Capitulo 3:
Akane y... ¿Yum?
Akane sintió sus mejillas encender de pronto, mientras la pregunta "¿Tienes novio?" se repetía en su mente.
-¿te sientes bien?- preguntó divertido al ver el juvenil rostro tan sonrojado como lo estaba.
Akane se llevó las manos a la cara notándola tal y como lo esperaba, caliente.
-"Diosss, qué vergüenza ponerme así por una simple pregunta"- pensó Akane realmente avergonzada, y reuniendo valor dijo- Yo… sí, estoy… estoy com… comprometida- dijo dificultosamente, ignorando la última pregunta del joven quién, sonrió amable.
-¿Comprometida? ¿no eres un poco joven para ese tipo de compromisos tan.. serios?
-Fue idea de nuestros padres, no nuestra- dijo frunciendo el ceño.
-Está bien, está bien... Por lo que veo no te agrada mucho el prometido que te impusieron.
-Pues, no, la verdad es que no- dijo molesta.
-¿No te agrada aunque sea un poco?- preguntó alzando ambas cejas, mostrando interés.
-A veces…-contestó olvidando de su vergüenza, desviando la vista hacía la mesa evadiendo aquellos negros ojos que comenzaban a incomodarla- Hay veces en las que es… hasta amable, pero son muy pocas, y otras veces, es decir, la mayoría del tiempo, es un odioso que me saca en cara todos mis defectos. Dudo que algún día podamos casarnos como nuestras familias quieren, él ni siquiera siente algo por mi… además, tiene prometidas mucho más bellas que yo y mejores artistas marciales..-dijo sin poder evitar un deje de tristeza.
-¿Tiene a otras prometidas?- preguntó asombrado.
Akane asintió con la cabeza.
-¿Y eso es normal?- dijo mirándola como si estuviera loca.
La chica soltó una carcajada al ver la incredulidad del joven, y habló.
-No, no del todo, pero así es aunque no lo creas. Su padre es un hombre un tanto desordenado con su vida pero, Shampoo, a esa sí que se la ha buscado él solito- frunció el ceño.
-Por lo que veo esto que tenga a otras prometidas te pone algo celosa, ¿me equivoco?- sonrió travieso.
-¡Claro que no! A mí me da exactamente igual lo que haga ese baka- dijo sonrojada, con fingida molestia.
-jeje entiendo- sonrió- ¿sabes, Akane? Se me ocurrió una idea, que estoy seguro será de tu agrado.
-¿Qué idea?
-Tú piensas que tu prometido no te quiere ¿verdad?- Akane asintió levemente, sin entender el punto- Entonces que tal si lo averiguas..
-¿A qué te refieres?- frunció ligeramente el ceño, sin entender.
-Pues, que tal si le hacemos creer a tu prometido que tú y yo…- y se quedó en silencio, Akane frunció el ceño aún sin entender. Yum sonrió divertido al ver la inocencia de la chica, y agregó-… somos novios para que él se ponga celoso, así él va a entender cuánto vales creyendo que te está perdiendo y ahí te dirá si quiere o no estar contigo, si no hace nada es porque en realidad no te quiere, pero si actúa e intenta recuperarte… es porque en realidad te ama.
La sorpresa estaba plasmada en el rostro de la chica.
-¿Q… Qué? N… No estoy segura…
-Akane, ¿has oído el dicho "Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde"?
La chica asintió levemente, posando la vista sobre la mesa.
-¿Qué dices?
-Que estás loco- dijo mirándolo- Además, creo que sólo logrará cerciorarme de lo que ya sé, él no me ama y nunca lo hará...
-Akane… ¿te has puesto a pensar que tal vez puedas estar muy equivocada con respecto a tu prometido?
-No lo creo- sonrió amargamente ante la pregunta.
-¿Y… puedo saber su nombre?
-Claro, de seguro lo conoces. Se llama Ranma Saotome.
-¿Ranma Saotome? No, no me suena el nombre… pero, eso va a hacer aún más interesante nuestro plan, ¿qué dices?-sonrió.
-"Tiene razón, es la única forma de saber si Ranma siente o no algo por mí"-pensó, antes de contestar con una leve sonrisa- Está bien, acepto
-Bien- sonrió él, asintiendo ligeramente con la cabeza.
La mirada castaña de la chica se desvió unos segundos al elegante reloj colgado en la pared del enorme salón.
-Como a esta hora sirven el almuerzo en casa, debo irme- dijo poniéndose de pie.
-¡Perfecto!- sonrió Yum, imitándola- Te acompaño, es hora de dar comienzo al plan.
*
-"Akane tiene un amante, Akane, tiene un amante, Akane tiene un amante…"-pensaba él, repitiéndose innumerables veces la frase. Todo calzaba, todo le daba a entender que al parecer su prometida lo estaba traicionando con un completo desconocido.
Había estado algo más de una hora dándole vueltas al asunto, pero no podía sacárselo de la cabeza, desde que Nabiki salió de la habitación le había dejado ese sabor amargo a sentirse traicionado.
-Akane…-suspiró, cerrando los ojos y justo en el momento en que comenzaba a quedarse dormido, la dulce voz de Kasumi lo saca de ese mundo.
-¡A comer!
Suspiró nuevamente con cansancio y se levantó del futón en el que se había recostado.
Al llegar a la puerta del comedor se sonrió a sí mismo, y susurró.
-Akane con un amante, es lo más estúpido que he oído en mi vida, y pensar que estuve tanto tiempo pensando en ello y ahora me parece una completa ridiculez. Nabiki que me mete esas ideas en la cabeza- sonrió negando con la cabeza y al abrir la puerta, por poco se cae de espaldas al ver a Akane cómodamente sentada al lado de un joven bien parecido que él jamás había visto, sentado en el lugar que él acostumbraba usar y que ya había tomado como suyo, e inevitablemente frunció el ceño.
Nabiki al verlo sonrió.
-Mira Ranma, tenemos visitas- sonrió Kasumi.
Los ojos negros profundos de Yum se toparon con unos azules que parecían lanzar llamas en su contra.
-Así que tú eres Ranma- sonrió Yum, poniéndose de pie- Es un placer, aquí me estaban hablando mucho de ti.
-mm… ya veo- dijo cortante. Seguidamente, miró a la chica de cortos cabellos azulados que comía aparentemente tranquila ajena a la conversación- Esto… ¿por qué nadie me avisó que tendríamos visitas? Es decir, me has tomado por sorpresa…
-Ranma, ¿por qué no eres más gentil con el joven? Ha venido con Akane, así que tienes el derecho de respetar a sus amigos- lo regañó Genma, frunciendo el ceño.
Yum caminó hasta situarse frente a Ranma, y le sonrió amablemente tendiéndole la mano.
-Soy Yum Nakamura, representante de la familia con más dinero en toda Nerima- se presentó.
-No es verdad- sonrió incrédulo, estrechando la mano- La familia Kuno es la más rica de toda Nerima.
-Corrección, la segunda más rica- sonrió soltando la mano- Ranma, espero que nos llevemos muy bien- dijo.
Ranma frunció el ceño, acto seguido Yum volvió al asiento que ocupaba.
-Esto… ¿en dónde esperan que me sienta yo?- dijo acercándose a la mesa, mirando de reojo a Akane que dejó los palillos sobre la mesa y lo miró por primera vez en el día.
-Acomódate al lado de tu padre- sugirió la chica, y luego volvió a centrarse en su comida.
-Sí, Ranma, no te hará daño sentarte al lado de tu padre aunque sea un día- dijo Soun, un tanto incómodo.
-Sí, Ranma, siéntate al lado de tío Genma. Yum te ganó, y por lo que veo no solamente en el puesto- comentó Nabiki indiferente, aunque con una enorme sonrisa.
-¿De qué hablas, Nabiki?- preguntó Akane, frunciendo el ceño.
-De nada, hermanita, de nada- dijo negando con las manos.
Ranma molesto, se sentó al lado de Genma, y vio su almuerzo intacto, y pretendía dejarlo igual. Se le había esfumado el hambre en el momento que entró en el comedor y vio a la pareja.
-Bien, ahora que Ranma, quién es el PROMETIDO de Akane, ha llegado ¿puedes Yum, explicarnos el motivo de tu visita?- dijo Soun, poniéndole énfasis a la palabra "prometido" dejando bien claro los papeles de cada uno en la casa y por supuesto, dando a entender que el chico de negros ojos no era del todo de su agrado. Ranma por su parte, sonrió de medio lado al sentirse apoyado por el padre de su amada, al menos era un punto a su favor.
Akane frunció el ceño y miró a su padre, abrió la boca para decir algo pero, Yum habló antes de que las palabras salieran de su boca.
-Señor Tendo, creo que usted como todo buen padre, quiere lo mejor para su hija y sinceramente, no creo que Ranma sea el hombre indicado para compartir su vida con Akane- dijo con toda seriedad y respeto que le fue posible.
Un silencio inundó el lugar en ese momento.
Ranma frunció el ceño, las ganas de ponerse de pie y emprenderlo a golpes se hacían más fuertes a medida él hablaba, pero al finalizar la frase, estuvo a punto de hacerlo cuándo sintió la mano de su padre agarrar su muñeca y presionarla levemente, dando a entender que ya se había dado cuenta de su propósito y que no era lo mejor… al menos no en ese momento. Miró el rostro serio de Yum mirando a Soun en espera de una respuesta, y comenzó a dar pequeños suspiros para controlarse y no acabar por soltarse del fuerte agarre de Genma y satisfacerse a sí mismo, golpeando al joven hasta en cansancio y de paso, humillarlo frente a su amada para darle a entender cuál de los dos era el mejor para ella.
Nabiki sonrió, al parecer había acertado en su intuición y el ver a Ranma dando pequeños suspiros de autocontrol la hizo ampliar aún más su sonrisa.
Genma permanecía serio, agarrando la muñeca de su hijo para que no hiciera algo de lo que de seguro, se podría arrepentir.
Soun estaba atónito ante lo dicho por el joven, realmente no era de su agrado. ¿Acaso estaba cuestionando su autoridad como padre?
Kasumi por su parte sonrió con fingida amabilidad, y dijo.
-Tiene usted una bonita forma de expresarse, he de decir que es usted un joven muy educado y caballeroso- sonrió.
Todos, excepto Yum y Akane, la miraron como si estuviera loca. Definitivamente Kasumi era sorprendente.
-Gracias, Kasumi, eres muy amable- sonrió Yum. Akane le sonrió a su hermana mayor, agradecida.
Soun suspiró y miró a Yum, antes de hablar.
-Mira, Yum, yo sé lo que es mejor para mi hija y lo mejor para mi hija es casarse con Ranma, así ambos en un futuro podrán hacerse cargo del dojo de la familia- dijo firmemente.
Todos lo miraron sorprendidos, pocos le conocían ese lado dominante que pocas veces salía a relucir.
-Veo que a usted le interesa más el bienestar de su dojo que la felicidad de Akane- dijo Yum, sabiendo que se estaba metiendo en terreno peligroso, pues ya podía sentir malos ojos observándolo con ganas de matarlo, entre ellos unos ojos azules que se diferenciaban de los demás por su color.
-¡No es verdad!- exclamó Soun molesto, y agregó algo más calmado- Además, ¿a qué viene todo esto? ¿cuál es el punto?
Yum tragó duro. Había llegado la hora, volteó a mirar a Akane a su lado, ésta le sonrió y asintió con la cabeza.
-Papá, sucede que… Yum y yo, nos queremos y somos novios- dijo sonrojándose, a pesar de que era mentira igualmente la parecía vergonzoso.
Silencio…
Todos miraban a la pareja incrédulos, costaba creer que de un día para otro Akane llegara de la mano de un joven con el que jamás se le había visto y que proclamaba ser su novio.
Ranma no hizo nada, simplemente se dedicó a observarla serio, mientras se iniciaba la conversación.
-¡¿Te volviste loca?! Pe… pero, si Ranma es tu prometido…-habló Soun histérico.
-¡Vaya, Akane, nos has pillado por sorpresa con esta noticia!- exclamó Kasumi, frunciendo ligeramente el ceño y llevando su mano al pecho.
-Pues, a mí no. Digamos que ya lo sospechaba- dijo Nabiki antes de comer un bocado.
-Yo no, la verdad estoy muy, muy sorprendido al igual que Tendo ¿no es así?- dijo Genma, dirigiéndose a su amigo quién, miraba atónito a su hija menor.
-¿Tú no tienes nada para decir, Ranma?- preguntó Yum, sonriendo de medio lado.
Todos dirigieron la vista al chico de coleta y azules ojos quién, se limitó a sonreír… pero, no con una sonrisa cualquiera, más bien era una sonrisa que ocultaba más veneno del que dejaba ver de forma un tanto sombría.
-No, solamente… felicidades…-dijo peligrosamente tranquilo.
Akane bajó la mirada, no podía seguir viéndolo con aquella sonrisa que ella interpretaba como alegre y se alarmó al sentir sus ojos humedecerse. Se puso de pie, y sonrió a Kasumi cerrando los ojos para que nadie más lo notara.
-Gracias por la comida, ¿vamos Yum?
-Claro, Akane- sonrió tristemente y la imitó para luego, seguirla y salir del comedor.
-¿Cómo que 'felicidades'?- le regañó Genma apenas la pareja había dejado el comedor.
-¿Y qué más quieres que diga?- preguntó frunciendo el ceño a su progenitor- No estoy de ánimo- dijo poniéndose de pie.
-¿Y eso por qué? ¿Por lo de Akane y Yum?-sonrió Nabiki.
-No- respondió bruscamente, volteando a mirarla molesto- Porque papá me venció esta mañana, por eso. Estaré en el dojo por si me necesitan- dijo y sin más, salió del comedor.
-Vaya, estaba bastante molesto y no le creo nada que sea porque perdió con tío Genma, lo que le tiene mal es el noviazgo entre Akane y ese chico guapo que la acompañaba- comentó Nabiki, distraídamente.
-¡Eso quiere decir que él siente algo por mi hija!- exclamó Soun eufórico.
-¡Es verdad! Ahora sólo tenemos que hacer que el par se de cuenta de que se quiere y así se casarán.. ¡Y nuestras escuelas por fin podrán unirse!- exclamó Genma, emocionado con la idea.
-Claro que sí, y no creo que Akane quiera a ese chico tanto como dice, aunque he de admitir que es muy bien parecido y educado, pero nuestra pequeña Akane no lo ama. Lo sé- sonrió Kasumi.
-Entonces estamos todos de acuerdo en que hay que separar a Akane y Yum, y juntarla con Ranma, ¿no es así?- dijo Nabiki.
Todos asintieron con la cabeza, sorprendentemente incluida Kasumi.
-Bien, si me pagan 1.000 yens con gusto les hago el favor- sonrió la chica.
Todos la miraron atónitos.
-¿Qué? Deberían agradecerme, estoy siendo generosa.
*
Akane se encontraba sentada sobre su cama, con Yum a su lado consolándola. Gruesas lágrimas recorrían el sonrojado rostro de la chica.
-Tranquila, tranquila… lo hizo sólo para disimular ¿es que no te das cuenta?- dijo acariciándole la espalda para intentar tranquilizarla.
-No, no me doy cuenta- sollozó- Él no me ama Yum, mejor dejemos esto hasta aquí, no tiene caso- dijo limpiándose las lágrimas.
-Pero…
-Gracias por intentarlo- lo interrumpió.
-Akane…-susurró el joven.
Ranma se encontraba practicando en el dojo como dijo que haría, sin embargo aquellas palabras dichas por su prometida se repetían en su mente "Yum y yo, nos queremos y somos novios" detuvo su entrenamiento que se basaba escasamente en movimientos de brazos, sin mayor ejercicio físico y cerró fuertemente los ojos.
-Necesito hablar con Akane..- musitó y salió del dojo-"Seguramente debe estar con su 'amorcito', mejor me subo al techo y espero a que el idiota se vaya"- pensó.
Se subió al techo del cuarto de su prometida, y se asomó por la ventana como acostumbraba a hacer cuándo ambos peleaban, y la escena que presenció no le gustó en absoluto.
Yum consolando a una Akane que lloraba libremente abrazada a él.
Frunció el ceño molesto, ¿Por qué SU Akane lloraba? ¿Por qué él la consolaba con tanta confianza? ¿Acaso él la había hecho llorar?
-Si es así…-susurró entre dientes, luego de que dichas preguntas atravesaran su mente- Ese idiota me las pagará…
Continuará...
