Hola a todas nuevamente! Lamento mucho la tardanza del capitulo, pero, aunque este en vacaciones no me ha dejado mucho tiempo libre el trabajar y otros proyectos universitarios, pero, lo positivo es que aquí está el capitulo 5… ¡al fin! *se escuchan porras XD* Primero que nada, agradecerles mucho a todas las lectoras que dejan reviews, se suscriben a las nuevas actualizaciones y se dan el tiempo de leerlo, en serio, muchas gracias, y dejo de aburrirlas completamente con esto y vamos de lleno al capitulo, que está demasiado largo, asi que, tómense su tiempo. :D
Disclaimer: los personajes de Card Captor Sakura no son míos, (ya quisiera) son propiedad de las CLAMP y yo solo los uso para este fanfiction
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
"Edward…" –contestó Tomoyo en un susurro aún con una mano tapando su boca. "¡Como lo lamento! Te estoy interrumpiendo, ¿verdad?" –este no dijo nada- "Me iré de inmediato, y una vez más, perdona por entrar asi"
Tomoyo hizo un leve amago de dejar la habitación cuando Edward le puso suavemente la mano en su hombro, Tomoyo volteo y vio directamente a los celestes ojos del alemán y el suave movimiento de sus manos… ¡la estaba invitando a quedarse? Esta le dio una mirada inquisitiva y este le asintió con la cabeza.
"Pero…
¿está bien..?"
"Por supuesto Daidouji" –contesto Edward
en un balbuceado japonés. "Uno nunca tiene la oportunidad de
contar con tan maravillosa compañía." Tomoyo de inmediato se
sonrojo por el halago, y sonrió:
"Pues gracias por el
halago"
"Oh mi dulce Prinzessinnnen" –dijo Edward
guardando su violín elegantemente y sentándose a su lado. "Yo no
digo palabras, por halagar, solo digo verdades" – dijo con un
dejo de seriedad en sus palabras. Luego emitió un bostezo ahogado y
Tomoyo lo miró: "lo siento, es que, el horario de ustedes, es
algo que me tomará acostumbrarme"
"Suele pasar, recuerdo que
cuando fui a Inglaterra... a ver a un amigo mio, muy querido,
entonces el me llevaba a recorrer la ciudad, pero me costaba mucho
acostumbrarme"
"¿Ese amigo es de Inglaterra?" – preguntó
Edward con interés.
"En parte si y en parte no" – contestó
Tomoyo sonriendo. "Verás, el nació en Inglaterra, pero, su padre
es japonés, vino hace unos cuantos años, y luego se devolvió, y yo
fui a verlo hace ya unos cinco años… " –hizo una pausa, cuando
notó que su voz enronquecía. ¿Cuántas veces ya tendría que
sentir que su garganta se apretaba con fuerza? Miro hacia el suelo,
como queriendo pensar otra cosa, Edward solo la miró, como queriendo
decir algo, pero no estaba seguro, tras unos segundos de debate
personal se decidió.
"¿Daidouji?" –esta no respondió.
"¿Daidouji?" Edward acerco su mano a la de ella y las tocó
calidamente. Esta lo miró de pronto como sobresaltada.
"Lo
siento mucho Schneider, me distraje, y eso no me suele pasar muy
seguido" – dijo completamente apenada.
"No te preocupes" –
contestó Edward. "Es algo que nos puede pasar a todos. Además no
nos distraemos, solo es que nos dejamos llevar por nuestros anhelos.
O nuestros deseos…" –dijo Edward con una voz calmada. Tomoyo
simplemente lo miró, y cuando este le devolvió la mirada, una
hermosa sonrisa se dibujaba en su rostro. "Por eso, no te disculpes
si de repente comienzas a pensar en otra cosa…"
"Supongo…
que tienes razón…" – contestó Tomoyo.
"Además, dudo que
esas hermosas amatistas que tienes por ojos piensen cosas que no sean
importantes" – comentó Edward en un tono seductor, tanto, que
Tomoyo miró hacia el lado un poco avergonzada.
"Oh, no exageres
de nuevo por favor"
"Como ya te dije, antes, solo te diría la
verdad mein Prinzẹssinnen"
"Te lo agradezco" – contestó
Tomoyo con una sonrisa radiante, que hizo que las mejillas de Edward
se tiñeran de un rojo tenue.
Ambos callaron, el viento pasaba de manera esporádica, debido al gran calor que irradiaba el sol en aquel día, un solo soplo hacia que los pétalos de las flores con que era decorado el salón de música se mecieran, como que sin querer crearan una canción.
Silencio total.
La extraña sensación de no querer decir nada, pero a la vez decirlo todo, invadía tanto a Edward como a Tomoyo, ¿Qué puedes decir cuando sientes que a la vez lo has dicho todo? Resultaba extraño. Ambos se volvieron a mirar, a la vez que Tomoyo descubría en aquellos resplandecientes ojos zafiro, una alegría inconmensurable, pero a la vez, descubría que en esos ojos se irradiaba la pasión, el jubilo, un dejo de misterio, y a la vez, un intenso dolor, a la vez que Edward desentrañaba la intensa mirada amatista, y podía ver parte de sus misterios, su encanto, su alegría, su pureza de alma, y a la vez, su gran espina. ¿Qué podia ser?, ¿Qué dolor tan grande podían ocultar aquellos hermosos ojos que hacía que su intensidad de día a día se hubiese esfumado de pronto?
"¿Pasó
algo?" – inquirió Tomoyo.
"No, nada, solo me distraje" –
contestó Edward con una risita.
"Ah, y… ¿puedo saber
entonces en que estabas anhelando?" –inquirió Tomoyo poniéndose
al frente de él.
"Pues no, porque eso es un secreto, y si te
lo dijera, lo que anhelo, o lo que deseo, no se cumpliría" –
dijo Edward con una sonrisa triunfante. Tomoyo hizo un puchero y esto
hizo reir aun más al joven alemán. "Te prometo que lo sabrás en
su debido momento Daidouji."
"Está
bien. ¿Es una promesa entonces?" –dijo levantando su dedo
meñique. Edward la miro un tanto desconcertado, pero al ver la
mirada de Tomoyo, entonces, sonrió.
"Por supuesto" – dijo
chocando su meñique con el de ella.
"Creo… que ya deberemos
volver a clases…"
"Si, asi parece, si no mal recuerdo… nos
toca matemáticas, ¿no?"
"Si…" –dijo poniéndose de
pie. "Gracias Schneider"
"¿Por qué?"
"Simplemente
por conversar conmigo, siento que lo necesitaba."
"No tienes
porque mencionarlo, fue un placer" – dijo en tono caballeroso,
haciendo una reverencia.
"Si hay algo que pueda hacer por ti,
solo dímelo"
"Bueno… la verdad…" –y de inmediato su
cara se tornó color rojo brillante.
"¿Necesitas algo?"-
preguntó Tomoyo.
"Si, verás necesito que alguien me ayude un
poco a ubicarme en la ciudad, y dado que mi japonés no es muy
bueno…" –dijo nuevamente en un japonés muy balbuceado y un
tanto incomprensible.
"… ¿pretendías que te acompañara?"
– preguntó Tomoyo. Este la miró nervioso, pero asintió con la
cabeza. "Será un placer" –declaró Tomoyo con una sonrisa.
Edward suspiró de alivio y sonrió. Luego ambos, fueron nuevamente
al salón de clases.
oOoOoOoOoOoOoOo
Las clases de Narita-sensei, el profesor de Matemáticas, siempre eran el paraíso de Syaoran, una clase inspiradora para Tomoyo, y un tormento para Sakura, quien no podía creer que la última hora del día viernes, fuera exactamente la hora de matemáticas… ¡Parecía que el universo no la quería! (o estaba muy lejos de quererla)
"Por eso
alumnos, como ven, los logaritmos no son tan complicados, a ver,
¿Quién me puede decir con sus palabras lo que es un logaritmo?"
–preguntó entonces el profesor Narita, y comenzó a buscar la
primera mano entusiasta que se alzara, como era la clase de
matemáticas, no eran muchas las manos que se alzara, solo dos, que
eran sus potenciales alumnos merecedores del premio de matemáticas.
"¡Li!" –exclamó, Li siempre era el primero en levantar la
mano.
Sakura, (quien estaba completamente asustada porque llevaban
unos 30 minutos de clase y aún no entendía nada) miró de reojo a
su novio. Conociendo a Syaoran (y este teniendo en cuenta de que su
novia no era muy diestra en esta asignatura) sabía que él se
aseguraría de explicarlo en un idioma más practico.
" El
logaritmo de un número, en una base dada, es el exponente al cual se
debe elevar la base para obtener el número." – dijo Syaoran en
un tono fuerte. Sakura suspiró, aun así no entendió nada.
"Muy
bien Li, gracias por tu explicación" –contestó Narita-sensei
muy contento. "Entonces, por ejemplo, si la base del logaritmo es
el número cuatro, con el número dos, y el logaritmo es el número
dos, entonces, ¿Cuál sería el resultado?- preguntó Narita-sensei
entusiasmado mientras el resto de la clase exhalaba un suspiro de
alivio, ya que faltaban apenas unos quince minutos para terminar.
"¿Daidouji?"
"Pues el resultado, sería dos, pues significa
que dos elevado a dos es cuatro"
"Excelente Daidouji, ahora
entonces veremos diferentes ejemplos en el pizarrón, ¿les parece?-
La clase emitió un sonido ahogado de aburrimiento.
Sakura se rindió por ahora y entonces comenzó a mirar la ventana, no estaba segura del porque, pero se sentía intranquila, (y esto no era exactamente por estar dentro de la clase de matemáticas) lo cual resultaba por lo menos… extraño. El aire de pronto comenzó un poco a marearla.
"Lo cual entonces, quiere decir que la base
del logaritmo jamás sería negativa"
"Muy bien Schneider, veo
que tienes una buena base matemática" –se escuchaba entonces la
lejana voz de Narita-sensei.
Cerró los ojos.
La noche,
luna llena que irradiaba con toda su fuerza su tenue luz, y los
veloces pies de ella corrían en dirección a la Torre de Tokyo, a
pesar de que se sentía sola, tenía la extraña sensación de que
iba más gente a su lado, pues podía escuchar claramente las
agitadas respiraciones de sus acompañantes, además de eso, podía
escuchar fuertes aleteos de alas, miró hacia el cielo; reconoció
unas alas plateadas y unas alas doradas que volaban a su izquierda y
a su derecha.
Un pequeño temblor en su pecho, un peso extraño,
¿Qué era este sentimiento? Un mal presagio, intentó llamar a las
dos criaturas aladas, pero… era en vano. Su voz no le respondía y
sus amigos, en menos de lo que Sakura pestañeara, ya surcaban al
cielo. Eran Kerberos y Yue. Extrañamente, la carrera parecía eterna
para llegar a su destino, y de vez en cuando miraba hacia el cielo
algo preocupada, y con este sentimiento de que algo podía pasar…
¿Por qué sentía esta sensación de miedo?
Las respuestas aunque escasas, no tardaban en llegar. Fue entonces cuando, desde lo más alto de la Torre de Tokyo, una solitaria y hermosa voz emitía tristes acordes, que a su vez formaban notas musicales, y estas a su vez una melancólica canción. ¡Que canción más hermosa, a la vez que era una tonada tan triste! Esa voz la conocía muy bien... ¿verdad?
Tanta amargura la hizo llegar
más rápido a su destino, sabía que algo pasaba, que algo
ocurriría, porque la voz se hacía cada vez más débil… esa voz
como que luchaba en momentos por hacerse más fuerte, pero a la vez
algo la doblegaba y solo se escuchaban sollozos, a la vez que un
fuerte terremoto azotaba la ciudad y comenzaba a hacerla trizas…
La
Torre de Tokyo también comenzó a sentir las consecuencias del
movimiento telúrico; pues comenzaba poco a poco a desplomarse,
mientras la tierra se abría, dejando ver pequeños espacios rojos, y
la voz se hacía a cada instante más triste.
De la tierra comenzó
a emanar una especie de líquido algo viscoso de color rojo, Sakura
se agachó lentamente, como hipnotizada a recoger un poco de ese
liquido en su mano, y entonces lo comenzó a oler; no era un olor
conocido, pero tampoco desconocido… olía a devastación, a muerte,
a tristeza, pero no era sangre, pues esta tenía un color más oscuro
que la sangre normal, cuando Sakura alejó su cara de lo que estaba
oliendo, entonces este se comenzó a evaporar lentamente, y como si
fuese un llamado de auxilio, Sakura levantó su mirada hacia el cielo
y a continuación, el espectáculo más horroroso sucedió ante los
ojos esmeraldas; esta especie de vapor rojo ennegrecido comenzó
entonces a bañar al sol y a la luna, que tanto Kerberos como Yue
luchaban por proteger: Sakura volvió a llamarlos con la angustia en
su pecho, las palabras se negaban a salir de su boca, ¿Qué podía
hacer? El maligno vapor tomo una inesperada forma de estaca que
repentinamente atravesó con furia el pecho de Yue y de Kerberos,
encerrándolos en la Luna y el sol respectivamente y al encerrarlos
comenzando a bañar en ese liquido asqueroso a ambos astros, mientras
emitían un último suspiro…
"¡KERO, YUE!" – chilló entonces por fin la ya desesperada voz de Sakura. No sabía como, pero algo haría: Tomo una carta y la hizo volar. "¡VUELO!"
De su espalda salieron dos hermosas y grandes alas color rosado, que fueron rápidamente hacia la luna y el sol, por desgracia, al llegar ahí solo pudo contemplar con horror la horrorosa y triste realidad; los cuerpos de sus amigos inertes, tras la luna y el sol, que ahora habían perdido su anterior brillo y ahora solo reflejaban una triste luz roja ennegrecida, mientras unas manos y brazos huesudos y blanquecinos comenzaban a salir de allí, como queriendo atrapar a Sakura. La Maestra de las Cartas Clow, a pesar de que tenía el rostro completamente cubierto de lagrimas, comenzó a esquivar estos ataques, y nunca supo explicarse como salieron de todas partes esas asquerosas manos, que de pronto la tomaron de sus manos y sus pies, dejándola inmovilizada. Las manos que ya no alcanzaron a agarrar a Sakura formaron un circulo y a dar vueltas entre si, como haciendo una ronda permanente, en el que se alzó una figura desconocida que sostenía en sus brazos a una mujer…
"La siguiente, después del sol, y la luna, es la estrella… ya tengo lo que quería, adiós, Sakura" – dijo una ronca voz de hombre, mientras sostenía en sus brazos el cuerpo de una mujer desfallecida.
Un destello de luz negro entonces salió desde el cielo que golpeó directamente hacia el pecho de Sakura… que caía al suelo y una estaca se le iba a incrustar en su pecho…
"¡¡NOOOOOOOOOOOOOOO!"
"¡¡SAKURA!!"
Sakura se puso de pie de pronto asustada, mirando hacia todos lados, y solo encontraba las miradas de desconcierto y miedo del grito de terror de Sakura, quien ahora respiraba con dificultad, sentía su fría transpiración correr por su cara, sintió un toque en su espalda y como un acto reflejo, retrocedió rápidamente asustada, volteó y vio la preocupada mirada de su novio, a quien abrazó y este, entendiendo el mensaje, se la llevó fuera del salón de clases.
Tomoyo, pidiendo permiso a Narita-sensei salió del salón tambien, preocupada, corriendo por el pasillo, en momentos asi, solo había un lugar al que ellos podrían ir para hablar de temas más bien… privados, el gran árbol de cerezos del patio trasero. Efectivamente, ahí estaban, Syaoran con un brazo alrededor de su novia, quien aún temblaba. Tomoyo caminó hacia ellos, Sakura levantó la mirada, dejándole ver su tristeza y Tomoyo entonces se sentó a su lado.
"Te
traje un poco de té relajante, te servirá para el susto que pasaste
Sakura." – dijo Tomoyo en su siempre amable tono.
"Gracias"
– emitió débilmente la aludida.
"¿Qué fue lo que pasó?"-
preguntó su amiga preocupada, dirigiendo sus manos para tomar las
manos de su amiga. Aún seguía temblando.
"Aún no me ha dicho
nada" –contestó Syaoran dándole unas palmadas en la espalda a
su novia, para que esta se relajara, o al menos, hiciera el intento.
Sakura
miro hacia un árbol con mirada perdida. Tomo aire y suspiró.
"Fue
un sueño." – dijo al fin.
"¿Un sueño?" – preguntó
Syaoran.
"Como los que tenía antes de encontrar el libro Clow…"
–continuó diciendo Sakura. "Solo que espero que…" –y
lentamente comenzó a ponerse tensa de pies a cabeza, tomando parte
de su blanca falda. "… pero espero que no sea real"
"¿Qué
sucedía en el sueño?" –preguntó Syaoran.
"El sol, y la
luna… desaparecían…" dijo Sakura con una mirada
perdida.
"Pero, si no mal recuerdo… ese mismo sueño lo
tuviste cuando…"
"…había llegado Eriol, hacía cinco
años, si." –dijo Sakura mirando a su amiga. "Pero el de esta
vez era diferente, escuchaba…" –se puso de pie, y comenzó a
dar unos pasos, como intentando recordar detalles de lo que ella vio:
"escuchaba una voz cantando una tonada sumamente triste. Y luego,
ella gritaba, como si le hubieran hecho algo, y Yue y Kero volaban a
mi lado pero…" –se tapó la cara con las manos y se puso a
llorar. Tomoyo y Syaoran corrieron con ella y la abrazaron para
reconfortarla. "Pero había un terremoto que arrasaba con todo, y
algo, a-algo, comenzaba a bañar a la luna y al sol, era algo como la
sangre, pero de un color… t-tan, t-tan horrible…" -decía
Sakura, mientras tiritaba de pies a cabeza. Tomoyo fue de inmediato a
abrazar a su amiga. "Y luego, a-alguien aparecía y me
mataba…"-Sakura enterró su cara en sus manos y siguió
sollozando desconsolada mientras Syaoran la envolvía en un abrazo
protector y Tomoyo sostenía su mano.
"Tranquila…" –dijo
Tomoyo con voz queda. "Estoy segura de que lo que tenga que llegar,
llegará, fue solo un sueño, eso es todo." –En seguida miro al
cielo- "Además, si algo llegase a pasar, no tengo la menor duda de
que tú nos ayudarás como siempre… tratándose de ti…" –
acabo diciendo en su siempre dulce tono de espaldas mirando como el
sol comenzaba a brillar con intensidad sobre ese hermoso cabello
ébano, y daba la impresión de que los ojos amatistas transmitían
un débil destello de luz. "Nada puede ir mal."
Sakura miró de reojo a su amiga y a continuación volvió a suspirar. Lo que decían los ojos amatista era completamente verdad. Hasta estando en las peores situaciones, siempre habían podido salir adelante, ¿Cómo olvidar aquella vez en que Sakura estuvo a punto de darlo todo por perdido cuando luchaba contra Yue en el juicio final? En ese momento, Sakura era una niña de apenas 11 años, que estaba comenzando a vivir bien la vida, y de paso, comenzaba a vivir en este indómito mundo de la magia, y como Yue era Yukito, entonces temía mucho el poderlo lastimar, pero al ser envuelta por "Bosque" comenzó a ver como sería el mundo si ella fallaba, porque… estaba fallando… ¡¡Y aún asi, pudo superarlo!! Pues en medio de su extraña visión, escuchó la hermosa y dulce voz de Tomoyo que cantaba alegremente, y la animaba a continuar, a no rendirse, a levantarse… y ella entonces pudo hacer el milagro. Algo parecido pasó cuando un año más tarde se enfrentó a Eriol (desconociendo por completo que este era la reencarnación de Clow hasta ese día) quien sumió al mundo en una eterna oscuridad, provocando que todos cayeran en un sueño eterno, a excepción de Syaoran, Yue, Kerberos, Eriol, Ruby Moon, Spiniel Sun, y la propia Sakura. En un momento dado, Sakura perdía la fé, y tampoco se le podía culpar por ello… ¡¡Se estaba enfrentando a Clow Reed, el mago más poderoso de todos los tiempos!! Y encima, que sus amigos (Yue y Kerberos) entraron en el báculo de Sakura para intentar ayudarla a que cambiara a "Luz" y "Sombras" a Cartas Sakura, mientras recibía la amenaza de Eriol: "Si no lo logras… pues les sucederá lo mismo que a los demás, se quedarán dormidos, dentro del báculo" decía Eriol con una sonrisa serena y un tanto maligna. Fue Syaoran quien la animó hasta el último minuto en esa ocasión, diciéndole amablemente: "tratándose de ti, estoy seguro de que todo estará bien" para luego desfallecer. Syaoran tenía razón, efectivamente logró cambiar las cartas y derrotar a Eriol…
Sakura miro de nuevo las caras de sus amigos: tanto Tomoyo como Syaoran siempre tenían la firme convicción de que estando con ella, y estando los tres juntos, podrían enfrentar y salir victoriosos de la situación… ¡¡porque siempre había sido asi!! "Que tonta" pensó Sakura en un suspiro. "Mientras estén ellos a mi lado, estoy segura de que todo irá bien" pensó entonces, mientras volvía a mostrarles a sus amigos su mejor y más hermosa sonrisa.
oOoOoOoOoOoOoOo
"¡¡AUXILIO!!"
– se escuchaba el estruendoso grito por toda la mansión. Spiniel
volaba desesperado por todos los rincones conocidos (e incluso
desconocidos) de la mansión, porque Nakuru, al no tener a nadie para
molestar y ella al tener energía en exceso entonces la estaba
desquitando contra el pobre gatito.
"¡Lindo Spi!"
–canturreaba Nakuru alegremente. "¿Dónde estás?" –preguntó
en tono de niña traviesa, mientras comenzaba a correr por la casa
con una bandeja en sus manos.
"¡¡BASTAA!!" –chillaba
Spiniel mientras se resistía a probar los dulces recién hechos por
la mano de Nakuru.
"Spi, ¡¡prometiste que me ayudarías!!"
–chilló Nakuru algo enfadada.
Spiniel logró llegar a las manos
de Eriol, el chico ni siquiera se había dado cuenta, estaba
demasiado concentrado revisando la biblioteca de la casa, hasta que
notó que su pequeño gatito temblaba de medio y algo mareado.
"¿Qué
ha sucedido Spiniel?" –inquirió Eriol mientras le acariciaba el
lomo.
"Es… ella…" –dijo Spiniel asustado. Y Eriol al ver
el umbral de la puerta entendió muy bien a que se refería su
pequeño amigo.
Nakuru yacía apoyada en la rojiza puerta hecha de madera de fresno, con una reluciente bandeja de plata con una pequeña manta color blanco. Sonreía radiantemente y con suficiencia, mientras esta se reía entre dientes, ya había encontrado a su presa.
"Tienes que cumplir con tu palabra
Spiniel" –comenzó a decir la chica mientras daba unos fuertes
pasos que hacían que el suelo temblara asi como el pequeño. "Y no
por nada Eriol me estuvo dando clases de cocina en Inglaterra asi
que…" –y la bandeja dio una pequeña vuelta en sus manos hasta
que se la enseñó en la cara tanto a Eriol como a Spi. "¡DEBES
PROBAR ESTO!" –exclamó con vehemencia. Spiniel solo atinó a
taparse la cara aterrado en los brazos de su dueño.
"Nakuru"
–musitó Eriol, y esta de inmediato lo miró– "Sabes bien que
Spiniel no debe probar las cosas dulces."
"Pero es que esto no es cualquier cosa dulce…" –contestó ella. "¡Lo hice yo!" –exclamó orgullosa. "Entonces… ¿puedes probarlo tú?" –preguntó Nakuru mostrándole la bandejita.
Eriol asintió, pero de inmediato había sabido que esto era una mala idea, cuando Nakuru destapó la manta de la reluciente bandeja metálica, vio de inmediato… unos pequeños "pasteles", ("si es que a eso se le puede llamar pasteles" escuchó susurrar a Spiniel) porque no tenían un lindo aspecto, más bien… al contrario, el pequeño pastel de frambuesas con crema tenía la crema demasiado dura y salada mientras que las frambuesas, estaban demasiado dulces, por otra parte, el pie de limón, tenía un merengue un poco más negro y la masa, estaba completamente quemada. Eriol, después de tragar saliva, tomó un pequeño trozo del pie de limón, lo tragó y miró hacia otro lado, mientras se preguntaba que podría haber salido mal en las clases de Nakuru.
"¿Te
gustaron" –preguntó Nakuru intrigada. Este asintió débilmente.
"¡Lo sabía!" –chilló alegremente. Mientras Eriol tomaba un
poco de agua para pasar el mal sabor en la boca, definitivamente,
esta chica tenía mucho que aprender. "Ahora el siguiente paso es
hacer una torta lo suficientemente deliciosa para agradar a mi
querido Touya"
"No lo vas a lograr si sigues cocinando asi"
–susurró Spiniel de manera mordaz.
"¿A que te refieres en
especifico?" –preguntó Nakuru visiblemente ofendida.
"A que
tienes que aprender a cocinar" –declaró su interlocutor.
"¡Yo
aprendí a cocinar!" –le espetó Nakuru.
"Si, pero estás a
años luz de otras personas que cocinan, además, sabes bien que no
como dulces" –dijo Spiniel. "Ya me siento mareado"
"Cuando
la querida Tomoyo Daidouji cocino ese pastel de manzana, te lo
comiste entero… ¡¡Y NO TE SUCEDIÓ NADA!!"
Eriol abrió más sus ojos zafiros. Tomoyo, ¡como la extrañaba! Y ahora por fin podría ver a su amiga… se quedó pensando en como estaría, y volvió a poner atención a la plática de sus dos guardianes.
"¡Es
muy distinto!" –respondió Spiniel. "¡La señorita Daidouji
tiene una mano de los dioses para cocinar!"
"Entonces, le
pediré a ella que me ayude a cocinar, y estoy segura de que lo
próximo que haga, ¡le va a encantar a Touya!"
"¿Seguirás
insistiendo con ese chico?" –preguntó Spiniel distraídamente
mientras montaba vuelo a coger un libro para leer.
"¡POR
SUPUESTO!" –declaró ella con un extraño brillo en sus ojos que
llegó a asustar a su pequeño amigo. "Claro, tendría que ir a
comprar más comida, porque realmente la cocina es un desastre"
–anunció la chica entre risas.
Su mente nuevamente volvió a abandonar la aireada conversación entre sus dos amigos y volvió a su amiga. No terminaba de entender el porque, pero su imagen se hacía cada vez más grande en su mente. ¡Estaba tan impaciente por volverla a ver! Volver a ver su cara, a deleitarse con su hermosa voz, acariciar esos rizos en su interminable cabellera azabache, caminar a su lado… ¡¡conversar por horas como antes…!!
Una voz lo sacó de sus pensamientos.
"¡¡ERIOL!!"
–chilló Nakuru.
"Lo lamento. ¿Decías?"
"Decía que,
tendré que ir a comprar algunas cosas a la ciudad." –anunció
Nakuru. "Que me tardaré un momento y asi te quedas con Spiniel."
Entonces, como un rayo, la idea viajó por su cabeza, quizá no era factible, pero…
"Iré contigo" –dijo Eriol al cabo de unos
instantes.
"¿De verdad?"
"Claro, hace tiempo que no me
doy un paseo por aquí…" –dijo Eriol, sonriéndole a su
interlocutora. "Además, no podrás con todas las bolsas."
"Si…
tienes razón" –concluyó Nakuru. Y miró a Spiniel con mirada
de: esta conversación no ha terminado. "Cuida la
casa"
"Vayan tranquilos." –dijo Spiniel mientras daba una
hojeada a otro libro de elegante tomo color violeta, y escuchaba como
se cerraba la puerta principal de la mansión.
oOoOoOoOoOoOoOo
"¿Vamos
entonces?" –preguntó entonces la amatista. Sus amigos asintieron
con la cabeza. Sakura ya se sentía más recuperada, y consintió
junto a Syaoran a llevar a Edward por algunos puntos de la ciudad
para que no se perdiera, antes lo habían hecho con Eriol, y Syaoran
tenía otras razones para ir: que este nuevo no se propasara con su
amiga, y extrañamente, sentía que algo pasaría.
"¿Syaoran?"
–preguntó Sakura.
"Dime"
"No, nada, es que parecías
distraído." –dijo Sakura preocupada.
"No es nada. Será
mejor que nos vayamos, porque ya siento los pasos de esas
chicas" –dijo con pesar.
Y estaba en lo cierto, a esta hora, una aglomeración de chicas se solía reunir a las afueras de las puertas del salón del cuarto año de preparatoria, con cajas de chocolates, peluches y cartas de amor, dedicadas… a Syaoran… por desgracia para Sakura, el atractivo de su joven novio no había pasado inadvertido… Este miraba para ambos lados asustado, con el corazón en sus manos, por un lado estaba su novia que podía molestarse, y por otro lado el de su club de fans que no hacía otra cosa que asediarlo.
"¡¡Syaoran!!"
"¡Mira su cara de impresión" –chillo una. "¡Es que nos
quería ver!"
"Es tan lindo…"
Era imposible salir del asedio, porque por lo menos un par de chicas se les había lanzado al cuello a Syaoran, son peores que Mei-Ling pensó el chico agobiado. . ¿Qué hacer? , se preguntaba el joven chino un tanto asfixiado de las chicas. Hasta que sintió una mano en su hombro.
"Señoritas" –dijo otra voz masculina. "Lo lamento, pero debo pedirles al joven Li un momento, ¿por favor?"- dijo la suave voz de Edward.
La horda de chicas lo miró detenidamente. Ante ellas estaba un muchacho alto, delgado pero de perfecta contextura masculina, de intrigantes y hermosos ojos celestes, tan hermoso era que las rodillas de las fanáticas de Syaoran temblaban ante sublime criatura. Tan embobadas estaban que el cuarteto comenzó a caminar lentamente para luego ir apurando el paso y después, perderlas de vista.
"Vaya
Schneider si que me impresionas, ¿Qué les hiciste?" – preguntó
una asombrada Sakura.
"Pues, la verdad es que solo les pedí
que por favor nos dejaran seguir con nuestro camino."
"Si que
tienes poder de convencimiento, ¿no crees Syaoran?"
"…"
–lanzó un bufido. "Si, supongo"
La verdad es que Syaoran estaba intrigado, había un algo que lo molestaba y algo que lo estaba intrigando, que no escuchaba como la melodiosa voz de Sakura y Tomoyo le apuntaban los distintos lugares de Tomoeda.
"Por
aquí entonces verás la tienda de flores de la señora Okiura"
–señaló Sakura mirando a un enorme puesto de flores.
"Al
lado de ella, está la tienda de artículos musicales del señor
Tajiri" – le apuntó Tomoyo.
"Al frente se encuentra la
heladería de Tomoeda, es un lugar muy agradable. Allí suele
trabajar mi hermano a menudo"
"Junto con el joven Yukito."
–acotó Tomoyo con una sonrisa. "En la esquina está el café
literario de Tomoeda, un lugar muy bueno si dejas que te de mi
opinión"
Edward miraba fascinado todos los lugares a los que le apuntaban sus entusiastas nuevas amigas, pero el pobre se mareaba con tanta información, ¡todos los lugares le parecían fascinantes! . ¿Cómo elegir un solo lugar? Pero sabía bien que se tendría que ir con paciencia el recorrer por aquí, entonces se dedicó a mirar a su amiga Daidouji: su semblante había cambiado, se veía más relajada y contenta… ¡Cuánto gusto le daba eso! Porque significaba algo: Todo iba…
"¿Schneider?" – preguntó
Syaoran, sacándolo de sus pensamientos.
"Perdona mi torpeza, me
distraje" – se disculpó el joven alemán. "Dime"
"Es
que si, te habías distraído. Las chicas querían saber que tienda
te pueden mostrar primero"
"Ehhh" –meditó por unos
minutos Edward. "Creo que me apetece ir a algún lugar donde pueda
comprar un regalo, hoy llega un pariente mio, y lo quiero recibir…
ya saben, de una manera adecuada." –dijo sonriendo.
"Pues…
la mercería es el mejor lugar" –comentó Sakura. "¿Vamos?"
Syaoran asintió y de inmediato miró a Tomoyo que asintió
lentamente, pero Syaoran notó que si bien había asentido, había
una nota de tristeza en su cara.
"De acuerdo…" –dijo
Sakura entusiasmada. "¡Vamos!" –dijo comenzando a correr y el
grupo tras ella.
oOoOoOoOoOoOoOo
"Muy bien" –suspiró la voz de la castaña, mientras cargaba un pesadísimo saco de papas en el auto. "Creo que con todas estas compras será más que suficiente"
"Si…
para ti sola, claro que es suficiente" – dijo Eriol entre risas.
Nakuru lo miró con un gesto amenazante.
"Eso es porque no
sabes disfrutar del placer de la comida" –respondió
ofendida.
"Te equivocas Nakuru, lo aprecio, pero los que más lo
disfrutan son Kerberos y tú"
"Me pregunto como estarán
ellos…" –comentó Nakuru en tono pensativo. "Me refiero a tus
otros guardianes y la nueva maestra de las cartas."
"Están
bien, se trata de Sakura, no puede ser de otra manera" – dijo
Eriol sabiamente.
"¿Estará bien tu joven pariente?" –Eriol
asintió con seguridad. "Ya veo, y ¿Cómo estará la señorita
Daidouji? Recuerdo que… cuando estabas aquí, y le ponías pruebas
a Sakura para que transformara las cartas, parecía que ella era una
especie de imán para hacerla pasar por peligros…" –dijo
entonces la joven castaña, mirando hacia el cielo. El corazón de
Eriol había comenzado a latir con fuerza.
"Sabes muy bien que
ella no pasó peligro real" –suspiró con impaciencia, mientras
comenzaba a poner más bolsas dentro del auto con ritmo apresurado-
"Sabes que no le haría daño"
"Hey, tranquilo, no lo he
dudado" – comentó Nakuru sonriente al ver a su amigo y dueño.
Era divertido verlo asi, porque ni por Kaho adoptaba esa expresión
tan fiera. "Pero, no me puedes negar que la arriesgabas mucho,
digo, la persecución de un piano gigante, dejarla encerrada en un
salón en medio de la oscuridad, pretenderla dejar dormida por la
eternidad… si, menos mal que no la hiciste pasar por peligro real."
–dijo Nakuru arrastrando las palabras mientras sonreía, su
compañero movió la cabeza y no le hizo caso.
"Sé que Tomoyo
está bien…" –musitó Eriol.
"Vaya… ¿Ya la llamas por
su nombre?" – preguntó Nakuru con una mirada pícara. Eriol no
sabía porque se sentía nervioso, y solo miro hacia el lado.
"Si…
¡es decir! No, bueno… somos amigos, pero, nunca la he llamado asi
en publico…" –dijo muerto de la vergüenza.
"Tranquilo,
solo era una broma, bien…" –dijo cerrando la puerta del auto.
"Será mejor que nos vayamos, o Spi se matará del aburrimiento en
casa, Trae esa bolsa Eriol y nos iremos a casa"
Este asintió y fue a tomar la última y pesada bolsa. Al levantarla, sin querer, sus pensamientos divagaban en su amiga y en el que estaría haciendo, ¿estaría bien? Si, claro que lo estaba… pero… ¡luego era el concurso de canto! Seguro que le estaba dedicando más horas, su voz, si, su voz, ¡sonaría mas hermosa que nunca! Al dar la media vuelta fue todo en un instante en que sus ojos zafiros se paralizaron, ¿era un espejismo o la que caminaba al frente de él era nada más y nada menos que Tomoyo Daidouji, a quien Eriol Hiiragizawa tanto extrañaba? En los zafiros ojos del joven de cabello negro y destellos azules, solo se reflejaba la silueta de la amatista, ignorando (aunque sabia bien con quien iba, no en vano los consideraba sus amigos) a Sakura Kinomoto y Syaoran Li, y otro joven de cabello rubio que Eriol jamás había conocido en su vida. Tomoyo no había cambiado en nada, solo que estaba un poco más alta, y más bella, mucho más bella que antes, esas brillantes amatistas que tenía por ojos, con su hermosa piel de porcelana, que hacía contraste con ese interminable cabello azabache… el se movía a la par que ella como hipnotizado, ¿habría sido un impacto muy grande el verla? Quería gritarle que estaba aquí, y sin embargo ningún músculo de su cuerpo atinaba a moverse, lo único de él que con seguridad se movía, era su mirada mientras la veía pasar, y por supuesto, que su animada y castaña compañera se había dado cuenta de todo.
"Te ves
más contento" – dijo Nakuru después de unos minutos de silencio
en un tono cantarín.
"¿Ah?" – preguntó Eriol.
"Es
un lindo día, ¿no?" –preguntó entonces su compañera. "No le
puedes quitar los ojos de encima, ¿verdad?"
"No, sé
a que te refieres, la verdad, es solo que mi deseo de volverla a ver…
se cumplió muy pronto…–susurró Eriol, para que Nakuru lo
escuchara.
"Sabes muy bien que si uno desea con fuerza eso se
cumple Eriol, no en vano eres la reencarnación de Clow, ¿no?"
–Eriol asintió. "Por lo tanto, si ya se cumplió al menos
podrías aprovecharlo…" –dijo con una mirada inquisitiva. Su
compañero eso si parecía que no la escuchaba. "¿Por qué no vas
a verla?"
"¿Qué?"
–inquirió Eriol nervioso. "¿Ir con ellos?"
"Eso es lo
que acabo de decir" –resopló Nakuru impaciente. "Además, son
tus amigos, no creo que vaya a suceder algo negativo si te
reencuentras con ellos." Eriol se quedó de piedra mirando a la
tienda a la que habían entrado. Nakuru suspiró. "Veo que
necesitarás un empujón… en todo el sentido de la palabra." –Y
de inmediato lo empujó levemente para que este se moviese, le sonrió
y Eriol entonces lentamente comenzó a caminar, hacia la tienda
Piffle Princess. Cuando ya lo vio en la entrada, Nakuru subió
al auto y se dispuso a ir a su hogar. A medida que el auto iba
avanzando, entonces le pareció ver a un muchacho alto y corpulento
de cabello castaño caminando al lado de un chico de cabello gris…
Nakuru sonrió de oreja a oreja y detuvo el auto en un lugar cercano.
oOoOoOoOoOoOoOo
"Bueno,
como puedes ver, esta es la tienda de la que te hablábamos
Schneider, ¡¡bienvenido a Piffle Princess!!- exclamó Sakura con
entusiasmo.
"Aquí uno puede encontrar de todo lo que uno
necesita." –acotó de inmediato Tomoyo. "Aquí es donde hacemos
la mayoría de nuestras compras." –Se detuvo y vio un aparador en
que sobresalían hermosos cuadernos de todos colores, hasta que vio
uno de color morado. "Creo que llevaré este" –dijo sonriendo y
sacándolo del aparador.
"¿Qué
vas a llevar Schneider?"- pregunto entonces Sakura.
"He estado
pensando, y creo que le llevaré algún broche, ¿hay algo asi en
esta tienda?"
Todos asintieron.
"¿Podrían
enseñarme?"
"Claro, claro, hay que ir por este pasillo hacia
la derecha" –apuntó Tomoyo, comenzando a caminar.
"Podríamos
aprovechar de comprar algunos hilos, ¿eh Syaoran?" –bromeó
Sakura.
"Muy gracioso…" –refunfuñó Syaoran
Eriol los
siguió con la mirada y rió por lo bajo. La primera salida con ellos
tres fue justamente esta tienda, pero para comprar hilos, y hacer que
Syaoran fuera su "marioneta" algo que al parecer, este no le
perdonaría hasta el final de sus días… Eriol se acercó un poco
más al grupo, para intentar escuchar un poco más de la
conversación.
"Entonces compramos el broche para Schneider, tomamos una taza de té de esas que venden aquí que son tan deliciosas con un poco de pastel de chocolate…"-decía Sakura con entusiasmo- "Y… ¡después nos vamos a esas cabinas para sacarnos fotografías!" –Tomoyo la miro con extrañeza. "Vamos Tomoyo, hace tanto tiempo ya que no sacas tu cámara ni te sacas fotos… y te va a parecer extraño que te lo diga pero, echo mucho de menos esa loca faceta tuya."
"Bueno
Sakura…" –comenzó a decir Tomoyo. "Sabes que eso ya no pasa
porque no existe la oportunidad…"
"Aún asi, Tomoyo, creo
que por lo menos una foto… ¡por favor!" –rogó Sakura. Su
amiga no podría negarse.
"De acuerdo" –consintió Tomoyo
sonriendo. "Pero será una foto de nosotros cuatro, ¿verdad?"
–Sakura y Syaoran asintieron. "¿Qué te parece eso
Schneider?"
"No sé que decir"-dijo conmovido. "Estoy
completamente agradecido de su generosidad, entonces, me comprometo a
pagarles todo lo que ustedes gusten, desde el té, hasta sus
pasteles." –Edward vio que iban a protestar. "¡Por favor!
Dejen que haga esto, por lo menos como un gesto de agradecimiento,
por las atenciones que me han dado."
Los tres amigos se miraron y asintieron con una hermosa sonrisa. Edward sonrió nuevamente, estaba deleitado con ver sonreír a Tomoyo. Eriol, que miraba todo desde una prudente distancia apoyado en una pared entonces abrió mucho los ojos sorprendido: ¿desde hacía cuanto Tomoyo había dejado aquellos pasatiempos que ella solía tener? Porque… si no mal recordaba (y dudaba que eso asi fuera) para ella, todos los días con Sakura eran un día especial, "digno para ser filmado" y si era con Syaoran, claro que ella no perdería la oportunidad de filmarlo. Filmar a Sakura era su gran pasión, al igual que confeccionarle con sumo cuidado sus trajes, y últimamente para su amigo. Su gran pasión era el diseño y el cine… ¿Entonces que sucedía? Algo no encajaba. Parecía ser… que ella definitivamente había cambiado mucho. Y ese cambio, le daba un cierto aire de melancolía, volvió entonces a mirarla. ¡Tenía razón! Su cara siempre mostraba una expresión afable, pero, en sus ojos, veía un cierto aire de tristeza, no eran aquellos hermosos y deslumbrantes ojos amatistas que él vio por primera vez y tanto lo sorprendieron. Suspiró nuevamente, en un sonido apenas audible, que un par de oídos pudieron escuchar.
"¿Eh?"-
Syaoran miró de inmediato hacia atrás.
"¿Sucede algo
Syaoran?"- preguntó Sakura mirando a su novio. Eriol comenzó a
ponerse nervioso, ¿acaso Syaoran había notado que el estaba
aquí?
"No, nada..." –dijo este mirando a su novia. "Solo
que creí sentir algo, creo que estoy imaginando cosas."
"Pienso
que estás entrenando demasiado Syaoran"- dijo Tomoyo sabiamente.
"Te quedas todos los días hasta tarde entrenando y… bueno,
claramente eso te podría traer consecuencias"
"Nunca es
demasiado cuando se trata de entrenar para un torneo."- dijo
Syaoran testarudamente. Habían logrado ganar el campeonato de
fútbol, el año pasado, y en el actual torneo le estaba yendo
demasiado bien, por supuesto que quería mantener su racha ganadora.
Sakura y Tomoyo (inclusive Eriol) rodaron los ojos. Syaoran nunca
dejaría de ser aquel niño testarudo que conocieron hace unos
cuantos años.
"Creo que ya encontré lo que necesito" –dijo Edward por fin. Todos volvieron su mirada hacia él. En sus manos sostenía una pequeña cajita de terciopelo rojo sangre, y en ella yacía un broche, que parecía tener por lo menos unos 500 años de antigüedad, redondo y de oro puro, aunque un poco más oscuro, no en vano, había sido preservado por muchos años, con los bordes finamente trabajados, formando una especie de cadena de laureles protegiendo el centro, que era en pocas palabras: una maravilla. Porque era una gran mariposa blanca, con puntos color amatistas en sus alas que brillaban por si solas.
"¡Es
precioso!" –exclamó Sakura anonadada. "La persona a la que se
la regales sin duda debe ser muy afortunada"
"Es para una
vieja conocida familiar" –respondió Edward, contemplando la
joya. "Ella llegará dentro de poco, y es una reliquia familiar que
habíamos perdido, y escuché que estaba en Tomoeda." –La tomo
entre sus manos y miró a Tomoyo. "Daidouji, ¿podrías
ayudarme?"
"Eh… claro, claro" –respondió Tomoyo,
preguntándose como podría ayudar entonces al joven alemán.
"Ponte
de espaldas por favor"-pidió este.
Eriol miró con atención, como su amiga hacía lo que este le señalaba. Y vió que la acercaba lentamente hacia un espejo de cuerpo entero, Tomoyo se aflojó un poco el uniforme para que se le notara un poco más su pálido y hermoso cuello. Y Edward simplemente le coloco el broche cerca del pecho de Tomoyo. Eriol enfocó al rubio, le dolía el estomago, y encima, este tipo no le agradaba, su energía se comenzaba a desprender, lo que para desgracia (o no) de Eriol, no pasaba desapercibida. Entonces comenzó a centrarse, si seguía haciendo esto, o Sakura o (peor) Syaoran se darían cuenta, y lo que menos el quería era llamar la atención, no en este momento.
"Hmm"-susurró
Syaoran, mirando muy concentrado los aparadores de aros y broches,
luego cumpliría 4 años de novio con Sakura, tenia que hacerle algún
regalo.
"Te ves preciosa" –comentó Edward con galantería
poniendo su cara al lado de la cara de Tomoyo. "Sabía que este era
el indicado."
"Schneider tiene razón. ¡Te ves maravillosa!"
–chilló Sakura con admiración, como aplaudiendo.
"Gracias."
–dijo la aludida muy sonrojada. "Pero, ¿Por qué..?"
"Porque
resulta que la persona que va a venir tiene los ojos iguales a los
tuyos… bueno, no iguales, tienen un color parecido. Y pensé que
les haría juego ese broche…"
"Eres muy asertivo Schneider,
porque si que le hacía juego ese broche a los ojos de Tomoyo."
"Entonces,
iré a pagar y nos iremos a tomar una taza de té. ¿Les parece?"
–invitó Edward.
"Me parece una buena idea"- dijo entonces
la hermosa chica de cabello ébano.
Eriol suspiró por lo bajo. La verdad es que se veía preciosa, parecía todo un ángel. Otra verdad, era que a él le hubiera gustado decirle que se veía hermosa, y la otra verdad, es que a él le hubiese gustado comprarle una joya asi a su amiga. Recordó entonces que luego era su fecha de aniversario de su noviazgo con Kaho… debería comprarle algo, musitó.
"Muy
bien, ¿nos vamos?"-preguntó Edward. Los otros asintieron. "Lo
que me recuerda que… no sé donde queda el salón de té de aquí…,
lo lamento"
"Descuida, está en el segundo piso"- dijo
Syaoran. "Podemos ir por esta escalera" –Y comenzó a subir por
la escalera tomado del brazo con Sakura. Tomoyo se acercó a Edward y
comenzaron a subir juntos la escalera, seguidos por Eriol, muy de
cerca.
oOoOoOoOoOoOoOo
"¡¡SORPRESA!!"-Gritó
Nakuru al tiempo que se le abalanzaba por detrás para abrazar el
cuello de Touya (y de paso, matarlo de un susto). Este volteó
lentamente su cabeza, casi sin poder creerlo.
"¡¡Akizuki!!"
–exclamó Yukito sonriente. "¡Que gusto verte por aquí de
nuevo!"
"Lo mismo puedo decir Tsukishiro."
"Dejemos los
formalismos de lado por favor, no en vano, somos obras del mismo
creador"
"Me parece bien." –dijo Nakuru sonriente. "¿Cómo
han estado?"
"Hasta antes de que te me pegaras encima, me
encontraba perfectamente"-dijo Touya con un poco de mal humor y aún
muy sorprendido.
"Realmente lo lamento mucho Touya, pero, les
quería dar una sorpresa" –se excusó esta.
"Y ten por
seguro que nos la diste" –aseguró Touya, mientras se masajeaba
un poco el cuello.
"¿Hace mucho que volvieron?" –preguntó
Yukito.
"No, llegamos recién hoy."
"¿En serio? La
verdad es que hace mucho que esperábamos una visita de ustedes."
–dijo acomodándose un poco los anteojos. "¿Por qué no
venían?"
"Eriol estaba demasiado metido en los asuntos de su
escuela, y tambien… en los asuntos de…" –suspiró. "su
novia"
"¿El chiquillo ese sigue de novio con Kaho?"
–Nakuru asintió. "Ya veo…, si que es admirable."
"¿Puedo
preguntar porque es tan admirable?"- quiso saber Nakuru.
"Touya,
no seas asi, no porque tú hayas tenido una relación un tanto
tormentosa con la señorita Mizuki…" –miró a su amigo y este
rodó los ojos. "quiere decir que el joven Eriol tenga que pasar lo
mismo, tú y él son personas diferentes." –luego se volvió
hacia Nakuru que parecía confundida. "No le hagas mucho caso"
"No,
no, quiero saber." –contestó Nakuru con apremio. "Porque Eriol
me preocupa mucho, puede ser mi "creador" pero tambien es mi
amigo…" –Y Touya observó que ella tenía un extraño brillo,
que nunca había visto antes. "Y quiero saber como podré
ayudarlo."
"¿Tienes tiempo?" –preguntó entonces Touya.
La castaña asintió. "Vamos a un café cercano y te contaré.
Aunque lo que dice Yuki es cierto. Seguramente Kaho ha sido mejor con
ese chiquillo…"
"Hmmm, no sé…" –dijo Nakuru algo
insegura. "Eh, tengo el auto aquí, ¿Qué les parece si vamos al
café que dice Touya en el auto y luego los dejo en su casa?"
–propuso.
"Bueno, nosotros pensábamos irnos a la universidad
a seguir estudiando…" –dijo Yukito pensativo, mientras Nakuru
se quería golpear en ese mismo momento. "Pero dado que hace mucho
tiempo que no vemos a una amiga como tú…, aceptó encantado. ¿Qué
dices Touya?"
"De acuerdo" –sentenció Touya,
sonriendo.
"¡Muy bien! Esperen aquí por favor, ya vengo"
–dijo Nakuru mientras iba corriendo.
"Vaya Touya, me
sorprendes, quien iba a decir que te ibas a poner tan contento de
volver a ver a Akizuki." –dijo Yukito sonriendo, a la vez que
ponía su mano en el hombro de Touya.
"No sé a que te refieres
Yuki…" –contestó este.
"Vamos, la verdad es sorprendente,
yo pensé que te pondrías de mal humor, pero estás bastante
contento."
"¡Ya basta!"
oOoOoOoOoOoOoOo
"¡Eso
estuvo delicioso!"-suspiró Sakura dejando un pequeño tenedor de
plata encima del plato.
"Si que lo estuvo" –observó Tomoyo
sacando el último trocito de pastel de maracuyá. "Fue una muy
buena idea venir por aquí" –y agregó. "Gracias por tu
invitación Schneider"
"Seria muy buena idea que hagamos este
tipo de cosas más a menudo"-musitó Sakura. "Has sido un
maravilloso compañero" –dijo mirando al joven alemán.
"Soy
yo quien les está agradecido"-dijo Edward avergonzado. "Todos
ustedes fueron amables al darme la bienvenida."
"Fue un
placer" –dijo el joven Li. "Hace tiempo que no salíamos"
–musitó.
"Para la próxima vez, puedes venir a mi casa, y
tomamos un poco de té, puedo hornear algo, aunque no soy muy
buena…"
"Oh no digas eso Sakura" –la animó su amiga.
"Has mejorado muchísimo, ¿verdad Syaoran?"
Este dio un trago
a su café. Comenzó a pensar, sabía que su novia se esforzaba,
aunque no era exactamente une buena cocinera, volvió su mirada a
ella y asintió.
"Claro que si Sakura, eres una excelente
cocinera" –Ella lo miró sonrojada. "Pero, tampoco te esfuerces
tanto por el chico alemán, porque recuerda que estoy escuchando la
conversación"-dijo haciéndose el ofendido.
"Ay
Syaoran"-comentó la castaña acercándose a él. "Sabes muy bien
que tú eres mi número uno" –dijo abrazándolo. Este sonrió, se
dieron un tierno y rápido beso, y ella volvió a tomar asiento a su
lado.
"Sino, a la que le puedes pedir que cocine algo es a
Tomoyo, ella cocina delicioso"
"¿En serio?" –preguntó
Edward con mucho interés.
"Es cierto" –acotó Syaoran.
"No
les hagas caso, no es cierto"-dijo Tomoyo avergonzada.
"¡En
serio, déjame contarte!"-chilló Sakura con apremio.
"Oh
Sakura, no exageres…"
"Por favor continué señorita
Kinomoto, me encantaría saber lo que va a contar, dado que no sé
mucho de cocina, y nunca está demás probar de un buen chef" –dijo
Edward.
Eriol que estaba sentado en una mesa más apartada
escuchaba la conversación con interés, se acordaba muy bien la
manera de cocinar de su amiga, no tenía comparación.
"Si, su
talento es conocido por todos, incluso un amigo mio que tenía un
gran talento para la cocina dijo que su manera de cocinar no tenía
comparación…"
"Oh… ¿y ese amigo tuyo está aquí?"
–preguntó Edward.
"Por desgracia no, se fue hace unos años,
su nombre era Eriol Hiiragizawa."
Se produjo una especie de silencio que Sakura no entendió. Tomoyo abrió mucho sus ojos y bajó la mirada mientras que Syaoran miró atento a su amiga. Y luego miró a su novia. Sabía que ella no lo dijo con mala intención, pero ese nombre aún hería a su amiga. Edward notó esto, y tomo un poco de su té de manzana y luego puso su mano encima del hombro de Tomoyo y le dio unas palmaditas en el hombro y luego una pequeña sacudida. Los ojos de esta se abrieron un poco más.
"Eriol…"-musitó Tomoyo en un tono apenas audible.
La mirada de ella se había llenado de sombras. Eriol la miró con interés, ¿que cosa podrían haber dicho para que los ojos de Tomoyo, aquellas hermosas amatistas se ensombrecieran tan de pronto?
"Si, pero Hiiragizawa, solo
era un cretino que no sabía cocinar" –dijo Li con un dejo de
enojo y un poco de broma. Sonrió a Tomoyo, y esta le devolvió la
sonrisa.
"Entonces, estaré feliz de algún día probar las
delicias de Daidouji, cuando lo tenga todo listo, pueden venir todos
a mi casa, me acabo de mudar, asi que el aspecto de ella no es muy
presentable que digamos… pero denme una semana y podrán
venir."
"Muchas gracias por tu invitación Schneider"
–agradeció Sakura.
"Debo retirarme, ¿debo seguir derecho
hasta llegar a la calle Outo?"-Syaoran asintió. "Es todo lo que
necesito saber, muchas gracias" –dijo el joven alemán haciendo
una reverencia y se acercó a Tomoyo y se arrodilló ante ella. Eriol
lo miró con suspicacia, preguntándose que haría.
"Espero no
haberte hecho pasar un mal rato mein Prinzẹssinnen"-dijo Edward
en un susurro.
"No, no, no es tu culpa"-se apresuró a decir
ella.
"Una rosa blanca como tú, no debe estar triste, debe
sonreír como la hermosa flor de cerezo"-dijo mirando galantemente
a Sakura. Syaoran le dirigió una breve mirada de amenaza. De la
nada, sacó una rosa blanca de su mano y se la depositó en la mano a
Tomoyo. "Una flor para otra flor" –le dijo susurrándole al
oído. Y comenzó a caminar, con paso decidido, sonriendo, mientras
dejaba a una Sakura mirandolo maravillada, a un Syaoran impresionado
y a una Tomoyo sonrojada y muy sorprendida por la actitud del alemán.
Eriol lo vio alejarse, siempre había tenido ganas de poder hacer eso
para alegrar a su amiga, y lo frustraba mucho más tener en cuenta de
que ella estaba pasando por una pena tan grande y él ni siquiera se
había enterado. Apretó el puño, miró abajo, si sus emociones lo
traicionaban, tanto Syaoran como Sakura se darían cuenta, y el
quería que Tomoyo lo viera antes que los demás.
"¡Que
galante es Schneider!" –suspiró Sakura emocionada. "Estoy
segura de que le gustas"
"No creo"-dijo Tomoyo pensativa.
"Apenas llevo conociéndolo un día"-dijo con un poquito de
vergüenza.
"¡Aún asi!" –insistió su amiga Sakura.
"Existe el amor a la primera vista"- dijo aún más emocionada.
"El te vio y se enamoró de ti… ahora te dio una flor y después…
¡¡que romántico!!"
"Solo trataba de ser amable"-se escudó
Tomoyo.
"Solo trataba de ser galán"- dijo Syaoran. "Pero
debo admitir que tiene clase."
"Ojala te pongas de novia con
Schneider Tomoyo… es guapo, europeo ¡y como que funcionarían! Yo
quería que te pusieras de novia con Eriol…" –De nuevo esa
mirada en Tomoyo, y Eriol que no podía escuchar nada. "Pero en
fin… ¿eh? … ¿sucede algo Tomoyo?"
"…" –Sakura miró
a su amiga. "No pasa nada Sakura. Estoy algo cansada"
"Si,
sería mejor que nos vayamos a mi casa… ¡Tengo mucha curiosidad de
ver esos videos de nuevo!" –se levantó de inmediato.
"¿Vamos?"
"Vayan ustedes por ahora"- dijo Syaoran. "Tengo
que comprar algo, y Sakura, compren algo dulce para Kerberos, si se
entera que no le llevamos nada, me culpará a mí como siempre y no
tengo ánimos de pelear con ese goloso." –se puso de pie y le dio
un beso en la frente a su novia. "Las alcanzo luego"
Sakura
sonrió.
"Vamos Tomoyo."
Tomoyo miró a Syaoran, este le sonrió y como en un lenguaje telepático le dijo: Recuerda: Hiiragizawa es un imbecil y no lo vale. Tomoyo le sonrió de vuelta y asi, pudo irse caminando, al verlas pasar, Eriol sintió unos enormes deseos de correr al encuentro de ella, pero no, se abstuvo, no se quería encontrar con la mirada de Li. Había hecho un ademán de acercarse, pero se tuvo que arrimar contra la pared pues sentía los pasos de Li que se acercaban en su dirección, algo asustado, corrió a esconderse detrás de una frondosa planta cercana y se quedó ahí, afortunadamente, Syaoran paso de largo, y se dirigía en dirección al baño. Eriol sonrió tranquilo, ahora era cosa de esperar a que saliera del baño, y poder salir tranquilo…
Los minutos fueron pasando y Syaoran no salía, Eriol miró al baño extrañado, ¿Qué podía suceder? … Y… ¿si algo había pasado? Syaoran había comido mucho… demasiado en realidad… dio unos pasos, pero sintió que algo metálico se alzaba detrás de el y rápidamente dio la vuelta. Y se encontró cara a cara con una espada que era sostenida por un muchacho alto de cabello castaño y ojos marrones.
"Li… que gusto verte." –dijo Eriol con
educación.
"Vaya Hiiragizawa… por desgracia no puedo decir lo
mismo… ¿Qué haces aquí?"-preguntó su joven descendiente de
mal modo.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
¡¡LOOO SIENTOOOO!! Lamento muuucho la tardanza chicas, pero la universidad y los trabajos de medio tiempo me quitan un poco mis horas por aquí. Pero lo importante es que aquí está. Les pido disculpas, sé que muchas esperan que Eriol y Tomoyo se reencuentren de una vez, pero, dado que el capitulo salió demasiado largo, entonces debí dividirlo en dos, y en el próximo capitulo si o si, ellos se verán las caras. Por ahora, pasemos a ciertas cosas, no pierdan detalle de lo que sucede, aquí vemos que los sueños se hacen más evidentes (y trágicos) porque ahora la victima fue Sakura, algo parece que no va bien… ¿verdad? Y ya Syaoran es el primero en encontrar a Eriol. ¿Qué va a pasar? Ahhh, no sé XD Esperemos que sea algo bueno. Como dije, aquí hemos visto algo de Edward, de que es este personaje, y ¿para que compró ese broche? Hmm, no pierdan detalle de esto… Por lo demás, muchas gracias a todas por haber esperado, y por sus reviews que tanto gusto me da leerlos.
Puedo adelantarles algo del reencuentro de Eriol y Tomoyo, será hecho con mucha delicadeza, y el mayor cuidado posible. Recordemos que por ahora (por desgracia) el chico no anda solo…
Contestemos los reviews:
Aguila Fanel: Pues muchas gracias, me
haces sonrojar ^^, y apoyo lo tuyo, esa pareja de Eriol/Kaho salió
tan irreal, de la nada XD per muchas gracias por ti review, espero te
guste este capitulo!
Serena: Gracias, espero que en
este capitulo sucedan suficientes cosas interesantes, y que sigas
apoyando la historia.
Nenexin: Pues si, ya llegó
Eriol, pero como ya explique, el reencuentro con Tomoyo tuve que
dividirlo en dos partes porque salió demasiado largo el capitulo,
pero será subido a la brevedad, y espero que sea lo suficientemente
emocionante. Si, si sé porque te gusta el nombre Edward, aunque mi
personaje no se llama Edward por "ese" Edward sino por otro, que
es el de Edward Scissorhands, una de mis películas favoritas. En
fin, ojala sigas disfrutando del fic.
Arisa-Clampfan:
Perdona porque en este capitulo no se reencuentran, pero, en el
próximo se reencuentran si o si, salio demasiado largo esto.
La
Criticona: Ya va por ahí, ya se irán aclarando ciertas
cosas, por ahora todo relajado no? Ya verán que
sucede.
Montblanc-hien: Por ahora Edward solo es él,
es prematuro ponerlo en un bando. Y Sueño? Aquí vemos otro, será
una premonición o el efecto de las clases de matemáticas en Sakura?
XDDD Muchas gracias por el apoyo.
LyS Cosmo: Hmmm,
ya veremos en el próximo capitulo (nuevamente me disculpo por eso)
que sucede respecto a eso, aunque parece que Syaoran no tiene muchas
ganas de que eso suceda…
angeldark2805: Nuevamente,
es prematuro decir si Edward pertenece a un bando. Eso creo que ni el
lo sabe. Y ya veremos como se reencuentran, por ahora puedo decir que
me gusta como se reencuentran, ya lo van a ver…
darthmocy:
Aquí vimos un poquito más de Edward, y esperemos que les agrade,
y celos, bueno, creo que algo se vio. O no? Gracias por
pasar.
Baselia Daidouji: Gracias por pasearte por
aquí. Si, las CLAMP fueron realmente injustas con nosotras, aunque
yo las amo, nos dieron un final tan inesperado, y me quedo en ese
aspecto con el final del anime, al menos ahí no nos dan esa serie de
escenas cursis entre ellos dos, y la profesorcita de 40 pretendiendo
ser una quinceañera… creo que el objetivo que dices, se logró…
aaalgo. Ya veremos que sucede en el siguiente… MUAJAJAJAJA!
Y bien, me disculpo nuevamente con ustedes, tenía muchas ganas de subir el reencuentro de Eriol y Tomoyo ahora, pero, el capitulo salió demasiado largo y debí dividirlo en dos. Pero espero poder subirlo luego, y por favor, sientan toda la libertad para dar sugerencias de cómo puede ser, o que quieren que suceda, si Touya termina sintiendo un algo por Nakuru o otra cosa, muchas gracias a todas por sus reviews (y su paciencia!) espero no hacerlas sufrir mucho con esto, mil disculpas de nuevo, un beso a todas mis queridas lectoras, hasta la próxima!
Matta ne!
