YO!
Pido perdón por el retraso, me gustaría decir algo en mi defensa pero no podría (solo que mi forma de escribir lenta, el estudio y la pereza no me dejaban continuarlo). Solo pido paciencia, ya que creo que soy una de las personas que le cuesta escribir más de 3 páginas completas de word.
El avance del fic se lo tengo que agradecer a Rose, que me ayudó en el desarrollo y tuvo la paciencia de leer las primeras páginas y corregirme. ¡Muchas gracias de verdad! Y prometí que si lo terminaba en esta semana se lo iba a dedicar de ahora en adelante, así que eso…
Tambien debo agradecer a todas aquellas que me han dejado review, realmente me siento muy honrada.
Bueno, mejor dejo esto, o voy a empezar a dramatizar. Espero que disfruten de la lectura…
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Shikamaru-su voz llegó a sus oídos como el canto de una sirena, mientras que esos brazos delgados, suaves y femeninos lo abrazaban de manera protectora. Mantuvo los ojos cerrados, solo para sentir el contacto con la piel dorada y el aroma dulzón que despedía la misma. Se estrujó aún más contra el cuerpo cálido.-Shikamaru
Sintió como se elevaba el sonido de la voz de esa mujer que le quitaba el sueño todas la noches desde que la había conocido, al mismo tiempo sentía un repiqueteo sobre la madera, que seguramente era causado por el viento; refunfuñando ignoró el molesto ruido, para volver a abrazarse a la mujer que lo clamaba cada vez más alto. Los golpes en la madera eran cada vez más fuertes y constantes, el castaño, que ya se había acomodado en una parte especialmente blanda del cuerpo que estaba debajo de él, sumada a la pereza que acostumbraba tener, no se inmutó, ni siquiera cuando sintió el sonido distante de una puerta abriéndose bruscamente, hasta que…
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07:22, era la hora que el reloj pulsera, de la mujer castaña, marcaba. Ya se había cambiado para el trabajo, solo le faltaba el desayuno, así que, con tranquilidad terminó de prepararlo. Tomó un par de platos, pero la costumbre casi la obligó a tomar un tercero. Se mordió el labio inferior nerviosa de que alguien pudiera ver el imperceptible temblor de su mano izquierda, aunque sabía que nadie estaba allí a esa hora. Recuperando la compostura, preparó la mesa, mientras sus pensamientos divagaban por sus más oscuras preocupaciones.
Fue interrumpida por un gemido débil proveniente de la habitación de su hijo, observó su reloj nuevamente ¿07:29?, frunció el ceño extrañada. Era la cuarta vez en las últimas dos semanas que el perezoso número dos, hijo del perezoso número uno, se despertaba antes de las 07:40. Suspiró cansinamente; ese día averiguaría que era lo que inquietaba al adolescente en las noches o se dejaría de llamar Yoshino.
Subió rápidamente las escaleras, y se encaminó hacia la puerta que daba a la habitación del susodicho. Golpeó un par de veces la puerta y lo nombró en un susurro. No obtuvo respuesta. Intentó una vez más, en el mismo tono. De nuevo, ninguna reapuesta; a excepción de un gruñido. Ahora ya no fruncía el ceño por preocupación, sino que lo hacía por disgusto. Dio una última oportunidad para que el muchacho atendiera la puerta, dando un golpe más fuerte en la puerta y llamándolo con enfado. Esperó unos segundos, pero no escuchó nada más que otro gruñido de reclamo. Yoshino no podía creer que estuviera siendo ignorada olímpicamente, y menos por su propio hijo. Dejándose llevar por la indignación, abrió la puerta con brusquedad, preparándose para darle una buena reprimenda por la falta de respeto.
-Nara Shikamaru…- se detuvo al ver la cama de soltero, totalmente revuelta sin su propietario sobre ella.- ¿donde demonios estás?-susurró rodeando la cama para levantar las sábanas y demás. Tiró de la vieja colcha verde con un gran ciervo dibujado en el centro. Volvió a sentir el gruñido de inconformidad, y pudo identificar de donde provenía- Ajá!- tiró aún más fuerte de la colcha, y esta cedió, dejando en descubierto el cuerpo profundamente dormido del joven castaño. Este estaba fuertemente abrazado a la almohada, y hundía la cabeza en ella, diciendo palabras inteligibles. Nunca, desde su nacimiento, lo había visto caer de la cama, sumado que nunca había hablado en sueños o se había desvelado, como madre presintió que algo no iba bien. Decidió despertarlo rápido para así solucionar el problema lo antes posible.
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-Mendokusai- se quejó sentado en el frío piso de su habitación, e inmediatamente intentó calmar el dolor que provenía del moretón en su vientre con forma de punta de zapato femenino.
-Mueve ese culo vagabundo y baja a desayunar…- pero lo que Shikamaru leyó en el rostro de su madre fue: "Si me ignoras de nuevo, te perforo el estomago".
-Hai, hai…
-¡Con un "hai" basta!- salió cerrando la puerta de un golpe que hizo temblar las paredes de la casa. El castaño puso su acostumbrada cara de tedio profundo y se puso de pie lentamente. "Qué mujer problemática"-pensó mientras arreglaba el desorden de piso. "Así que fue un sueño, que problemático" suspiró tomando la almohada y colocándola sobre la cama, se sintió entre decepcionado, porque solo había sido un sueño; y enfadado consigo mismo por no poder sacarse a esa mujer de su cabeza, y eso iba a dejarlo loco.
Después de ir rápidamente al baño, vestirse y tomar su mochila, bajó las escaleras atando su lacio cabello castaño oscuro. Vio como, Nara Yoshino, atravesaba el umbral de la cocina y colocándose la chaqueta dándole un aire aún más formal.
-Tengo que irme ya- le explicó mirando su reloj, y tomó una carpeta azul -, hoy tendré mucho trabajo…
-Entonces vendrás más tarde, ne?- terminó él, acercándose a ella para besarle la mejilla, como cuando era pequeño.
-Eso no indica que: traigas amigos para ensuciar mi casa, estés todo el día de vago-¡tus calificaciones están por el subsuelo!- o demores mucho en la calle.- no era una advertencia como siempre, ya que enseguida le besó la frente, obligándolo a agacharse unos centímetros; él aprovechó para abrazarla.- Cuando llegue, quiero tener una charla importante contigo, y no digas "que problemático"…
Diciendo esto se separó del castaño, y saliendo por la puerta principal se despidió con un "No llegues tarde a clases", "Mendo..." respondió, pero al ver el rostro de su madre solo hizo un gesto con la mano.
Cuando se cerró la puerta, él se dirigió a la cocina con su andar de vago y miró distraídamente el reloj de pared. 07:48. Entraba la colegio a las ocho en punto, pero no se alarmó, el edificio al que concurría quedaba cerca de allí, aún sabiendo que caminaba extremadamente lento y "cerca" era unas siete u ocho cuadras.
Después de tomar la mochila, salió de su casa dándose cuenta que no iba a llegar temprano y que seguramente alguien estaría sentado en su lugar cerca de la ventana, definitivamente su preocupación disminuyó, pero no mucho más, porque sabía que tanto su madre como Asuma le daría un sermón muy problemático. Entonces pensó en su madre, y frunció el seño, ella ganaba el título de mujer problemática del siglo, no por su personalidad mandona o por la forma fácil con la que se enfadaba, lo que hacía que su madre tuviera el título era la creencia de que podría hacer todo ella sola, cuando él sabía que a veces el peso sobre su espalda era mayor que el que podía cargar, y lo peor era que no le permitía ayudarla, alegando que cada vez que se proponía a hacer algo el techo de la casa se iba a caer.
Colocó las manos en los bolsillos delanteros del pantalón, y sintió que había algo en el fondo de uno de ello. Era un sobre un poco arrugado, y dentro de ese sobre había una fotografía intacta donde salía el castaño, con una expresión que mezclaba tedio y molestia, con la cabeza girada hacia la izquierda y los brazos cruzados, y a su derecha estaba una mujer rubia, muy bonita, que lo miraba divertida, mientras se colgaba de su brazo. La observó por unos instantes, recordando cuando se la había sacado y lo problemático que había sido.
Estaba tan absorto en sus pensamientos, que el sonido de una bocina que provenía de detrás de él, lo hizo saltar. El joven Nara sabía de quien era el auto que producía a ese sonido tan ridículo, guardó la fotografía y sonriendo se volteó para ir a su encuentro.
-Chichi!- Sentado en el asiento del conductor, Nara Shikaku lo observaba con una gran sonrisa denotando orgullo. Cuando su hijo estuvo lo suficientemente cerca bajó del vehículo para saludarlo de una manera más… fraternal.
-Estás cada vez más alto y eso que solo no nos hemos visto en cinco meses- dijo el hombre admirando a su hijo. Shikamaru tambien admiraba a su padre, y se alegró del aspecto más alegre que tenía en comparación al último día en que se habían visto-¿Ibas hacia el colegio?- el muchacho asintió con desgano y su sonrisa se esfumó al recordar que tendría que apurarse,-. Lamento- dijo con sarcasmo después de observar su reloj- informarte que no llegaras al primer turno a tiempo.
-Mendokusai…
-¿Qué te parece si me pones al día hasta que empiece el próximo?- hacía tanto tiempo que no hablaba con su padre y la propuesta le pareció lo bastante atractiva-, voy a interpretar tu sonrisa tonta como un "Me parece excelente".- inmediatamente el padre entró al auto y mientras Shikamaru bordeaba el vehículo para subir por la puerta del copiloto encendió el motor.
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Temari:
El otro deber me llama casi gritándome, es pr. Vuelvo a deberte un desayuno, prometo que te compensaré mañana cuando celebremos tu protagonismo en la obra, y después me hablaras de aquello que dejamos inconcluso.
Seikō!
Borró la nota de la pizarra después de leerla, ya se había acostumbrado a la personalidad de ese hombre, siempre ocupado, entre los dos trabajos que intentaba mantener, su propia vida privada de cual no le gustaba hablar, pero de la que ella ahora hacía parte. Sentía su corazón latir más rápido cuando pensaba en él, en el momento en que sus cautivantes ojos se posaron sobre los de ella. Desde ese momento supo que estaba enamorada y hasta la fecha no podía creer que lo había admitido con tanta facilidad.
Se acercó a la mesa ratona que se encontraba en el medio de la salita del apartamento que había conseguido gracias a la ayuda de una pensión que cobraba desde que sus padres habían perecido*. Sobre la pequeña mesa estaban esparcidas varias páginas de periódico con algunos anuncios subrayados y varios marcadores que no tardó en recoger y poner en otro lugar ordenadamente. Fue cuando descubrió, debajo de todo ese papel un sobre azul cerrado. Ella inmediatamente se dio cuenta que era lo que contenía.
Mientras caminaba hacia su habitación abrió el sobre y sustrajo la fotografía del interior. Se detuvo al ver la imagen y alzó una de sus rubias cejas. No era lo que se esperaba, pero estaba satisfecha, por lo menos había capturado la mejor expresión del quejoso chico.
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Sábado en la mañana.
Ella y el muchacho castaño caminaban por uno de los barrios más antiguos de la ciudad. Estaba buscando un kimono nuevo para la mujer ya que faltaba prácticamente un mes para el Shougatsu (año nuevo) y ella no tenía ninguna vestimenta para la ceremonia.
-Mendokusai…- se quejaba el Nara acompañado de un bostezo. Se había despertado más temprano de lo habitual para un sábado, su madre el había hecho muchas preguntas, había caminado mucho para llegar a ese lugar e iba a seguir caminando hasta encontrar la tienda que buscaban. La recompensa era que ella le había pedido para desayunar y almorzar juntos, eso indicaba que iba a pasar toda la mañana con la rubia y tal vez un poco más del mediodía. Suficiente motivación.
-Creo recordar que me habías comentado que te prometiste no volver a decir esa palabra- dijo ella mientras desviaba la mirada hacia los comercios. No sabía porque lo dijo, después de todo él se lo había contado de pasada y no lo tomaba muy en serio, además estaba comenzando a pensar que la dichosa tienda tradicional Yuma to Taiga* ya no existía aunque hubiera sido Tenten la que se la recomendó.
-Para cosas muy problemáticas siempre hay una excepción-le respondió observándola y cuando ella lo miró despectivamente le sonrió leve, pero divertido. Sabía que lo que le dijese no la iba a molestar, y esto se confirmó cuando ella le devolvió el gesto.
-Claro…se nota que si…- no terminó la frase porque justo en el momento en que giró la cabeza hacia la izquierda divisó una especie de cartel de madera, tallado a mano estaba la palabra: Yuma to Taiga.- Es aquí.
Shikamaru se contuvo un suspiro de alivio y decepción, porque por un momento pensó que estaban perdidos, y estar perdido con la mujer que lo atraía no le parecía mala idea. Se quedó estático, desde que la había conocido no dejaba de pensar en situaciones en las que podrían estar solos y eso era demasiado problemático.
-¿Vienes?- preguntó ella mirándolo de reojo al notar que él se había quedado quieto en el lugar. Ese chico se comportaba tan extraño en algunas ocasiones, y ella temía ser la responsable.
El castaño entró al establecimiento detrás de la mujer. Según ella su amiga castaña, la de la cafetería excéntrica, le había dicho que esa era la mejor tienda de ropas tradicionales de toda la ciudad, y Shikamaru pensó que viniendo de esa chica se esperaba cualquier cosa, a pesar de tener un nombre discreto y que resaltara la elegancia*.
Una hora después Temari salía del local satisfecha por su elección, pero antes de llevárselo iba a esperar por si tenía que hacerle algunos ajustes a su nueva prenda. De nuevo detrás de ella, iba Shikamaru con tedio y un poco de molestia, estar parado tanto tiempo era problemático.
El andar de ambos era tranquilo. Caminaron por las calles llenas de gente. Él estaba cansado, así que no prestaba mucha atención a lo que sucedía su alrededor, ni siquiera a la gran fila que se había formado en el camino. Pero al ver que su compañera se quedaba parada él la imitó.
-Es un fotógrafo ambulante- le informó él, que pudo ver sobre la multitud.-, esos que ves en las plazas.- observó a la rubia que se había parado detrás de la fila-Espera, no estarás pensado sacarte una...
-¿Por qué no?, dicen que tiene muy buena calidad- Shikamaru pensó en unas cuantas buenas respuestas de el por qué no, pero no dijo nada.-. Además, sería un buen recuerdo del día, y de los dos- había dicho la palabra clave. Él tendría un recuerdo de ella.
Treinta y ocho minutos después llegó su turno y tanto Temari como su acompañante notaron el pequeño cansancio del fotógrafo.
-Tomen asiento, por favor.-pidió el hombre.- y sonrían.
-Vamos pequeño genio, así nos iremos a almorzar.
-…- él la observó por el rabillo de los ojos extrañado y giró la cabeza hacia un lado, ya se estaba cansando de que ella lo llamara así. Pero ella solo sonreía, le sonreía.
-¿Por qué la cara de amargado?- dijo con el tono que se utiliza con niños y se colgó de su brazo como pidiendo perdón, todo eso solo para molestarlo. Y lo estaba consiguiendo, pero cuando iba a responderle sintió un sonido, como un "click". Ambos se giraron y vieron al menudo fotógrafo terminado su trabajo.
Al poco tiempo les entregó las fotos a cada uno en sobres y los despidió, prácticamente los empujó, para atender a más clientes.
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Había valido la pena hacerlo enfadar si él iba a aparecer en su mejor ángulo. Se mordió el labio por pensar de esa manera. Se estaba dando cuenta de que al salir tanto con él estaba poniendo alimentando el fuego de un sentimiento pasional en vez de apagarlo. Aún así esa no era razón suficiente para alejarse de él, le agradaba su compañía.
Al vestirse y arreglar la cama notó una camiseta masculina entre las sábanas. La tomó y olió. El aroma de su hombre estaba impregnado en la prenda. Respiró hondo e intentar no sentirse tan mal.
El sonido de su estómago la sacó de sus pensamientos. Suspirando tomó su cartera y colocó dentro de ella el celular, sus documentos y se decidió por llevar tambien la foto, no quería dejarla por allí. Después de guardar dinero en el bolsillo izquierdo de su jeans, tomar un cuaderno y las llaves, salió del apartamento para desayunar en la cafetería cercana a la escuela. Sabía muy bien que tan buenos eran sus dotes culinarias como para arriesgarse a hacer el desayuno.
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Shikaku había estacionado el auto en uno de los lugares más apartados de la ciudad para poder hablar con su hijo, era bastante calmo y nadie los interrumpiría. Por lo menos nadie lo había hecho hasta el momento. Observó al muchacho que le hablaba de lo problemático que era ir a la preparatoria, sobre los regaños de Asuma por no hacer los exámenes o dormirse en clase y siempre terminaba sus discursos con cosas como: "Lamentaría que tengas que re-cursar el año", "Tendrías un futuro prometedor si tan solo te esforzaras un poco más".
-Entonces no ha dicho ninguna novedad, ya que todos lo años en los que ha sido tu profesor (este ya es el tercero) es lo que nos dice a tu madre y a mi- le dijo el hombre con tono tedioso, no solo lo había dicho en calidad de profesor sino que en calidad de amigo de la familia y padre del ahijado de joven castaño-. Ya es hora de que admita que no tienes remedio- esto último lo dijo en forma de broma para mostrarle a su hijo que él no estaba molesto.
-… - Shikamaru observó a su padre que lo miraba con un sonrisa leve y supo lo que él quería escuchar- Tal vez lo estaba admitiendo, por eso, cuando hice el examen la semana pasada, me preguntó si tenía fiebre, y llamó a mamá porque había sacado una nota comparable con la de Sakura.- le había parecido el día más fastidioso de todos en su vida como estudiante por la actitud exagerada de su sensei y sus compañeros.- pero no sé porque te lo digo si ya la sabías.
-Me lo dices porque tu padre necesitaba saberlo por ti y no por Inoichi, que me llamó cuando Ino se lo contó.- rió recordando la voz preocupada de su amigo al teléfono preguntando si sabía si Shikamaru había sido poseído o algo así.
-…- el muchacho guardó silencio, estaba convencido de que ese el centro de la charla, el tema del que su padre quería hablar desde un principio. Y su padre ya esperaba que él lo notara. "Medokusai".
-¿Y qué más tienes que contarme antes de que me entere por medio de otras personas?- Cuestionó seriamente, indagando a su hijo con la mirada.- Escucha Shikamaru- dijo al no obtener respuesta-, se que me distancié bastante en estos últimos meses y por eso no quiero que vuelva a suceder, pero en este momento…
-Lo sé, no tienes que explicarte, lo comprendo a la perfección- lo cortó Shikamaru para sorpresa de Shikaku. En realidad el muchacho no quería escuchar excusas o cosas que lo hicieran recordar esa época.-. Pero aún así no entiendo muy bien que es lo que quieres que te cuente…
-Bueno, ahora que estás en la adolescencia es común que sientas ciertas cosas…- comenzó el mayor. El castaño menor pensó que su padre se había olvidado que él ya tenía 17 y ellos ya habían tenido una charla muy parecida cuando Shikaku pensó que ya era la hora, pero no lo interrumpió- Cosas que no sentías cuando tenías 13 años…- lo miró con una sonrisa para mostrarle que él no lo había olvidado.- Cosas que solo sientes cuando te atrae una chica.- terminó y esperó la respuesta del que estaba a su lado.
-¿A que viene esto?
-Después de que me enteré de lo de tu examen, fui a hablar con Asuma-san porque para serte sincero yo tambien estaba preocupado por esa noticia- se explicó tranquilamente, aunque miraba hacia delante-. Le pedí que me contara si alguna otra cosa inusual te estaba pasando, pero él me dijo que no podía decirme nada porque te lo había prometido. Eso me hizo pensar que algo más te sucedía, y ese algo era lo suficientemente íntimo como paro no hablarlo con tu madre. Así que vi las posibilidades: o habías adquirido un gran trauma recientemente o tus hormonas y cerebro se estaban revolucionando. Lo primero lo descarté, creo conocerte lo suficiente como para saber que las cosas, aunque te afecten, no van a cambiar radicalmente tu vida- el muchacho murmuró algo como "no he cambiado, mendokusai" en tono de queja y Shikaku le dirigió la mirada nuevamente acompañada de otra sonrisa-. Ahora solo falta que me lo confirmes.
-Sí, hay una chica- dijo mirando por la ventana. No creyó conveniente decirle que era mayor que él porque sino el hombre le haría más preguntas-. Y no la conoces, pero te aseguro que es hermosa. Pero eso no tiene relación con que yo haya tenido eso pequeños cambios.- intentó convencer a su padre y a sí mismo.
-Hijo, recuerda que yo una vez tambien tuve tu edad y tambien pasé por lo mismo. Hice cosas tontas para impresionarla (no estoy diciendo que tu sí hayas hecho), cambié para que me notara y no podía dejar de pensar en ella ni un momento, ni cuando dormía- el muchacho sabía que su padre lo miraba, y pensó que sus palabras tambien habían sonado con cierta nostalgia.-. Solo me quedan dos cosas que preguntarte: ¿Ya le dijiste que te gusta?
-No, aún no. Además ella me dijo que solo quería que fuéramos amigos.- lo dijo con un leve tono de decepción, pero intentó disimularlo para que no lo notara.
-Seguramente es muy problemática- rió el hombre. Shikamaru sonrió mientras asentía. Se alegraba poder hablar con su padre después de esos meses-. Me gustaría desearte suerte, pero se dice que suerte en juego mala suerte en el amor*.- volvió a reír al ver el rostro rendido de su hijo.-. Creo que ya es hora de volver o sino Asuma va a culparme de tu falta de responsabilidad.
-Pero si es verdad, todos dicen que si no fuera porque soy más cauteloso que organizado, sería una copia de Nara Shikaku en irresponsabilidad- esta vez era Shikamaru el que se reía de la expresión que tenía el hombre.
10 minutos después Shikamaru llegaba justo cuando la campana sonaba para mostrar que ya era hora de entrar al otro turno.
-Oh, ¿qué era lo segundo que me ibas a preguntar?- preguntó el muchacho después de bajar.
-No, nada. Solo algo trivial- dijo su padre quitándole la importancia.
-Ella se las está arreglando bien sola, tiene un nuevo empleo y le gusta. Aunque se queja de que su colega de escritorio es una tonta cotilla. Y sí, sigue siendo tan problemática como siempre.- dijo el castaño dándole la espalda al auto.- Le diré que me salté la clase porque me dormí en la cocina o algo así.
-Gracias hijo, pero no es necesario. Cuida de ella, recuerda que ahora eres el hombre de la casa- no miró al joven cuando dijo estas palabras porque temía que si lo hacía pedería toda la estabilidad que tenía. Se despidió con un simple ademán de brazo. El castaño menor hubiera querido hacerlo de otra manera, pero se limitó a entrar al colegio y hacer lo único que podía hacer por su madre en esos momentos, tener un futuro y hacerla sentir orgullosa.
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-¡Temari-chan!- gritó la voz chillona, feliz y conocida de Ama Tenten*.- ¡Temari-chan!-volvió a gritar al ver que la nombrada estaba sentada en un rincón del establecimiento, llamando la atención de los clientes. "Lo había olvidado, ¿qué demonios me pasa?" pensó Temari, pero no intentó huir de ese problema, además ya le habían llevado lo que había ordenado para comer.- ¡Lee! Atiende a los clientes- el joven de cabello negro con forma de jícara, ojos de insecto, cejas encrespadas y muy alto se apresuró a acatar las órdenes de la alterada castaña, porque temía lo que el dragón Tenten podría hacer si no lo hacía. Cualquiera se habría asustado de la expresión de la campeona de tiro al blanco con shurikens y kunais, o la maestra del kendo, pero Sabaku no Temari no era cualquiera por eso la encaró cuando la chica se le acercó.
-¿Hace cuánto estás esperando para hablar?- preguntó mientras se sentaba
-Hace tres días- dijo como si nada ya más tranquila.-. Ahora que estás aquí merezco una explicación. ¿Quién es el chico del otro día? ¿Cómo es posible qué…- no terminó la frase porque alguien podría escucharla, pero Temari entendió a que se refería.
-¿Eh? El chico se llama Shikamaru- dijo después de sorber un poco de té, esperando un chillido de parte de la chica de chonguitos.- y no estoy saliendo con él si eso te preocupa.- aclaró antes de que ella articulara otra palabra
-No es eso lo que me preocupa, sino que… o vamos, ¿entonces que es lo que pretendes con él? Y no creas que no me di cuenta de que él…
-¿Es menor que yo?, tienes razón, pero tranquila no voy a abusar de él- se burló ella ante la cara atónita de camarera.-. Somos simples amigos- aseguró cuando iba a protestar.
-¿Qué dice tu "novio" de tus salidas?- preguntó curiosa y asustada por la respuesta.
-No lo sabe- para la joven de ojos café esas palabras eran comparables a que le dijeran con mucha felicidad que le faltaban dos segundos para que la tierra fuera destruida.-. Y espero que siga sin saberlo.- la miró con frialdad, la otra se limitó a tranquilizarse y a asentir con al cabeza.
-Espero que tengas suerte en lo que te propongas…- ante esto Temari le sonrió.- Pero algún día me lo tendrás que contar, sino no podré ayudarte.
El sonido del celular de la rubia hizo que las dos se sobresaltaran, ya que habían logrado un poco de tranquilidad después del escándalo.
-Moshi moshi mujer problemática
-Hola genio- respondió ella y Tenten dejó de respirar por unos segundos.
-¿Qué harás esta tarde?
-Tengo que repasar el guión de Ebisu, ya que hoy es la audiencia- sintió el sonido de un suspiro acompañado de un poco audible y leve "mendokusai", sonrió-, ¿quieres ir? Luego podríamos comer algo, hay un restaurante cerca de allí
-Claro, solo necesito hora y lugar.
-Comienzan a las 15:00, y si quieres paso por ti, voy a pedirle auto prestado a un amigo.- volvió a sentir algo similar a un suspiro y esta vez solo distinguió algo como "mujeres" "manejar". Acompañado con "De acuerdo" desganado.- 14:30 te espero en la escuela a donde asistes. Allí mi amigo va a dejar el auto.
-Estoy comenzando a pensar que estás loca- susurró la castaña, después de que la joven de ojos verdes se despidió del muchacho con simpatía que creía que Temari solo tenía con ella y con sus íntimos.
-Sé lo que hago, confía en mi.- dijo con seguridad terminando su desayuno tardío. En su mente estaba todo predeterminado, pero temía que su propio corazón la traicionara.
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Owari…
Notas:
*Yuma to Taiga: me lo inventé por falta de inspiración. Sería así como una tienda fundada por hermanos. Ambos nombres tiene como significado "elegancia" y algo similar a telas. Como no conozco muy bien la cultura japonesa (casi nada), y sobre tiendas pues eso fue lo que salió.
Otras notas:
-No puedo hacer que los personajes queden como yo quisiera, así que si son un poco OoC pido perdón.
-Agradecería que si alguien tiene alguna duda, queja o sugerencia me la hagan saber (por telepatía no, aún no apruebo le curso), las aceptaré a todas y me ayudarían a saber que es lo que me falta.
-No puedo prometer que voy a publicar más rápido, por eso tambien acepto abucheos y cartas bomba.
Atte
