¡Hola nuevamente! Primero que nada muchas gracias a los 7 primeros reviews de la historia, los contestaré al final del capítulo de hoy. Es más largo y escrito con mucho cariño, espero que les guste!
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El sol mostró su mejor cara en esa mañana, esta era una mañana como todas en la residencia Kinomoto, en la espaciosa cocina, se vivía la rutina de siempre: Un hombre alto, de lentes y de cabello castaño, movía un negro sartén, y su contenido subía y bajaba al sartén, cuando ya lo vio en su punto, lo depositó en un plato y le puso un poco de mermelada de frambuesa, sonrió contento, sabía que a su querida hija le encantaría este plato. Por otra parte, termino de servir un tazón de arroz para su hijo. Ya estaba todo listo, y se quitó el delantal para dirigirse a un mesón, en aquel mesón había un hermoso jarrón con claveles y al lado de este, había un marco plateado, que dentro de el estaba la foto de una hermosa mujer, de cabellos plateados, ojos esmeraldas y una sonrisa casi celestial, el hombre, tomó con cariño ese marco y susurró:
"Buenos
días, mi querida Nadeshiko"- y la dejó donde estaba y puso más
flores en el jarrón.
"Buenos días" dijo una ronca voz a sus
espaldas. Fujitaka se dio media vuelta: ante él estaba un alto joven
de alborotado cabello oscuro, y penetrantes ojos castaños, de
sonrisa medio tímida. Era su hijo. Touya Kinomoto.
"Buenos días" -contestó su padre con una amplia sonrisa.- "Veo que te levantaste temprano"
"Si"-
contestó simplemente. –"Tengo un trabajo de medio tiempo hoy, y
luego, me iré a la universidad"-
"¿Irás con Tsukishiro?"
– preguntó su padre.
"Asi es"
"Es admirable Touya.
Llevas ese ritmo de vida y aún sacas buenas notas en medicina, me
asombras hijo" –dijo Fujitaka asombrado.
"No debería de
extrañarte, después de todo, soy tu hijo"- contestó Touya con
una risita.
"Puede ser, puede ser." –Fujitaka le dio un
sorbo a su té.- "¿Y Sakura? . ¿Le avisaste que el desayuno ya
está listo?"- su hijo asintió con la cabeza.
"Le dije, pero
al parecer estaba demasiado divertida durmiendo, asi como estamos no
puede ser un desayuno normal" –observó Touya.
"Tienes toda
la razón… ¡Sakura, hija! . ¡El desayuno está listo!"
En una habitación, una suave brisa de viento jugaba, empujando unas cortinas tan blancas como la nieve, una muchacha dormía plácidamente en su cama, sintiendo que el sol brillaba en sus ojos, estaba de lo mejor, abrazando con todas sus fuerzas a su almohada, como no queriendo salir del sueño.
"¡Sakura!" – llamó una
voz.
"Hmmm…" fue la respuesta de la chica.
"¡Sakura!"
– insistió aquella voz extraña. "¡Despierta!. ¿Acaso no
dijiste que querías despertar temprano?"
"No puedo comer
más" -contestó la chica visiblemente dormida.
"Lo lamento
entonces… ¡SAKURAA!" -chilló, la chica se levantó de golpe y
gritó ella también, su grito resonó por toda la casa.
"Ahora
podemos decir que esto si es un desayuno normal en la familia
Kinomoto" comentó Touya, antes de darle otro sorbo a su café.
Fujitaka sonrió.
"¡No
tenías porque ser asi para despertarme Kero!" –lo reprendió la
chica. "¡Ya estaba por despertar!"
"Oh si seguro"
contestó con sarcasmo un leoncito con alas y aspecto de peluche.
"Estabas durmiendo como un tronco" –esta se sonrojó. "Será
mejor que bajes, salió un buen olor desde la cocina."
"Si, es
cierto"- contestó la chica, mientras se movía por doquier echando
cosas para su maletín. –"Listo" –dijo echando el último
cuaderno" –miró el reloj. "Oh ¿es ya tan tarde? . ¡Syaoran
se va a molestar!" -y salió disparada de su habitación, pasando
rápidamente por las escaleras. "¡Buenos días!" -dijo al ver a
su familia.
"Buenos días Sakura" -dijo su padre
cariñosamente.
"Buenos días monstruito" –dijo Touya en su
tono de siempre.
"¿Hasta cuando tengo que decirte que no soy un
monstruo?" -preguntó Sakura, mientras tomaba asiento.
"Hasta
el día en que dejes de hacer ruidos molestos cuando bajas las
escaleras" –contesto Touya muy serio. "Eso solo lo hacen los
monstruos"
"Ya, ya,
dejen de pelear." Dijo su padre. "Disfrutemos de la
comida"
"¡Gracias por la comida!" exclamó Sakura con una
sonrisa. Y comenzó a comer muy rápido.
"¿No te parece que
estás comiendo muy rápido?"
"Si, es que, ya me he demorado
mucho, y si me atraso más, es posible que Syaoran no me espere…
habíamos quedado de irnos juntos"- contestó Sakura con una
radiante sonrisa, y tan roja como un tomate.
Touya de
inmediato puso una mirada de enojo y miró hacia el lado con gesto de
insatisfacción. ¡Como odiaba a ese mocoso! ¡Hasta que por fin lo
consiguió y apartó a Sakura de su lado! Fujitaka contempló a su
hijo con diversión.
"Creo que el joven Li jamás le haría
daño a Sakura" – dijo en un susurro.
"Aún asi, ese mocoso no me gusta, y no me va a gustar por un buen tiempo" – dijo tajante. Su padre solo se echó a reir.
"¿Hoe?
¿Pasa algo?" -preguntó Sakura.
"No, no pasa nada, solo es
que a tu hermano es demasiado tímido"
"muy gracioso papá" – contestó Touya de mala gana.
"Bien,
es hora de irme" – dijo Sakura levantándose de la mesa. "Muchas
gracias por la comida" – agregó mientras se iba a poner los
zapatos.
"¿No se te olvida nada hija?" – preguntó
Fujitaka.
"Hmmm, pues… ¡No!" -contestó Sakura
"Nada…
¿y esto?" – dijo con una sonrisa su padre mientras le mostraba
su almuerzo.
"¡Oh!. ¡Si, lo olvidaba!" – contestó con una
gran gota en su cabeza. "Muchas gracias papá"
"Que te vaya
bien" se escuchó decir a su padre mientras Sakura cerraba la
puerta.
Sakura salió de su casa, cerrando cuidadosamente la puerta de esta, y estiró los brazos, muy contenta; por fin estaba llegando el verano y la mejor parte es que ya eran cinco años de paz, sin pianos que volaran y que atacaran a la gente o barricadas inexplicables de mesas en medio de la escuela… no, nada de eso. Sin embargo, puso una sonrisa cargada de nostalgia, a pesar de que en ese momento le daba pena, o se avergonzaba mucho, echaba mucho de menos esos tiempos. ¡Como olvidar los trajes que Tomoyo tan amablemente le confeccionaba día a día y estaba siempre con una cámara dispuesta a grabarlo todo y se arriesgaba aunque sabía que ella no tenía poderes mágicos! Valió la pena, ahora que veía aquellos videos, sonreía llena de alegría. "Es cierto" pensó Sakura. "… ahora que lo pienso, Tomoyo después de eso, nunca más insistió en hacerme trajes… ¿será porque le dije muchas veces que me apenaba que los hiciera? Quizá es porque ya no hay de "aquellas ocasiones especiales" si, debe ser por eso." Se dijo resuelta. Miró entonces el reloj. Y al verlo sus hermosos ojos esmeraldas se abrieron como platos.
"¡¿ES YA TAN TARDE?!" – exclamó escandalizada poniendo sus manos contra su cara. "¡SI NO ME APURO, SE VA A IR!" -Y salió disparada a toda la velocidad que le daban sus piernas.
Aunque había crecido, en su esencia, Sakura seguía siendo aquella tierna, dulce, inocente, amable, y extremadamente despistada niña de otros tiempos. Sin duda había crecido, pero seguía siendo más pequeña en comparación de su hermano Touya. Su cabello había crecido bastante, era una pequeña melena que le llegaba hasta un poco pasados sus hombros, y cada día que pasaba, se parecía más y más a su madre, Nadiesco. La suave brisa de verano hizo que cayeran unas cuantas flores de cerezo y Sakura levantó la mirada: no muy lejos de allí había un joven muy alto, de cabello castaño y algo alborotado, y ojos marrones, que aparentemente miraban con frialdad, pero miraron con alegría a quien recién llegaba, la esperaba apoyado contra un árbol, y la buena noticia es que no parecía estar enojado (y en el caso de que lo estuviera, el enojo se evaporó de inmediato cuando vio a su novia llegar) era Syaoran Li, el novio de Sakura.
"¡Buenos
días querido Syaoran!" – exclamó Sakura, corriendo a abrazar
efusivamente a su novio.
"Buenos días mi querida Sakura"
–contestó sonriéndole, dándole un pequeño beso. "Menos mal
que me dijiste que llegarías temprano hoy" –comentó divertido.
"Es que
eeeh… bueno… hoy… yo…" –comenzó a decir medio
avergonzada.
"… te quedaste dormida." –terminó de decir
Syaoran. Sakura sonrió y Syaoran suspiró. "No te preocupes, es
parte de la rutina, pero, esa es otra de las cosas encantadoras que
tienes" –dijo mientras le guiñaba un ojo, Sakura se
sonrojó.
"¿Estuviste esperando por mí mucho tiempo?"- quiso
saber Sakura. Syaoran negó con la cabeza.
"La verdad es que no,
llegué hace poco, Wei dijo que no estaba durmiendo mucho y me
despertó unos minutos después" dijo Syaoran sonriente. "Bueno,
¿nos vamos?" preguntó Syaoran, mientras comenzaba a caminar, pero
Sakura lo jaló de su brazo.
"Espera, no creerás que nos vamos
a ir sin un beso de buenos días, ¿verdad?"
"Estaba esperando
que lo dijeras. ¿Cómo podría olvidarlo? Es lo que más me gusta de
ir a la escuela"
Se miraron intensamente, la brisa veraniega era cálida y empujó unos cuantos pétalos de flores de cerezo, al tiempo en que Sakura cerraba los ojos y abrazaba fuertemente a Syaoran mientras él la besaba dulcemente, transmitiéndole en ese simple beso, todo el amor que este le profesaba, mientras que ella le contestaba de igual manera. No se sabía con seguridad cuanto duró, pero Sakura daría lo que sea para usar la carta "Tiempo" y usarla para que este se detuviera por siempre. Tras suspirar, mirarse fijamente a los ojos, y sonreírse mutuamente, se tomaron de las manos para ir a la escuela. Tras unos minutos de caminata, finalmente llegaron a la preparatoria Tomoeda, y subieron a su salón, tras saludar a todos sus amigos, Chiharu, Yamazaki, Rika y Naoko, buscaron sus asientos y Syaoran entonces divisó con la mirada a alguien que la veía extrañamente abstraída, que sus ojos no reflejaban muchas cosas que reflejaban antes, ¿Qué pasaba con Tomoyo? Dejó a Sakura conversando con Chiharu, Rika, Yamazaki y Naoko (estos últimos que estaban debatiendo acerca del espíritu que habitaba en el Rey Pingüino, mientras Chiharu se abstenía de cerrar sus manos en contra del cuello de su novio…) y se acercó a Tomoyo.
"Buenos días
Daidouji"
"Buenos días joven Li" dijo Tomoyo cálidamente,
sonriendo. "¿Sucede algo?" - preguntó Tomoyo al ver la mirada
de preocupación de su amigo.
"Pues, es que, cuando llegué te
veías medio abstraída, ¿pasa algo?" –Tomoyo se sorprendió un
tanto con la pregunta, pero luego volvió a sonreír, como si nada.
"Pues…" – meditó antes de contestar, a ella no se le
daba bien mentir, y mucho menos mentirle a sus amigos, y a Li, lo
consideraba un gran amigo… ¿Qué podía decir?
"¡Buenos días
Tomoyo!"- exclamó Sakura alegremente, mientras corría al asiento
de Tomoyo, que respiro para esta última.
"Buenos días querida
Sakura, veo que llegaste muy alegre el día de hoy" –observó.
"Bueno, tú sabes porque es" -contestó la aludida mirando a Syaoran.
"¡De
pie!" – exclamó Chiharu como jefa de la clase, a lo que el resto
de la clase hizo caso. El profesor Watanabe había llegado. Toda la
clase hizo una reverencia. "¡Sentados!" – exclamó Chiharu y
todos hicieron caso.
"Buenos días chicos" – dijo el
profesor.
"Buenos días" – contestó la clase.
"Se les
escucha animados el día de hoy, me alegro, me alegro. Tengo unas
cuantas novedades para contarles; primero, la profesora Tsujitani me
pidió que tanto Sasaki, Yanagizawa, Yagami como Daidouji vayan a
verla unos cuantos minutos para acordar los horarios de ensayo para
el campeonato nacional de coros de preparatoria, lo que desde ya les
deseo buena suerte" – dijo sonriendo a sus alumnas. "Y, la
profesora Aino pide que Kinomoto por favor se acuerde de hacer hoy
las audiciones para el club de porristas, lo mismo me pide el
profesor Hino para Li y el equipo de fútbol"
Los tres alumnos aludidos asintieron con la cabeza.
Afuera de la escuela preparatoria Tomoeda, un fornido muchacho rubio que usaba lentes oscuros, los cuales ocultaban sus ojos verdes oscuros, casi musgos, contemplaba la escuela con sorpresa, miró hacia ambos lados y miró la ventana del tercero de preparatoria y contempló a algunos de sus alumnos y su mirada se detuvo en tres de aquellos alumnos.
"Vaya, asi que era aquí donde está la ama de las
cartas Clow, ahora conocidas como cartas Sakura, y el descendiente de
Clow… nada nuevo o interesante, pero, ella, si que es alguien
interesante" – dijo con deleite, mientras posaba su fría mirada
en Tomoyo.
"¿Es ella?" –preguntó una voz de
hombre, que se escuchaba muy mayor. "Tienes razón, es ella. Y
sigue igual de bella" –dijo con admiración.
"Asi es Kiel,
es ella, tan bella como siempre, lo mejor es que él no
sospecha nada" – dijo sonriendo malévolamente, quitándose los
lentes. "Ahora si que será mía y de nadie más"
"No tienes
que sorprenderte de que no sospeche nada, sabes que ese tipo es un
bueno para nada, y un lento" – dijo una voz de mujer, en tono de
burla.
El día transcurrió demasiado rápido. Tanto Sakura como Tomoyo y Syaoran estaban ocupados en sus respectivos grupos, Sakura seleccionando a las nuevas para porristas (y la pobre no entendía como era posible que fuera tanta gente) Syaoran estaba atareadísimo probando a gente para que fueran porteros (y la peor parte es que nadie podía atajar ningún disparo de él o Yamazaki) y Tomoyo estaba con el coro eligiendo el posible reparto para las semifinales, si ganaban, irían al campeonato nacional.
"No sé, esa la cantamos el año pasado" opinó Rika.
"Si,
pero es posible repetirla, y por último le hacemos otro arreglo
musical, ¿crees que sea posible hacerlo Rika?" –preguntó una
chica.
"Yo opino que cualquier canción que cante Tomoyo nos
saldrá bien" – dijo Sora, una chica de la clase de musica.
"No
digas eso Sora, todas cantamos bien" – respondió Tomoyo
sonrojada.
"Pero tú eres nuestra voz principal" terció
Naoko. Rika asintió. "Podemos cantar esa canción y esa también,
y nos juntamos toda la semana después de clases para practicar, si
practicamos intensamente durante las próximas tres semanas, creo que
los dejaremos muy impresionados a todos, ¿Qué les parece?"
"Si,
pero, por favor ensayemos mucho, miren que escuché un rumor que no
me agrada para nada…" –dijo Rika en tono misterioso.
"¿Pasa
algo?" – quiso saber Sora.
"Es que, escuché que Yoshi
Anasuma será uno de los jueces…" – dijo Rika con un hilo de
voz.
"¿Yoshi Anasuma?" – preguntó Naoko. "¿Quieres
decir, el destructor de coros?" – Rika asintió.
Yoshi Anasuma era un famoso crítico de coros escolares, a quienes destrozaba, y se rumoreaba que a más de una chica de prodigiosa voz, la dejaba sin las ganas de seguir cantando.
"¡Chicas por favor!" – exclamó Sora con entusiasmo. "Nos irá bien, estamos nosotras, y tenemos a una excelente pianista que es Rika, no tenemos porque intimidarnos" – todas sonrieron.
Tras un rato de práctica, todas salieron llenas de energía y Tomoyo se quedó en el salón de música, se acercó entonces al pizarrón para borrar las canciones que cantarían; ellas pretendían que el repertorio fuese una sorpresa, pero al pasar por el taburete, no pudo evitar ver a Eriol tocando el piano, o al menos, evocar su imagen en el piano, Eriol era un excelente pianista, la verdad, para ser honestos, Eriol era bueno en todo lo que se le pusiera por delante, un verdadero prodigio… ya empezaba a recordar de nuevo, y ella reprimió una lagrima.
"Basta Tomoyo Daidouji, ¡BASTA!" – dijo reprendiéndose. "Todo iba muy bien hasta ahora…"
Tras divagar un poco, logró salir del salón de clases, miró por la ventana, estaba por atardecer, se acercó un poco al patio de la escuela, ahí vio a Sakura (armada de una santa paciencia ante tanta chica que quería ser porrista) y a Syaoran, que contemplaba con ternura a su novia, Tomoyo dio un paso para dirigirse a sus amigos, pero, se arrepintió: ella ya estaba medio triste, si se mostraba con esa cara, sabía que sus amigos se preocuparían, tanto Sakura como Syaoran advirtieron su presencia, la miraron y ella solo sonrió e hizo señas con la mano, para luego dar la media vuelta e irse del lugar.
"Parece que Tomoyo va algo apurada" –observó
Sakura, entornando sus ojos esmeraldas hacia su novio.
"Asi
parece…" – contestó Syaoran con un tono muy serio en su voz.
"Quisiera ir con ella, pero por lo menos tengo a unas cuantas
chicas por darles el visto bueno…" –dijo medio desesperada y
miró a las ruidosas jovencitas que no paraban de chillar, sobre todo
al estar en presencia de Syaoran. "¡Muy bien quédense quietas!.
¡Solo seleccionaré a nueve personas, ni más ni menos, ahora
organícense en grupos de 10 y harán su rutina!" –todas se
quedaron calladas al instante. "¿Entendido?"
"¡Siiii!"
–respondieron a coro, pero sin embargo demoraron en contestar,
digamos que estaban muy distraídas observando a Syaoran. Este al
notar que si seguía allí parado Sakura terminaría saliendo de esta
situación en por lo menos unos veinte días más, entonces le
susurró al oído.
"Iré por algo de comer, vendré por ti
luego, ¿te parece?" –Sakura lo miró con desanimo, y enseguida
Syaoran agregó: "Te quedan tan solo unas treinta niñas más,
podrás con ellas, además Chiharu y Naoko te ayudarán."
"Tranquilo
Li, nos ocuparemos de que asi sea" – comentó Naoko con una
sonrisa.
"Está bien" –dijo Sakura con una sonrisa. "Pero
te dejaré ir solo si después vienes a comer a mi casa." – dijo
haciendo un mohín. Syaoran pareció meditar la respuesta.
"Pero,
corro el riesgo de ser asesinado por tu hermano"
"Papá no
dejará que eso suceda" – lo tranquilizó Sakura. Se dieron un
rápido beso en los labios y Syaoran entonces se alejó dándole una
última mirada a Sakura, ella lo siguió con la mirada hasta que
finalmente lo perdió de vista.
Tomoyo caminaba por las calles sin rumbo fijo. Aún no quería ir a su casa, pues sabía que su mamá llegaría tarde, y mientras ella no llegara más tarde que su madre, todo estaría bien, asi que, se dijo que haría una caminata hacia donde el viento la empujara, caminaba con una mirada amplia, dándose cuenta de todo lo que estaba a su alrededor, pero sin embargo de alguna manera se sentía extraña… observada, tenía un mal presentimiento, dio unos cuantos pasos más, y sin previo aviso, dio media vuelta. En diagonal hacia ella había un muchacho vestido de negro, de cabello rubio, que la miraba con ojos desorbitados de la alegría y se acercaba peligrosamente a ella, mientras se reía para sus adentros. Tomoyo intentó moverse, pero era imposible, de alguna manera se sentía como inmovilizada, ¿era acaso cosa de magia? Sea como sea, su cuerpo no le respondía.
" ¿Qué está
pasando?" – se preguntó desesperada. "¿Quién eres?"
"No
sabes como extrañaba el verte querida" – dijo esbozando una
misteriosa sonrisa. "Si, tu cara me lo dice todo, estás feliz de
volverme a ver"
"Se equivoca, porque no sé quien es usted"
– respondió. "Asi que de alegrías nada"
"Ya veo" –
contestó su interlocutor. Y le tocó la frente. "Todo está
bloqueado, pero no te preocupes, ya te enterarás de todo, y volverás
desde donde nunca debiste haber salido, pero por ahora, ven conmigo"
– dijo ofreciéndole su mano.
"No, lo siento, pero no quiero
ir con personas que no conozco." Contestó Tomoyo.
"Oh, lo
lamento, pero esto no es una petición… es una orden" –
contestó el joven misterioso en tono autoritario mientras comenzaba
a jalarla del brazo, tan fuertemente que la joven sentía su brazo
arder. "Es hora de que seas mía..."
"¡No quiero ir! ¡No
quiero ir con quien quiera que sea usted!" – chilló Tomoyo. Y
luego, como de la nada, pudo hacer que este ser le soltara el brazo y
el captor dieron unos cuantos pasos atrás. Definitivamente esto, no
se lo esperaba, y Tomoyo al verse libre, salió corriendo.
"Muy
bien mi princesa muy bien, este ha sido solo el primer paso" –dijo
sonriendo de una manera demencial. "Pero no te será tan
fácil"
Tomoyo corrió a toda velocidad, ¿Quién era ese sujeto? ¿Y porque decía conocerla? Era imposible, además que teniendo en cuenta que ella no tenía poderes mágicos… era ilógico este encuentro. Pero no estaba tranquila, sentía que alguien corría, ¿sería acaso ese tipo? Mientras comenzaba a correr de nuevo, entonces deseó con todas sus fuerzas llegar a un lugar seguro, y entonces, se subió a un árbol y esperó a que ese ruido desapareciera por completo.
"Que bueno, parece que estoy segura aquí, me bajaré rápidamente para no tener problemas con el dueño de la casa" – al bajar eso si, se dio cuenta, de que no podía haber llegado a un peor lugar para esconderse.
Estaba
en un árbol que era parte de la propiedad de la casa de Eriol.
Un
escalofrío la recorrió entera porque, como podía ser que de todos
los posibles lugares seguros para ella, justo ¿llegara a dar a este?
"Debe ser una coincidencia, si, eso, es una coincidencia"
pensó Tomoyo con rapidez. Pero este último pensamiento la hizo
recordar algo que años atrás le escuchó decir a Eriol: "En este
mundo no existen las coincidencias, solo lo inevitable" siempre lo
decía con una sonrisa enigmática, y luego miraba con esos hermosos
y profundos ojos zafiro que tenía. Comenzó a dar unos pasos por la
propiedad, pero dudó, ¿para que visitar una propiedad ajena?
Además, lo único seguro que esto le traería serian malos
recuerdos, no era una buena idea. Por otro lado, una especie de
magnetismo se estableció entre esta casa y Tomoyo, y la tentaba para
visitar la casa, se acercó con sigilo, abrió la puerta y miró a
ambos lados; no había nadie, eso era seguro, no había nada de que
preocuparse y entró en la casa, pero una luz blanca la absorbió por
completo y al despertar estaba en el jardín, y las cosas que había
en su maletín estaban desperdigadas a su alrededor. ¿Qué había
pasado?
"Quizá le echó un hechizo para repeler a visitas, quienes quiera que estas sean"- infirió Tomoyo. "Será mejor que me vaya de aquí, está atardeciendo" – dijo mientras recogía todas sus cosas.
Tomoyo salió del lugar lentamente, como queriendo disfrutar cada centímetro de la casa, siempre la había considerado de un gusto exquisito, bueno, Clow Reed lo tenía, quizá la casa actual de Inglaterra sea parecida a esta, no tenía idea, caminó un poco más, y llegó a la plaza del rey pingüino, y tomó asiento en uno de los columpios y comenzó a darse vuelo, disfrutaba del viento acariciando su pelo, miro al cielo, estaba atardeciendo, el cielo enrojecía y el astro sol comenzaba a dar sus últimos rayos por el día de hoy, se acordaba de innumerables atardeceres hermosos, pero recordaba uno en particular cuando con Eriol acompañaron a Sakura y Tomoyo instaba a Syaoran a que le dijera sus sentimientos… Lo más triste es que cuando le decía esos consejos a Syaoran, en parte se los decía a si misma, pero cuando se decidió a decirlo, llegó la señorita Mizuki. Las rodillas de Tomoyo pronto se humedecieron, no podía evitarlo, estaba llorando, eran cinco años en que nadie sabia de esta secreta agonía de la chica, ¡Cuánto daría por verlo solo una vez más! Pero no podía ser… Tomoyo sabía mejor que nadie que Eriol estaba feliz en los brazos de la señorita Mizuki, y ella ya lo había dicho una vez.
"Seria maravilloso que esa persona a la que amo me correspondiera, pero, si esa persona es feliz, entonces yo seré feliz" – dijo aún entre lagrimas.
Comenzaba a limpiarse las lágrimas cuando, repentinamente alguien la tocó en el hombro, fue todo repentino, ella entonces asustada, da la media vuelta, y casi se cae del columpio al ver quien era aquel que la tocó.
"¡¡LI??"
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Notas
de la Autora: Hasta aquí lo dejo, espero que les guste. ¿Qué
se supone que pasó con Tomoyo dentro de la casa de Eriol? No crean
que no pasó nada, porque algo pasó, eso denlo por sentado, peero,
no revelaré que es hasta un futuro capítulo, y ¿Quién es el chico
misterioso? También lo sabrán más adelante. Y ahora contestando
los reviews, que una vez más, los agradezco inmensamente,
contestémoslos:
LySCosmo: ¡Hola! Que bueno que
te guste la historia, muchas gracias, y a mí también me encanta
esta pareja.
Kamille – newtype: Muchos de los
guiones de las CLAMP merecen ir al tacho de la basura, entre ellos el
final del manga de CCS, a quien se le ocurre dejar a Eriol con esa…
mujer, si, que onda ellas con los dibujos raquíticos? En fin,
gracias por leer ;D
montblanc-hien :
Me ruborizas, la verdad es que se hace lo que se puede, y a ti
gracias por leer, espero te guste el capítulo
angeldark2805:
Te dejé intrigada? Espero no quedes con más intriga, porque este
capitulo diría que quedó intrigante, muchas gracias por leer! Y
tranquila, a ese "adorable personaje" ya verás como la
botan!
kenshina : Y otra vez muchas gracias por
tu review. Que bueno haberte dejado enganchada eh? Si, cierto? Como
que este pairing tiene un no sé que- que sé yo que gusta a la
gente, si Sakura se quedaba con el chico, porque no Tomoyo?
chobitsharuno07: Que bueno que te guste la trama, que ellos se encuentren? Uy, falta un poquito, bueno, quizá no tanto… y sobre lo que mencionas, bueno, no comas ansias, todo se verá en su momento sonrie
Lady Luna Andrews: Ya sabrás todo en su momento, no te preocupes, gracias por leer.
Un beso a todas, y gracias por leer!
Matta
ne!
