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Crepúsculo

Y recuerden, estos tuppers son geniales para guardar comida, se lo garantiza Tupperman, el superhéroe de los tupperwares.

—¡Corten! —se oyó que decía alguien.

El hombre, ataviado con un traje morado y rojo que llevaba un dibujo de un tupperware en el pecho y los calzoncillos por fuera, se quitó la máscara. Era Jasper.

—Buen trabajo Jasper, los tuppers se están vendiendo como los polvorones en Navidad —decía el director.

—O sea, que no estamos vendiendo nada —se temía Jasper.

El director asintió con pesadumbre y se marchó. Jasper por su parte recogió sus cosas y se largó, con rumbo a la cafetería, pero no había nadie allí, porque cada uno estaba trabajando.

Bella estaba en Sabadell, en la Semana de la Moda Pueblerina, que la ciudad celebraba todos los años. Destacaban los conjuntos de falda y cofia para las señoras, útiles en invierno, y las boinas y bastones para los señores, así como los cencerros último modelo para las vacas. Bella y Miranda viajaban en su coche.

—Llama a la revista y diles que preparen el artículo de Tupperman.

—¿Ese? Pero Miradan ¿no somos acaso una revista de moda y Branco?

Miranda rió —Así es, pero podemos ser la revista que queramos, querida. El mes pasado fuimos una necrológica.

De repente apareció Emilia, que llevaba un recipiente con un líquido rojo.

—¿Qué haces aquí? Se supone que deberías estar en Forks —decía Miranda.

—Lo sé Miranda, pero te he traído un gazpacho típico.

Miranda lo probó, pero al alegar que estaba frío, se lo tiró a la cara. Emilia se quedó estática durante un momento.

—Pero... si está frío.

—Claro que está frío tonta —decía Miranda —. Tráeme un filete de ternera anda.

Pero Emilia se puso a correr como una loca, pues por fin algo que le tiraban estaba frío. Por desgracia Emilia no miró por donde pisaba y cayó por un barranca. Y se murió claro. Ese fue el fin de Emilia Charltonheston.

—Lo que hay que ver —decía Miranda —. Bella, siento mucho esto, pero estás despedida.

—¿Despedida? ¿Por qué?

Miranda se puso mientras sus gafas rosas —Porque no superaste el período de prueba. A final de mes te daríamos el finiquito, pero seguro que con el fracaso de esta semana de la moda la empresa cae en bancarrota. Que te vaya bien.

Mientras tanto, y volviendo a Forks, Edward realizaba una escena nueva, pero algo iba mal, porque a decir verdad... Edgard no estaba puesto. Es que es un poco difícil de contar, quiero decir, que no rinde, que su soldadito no pelea. Vamos que tuvo un gatillazo coño. Y por eso el director le dijo que no podían seguir teniéndole, además de que sus pelis eran un fracaso y la productora estaba en números rojos.

Por su parte, Alice se encontraba ya en los campeonatos nacionales, pero cuandoe staba haciendo su número, el patín por desgracia salió volando de su pie, y...

—Atención, que venga el médico para atender al presidente de la Federación Nacional de Patinaje.

Rosalie no corrió la misma suerte, pues encontraron a una conejita mejor para suplirla, en la persona de Arancha Bonete. Por ello Rosalie quemó la hermandad y bailó la danza de imploración al demonio mientras alzaba un bidón de gasolina y llevaba las orejitas ardiendo. Por suerte la policía se la llevó a tiempo.

Días después, todos se encontraban en la cafetería de siempre, y sin trabajos, salvo Jasper y Emmett. Estaban todos menos Jasper, que acababa de llegar con una capa al cuello.

—Un momento... —decía Alice —¿Esa no es la capa de Tupperman?

—Sí —asintió Jasper —Pero me han despedido por no vender nada ¿Y vosotros no deberíais estar trabajando.

Todos pusieron caras de odio.

—A mi me han echado por no superar el periodo de prueba —comentaba Bella.

—Pues a mi... por quemar la hermandad de la universidad —decía Rosalie.

Alice rodó los ojos estilo roll eyes —Qué bruta. A mí por asesinar con el patín accidentalmente al Presidente de la Federación.

—Quién fue a hablar —comentaba Edward —. A mí por... tener un gatillazo.

Todos se empezaron a reír.

—¿Y tú Emmett? ¿No son hoy los resultados? —preguntaba Bella.

—Por supuesto. Habréis ido a votar ¿no?

Todos desviaron la mirada —Claro, claro que sí —comentaban todos.

—Pero... ¿por qué estás aquí en vez de con todo tu equipo en tu habitación? —decía Jasper.

—Prefiero estar aquí, con mis amigos —decía Emmett.

—Vamos a dejarlo ya por favor, que empiezan los resultados —suplicaba Alice.

Todos miraron a la pantalla del televisor.

Y con una apabullante derrota, Emmet Cullen, que no ha conseguido ni un solo voto.

Todos le miraron.

—Emmett —decía Bella — ¿Ni siquiera te has votado a ti mismo?

—Jope —se quejaba él —. Y vuestros votos se han debido de perder.

Todos rodaron los ojos al estilo roll eyes.

—Bueno, pues otra vez sin trabajo —comentaba Rosalie.

De repente entraron dos mujeres en la cafetería.

—Ay Dios mío de mi vida —decía Bella —Son la escritora Stephenie Meyer y la directora de cine Catherine Hardwicke ¿qué harán aquí?

Las dos mujeres se acercaron.

—Tía, de verdad quieres rodar aquí. Reconozco que el pueblo está bien, pero son todos unos pueblerinos. Un momento, mira... unos pijos. Serán turistas —comentaba Stephenie.

—¡No que va, vivimos aquí! —decía Bella.

—Entonces... ¿no os importará participar en mi nueva película? —decía Katerina —Se llama Corpúsculo, que si ella escribe bien, yo puedo mejorarlo.

Todos aceptaron, y así se hicieron por fin famosos, pudieron pagar sus cafés y largarse de ese pueblo de mala muerte. La camarera se aproximó.

—Eh, ¿quién paga?

Pero como de momento no tenían dinero, huyeron en desbandada.

—¡Serán cabrones!

¿FIN?

Gracias a todos aquellos que habéis dejado review, me han gustado mucho, y que a vosotros la historia os haya encantado también. Y también gracias a todos aquellos que la hayáis leído, espero que lo hayáis disfrutado leyendolo como yo escribiéndolo.