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Drabbles K and S
Kasumi Shinomori
Chapter 5: El Cenicienta
Haruka es un buen e intuitivo abuelo.
Lemon la próxima.
xxxHOLiC es propiedad de CLAMP.
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Cenicienta vivía en un pequeño poblado llamado Tokio.
- Pero, abuelo, ¿así no se llama dónde vivimos?- Preguntó un pequeño niño en yukata-.
- ¿Me vas a dejar continuar, Shizuka?
- ¡Si, abuelo!
Bien… ¿en dónde me había quedado? Ah, si, bueno y allí, dónde vivía, en su casa de madera,…
- ¿Cómo la del Señor Yamamoto a la vuelta manzana?
- Algo así, Shizuka, veo que estás prestando atención
Como decía, en su casa de madera vivían él, cenicienta,…
-¿Era él o ella?
-Él.
-¿Pero, cenicienta no es-?
- Shizuka, déjame terminar y luego te contaré el resto, ¿si?
El pequeño con una enorme risa en su rostro, sonrió.
En esa casa, vivían cenicienta, su padre, un hombre llamado Hiiragizawa y su madre, Tomoyo; pero, su madre cayó bajo una profunda enfermedad y se marchó junto a Kami.
Su padre, muy triste, paso años viviendo sólo él y su amado hijo. Pero, tiempo después conoció a una señora llamada Kaho que era viuda, y tenía dos hijas, de las cuales no se sabían cual de las dos eran más malas con la pobre cenicienta: Kohane y Himawari. Ellas eran muy crueles con todos y ellas se creían superiores.
Su padre, se casó con esa mujer y ella y sus hijas fueron a vivir-
-¿A su casa de madera?
- Si, Shizuka, a su casa de madera.
- Pero, ¿eso no-?
Aclarándose la garganta, el narrador continuo frente a las preguntas de su interlocutor:
Su padre se marchó, quedándose sólo cenicienta, su madrastra y sus hermanastras. La pobre cenicienta debía fregar día y noche su casa de madera.
Una tarde, llegó una carta que era dirigida del Rey, Riruka, envió a todas las mujeres del Reino: se celebraría una cena en la cual, la que llevara el postre más rico, sería la que se casaría, con su hijo, Shizuka.
- Y ese chico… ¿practicaba arquería?
- ¡Guau! ¿Cómo sabías?
- Lo supuse, todos los hombres practican arquería – dijo sin perder su sonrisa angelical.
Su hijo, Shizuka, un gran arquero, también era poseedor de algo inigualable: un paladar exquisito. Todas las mujeres que preparaban sus comidas, él rechazaba una a una: ninguna tenía algo diferente. Hasta que llegaron las hermanas de cenicienta: Himawari y Kohane. Su comida era más que única y su presentación era perfecta, igual. Pero había algo que no encajaba: no parecía algo muy elaborado viendo el estado en el que estaban sus manos.
Mientras tanto, cenicienta, lo único que pudo atinar a pensar fue que lo único que podría hacer para salir de toda esa crueldad era irse de esa casa. Pero no era mujer, ni tenía comida: sus hermanastras se habían llevado todo. Llorando por sus desgracias, apareció una mujer, que le pegó con algo parecido a una vara larga en la cabeza, presentándose así misma de la siguiente manera:
- Yo soy la bruja que vive en tu interior. Mi nombre es Yuuko y vengo para decirte que dejes de llorar como una niña y que yo podré cumplirte el sueño que anhelas.
- Pero no tengo comida, ni un buen traje.
- Yo te lo otorgaré, pero con un precio: me darás toda bebida alcohólica que hay en este lugar, y que cuando el príncipe termine de decir su veredicto, volverás.
- ¿Y en que iré, Yuuko? No tengo carroza.
-Eres hombre, no necesitas carroza. Ya veo que te encuentro. Mientras tanto…
La bruja, movió su varita, consiguiéndole a ceniciento un traje elegante, con sombrero y bastón, y una pequeña valija, dónde adentro se encontraba lo más importante: un suculento plato.
- Ahora si, puedes ir.
El cenicienta, caminando llegó hasta el palacio, dónde se encontró con muchas doncellas que lo miraban: era uno de los pocos hombres en el salón.
Haciéndose paso entre las mismas, logró divisar un palco en dónde se encontraba el Rey, y su hijo, comiendo muchos platos. Creyendo que había llegado último y no podría presentárselo, el cenicienta estuvo a punto de pegarse a si mismo por ser tan tonto.
La vista del príncipe se poso en él y le dio valor suficiente: se acercó y haciendo una reverencia le entregó su plato al príncipe. Él, con una estoica mueca, comió su plato sin cortar el contacto visual. Notó que ese plato y el de las muchachas de recién se parecían mucho. Ahora entendía todo.
Levantándose y caminando, llegó al centro del salón el alto príncipe. Levantó su gran mano, logrando que las charlas y la orquesta cesaran.
- He tomado una decisión.
"¿Ahora?, y yo que iba a divertirme" pensó cenicienta, a quién jamás había participado en una celebración y menos de esa magnitud.
- A quién yo he elegido es a él. –Dijo señalando a cenicienta, logrando que en todo el salón se escuchara un sonido de asombro.
Cenicienta, a quien no le gustaba hablar en público, esa situación se le hacía muy molesta. Asustado, puso su mano en su cara, corriéndose los lentes, para limpiarlos: quizás así podría ver que no lo estaba señalando a él.
- ¿Él usaba lentes?
- Sí, y de gran dimensión – dijo el abuelo, haciendo un gran círculo con cada una de sus manos y posicionándolas sobre sus ojos.- En esa época no existían muchos modelos como ahora.
Mientras su nieto gesticulaba con su boca un círculo, Haruka, decidió continuar.
Entonces, mientras los limpiaba, recordó lo que le dijo la bruja, Yuuko: ", y que cuando el príncipe termine de decir su veredicto, volverás." Abriendo sus ojos de par en par, el ceniciento, se dio vuelta, todavía sonrojado y empezó a correr, cayéndole al suelo sus lentes al suelo.
Llegó a su casa, se cambió rápidamente y limpió el desastre que había hecho la bruja buscando por cada rincón, alcohol. Luego de la limpieza, fue a descansar, había sido un día muy ajetreado.
Al despertar, escuchó llantos y gritos. Asustado salió de su habitación, yendo hacía el salón del bullicio: la sala. Su hermanastra Himawari lloraba sobre la alfombra, y debía reconocerlo: ella realmente estaba enamorada del príncipe; mientras que su hermana, Kohane, estaba con la vista fija al alfeizar de la ventana, como si esperara algo.
Su madrastra gritaba, llevaba el mismo vestido que ayer y su cabello estaba revuelto y fuera de lugar, despotricando acerca de ese "cuatro-ojos", al cual eligió el príncipe.
Casi no pudo evitar las ganas de festejar al saber que sus hermanastras no lo habían descubierto.
- ¿Qué ocurrió? –preguntó tímidamente, o en un intento de eso. No era que a él le gustara el príncipe, pero debía sonar como si no supiera nada.
-¿Cómo que "Qué ocurrió"? – preguntó su madrastra imitando su voz, como una muestra de alguien con serios problemas mentales:- todos en el reino lo saben: ¡el príncipe enamorado de alguien que ni siquiera lo valora! ¡Cuánto odio a ese cuatro-ojos!
Ante esa mención su hermanastra morena sollozó más fuerte y la rubia entrecerró el seño. Afuera se escuchaba una gran conmoción: una carroza se acercaba.
Corriendo hacía la ventana su madrastra grito:
- ¡El príncipe se arrepintió y vino a buscar a mis niñas!
Himawari se levanto como si tuviera un resorte y Kohane se despegó de la pared. Mientras tanto, cenicienta se alegró de que hubiera recapacitado, pero en el fondo estaba triste: pensó que alguien lo quería.
El vocero del príncipe bajó del carruaje se bajó con un andar impreciso con un papel en sus manos. Se puso ante la eufórica Kaho que estaba en la puerta con las mejores de las sonrisas:
- No es necesario que sea oficial, ya sabemos a que vienen.
- Lo siento, pero es mi trabajo – dijo con una voz nasal.- A orden del príncipe, los lords que asistieron anoche deberán probarse estos lentes, y a quién le quedarán, el príncipe elijirá.
- Pero, yo no tengo hijos.
- Sí, aquí dice que hay un Kimihiro viviendo en su residencia.
- Es verdad, pero…
El cenicienta al oír su nombre se acercó a la puerta y sonrió al pequeño hombre. Él lo miro y sonrió, para girarse y decirle a su madrastra.
-No se preocupe, lo acabamos de encontrar.
Se acercó a Kimihiro contento, lo tomó de la muñeca para que se agachara y poder ponerle los lentes.
-Sí, es él. ¡Se lo dije señor! ¡A él es a quién busca!
Un hombre alto bajó del carruaje: el príncipe estaba en su casa. La madrastra lo miró con asombro: ¿estaba eligiendo a su emple-hijastro?
Entonces el príncipe se le acerco y…
- ¿Shizuka, cómo quieres que termine el cuento?
- …
El abuelo comprendió que con los ruidos del día su pequeño nieto se había dormido.
- Duerme, Shizuka, luego tendrás tiempo para elegir.
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¿Quién no se imaginó alguna vez, que Haruka sabe lo de Doumeki y Wata-kun?
¿O al menos lo ha soñado?
Ya sé, nada de KxZ, pero el próximo si.
Todo esto va para:
AGUILA FANEL
Remsy Black
Riku Lupin
crizzy-chan
Por hacerme esto más llevadero.
¡Muchos besos y suerte!
Hasta los 15 reviews no continúo ^^
