capa de nubes y estrellas y él respiraba agitadamente, viendo fijamente a su enemiga.
Ella permanecía en pose de ataque, no parecía intimidarse por la tormenta inclemente, evidentemente el oscuro caso ayudaba. Sostenía el sable con fuerza y no daba impresión de querer retirarse. La había encontrado por sorpresa hacía dos horas y desde entonces habían peleado, sin palabras, sin explicaciones, conociendo que eran enemigos y que no había otra salida que la lucha.
Aspiró hondo y se lanzó a atacarla nuevamente: no podía usar la fuerza física pues ella esquivaba y contraatacaba con habilidad, sus rayos plasma no podían hacer mucho contra la espada luminosa que estuvo a punto de alcanzarlo en repetidas ocasiones. Era una lucha cerrada, empatada.
-Numi- dijo el con voz monocorde -¿Por qué sirves a Vlad?
Ella rió histéricamente –No tiene por qué interesarte- la voz se filtraba por el casco, imposible de reconocer.
-No quiero lastimar a nadie- se explicó –Simplemente déjalo.
Volvió a reír –no lo creo. Mejor nos vemos en otra ocasión.
Saltó alto, apoyó las manos sobre la cabeza de Phantom dando una pirueta en el aire, cayó sobre su deslizador y se retiró en medio de otra risa escalofriante e histérica…todo en 3 segundos.
Era quizá media noche y estaba sentado al borde de la cama, despertado a la vez por el calor de mil demonios que hacía, por su batalla contra la cazadora semanas atrás y por la preocupación que agobiaba a Sam, aún más por la última cuestión. ¿Qué era lo que ocultaba? ¿Era tan grande o malo como para no compartirlo? ¿Tenía que ver con él? ¿Con ella? ¿Era ella el problema en sí?
Si había algo lo suficientemente misterioso en ella como para aparentar felicidad mientras sentía pánico, existía una razón para explicar su negativa al principio, su siempre alerta y exagerada percepción, su terror al hablar de la vida privada…
Tomó el celular de Samantha y revisó el registro de llamadas, pero el número de la llamada que tanto la alteró no estaba identificado…sin embargo había llamado en repetidas ocasiones periódicamente.
¿Qué estaba haciendo? ¿Espiar el celular de su novia por sospechas infundidas por su particular forma de actuar? Giró el rostro y la vio durmiendo pasivamente, con las cobijas sobre la cintura intentando escapar del calor. ¿Cómo algo tan hermoso podría ser…malo? No, definitivamente no podría. Devolvió el celular a la mesa junto a la cama.
-¿Estás bien, Danny?- Sam llamó con preocupación
-Yo…- miró su expresión de paz –sí, estoy bien.
Regresó a la cama y Sam se recostó sobre él, le besó el cabello y ella rió. Eran ese tipo de cosas las que hacían ver cualquier sospecha como algo incorrecto y hostil… como aquella vez que se quedaron viendo películas toda la tarde en casa de Danny en el sofá, terminando con una guerra de palomitas seguida de un baño juntos en la amplia tina. ¿Cómo podía pensar entonces así de ella? ¡Que tonto!
Danny suspiró y luego de reír a lo bajo comentó:
-¿Sabes? Hay algo estúpidamente obvio que debí decirte hace mucho.
-¿Ah si? ¿De qué se trata?
-Te amo.
Ella rió y lo abrazó con fuerza.
No pudo dormir de ahí en adelante. Aunque se alegró por escuchar aquello (era lo suficientemente buena como para ser realmente amada por alguien) fue como recibir un golpe en el estómago. ¿¡Cómo no lo vio venir!? Más allá del enamoramiento precario ciertamente había amor para con ella, ¡asombroso!, pero difícil de manejar…¡Debió matarlo hace tanto! Quizá era por eso que Masters estaba tan preocupado en reducir un plazo ilimitado a una semana: si ella también llegaba a…no podría matarlo.
No podría matarlo.
No debía matarlo.
No tenía por qué matarlo.
No quería matarlo.
…ella también lo amaba…
Y entonces, ¿qué rayos iba a hacer? Tarde o temprano ambos terminarían muertos por ataque mutuo o porque Vlad enviaría a alguien a buscarlos, sin descanso. Pero aquí la culpable era ella y si había alguien que debía recibir castigo era ella…pero no sería por mano de Vlad…sería por la propia. Pero tampoco podía dejar que Danny lo supiera, ¡eso lo acabaría!
Bien, podría escapar y el resultado con ella sería el mismo, el problema era Danny. Dejarlo la mataría pero lo importante era: ¿qué iba a hacer él para escapar de Vlad? Ella no podía brindarle protección alguna.
Despertó, pero ella no estaba a su lado. Con la mirada buscó desesperado y no pudo hallarla, ni a su ropa o sus cosas. Solo había una nota sobre la almohada en la que ella durmió, escrita con su delicada caligrafía:
Habría mucho que explicarte ahora, pero no creo que
debas saberlo. Sí, me voy para no volver y no, no quiero
que me busques.
Hay una sola cosa que puedo decirte: debes estar
preparado, estás en peligro y si me buscas te tomarán
con la guardia baja, no quiero que mueras, ¿está claro?
Soy consciente del daño que te causo con esto y
de que hay muy pocas cosas por hacer para solucionarlo,
pero quiero que estés absolutamente seguro de algo que
nunca te dije pero que es completamente cierto: Te amo.
Y en vez de una firma, había un beso marcado con lápiz labial violeta.
TBC
Es ese tipo de cosas por el que ahorcarías al autor de no saber que sin él no hay historia XD
Un abrazo mega enorme, los quiero mucho.
