¡¡Lo siento muchoo!! Ay mis queridas lectoras, les pido mil disculpas si las he hecho esperar mucho por el capítulo, la universidad y mis ensayos siento que de alguna manera me absorben, pero como ven, ya está aquí, un capítulo medianamente largo para que lo disfruten, aquí introduciremos un poco a un nuevo personaje, no es una graaan introducción, eso lo dejo para el capítulo siguiente *risamalevola* ¡JAJAJAJAJAJAA! Eso si, espero que disfruten el capítulo, está hecho con cariño para ustedes!

Disclaimer: Los personajes de CCS no son mios, no, no me pertenecen –que desgracia Eriol, no me perteneces T__T- pertenecen a las malvadas adorables de las CLAMP, mía es solo la trama y la hago sin fines de lucro y bla bla bla.

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Spi se acercó a su amo y lo miró con extrañeza. Normalmente el carácter de Eriol era calmado, demasiado calmado para ser exactos, y si hay algo que disfrutaba (y por más que Spi y Nakuru lo intentaran pero jamás podrían conseguirlo) era sorprenderlo, le encantaban las sorpresas, y dado que podía predecir el futuro, que algo se le escapara a sus predicciones era algo delicioso para Eriol. Pero esta vez, Spi notó algo: lo que sea que haya pasado, se escapaba de sus planes, y no lo alegraba en lo absoluto. ¿Qué sería lo suficientemente sorprendente para hacer transpirar frío al mismísimo Clow Reed?

"¿Te sientes bien Eriol?" – este asintió con la cabeza, con la sonrisa de siempre. "Creo que son años de conocerte, y, creo ya saber cuando no dices la verdad"
"Creo que por ahora no soy capaz de mentirte Spi." –dijo Eriol recobrando la sonrisa. "Pero, la verdad, es que, estoy algo, sorprendido… pero no de aquella forma en que me gustaría"

Asi que después de todo, Spi tenía razón.

oOoOoOoOoOoOoOo

¡Riiiiiiiiiiiiiing!
El despertador sonaba como siempre, Tomoyo abría lentamente los ojos, una mañana como todas, normal, un día que quizá no le traería muchas sorpresas, se duchó rápidamente, y se puso el uniforme de la escuela. Se dirigió a un sillón, en el, estaba su mochila faltaban unos que otros cuadernos y un viejo cuaderno de partituras que tenía, le echó una hojeada y sonrió; en aquel cuaderno Tomoyo solía escribir sus canciones, o bosquejos de canciones que expresaban sus emociones y pensamientos del momento. Había canciones de todo tipo, este cuaderno era sagrado para ella. A todas las canciones que estaban en este cuaderno las quería mucho, pero había una en especial, la había escrito hace ya mucho tiempo… la miró y leyó con detenimiento.

"Quizá esta sea una buena canción para la semifinal, aunque… esa canción…" –pensó Tomoyo ilusionada. Dio unos pasos más, y fijó su mirada en su vieja cámara de video. La tomó entre sus manos y la miró con una profunda ternura.

La cámara había sido su fiel compañera durante mucho tiempo: había logrado inmortalizar muchos momentos importantes, desde la captura de las cartas Clow hasta la transformación de las cartas Sakura, pasando por el juicio de Yue y además pasando por aquellos momentos en que Syaoran estaba a punto de confesar su amor por Sakura, a pesar de que una vez fue rota por su amigo Syaoran… "pobre Syaoran estuvo días pidiéndome perdón por haber roto aquella cámara" pensó Tomoyo sonriendo cálidamente. Guardaba recuerdos hermosos, asi como también, algunos momentos de grandes penas… sobre todo para ella.

"No, ¿para que comenzar mal el día?" – se dijo medio molesta. Sintió unos golpes en la puerta que le impidieron nuevos tristes pensamientos. "¿Si?"
"Señorita Tomoyo" – dijo una doncella abriendo la puerta de su habitación. "Solo quería decirle que el desayuno está listo y su madre la está esperando"
"Si, iré de inmediato, solo estaba acomodando algunas cosas para el día de hoy… pero ya terminé. Muchas gracias por el aviso Reika" – dijo Tomoyo con una sonrisa. Esta hizo una suave reverencia y se retiró.

Tomoyo echó la cámara y unos cuantos videos en su mochila; después de la escuela Sakura la había invitado a ella y a Syaoran a ver los videos de Tomoyo para recordar viejos tiempos, con la esperanza de que asi, Tomoyo demostrara interés por sus antiguos pasatiempos, pues, ya no tomaba su cámara o había dejado de traer telas para su pequeño taller hace mucho tiempo. No podía hacerlo cuando Syaoran no estaba en Japón, Sakura estaba demasiado afectada… ¿Cómo entonces podría ser tan mala amiga de pedirle que modelara con su mejor sonrisa un traje hecho por ella? Bueno, funcionó un tiempo, pero luego Tomoyo supo que no era el momento, y después de que Syaoran volvió, Tomoyo estaba demasiado triste como para hacer trajes. Lo que Tomoyo no sabía, es que esto de ver los antiguos videos de la chica, era idea de Syaoran, para que de alguna manera, dejara de pensar "en aquel imbécil descerebrado de Hiiragizawa" como solía decir con odio en su voz. Fiel a la promesa con Tomoyo, Syaoran no le había dicho nada a su novia, no tenía porque, era mejor que su amiga le dijera la verdad, que a estas alturas ya era como un mal recuerdo, después de todo…

"Sé que Eriol no regresaría a Tomoeda" – susurró Tomoyo en una voz apenas audible, mientras llegaba al gran comedor para tomar desayuno. "Tiene una vida hecha allí, ¿Por qué querría regresar?"
"¿Quién querría regresar hija?" –preguntó una voz que la sacó de sus pensamientos. Tomoyo resopló asustada. "Oh hija, lamento mucho haberte asustado" – dijo Sonomi acercándose a su hija.
"Oh no, no pasa nada madre, es que, estaba demasiado concentrada, y simplemente cuando me concentro mucho y me distraigo, tiendo a asustarme" – explicó Tomoyo.

Su madre sonrió. Tomaron asiento en la mesa. Ambas disfrutaban de su compañía, sobre todo teniendo en cuenta que Sonomi Daidouji era una mujer tan inmensamente ocupada, sin embargo, con todo el éxito que podía tener, solo había una cosa que para ella era verdaderamente importante: su adorada hija Tomoyo. Ella era su vida, sus ojos. Y en estos cinco años que había pasado, Sonomi ciertamente había disminuido su cantidad de reuniones y viajes de negocios, pues había notado el dolor de su hija, aunque ella quisiera esconderlo, una hija no tiene secretos con su madre, o al menos, los secretos de una hija para su madre, no suelen durar mucho, y por mucho que Tomoyo le dijera que todo estaba bien y que no era necesario que se preocupara, conocía bien la tozudez de su madre; hace años, cuando la carta "Voz" le arrebató su propia voz, (tuvo que explicar después que había perdido la voz porque estaba demasiado nerviosa por cantar el solo, lo cual, no era del todo una mentira, por suerte) Sonomi canceló todas las reuniones, viajes de negocios, por estar al lado de su hija, y por más que su pequeña hija le insistió de que no era necesario de que dejara a su empresa botada, su madre solo la abrazó de una manera protectora, y le aseguró que nada era más importante que la salud y la felicidad de su hija. Tomoyo solo sonrió. Ahora era lo mismo, Tomoyo como siempre, no le había dicho nada, para no preocuparla, pero Sonomi tenía una idea aproximada de lo que le sucedía a su hija, esa pena, estaba relacionada de alguna manera con el amor, no sabía lo cerca que estaba.

"¿Hiciste tú esas galletas de manzana hija?" –Tomoyo asintió con la cabeza. "Te han quedado deliciosas.
"Me alegra saberlo, llevaré un poco a la casa de Sakura el día de hoy"- contestó Tomoyo. Sonomi sonrió complacida, al menos tenía la seguridad de que en su ausencia (de un par de días, pero para ella era mucho) su hija no estaría sola.
"¿Pasarás allí la noche?" –preguntó su madre.
"¿Eh? Pues, no estoy segura, depende de lo que el señor Kinomoto diga por supuesto"
"Estoy segura que el Profesor Kinomoto te invitará, eres como de la familia" -contestó Sonomi en tono relajado. "Después de todo, son muchos años en que eres amiga de Sakura"
"Supongo…"

Ambas comieron un poco. Silencio, un silencio incómodo se expandía. Sonomi no quería dejar a su hija, siempre es duro alejarse, pero para ella lo era más, ¡tan afectada que la veía!

"Hija…"
"Mamá, ya te dije que no me sucede nada"
"Sé que no es asi, y que me mientes para hacerte la valiente."
"Mamá…"
"No te pido que me digas lo que pasa. Pero, solo quisiera que me prometas, que si necesitas algo, me digas y correré lo más rápido posible para estar contigo mi hija querida." –dijo mientras se acercaba a abrazarla. "Para mí no hay nada más importante que tú"

Tomoyo sonrió emocionada. No había querido decirle nada, pero, su madre era persistente, y sabía que ella no se rendiría. Sonrió una vez más.

"Puedes irte tranquila mamá." –dijo Tomoyo. "Lo que sea que me pasaba, he decidido que no seguiré apenada, ya es historia pasada"
"Me alegro verte sonreír" – contestó Sonomi, abrazándola.
"¡Oh! Ya se hace algo tarde, ¡Y tambien se hace tarde para tu vuelo!"
"Si, es cierto, ya es hora de irme." –por mientras aparecían cuatro mujeres de lentes oscuros para escoltar a Sonomi, hicieron una reverencia a Tomoyo y se quedaron atrás de la empresaria, dos de ellas tenían la maleta de Sonomi quien muy a su pesar, se levantaba de la mesa, y se dirigía a sus guardaespaldas.

"Buenos días Señora Daidouji"- dijo una de cabello corto y castaño.
"Buenos días Asakura, Ikegami, Meiou y Kino. Justo a tiempo como siempre"
"Señorita Tomoyo, buenos días" – dijo otra de cabello pelirrojo y largo. "Sus guardaespaldas la están esperando afuera de la mansión, en su auto"
"Buenos días señorita Kino" – contestó Tomoyo. "Oh, muchas gracias por el aviso"
"Estamos listas señora, cuando usted nos diga"
"Podemos irnos entonces Ikegami, no quisiera llegar tarde al aeropuerto." –Y se volvió a su hija y la abrazó una vez más. "Volveré luego, te lo prometo."
"Estaré bien, no te preocupes" – contestó Tomoyo con una sonrisa, mientras otras cuatro mujeres se ponían atrás de Tomoyo. "Además, tengo a las señoritas Mizuno, Tomoe, Kaiou y a Tenou"
"No se preocupe señora Daidouji, la señorita Tomoyo quedará bajo nuestra total protección y no la dejaremos sola" – dijo una mujer de cabello negro, y ondulado con fervor.
"Asi entonces ya me puedo ir más tranquila"

El viaje en auto, desde su casa hasta la escuela, solía ser a ratos largo y a momentos solía ser breve, siempre cuando era breve, para Tomoyo era señal de que algo podía suceder, podía ser algo bueno o malo, por ejemplo, en días de viajes que se sentían cortos, había llegado Syaoran por primera vez, o había llegado Eriol… pero recordaba que ese día, el viaje se había hecho particularmente corto, asi como el día en que anunciaron que Eriol se iba… pero, este día el trayecto se le había hecho corto, ¿sería que algo bueno podría suceder?

"Ya hemos llegado señorita" – avisó Mizuno mirando por la ventanilla.
"Bajaremos primero" – secundó Tenou con su habitual tono de seriedad.

Las puertas del auto negro se abrieron de par en par y salieron las cuatro altas y hermosas mujeres, vestidas de riguroso negro, y lentes oscuros, que si bien intimidaban, muchos alumnos ya estaban prácticamente acostumbrados, sobre todo un par de chicos de cabello castaño que esperaban en la puerta por su amiga. Al verlos, las guardaespaldas hicieron un saludo con su cabeza, y ellos devolvieron el gesto, segundos después, Tomoyo bajó del auto y le sonrió a sus amigos: estos fueron a su encuentro y las guardaespaldas les asintieron con la cabeza.

"Señorita"
"Si, será como siempre, las llamaré si es que algo pasa"
"Estaremos atentas a su llamado" –contestó Tomoe. "Que esté bien señorita Tomoyo"
"Lo mismo les digo a todas" – repuso Tomoyo con su encantadora sonrisa.

El auto se fue, y Tomoyo lo contempló irse, aunque eran serias, Tomoyo las conocía bien, y ellas eran cálidas, pero por su rígida educación no solían ser muy sentimentales, pero en más de una ocasión, durante estos cinco años, cuando la habían visto afectada, se habían ideado como alegrarla…

"¡Buenos días Tomoyo!" – chilló Sakura por enésima vez.
"¡Lo siento Sakura, me distraje!" –agachó la cabeza en señal de disculpa. "Buenos días Sakura, buenos días Syaoran" – dijo calidamente.
"Buenos días Tomoyo" – contestó Syaoran. "Veo que tus guardaespaldas te quisieron traer el día de hoy"
"Si, es que mi madre se irá de viaje entonces…"
"Oh, ya veo" – musitó Syaoran.
"Por lo compuesto que estás Syaoran, veo que Touya no te mató" – dijo Tomoyo con una risita.
"Pero estuvo a punto de hacerlo" – repuso Syaoran con un escalofrío.
"De todas maneras no lo hizo…" –intervino Sakura. "pero…" – dijo con preocupación.
"¿Sucede algo Sakura?" – preguntó Tomoyo.
"Es que, bueno, ayer, fue extraño y probablemente no nos creas"
"Yo creo que les creeré, si es posible que fui testigo de cómo un piano me perseguía, o un balón de basketball me encerraba en un salón de clases, entonces puedo creer cualquier cosa"
"Bien, es que ayer, sentimos unas energías mágicas, una desconocida y otra de la casa de Clow." – dijo Sakura con un tono de nerviosismo en su voz.
Tomoyo quedó pensativa, ella había entrado a la casa de Clow el día anterior, iba a decir eso, cuando Syaoran tomó aire.
"Y Yue y Kerberos nos dijeron que eso es imposible, puesto que Eriol selló la casa de manera que nadie, salvo Sakura, yo, Yue y Kerberos pudiéramos entrar…"
"Alguien más entró" –repuso Sakura. "Pero no sabemos quien"
"El o la persona que entró, debe ser muy poderoso…"
"Yo sé quien entró a la casa de Eriol." –intervino Tomoyo.
"¿Quién?"
"Pues… yo entré a la casa de Eriol"- contestó Tomoyo mirando hacia el suelo, un tanto avergonzada. "Pero no entré al interior de la casa. Solo abrí la puerta, y una luz blanca me cegó y aparecí fuera de la casa…"
Syaoran y Sakura se miraron y luego miraron a Tomoyo. Caminaban por los pasillos de la escuela y luego se detuvieron.
"No recuerdas nada más, ¿verdad?""
Tomoyo negó con la cabeza.
"Solo recuerdo la luz blanca que me cegó. Nada más, lo siento" – dijo Tomoyo algo afligida.
"No, no, discúlpame" – dijo Sakura. "Eso quiere decir que no fuiste tú quien molestó a la casa de Clow, fue alguien más."

"Sin embargo, aún sigo preocupado de la otra energía mágica" – musitó Syaoran.
"No te preocupes Syaoran" – dijo Sakura alegremente. "Si hay un enemigo cerca, no podemos hacer nada hasta que no muestre su cara, y mientras ustedes estén conmigo no hay nada que no pueda hacer" – dijo Sakura abrazando a un tiempo a su mejor amiga y a su novio. Estos sonrieron con fuerza.

oOoOoOoOoOoOoOo

"Sin embargo, me impresiona que no se hayan dado cuenta" – dijo una voz altanera.
"Claro que no, creo que jamás notarán que yo también me metí a la casa de Clow"
"¿Lo encontró señor?"
Este negó con la cabeza.
"No, pero sé que Clow no se lo llevó consigo Kiel, no obstante, deberé seguir revisando la casa" – dijo en tono resuelto. "Kiel, Ariadnne, revisen la casa de Clow de pies a cabeza, estoy seguro que el muy imbécil está por regresar." –dijo tomando su vaso de vino. "Estaré preparado"
Los dos seres se arrodillaron y salió de la sala.

oOoOoOoOoOoOoOo

"¡De Pie!" – chilló la voz de Chiharu que sonaba más fuerte que el propio timbre de la escuela. "¡Sentados!"
"Muchas gracias por sus gritos señorita Minhara. Siempre es estimulante ver como alguien sobrepasa el volumen de una persona normal" – dijo el profesor Watanabe poniendo la mano derecha sobre su oído y conteniendo una risa, mientras Chiharu escondía su cara de la vergüenza. "Buenos días queridos alumnos"
"Buenos días profesor Watanabe" – dijo la clase a una voz.
"Me alegra ese saludo tan lleno de animo, como siempre. Antes de partir con su hora de matemáticas…" –Sakura lanzó un bufido de aburrimiento y a la vez de miedo, era cierto que ella había mejorado un tanto en matemáticas, pero aún para ella las matemáticas constituían un enorme sufrimiento. "Tengo, como siempre, dar unas informaciones. Primero, las postulaciones a la directiva de curso, están abiertas, y se debe hablar con la señorita Minhara." –Esta se levantó alegremente- "Los clubes de reforzamiento en matemáticas y lenguaje, se debe conversar conmigo, sobre todo con la clase de reforzamiento en matemáticas" –dijo con una radiante sonrisa, la clase se quedó en completo silencio, entonces el señor Watanabe carraspeó. "Entre otras noticias, quiero anunciar que a partir de hoy tendremos un nuevo alumno en nuestro salón de clases." –el profesor Watanabe se ajustó sus lentes de marcos cuadrados y dio vuelta la página de un gran libro. A continuación, fue hacia la puerta, la abrió y susurró un "adelante" a alguien que, al parecer, llevaba un rato esperando.

La clase se miró con expectación y a Tomoyo como que de pronto se le paralizó el corazón; ¿Sería posible que…? No, no era cierto, ¿verdad? Su mirada se levantó con curiosidad, casi como buscando algo, pero lo que vio, en cierto modo la hizo bajar con un gesto de derrota a la vez de un suspiro de profundo alivio que Syaoran notó, pues, los ojos amatista no encontraron a aquellos ojos zafiro, que Tomoyo esperaba y no encontrar, ante ella, había un joven alto (un poco más alto que Syaoran) y de cabellos rubios, que resplandecían aún más con aquellos escurridizos rayos de sol de la mañana, su cabello brillaba como el trigo, lo que provocó, por supuesto que todas las féminas fijaran su mirada en el recién llegado; de mirada celeste cristalina, unos ojos tan hermosos, que daban ganas de sumergirse en ellos en ese mismo momento. Poseía una nariz fina y respingada, y sonrisa traviesa, sus finos rasgos masculinos fueron aquellos que arrancaron suspiros entre las féminas del sector y uno que otro alegato por parte de algunos chicos, incluyendo a Syaoran.

"Vaya si que es guapo" – escuchó Tomoyo decir a Sakura.
"Sakura…" – llamó Syaoran. "Te recuerdo que estoy detrás de ti" –dijo un tanto molesto. "Yo puedo escuchar cada cosa que dices"
"Él es Edward Schneider, viene de Alemania, espero que todos lo reciban bien"
Edward miró cálidamente a todos e hizo una reverencia.
"Espero poder llevarme bien con todos." – dijo en un japonés algo pobre.
"Muy bien Edward, creo que te puedes sentar al lado derecho de Daidouji, es una de nuestras mejores estudiantes, si tienes dudas, pregúntale a ella, ella será tu consejera por este mes, mientras te integras, ¿de acuerdo?" – Edward asintió. "¿Tiene usted algún inconveniente con esto, señorita Daidouji?"
Tomoyo miró atentamente al recién llegado. Por alguna razón, este joven le provocaba una sensación algo extraña, inexplicable, por lo que tardó unos segundos en contestar. Sakura de hecho tuvo que hacerle unas señas para que se diera cuenta.
"Claro profesor, no hay problema" – dijo Tomoyo apresuradamente asintiendo con la cabeza.

Se escuchaban cuchicheos de: "¡No es justo!" o "¿Por qué tiene que ser Daidouji?" y reclamos como: "Cuando Hiiragizawa llegó, ella también tuvo que ser su consejera, ¡tiene una suerte!" Tomoyo simplemente las ignoró, esto fue cosa de suerte, en ninguno de los dos casos había pedido ser la consejera, analizó entonces a su compañero que venía a sentarse al lado de ella, su mirada era intensa, y en momentos su semblante expresaba una profunda seriedad, pero al verla, sonrió de una manera traviesa a la vez que expresaba un profundo deleite por su compañera. Esta lo miró perpleja, ¡que chico tan extraño! Pero decidió sonreír, y le indicó su asiento. Este asintió con la cabeza, dejó sus cosas encima del pupitre y tomó asiento.

"Danke mein Prinzẹssinnen*" – susurró con una hermosa pero intrigante sonrisa. Tomoyo que tenía la suerte de saber algo de alemán, se sonrojó un tanto y lo agradeció, pero, de alguna manera, se sentía extraña con aquellas palabras, bueno, no era normal que alguien se las dijera, pero, no sabía porque, "pero… quizá…" Sin embargo había una tercera espectadora que miraba la escena con algo de deleite: Hacía mucho tiempo que Sakura no notaba un atisbo de rubor en las mejillas de su amiga, -de hecho ella no tenía idea si Tomoyo se había enamorado en algún momento- , siempre había pensado ella que su querida amiga haría una pareja maravillosa con su amigo inglés… "Pero él está con la señorita Mizuki" pensó. Syaoran que también observó un tanto la escena, había que ser sinceros, este chico no le agradaba mucho, -siendo más exactos, a Syaoran no le agradaba ningún chico que él no conociera que osara acercarse a su novia y a su amiga, tan protector era que Sakura lo llegaba a llamar como el seguidor de Touya, lo cual hacía que la cara de Syaoran se pusiera verde de la furia…- pero, este Edward, parecía más galante, y había sonreído muy cálidamente al ver a Tomoyo sonrojarse, no había dudas al respecto.

"Este por lo menos parece ser menos imbecil que Hiiragizawa" – pensó Syaoran, y volvió a poner atención en la clase.

oOoOoOoOoOoOoOo

Su nívea mano, un tanto nerviosa, introdujo una pequeña llave dorada en el pomo. A simple vista, esta llave parecía una llave común, como cualquier otra llave de las que uno puede tener, pero era una llave especial, era la llave que Eriol alguna vez usó para… digamos, complicarle un poco la vida a Sakura, o "ayudarla a que transformara las cartas Clow", eso si que sonaba mejor en sus pensamientos, aunque, ahora que lo pensaba, si que la metió en líos, entre balones de basketball que daban botes solos, pianos voladores, cartas enloquecidas, ovejas felpudas que atacaban y ascensores que aparentemente se mandaban solos… Pero no lo volvería hacer… "Pero nunca se sabe, después de todo, a la vida le gusta sorprenderme, y me encantan las sorpresas" pensó aquel chico, sonriendo de una manera, como siempre, encantadora. Giró la llave hasta que hizo un ligero "clic" y logró por fin abrir la puerta.

"Como dicen por aquí…" –tomó aire como queriéndose empapar de Tomoeda en un solo instante. "¡Hogar, dulce hogar!"- chilló Nakuru, comenzando a correr por el largo pasillo mientras agarraba a Spi, quien suplicaba salir de entre de las manos de su alocada compañera.
"Es bueno volver" – dijo Eriol en tono misterioso, cerrando la puerta. Admiró la casa y dio un suspiro que venía de lo más profundo de su corazón. Añoraba mucho el estar en esta casa, era bien sabido que, ya sea como Clow o como Eriol, tenían mansiones tanto en China, como Inglaterra, ambas extremadamente sublimes, llenas de un gusto exquisito tanto de lujos como de excentricidades, equipadas con todo lo que uno pudiera necesitar en algún momento, y demás estaba decir, que bien uno podría vivir la vida ahí, quedarse en alguna de las dos, era tenerlo todo, pero había un cariño especial por la mansión ubicada en Tomoeda, Eriol aún no lo tenía muy claro del todo, pero lo que era cierto, lo que definitivamente era cierto, pensaba, mientras caminaba por el largo e interminable pasillo: "sé, que aquí viví algo importante, algo que cambió mi vida para siempre, que por desgracia no logro recordar, pero es algo que me da una profunda alegría, a la vez que una profunda angustia" Pensó mientras recargaba su cuerpo contra la pared.

Cerró los ojos y suspiró, el viaje había sido largo y estresante, y para colmo, no había dormido nada, -pese a que le dijo unas cuantas veces a una preocupadísima Nakuru, que se sentía excelente- él siempre fue un noctámbulo, no gustaba dormir mucho, y pasaba mucho tiempo despierto, pero ahora, era evidente que necesitaba dormir un poco, pero en el viaje, no había podido conciliar el sueño, a sus amigos les dijo que no dormía, porque era un tanto incómodo dormir en el avión.

No era asi, (aunque algo de verdad había) cada vez que cerraba los ojos veía esas horribles imágenes de sus sueños, aunque fueran fragmentos, y estas imágenes, no solo se repetían, sino que eran imágenes aún más atroces que las anteriores, recordaba una de Tomoyo, gritando de dolor, arrodillada frente a un cadáver inconsciente… cuando Eriol se acercó a ese cadáver, se dio cuenta que era él mismo… ¿Quién podría dormir después de ver esa horrenda imagen? Nadie, eso era seguro, quizá su total disgusto por los aviones, o era que ese sueño no lo iba a dejar tan fácilmente. O peor aún, que esto podía ser…

"¿Una premonición?"

oOoOoOoOoOoOoOo

El Tiempo, era algo que si uno se deja llevar, pareciera que los días son solo cosa de minutos, y aquellos minutos rápidamente son meros segundos que transcurren tan rápido, que cuando abres los ojos, ya estás en el fin de semana, o aún más sorprendente, de vacaciones. O eso era lo que pensaba Tomoyo, ya faltaban tan solo unas dos semanas para ir al concurso, lo que solo podía significar una sola cosa: cada día estaría más y más nerviosa, por un lado, no había podido ensayar lo suficiente, y eso, claro, la hacía sentir extremadamente culpable, por eso, caminaba rápidamente hacia el salón de música, para poder ver las partituras y al menos practicarlas mentalmente.

La música era algo con la cual Tomoyo tenía un lazo profundo, demasiado profundo, prácticamente había nacido en medio de orquestas y notas musicales. Su padre Taichi Daidouji, era si, un poderoso empresario, pero además, de joven y apasionado (y hasta su último respiro) era un consumado amante de la música, además que formaba parte de una exitosa banda de jazz, que tocaba en los mejores escenarios de Japón y del mundo, por lo tanto, la pequeña Tomoyo conocía los escenarios, micrófonos, ejercicios de afinación y ejercicios de respiración de memoria. Su padre tenía un talento especial para tocar el piano y el violín, por lo tanto, siempre, cuando escuchaba un violín sonando o un piano, cuando cerraba los ojos, podía sentir que aquel que tocaba era su padre, y que la invitaba a sentarse a su lado para dejarse llevar por la música. Aún recordaba cuando su padre bromeaba con Sonomi acerca de ella y la música:

"¿Sabes Sonomi? De repente he pensado que a Tomoyo le podemos dar clases de canto, tiene una voz muy dulce…"
"¿Tú crees Taichi?" – "Pero, ¿no estará muy pequeña para eso?"
"Claro, si, tienes toda la razón" – dijo Taichi con una sonrisa, abrazando por detrás a su mujer, haciendo que esta se sonrojara. "Pero, tiene una voz hermosa, igual que una mujer hermosa que estoy abrazando"
"Y si canta, quizá pueda tener un concierto contigo" – pensó Sonomi con una sonrisa.
"Una idea fantástica mi querida Sonomi"
"Y cantará como su padre"
"Y será tan hermosa como su madre"
"No, ella será aún más hermosa…"

La imagen de sus padres se desvaneció. Se había interrumpido por un hermoso sonido, ¿era un piano, su instrumento favorito? No, no esta vez, era un sonido fino, algo tan hermoso que se sentía como hipnotizada, y llamada para ir, a donde fuera que esa hermosa música la llevara, no se dio cuenta cuando comenzó a correr, sus piernas de a poco comenzaron a ir más y más rápido, solo había hecho eso una sola vez, pero esa ocasión, la veía demasiado lejana. A cada paso que daba, ese sonido de violín tan hermoso y tan triste, se hacía más y más presente, en la mente de Tomoyo, reinaba una inmensa paz, a la vez que una profunda angustia. "¡Que hermosa melodía!" pensaba Tomoyo a la vez que tomaba el pomo de la puerta para entrar, abrió la puerta delicadamente como siempre, este lugar para ella, era un lugar sagrado.

De todas las personas, no esperaba esta sorpresa. Un joven rubio sostenía un violín, tocándolo de una manera soberbia, tocando como un poseído sus delicadas cuerdas. Tomoyo se quedó en silencio, observando, y disfrutando cada instante de aquella canción, hasta que esta se detuvo, y unos ojos celestes se detuvieron en la chica de ojos amatistas.

"Es un gusto volverte a ver, mein Prinzẹssinnen" – dijo Edward alegremente, mientras dejaba el violín delicadamente sobre la mesa.

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Las-no-deseadas-notas-de-la-autora. Siiiii! Se los deje hasta aquí! De hecho, este capítulo iba a tener otra cosa más, peeero, dado que salió muy largo, entonces, preferi dejarlo para la proxima ocasión, el reencuentro de Tomoyo y Eriol, tranquilas, ya lo verán, no se preocupen, una pequeña aclaración de lo que dice nuestro nuevo personaje, Edward.

* = Gracias mi princesa.

¿Qué quiere decir? ¡Aaaay noooo séeee!
Ahora, por fin pude introducir un poco a Edward, ya veremos que monos pinta en este fanfic. No se preocupen ya se sabrá en su momento. Personalmente, es un personaje que me gusta bastante, pero no quise hablar mucho ahora de él.

Contestemos ahora los reviews:

angeldark2805: si, vivan las apasionadas y a mucha honra! Y bueno, me halagas bastante con tus reviews, gracias por leer! Y la campaña anti kaho… cuando quieras comenzamos eh?

LyS Cosmo: Esperemos entonces que este capitulo no te deje tan picada, y una vez más lamento haberlas hecho esperar!

Kamille-newtype: La vida es de dulce y agraz, y por supuesto dado que las CLAMP nos hacen sufrir tanto, trataré de no hacerlos sufrir mucho… Lo bueno es que a Kaho la han omitido olímpicamente en TRC, lo malo es que también a Eriol… pero, si, su personaje lo unico que hizo fue la campanilla, listo ¬¬ y las clamp ya nos hacen sufrir bastante con TRC, entre clones, tuertos, otros xD que sigue? Clonesland? XD La kaho te huele mal? Ah, pero si ella siempre huele mal XD!

angeli014: Hola y gracias por tu primer review en esta historia. Si es una asalta cunas, además que fue demasiado WTF cuando nos enteramos de que eran pareja XD Veamos, quizá logremos averiguar que pasa, esperemos que no tengan otro sueño más! xD

darthmocy: espero no dejarte con más intriga, y la intriga es buena, claro, en cierto sentido XD Eriol, bueno, está de novio con Kaho, asi que no sabemos si ama a Tomoyo, ya veremos que pasa ahí ^^…

arisa-Clampfan: hola y muchas gracias! Ellos me fascinan aunque las clamp hayan decidido algo completamente diferente TT! Espero te guste este capítulo!

Montblanc-hien: Si generalmente los estudiantes no quieren que llegue el lunes y sea fin de semana por siempre, las ExT no queremos que llegue Kaho para que tengamos ExT por siempre, peeero, siempre podremos ignorarla XD! Pues como siempre, gracias por tus palabras me inspiran mucho!

Muy bien, nuevamente mis queridas lectoras, les agradezco infinitamente que lean este fanfic, al principio pensé que solo yo lo leería xD Pero ya veo que no es asi, asi que, espero disfruten este capítulo, y cualquier duda, sugerencia, etc, a mi mail, o por review, pues me encanta recibirlos, y si tienen sugerencias, claro, denlas! Me haría muy feliz saberlas!

Un beso a todas! Matta ne!