Capitulo 11: el silencio

"La luna ilumina en la oscuridad de la noche guiando a los viajeros por este mundo, brindándoles protección infinita, acobijo entre sus haces de luz, su fulgor tenue se deriva de su helada cubierta. En las noches se asoma cuando esta aburrida para observar las desventuras de los humanos, sus alegrías y tristezas, cuando estas suceden se asomaba tímidamente para no asustar a las gotas de felicidad que derraman sus ojos. Prisionera de su propio destino puede observar los desamores de otros intentando imaginar que es sentir, que es llorar, reír, soñar… amar, pobre diosa de la Luna que la eternidad se le va sin conocer un amor propio; la ilusión se escapa de sus manos, pues nada es de ella ni su luz, es sólo un reflejo de alguien mas. Esperando, aguardando observar a esa nueva raza llamadas humanos, tan desprotegidos, tan ineptos… libres. Preguntándose ¿Por qué son tan felices? ¿Acaso no les duelen sus desgracias? La luna acompañada para siempre por la oscuridad, la noche su única compañía… como llegaría rozarse con esos hombres. Renunciando a su divinidad."

El silencio en la cueva de esa montaña era perturbador, los silbidos del viento rozando ciertas formaciones rocosas lo hacían tenebroso, la ventisca se hacia mas fuerte, el olor a sangre descompuesta se esparcía. Varias capas negras con nubes rojas estaban tiradas en el suelo, junto a varios protectores de diversas naciones ninjas. Pequeños lagos de sangre se concentraban en el centro, empapando varios objetos ahora sin dueño.

- Creo que te has pasado…. Samui

- no, yo no lo creo estos son unos inútiles no pueden hacer nada- mientras tanto el de mayor autoridad conservaba cierta calma… aun quedaba un miembro que se negaba a rendirse llevaban peleando con el, ni Sakanna ni samui pudieron acabarlo completamente – vamos cara de pescado ¿Qué le hicieron al Jinjuriku?

Gabriel lo detuvo – déjalo… ¿quiero por que no han conseguido al Kyubi? - el akatsuki no respondió, le daba igual, ya no tenia a donde correr ni quería hacerlo, todos habían fallado.

- No lo pudieron obtener… que fastidio. Y no me sirven para nada – al concluir esa frase el chico tomo la cabeza del poseedor de Sameda arrojándolo lejos – no quiero mancharme la ropa – la malicia se asomaba en su rostro – uno, dos, tres – un baño de sangre se esparció por las paredes.

Donde estuvo antes el cuerpo de Kisame, ahora sólo un charco de sangre que mojaba sus antiguas pertenencias, así patéticamente termino la organización más peligrosa del mundo ninja a manos de tres simples ninjas con una técnica extraordinaria. ¿Un ninjutsu?

En el momento que sentía la violenta fuerza por la que las células sanguíneas se esparcían en todas direcciones, ese su instante de tranquilidad, su momento de paz, nunca le gustaron los humanos eran hipocritas con todos los valores con los que regían. Para ser más exacto los odiaba. Podría haber miles de razones para sacar a relucir ese sentimiento n su interior pero jamás la externaba, su existencia tenia un único propósito, mas bien una sola ambición. Y para su desgracia tuvo que utilizar a unos asquerosos humanos para lograrlo.

"no entiendo a Gabriel, no puedo, su repudio a los habitantes de esta tierra me parece absurdo. Sólo los necesitamos para seguir existiendo, admito que la eternidad seria muy aburrida sin ellos; ¿de donde habrán salido? ¿Que los creo? Siempre me lo cuestiono mas la respuesta esta olvidada nadie lo recuerda. ¿Por qué? ¿Cómo nació la guerra entre lo divino y lo carnal? Llevo tanto tiempo luchando por el simple gusto de hacerlo, antes tenia un propósito, una razón para pelear, algo que proteger, ahora la he olvidado. Sólo tengo preguntas que se las lleva el viento, que causan disturbios en mi mente, no debo sorprenderme ese es el precio de la inmortalidad; en el principio no me pareció tan mala idea…. ¿podrá alguien liberarme de esta cárcel?" sumergido en estos pensamientos se paseaba Sakanna por los pasillos de la inhóspita gruta buscando entres las ensangrentadas ropas, cada uno de los anillos que identificaban a los miembros de Akatsuki.

Este hombre no sintió pena por ninguno de los asesinados, sus almas corrompidas no valían nada, cualquiera que haya sido su pecado, pues en su pequeño mundo solo existían dos colores el blanco de la pureza y el negro de los pecados, ni uno más, creía que este último predominaba en los corazones de los criminales de rango S.

Samui se auto interrogaba mientras estaba en su búsqueda, claro nadie le hizo caso así que el mismo se contestaba su estúpidas preguntas. Lo hacia para matar el tiempo, estaba aburrido de no escuchar nada y de no participar ni un poco en el interrogatorio, pues lo que mas le gustaba hacer era demostrar su fuerza, agallas; se sentía abrumado por era la primera vez en años que tenían el privilegio de matar humanos salvajemente.

Esa era la cualidad, por decirlo así, que Gabriel veía en el, esa sed de sangre, la curiosidad de saber que eso que sentían las personas justo antes de morir, como perdían la esperanza; violencia y el odio sin sentido gobernaban a ese pequeño. Esa era una parte que ambos compartían. Para el cabecilla sus compañeros creaban el equilibrio que necesitaba entre la guerra, paz y justicia.

Con una mirada de asco Sakanna le entrego un dedo con sangre descompuesta, el ultimo anillo que poseían los miembros de akatsuki, no paso desapercibido a sus ojos la falta del decimo.

– Gabriel, falta uno... se que no te hace falta pero que piensas hacer?

- Bah no lo quiero, el ya esta muerto, aunque quiera ser como nosotros su alma mortal no podrá interferir en nuestro camino.

- veo que estas muy seguro…. Dicen que el poseedor del Kyuby…….

Interrumpiéndolo Gabriel continuo – para eso los tengo a ti y a Samui, las laves del cielo para los mortales y el mas grande de las saruyos, te traje hasta aquí mi parte del trato a terminado sabes todo lo que quería ¿verdad? Las cosas se harán como digo yo esta vez.

No había nada mas que añadir sabían del tratado, además el cansancio empezaba agobiar esos cuerpo basados en proteínas, aun no se acostumbraban del todo a ellos. Sakanna solo quería salir a tomar aire fresco, la sensación de la brisa en su cara era lo que mas le grada del mundo terrenal, mas esta traía impregnado el desagradable olor a sangre coagulada.

Ahora solo quedaba esperar nuevas órdenes después de unos días de descanso, claro esta, el destino obvio, el país del viento.

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Dentro de la tina del baño de encontraba la doble de matsuri, con el cuerpo completamente hundido en las aguas tibias, no salía ninguna burbuja, sus ojos fijos en el techo de tierra. Estaba cansada de huir, de explicar, de todo lo que sucedía a su alrededor, deseo dormirse…. No despertar; cerro los ojos para calmarse un poco y el resulta do era el mismo, los ojos aguamarina de ese ninja. No podía los, a pesar de que se negaba a pensar en él, mas sus ojos siempre permanecían en su mente.

¿¿¿Cuanto tiempo había pasado dentro??? Mas de media hora, razón por la cual el agua era de color rojizo, sangre, nada extraño, no podía creer que se debatiera en pensar o no en el.

Después del baño salió de su habitación, se dirigió ala cocina para degustar algo, posiblemente si en el frigorifico se encontrara un paste individual seria muy feliz. Su semblante se veía radiante pero algo en sus ojos cambio… quien sabe que era.

A tan altas horas de la noche solo una persona de ese enorme casona se encontraba en vigilia, y ese era el kazekage. Aunque por la hora no era tan tarde mas bien era demasiado temprano, tal vez faltarían dos horas para amanecer, el pelirrojo se preguntaba quien podría ser.. su corazón palpitaba rápidamente pues este parecía conocer la respuesta.

Con una timidez impropia en Él saludo a la chica que horas antes habría estado en su habitación, un calor se apoderaba de su tez de porcelana, un sonrojo, bastante fuerte por lo QUE se sentía.

"Espero no parecer un tomate…debo calmarme " pero la imagen de la chica proporcionándole placer no se le borraba y en sus oídos resonaban aun esos gemidos que se sintieron como el canto de los ángeles. - ¿Qué haces despierta tan tarde? - que pregunta obvio que se habrá bañado después de eso, juzgando por su cabello húmedo y la bata de baño. En kazekage concluyo que debía romper el silencio, tal vez ella no le había odio o estaba muy lejos, ¿que le diría de esa noche? ¿Como explicar las miles d emociones que explotaron en su pecho? ¿Realmente que le podría prometer a esa chica? Pero más le intrigaba saber por que fue tan atrevida, tan cínica, tan inocente a la vez tímida.

- ¿te vas a quedar ahí parado?

- no – balbuceo el pelirrojo.

- me molesta que estén mirándome constantemente, si vas decirme algo por favor que se rápido – dijo bastante fastidiada.

Algo molesto por la actitud de e es extraña, Gaara le contesto con un mueca.

- yo… no soy quien crees, así que olvida lo que sucedió y déjame en paz- ese cambio de humor, altanería, sus ojos llenos de odio hasta el leguaje de su cuerpo había cambiado radicalmente en esa horas que transcurrieron. Todos los movimientos y ruido que hizo la muchacha al salir de la cocina fueron completamente extraños a los que observo en su cama.

"he sido un tonto, no se que esperaba que sucediera ¿hola soy matsuri estoy viva? ¿ o que me necesita mas que nada en el mundo? Al final caí en un trampa del destino, con una chica mas que sólo alardeara que estuvo en la cama del Kazekage la máxima autoridad en suna. Otra vez termine igual, vacio" esto fue lo que resolvió segundos después de que se quedara solo en el comedor, atónito por el comportamiento de kanashi y por lo tonto que fue al expresar tanto en muy poco tiempo. La confusión de los eventos sucedidos y los pasados empezaron a atormentarle un poco, le asfixiaba el poco aire de su casa, opto por lo que le tranquilizaba de mejor manera: caminar por el desierto. Faltaban pocas horas para el amanecer más de antemano, conocia que ese dia no seria necesario para cosas importantes.

Caminar, en el silencioso desierto, tan tranquilizante, tan hermoso, la suave arena entre sus pies, dorada parecía que contenía las respuestas del universo como si los pedazos de las estrellas chocaran contra ella para abrazar los sueños de las personas. Eso le ayudaba mucho sentir el viento en sus pelirrojos cabellos, caminar hasta lo más apartado para poder disfrutar del silencio. Para disfrutar de los sabores del mundo que aun no conocía, recostado en ese lecho tan extenso, bello, único, despejando su mente, olvidándose de todo. Solo ellos dos, asegurando que fueron creados el uno para el otro. Hasta que el chico se relaja lo suficiente para dormitar un rato.

En la mansión kazekage, un portazo que bien pudo destruir la pared se escucho por todos lados. Una indignada pelicastaña parecía discutir acaloradamente con otra.

- no puede ser, lo que nos haces pasar, no le pasar nada por que lo has pedido. Estamos hartos

Dos voces más contestaron – así es. A ver si aprendes cual es tu lugar. – Añadieron con furia - tu comportamiento fue completamente indecente y fuera de lugar

- lo siento… que yo.. no pude evitarlo si de todas formas no lo vere mas después de esto…. Varias lágrimas cayeron al suelo. Y la débil voz callo completamente, extinguiéndose su sollozo en lo profundo de su alma.

- están aquí, como puede ser que nos encontraran…. Como – una expresión de terror se apodero de kanashi, sabían por quien venían y si estaban en la aldea, comenzaría todo.

- espero que veas que todo esto es tu culpa. Si llega a morir no podrás revivirlo ….. Por favor no hagas tonterías.

El silencio reino en la habitación solo un ligero palpitar podía interrumpir la calma de las primeros rayos del sol, que se asomaban temerosamente por el horizonte, aquel astro que con su magnificencia proveía de calor, luz, protección para la humanidad, esa que todos los dioses se arrepentían de haber creado. Esos rayos se fundían con el desierto para dar paso a una lágrima que se desprendía del corazón de de los que no estaban de acuerdo con esa matanza. La sangre que aun no corría por los suelos se excitaba, la diversión de los kamis mayores empezaría tan pronto, cada quien tenia su opinión sobre esa guerra pero nadie mas debía intervenir solo el los gemelos de amaterasu : Gabriel y Kanashi.

Dormido lejos de la villa, el bello kazekage se perdía en sueños confusos, de cosas que parecían haberle sucedido, tenia la sensación extraña de que aquello lo había vivido hacia tiempo. Pero a pesar de saber que dormir profundamente no lograba despertar, no podía, algo se lo negaba repetidamente, una opresión en su pecho le ahogaba, grito mas de su boca no salió ningún sonido. El silencio empezaba a turdirlo.. el silencio marco la diferencia en ese mundo…