Capitulo 4:

Daño mutuo y silencioso

Ranma saltó del tejado al árbol que daba con la ventana del dormitorio de la chica, se sentó en el árbol lo más cerca posible del tronco para esconderse tras algunas ramas con el propósito de evitar, que Akane y Yum, le vieran.

-Akane, eres muy bonita y Ranma es un tonto si dices que las prefiere a ellas antes que a ti- dijo intentando hacer que deje de llorar, mientras la abrazaba con más fuerza.

-Ranma no me quiere ¿lo ves? ¿ya estás satisfecho? –sollozó.

-¿Qué no te das cuenta? Él dijo eso para disimular, ¿viste su sonrisa? Era una sonrisa con odio, y créeme yo sé de esas sonrisas, mucha gente me ha odiado a lo largo de mi vida.

-No lo sé- dijo negando con la cabeza.

-Veremos qué pasa en los próximos días, Akane, además recuerda que el martes es el festival de primavera y con tu hermosa voz, lo dejarás flechado- sonrió- Sigamos con esto, vamos bien, esto es apenas el comienzo.

-Está bien- suspiró.

-Así me gusta- sonrió.

-Ahora, déjame sola- pidió.

-Como quieras, Akane- dijo, antes de ponerse de pie, acercarse a la puerta y echarle un último vistazo a la chica, antes de salir completamente de la habitación.

Ranma desde su posición en la rama, frunció el ceño y se acercó con sigilo a la ventana del cuarto para golpear suavemente un par de veces, llamando la atención de su prometida.

Akane desvió la vista a la ventana, encontrando a su prometido del otro lado con una expresión seria en el rostro, y sin poder evitarlo frunció el ceño. Se acercó a la ventana y la abrió un poco, sólo un poco para decir: ¡¿Qué haces aquí?!

-Quiero hablar contigo.

-Pues, yo no así que puedes irte.

-No me iré sin antes hablar contigo.

-Entonces ahí te quedarás- dijo antes de cerrar rápida y fuertemente la ventana lo poco que la había abierto.

Le dio la espalda, y en ese momento Ranma volvió a golpear esta vez con más fuerza a la ventana. Akane voltió furiosa y gritó.

-¡¡Sigues golpeando a mi ventana y terminarás por romperla, y tú serás quién la pagará, idiota!!

Volteó nuevamente, y oyó un tercer golpe. Respiró profundo y salió de la habitación, haciendo caso omiso al cuarto llamado.

Salida de su habitación, caminó apenas tres pasos cuándo una mano masculina capturó y su muñeca y tiró de ella suavemente, haciendo que ésta se volteara para encarar al muchacho encontrándose un hermoso par de azules ojos mirándola intensamente.

-Necesito hablar contigo- sabiendo el carácter y deduciendo la próxima acción de la jvoen, le tapó la boca y con la mano la abrazó por la cintura, pegándola a su cuerpo para que ésta no pudiera alejarse, y entró nuevamente a la habitación de ella.

Akane abrió enormemente los ojos al descubrir que su ventana había destruida y minimizada a pequeños trozos que se encontraban dispersos en la habitación.

-Lo siento Akane, pero tú me obligaste- susurró el chico.

Akane se revolvió furiosa, soltándose por fin del agarre para encarar a su prometido quién, sonreía de medio lado esperando la predecible explosión de la muchacha.

-¡¿Qué, estás tonto o qué te pasa?! ¡Rompiste mi ventana y TÚ tendrás que pagarla, ¿me oíste?!- gritó.

-Perfectamente claro, Akane- sonrió mientras, se dirigía a la puerta para cerrar la con llave, para luego voltear a la chica y agregar- Tendrás que hablar conmigo, a no ser que quieras lanzarte por la ventana.

-¡Pues, prefiero hacer eso!- gritó, antes de voltearse a dirigirse a la ventana, se asomó y miró hacia abajo. Tras unos segundos de pensarlo mejor, se volvió a dónde el chico y dijo- ¿de qué quieres hablarme?

-De tu noviecito- frunció el ceño- Quieres explicarme al menos de dónde lo conoces, porque jamás lo había visto.

-Lo conozco de por ahí, lo pude haber conocido antes que a ti y haberme alejado de él todo este tiempo.

-Nadie de la familia lo había visto antes.

-Es que jamás se lo presente.

Permanecieron en silencio durante unos segundos en los que el joven no sabía qué decir, hasta que finalmente suspiró derrotado y miró a la chica.

-Tú no puedes… tener novio.

-¿A no?- dijo cruzándose de brazos- ¿Y por qué no si se podría saber?

-Porque…-respiró profundo-Yo… soy tu prometido.

-¡Por favor, Ranma!- rió amargamente- Jamás has estado de acuerdo con este compromiso.

-Tú tampoco.

-¿entonces?

-Entonces, ¿qué?

-No te entiendo- dijo negando con la cabeza- Este puede ser tu pase a la felicidad, si yo sigo con lo mío con Yum tú puedes elegir más libremente con cuál de tus hermosas prometidas quieres casarte, ya tendrás una menos, la más fea marimacho que no sabe cocinar estará lejos de tu vida ¿no crees que es fantástico?- sonrió tristemente.

-¿Realmente quieres saberlo?- dijo avanzando un paso más, para quedar frente a la joven.

-Sí- dijo asintiendo con la cabeza, sintiendo el dulce aroma del joven y su cuerpo tan cerca al de ella, la ponía nerviosa.

-No me gusta que ese idiota se acerque a ti…-dijo sincero.

Akane lo miró sorprendida, y él desgraciadamente continuó.

-Pero…-tragó duro, y se fue en contra de lo que le dictaba el corazón, para decir lo que el orgullo le dictaba- Si tanto quieres a ese tipo, adelante, sigue con él, a mi… me desagrada verlos juntos porque todo Nerima sabe que estamos comprometidos y si te ven junto a él, mi honor es el que queda manchado y de paso el tuyo, sólo piensa bien lo que estás haciendo ¿de acuerdo?

La chica lo miró molesta, reprimiendo el deseo de emprenderlo a golpes hasta el cansancio, y haciendo un gran esfuerzo, sonrió lo más convincente posible y dijo:

-Sé lo que hago, Ranma, y no te preocupes que… haré todo lo posible porque mi noviazgo con Yum se haga público lo antes posible y que nuestro compromiso, queda anulado por obvias razones- sus ojos se cristalizaron amenazando con derramar lágrimas, cosa que su dueña jamás les permitiría frente al chico- Ahora, puedes irte, me siento inmensamente cansada..

Ranma sintió su corazón minimizarse a pequeños trocitos de él, Akane no quería seguir a su lado y se lo había dejado perfectamente claro cuándo dijo que su compromiso estaba anulado, al parecer aquel enlace significaba más para él que para ella… pero, está bien, si ella quería eso, no podía retenerla a su lado por siempre.

-Sí… claro- dijo débilmente, le dio la espalda y cuándo se estaba dirigiendo a la puerta, volteó y dijo- Akane.. Antes de irme ¿puedo preguntarte algo?- Al parecer Ranma no había notado el brillo en los ojos castaños de la muchacha.

Akane asintió, las ganas de hablar se le habían ido.

-Te vi llorar hace unos minutos y… Yum te consolaba, ¿por qué? ¿por qué llorabas? ¿acaso… él te hizo algo malo? Escucha, si él te llega a dañar sólo dímelo y yo se lo haré apagar.. Akane.

-¿Él? No me hizo nada- dijo con voz ronca- "pero, tú… me rompiste el corazón"- terminó la oración en su cabeza.

-¿Entonces por qué llorabas?

-¿Por qué te interesa?- frunció el ceño.

Ranma no contestó, y ella agregó.

-No es asunto tuyo…

Ranma volvió a guardar silencio, y salió de la habitación dejando a la chica sola en ella.

-Ranma…-susurró, cerrando fuertemente los ojos y al abrirlos, sintió las finas lágrimas recorrer sus mejillas, llevándose la mano al pecho- Si supieras…

-… Cuánto te amo…- susurró Ranma dejándose caer sobre su futón.

-… Si supieras que daría…- susurró recostándose suavemente sobre su cama, mientras las lágrimas seguían brotando de sus castaños ojos.

-…. Mi vida por ti…

-… Que te amo más que a….

-…. Nada en el mundo…

-…Tal vez todo sería diferente- concluyeron al unísono.

Continuará….