Capitulo 6 Invitados inesperados
Los caminos del desierto son inciertos es tan fácil perderse, todo es exactamente igual, te cansas, te aburres, fatigas de la misma vista por que todo se repite una y otra vez, las tormentas son aun peores si el rumbo no estaba lo suficientemente claro pierdes rápidamente la orientación y lo único que queda es morir de insolación, sed , desesperación por que la arena es mortal para aquellos que no la conocen perfectamente, prácticamente se los traga.
- que melllooooo…. Que imbecilada…. – decía divertida una sonriente chica de cabellos verdosos.
- Por favor, deberías aprender a respetar, eres muy grosera……- Recriminaba un hombre vestido con una capa negra hasta los pies.
- Ya… si el estupidito ese es un alzado ¿Acaso crees que no lo se? "aunque dicen que es atractivo, ya veré" Debo aparentar por que si no……- esta vez estaba más seria.
- Encontrarla, terminar de unir las……… "pero que…maldita mocosa ya esta imitándome otra vez, como me molesta"
- huuuuuuy ya parece que el mundo esta en nuestras manos… ja ja jaja… "aunque a veces lo pareciera" Discúlpeme Nihongi - sama, ya sabe me dejo llevar por la emoción - al mismo tiempo que sacaba su lengua en forma aniñada.
- Pero que…. Aprende a respetar nuestro sensei - decía un chico de ojos negros, mientras le daba un súper zape a la chica.
- ¡¡¿por que lo hiciste?!- Las lágrimas se le salían aunque intentara detenerlas – Eres un pesado, no eres mas que un ególatra - Grito medio ahogadamente.
- ¡YA BASTA! Kodoku, Teruki- los miraba de forma amenazadora – Se calman, si pierden la concentración las arenas no tragaran "pero que mocosos, creen saberlo todo" vamos hay que continuar, debemos llegar antes de anochecer.
" pinché estúpido, se cree tan inteligente, tan guapo ,tan interesante….. huuuuy me tiene ¡¡HARTA!! Pero me las va apagar ji ji ji no sabe lo que le espera" pensaba Kodoku riendo de forma macabra haciéndola ver como una desquiciada.
- Estas… "pero que estoy haciendo, para que hablarle es una ignorante, sucia, escandalosa, irrespetuosa, parece un niño sólo es una molestia" pensaba Teruki frunciendo el ceño. El Sensei solo les observaba, sabia que en cualquier momento volverían a pelear por que esa parecía la única forma en que se comunicaban ni siquiera aparentaban la edad que en realidad tenían, unos mocositos que no parecían entender la relevancia del asunto; simplemente su condición de humanos los había dominado como a todas las personas en algún momento, eran comunes adolescentes.
Esa tormenta de arena era sumamente fuerte, tanto que todos los habitantes de Suna les fue ordenado no salir bajo ninguna circunstancia, también al escuadrón Ninja de la entrada de la aldea se le ordeno mantenerse una precaución extrema; aunque de todas formas era imposible que alguien avanzara entre la fuerza destructiva del aire y la pesadez de los granos de arena que se pegaban al cuerpo, nadie llegaría con vida a la ciudad; aun así debían estar al pendiente de la seguridad de esta fuera la mejor.
Tres sombras se asomaban entre las dunas, su rostro era imposible de ver por la poca luz simplemente se notaban sus largas capas negras, con unos estampados en azul, apenas los veían algunos ninjas, pero al desaparecer entre la tormenta pensaron que sólo fue un espejismo, no había de que preocuparse pronto terminaría el desastre natural y todo volvería la normalidad.
- que asco, que cuidad tan fea…sin color, sin flores… no me gusta nada-Miraba disgustada la chica de cabellos verdosos.
- Pues si, pero que esperabas estamos a mitad del desierto- se le escapo decir al ojinegro.
- No puede ser – grito asombrada Kodoku apuntando con el dedo – El señoriíto Teruki por fin se ha quejado de algo, creo que me voy a desmayar- jugueteaba sumamente divertida.
- Niña tu siempre armando escándalo, debemos apresurarnos no….." ya va interrumpir"
- si el mundo se acaba, pero yo también… me estoy muriendo de hambre, por favor quiero comer algo- miraba suplicante, con ojos de corderita a medio morir.
- Bueno, la verdad también quiero comer – con su amable sonrisa el Sensei volteo a ver a sus dos aprendices "cuando pone esos ojos se ve tan bonita, como me la recuerda"
"Hasta que piensa un poquito, su cerebro de pulga por fin funciona" pensaba tranquilo Teruki. Mientras se perdían entre las calles de esa enorme villa, donde todas las casas parecían iguales, pasados como veinte minutos caminando sin rastro de vida la chica hablo:
- son unos flojos ni una tiendita ni nada- lloriqueaba Kodoku – ¿¿por que?? Acaso solo quieren que sufra, necesito nutrirme….. bua….
- ¡¡Que exagerada!! Comimos en la mañana- alzo ligeramente la voz el mayor de los tres - pareces una bebe- mientras la regañaba.
- se acercan tres jounin y cinco chunnins - sonreía tranquilamente – que aburrido, no sirven para nada – decía el moreno.
- que bien, unos inútiles que serán muy sencillos eliminar – decía mientras detenía un kunai justo en frente de la cara de su maestro – por fin algo de diversión.
- háganlo, pero no pueden herir de muerte a ninguno – ordeno al instante el hombre al que llamaban sensei.
Los dos ninjas asintieron, rodeando a su maestro cruzando se brazos extremadamente calmados, sus enemigos no podrían ni acercarse a ellos. Parecían acorralados por los shinobis de la arena, que no paraban de gritar preguntas, a la par de maldiciones como "malditos, no se lo llevaran otra vez, lo protegeremos, no podrán con nuestro poder" claramente sintiéndose superiores a aquellos desconocidos.
- Vaya, vaya unos imbeciles – dijeron al unisono los chicos extranjeros.
- tu eres el idiota por invadir nuestra villa – gritaron furiosos algunos de ellos mientras avanzan a matar.
- Seibo…. Perdónanos – Los chicos de capas negras juntaron sus manos, en forma de rezo- De nada les servirá rogarle a dios – al separar sus palmas kodoku tenia una bola de energía de color verdosa con la que empezó a formar varias flechas, Teruki por su parte formo dagas luminosas de color negro; mientras arrojaban con exacta puntería sus armas a sus débiles contrincantes dejándolos completamente fuera de combate.
- eso fue todo, que aburrido ni siquiera he tenido tiempo de divertirme – bostezaba la chica
- Si, que pérdida de fuerza. Que molesto.
-No deben decir eso, ustedes no son como ellos…espero que no se sobrepasaran – temía el anciano – saben lo que pasaría…..
- ya ya , no mas regaños están inconscientes; nada fuera de lo normal " que preocupón, si nosotros ya sabemos lo que tenemos que hacer"
- no van a recordar nada – añadió el moreno – es lo mejor.
- Oigan- interrumpió seriamente la chica con cara sumamente seria- creo que….. Tengo más hambre – un ruido monstruoso salía de su estomago arggg, arrggg, repetía.
- Creo que no es buena idea lo mejor es ir a ver al kazekage, lo mas rápido – decía mas en forma de orden que de sugerencia el hombre mayor. Los alumnos le siguieron sin protestar, por que sabían que pedieron bastante tiempo, las cosas se empezarían a mover nuevamente.
Pasaron varios minutos para que los tres forasteros se dieran cuenta de que los poco aldeanos que se encontraban en los alrededores les huían, gritaban o corrían despavoridos, eso los dejos pensativos hasta que se percataron de que su vestimenta no era lo mas de moda por esos lugares.
-Bueno el calor arrecia y la verdad creo que ya es horade quitarse esta fastidiosa ropa, así tal vez alguien se digne a contestarnos- decía el líder del grupo a la vez que se quitaba el sombrero y desabrochaba su capa – vamos mocosos, quítenselo ya que estamos retrasados- Los dos alumnos obedecieron rápidamente, realmente ambos ya estaban hartos de esas calurosas ropas y sin ellas podían andar libremente. A pesar de la hora el anochecer era inminente, no quedaba más de media hora y querían llegar antes de que eso sucediera.
Mientras tanto en la oficina del kazakage su calma fue interrumpida por la abrupta aparición de un chunnin:
-Kazekage –sama, ha entrado a la villa unos extranjeros vestidos con largas capas negras..
- ¿Akatsuki?...no puede ser, nadie sobrevivió de esa organización – dijo exaltándose un poco le pelirrojo
- Bueno… no estamos seguros…. Eso me ha informado varios aldeanos..
- Moviliza un escuadrón que revisen cada parte de la ciudad, rápido….
- Enseguida Gaara –sama
"no puede ser , como… todos ellos fueron derrotados, a menos que tuvieran miembros secretos" mientras se quitaba la molesta túnica de kazekage, tenia que salir a proteger a su villa, estos pensamientos mantuvieron su mente ocupada unos cuantos segundos, saco varios shuriken de uno de sus bolsillos y lo lanzo hacia su derecha.
- Que mal educado, así no se trata a un bella chica – tomando cada uno de los shurikens que le fueron lanzados – ya veo que eres…. "bueno he de admitir que esta bastante guapo, pero ya me cayo gordo por su bienvenida"
- Disculpe kazekage no sabe comportarse, ahora veras…… - tremendo golpe del chico moreno la envió al suelo.
- Que no sabes respetar a las mujeres – dijo gritando eufóricamente la chica de cabello verde.
- No veo ninguna aquí - sonreía maliciosamente.
- cállense y muestren respeto – dirigió el sensei una mirada amenazadora- discúlpenos Kazekage –sama por no avisar que llegaríamos antes.
-¿Antes? Pregunto confundido el pelirrojo
- Si, yo soy Nihongi el Raikage de la villa oculta de las nubes y estos dos - señalaba despectivamente a cada uno de sus acompañantes – son mis alumnos Kodoku y Teruki.
- Encantando de conocerlo kazekage –sama- dijeron al mismo tiempo los dos chicos fingiendo su amabilidad.
Al principió no comprendió esa escena, pero al poco recordó – soy Gaara Kazekage de la villa oculta de la arena, lo siento es…. Que sorpresa los esperábamos hasta la semana próxima. ..
- Si no fuera por nosotros el viejito se quedaría a dormir... jajajaja – interrumpió la chica – hey tu bonito, ya es hora de cenar y me muero de sueño - se dirigió a Gaara cerrándole un ojo coquetamente.
Algo extrañado por la actitud de la chica, contesto amablemente – es verdad deben estar muy cansados, le diré a Momo que les lleva sus habitaciones- "Pero la verdad que no se veían nada fatigados, además la tormenta….. "
-Arigato- decía un poco avergonzado el kage de las nubes- mañana podremos hablar.
- Por su puesto por favor siéntase como en su casa – sonriendo levemente termino el pelirrojo, mientras su ayudante les enseñaba las habitaciones en las que habrían de dormir los tres forasteros, cada uno de ellos se acomodo para después salir a buscar la comida favorita de la chica "ramen" ya para ese momento se les había comunicado a todos en la ciudad que desde ese momento se hospedaría el Raikage allí para mejorar las relaciones con Suna.
Kodoku era una chica visiblemente alegre, impertinente y graciosa, de cabello verde en corte diagonal del lado derecho casi llegaba hasta la cintura, del izquierdo apenas tocaba su hombro, unos ojos verdes muy profundo, vestía una minifalda en color negro y un top de una sola manga del mismo color. Teruki un chico serio, calculador, amable y fácilmente irritable, cabello y ojos negros azulados, vestía pantalones y playera de manga corta negra y un chamarra rojo con negro. Y bueno el Raikage vestía pantalones azules y playera blanca, su cabello era corto y morado.
Para Gaara el día de trabajo había terminado, esa visita sólo lo altero más, de por si últimamente estaba distraído, era por la fecha en si, una que le hacia pensar en las cosas que no "quiso hacer" cuando tuvo la oportunidad…. la noche que perdió una parte de su vida; era el segundo aniversario de su muerte. A pesar de que no deseaba recordarlo, venia de golpe a su mente y le encogía un poco el corazón, salio lentamente de su oficina llevando un prendedor en forma de cerezo para perderse entre la espesa noche; al poco tiempo llego al lugar donde se conocieron por primera vez, en aquel donde compartió alegrías con otro ser. Simplemente se sentó en la barda a ver el campo de entrenamiento recordando melancólicamente su primera misión fuera del país… pero el recuerdo era tan real. Podía escuchar su voz claramente, "que hermosos son los cerezos" al voltear se encontró envuelto en miles de flores de cerezo y sintió que todos los recuerdos estaban presentes físicamente… no había que entender nada, sólo quería perderse en ese aroma, aunque fuera sólo un sueño.
Dos niños hablaban bajito, cerca del inconsciente Gaara:
- Mira, mira, así que es él - decía una niña de cabello blanco y ojos verdes de aproximadamente dos años.
- Ummm no puedo creerlo, es un humano…. – un niño contesto de la misma edad, pero de cabello castaño al igual que sus ojos.
- No seas así Tsuchi, si lo tratas mal ella no te lo perdonara …..- se acero para acariciar suavemente su frente.
- Midori, ya estas agarrando las costumbres de esa mocosa. Por cierto ¿donde están? la invocación estará completa en unos minutos y…
- No te preocupes por ellos llegaran, nunca han fallado- Afirmo la niña con mucha confianza.
- Ya llegamos, mis amos – dijo la chica de cabellos verdosos mientras hacia una reverencia, al igual que su compañero.
- Ha llegado el momento de traerla….espero que estén preparados – decía el pelicastaño, mientras formaba unos sellos.
- creo que hemos demostrado cual es nuestro poder…- decía enojado Teruki.
Los dos pequeñitos formaron un conjunto de sellos e instantáneamente colocaron las manos en el suelo, una luz cegadora cubrió el campo dejando aparecer una figura borrosamente entre el polvo del suelo.
- ya esta lista para venir hacia acá… pero sus ¿ Dogus están listos?...
-Si, desde hace tiempo, sólo falta que deseara esto……..- afirmaba Tsuchi. Midori sólo asentaba tristemente por que sentía el dolor de aquella persona que era mencionada.
- ¿de verdad están preparados Sacerdotes? – dirigiéndose a los adolescentes que aun seguían haciendo reverencia.
- Lo estamos... pero….- tímidamente interrumpia Kodoku
-Díganlo..…..-decía la distorsionada invocación.
- el Kami del Rayo occidental ha rehusado cooperar con nosotros, además nos sigue de cerca los akuryōs….- Afirmaba Teruki.
- bueno en cuento llegue el Matsuri (es un festival para alejar a los malos espíritus en el Shintoismo) deberán hacer la entrega de los Kami que han conseguido. Llegara en una semana y media - Terminando su oración desapareció rápidamente.
"es muy difícil todo esto, lograr que nos ayude, rogarle que venga… hacernos buscarla por tanto tiempo" supongo que habrá que llevarlo hasta su casa….- Mirando al inconciente Gaara con flojera, por que la verdad no quería estropearse las uñas.
- Ya que tu lo has dicho primero Kodoku te cedo el gran Honor… de llevar al kazekage… - decía burlonamente el moreno. Mientras los dos niños se extrañaban un poco de su relación, pero al mismo tiempo volvían a colocarse en las mochilas donde siempre los transportaban los chicos de la villa de la nubes.
Sin ganas la chica de cabello verdoso tomo al pelirrojo en sus hombros y se dirigió a donde se hospedaban en la mansión del kage, desde ese instante no volvieran a decir ni una palabra por que cada quien sabia perfectamente que pasaría en los siguientes días.
En otro lugar, alejado de todas las cosas que los humanos conocen dos seres platicaban de asuntos que a ningún humano le interesaría:
- Los comienzos son un fastidio, siempre a la vuelta de la esquina debes cambiar algo que conocías, adaptarte como puedes a lo desconocido… o a lo que conocías muy bien hace tiempo. Cambiar de nombre, cambiar de cuerpo, cambiar tu cara, si cambiarlo todo cada aspecto de tu ser quedándote indefenso y vació, pero que mas da?? Hay que seguir adelante, para completar el cambio final, la ultima transformación que deberemos tomar en el camino de la vida, sin embargo los milenios te dejan modificarte muy poco, solo si pierdes todo en ese instante podrás ganar, sabrás el verdadero valor de la existencia, el significado de que tenga aliento en sus pulmones tal vez sea casualidad si le conoces; pero cuando sucede cambias tu inmortalidad por un pequeño destello de felicidad de amor. Cambiar la eterna cruz de los humanos, la envidia de los dioses, pelea de miles años desde que el mundo tiene memoria; tristes y tontos humanos que nunca pueden alcanzar sus anhelos por mucho, caen en la ambición, se ciegan de poder, de odio, se llenan de temor, de arrepentimiento, se emborrachan de falsos amores y tratan de justificar sus patéticas luchas, realmente los humanos son muy interesantes……
- ¿de verdad? A mi me parecen bastante aburridos……- bosteza al terminar la frase mientras agarraba sus largos cabellos negros.
- No puedo creer que a pesar de todos los años que viviste ahí… no te dieras cuenta de su grandeza
- Lo van arruinar todo, como siempre, por ellos tenemos este problema
- Mas bien, por los humanos es que todavía nos podemos salvar - concluyo un joven de cabellos rubios – quiero saber como están ellos
- Bueno sólo han despertado dos… con el tercero tuvimos un problema… "hay pero tengo que decirle todo no puede verlo por si mismo"
-date prisa y dime cual es…
- Ya es la cuarta vez que se lo digo…. "¿pero es que nunca pone atención?, menudo patán" piensa la chica mientras acaricia las punta de sus cabellos– La hija de los sacerdotes del País del Río….
- Si…. Ya me acorde, es la que no quiere dejarlo - sus ojos mostraban una profunda tristeza, como si un remordimiento de antaño se apoderara de él – pero, se que ahora ya esta preparándose "mas bien esta resignada a no seguir escapando"
- Siiiii… esta lista para encontrarse con El sacerdote mayor y los otros dos
- debe apurarse……. Ya no podemos seguir interviniendo.
El sol reflejaba con inmensa fuerza en contra de las arenas del desierto, que se tornaron de color de oro, una mañana calurosa como de costumbre, fue el sonido de una voz bastante escandalosa quien despertó de su placentero sueño. "que extraño, pensé que había ido a… pero no... creo... Se que fue un sueño o tal vez una ilusión ( Genjutsu) no, eso es imposible nadie me ha podido atrapar con una. Debió ser un sueño, debe ser por que todavía no me acostumbro a tenerlos" meditaba acostado boca arriba el Kazekage.
Sueños….eh?? Por fin los tienes, por fin alcanzaste el objetivo de ser reconocido, respetado, querido , necesitado… sueños…siempre me pareció toda esta falsa vida, un sueño, esas alegrías, dolores, sufrimiento, amor… que estupidez, queriendo huir del destino que ha marcado toda mi existencia desde que viene a lo que llaman mundo. Quisiera soñar otro periodo, ver las cosas como si fueran la realidad, saber que nos podríamos encontrar alguna vez en los senderos de Morfeo…Si…me encantaría verte como antes y yo misma ser como alguna vez me conociste…. Siempre me pregunte si pensabas en mi y ahora que lo se no me importa, "mas bien no debería hacerlo", no quiero perturbar mas mi pobre corazón, por que ya no podré huir más de mi deber, de mi destino; las cosas se empiezan a mover, al igual que yo me acerco más a ti y a la vez me tengo que alejar, terminar con el ultimo suspiro que me provocaste.
