¡Hola a todas! Lamento haberme tardado en actualizar, gomen uu! pero, aquí está para todos ustedes el capítulo 3! Me temo que es aaaalgo larguito, asi que espero que tengan mucha paciencia! Y si les gusta, bueno, me alegraré mucho! Dejo los preámbulos y los dejo con el capítulo 3!
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"Hola
Daidouji" – contestó el joven chino.
"¿Qué haces aquí?
–preguntó Tomoyo sin comprender. "Sakura ha de estar
preocupada"
"Sakura está atendiendo por lo menos a una docena
de chicas, y ella me llamará cuando se desocupe algo, y de hecho, le
haría peor si sigo allí, aunque no sabes como me costó dejarla ahí
sola" – dijo pausadamente mientras tomaba asiento en el otro
columpio. "Ahora, ¿crees que serás capaz de decirme que te
pasa?"
"No me pasa nada Li, no te preocupes" –contestó
Tomoyo mirando hacia otro lado.
"¿Cuándo serás capaz de
llamarme por mi nombre? Hace tiempo que te pedí que me digas
Syaoran, Li, es demasiado formal, y teniendo en cuenta que llevamos
siendo amigos tanto tiempo…" -comentó Syaoran. Esta lo miró de
reojo y sonrió, y asintió con la cabeza.
"Y te pido entonces
que me digas por mi nombre, Syaoran, teniendo en cuenta que somos
amigos" – y volvió adoptar esa expresión tan llena de
nostalgia.
"Ahora, me podrás decir, ¿Qué sucede?" –preguntó
Syaoran.
"No me pasa nada Syaoran" – contestó rápidamente
Tomoyo sin devolverle la mirada. "Ando muy preocupada por…" –
y se quedó en blanco un segundo. Tragó saliva. ¿Qué cosa podía
decir? No quería mentir, no podía mentir, es más, ella no sabía
mentir. "…el concurso de canto" –dijo al fin.
Syaoran
comenzó a reir, no era como si se estuviese burlando, más bien era
como de impresión, más bien era asumiendo que Tomoyo no le decía
toda la verdad.
"Tomoyo, yo sé que no soy una persona tan
perceptiva como tú, pero sé más o menos cuando no dicen toda la
verdad, y sé que no la estás diciendo. Si no me quieres decir lo
que pasa, está bien pero…" –tomó un poco de aire. "quisiera
poder ayudarte. Sakura y yo hemos notado que no estás bien. Y
además, tú siempre me ayudaste a tener confianza en mi mismo para…
bueno, tú sabes, poder confesarle a Sakura, lo que yo sentía por
ella, y todo fue gracias a tus sabios consejos teniendo en cuenta que
éramos atacados por Hiiragizawa, por eso, si pudiera hacer algo por
ti…"
Syaoran no terminó de decir estas palabras cargadas de sentimientos tan puros de gratitud y amistad, cuando el corazón de Tomoyo, al escuchar la sola mención de la palabra Hiiragizawa, volvió a pasar esa imagen, esa sonrisa tan hermosa, y a la vez tan lejana y se echó a llorar sin consolación posible. Syaoran no sabía que hacer, se puso de pie de inmediato, y le dio unas palmadas en el hombro, y luego apenado le preguntó:
"Fue algo que dije, ¿verdad?" –
preguntó apenado. "Perdóname"
"No te preocupes…"
–contestó entre sollozos. "Siempre me pasa esto, desde hace
cinco años que esto me pasa…"-agregó entre lamentos.
Syaoran
abrió mucho los ojos de la sorpresa, ¿cinco años? Fueron a tomar
asiento en una banca, su amiga, por suerte estaba más calmada, eran
muchas cosas las que pasaban ahora por la mente de Syaoran. Primero,
la preocupación por su amiga, segundo, esperaba que Sakura saliera
pronto de esas chicas, y tercero, estaba intrigado, pues sintió un
gran poder mágico, y la mala noticia, es que este poder, era
desconocido.
"Si te
digo lo que me pasa…" –comenzó a decir Tomoyo. "¿Prometes
no burlarte de mí?"
"Lo prometo, por mi amor por Sakura."
–dijo en un tono muy solemne. Ambos guardaron un silencio un tanto
incomodo, mientras Tomoyo aparentemente juntaba fuerzas para decir
algo…
"Mi pena, tiene nombre y apellido, y se llama Eriol
Hiiragizawa" – contestó al fin. Syaoran abrió mucho los ojos, y
casi se cayó de su asiento. "Pareces muy asombrado…" observó
Tomoyo.
"La verdad es que no, es decir, si… bueno, no me
parecía tan descabellado." – contestó Syaoran muy serio.
"Cuando yo los observaba veía que ustedes tenían un lenguaje
propio, que no necesitaban las palabras…" –recordó Syaoran.
"Siempre pensé que podría haber algo…"
"Pues no, no es
asi. Porque me veía como amiga" – contestó Tomoyo con amargura.
"Y bueno, sabes el resto de la historia, Eriol se fue con la
señorita Mizuki… anda, ya puedes reírte de mí, o pensar que soy
una tonta por enamorarme de la reencarnación de Clow"
"No, yo
no creo que seas tú una tonta" –replicó Syaoran. "El único
idiota aquí, es Hiiragizawa." –al ver que su amiga Tomoyo no
comprendía porque decía esto Syaoran de inmediato respondió. "Creo
que recuerdas que nunca me agradó la señorita Mizuki, hasta el día
de hoy no me agrada. Ahora con lo que me contaste, me desagrada más
que antes…"
Tomoyo esbozó una pequeña sonrisa.
"…
quizá ayudó a Sakura con eso de la campanilla y eso, pero no sé,
hay algo que me molesta mucho de ella"
"Pero Yue explicó que
tú se sentías atraído o rechazabas un poco la magia de la luna"
"Pensé que podía ser por eso en un momento, pero, no sé,
incluso después que se fue ese idiota de Hiiragizawa sentía la
misma aversión del primer día con esa señora."
"Ya veo…"
–observó Tomoyo.
"Sakura no entiende mucho, cree que le tengo
aversión porque no le entendía sus métodos de enseñanza…" –a
ambos les salió una gotita. "Parece que ya te sientes mejor."
–dijo Syaoran al ver el semblante de Tomoyo.
"Si, me siento
más tranquila ahora que lo pude hablar con alguien. Gracias Syaoran"
– dijo Tomoyo con una sonrisa.
"¿Por qué no le contaste nada
a Sakura?"
"No creas que es porque no confío en ella."
–Syaoran negó con la cabeza. "Yo la veía tan triste, tú no
estabas a su lado, y ella se sentía tan sola, que, preferí no decir
nada de lo que me pasaba, además, tú le correspondías a Sakura,
para mí Eriol ya se había ido de aquí, y mira, ya han pasado cinco
años y no creo que regrese, debe estar muy feliz al lado de la
señorita Mizuki…" –y se llevó las manos a su pecho, mirando
con nostalgia en dirección a la casa de Clow. "… Y a mí no me
importa si la persona que amo no me corresponda, mientras sea feliz…
Si Eriol es feliz, yo también lo seré." –contestó con
decisión. Syaoran estaba admirado de su amiga. Ella miró unos
cuantos minutos la antigua casa de Eriol. Syaoran también observó
la casa de Eriol, y fue como un momento extraño de pronto sintió un
¿aura? , muy extraña de la casa de Clow… pero no, no podía
ser.
"¿Sucede algo Syaoran?" – preguntó Tomoyo sacando de
los pensamientos a su amigo.
"Nada, solo es que… es una
tontería." –contestó Syaoran. "¿Decías?"
"Iba a
comentarte que tu teléfono había sonado, como estabas tan serio,
contesté la llamada y era Sakura, y me dijo que fueras a verla a su
casa."
"Se supone que la iba a ir a buscar… creo que se me
pasó el tiempo…"
"Perdona
Syaoran, es mi culpa que te hayas distraído."
"No digas eso
por favor. Siempre te dabas el tiempo de conversar conmigo y ayudarme
hace años. Es lo mínimo que puedo hacer."
"Te llevaré donde
Sakura, le pediré a mis guardaespaldas que te lleven"
"Pensé
que querías volver sola"
"Si, pero, hace un rato, había una
persona que no sé porque, pero me comenzó a seguir… y me asustó,
parece que me conocía…"
"¿Y tú lo conocías?"
"¡No!
Eso es lo más extraño"
"Estoy seguro que era algún tipo que
se escapó de un manicomio o algo asi." – la tranquilizó
Syaoran.
En otro lugar, un oscuro personaje, recargaba su espalda contra la pared, mientras movía lentamente en círculos una copa de vino, sus ojos se concentraron en las ondas que el vino hacía, y luego su olor llegó hasta su nariz. Levantó su vista y recordó su encuentro con una chica de cabello ébano y grandes y preciosos ojos amatistas que al verlo lo miró con extrañeza. Echó una risotada, sospechaba que podía ser asi…
"… después
de todo, ese tarado ya había venido a meter las narices a este
lugar" – susurró mientras daba un sorbo a su vino. "Pero no
importa, tengo mis métodos para hacerla recordar, esta vez, no me la
va a quitar, y el eclipse será posible nuevamente…" –dijo con
un deleite inusitado en su voz.
"Señor" – susurró una voz
a sus espaldas.
"Ya sabes que no me puedes interrumpir Ariadnne,
a menos que sea algo bueno" – dijo con aburrimiento.
"Señor,
tenemos noticias de Atalanta, lo está llamando para recibir más
ordenes" – contestó Ariadnne.
"Muy bien, dame eso." –y
tomó el auricular. "¿Qué tal mi querida Atalanta? Me imagino que
la vida debe ser inmensamente feliz allá… Pues, si, llegué bien
aquí, y ya me la he encontrado, pero, si, sabía que podíamos
enfrentarnos a ese problema, pero no te preocupes, sé como hacerla
recordar, tú solo asegurate de que no salga de Inglaterra, y si lo
haces, te prometo que tu cabeza rodará por el suelo…" –dijo
con sorna.
"Asi será mi señor" – contestó la voz
de Atalanta.
"Te lo advierto, no quiero fallas"
Syaoran tocó el timbre de la casa de Sakura y de inmediato cerró los ojos y cruzó los dedos, rogando con todas sus fuerzas de que no fuera Touya quien lo recibiera, ya estaba acostumbrado a los recibimientos de Touya, y estos generalmente se caracterizaban por lo tensos que estos eran.
"¡Syaoran!" – gritó Sakura feliz mientras abría
la pequeña reja de su casa para abrirle a su novio.
"Sakura,
lamento no haber ido por ti…" – dijo Syaoran
avergonzado.
"Tomoyo me explicó que estaban conversando, y que
ya tendría tiempo de hablar eso conmigo, te agradezco que hables con
Tomoyo" –dijo Sakura con una sonrisa.
"También es mi amiga"
contestó Syaoran abrazando a Sakura. Ambos disfrutaban estos
momentos de sentirse mutuamente, estando allí, los dos solos a la
luz de la luna…
"¡QUI-TA-LE TUS MA-NOS- DE –EN-CI-MA!"
–exclamó una voz ronca desde el otro lado de la reja, ambos
voltearon, ahí estaba Touya Kinomoto con una cara de pocos
amigos.
"Oye Touya, nosotros…"
"No me importa que el
mocoso sea tu novio, a mí no me cae bien" –dijo rápidamente
Touya mientras Syaoran y Touya se miraban como queriendo asesinarse.
Sakura suspiró.
"Ya basta Touya, no pelees más" –intervino
una tercera voz desde el otro lado. Sakura sonrió, Yukito era el
único que podía detener a Touya. "Lo siento mucho, Touya está
medio efusivo el día de hoy" –añadió mirando a Syaoran.
"Que
bueno es tenerte por aquí Yukito" – dijo una radiante Sakura.
La cena transcurrió de una manera soberbia. Fujitaka deleitó a todos los comensales con un okinomiyaki al estilo sureño, tanto les gustó que todos repitieron su ración (Pero Yukito duplicó las repeticiones de todos) y todos disfrutaron mucho de la cena (salvo uno en que otro momento en que Touya y Syaoran se daban miradas asesinas) La hora pasó entre entretenidas y apasionantes conversaciones de arqueología por parte de Syaoran y Fujitaka, mientras Yukito conversaba con Sakura acerca de vocación, y Touya lavaba los platos, sonriendo, le costaba admitirlo, pero le alegraba ver esa sonrisa en el rostro de su hermana.
"Muchas gracias por la cena, estuvo espléndida"
– comentó Syaoran a Fujitaka, ayudándole a retirar los platos.
"Usted realmente tiene un don"
"Te agradezco mucho tus
palabras Syaoran" – repuso Fujitaka con su siempre radiante
sonrisa. "Estaba pensando, ¿aún estás interesado en la
arqueología?"
"¡Por supuesto!" – contestó rápidamente.
"Desde esa clase que dio en la escuela hace años que estoy muy
interesado"
"Es bueno saberlo. Encontré hace poco un libro de
arqueología que te puede interesar. Te lo traeré enseguida"
"Muchas
gracias señor Kinomoto."
"Oh, dime Fujitaka, ya llevas tanto
tiempo aquí que eres como parte de la familia"
"Eso sobre mi
cadáver" – intervino Touya con un gesto muy duro en su
rostro.
Tanto Fujitaka como Syaoran comenzaron a reir, aunque
Syaoran solo era una risita nerviosa. Sakura a instancias de Syaoran
fue a buscar a Kero, mientras Fujitaka se iba a poner en orden unos
apuntes de la clase del día siguiente y Touya se iba a trabajar,
Sakura bajó unos minutos después acompañada de un pequeño
leoncito con alas, que miraba al chico con ceño fruncido.
"Sakura,
¿me trajiste para conversar con el mocoso?"
"¿A quien le
llamas mocoso?" – preguntó Syaoran muy molesto.
"No te
traje para que pelearan, sino, no te daré okinomiyaki al estilo
sureño" – amenazó Sakura. Kero en eso fue a abrazar a Syaoran
mientras Sakura se preguntaba que sería capaz Kero de hacer con tal
de obtener comida. Sakura suspiró. "Necesito que vuelvan a sus
formas originales Kero y Yue"
Yukito y Kero asintieron con la cabeza, en ese momento, cerraron los ojos, y ambos cuerpos comenzaron a brillar con fuerza, Kero brillaba con intenso color dorado, y Yukito con un hermoso color plateado, un gran y precioso par de alas los cubrieron por completo y despidieron ambos una cegadora luz blanca, Sakura y Syaoran cerraron sus ojos, y al abrirlos, estaban ante ellos dos entes diferentes: un león grande de alas doradas y ojos dorados y un hombre de cabello plateado, largo y lacio, y con fríos pero hermosos ojos plateados. Eran los guardianes de Sakura, Kerberos y Yue.
"El que nos hayas llamado, es que
supone algo importante, me imagino"- dijo Kerberos.
"Si, es
algo serio" – contestó Sakura. "Creo que ustedes son las
personas adecuadas para ayudarme"
"El ama dirá y nosotros
haremos lo que podamos" – dijo Yue.
"¿Ustedes, sintieron
alguna presencia mágica hoy?" –preguntó Syaoran. "Porque
nosotros sentimos algo, pero, pensamos que era nuestra
imaginación…"
Ambos guardianes se miraron y asintieron con la
cabeza.
"Asi es, la pudimos percibir, dos grandes energías
mágicas, lo que no sabemos es que puede significar" – contestó
Kerberos. "Porque estoy seguro que una de las energía que sentí,
era la de Clow…"
"Esa misma sentí yo" – dijo Sakura y
Syaoran asintió. "Pero sabemos que la energía de Clow aquí, en
Tomoeda es imposible, porque Eriol se marchó hace muchos años"
"La
energía, provenía de la casa de Clow" –musitó Yue.
"Pero,
eso sería más fácil, ¿no?" – preguntó Syaoran. "Digo, si
cualquiera entra dispersaría una energía mágica y ya"
Yue
negó con la cabeza.
"Eso no puede ser. Nade puede entrar a la
casa de Clow" –dijo Yue. "No es posible porque Eriol selló su
casa para que nadie entrara a su casa." –Sakura y Syaoran
abrieron sus ojos de la impresión"
"¿Y que pasa si alguien
intenta entrar?" –preguntó.
"Si es un humano sin poderes,
entonces lo más probable es que le de una descarga de energía y
luego no recuerde nada de lo que pasó" –explicó Kerberos.
"Las
únicas personas que podrían entrar serían nuestra actual Ama,
Sakura, su familia, nosotros y el Joven Li"- dijo Yue. "Solo
pueden entrar aquellas que tengan algún grado de poder mágico, que
sea igual o superior al de Clow"
"Y para que haya podido haber
tal descarga de energía mágica de esa casa, significa que la
magnitud del poder de la persona que entró... es demasiado poderosa"
– dijo Kerberos.
"Eso creo que resuelve el primer misterio"
– dijo Sakura.
"¿Qué me dicen de la otra energía?" –
preguntó Syaoran.
"Sé que la he sentido antes" – comentó
Kerberos. "Pero no recuerdo de quien puede ser, lo único que sé
es que esa energía es peligrosa."
"Ten cuidado Sakura" –
dijo Yue mirando a través del gran ventanal. "Esta situación no
deja de ser irregular, será mejor que Kerberos y yo revisemos la
casa de Clow para ver que ha pasado." –Kero asintió con la
cabeza, Sakura les abrió el ventanal.
"Por favor, tengan
cuidado" – les pidió Sakura. Yue sonrió, y ambos emprendieron
vuelo, Sakura y Syaoran se quedaron ahí hasta que los perdieron de
vista.
"Si es la energía de quien estoy pensando… entonces
significa que… una tragedia se puede volver a repetir…"
–pensó Yue con un gesto muy duro en su blanco rostro.
En el cielo estrellado de Londres, se podían contar todas las estrellas que se quisieran, durante esta temporada, era la época ideal para que las parejas se sentaran en los balcones y disfrutaran de su amor y del momento estando juntas, pero sin embargo para el joven de cabello negro azulado, que miraba el cielo estrellado en aquella noche, le era imposible disfrutar lo que las parejas hacían. Era una pena que eso fuera así, y la peor parte es que él hace muchos años que tenía una pareja, Kaho. Rió tristemente. De alguna manera y no entendía el porque, se sentía vacío, y lo tenía... ¡todo! Una excelente situación económica, las mejores notas en una de las mejores escuelas de Inglaterra, una preciosa novia, y encima, ¡era la reencarnación del mago más poderoso de todos los tiempos! Sus profundos ojos zafiro no reflejaban nada al pensar todo lo que tenía, ¿qué se supone que le estaba pasando? Últimamente, ya no era el mismo, no se sentía como el mismo Eriol de otros tiempos, sonreía, pero esto lo hacía por inercia, lo que Eriol desconocía por completo en ese momento era que de cerca era observado por una joven de cabellos castaños, quien en su hombro derecho reposaba un pequeño gatito con alas. Los ojos de la joven demostraban preocupación, Eriol no lo decía, pero ella sabía que no estaba bien, hacía meses que no estaba bien del todo.
"¿Qué
crees que le suceda a Eriol, Spi?" –susurró Nakuru al pequeño
gatito.
"No lo sé" – respondió pensativo. "últimamente,
pareciera que todos estamos un poco desanimados, supongo que no es
nada que la señorita Kaho no pueda arreglar" –devolvió su
mirada a Nakuru, pero ella tenia una mirada de desaprobación. "Acaso
me vas a decir, que después de cinco años, ¿todavía te
desagrada?"
"No puedo confiar en ella" – contestó Nakuru
con presteza. "Tiene un algo que no me gusta"
"Quizá sea
normal que eso pase, ella poseía energía de la luna y quizá tú la
rechaces un poco…" –razonó Spi.
"No es por eso, no me
agrada como pareja de Eriol" – contestó Nakuru.
Se escuchó a
Eriol dando un largo suspiro.
Eriol se sentía extraño, ajeno a su situación. No le costaba mucho admitirlo, se sentía solo, como Clow Reed siempre fue un hombre bastante solo, el mundo lo rechazaba porque era un bicho raro que predecía el futuro y que hacía trucos de magia a todo el mundo, pero ahora, que llevaba una vida normal, se sentía aún más solo. Ni la compañía de Kaho le hacía sentir mejor, cerró sus ojos y vagamente comenzó a recordar un lugar en el que se sentía aceptado y acompañado por amigos, que lo hacían olvidarse de su soledad, ¡Como añoraba esos días en Tomoeda! . ¡Como añoraba a sus amigos! Una de sus amigos era la inocente Sakura, su ahora novio Syaoran y la dulce y elegante Tomoyo Daidouji. Sus pensamientos se detuvieron en ella, recordaba bien aquellos ojos amatistas que siempre lo miraban con comprensión y cariño, a pesar de que ella no poseía ningún tipo de poderes mágicos, ella sabía exactamente que estaba tramando, Tomoyo siempre tuvo claro que era Eriol quien le ponía esas trampas a Sakura para que convirtiera las cartas Clow a cartas Sakura, fue ella quien siempre le sonreía aunque sabía que le podían hacer daño, y era siempre ella quien lo cautivaba con su voz, si, echaba de menos su dulce voz, no en vano, dos de sus cartas llevaban la voz de ella. Echaba de menos a su amiga Tomoyo, ¿Qué estaría haciendo ahora? Seguramente estaría leyendo una pila de libros, ella, al igual que él eran ávidos lectores, y en una visita a su casa, Tomoyo había quedado fascinada con su biblioteca, o quizá estaría cantando en el balcón de su casa, o escribiendo alguna canción. Seguramente, Tomoyo había crecido hasta transformarse en una mujer hermosa, bueno, "siempre fue una hermosa mujer" pensó Eriol mirando por la ventana como el Big Ben marcaba las diez de la noche y comenzaba a sonar un sonar de campanas. "Debe tener un montón de pretendientes" pensó, pero esta vez había un cierto dejo de amargura en su voz. Sonaba como celoso, pero realmente le gustaba pensar que Tomoyo estaba sola, sin algún idiota que la molestara, ella solo se merecía lo mejor.
"¡ERIOL!"
– llamó una voz de mujer ya algo descontrolada. Él volteó la
cabeza y vio a Nakuru, algo molesta. "Hasta que por fin me pones
atención"
"¿Sucede algo Nakuru?" – preguntó Eriol. "Lo
siento, me distraje pensando"
"Si, y
parece que estabas bastante concentrado, porque hasta estabas
sonriendo, de una manera bastante tierna" – el aludido la miró
con sorpresa. "En fin, llegó esto" – dijo mostrándole un
sobre sellado. "Como vez, es una carta de Japón, de la señorita
Tomoyo Daidouji"
"¿Te interesa leerla?" –preguntó Spi.
"Porque, te ves algo desanimado, si quieres, nos llevamos la carta
y te traeremos un té" – propuso. Para la sorpresa de ambos,
Eriol fue más rápido que Nakuru y le quitó la carta de las manos y
rompió el sello con avidez, con una sonrisa que prácticamente
alumbró su rostro. Nakuru miró a Spi con una sonrisa.
"Parece
que no estaba desanimado"
"Solo un poco cansado Spi, gracias
por tu preocupación"- contestó Eriol con una gran sonrisa. "Leeré
la carta de Tomoyo, y mañana la contestaré" –dijo después con
entusiasmo.
"Te iba a decir también que la cena está lista,
¿bajarás?"
"No tengo hambre, la verdad, pero gracias por
avisarme Nakuru. ¿Ya llegó Kaho?"
Nakuru negó con la
cabeza.
"No, no tengo idea donde andará, pero, no sé Eriol,
¿de verdad confías en ella?"
"¿Por qué no habría de
hacerlo?"
"No sé, a mí me produce una mala espina, como si
ella tramara algo" –dijo Nakuru encogiéndose de hombros. "Pero
supongo que deben ser imaginaciones mías"
"Es lo más
probable" – comentó Spi.
"Que yo sepa, no pregunté tu
opinión" – replicó Nakuru ofendida. Eriol rió al verlos pelear
como siempre. "En fin, ya nos vamos."
Ambos se fueron y Eriol tomó asiento en su sillón rojo de cuero, prendió el fuego de su chimenea y abrió la carta, en el sobre había unas pocas hojas, que tenían un embriagante olor a rosas blancas, de pronto este olor le pareció absolutamente familiar, pero estaba tan concentrado en leer que olvidó ese detalle, solo el saber que, en sus manos tenía una carta de Tomoyo, le daba una nueva felicidad, algo que él no podía explicar con palabras, y cada palabra que leía, tenía la impresión de que su amiga estaba junto a él, mirándolo con aquellos maravillosos ojos amatistas, que lo miraban con ternura, tenía ganas de verla, y pedirle que cantara, y él podía acompañarla con el piano…
Estoy algo nerviosa, lo vas a encontrar algo tonto, pero estamos en camino por el campeonato nacional de coros, competiremos dentro de unas semanas, con otras preparatorias… y no sé, quizá sea complicado ganar, el año pasado, la preparatoria Izumi, nos logró descalificar… ¿Qué pasa si sucede eso de nuevo? Sakura me dijo que eso no volverá a pasar, y Syaoran también me aseguró eso, asi que, practicaré lo más que pueda, quizá no tenga mucho tiempo para escribir, pero me aseguraré de que te sigan llegando mis cartas, si es que claro, no te molesta…
¿Cómo le iba a molestar? Más bien, era todo lo contrario. Nunca lo había dicho, pero era una de las cosas que esperaba, le encantaba que Sakura le escribiera, incluso, se sorprendía con las cartas de Syaoran, pero sin duda, esperaba las cartas de Tomoyo con impaciencia, tenía ganas de ir a Tomoeda, y verlos a todos, especialmente a su querida amiga… ya podía escuchar la voz de ella en su mente…
"¡Eriol!" –se
escuchó una voz femenina que lo atrapaba entre sus brazos, que de
pronto interrumpieron sus pensamientos. Este volteó
sorprendido.
"¿Kaho?" – preguntó.
"¿Por qué sigues
despierto? Es ya muy tarde." – dijo tomando asiento al lado de
Eriol.
"Podría preguntarte entonces porque estás llegando tan
tarde" – preguntó Eriol con una sonrisa. "Además, sabes bien
que soy noctámbulo"
"Ah, bueno, olvidé ese detalle." –
dijo un tanto avergonzada.
"Y bien,
¿Por qué llegas tan tarde?"
"Ehhh, bueno, yo andaba medio
ocupada, tú sabes, revisando trabajos en una primaria"
"Ah,
si, supongo que debió haber sido agotador"
"Si, bastante"
–respondió Kaho con una sonrisa. Dio un suspiro de alivio.
"¿Sucede algo Eriol? Estás como triste"
"Nada Kaho, sólo,
pensaba en Tomoeda" – respondió Eriol, mientras tomaba la carta
de Tomoyo, la guardaba como si fuese una preciosa reliquia en su
cajón y se dirigía a la ventana a ver las luces.
"Pero Eriol,
¿No crees que puede ser una pérdida de tiempo?" – y este volteó
la cara, con un gesto indescifrable. "Digo, ¿para que piensas en
ese lugar?"
"Extraño mucho a ese lugar, a Sakura, a Syaoran,
a Tomoyo…"
"Pero recibes cartas de ellos Eriol…" –
comentó Kaho, mientras se dirigía a la ventana con Eriol.
"No
es lo mismo Kaho…" – dijo Eriol lúgubremente.
"¿Para que
quieres volver al lugar donde te moriste?" – preguntó Kaho en
tono mordaz. "Si, eso sería maravilloso: ¡regresemos al lugar
donde están unos cuantos malos recuerdos!"
Eriol simplemente
miró por la ventana con gesto de melancolía.
"Eriol…
perdona, es que…" –y tomó la barbilla de Eriol. "No hay
porque regresar a Tomoeda, nuestra vida está aquí" –y a
continuación, Kaho le dio un pequeño beso que a pesar de que
correspondió, de alguna manera se sentía enormemente molesto.
Inmediatamente, irrumpió el beso y le dio la espalda.
"Creo que
iré a dormir, estoy algo cansado"
"Si, creo que será lo
mejor, ¿quieres que me quede aquí contigo?"
"No, muchas
gracias Kaho." –contestó simplemente Eriol.
"Muy bien,
buenas noches" – dijo Kaho y se retiró del lugar, dejando a
Eriol aún más melancólico, pero sin embargo, ella se iba con una
pequeña sonrisa en su cara, una sonrisa que le dio mala espina a
cierta chica de cabello castaño.
Eriol se dejó caer en su cama. Toda la felicidad que tenía de pronto se había evaporado en unos segundos con las palabras de Kaho. No entendía mucho, pero, ¿Por qué se sentía tan afectado cuando mencionaban que murió en Tomoeda? Por más que lo intentaba, no lograba recordarlo, pero, de alguna manera, tenía la súbita sensación, de que ese recuerdo, podía ser el más negro de todos. Por otra parte Kaho tenía razón. No tenía porque volver a Tomoeda, su deber era solamente hacer que Sakura lograra transformar las cartas Clow en las cartas Sakura, pero, había algo en su interior, que le decía que debía volver, y que esto, era un asunto, muchísimo más importante que cualquier carta Clow, y que eso, le ayudaría a quitarle esa enorme melancolía que estaba sintiendo ahora. ¿Y que tal si regresaba? Podría ver a sus amigos, y reírse un poco con Yamazaki, haciéndoles creer a Sakura y a Syaoran de que los ornitorrincos tenían alas pero las fueron perdiendo con el tiempo, bajo la mirada asesina de Chiharu… y deleitarse con la voz de Tomoyo, con ella cerrando sus ojos y cantando hermosas melodías… sonrió, y esos pensamientos lo llevaron a quedarse dormido…
Un muchacho alto de cabello negro azulado, nívea piel caminaba sonriente por un lugar que se podía denominar como "el paraíso", un suave viento que acariciaba las copas de los árboles, el sol brillaba como nunca, y los pájaros volaban por el inmenso y hermoso cielo, cantando felices. Avanzó unos cuantos pasos más, abrió mucho más los ojos; ante él había un riachuelo de agua cristalina, un gran árbol, que, con su sombra tapaba a una muchacha de cabellos negros y nívea piel que leía ávidamente un libro. Sonrió como nunca y corrió hacia ella, ¡ella era quien tata felicidad le daba! Rápidamente al quedar tan solo a unos metros de ella, la envolvió con sus brazos, y le tapó ágilmente los ojos.
"¡Adivina quien es!" -Dijo
Eriol con una sonrisa.
La muchacha sonrió. "Ya sé que eres tú
Eriol" -dijo la chica con una voz suave y alegre.
"¿Qué? ¿Me
vas a decir que acaso esperabas a alguien más?" -preguntó Eriol
mirándola de reojo a aquellos ojos amatistas que lo volvían loco,
y sentándose a su lado.
"No seas tontito. Te he esperado a ti,
sabes que siempre te he esperado a ti" -contestó mientras lo
abrazaba y acomodaba su cabeza en el pecho del muchacho.
Eriol sonrió, como nunca antes, en este momento, se sentía más feliz que nunca, estando con la chica que amaba, en sus ojos índigos se reflejaba la plenitud que desde hace mucho tiempo no tenía, era mucho tiempo en el que no habían podido estar juntos y ahora tras tanto tiempo, por fin se habían reunido. Miró a Tomoyo, sus ojos mostraban un brillo indescriptible, eran los ojos más hermosos que Eriol alguna vez vio en su vida. Cerró los ojos, y pudo notar como Tomoyo se ponía en punta de pies para que el viento los acariciara y se acercaran para un tierno beso… el sabor era único, era como besar una hermosa rosa blanca, y Eriol la envolvía con sus brazos para que nadie pudiera separarla, cuando se separaron, el le musitó un suave "te amo" al oído.
De pronto, una niebla cubrió a la joven pareja, y pudo escuchar un "¡Eriol!" mientras Tomoyo era cubierta por la niebla, Eriol, hizo todo el esfuerzo por poder ayudarla, pero no podía, cuando dio unos pasos, el lugar en donde estaban, estaba completamente muerto, árboles cortados, aquellos pájaros que tan alegremente volaban por el cielo, estaban muertos, Eriol comenzó a buscar a Tomoyo con más angustia que antes. Si le pasaba algo… él no se lo perdonaría, su vida era Tomoyo, no, mejor era no pensar en eso, la iba a encontrar…
"¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHH!" –se
escuchó un grito a lo lejos.
"Tomoyo" – pensó, y comenzó
a correr a toda velocidad.
Cuando llegó, encontró a Tomoyo de pie, con una mirada pérdida, que lo miraba como si nunca en su vida lo hubiera visto, ella dio un paso, pero en eso, fue todo muy rápido, un viento vino y le hizo un corte gigantesco en su hombro derecho, Tomoyo giró su cabeza, hacia esta herida, abriendo mucho los ojos con sorpresa, Eriol corrió hacia Tomoyo, pero era imposible, pues entre ellos se había establecido una barrera invisible y además, era demasiado tarde, la hermosa chica, yacía en el suelo ensangrentada, y sólo se podía arrastrar por el suelo en un vano intento de moverse.
"¡TOMOYO!" – gritó Eriol como si la vida se le fuera en ese grito. Ella no respondía, desesperado, comenzó a golpear la barrera, a empujarla, lo que fuera, quería llegar al otro extremo y ayudarla, golpeó la barrera una y otra vez, conteniendo la respiración, a pesar de que la barrera rechazaba constantemente los golpes de Eriol, el deseo de este por llegar al lado de Tomoyo era más fuerte, y logró hacer una pequeña fisura, cuando vio esto, se dio de lleno, rompiendo la barrera y finalmente corriendo hacia Tomoyo, al llegar con ella, la cargó en sus brazos, lamentándose profundamente esto que le había sucedido.
"Tomoyo" – susurró entre sollozos. "No me dejes Tomoyo, por favor" – rogó Eriol.
Esta lentamente comenzó a abrir sus ojos, pero al ver a Eriol, se liberó bruscamente de el abrazo de Eriol, este la miró sorprendido, la mirada de Tomoyo era fría y perdida, retrocedió unos pasos y se tocó la herida, sintió un dolor profundo que apuntaba en su corazón y musitó:
"Me traicionaste Clow…"
"¿Clow? Tomoyo,
soy yo, ¡Eriol!"
"¿Por qué me traicionaste Clow?" –
preguntó nuevamente Tomoyo.
"¿Acaso no me reconoces Tomoyo?"
– inquirió Eriol. "Soy yo, Eriol, no soy Clow"
"¿PORQUÉ
ME TRAICIONASTE CLOW?" – preguntó Tomoyo entre sollozos.
"¿PORQUÉ LO HICISTE?" – Eriol corrió hacia donde Tomoyo y la
abrazó fuertemente.
"Sabes bien que yo nunca te traicionaría
Tomoyo, tú eres…"
"¡NO QUIERO ESCUCHARTE MÁS CLOW!" –
bramó Tomoyo. "¿Por qué lo hiciste? . ¿Por qué me
traicionaste? . ¡Yo te amaba!" – dijo mientras las lagrimas no
paraban de salir por aquellos ojos amatistas.
"No Tomoyo, tú
eres a quien yo más quiero, yo no te podría traicionar… yo te amo
más que a mi vida misma"
"¡BASTA!" – rugió Tomoyo,
mientras lo apuntaba de la nada con una flecha. "Clow, es hora de
que mueras…" – dijo acercándose con una mirada que claramente
no era la de Tomoyo, esta corrió y le enterró la flecha de lleno en
el pecho de Eriol, quien abrió mucho sus ojos, a continuación, ella
dio unos pasos atrás, gritando con horror y se quedó paralizada,
mientras la sombra de alguien más la cubría, y en el cielo, la luna
y el sol eran completamente cubiertos por una sombra negra…
"Debes
volver, antes de que, mi tragedia, nuestra tragedia, se repita de
nuevo… no dejes que el sol o la luna, sean cubiertos completamente
por las tinieblas, o la vida de quien más quieres serán tapados por
las tinieblas también" – dijo una voz a sus espaldas, que
Eriol conocía muy bien.
"¿Clow?" – preguntó Eriol.
Este
solo dio una triste sonrisa, y entonces todo se disolvió y comenzaba
a caer en un eterno remolino…
"¡NO!" – Eriol se despertó sobresaltado. ¿Qué había pasado? Pasó su mano por su frente, estaba sudando frío. "Una pesadilla, fue solo una pesadilla" – musitó, pero… ¡era tan real! ¿Qué significaba todo esto? Esto estaba lejos de ser una pesadilla normal, la luna y el sol en su sueño eran tapados por las tinieblas, ¿dos eclipses totales simultáneos? Eso no era posible… ¿Y que tenía que ver Tomoyo? Pero lo que más lo atormentaba, era que ella lo trataba de "Clow" y afirmaba que él la había traicionado.
"Pero
no lo he hecho…" –musitó. "Jamás lo haría, ella es mi
mejor amiga" – dijo asomándose por el gran ventanal.
"¿Eriol?"
– preguntó Nakuru preocupada. "¿Te sientes bien? Estás
transpirando"
"Estoy… bien, creo" – susurró Eriol. Y
miró a Nakuru. "Por favor, reserva algún pasaje para irnos a
Japón."
"¿Qué? . ¿Irnos a Japón?" – preguntó Nakuru
sin comprender.
"Por favor Nakuru, necesito tomar el primer
vuelo para Japón, es importante, ¡es muy importante"- exclamó
Eriol, como si sintiera un pequeño palpito en su corazón.
Nakuru dudaba, pero al ver ese extraño brillo en los ojos de su amo, no dudó más y salió a tomar el teléfono y cumplir con las instrucciones dadas.
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Notas de la Autora: Se los dejo hasta aquí, espero que no me quieran matar! Para que aclaremos algunas cosas, veremos aquí que los sueños o pesadillas de Eriol y Tomoyo se parecen, ya veremos más adelante porque, sin embargo en el de Eriol decidí hacerla un poco más larga, aunque me temo que quizá esto deje más intriga…
A todo esto, ¡por fin apareció Eriol! Muchas se estaban preguntando porque no aparecía, pues aquí lo tienen, junto a Nakuru, Spi, y la asaltacu… quiero decir, Kaho, claro, si, ella, nuestra adorada profesora.
Las sirvientes del "malo" que conoceremos el próximo capitulo, o conoceremos algo más de él en el próximo capitulo, se llaman Atalanta y Ariadnne, ambos nombres los saqué de la mitología griega, veremos muchas cosas de la mitología griega, asi que esto es para que lo tengan en cuenta. Y ahora respondamos los reviews de mis queridas lectoras, muchas gracias, no saben como se los agradezco! Me hace muy feliz leerlas!
LyS Cosmo: Que bueno que te haya gustado el capítulo anterior, y creo que tú, yo y tantas otras fans, somos las que piensan que Eriol era demasiado buen personaje como para que lo relegaran a que se quedase con la vieja, o sea, Kaho. Y como será demasiado buen personaje que las CLAMP aún no lo usan para Tsubasa!
Kenshina:
Primero que nada, muchas gracias,me preguntas¿Quién es el tipo rastrero? Lo conoceremos más adelante! Y
aquí tienes a Eriol, lamento el retraso, pero tenemos hoy un
capítulo mega-extra-largo para que disfrutes!
Kamille-newtype:
Espero que ahora no haya quedado más "siniestra", aunque el
tipo que dice conocer a Tomoyo es medio siniestro, si, y aquí
veremos un sueño que a mí al menos me parece interesante. Las CLAMP
dejaron una cagada de proporciones al haberla dejado asi, encima, que
fue una relación de la nada como un "oh, creo que llego veo a
eriol y me enamoro y no me importa que tenga 30 años menos que yo!"
Lo siento, Kaho siempre para mí será el personaje más
intrascendente de toda la trama.
angeldark2805: Si hay algo que me encantan son los lectores y las personas apasionadas, yo me considero una apasionada, asi que ya somos dos XD! Me halagas con eso de "eres genial" y eso, no creo serlo, y sé que suena gracioso, aquí tienes un capitulo que ojala te responda algunas interrogantes, aunque me temo que te generará otras… espera a que lo escuches con sarcasmo y una vena de 3 metros en mi cara XD, a que Kaho es un personaje INCREIBLE? JAJA!
Zashi. V: Hola! Piensas que pudo ser Syaoran? Bueno, yo pienso que podría ser cualquiera, quien sabe? Lo sabremos más adelante. Eriol aparece aquí y creo que debe estar por regresar a Japón, espero te guste este capítulo y muchas gracias!
Sousou-Moutoku: Muchas gracias por tus palabras, no te preocupes, no se me ha pasado por la cabeza dejarlo, asi que aquí lo continuo y espero que te guste.
darthmocy: Te dejé intrigada? Ups, lo siento mucho, espero esto no te deje más intrigada. Eriol? Bueno, aquí vemos que pasa con Eriol, gracias por dejar un review!
Montblanc-hien: Aquí te aseguro que tienes muuuucho más, porque este capítulo salió muy largo! Aquí verás más acerca de Tomoyo, y muchas gracias por la paciencia que has tenido, y para mí es un honor que te haya gustado tanto la historia. Creemé, nada me gustaría más que omitir olímpicamente a Kaho (cosa que las CLAMP debieron haber hecho) pero no te preocupes, trataré de de hacerla aparecer lo menos posible.
Muchas gracias a todas mis queridas lectoras, y mil disculpas si las hice esperar mucho, aquí lo tienen y espero que les guste mucho este capítulo, estaré esperando con ansias sus reviews!
matta ne!
