¿Increíble verdad?

Sí, quién te lo iba a decir, Fate.

Desde hace años anhelaba que ocurriera esto, y me parecía un sueño que se cumpliera.

Tal parece que estaba en vuestro destino que eso pasara. ¿Recuerdas cómo la conociste?

Sí, lo recuerdo. Aunque yo sólo tenía nueve años. Pero aún puedo rememorar que fue lo que ocurrió para que yo pareciera algo existente para ella.

¿Existente?

Sí, fue mucho después de que ella llegara al colegio. Al principio del instituto.

Yo llevaba tiempo enamorada de ella. La verdad es que siempre lo estuve. Pero lo negaba porque creía que no tendría posibilidad alguna.

¿Qué ocurrió?

Ese día salía de clase. Como dije, para ese entonces ya llevaba un tiempo que había comenzado el instituto. Y me encontraba en las puertas de éste. Fuera estaba ella y su 'novio'

El cuatro ojos.

Sí, ése. Hacía tiempo habíamos sido amigos. Pero él era demasiado tonto y comencé a pasar. Y él parecía que no tenía inconveniente en hacer lo mismo.

El caso es que aquel día, estaba en las puertas del edificio. Yuuno y Nanoha estaban hablando. Recuerdo que él quería algo de ella y estaban discutiendo. Aunque sólo se le escuchaba a él peleando con ella.

Chico con carácter.

Sí, eso es. O al menos es lo que parecía. Finalmente me aproximé y le advertí que no le gritara.

¿Por qué?

Pues porque Nanoha no tenía buena cara. Se la veía bastante disgustada. Y él le estaba haciendo daño con sus palabras. Así que me puse delante de ella y comenzamos a discutir.

Yo le decía que no debía hablarle así, y él que no me metiera en sus asuntos. Y se nos fue las manos.

¿Por eso os odiáis tanto?

Seguramente sí, es por eso.

Finalmente acabé con el labio roto y la nariz sangrando.

Te pegó fuerte.

Así es, pero él creo que salió peor que yo. Te lo aseguro. Acabó con la nariz rota.

¿Cómo pasó?

Le di en el punto débil de los chico. O sea, la entrepierna. Le metí una buena patada ahí. Lógicamente, echó el cuerpo hacía delante. Y aproveché esa posición para sujetar su cabeza y darle de lleno con la rodilla en la cara.

¡Ah! Sí. Por ese motivo tuvo que comprar gafas nuevas.

Sí, se las rompí. Aunque eso no fue lo que más le dolió.

Me haces reír, Fate.

Sí, yo ahora también me río. Pero en ese momento me dolía el labio. Y estaba muy enfadada.


Otro amanecer.

Segundo Acto.

Por NaYmCo.



Ella me siguió ese día.

Pero, ¿por qué lo hizo?

Tal vez, de algún modo, estaba agradecida. Según me contó ella mucho después, en ese momento fue cuando lo dejaron. Yo ni me enteré. Imagina mi cara cuando lo supe.

Pero eso no fue todo. Ella comenzó a acompañarme a clases. Se empeñaba en hacerlo.

¿No le dijiste que no? O sea, ¿no te negaste?

Claro que sí. Pero no había manera de hacerla cambiar de opinión. Y se comprometió en hacerlo. Pese a que yo no quería.

Pero el día que te pidió darle clases de matemáticas no lo hizo.

No, ese día estaba enfadada y al salir cogí otro camino.

Pobre, estaría esperándote.

Sí, ahora lo pienso y me llamo tonta a mí misma. También me acuerdo que la trataba de manera fría y distante. Aún amándola no quería tener ningún tipo de esperanzas con ella. Pero incluso así, ella seguía insistiendo.

Recuerdo un día en concreto. De esos que ella me acompañó. Al principio sólo venía conmigo por las mañanas, pero luego comenzó a esperarme al salir de clases.

¿Qué sucedió?

Pues ese día cuando terminó el instituto, estaba cayendo un diluvio. Yo había llevado mi impermeable. No usaba mucho el paraguas, me parecía incomodo. Y cerca de la puerta del lugar, estaba ella. Bajo un pequeño tejado que sobresalía del gimnasio. Al verla mi corazón se rompió, pues sabía que me estaba esperando a mí.

¿Qué fue lo que pasó?

Nada más llegar a su lado, me quité el chubasquero y se lo di. Ella me decía que no hacía falta, que si no yo me mojaría. Y le dije que no me importaba, que estaba acostumbrada y que no pasaba nada. Tuve que insistir bastante.

Chica con carácter.

Sí, ahora que lo pienso no puedo evitar sonreír. Al final aceptó y al despedirnos se lo iba a quitar. Le comenté que ya me lo daría el día siguiente. Otra pequeña discusión sobre eso.

¿Se lo quedó?

Sí, accedió. Pero me costó un poco. Aunque bueno, creo que valió la pena conocerla así, de ese modo. Después resultó que acabó conmigo y eso para mí fue maravilloso, y me encantaba. Aunque a continuación de todo eso, empezó a ponérmelo difícil. Ya sabes, lo que pasó después del día en el que se me declaró y ya éramos pareja. Me lo hizo pasar francamente mal.

¿Por qué?

Pues porque, me estaba buscando demasiado.

¿Buscando?

Sí, verás, es que ella últimamente parecía que quería algo más que besos. Yo, claro, también, pero sería nuestra primera vez y sinceramente, deseaba que fuera especial.

Te entiendo.

El caso es que estábamos así. Pero a los meses de empezar a salir, comenzó a desear más cosas de mí. Y pasó algo que me hace sonreír cada vez que lo recuerdo.

¿Qué sucedió?

Íbamos a dar un paseo después de clases, así que quedamos un poco más tarde. Yo llegué a mi casa y me cambié de ropa y demás.

Y la fuiste a buscar.

Así es. Pero al llegar y llamar a su puerta me dijo que pasara que aún le quedaba un poco. Me fijé y ni tan siquiera se había cambiado. Imagina.

Se toma su tiempo.

Sí, se lo toma. Pues nos encontrábamos ya en su habitación, y sus padres no estaban en casa. Estábamos solas. Y me dijo algo así como…

'Fate-chan, me voy a lavar el cabello. Anda, ven conmigo.'

Yo no quería, últimamente me lo ponía bien difícil. Pero después de insistir mucho accedí.

¿Qué ocurrió?

Pues que nada más entrar al baño ella se quitó la camisa. Se quedó en ropa interior y me miraba con una sonrisa pícara. Yo avergonzada volteé la cara. Y ella me decía que la mirara. Yo le contestaba que no. Y al no hacerlo empezó a acercarse peligrosamente a mí.

¿Peligrosamente?

Sí, así es. Sus labios encontraron mi cuello y se aprovechó de que yo estaba muy sonrojada. Realmente ya sabes cómo soy para estas cosas.

Sí, se te ponen las orejas rojas.

Sí, bueno, parecía un tomate. Digamos que se puso demasiado cariñosa. Y me empezó a dar un calentón increíble… tú ya sabes. Es que no soy de piedra. Más sintiendo esos labios y esa lengua correteando así por mi piel.

Cierto. ¿Qué pasó al final?

No sé cómo me la quité de encima. Salimos a dar ese paseo, y menos mal. Un poco más y no hubiera podido contenerme.

Pero tú tenías ganas, ¿no?

Claro que sí, pero no quería que nuestra primera vez fuera apresurada. Sólo quería disfrutar de ella al cien por cien. Y por supuesto, con tiempo.

¿Y ese día llegó?

Sí, claro que llegó. Es más, es algo que nunca olvidaré. Fue tan hermoso que, aún pensándolo, mis lágrimas no dejan de salir.

Entiendo.

Esa noche, decidí ser yo quién cocinara para ella. Ya que siempre lo hizo ella para mí.

Era fin de semana. Viernes por la tarde.

Fuimos a comprar comida y luego pasamos por el videoclub para alquilar algunas películas. Como siempre, nos peleamos un rato por ello.

¿Romance o acción?

Sí, así fue. Después de cenar y ponernos a ver los videos, ella comenzó a ponerse cariñosa. Primero se acercó y pasó mi brazo por su hombro. Se acurrucó en mí. Subió los pies al sofá y apoyó su cabeza en mi pecho. Realmente estábamos muy cómodas. Pero yo estaba muy nerviosa y no sabía si ese sería el momento.

¿Qué pasó luego?

¿Luego? Pues que se levantó de golpe para cambiar la película. Haciéndome dar un respingo. Creí que pasaba algo.

Entonces ella también estaba nerviosa.

Ahora que lo pienso sí, lo estaba. Tal vez ella lo esperaba y por ese motivo empezó todo.

¿Cómo sucedió?

Después de poner el otro video volvió a tumbarse del mismo modo. Su aroma me estaba matando. Olía realmente muy bien. Y me estaba conteniendo porque no sabía muy bien cómo empezar. Hasta que sin darme cuenta era ella quién había comenzado.

¿Cómo lo hizo?

Besando mi cuello. Sus labios iban impregnando mi piel de su calor. Y fue entonces cuando ya no me retuve más. Seguido de esos labios comenzaron los besos. Y sin dejar de sentir su lengua fuimos quitándonos la ropa. Lentamente la iba haciendo mía como yo de ella.

Parece que fue algo bonito.

Hermoso. Aún después de eso, jamás he podido definir lo que sentí ese día. Pasamos la noche entera haciendo el amor. Derritiéndome en su piel y sintiendo no sólo su cuerpo. Su alma entró en la mía y te aseguro que aún hoy sigue conmigo.

Precioso.

Sí… precioso.

Aún hoy la amas.

Siempre la amaré. Eso nadie podrá arrebatármelo. Nadie…

Mil atardeceres más pasaron entre sus manos y mi corazón. Su voz acariciando mi oído. Sus labios robando los míos en cada esquina.

¿Por qué sonríes?

Porque me acuerdo que no siempre teníamos un sitio para estar juntas. Así que por medio de un amigo de ella, nos colábamos en la antigua clase de música.

Cierto… a ella le encantaba tocar el piano.

Sí, y en aquella pequeña sala había uno desde hacía años. Estaba desafinado y ella lo arregló. Y fue la causante de perder muchas clases. Siempre comíamos allí. Y luego me daba un concierto. Y después…

¿Después?

Ya sabes lo que pasaba casi siempre después de eso. Nos amábamos, ya que no teníamos demasiados sitios.

¿Te arrepientes?

No, aprendí algo. Jamás te arrepientas de lo que hagas, sino de lo que no hagas. Y con ella hice muchas cosas.

Vuelves a sonreír.

Sí… me acordé de algo. Desde pequeña ella quería ser pianista. Así que lo tenía todo programado. Lo que iba a estudiar y todo eso. Recuerdo que me grababa canciones a piano.

¿Cómo?

En su casa tenía un piano eléctrico. Era muy bonito y siempre estaba tocándolo. Y luego le dio por grabar su música para mí. Me decía, 'He sacado algo de tiempo entre mis conciertos y mis fanes para dedicarte esta canción.'

Era muy graciosa.

Siempre me hacía reír. Como yo siempre le decía, 'Eres mágica'. Muchas veces me quedaba dormida con el sonido de su piano. Era maravilloso.

Fate, no hagas eso.

¿Hacer qué?

Deja de llorar.

Lo siento… recordar estas cosas me dan nostalgia.

Lo sé, pero ella no querría eso. Estoy segura que quiere verte feliz.

Ella me hizo feliz. Demasiado…

Así es la vida.

Sí, así es.

¿Qué pasó después?

Después… vino aquello.

Tu cumpleaños.

Sí, ése en el que tú siempre dices que mi madre me compraba el perdón. Siempre se le olvidaba cuando era.

¿Qué te regaló esa vez?

Ya sabes, fue cuando me compró la motocicleta. Más amaneceres. Más puestas de sol. Más días a su lado.

Y ocurrió…

Sí, ocurrió. Esa tarde…

Aún no sé cómo pasó. Todo fue tan rápido. No me dio tiempo a nada. Sólo recuerdo que íbamos riendo y dando un paseo. Y un conductor borracho nos sacó de la carretera. Caímos por precipicio.

¿Y luego…?

Luego oscuridad.

Cuando desperté había pasado todo. Lo primero que vi fue la cara de mi hermano. Me miraba feliz pero a la vez triste. Le pregunté qué había ocurrido y entonces…

No lo digas.

Debo decirlo.

No lo hagas, Fate. Me hace daño.

A mí también.

Ese día…

Sí, ese día se rompió mi corazón.

"Fate… Nanoha…"

"¿Qué le pasó? ¿Ella está bien? ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¡Háblame, maldita sea!"

Él suspiró profundamente.

"Fate, llevas tres meses en coma. Creímos que te habíamos perdido."

Lo inevitable llegó.

"¿Na… Nanoha dónde está?"

Bajó la mirada y cogió mi mano.

"Ella… Fate, lo siento… lo siento mucho…"

Lágrimas se atropellaron en mis ojos. Sin gesto alguno comenzaron a caer.

Se me rompió el corazón.

Se me partió el alma.

Se había acabado todo.

Mi amor… mi amor… Nanoha… no…

Esto es una pesadilla. Tiene que serlo. No puede estar pasando algo así.

"Ella… se fue al instante. No sufrió."

Me senté en la cama. Sujeté mi cabeza. Aquello no podía ser… ella quería ser pianista, tenía toda la vida por delante. Y yo… junto a ella.

No podía ser.

No…

No sé cuánto tiempo pasó. La soledad volvió de visita y esta vez se iba a quedar junto a mí por mucho tiempo.

Pero puedo asegurar que jamás la he olvidado. Y hoy después de tanto tiempo es la primera vez que vengo aquí.

Estoy aquí, delante de ti.

Aquí está tu lápida. Estás tú. Y contigo mi corazón.

Nanoha yo… siento no haber venido antes. Te aseguro que no estaba preparada. Te he traído flores. Ésas que tanto te gustaban.

Siempre te decía que el color más bonito de una flor era el rojo.

Pero tú decías que no, que el más hermoso era el blanco. Por ese mismo motivo yo hoy traigo flores blancas.

Sé que éstas no son horas de venir, pero quería compartir algo contigo. Y volver a estar a tu lado una vez más, en otro nuevo amanecer.

Mira Nanoha, es… es simplemente hermoso.

Sí… otro amanecer… y éste de nuevo a tu lado. Porque sé que aunque no estés aquí físicamente, estás aquí en mi pecho. Yo comprendí algo después de muchos años.

Y es que tú aún estás en mi alma. Aún te siento aquí. Aún estás aquí conmigo Nanoha… ¿verdad?

Mira… el sol está comenzando a salir.

Otro amanecer…

Otro más…


N/A: Complicado… así es… y así es la vida.

Para ti, donde quiera que estés.