OVA

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Innegable Sentimiento

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Hacía un rato que habían llegado a su habitación, la cual por cierto permanecía iluminada simplemente por la luz de la luna. Las cortinas que enmarcaban las ventanas, por donde se filtraba la luz, se mecían lentas al compás del viento del exterior. Paz, eso es lo que se sentía en esa habitación, extraño, no siempre era así; la mayoría de las veces se sentía el caos llenar por completo la habitación y como no, si casi siempre era ahí donde un par de shinigamis empezaban o terminaban un par de discusiones.

De solo recordar como habían llegado ahí le causo más gracia a la morena que el pelinaranjo.

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******************Flash Back******************

- Ru… - trataba por todos los medios no perder el control de sus hormonas, porque ahí donde lo ven todo geniudo y ajeno a las mujeres no olviden que el naranjito seguía siendo un hombre si mis estimads un hombre y para ¡colmo! A D O L E S C E N T E con las hormonas en la flor de su nacimiento – R… R… Ruk…Ruki… Rukia…. Muévete – decía entrecortadamente mientras apretaba con fuerza los ojos para no seguir "admirando" la imagen al frente suyo. Con las mejillas completamente rojas y comenzando a expandirse este color por toda su cara – muévete… Rukia – habló con esfuerzo, sus ojos se debatían entre abrirse o quedarse así: bien cerraditos.

- Eh? – alcanzó a decir la chica mientras se incorporaba y se volvía a mirar al chico, fue entonces cuando lo captó de lleno, estaba en una posición muy "sugestiva" bien acomodada sobre el cuerpo de un muy pero muy ROJO Ichigo, que se contenía de algo, ¿qué era eso? Sabrá Dios que!, pero no le gustaba para nada la sensación que le recorrió la espalda milésimas de segundos después cuando vio viajar las manos del chico y posarse sobre sus caderas. Sus mejillas comenzaron a enrojecer más que las de Ichigo (y vaya que él no tenía un colorcito muy normal que digamos) – ¡IDIOTA! – soltó levantándose de un brinco lo más rápido que su gigai se lo permitió – ¡PERVERTIDO! – grito a todo pulmón.

- ¡IDIOTA! – contraatacó – ¡ESTABA TRATANDO DE QUITARTEME DE ENCIMA!

- ¡PUES ESO NO ES LO QUE VI! – resopló, estaba más roja que antes. Ahora no solo por los calores que sentía sino por la furia.

- ¡SERÁS!, ¡YO JAMAS INTENTARÍA ALGO DEPRAVADO CONTIGO! – se levantó el dolor de su quijada aún no se iba.

- ¡ESTÚPIDO! – tenía toda la intención de golpearle de nuevo, pero esta vez directo al estomago, pero se detuvo al escuchar las palabras recriminatorias de su "compañero".

- ¡SI NO ME HUBIERAS GOLPEADO DESDE UN PRINCIPIO NADA HABRÍA PASADO! – se sobó la quijada definitivamente esta vez le había golpeado con más fuerza.

- ¡ESO ES PORQUE TÚ… - pero no alcanzo a terminar la frase una tos fingida los devolvió al mundo real, que sorpresa se reflejo en los dos! en la puerta de la casa a Isshin, Karin y Yuzu, asomaban la cabeza para ver quiénes eran los del alboroto aunque de sobra lo sabían, querían enterarse del pleito.

- Ku… Kurosaki-san – tartamudeó la morenita – Ohaio! – una enorme gota recorrió su sien al sentirse descubierta en esas actitudes…

Ichigo deseo en ese momento que la tierra le tragase, ahora por culpa de esa escenita no podría quitarse al pervertido de su padre durante un mes entero sino es que más… - ejem… - se aclaró la garganta y jaló a su compañera por los hombros, así emprendió una graciosa y atropellada huída con destino "SU CUARTO", esquivaba de vez en vez a su padre.

Suspiro aliviado una vez que ambos estuvieron a "salvo" detrás de una puerta con seguro y algunos muebles más por si acaso, para contener mejor a su padre.

******************End's Flash Back******************

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- Nee, Ichigo – llamó con voz calma.

- ¿Nani?

- ¿Por qué fue el regalo? – no podía verle los ojos, aún se cubrían con su cabello.

- Ummm… eto… – se rascó la nuca. Había cerrado los ojos mientras meditaba en aquellas palabras, las había estado repasando mentalmente todo el camino. Que diría cuando Rukia preguntará, daba igual era algo que le había nacido hacer, sin embargo se dio un golpe mental al recordar la patética excusa que dio con anterioridad.

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******************Flash Back******************

- Porque ese es tu regalo de cumpleaños – dijo entre susurros, pero lo suficientemente alto para que la chica lo escuchara – Renji me dijo….

******************End's Flash Back******************

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Sacudió la cabeza con fuerza, de verdad que había sido estúpida su excusa y la morena no iba a conformarse con tan solo eso, no señor, era Kuchiki Rukia, la "personita" más curiosa que hasta el momento conocía.

- ¿Y bien? – indagó la siempre curiosa y nunca satisfecha.

- Ya sabes… – sonrió. La morena no lo notó aún permanecía mostrándole la espalda al chico

- No… - susurró – no lose.

- Bueno… - escupió de golpe, sabía que algo tendría que decir, ¿pero qué? Sus facciones se torcieron mostrando en ellos horror… que diría?

- Ichigo… - la voz de la morena sonó tan apagada y distante, tanto así que el gesto de horror en la cara del pelinaranjo desapareció más rápido de lo que había llegado.

- Sabes que… - hizo un esfuerzo por no golpearla, odiaba ver esa faceta sumisa de Rukia, no es que no le gustará verla tan apacible, pero había aprendido con el tiempo que esas actitudes en la chica eran de preocupar. Y sabiendo de sobra a que se refería la chica, lo mejor era cortarle de tajo sus ganas de hablar no vaya a ser que diga algo que lo saque de su autocontrol…

- Mira… - habló tratando de sonar tranquilo – ya sé que te vas, Ishida ya me tiene harto con ese asunto – suspiró al recordar las palabras de su amigo – no es necesario que me las repitas…

- Pero… entonces este regalo… - al fin se digno en mirarle a los ojos, ya se estaba hartando de que ella le negara esa mirada azul. Pronto se arrepentiría de pedir esos ojos.

Cruzando los brazos en forma de X al frente negó con la cabeza al tiempo que la morena lo veía con desconcierto – no es un regalo de… despedida – tragó saliva ultimadamente la mirada de la ojiazul lo ponía muy nervioso, pero disimulaba muy bien, algo tenía que pegársele de esa morenita.

- Entonces? – parpadeó un par de veces mientras esperaba expectante la respuesta de su compañero.

- Es… - se aventuro a decir mientras encontraba bastante interesante una basurilla que andaba rondándole el hombro – para… - DEMONIOS! Su paciencia para sí mismo se acaba de agotar y el tremendo estrés que enfrenta al intimar así con la Kuchiki lo traía peor. Sin saber cómo a ciencia cierta su cuerpo se movió más rápido de lo que su mente lo proceso y ahora estaba aferrando a una MUY confundida Rukia contra las puertas de su armario – es… para – decía muy bajito acortando cada vez más la distancia en él y su "amiga"?

La pobre Kuchiki no sabía qué hacer si primero golpearlo y después patearlo por ahí donde un hombre tiene la descendencia o viceversa, muy a su pesar sus neuronas aún estaban atolondradas por la drástica acción de Ichigo – ma… - su cuerpo parecía habérsele entumido y no querer reaccionar a las ordenes de su cabecita – matte Ichigo – quiso golpearlo con más intensidad en ese momento pues la cercanía del chico era tal que incluso ya podía sentir su respiración sobre su nariz, pero aunque quería hacerlo pues había recuperado el control de su cuerpo no podía porque él le aprisionaba perfectamente ambas manitas – Ichigo! – intentó hacerle entrar en razón. Parecía estar poseído por algo o alguien pues ese de ahí, al que tenía al frente suyo, definitivamente no era Ichigo.

- Yo quiero… - decía un Ichigo completamente sonrojado pero con más determinación que en la SS ó en HM – que sepas… - tosió signo claro de querer limpiarse la garganta.

- Matte – la pobre morena ya no sabía qué hacer Ichigo no le permitía moverse libremente y su cabeza de un momento a otro iba a explotar sin contar que el corazón estaba por salirse de su pecho. Pero justo cuando creyó tener todo perdido, su pie topó con la puerta del armario que "interesantemente" estaba ligeramente abierto, un poquito apenas, lo suficiente para poder meter el pie y abrirlo de golpe, si! Eso es… ahí estaba la salida de Kuchiki, pero oh! grave error…

Bien hasta ahora todo estaba bien, pero que era todo ¡ni idea! Ichigo Kurosaki estaba ahí sujetando con fuerza las "delicadas" manos de una muy desconcertada Rukia. Definitivamente quien la viera en esa posición podría suponer que es incluso más inocente de lo que aparenta, pero de nueva cuenta ahí se encontraba él haciendo quien sabe qué; lo único que sabía es que había algo en su interior que necesitaba ser dicho a gritos y que debía ser escuchado precisamente por la personita bajo su cuerpo – bajo mi… - tragó saliva, ahora sí que estaba consciente de lo que había hecho y también sabía que tenía que actuar rápido pues la cara que tenía la "dulce" shinigami no era precisamente de sorpresa, al menos no ahora que parecía querer matarlo… - como rayos termine así? – era la pregunta que se repetía desde hacía unos segundos. No le duró más pues sintió como su cuerpo caía al frente, la puerta de su armario se había abierto?

La tonta enana se iba a golpear, lo más rápido que pudo soltó las manos de la morena puso la derecha al frente para apoyarse y con su izquierda atrapó la cintura de la chica… sin querer o proponérselo había terminado con medio cuerpo metido dentro del armario y apenas pudo sostener a la shinigami para evitarle un golpe seguro, cerró los ojos con fuerza. Soltó un suspiro al fin toda esa acción había hecho que soltara parte de la tensión de la que era prisionero.

- Ichigo – escucho el susurro de los labios de la chica.

Abrió los ojos de golpe y un aroma suave invadió su olfato, que era aquello? - Ah! Es el cabello de la enana – cerró los ojos de nuevo, un momento… - el cabello de… - su rostro había termino de lleno en el hueco que se formaba entre el hombro y la cabeza de la chica – Yo… - dijo inseguro de sus palabras. Después de todo, su vida dependería de su reacción.

- Baka! – la voz sonaba irritada.

Fue entonces cuando sin pensarlo la abrazó con fuerza, la rodeo lo poco que le hacía falta y sin darle tiempo de reaccionar la aprisionó por completo con su cuerpo – no sé cómo darte las gracias por cambiar mi vida, Rukia – dijo su nombre con voz ronca y con una calidez indescriptible – toma ese tonto llavero como una pequeña muestra de todo lo que te quiero decir… - dijo guardando su sonrojo entre los cabellos de la chica, nunca había sido bueno con las palabras y estas quedaban muy flojas para todo lo que sentía, pero esperaba que la aludida entendiera el mensaje.

De un momento a otro sintió que toda la molestia se le iba del cuerpo, pero había algo que aún le incomodaba… - Hey!, tarado – quería romper esa atmosfera tan "rara" que se estaba formando entre ellos. Había pensado por un milisegundo abrazar ella también al sustituto, pero otras cosas pudieron más que sus ganas de corresponder.

- Eh! – la soltó de golpe – dándole la espalda de inmediato a la Kuchiki –no te golpeaste, verdad? – cambió el tema tan drásticamente que la otra casi estalla entre carcajadas. A la par él se sentaba en la orilla de su cama con el rostro hacía abajo.

- Arigato, nee, Ichigo – la de ojos azules sonrió. Sonrió enormemente, al fin podía escucharlo bien, esa era la respuesta, sabía a la perfección que ese agradecimiento no era simplemente por aquel molestoso llaverito, pero qué más daba él lo sabía y punto. Permaneció con la mirada al suelo hasta que sintió unos tibios labios sobre su frente, era Rukia que corriendo hacia arriba los rebeldes mechones que le cubrían la frente, depositó un dulce beso.

- Si, como sea – dijo aturdido y dando por sentado la muerte de un par de neuronas suyas – mañana hay escuela y una reputación que limpiar – suspiró, volteando hacía otro lado para evitar que la pelinegra notara un sonrojo distintivo en él. Rukia se habia subido a la cama y se había inclinado hacía él para besarle.

- Ante los ojos de tu papá… – recordó. Pasando por completo de la actitud del chico – eso va a estar un tanto difícil, pero suerte – dijo lascivamente. Se sentó de nuevo en la cama y se incorporó, había decido que eran muchas cosas para un solo día así que quería descansar.

- ¿Cómo suerte? - se sentó de golpe.

- Buenas noches, K u r o s a k i – k u n – dijo en aquel tono tan odioso en ella.

- OEI! Enana, esto fue por TÚ culpa… - decía al ver como la chica salía por la puerta con una sonrisa triunfal – ¡hey! ¡ENANA!... RUKIAAAAAAAAAAAAAAAAA

Detrás de la puerta cerrada de Ichigo, la morena sonrió ampliamente – Arigato… Ichigo… – pensó al final al revisar en su maletín una bolsita con fresas - Quien te viera Kusosaki-kun… - recordó el abrazó, definitivamente eso era algo que no se repetiría ni en un millón de años, al menos eso era lo que ella pensaba.

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- Estúpidas hormonas – bufó el chico dentro de su cuarto, estaba sentado mirando la luna – oye enana ese maldito llavero es solo una cosa pequeña que te hará feliz en tus últimos días aquí en Karakura así que más te vale cuidarlo mucho que salió caro, después de todo lo único que quiero es que estés feliz antes de volver a tu dichosa Soul Society – se recostó sobre su cama al recordar las palabras que había ensayado con mucho esfuerzo, palabras que mandó por un brillante tubo después de que sus malditas hormonas tomaran el control de él – aaaaaahhh! – Ahogó su grito – siento un vacío… – se llevo una mano al pecho, de nuevo miraba a la luna – Rukia…

Entre más se acercaba la fecha de la partida definitiva de la pelinegra ese sentimiento se hacía más grande – bah! Ni que no la volviera a ver – pero él ya sabia de sobra que eso era casi un hecho, después de todo, ya no había nada más que retuviera ahí a la enana, nada más su "amistad". Pero entonces que haría él después de la partida de la chica. Apenas después de la plática con su "no muy" amigo Quincy le abrió los ojos.

Sabes que Kuchiki-san no es de este mundo, pero serás capaz de vivir sin ella en el tuyo?

- Maldito Ishida – masculló.

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- Bakamono – soltó risitas mientras guardaba con cuidado el llaverito que le regalaran hace un par de horas, un diminuto Chappy blanco con una playera blanca y un sol dibujado en el centro de esta misma, ese era hasta ahora su más valioso tesoro…

Su semblante de felicidad paso a melancolía. Pensando en como iba a extrañar al imbécil de cabellos naranjas. Volvería a la SS para sumergirse de nuevo en "su mundo" ya no podría tener esas peleas, o los divertidos y escandalosos desayunos, ni mucho menos las horas de ocio que solían compartir. Todo eso acabaría. De verdad iba a extrañar todo del mundo de los humanos. Recordó con pesar la última conversación que había sostenido con una pelirroja.

- Kuchiki-san – la mirada preocupada de su amiga, la hizo sentirse nerviosa y mal, le acaba de decir que tendría que volver a la Sociedad de almas – Y Kurosaki-kun? – porque que demonios tenía que recordarle que ya no lo vería? Aunque se lo negara a si misma era a él a quién sin duda iba a extrañar más.

- ¿Es que no le quieres? – otra, esta vez había sido Tatsuki, no podía evitar la presencia de la chica, Orihime había insistido en que ella estuviera ahí.

- Que más da si le quiero ó no – aquellas palabras fueron un deja vu.

- No lo quiero… - dijo presionando contra su pecho la bolsita donde había guardado su "tesoro" cerrando los ojos con fuerza.

Hacía un buen rato que estaba dando vueltas sobre su cama, sin conseguir conciliar el sueño, las sábanas estaban más arrugadas que la cara de un viejito. Y todo por la maldita imagen de las muy pero muy "bonitas" piernas de la Kuchiki – pero quien demonios le mando a Kami-sama hacerla tan… - ahogó un gritito pegándose la almohada a la cara – ojala hubiera utilizado el chappy borra memorias – pensó al tirar la almohada por un lado. Volvió a gritar – KUSO!!

Gracias a Kami-sama no se ha inventado la proyección de sueños, sino más de uno se quedaría con la quijada por el suelo al ver las cosas que el pelinaranjo soñó, pero eso se los dejó a su imaginación.


Y bien ke les pareció O.O
Espero ke les haya gustado, Este Fic no tendra lemmón, pero tampoco prometo ke este libre de escenas subiditas de tono XD
ya saben, dejen sus comentarios y sus sugerencias ke todas son bienvenidas, tan solo hagán click en el botoncito bajo estas líneas :P !!!
Ah tomatozos, rocazos, piedradas, "paso" XD
ARIGATOOO!!!